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Asunto:[encuentrohumboldt] 131/04 - CÁLCULO DE POBLACIÓN POTENCIALMENTE AFECTAD A POR INUNDACIONES EN TANDIL, A PARTIR DEL EMPLEO DE SISTEMAS DE INFORMACIÓN GEOGRÁFICA
Fecha:Sabado, 8 de Mayo, 2004  00:26:52 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

CÁLCULO DE POBLACIÓN POTENCIALMENTE AFECTADA

POR INUNDACIONES EN TANDIL,

A PARTIR DEL EMPLEO DE SISTEMAS DE INFORMACIÓN GEOGRÁFICA

 

Lic. María Gabriela Almandóz

Ms.Sc. María Celia García

Centro de Investigaciones Geográficas

Facultad de Cs. Humanas de la UNCPBA

           

El presente trabajo perfecciona los métodos de cálculo de población afectada por riesgos del medio físico, contemplando el caso específico de las inundaciones urbanas en Tandil.

            La metodología empleada partió del mapeo de: áreas inundables para Tandil en 1981, cuenca hidrográfica, localización de obras de manejo, fracciones y radios censales urbanas y la carga de datos de población censada en 1991. Luego se operó con superposición de capas integradas en un SIG de tipo vectorial, obteniéndose una estimación de la población afectada en las inundaciones de máxima. Esta cartografía se la superpuso al mapa de Calidad de Vida urbana, a fin de considerar los estratos socioeconómicos de la población afectada. Se emplearon datos y cartografías publicados e inéditos. Se utilizaron dos tipos de lecturas de datos de población: por distribución homogénea y por distribución ponderada en un centroide. El análisis consideró también las obras para manejo de cuenca que se han realizado desde la máxima inundación registrada (1981) hasta la fecha.

            Con respecto a las obras correctivas llevadas a cabo para la regulación de crecidas de los arroyos, se ha evaluado que no alcanzarían a solucionar el riesgo del fenómeno considerado, sobre todo para las áreas de mayor riesgo ambiental y social.

De acuerdo a los resultados obtenidos, en los radios-fracciones Norte (coincidentes con usos del suelo urbano y zonas de periferia) se calculan los mayores porcentajes (35 al 70%). Para aquellas fracciones-radios que presentan superficies más extensas y con menor densidad de población (en extremo Norte y en ámbito de llanura), se recomienda hacer una lectura de población empleando centroide.

Este tipo de cálculo mejora y redefine los elaborados en trabajos anteriores, ya que brinda un dato numérico acerca de la población afectada, permite nuevos cálculos a incorporarse en mediciones de riesgo físico y avanza más allá del simple hecho de asignarle a un área un atributo nominal o de etiqueta.

           

 


 

Introducción:

                        Las inundaciones son, hasta el momento, el principal riesgo de origen natural de la ciudad de Tandil. Cada lluvia en los meses de máxima pone a varios barrios de la ciudad en una situación de parálisis. Parte de sus calles se inundan y quedan cortadas al tránsito, se pierden materiales y muebles dentro de las viviendas, se paralizan los movimientos cotidianos de la población que vive en ellas, etc.

Sin intentar entrar en la discusión del origen y acentuación del riesgo (es decir deslindar acerca de si el riesgo es sólo natural o se ve agravado por una acción y usos del hombre que no han respetado la dinámica geomorfológica local); el presente trabajo pretende realizar un aporte calculando la población afectada en una situación de inundación.

Partiendo de la construcción de la Carta Geomorfológica Tandil en el área urbanizada y la digitalización de la cuenca del arroyo Langueyú, se procedió a digitalizar también el área inundable ocupada por la crecida 1981, la que corresponde con la mayor inundación registrada en los últimos veinte años en la ciudad. En dicha oportunidad se pusieron a prueba las diferentes obras hidráulicas que se venían construyendo durante la década del 70. Realizando una serie de aplicaciones en un sistema de información geográfica de tipo vectorial, se calculó por superposición de capas a la población afectada de acuerdo a los datos censales correspondientes a 1980 y 1991. El primero a los efectos de hacer la medición en la fecha más cercana a la gran inundación. La segunda a fin de evaluar si la población bajo riesgo se ha incrementado y por ende acercarnos a la noción de la percepción del riesgo por parte de la población.

Motiva la realización de esta evaluación el hecho de ver que en cada oportunidad en que la ciudad se inunda, los organismos de gestión recién reaccionan ante el reclamo vecinal. Es un típico caso en el que la gestión tiende a dar soluciones una vez que se han producido los problemas. Pero ninguna de las ayudas a damnificados (a corto plazo) como las planificadas obras de ingeniería hidráulica (medidas a mediano y largo plazo) han sido capaces de ser por si mismas definitivas.

Para la gestión de la solución de un problema se debe comenzar con la prevención, tarea que los organismos oficiales y sus principales anexos como los organismos de Defensa Civil, poco han podido hacer. En cambio, si han sabido mostrar sus contradicciones de poder, deslinde de responsabilidades presupuestarias para atender a los reclamos, y falta de cálculos acerca de la población potencialmente afectada en cada área; y sobre todo falta de conocimiento acerca de las situaciones de las viviendas, salud, educación y alimentación de la población afectada.  Es por ello que en un apartado especial de este trabajo se hace un análisis de las características de Calidad de vida de la población que se encuentra potencialmente bajo riesgo de inundación.

 

METODOLOGIA:

            Para abordar el estudio del medio natural se partió de un trabajo de inventario cartográfico a partir del cual se delinearon los mapas bases y archivos para trabajar mediante el empleo de un Sistema de Información Geográfica (SIG).

            Así, tomando como base un trabajo de áreas inundadas en 1981 (Carta Geomorfológica Tandil de García, 1989 y 1990); y empleando puntos de control interiores al mapa base utilizado como marco, se procedió a la digitalización de dichas áreas superpuestas al  mapa base (en el que constan las capas de fracciones y radios censales de Tandil, curvas de nivel, cerros, hidrología y rutas); y se le incorporaron bases de datos georreferenciados al nivel de radio - fracción censal (los que corresponden a: Población Censo 1980; Población Censo 1991; Crecimiento de población y Número de orden de Grupo de acuerdo a un análisis de Calidad de Vida ). Para dicha tarea se empleó un SIG de tipo vectorial.

Teniendo en cuenta el archivo de atributos con los datos de población referentes a 1980-1991, se calcularon la cantidad de población afectada por áreas inundadas. Esta operación se realizó mediante la aplicación superposición de capas, y para las diferentes zonas inundables de los cursos que cruzan la ciudad. El método de superposición escogido para el presente trabajo fue el de áreas ponderadas. Para las zonas netamente urbanas se utilizó el cálculo por método de sumatoria de habitantes. En el caso específico de zonas recientemente pobladas en cambio, se operó con método de mínima cantidad de habitantes.

            Una vez calculados los valores se los compararon entre sí y fueron vinculados con las áreas de crecimiento de población.

Por último, y teniendo en cuenta las zonas de mayor riesgo en cuanto a población potencialmente afectada, se los relacionó con la vulnerabilidad de la población de acuerdo con los datos referentes a calidad de vida. En este caso se empleó una clasificación de grupos de radios y fracciones censales, de acuerdo a un análisis previo de tipo multivariables (Marinelli, C.; Torcida, S; Cepeda, R.; García, M.; Velázquez G.; 1999). Los ocho agrupamientos de radios - fracciones fueron clasificados con un número de orden. Corresponde Orden Primero (1ro) a las mejores condiciones de Calidad de Vida de la población; y en forma inversa, los grupos de Orden Octavo (8vo) están constituidos por aquellos radios y fracciones donde se conjugan las peores condiciones (figura 2).

A partir de la evaluación realizada, y teniendo en cuenta el objetivo del trabajo, posteriormente se redactaron las discusiones de los resultados y conclusiones más importantes.

           

 

DINAMICA DE LAS INUNDACIONES EN TANDIL:

 

El medio natural donde se levanta la ciudad de Tandil, está inserto en un ambiente serrano y de piedemonte del centro de la Provincia de Buenos Aires, donde la problemática hídrica ya ofrecía manifestaciones desde la época  fundacional. Así lo expresan distintos documentos que datan desde la creación del Fuerte que le dio origen a la ciudad en 1823. Estas preocupaciones “se tradujeron casi exclusivamente en tratamientos parcializados de las crecidas de los arroyos “ (García, 1989), ya que en sus bajadas por el pie de la sierra atravesaban la trama urbana que iba tomando mayor tamaño, y sus inundaciones afectaban a parte de la población que residía en sus márgenes (con todas las consecuencias sociales y económicas implicadas en ello). Estos trabajos parciales solo trataban de dar una solución desde la hidráulica aplicada, pero sin tener en cuenta estudios de base ya sea hidráulicos o geomorfológicos.

Se identificaron cuatro unidades geomorfológicas principales. Se trata de las unidades: Área Serrana, Piedemonte serrano, Llanura y Valles. Los valles conforman unidades particulares que adquieren dinámica hidráulica y geoformas particulares en cada una de las otras unidades por las que transcurre. El Área Serrana, forma parte del Sistema de Tandilia; está representada por cerros y sierras bajas, que apenas superan los 500 metros sobre el nivel del mar ( Cerro La Blanca en Sierra de Las Ánimas) y que se localizan por el Sur y Oeste de la ciudad, comprendiendo un área desde las divisorias por el Sur y Oeste del área, hasta quedar sumergido formando parte del sustrato, en los niveles de piedemonte. Esta área serrana presenta los mayores desniveles o resaltos de pendientes de toda el área de cuenca, y en ella se desarrolla la cuenca alta del Langueyú, compuesta por arroyos que ganan rápidamente un orden 4, entre los que se destacan los dos principales afluentes del mismo: Arroyos Blanco y Del Fuerte. Estos arroyos, si bien no tienen un caudal importante, y en la mayor parte poseen jerarquía de orden 1 (es decir durante la mayor parte del año se evidencian como cauces secos); durante los meses abril-mayo y noviembre diciembre, debido a la cantidad de lluvias caídas se materializa toda la cuenca alta y dan un abundante caudal a los colectores que ingresan luego en el área urbana. Uno de estos arroyos, denominado Del Fuerte, nace a partir de una cuenca colectora que es manejada a través de un dique regulador de crecidas. Este dique, debido a los procesos de sedimentación desde su construcción y a una falta de mantenimiento, está presentando problemas para funcionar como regulador. De allí que constantemente se trabaje en el mantenimiento y limpieza de sus compuertas.

El basamento cristalino entra en contacto con el piedemonte aproximadamente a una altura topográfica de 180 metros s.n.m. Hacia el Norte y Nordeste del área se convierte en el sustrato rocoso o zócalo sobre el cual se dopositan los sedimentos del piedemonte y la llanura (García, 1989). El Piedemonte serrano está representado por lineamientos de ondulaciones y lomadas que flanquean al sector serrano por el Norte y Noreste. Se ubican al pié de las sierras entre desniveles que comprenden generalmente cotas de 180 y 200 metros hasta los 160 metros en su parte más baja. Lo separa del área serrana, un resalto de pendiente casi en toda su extensión. Hacia la parte distal se confunde prácticamente en el ambiente de llanura.  El relieve pedemontano actúa como soporte principal de las 2500 hectáreas que ocupa  la trama urbana, y tiene por lo general pendientes suaves, excepto en lugares donde existen bloques del basamento subyacente que afloran, o en las paredes de algunos valles de arroyos  donde se desarrollan barrancas.  “Probablemente se trate de relieves vinculados a pedimentos desarrollados a partir de espolones serranos” (García, 1989), y conos aluviales de la pendiente noreste de Tandilia. En general las pendientes del área de piedemonte son suaves, aunque se pueden distinguir algunos resaltos de pendientes donde se superan pendientes de 10% de desnivel. Se alternan formas cóncavas, convexas y mixtas. Los descensos son uniformes en sectores de mayor pendiente, y discontinuos en las formas más suaves.  Las  pendientes suaves tiene implicancias fundamentales en el freno del escurrimiento de las aguas que descienden desde la cuenca alta o serrana. En la zona proximal a los cerros, la velocidad comienza a sufrir las primeras distorsiones por freno superficial y pérdida de infiltración ante la presencia del tapiz urbano.

Esta materialización de la ciudad no sólo actúa como verdadero dique (produciendo inundaciones aguas arriba y escurrimientos superficiales entre las calles de la ciudad), sino que disminuye la posibilidad de infiltración de los aportes precipitados.  Otro hecho que influye en el comportamiento de los escurrimientos, es que en dicho  piedemonte se pueden diferenciar  tres porciones separadas por los valles de arroyos principales que lo cruzan. La parte central o Piedemonte Central se halla en un nivel topográfico menor al de los piedemontes Noroeste y Oriental. Se trata de una zona interfluvial de baja altura, enmarcada por los arroyos Banco al Oeste y Del Fuerte al Este, que se unen en el Langueyú al extremo Norte -NorEste. En este nivel de piedemonte es donde desde sus comienzos se instauró la ciudad. Hoy en día ha sido completamente cubierto por la trama urbanizada, inclusive los arroyos han sido entubados. Las mayores posibilidades de inundación del área céntrica urbana, se dan en este sector de piedemonte, sobre todo en zonas aledañas a los valles fluviales.

     La ciudad ha desbordado en su crecimiento a la superficie de este piedemonte y se ha extendido  hacia los piedemontes aledaños. Los piedemontes Noroeste y Oriental se hallan ubicados a niveles topográficos mayores al Central y cuentan con mayores resaltos de pendiente, debido a lo cual  las aguas superficiales que van hacia los arroyos Blanco y del Fuerte, llegan con mayor fuerza que los que provienen desde la zona central, produciéndose los desbordes hacia el nivel central. Y por otro lado esta mayor pendiente en los niveles de piedemonte Nor Oeste y Este hace que los procesos de remoción de suelos se aceleren, lo cual, si bien no representa limitaciones tan severas para la construcción de viviendas, como en el área serrana, deben ser tomadas en cuenta.

 El ambiente de Llanura se localiza en la porción norte del área de estudio, se halla constituida por depósitos de acumulación hidroeólica, y se presenta casi desprovista de relieves, excepto zonas de bajos y encharcamientos (rasgos propios de toda la llanura pampeana en ámbito de la Depresión del Salado). Muestra un descenso paulatino hacia el Norte. Sus niveles topográficos se encuentran entre los 165-160 a los 145 metros sobre el nivel del mar. Incurre en pendientes muy suaves, en todos los casos inferiores al 3 % de desnivel. En general la llanura tiene un drenaje pobremente integrado, las zonas más bajas constituyen terrenos inundables, y en las zonas positivas se vinculan con “acumulaciones de sedimentos eólicos uniformes” que se distribuyen como “un manto o capa de escaso espesor” (Tricart, 1989)[1]. En este ambiente al disminuir el gradiente hidráulico, los procesos de crecidas de los arroyos no evacuan rápidamente. Las pocas viviendas y establecimientos fabriles que allí se localizan deben soportar las inundaciones más severas e importantes de toda la ciudad. Este riesgo de inundación incide en el hecho de que los terrenos del área de llanura, así como en las partes distales de los piedemontes Este, Central y Noroeste, sean terrenos de bajo valor inmobiliario y expuesto principalmente a la especulación inmobiliaria que atenta contra la población de más escasos recursos. El tendido de la red de agua corriente, cloacas, gas, el mejoramiento y asfalto de caminos en estas zonas periurbanas están prácticamente ausentes. Resulta un poco irrisorio el hecho de que la batería de pozos de agua para abastecer a toda la ciudad, se hallan localizadas  justamente en este ambiente desprovisto de agua corriente.

     Los Valles conforman unidades geomorfológicas que discurren por los diferentes ambientes antes analizados. Corresponden a los Valles de los arroyos que conforman la cuenca hidrográfica del arroyo Langueyú. Se pueden distinguir tres valles principales: 1)Valle del Arroyo Blanco, afluente por margen izquierda del Langueyú y colector de orden 5 de las aguas de un 47 % de la cuenca alta. Presenta un embalse de piedra pequeños y otro más importante que se ubican en el área serrana. Así y todo, en los momentos en que las precipitaciones son abundantes, es normal que desborde y sobre todo en la entrada al nivel de piedemonte, donde encuentra menor pendiente, el tapiz urbano y el entubamiento que le obliga a frenar su velocidad.  2) Valle del Arroyo Del Fuerte, afluente por margen derecha del Langueyú y colector de orden 5 que recoge los afluentes del 53% de la cuenca alta. Posee toda una serie de diques de piedra pequeños y la construcción de dos diques reguladores. Uno denominado dique seco, totalmente colmatado actualmente fuera de uso (aunque provoca la materialización de un gran espejo de agua en épocas de lluvias, que deja sin efecto rutas y establecimientos rurales del área serrana). Otro es el denominado Dique Del Fuerte, dique regulador localizado ante un valle con curso de orden 4, proveniente de una gran superficie de cuenca alta y con grandes resaltos de pendiente. Los procesos de erosión se ven acelerados y han producido la sedimentación continua desde 1962 hasta la fecha. Frecuentemente se deben hacer dragados para su mantenimiento. Así y todo, los fangos y lodos del fondo del lago, hacen a que este pierda cada vez más profundidad, vida útil y que se tengan constantemente un nivel de aguas mayor al que se debería para llevar a cabo su objetivo (regular las crecidas). Al salir del lago entra al nivel de piedemonte. Ya en este ambiente recibe a otro importante colector (de orden 4) proveniente desde el área Serrana y el Piedemonte Oriental. Se trata del arroyo que nace en la zona de Canteras de granito en torno a la Sierra de Las Ánimas. Este afluente provoca fuertes inundaciones sobre el piedemonte que recorre (García, 1993), y sobre todo en la zona de unión de sus aguas al arroyo Del Fuerte. El hecho de que estos arroyos estén entubados no ha modificado la magnitud de las inundaciones, sino más bien traslada el problema pendiente abajo. Estas áreas si bien se inundan, la permanencia de las aguas en el lugar dura muy poco tiempo, ya que sobre todo el arroyo canteras recorre un nivel de piedemonte con pendientes de un 15 a un 50 % de inclinación con respecto a la horizontal.  3) Valle del Arroyo Langueyú, se trata del valle principal que corresponde al colector de la cuenca. En el área de estudio nace de la confluencia de los arroyos Blanco y Del Fuerte. Alcanza así un orden 6 de jerarquía, con el desarrollo de una pequeña cuenca de apenas 60 kilómetros cuadrados. Discurre principalmente por un ambiente de piedemonte, acotado en sus márgenes por los niveles de Piedemonte Noroeste y Oriental. En la porción más al norte del área de estudio, ingresa en el ambiente de llanura. Los procesos de inundación se evidencian rápidamente por un ascenso del nivel de aguas en los valles del piedemonte, donde las aguas inclusive son frenadas por la existencia de usos urbanos que van más allá de la simple trama de viviendas y fábricas (terraplenes de rutas y de ferrocarriles).

                        Si bien este estudio de la dinámica es importante, a la hora de mapear las áreas inundadas en 1981 en nuestra ciudad, fue necesario evaluarlas primero por medio de cartografías preexistentes (García, M. 1989 y 1990) que tuvieron en cuenta las imágenes satelitales Landsat (4 bandas; noviembre de 1981) y la delimitación por medio de testigos (marcas dejadas en edificios por el nivel de crecida de aguas). La cartografía resultante se puede observar en la figura Nº 1.

 

POBLACIÓN POTENCIALMENTE AFECTADA POR INUNDACIONES:

           

Con el crecimiento de la ciudad, los usos del suelo urbano y el crecimiento de la población fueron ganando terreno al área rural. Así se fue extendiendo desde el ambiente de Piedemonte Central o interfluvio entre los arroyos Blanco y del Fuerte,  hasta crecer más allá de los arroyos que hoy la atraviesan, e inclusive alcanzando al colector principal. Si se analizan los mapeos correspondientes a la delimitación del área urbana de acuerdo a los vuelos aerofotográficos 1970 y 1981, y se compara a su vez, el mapeo de 1981 con el mapa de Uso del Suelo de Tandil 1990 (García, 1990), se pueden medir los crecimientos experimentados en cada período y delinear los ejes de crecimiento que se han experimentado.

De acuerdo a los trabajos realizados por Velázquez, G.; García, M.; Almandoz, G.; Pueblas, M.; Jacinto, G. y Gajardo, N.(1998), el crecimiento de población en la ciudad de Tandil  entre 1980 y 1991, tiene como radios y fracciones censales de  mayor crecimiento  de población (tanto porcentuales como absolutos) a los ubicados en la porción de terrenos en los que se materializan:

·        Por el SurOeste urbano, la entrada del Arroyo Blanco (con crecimientos de 200 a 1130 habitantes y de 35 a 87%);

·        Por el Centro-Norte urbano, la unión de los arroyos Blanco y del Fuerte (con 200 a 1130 habitantes y entre 10-35 y 35 –87% de rangos de crecimiento).

                        En estos casos ambos sectores son coincidentes con un amplio desarrollo de planicie inundada en torno a los ejes de sus cursos.

                        Pero también se puede observar algunos radios y fracciones censales del Centro urbano y del Norte rural, en los que el crecimiento de población 80-91 ha sido negativo, son coincidentes con los máximos anchos de desarrollo de planicie inundada. Esta última observación, permitiría inferir acerca de una cierta noción de riesgo por parte de la población. Pero sin embargo, para el área Norte de uso Rural y Rural-Urbano, esto no puede inferirse directamente relacionado al riesgo de inundación, sino a una tendencia de menor crecimiento de la población en áreas rurales.

                        Para llevar a cabo un cálculo del que se pueda desprender la cantidad de población que posiblemente quedara inundada en otra situación similar a la ocurrida en 1981, se ha procedido a aplicar una superposición de las capas de áreas inundadas en 1981 con respecto a las que contienen los datos de población de los años 1980 y 1991. Sobre estas últimas capas a las que denominamos radios y fracciones censales, se ha realizado la siguiente lectura de datos de población afectada por la capa inundable. En un primer caso son referidos a la población afectada que se encuentra comprendida en los sectores urbanos y rur-urbanos más tradicionales. En un segundo cálculo se obtuvieron datos de población en áreas con crecimiento de población reciente.

 

Cuadro Nº 1: Población Potencialmente bajo riesgo de inundación por método de sumatoria

Area Inundable

Población afectada en 1980

Población afectada en 1991

Colector Ppal.Langueyú

731

869

Blanco

8917

8995

Del Fuerte

6968

7563

Fuente: Elaboración personal en base a aplicación de SIG y datos censales de INDEC, 1980-1991

 

 

Cuadro Nº 2: Población Potencialmente bajo riesgo de inundación por método de mínimos

Area Inundable

Población afectada en 1980

Población afectada en 1991

Confl.  Cascada y R. del  Tigre

4

13

A. Sierra del Tigre

5

69

Fuente: Elaboración personal en base a aplicación de SIG y datos censales de INDEC, 1980-1991

  

 

Cuadro Nº 2: Población Potencialmente bajo riesgo de inundación por método de mínimos

Area Inundable

Población afectada en 1980

Población afectada en 1991

Totales

16.625

20.500

Fuente: Elaboración personal en base a la sumatoria de la población afectada en 1980-1991

 

 

ZONAS POTENCIALMENTE INUNDABLES Y CALIDAD DE VIDA DE LA POBLACIÓN EN LAS MISMAS

 

            Si se comparan las zonas inundables con el mapa de Grupos Ordenados por Calidad de Vida de la Población de Tandil, se puede observar que los afluentes de los arroyos Blanco y Del Fuerte, se localizan en un área con baja calidad de vida (grupos Octavo; Séptimo y Sexto). Se hace la excepción del arroyo al que se ha denominado “Canteras” (García, 1990), cuyo curso, por margen derecha del arroyo Del Fuerte, recorre radios fracciones con características socioeconómicas que se encuentran entre los de mejor calidad de vida (Primer y Segundo Orden).

            Por su parte las áreas de inundación de los tramos de los Arroyos Blanco y del Fuerte netamente urbanos y actualmente entubados, se encuentran en sectores más céntricos, hecho que se traduce en niveles de calidad de vida más elevados (grupos de Tercer y Cuarto orden).

            La confluencia de los arroyos mencionados en cambio,  coincide nuevamente con un amplio sector que presenta el más bajo nivel de calidad de vida (grupos 6, 7 y 8). Por ultimo la zona inundable del Langueyú propiamente dicho, es la que presenta las condiciones menos favorables desde todas las variables analizadas para el agrupamiento.

 

CONCLUSIONES

            a) Discusión de resultados:

            En primera instancia y tratando de poner en discusión los resultados obtenidos acerca de la viabilidad de confiar en este tipo de cálculos, nos atrevemos a desafiar a los niveles de gestión a incorporar y adoptar un tratamiento por SIG en la evaluación de estrategias de solución, pero sobre todo como parte de la prevención en inundaciones. Si bien los cambios climáticos no permiten hacer un cálculo exacto acerca del período de repitencia de las inundaciones de máxima; por lo menos desde la gestión se tendría que estar preparado para la evacuación y atención de un número estimado, potencial, en fin, calculado por algún medio, de la población que se debería atender.

            Si bien, los números a los que se ha llegado en el cálculo parecen vacíos y surgidos desde un abordaje teórico de modelística, estos resultados bien pueden compararse con los datos de daminificados contabilizados y registrados luego de ocurridas las inundaciones de 1981; y ver que la realidad en muchos casos supera y apoya a los cálculos potenciales.

Si se compara este tipo de cálculo con  respecto a los realizados anteriormente para el caso de inundaciones urbanas en Tandil (García, 1990; Velázquez y García 1996; García; 1997; Velázquez y García 1998; García y Velázquez 1999), observamos que mejora y redefine la evaluación de afectados, ya que brinda un dato numérico acerca de la población potencialmente afectada por las aguas, permite nuevas aplicaciones y cálculos a incorporarse en mediciones de vulnerabilidad e inclusive otros riesgos; y avanza más allá del simple hecho de asignarle a un área, un atributo nominal o de etiqueta.

 

 

De acuerdo a los resultados obtenidos, en los radios-fracciones Norte (coincidentes con usos del suelo urbano y rural urbano de periferia) se calculan los mayores porcentajes de población afectada (35 al 70%)  en forma coincidente con los más bajos órdenes de calidad de vida. Debido a que en esta porción de la ciudad, las densidades y el crecimiento de población son muy heterogéneas; se recomienda que en próximas mediciones de este tipo, al hacer la lectura de superposición de capas, se debería hacer una lectura de superposición de capas con método de centroide (para las zonas de mayor densidad de población).

b)      Resultados.

Del análisis de la dinámica del medio en el que se desarrolla la cuenca, surgen como principales conclusiones las siguientes:

·        Las máximas zonas inundables se registran sobre todo en la entrada del arroyo Blanco al Area Urbana (zona de contacto entre sierra y piedemonte) y en ámbito de piedemonte distal en torno a la confluencia de los arroyos Blanco y Del Fuerte.

·        Las obras para manejo de cuenca se han realizado a partir de inundaciones de máxima como la registrada en 1981. Se trata de obras de tipo correctivas llevadas a cabo para la regulación de crecidas de los arroyos (diques de piedra; dique de concreto; sistemas de exclusas, etc) y o corrección de cauces (entubamientos en cursos diferentes a los originales, rectificado, construcción de albardones, etc.). De acuerdo con las características de dichas obras y la dinámica hidráulica con la intervención de una morfología natural y otra urbana que la tapiza, estas obras  no alcanzarían a solucionar el riesgo del fenómeno considerado, sobre todo para las áreas de mayor riesgo ambiental y social.

 

           De los cálculos de población potencialmente afectada por el riesgo de inundación, principalmente debe destacarse lo siguiente:

·        Las inundaciones de acuerdo al área cubierta en 1981 afecta a un considerable número de la población urbana y de la periferia urbana de Tandil (16.625 en 1980; y 17.509 habitantes en 1991). Las porciones correspondientes al arroyo Blanco (Centro Norte y Sud-Oeste urbanos) se destacan por su mayor nivel de afectación, teniendo en cuenta el número de población involucrada (8.917 en 1980 y 8.995 habitantes en 1991).

·        Si tenemos en cuenta los crecimientos de población de las áreas afectadas, calculando el incremento por área entre 1980 y 1991; tenemos el menor crecimiento poblacional (1%) en la zona inundable del Arroyo Blanco. Ello permite inferir un cierto grado de impacto de parte del fenómeno de inundación con respecto al crecimiento poblacional del área bajo riesgo. El resto de las áreas inundables poseen porcentajes de crecimiento de 8% y 15%; en forma coincidente con áreas de inundación que afectan a menor cantidad de población.

 

Del análisis de la calidad de vida de la población potencialmente bajo riesgo de inundación; la principal conclusión es la siguiente:

·        En las zonas con mayor superficie inundable, que se corresponden con arroyos principales, existe coincidencia con los grupos de radios fracciones de peor orden de calidad de vida de la población. La excepción está dada por los radios más céntricos del damero urbano Tandil; donde mejora el orden de calidad de vida de los grupos de radios y fracciones. Para el caso de los afluentes, todos ellos poseen planicies de inundación que afectan a población con bajos niveles u ordenes de calidad de vida. Sólo existiría una gran excepción a esta regla, y está materializada por el  afluente Canteras.

 

Del desarrollo del trabajo y atendiendo a la motivación que llevó a realizarlo, se puede concluir que las zonas de mayor importancia en cuanto a área inundable se deben ponderar y de este modo destacar aquellas en las que la calidad de vida mas baja de la población hace que la vulnerabilidad ante elriesgo sea mayor.

      Por todo lo expuesto, sería recomendable que en los organismos de gobierno y de defensa civil que atienden a este problema, tuviesen en cuenta este tipo de análisis a la hora de las prevensiones del caso. Ya no para dar soluciones y tomar estrategias sobre los problemas ocurridos, sino con toda  una tarea de evaluación que debería anteceder a la acción.

 

BILIOGRAFÍA:

 

C.I.D.S (CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO DE SANTANDER) –1977. Modelo de procesado de datos para la ordenación territorial. Curso programa IMGRID. Peña Camarga, Santander.

GARCÍA, M.C.-1989. Problemática ambiental de las cuencas de los arroyos Blanco, Fuerte, langueyú y lago del Fuerte en el área urbana de Tandil. Segundo Informe de Beca Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional del Centro. Tandil. Inédito 123pp.

GARCÍA, M.C.-1990. Problemática ambiental de las cuencas de los arroyos Blanco, Fuerte, langueyú y lago del Fuerte en el área urbana de Tandil. Trabajo de Tesis de Licenciatura en Geografía. Fac. de Cs. Humanas, UNC. Tandil.

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Mapa de Grupos de Calidad de Vida


 

 

 


Mapa de Areas Inundables superpuestas:


 

 

 


           

 

 

 



[1] Tricart, J. , 1989. Comunicación personal en salida de campo en alrrededores de la planta urbana Tandil.



Ponencia presentada en el Segundo Encuentro Internacional Humboldt. Mar del Plata, Argentina. Octubre de 2000.