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Asunto:[encuentrohumboldt] 123/04 - VALORACION DEL PAISAJE Y COMPORTAMIENTOS ESPACIALES
Fecha:Jueves, 29 de Abril, 2004  21:55:46 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

VALORACION DEL PAISAJE Y COMPORTAMIENTOS ESPACIALES.

La comarca de El Bolsón en la Patagonia Andina

 

Myriam Susana González[1]

 

 

Resumen

 

La Patagonia andina y en particular El Bolsón y su entorno, constituyen un área sumamente atractiva y valorada. En este paisaje de gran belleza escénica conviven grupos sociales diferentes con situaciones ambientales en algunos casos críticas. Aunque resulte una paradoja, en un espacio caracterizado por la presencia de lagos, ríos y bosques, los problemas derivados del uso y manejo del agua son los que generan los mayores conflictos. Por otra parte, la gran subdivisión parcelaria, el avance de la urbanización sobre áreas rurales, la especulación inmobiliaria, los asentamientos en áreas no propicias, son también desencadenantes de situaciones conflictivas. Conviven en el área grupos sociales diversos: colonos tradicionales, paisanos, mapuches, habitantes urbanos, neorurales, hippies, turistas. Cada uno con valores, intereses, actividades y comportamientos espaciales diferentes.

La comunicación forma parte del proyecto de investigación “Uso humano del territorio y aspectos ambientales críticos en Patagonia Andina” que se encuentra en una etapa de plena actividad. Aquí se presenta la línea de trabajo “valoración del paisaje y su relación con los comportamientos espaciales”, teniendo en cuenta que las relaciones afectivas que los individuos mantienen con el paisaje son diversas y que son las que explican muy a menudo los comportamientos en el territorio. Desde el enfoque de la Geografía Humanista, se ha puesto el énfasis en descubrir cómo es el paisaje que viven, sienten y experimentan los habitantes de la comarca andina, considerando los diferentes grupos sociales, cómo surgen los lazos de afecto hacia el lugar y que peso tienen en las decisiones espaciales.

 

 

INTRODUCCION

 

El presente trabajo se enmarca en el proyecto “Uso humano del territorio y aspectos ambientales críticos en Patagonia Andina” que pretende interpretar la relación sociedad territorio a partir de la identificación y explicación de los usos del suelo, teniendo en cuenta los diferentes actores sociales y las situaciones ambientales críticas. Dada la complejidad de la problemática se han definido diferentes líneas de trabajo, siendo una de ellas la valoración del paisaje y su relación  con los comportamientos espaciales.

Se hace necesario en primera instancia hacer referencia a los principales lineamientos teóricos que involucran a la temática.

La línea a investigar se enmarca en la Geografía Humanística y en especial en la relación entre esta tendencia y el paisaje.

Siguiendo a Nogué Font (1992) se puede afirmar  que la Geografía Humanística revitaliza el concepto de paisaje, permite estudiarlo desde una nueva óptica y lo llena de significado.

El concepto clave en la Geografía Humanista es el de lugar, entendido como centro de significados, contexto para las acciones y fuente de identidad, el lugar está cargado de valores y significados, que son inseparables de la experiencia de quienes lo habitan, de sus pensamientos y sentimientos (García Ballesteros,1992) Esta tendencia geográfica busca descubrir el mundo cotidiano,  el paisaje que cada individuo vive, siente y experimenta y los lazos afectivos entre cada individuo y el paisaje, que a menudo explican los comportamientos espaciales.

Para Claval (1999) los lugares no tienen solamente una forma y un color, una racionalidad funcional y económica. Están cargados de sentido por quienes los habitan y frecuentan. Este autor al referirse al paisaje expresa “el paisaje mismo se encuentra valorizado: deja de ser solamente una expresión de la vida social, adopta una dimensión estética o funda la identidad del grupo. Sirve para expresar los sueños” (Claval,1999,251).

Otro tema central de la Geografía Humanística es el mundo vivido, concebido como “el conjunto de hechos y valores que constituye la experiencia cotidiana de cada persona” (García Ballesteros, 1992, 13).

 

Lugar, paisaje, mundo vivido y comportamientos espaciales son los ejes centrales de éste trabajo.

 

 

PRESENTACION DE LA PROBLEMATICA

 

La comarca Andina del paralelo 42 abarca aproximadamente 3000km2 que se distribuyen en 2 provincias Chubut y Río Negro. Integran el área 4 localidades: El Bolsón, El Hoyo, Lago Puelo y Epuyén.

La población actual se estima en 30.000hab de los cuales 20.000 serían urbanos. Es interesante considerar el crecimiento poblacional que ha tenido el área que en 1991 según datos del Censo Nacional de Población y Vivienda tenía 19.000hab. Este importante crecimiento venía experimentándose desde décadas anteriores. Vale la pena citar el caso del El Bolsón, el centro urbano más importante, que entre 1980 y 1991 tuvo un crecimiento de 151,9%, pasando de 5.001hab  a 12.598hab.

 

 

 

 

 

 

El paisaje natural está conformado por montañas abruptas, modeladas por la acción glaciar que enmarcan valles de considerable extensión y con un nivel de base entre 500 y 200msnm. En cuanto al clima, se caracteriza por veranos frescos e inviernos fríos y muy húmedos y la presencia constante de los vientos del Oeste calificados como moderados-fuertes.

Con relación a la vegetación, la presencia del bosque es fundamental, pero no toda el área corresponde a ésta formación vegetal, ya que se da una vegetación que va desde el bosque templado-frío a la estepa arbustiva en unos pocos kilómetros.

Todos estos condicionantes ambientales conforman un marco natural de gran belleza escénica  en el que conviven grupos sociales diferentes en situaciones ambientales que en algunos casos llegan a ser críticas.

La relación naturaleza-sociedad genera como menciona Bondel (1999) una serie de conflictos crecientes.

 

 

 

Principales situaciones conflictivas de carácter geo-ambiental

Comarcas de El Bolsón

 

1.- Carencia de una normativa explícita y efectiva sobre usos del territorio, en particular para amplios sectores de trascendencia ambiental (cabecera de cuencas, humedales, faldeos abruptos, lagos y lagunas). Además se corresponden con sitios valorizados escénicamente y sujetas a presión demográfica e innovaciones tecnológicas de ocupación del espacio (ver mapa).

 

2.- Crecimiento poblacional con expansión urbana espontánea y confusa. Presión sobre áreas rurales y/o de protección (Abalerón, 1999).

 

3.- Especulación inmobiliaria orgánica y voluntaria de alcance local nacional e internacional (advertida por Eriksen en 1970).

a)Sobreparcelamiento rural-boscoso y situaciones forzosas de stress ambiental (eliminación de franjas de protección de fauna y flora, presión sobre el grado de estabilidad de faldeos y vertientes,  demanda de agua, ‘aclarado’ residencial y turístico).

b) Acaparamiento de tierras, situaciones de riesgo comunitario por extensiones que involucran ecosistemas  completos (dificultades obvias de control).

 

4- Falta de un concluyente perfil cultural y socio-económico que contemple los intereses propios de diferentes grupos sociales (‘mapuches y paisanos’, migrantes urbanos argentinos, migrantes chilenos, colonos ‘tradicionales’ y ‘no tradicionales’, ‘hippies’, ‘millonarios’, etc.). Delimitaciones, usos, herencia, etc..

 

5- Incertidumbre legal y de comportamiento social y económico, respecto del manejo del agua en escorrentías y lagos. Usos y accesibilidad. (CODECAP, 1999)

 

6.- Superposición competitiva de las condiciones ambientales demandadas por el bosque de Ciprés de la Cordillera con las preferidas por el establecimiento humano y sus actividades afines (Andenmatten, E., 1997). Incompatibilidad de la ganadería tradicional con la evolución del bosque autóctono, extracción maderera, urbanización,  emprendimientos turísticos, etc.

 

7.- Situaciones y demandas sectoriales. Estacionalidad superpuesta en rubros diferentes (turismo, siembra, cosecha, recolección, volteo, escolaridad, etc.).

 

8- Superposición de dependencias y responsabilidades jurisdiccionales en materia de conservación ecológica, recursos energéticos y administración política y territorial (nacionales, provinciales, municipales).

 

(Bondel, 1999, modificado).

 

 

Es interesante observar la variedad de conflictos que se dan en el área. Aunque resulte una paradoja, en un espacio caracterizado por la presencia de lagos, ríos y bosques, los problemas derivados del uso y manejo del agua son los que generan los mayores conflictos. Por otra parte, la gran subdivisión de la tierra, el avance de la urbanización sobre áreas rurales, la especulación inmobiliaria, los asentamientos en áreas no propicias, son también, como se visualiza en el cuadro, desencadenantes de situaciones conflictivas.

Es importante considerar como ya se señaló la presencia de diferentes actores sociales. Esta diversidad es percibida por los propios habitantes de la comarca de manera dialéctica, por un lado como una debilidad y por el otro como un atractivo.

Cabe citar los resultados de los talleres realizados para la elaboración del Plan Estratégico de El Bolsón (1997) en los que aparece como problema acuciante “una sociedad  fragmentada, heterogénea e individualista marcada por un acelerado crecimiento demográfico, con carencias en su sentir comunitario por diferentes objetivos de vida ..” y en  lo referente a oportunidades y potencialidades “las principales oportunidades parecerían estar basadas en la diversidad sociocultural ....que puede transformarse en un potencial enriquecedor y creativo si se logra integrar la población tras una idea común” (Bases para la elaboración de un Plan Estratégico,1997,8-9).

Ahora bien, resulta necesario definir cada actor social, que permitirá delimitar la población en estudio. Siguiendo a Bondel (2000) pueden identificarse los siguientes grupos

 

-         mapuches, de raíz indígena y entremezclados con los paisanos. Tradicionalmente rurales, hoy muchos marginales urbanos.

-         colonos tradicionales, en general de origen urbano, aunque algunos colonos europeos fueron de raigambre rural. Hoy urbanos (muchos con intereses en el campo) y rurales.

-         paisanos, de raíz chilena, mixta chilena-mapuche y criolla. Tradicionalmente rurales, hoy muchos marginales urbanos.

-         neorurales, migrantes modernos de raíz urbana (clase media), tanto argentinos como extranjeros y de los más diversos orígenes, incluyen además a los llamados hippies, hoy ‘difusos’ e identificados como artesanos.

-         turistas, reconocidos como de turismo familiar y de mochileros.

-         militares y otros, en mayoría urbanos y de estabilidad domiciliaria condicionada.

-         grandes compradores (ausentistas), reemplazantes de antiguos pobladores rurales. Son escasos en número (del orden de una veintena en la región). Responde a ‘la moda’ ecológica, con un efecto concatenado en compradores de gran poder económico. En un principio extranjeros y actualmente también argentinos. Resulta visible en muchos casos la eliminación de la actividad ganadera extensiva tradicional.

 

Cada uno de estos grupos tiene valores, intereses, actividades y comportamientos espaciales diferentes.

Entre los elementos del paisaje, la presencia del bosque y por ende, del árbol, es muy fuerte, “su carácter vivo, aliado a la perennidad, de persistencia muy grande comparada con la duración de la vida humana, ha contribuido probablemente a su aureola mítica” (González Bernáldez, 1985, 97). Las percepciones de los distintos grupos sociales en relación con el bosque y al árbol son variadas: el bosque como belleza escénica, el bosque como inspirador de artesanías (hadas, duendes, gnomos), el bosque como recurso económico, el bosque como estorbo para la actividad ganadera, etc.

Vemos claramente como las relaciones afectivas que los individuos mantienen con algunos elementos del paisaje son diversas, “son más importantes de lo que parecen a simple vista.  No se pueden ignorar, porque son precisamente estas relaciones- estos fenómenos del mundo vivido geográfico de cada individuo- las que explican muy a menudo nuestro comportamiento espacial” (Nogué, J., 1992, 88).

La observación directa a partir salidas de campo ha permitido vislumbrar las cuestiones enunciadas. En éste marco surgen una serie de interrogantes:

 

¿Cómo es el paisaje que viven, sienten y experimentan los habitantes de la comarca andina, teniendo en cuenta los diferentes grupos sociales? ¿qué elementos lo componen?

 

¿Cómo surgen los lazos de afecto hacia el lugar y qué peso tienen en las decisiones espaciales?

 

Estos interrogantes constituyen sólo un primer intento de comprensión de la problemática, un punto de partida. En el avance de la investigación seguramente aparecerán nuevas cuestiones y categorías de análisis que permitan alcanzar la comprensión del mundo vivido.

 

 

METODOLOGIA

 

Como ya se ha señalado la Geografía Humanística se centra en el significado del mundo vivido, del lugar. Para ello se basa en la fenomenología que intenta “estudiar los hechos desde el punto de vista de los actores sociales, con el fin de aprehender como las personas definen e interpretan su propio entorno” (García Ballesteros, 1998,16).

En éste sentido, los métodos y técnicas cualitativas resultan las más adecuadas ya que la investigación cualitativa supone una interacción entre el investigador y los actores objeto de estudio, tratando de buscar la comprensión dentro de su propio marco de referencia y sin descontextualizarlos.

Los métodos cualitativos comienzan con la observación directa de los lugares y los comportamientos.  Este contacto con la realidad permite el planteamiento de problemas y la elaboración de categorías de análisis.

En cuanto a los métodos de obtención de los datos, en esta investigación se trabajará especialmente con entrevistas en profundidad a partir del trabajo de campo experiencial (Nogué Font,1992). Estas entrevistas deben ser libres y espontáneas y realizarse en el propio medio, rodeado del paisaje que vive y siente la persona.

Uno de los problemas que se presenta es el de la selección de los entrevistados y la cantidad de entrevistas a realizar. En el primer caso, se seleccionarán informantes claves dentro de cada grupo social. La elección de los entrevistados no apunta a un muestreo aleatorio con el que se busca la generalización de los resultados, sino a obtener datos que permitan comprender las motivaciones, los valores y significados para cada grupo. Sin embargo, aunque se parte de lo individual se puede afirmar que los actores que integran los diferentes grupos sociales sienten y se relacionan con el paisaje de manera parecida.

En cuanto a la cantidad de entrevistas a realizar para cada grupo se harán las necesarias hasta que los datos obtenidos sean repetitivos, no en su totalidad sino en los principales temas (Eyles, 1998). Sobre este tema Bertaux (1993) afirma que la clave está en el concepto de saturación y el “investigador no puede estar seguro de haber alcanzado la saturación más que en la medida en la que ha intentado diversificar al máximo sus informantes” (Bertaux, 1993,158).

Las entrevistas en profundidad se complementarán con Historias de vida y  fuentes documentales en especial diarios y obras literarias.

El análisis de los datos obtenidos, tras una primera reducción, permitirá rehacer las categorías de análisis, establecer comparaciones y reflexionar sobre los resultados.

Finalmente, es importante señalar que no se descarta totalmente el uso de técnicas cuantitativas, ambas técnicas cuantitativas y cualitativas son complementarias siempre que se tengan en cuenta los objetivos de la investigación. Al respecto cabe mencionar  las técnicas de valorización del paisaje como las de “preferencia”  basadas   en fotografías que el observador debe puntuar (González Bernáldez, F., 1985) o el “diferencial semántico” que se utiliza para observar y medir el significado psicológico que para una persona tienen los paisajes a partir de  escalas delimitadas por adjetivos bipolares (Méndez,R., 1990).Todas éstas técnicas, una vez que se han recogido los datos, permiten un análisis cuantitativo.

 

 

A MODO DE CIERRE

 

En esta comunicación se ha presentado la problemática a investigar y los principales lineamientos teóricos y metodológicos que enmarcan el trabajo.

El área de estudio, de gran belleza escénica y sumamente atractiva y valorada, constituye un ámbito por demás interesante para la aplicación de la metodología descripta, ya que este paisaje es fuertemente vivido por quienes lo habitan.

Al momento de la presentación de este aporte se ha comenzado con la realización de las entrevistas. Otro aspecto en el que se está trabajando es el relativo a la génesis del proceso de apropiación de la tierra según los grupos sociales y si existe relación entre la apropiación y conflictos que surgen y las diferentes lógicas de valoración del paisaje por parte de los distintos actores. 

 

 

                                                                                  Comodoro Rivadavia, Junio de 2000

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

Abaleron, C. (coordinación). Taller II “Evaluación de la sustentabilidad ambiental en contextos participativos. El caso de San Carlos de Bariloche”. Fundación Bariloche, 1999.

Andenmatten, E. “Ciprés de la cordillera. Aportes al Método de intervención silvícola actual desde el punto de vista de la dinámica de bosques”. Seminario: estructura y dinámica de bosques nativos. Valdivia, 1997

Bertaux, D. “La perspectiva biográfica: validez metodológica y potencialidades” en Marina, J y Santamarina, C. La Historia oral: métodos y experiencias, Madrid, Debate, 1993.

Blanco, D.,  Méndes, J. y Sánchez Reiche, G. “Historia de una población de frontera entre Chile y Argentina: Segundo Corral 1930-1990”. El Bolsón, 1999.

Bondel, S. “Uso humano del territorio en Patagonia Andina. Etapa inicial de un proyecto de investigación.  Ponencia presentada en el “Encuentro Internacional de Estudios Urbanos”. Universidad Austral, Valdivia, 1999.

Bondel, C. y de Almeida, A. “El Bolsón en la cuenca del lago Puelo”, en Anales de la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos, Nº 20, Buenos Aires, 1996.

Castro, C. de, La geografía en la vida cotidiana, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1997.

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Díaz Muñoz, M. “Espacio y tiempo en la vida cotidiana de la población” en Bosque

Sendra, J. y otros, Prácticas de la geografía de la percepción y de la vida cotidiana, Barcelona, Oikos-tau, 1992.

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González Bernáldez, F. Invitación a la ecología humana. La adaptación afectiva al entorno, Madrid, Tecnos, 1985.

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Ricas Vilás, J. “Estudios de paisajismo” en Bolós, M. Manual de ciencia del paisaje. Teoría, métodos y aplicaciones, Barcelona, Masson, 1992.

 


[1] Profesora del Departamento de Geografía, Facultad de humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco- Comodoro Rivadavia, Argentina.


Ponencia presentada en el Segundo Encuentro Internacional Humboldt. Mar del Plata, Argentina. Octubre de 2003.