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Asunto:[encuentrohumboldt] 46/04 - NUEVOS GIROS CULTURALES E INTERPRETACIONES ESPACIALES
Fecha:Viernes, 27 de Febrero, 2004  00:05:38 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NUEVOS GIROS CULTURALES E INTERPRETACIONES ESPACIALES.

UNA VISIÓN DESDE LA PERIFERIA LATINOAMERICANA

 

Prof.Miguel Ángel Silva

Lic. Juan José Michelinilic

Gustavo Mauro Moiraghi

Universidad Nacional de La Pampa

 

 

Introducción

 

La presente ponencia tiene como objetivo fijar una serie de lineamientos dentro del campo de la Geografía a través de los denominados nuevos estudios culturales de fines de siglo XX.

Debido a que se trata de una re- orientación epistemológica en los estudios de Geografía es necesario fijar, para este tipo de trabajos, marcos conceptuales amplios y abarcativos para entender la nuevas discursividades geográficas. Debemos tener en cuenta que a diferencia de otros estudios geográficos, éstos tratan de articular los componentes subjetivos (es decir del sujeto geógrafo) con las externalidades y también tratan de conectar dichos cambios en el seno del desarrollo de la cultura. Uno de los primeros puntos que es necesario aclarar, se refiere a que este tipo de tratamientos de las espacialidades, necesitan un desplazamiento obligatorio dentro del terreno de las ciencias sociales, donde la dirección que se debe adjudicar está impregnada por los efectos de la cultura, con todas las acepciones y aristas intelectuales que una definición de la misma puede brindar.

Para comenzar a entender el denominado” giro cultural”, es necesario comprender las mutaciones que se han producido entre el espacio, la cultura, el tiempo y la sociedad.

Evidentemente que en una sencilla ponencia, no se puede explicar todo un proceso que estructura el espacio y la sociedad a través de impulsos teóricos y de concreciones empíricas. Creemos que el problema central reside en la crisis de la cultura contemporánea y por consiguiente si consideramos que este es el problema central, nos veremos indefectiblemente obligados a  hurgar en terrenos aparentemente inaccesibles para los estudios geográficos tradicionales y ello nos invita a la compleja tarea de abandonar la  seguridad intelectual disciplinaria y sumergirnos en redes de conexión que articulen la espacialidad a través de algunos focos iluminadores que la cultura puede generar.

El entendimiento de este tipo de estudios, implica una apertura a la imaginación y una colaboración con el diálogo crítico de otros especialistas de las ciencias sociales y de  las humanidades. Es por ello que sólo nos detendremos en lo que podríamos denominar aspectos parciales y en cierta medida iniciáticos para poder entender este ethos cultural.

Consideramos que el análisis de las inflexiones de la geografía no se producen en abstracto, sino que implican cambios que se producen en los sujetos y en las instituciones encargadas de la enseñanza y de la investigación de la disciplina. ¿Pero de qué tipo de cambios hablamos? Cambios epistemológicos ; Cambios externos: es decir articulaciones empíricas donde se producen los mismos; Cambios en la sociedad que a veces se mimetizan con los cambios en el espacio; Cambios históricos materiales y reales, que no en todas las oportunidades coinciden con las teorías historiográficas que tratan de explicar  dichos cambios. Cambios políticos e institucionales...

Como se puede observar existe una variedad muy amplia de entender estas inflexiones y por lo pronto, nuestro objetivo es entenderlos a través de la cultura y somos plenamente conscientes que ello demanda una serie de estudios avanzados y profundos para mínimamente obtener un resultado académico aceptable.

Los problemas emanados del giro cultural o cultural turn es producto de investigaciones que se realizan en los países que se encuentran muy desarrollados con respecto al nuestro en lo que concierne a este tipo de investigaciones. Desde nuestra óptica, venimos realizando desde hace un tiempo relativamente pequeño una focalización que nos ayude a entender esta problemática que Sigmund Freud, denominara malestar de la cultura. Precisamente en estos países algunos geógrafos han sido terriblemente lúcidos a la hora de entender el giro cultural y no necesitaron únicamente acudir a teorías culturales para imbricarlas con los discursos geográficos, sino que lo podían observar en su realidad espacial y proyectándose hacia otras realidades espaciales.

Hechas estas aclaraciones pasaremos a explicar en que consisten estas teorías que acercan la geografía a los problemas de la cultura. Independientemente que los geógrafos anglosajones se esforzaran y lograran entender las nuevas realidades y materialidades espaciales, creemos que también estos estudios constituyen una renovación muy profunda en el corpus teórico de la geografía, no sólo de los marcos conceptuales, sino también desde los metodológicos. Casi todos ellos apelaron a los discursos teóricos de algunos filósofos franceses (¿qué sucedió con los geógrafos franceses, al respecto?) para ofrecer una nueva visión de lo que se podría denominar: Nuevas discursividades geográficas en la etapa del capitalismo tardío.

La nueva orientación tiende a interpretar las espacialidades geográficas a través de representaciones simbólicas y alegóricas, imaginarios, mecanismos inconscientes en interpretaciones espaciales, intertextualidades, captación de fenómenos y estructuraciones espaciales a través de los mecanismos de reproducción estética: pintura, esculturas, filmografía, etc.

Por lo tanto, resulta prácticamente imposible entender esta nueva visión de las espacialidades geográficas, desde un marco disciplinario y el mayor desafío en este sentido lo constituye la transdisciplinariedad y la articulación de toda una serie de problemáticas- que aún utilizando vías distintas- tienen a la cultura y sus estudios como eje vertebrador.

 

 

Walter Benjamin y el estudio de las Arcades o Pasajes. Un anticipado ejemplo de enfoque cultural.Espacialidades y alegorías.

 

Uno de los ejemplos, que verdaderamente escapa a todas estas conceptuaciones de fines del siglo XX, lo brindó el escritor Walter Benjamin, en las primeras décadas del siglo y es por ello que consideramos necesario citar algunas consideraciones de este adelantado con respecto a lo que tomaría relativa difusión cultural en las décadas de los 80 y 90.Walter Benjamin, que evidentemente no era geógrafo- sino ensayista y filósofo de la Escuela de Frankfurt- trató el problema de la espacialidad urbana en el París del siglo XIX, a través de su estudio denominado: Proyecto Arcades o Proyecto Pasajes. Sería necesario fijar algunas líneas de procedencia e influencias sobre el pensamiento y la estética benjaminiana, para poder descifrar sus estudios sobre este Proyecto Arcades o el Proyecto Pasajes y cómo a través de él podemos interpretar un estudio geográfico que excede los convencionales trabajos realizados por muchos geógrafos y observar cómo un crítico de la cultura se desplaza con gran inteligencia por dichas espacialidades y también por las temporalidades.

.Partiremos de la base que los estudios de Walter Benjamin, presentan una serie de dificultades especialmente por tratarse de abordajes crípticos que incorporan elementos alegóricos y metafóricos.

Benjamin, alemán nacido en 1892, en el Berlín estéticamente cultivado  y fallecido en 1940,en Port Bou(Francia) fue un viajero literal y un paseante intelectual. En el caso primero, lo fue debido a las continuas persecuciones del nazismo por las principales ciudades europeas- especialmente en la década de los 30.Este nomadismo le enseñó que uno conoce las ciudades cuando se pierde en ellas encontrando los intersticios del pensamiento anti-convencional, apelando a los estudios fragmentarios y  microscópicos, que es un rasgo común de los pensadores frankfurtianos, como Adorno, Horkheimer y Marcuse. Las temáticas de estudios de estos pensadores se dirigían a lo que en sentido genérico se puede denominar la “industria cultural”. Benjamin escribió en consonancia con su formación judía, especialmente a través del discernimiento de la cábala y de sus contactos con Gershom Scholem, en un primer período, desde una óptica marxista radical desde su acercamiento con Bertolt Brecht y de una forma más pesimista y esotérica desde su acercamiento con Theodor.W.Adorno y Max Horkheimer..

Fue fundamental también sus lecturas de la literatura francesa, fundamentalmente la conexión con la poesía simbolista y uno de sus representantes: Charles Baudalaire.

Los estudios de Benjamin, se fijaron en el París de la primera mitad del siglo XIX, especialmente a la hora de fijar las improntas de la consolidación modernista en dicha ciudad. Ello implicaba que en el estudio sobre las Arcades, nuestro autor, trataría los efectos del progreso ilusorio y la nueva tecnología. La obra no llegó a concluirse en su totalidad, aunque estaba pensado como un artículo de cincuenta hojas, se descubrieron cerca de mil, que se publicaron póstumamente. Es por ello que Benjamin fue ampliando el perímetro y profundizando sus bases tanto temporal como espacialmente. Todo París fue incluido, desde las catacumbas y los subterráneos, hasta la torre Eiffel y la investigación acaparó detalles de todo un siglo de los lugares parisinos más extraños. Debido a las propias características y estilos de pensamiento de la escuela de Frankfurt, la obra no es una sistematización sino que se presenta fragmentaria y en forma de aforismos. El origen del Proyecto de los Pasajes fue en el año 1927.Los materiales con los que había trabajado Benjamin eran fragmentos de datos históricos de fuentes del siglo XIX y XX, que su autor encontró en la Biblioteca de Berlín y en la Biblioteca Nacional de París. Estos pasajes fueron construidos a comienzos del siglo XIX y fueron el origen de la moderna galería comercial. Cuatro ciudades donde Benjamin vivió eran fundamentales para la escritura del Passagen- Werk. .Hacia el norte se encuentra Berlín que representa la infancia arropada míticamente del autor, hacia el sur Nápoles  donde se ubican los orígenes mediterráneos ,la infancia arropada en el mito, de la civilización occidental, al oeste París: origen de la sociedad burguesa en el sentido político-revolucionario y al este: Moscú marca el final en el mismo sentido. El proyecto de los Pasajes está conceptualmente situado en el punto de la intersección de los dos ejes; uno que indica el avance de la historia empírica en términos de su potencial social y tecnológico, otro que define en forma retrospectiva a la historia como las ruinas de un pasado irrealizado (Buck- Moors,S: Dialéctica de la mirada.pp.44).

La complejidad del tema no brinda oportunidad para explayarse en demasía para esta ponencia, los avances en el estudio de este trabajo referencial lo estamos elaborando para ser expuesto en próximas publicaciones. En apretada e incompleta explicación descubrimos que a través de este proyecto Benjamin desentrañó los impactos de la modernidad, con una excursión al plano de lo alegórico, como asimismo realizó una verdadera deconstrucción de la historia y sus huellas en los espacios y las culturas urbanas.

 

 

Los nuevos giros culturales del siglo XX.

 

Solamente hemos apelado a una versión simplificada del pensamiento benjaminiano, como un antecedente lejano a lo que -quizás- en cierta medida a fines del siglo XX, constituirá uno de los múltiples sentidos de los estudios culturales geográficos. Pasaremos a definir, en el año 2000,que significa el giro cultural y que impacto ha producido en el horizonte teórico anglosajón. La primera instancia que debemos contemplar estriba en que estos estudios se orientan epistemológicamente dentro de los estudios culturales del capitalismo tardío y que en otros artículos he avanzado en pos de analizar esta inflexión en la geografía humana. Pero debemos aclarar que el cambio de acaeceres sociales, culturales y espaciales, se tratarán desde una óptica que transgrede los enfoques disciplinares y nos remiten indefectiblemente a la transdisciplina y en este sentido, conviene aclarar que no existe por parte de estas líneas investigadoras una obsesión geográfica y competitiva acerca del espacio y de sus apropiadores y detentores, sino que creemos que la actitud es de explicar las reflexiones y tratamientos sobre materialidades compartidas por otras ciencias sociales o en un sentido más amplio con otras ciencias de la cultura. No nos puede, entonces parecer extraño una gama de concesiones y flexibilizaciones dentro de la geografía que siga esta dirección; cuando tenemos el caso que los últimos aportes del estudio de la espacialidad social, focalizaron sus fuerzas y tensiones acerca de la tan mentada globalización, la que obviamente posee una resonancia emanada a través de un análisis fundamentalmente económico.

Pero creemos que el enfoque resulta altamente novedoso, realista y atractivo, pero aún carece de una aproximación que los unifique y que dirija su complementación a los fenómenos de la cultura y esta es la línea donde centraremos nuestros esfuerzos.

Las nuevas geografías culturales reconocen dos instancias que se elaboran a partir de fines de la década del 80 y se expanden por toda la década del 90.La primera: A) que podríamos denominar de inflexión y quiebre de los estudios clásicos  y la segunda: B) de lo que podríamos denominar una continuidad de la anterior pero con sugerencias y advertencias acerca de la denominada desmaterialización y de-socialización del espacio por acción de: 1. tratamientos teóricos -discursivos inmateriales por un lado y por: 2. la internalización de la espacialidad virtual.

A) La etapa que denominamos de afianzamiento discursivo inmaterial geográfico se consolida a lo largo de la década de los 90 apela fundamentalmente a la deconstrucción de las categorías espaciales. Este tema lo traté en un artículo anterior (Silva, Miguel Angel et al: Materialidades e inmaterialidades en la geografía cultural contemporánea),no obstante recordaré que la deconstrucción, los estudios de poscolonialismo y posestructuralismo ,constituyen vertientes teóricas que se afianzan en los denominados estudios culturales que actuarían como núcleo captador y como hilo conductor transdisciplinario, lo que implicó a la ya prácticamente olvidada, geografía cultural clásica de vertiente saueriana, a efectuar un verdadero salto cualitativo en sus componente epistemológicas (la geografía saueriana, con modificaciones introducidas por Wagner o Mikesell,en este sentido era el antecedente más próximo).Estos discursos postestructuralistas, deconstructivistas o poscoloniales participan entonces del denominado giro cultural que se producía en el ámbito de las ciencias sociales y humanas.

El deconstruccionismo, creado por Jacques Derrida considera que el lenguaje modela la realidad, pues los textos, los discursos deben revelar los presupuestos no explícitos que subyacen en los códigos aceptados, en las teorías explicadoras del mundo, en los valores y su sistema. Paralelamente esta postura deconstruccionista se relaciona con las tesis de Jean Francois Lyotard, cuando explicita que el saber no se limita únicamente a la ciencia, este es un relato o meta-relato más. No sólo aparece aquí Lyotard, sino otro sociólogo francés más conocido: Jean Baudrillard. Estos autores deconstruccionistas, se acercan a las denominadas discursividades posmodernas, que implicaría el giro cultural del que hablábamos en el párrafo anterior. La deconstrucción ,que permitiría la incorporación y el entendimiento del saber científico a la narrativa, se convierte así en el movimiento intelectual más anti - racionalista del siglo XX.

Realizando una lectura más profunda, la irrupción de  la deconstrucción y del postestructuralismo (como legitimador de la muerte del sujeto activo y creador),se inscriben en la crisis cultural más importante del siglo XX, que se enmarcan en el ya consabido debate modernidad- posmodernidad. Simplificando en extremo, la deconstrucción y el posestructuralismo se inscribirían como una serie de movimientos intelectuales que cuestionan la racionalidad de la modernidad y a sus imperativos categóricos de ordenadores del saber humano y sus impactos en la vida cotidiana.

Por ello también es que también reclaman, con cierta modestia, la consideración del pensamiento alternativos de otras voces, de los fragmentos teóricos que explican al mundo y a la sociedad, frente a las grandes teorías científicas y filosóficas que configuraron y reconfiguraron la cultura occidental, especialmente desde los impulsos renovadores y revolucionarios  de la Ilustración.

¿Pero qué sucede en Geografía?. Los primeros intentos de deconstrucción lo observan las producciones que tratan especialmente sobre las espacialidades urbanas con sus interacciones culturales y sociales. La obra de Watson y Gibson: Ciudades posmodernas y espacios de 1995,Barnes y Duncan: Mundos escritos. Discursos, textos y metáforas en la representación del paisaje.1992.Duncan y Ley: Lugar, cultura y representación.1993,Harvey,David: Justicia, Naturaleza y Geografía de la diferencia.1998.Gregory,Derek:Imaginaciones geográficas.1996,etc.Un texto muy ilustrativo y explicativo es nuestro ya conocido Thirdspace de Edward Soja, donde analiza un claro tratamiento de estas corrientes teóricas y luego una aplicación a la ciudad de Los Angeles. También es posible encontrar artículos escritos en revistas inglesas tales como Progress in Human Geography o en revistas americanas, tales como la radicalizada Antípode o en los mismos Anales de la AAG. Todas estas obras- si bien con interpretaciones conceptuales y espaciales y direcciones cognitivas distintas- tratan o mejor dicho, dejan al lector la comprensión de los elementos simbólicos que es necesario deconstruir para encontrar soterrados mecanismos de dominación que ejerce la construcción de las espacialidades. Pensamos en cierta medida, que estos geógrafos constituyen verdaderos arqueólogos de las materialidades espaciales, en las que tratan de encontrar signos, códigos conscientes o inconscientes, materialidades de las que tratan de extraer simbolizaciones, metáforas que se expresan a través de los textos que ellos producen y que nos señalan y nos invitan a deconstruir otros discursos que trataron de justificar soterradamente o empíricamente discursos de la dominación, de la segregación, de la injusticia, de la exclusión, de la legitimación del orden establecido.

Algunos autores, a su vez han realizado una serie de críticas a algunos discursos posmodernos, especialmente a través de Richard Peet, Peter Jackson, Chris Philo,Nigel Thrift etc. han escrito artículos y libros, donde realizan críticas a algunos discursos posmodernos -que parecen excesivamente inmateriales- que nos ubicaría en el punto:

 

 

B. Continuidades y críticas a fines del siglo XX

1. Tratamientos teóricos- discursivos  inmateriales:

Seleccionaremos uno de ellos : el geógrafo escocés Chris Philo quien escribe el siguiente artículo:” Más palabras, más mundos: reflexiones en torno al giro cultural y a la geografía social” en el año 1998,donde centra y nos advierte acerca del efecto que puede causar- pese a considerar valiosas las nuevas discursividades espaciales posmodernas- sobre la denominada des-materialización y de-socialización de la Geografía. Es por ello que el objetivo central de la investigación fue detectar la amenaza que el giro cultural representa para la geografía social, especialmente a través de los dos ejes enumerados anteriormente(desmaterialización y de-socialización).

Con respecto a los efectos de la desmaterialización, Philo opina y rescatamos de su artículo el rastreo que realiza con respecto al temor hacia la inmaterialidad que invadía la geografía humana tradicional, especialmente a no considerar dicha inmaterialidad en los cambios que se sucedían en las materialidades tratadas(campos cultivados, ciudades, deforestaciones de bosques, rutas, asentamientos).¿A qué se debía esta renuencia a lo inmaterial?. Considera que se podrían generar a expensas de la falta de coraje para cuestionar las maquinaciones económicas- políticas del capitalismo o para tratar los psiquismos: impulsos, deseos, emociones y obsesiones del hombre.

Rescata, no obstante los aportes de Kropotkin en el siglo XIX, los de Wright en 1947 acerca de la geosofía. O al mismísimo Jean Brunhes acerca de la incidencia de los factores psicológicos. Posteriormente resalta en el devenir del pensamiento geográfico los aportes y los esfuerzos de los geógrafos materialistas históricos, que estudiaron las inmaterialidades a través de las estructuras de las relaciones sociales, que tenían efectos materiales en el bienestar de la vida cotidiana de las personas. Como asimismo de la gestación de la geografía perceptual, con su énfasis en el conductismo y la geografía humanista con su énfasis en los valores y en el sentido de los lugares.

El nuevo giro cultural- geográfico, estaría constituido por una producción que apela y se acopla al psicoanálisis, al posestructuralismo, al poscolonialismo, a las teorías feministas y a las geografías del género, al posmarxismo cultural.

La preocupación central de Philo –que celebra estas nuevas geografías culturales como un arriesgado colectivo geográfico intelectual que supera las evidentes empirias a los que nos han acostumbrado y acostumbra la itinerante geografía tradicional- estriba en:” Aún más, deseo señalar ahora algunas preocupaciones que yo y otros tenemos en relación con la des-materialización de la geografía humana: la preocupación con los procesos culturales inmateriales, con la constitución de sistemas de significados intersubjetivos, con el juego de políticas identitarias a través de formas cada vez menos tangibles, frecuentemente espacios fugaces de textos, signos, símbolos, psiques, deseos, miedos e imaginaciones. Me preocupa el hecho de que con la fiebre de elevar tale espacios en nuestros estudios de geografía humana, acabamos estando menos atento a los más a lo “concreto”, a aquello con que es posible que nos topemos, a las tercas preocupaciones de lo que ocurre allí en el mundo(lo material) con las cuales las tempranas geografías tendían a estar familiarizadas”. (Philo, C: op.cit.pp89).

Philo rescata en este sentido, los estudios de Derek Gregory, de John Bale y especialmente las incursiones de estos autores en la concepción de cuerpos y espacios de Henri Lefebvre(presumimos que es válido también para Soja).Considera que estos autores tratan de encontrar lo material en lo inmaterial y lo inmaterial en lo material, con el objetivo de obstaculizar y eliminar las oposiciones binarias de las categorías del pensamiento.

El blanco de la crítica de Philo, hacia los efectos de desmaterialización los coloca en dos trabajos aparecidos en la revista  Society and Space. El primero es el de Richard Smith:” El fin de la geografía  y la política radical en la filosofía de Baudrillard”, donde recurre a las ideas de Baudrillard acerca de la simulación ,la aniquilación de las realidades por el capitalismo tardío y de los terrritorios simulados. Philo se muestra renuente y sumamente crítico con Smith- Baudrillard por el hecho de que demuelen las realidades sucias, carnales, materiales, concretas ,como acerca de la ratificación del arquitecto Paul Virilio sobre la desaparición de la ciudad y del campo.

El otro trabajo con el cual, Philo discrepa parcialmente es el de Loretta Lees y se denomina”: Ageografía, heterotopia y la nueva librería pública de Vancouver”. Este trabajo se desplaza por una serie de apropiaciones de las teorías menores, como la heterotopía foucaultiana el lugar marginal de la subversión o la ageografía de Sorokin, como el sitio conservador de la simulación de la semejanza. Fundamentalmente Lees, conecta las teorías menores con teorías mayores y con materialidades concretas,  especialmente a la hora de definir la exclusión de los indeseables(pobres) y su vigilancia por parte de la seguridad privada  y asimismo, explora los aspectos inmateriales de los servicios de la biblioteca y especialmente los espacios intelectuales de Internet. La descripción del “espacio intelectual” dentro de la biblioteca lo considera de la siguiente maneara pesar de su carácter abstracto e inmaterial, este sitio está directamente relacionado con el sitio material de la biblioteca por el mismo hecho que los recursos en sí mismos, o los recursos de acceso a otros recursos(es decir, los ordenadores)están situados en el edificio de la biblioteca. Esta se sitúa a caballo del dualismo material e inmaterial, en parte debido a que los dominios del pensamiento, accesibles a través de los medios de comunicación impresos y electrónicos, tienen una dimensión material de la cual no se puede huir, anclada en libros y ordenadores, cuya disponibilidad no es automática o instantánea  para todos(Lees,Loretta:op.cit.pp 341-342).Por lo pronto, Philo considera que de los dos trabajos el de Lees es más “terrenal”, mientras que el de Smith realiza surf sobre las ondas cibernéticas, creyendo que los abismos y las exclusiones no existen.

Con respecto a la de-socialización el autor concretiza y enfatiza aún más sus concepciones sobre la ciencia geográfica estipulando que no es su intención pese al giro cultural despojar de los componentes sustanciales básicos de la geografía social ni de lo social, en este sentido considera prioritario mantener el interés por los procesos materiales- pero no como meras facilidades- sino como materia de las prácticas sociales de la vida cotidiana, de las relaciones y de los conflictos de los grupos sociales, de la constitución de los sistemas y estructuras sociales y la dinámica de la inclusión y de la exclusión social. Pareciera que la línea discursiva del autor tiende a estudiar las vidas cotidianas socio- espaciales de los incluidos, pero fundamentalmente de los marginados y excluidos. El planteo final, que hace Philo, se dirige a evaluar los grados de acercamiento de la geografía humana con la sociología y paradójicamente rescata a autores clásicos, que a su entender incorporaron lecturas de Marx, Durkheim, Pareto, Weber o Merton y cita en este sentido a Daryll Forde (1939),,Wreford Watson(1951) y Ray Pahl (1967).Pero también referencia los acercamientos con Anthony Giddens de la década de los 80,a través de la teoría de la estructuración ,como los estudios que fijan su atención en el individualismo metodológico, como la obra de Werlen:Society,Action and Space:an alternative human geography del año 1993.

Para finalizar en sus reflexiones plantea claramente que:” Desde una posición personal, por lo tanto, quiero dejar que cientos de flores florezcan: para permitir y aún promover, de forma activa, una geografía humana contemporánea que acompañe todo un abanico de posibilidades para tratar con lo material y lo inmaterial, lo social y lo cultural.  Más aún, seguiré considerándome feliz en la medida en que este ámbito de investigación en geografía humana incluya estudios que(extrayendo su inspiración de todo el movimiento del giro cultural)continúen abrazando lo material y lo social y por lo tanto, resistiendo toda des-materialización y de-socialización dogmática de la disciplina” (Philo,C:Op.cit pp 97).

 

2. Espacialidad virtual.

El análisis espacial en sí mismo se halla impregnado de este debate relativo a la materialidad e inmaterialidad de los procesos, y de este modo nuevas categorías analíticas deben ser discutidas en el seno de la ciencia geográfica. Las profundas mutaciones tecnológicas que han tenido lugar durante las dos últimas décadas, han otorgado a los hombres la posibilidad de crear nuevos espacios artificiales, virtuales que imponen la impronta de su lógica inmaterial al espacio real de actuación humana, objeto tradicional de estudio de la geografía, siendo éste último condición y producto del mismo. Estos espacios virtuales constituyen así una estructura inmaterial con efectos concretos, en absolutos despreciables a escala real. Ambos planos de análisis son  necesarios entonces a fin de que la geografía humana pueda llegar a explicaciones realistas de los fenómenos que observamos en la realidad. En palabras de Milton Santos, en el transcurso de las últimas dos décadas, ha sido creado un verdadero “ Medio técnico- científico- informacional”, que reemplazando al “medio natural” y al “medio técnico” relacionados con los anteriores modos de producción, tiene un alcance global y su arquitectura consiste en una yuxtaposición de redes, un espacio de flujos que se canalizan en tiempo real alrededor del planeta, encogiendo el espacio, aniquilando el tiempo.

Para este autor,” producir y producir espacio son sinónimos” y por ello “con cada nuevo modo de producción cambia la estructura y el funcionamiento del espacio”. Pero sucede que esta nueva etapa de reestructuración capitalista, caracterizada por un nuevo régimen de acumulación flexible y el consecuente  régimen de acumulación (Estado neo-liberal),el nuevo espacio creado es un “espacio de flujos inmateriales” cuyo soporte está dado por una nueva renovada alianza entre ciencia ,técnica y tecnología.

No se trata de ver en esta situación una determinación estricta del espacio de los lugares por el espacio de los flujos y su carga simbólica y cultural, tampoco caer en la tentación  de pensar que la humanidad ha llegado a un estadio de “aldea global” donde las relaciones interpersonales, comerciales, etc estarían dadas por simples vínculos a través de redes telemáticas.

Los espacios virtuales, desde las redes telemáticas   hasta los parques temáticos o shopping centers, los “no lugares” de Augé, tienen en conjunto una doble función paradójica o contradictoria expresada en el territorio que es a su vez condición para su existencia: uniformización cultural,global y creciente fragmentación socio- económica.

Si tomamos por caso el de los shoppings centers, toda la carga simbólica de que están dotados, cumple un rol vital de damarcación de límites sociales, señalan los límites de lo posible en su interior, pero también a quienes está vedado o no, el acceso. Incluso, estos sitios extienden sus tentáculos mucho más allá de su localización territorial, dado que puede accederse a ellos(a los comercios que lo integran) a través de Internet, y está claro que en las condiciones actuales de la economía mundial, es una porción ínfima del planeta la que tiene acceso a la red. En este sentido puede verse claramente la fragmentación social que propone el centro comercial, no obstante lo cual constituye un hito fundamental del imaginario urbano, ya que, en tanto “deseo”, habita en las mentes de la mayoría de las personas. El shopping center marca la moda, y provoca deseos, pero ubicado en las periferias urbanas, sólo es accesible mediante automóvil a una clase media urbana de medio- altos ingresos.

Desde otra perspectiva, las redes virtuales, cubren el planeta, transmitiendo información  desde los centros, promoviendo su “cultura dominante” a través de la televisión por ej y este sentido las redes son masivas y también coadyuvan a conformar identidades y deseos. Pero por otra parte son cada vez más inaccesibles, dado que los servicios prestados crecen en su nivel de selectividad y en sus precios.

La “red informática global” es así global, pero profundamente selectiva, social y territorialmente. En el primer sentido por una razón obvia, los más de 3000 millones de personas que según el último informe de la ONU, viven con dos dólares o menos diarios, no tienen acceso siquiera a una línea telefónica. Pero tampoco del lado de los “incluidos por el sistema” el nivel de conectividad es muy elevado. Pensemos incluso en la utilidad que se obtiene de Internet, aún teniendo  acceso a la misma. Una utilización que apunte a un uso “culturalmente elevado” de la misma (si es que cierto tipo de alta cultura puede obtenerse de Internet) requiere de una preparación previa que no depende del acceso sino de otras cuestiones como un acceso adecuado a la educación, lo cual depende tanto del entorno familiar como de un sistema escolar adecuado. Desde el punto de vista territorial, las redes globales  requieren de soportes en el territorio y en este sentido estas redes son muy selectivas. Los grandes “nodos” concentradores  y difusores  de información son las grandes metrópolis globales, grandes centros financieros globales informatizados, con altas densidades de fibra óptica, edificios inteligentes, sedes de las grandes corporaciones.

La “clase dominante global” difunde desde allí su lógica de dominación, a la “clase dominante subalterna”(sistemas gerenciales, medios de las grandes corporaciones, empresarios nacionales, etc),creada por el sistema productivo que se asienta en el territorio y en este sentido condiciona la vida de personas a escala global, incluso de aquellas que desconocen su existencia.

Ante estas situaciones, estos espacios virtuales adquieren de pronto una realidad inusitada, que actúan sobre el espacio concreto. El espacio de la geografía, el espacio total objeto de estudio no debe ser más el de una distribución de objetos localizado en un soporte material, o al menos no sólo esto, sino el conjunto integrado por los “lugares” y los flujos invisibles que cada vez más imponen su lógica a la cotidianeidad de las personas. El análisis de este “nuevo espacio de la geografía” requiere de un esfuerzo de análisis en orden a la concreción de una reconceptualización del espacio que dé sentido a la actividad del geógrafo.  

 

 

Reflexiones desde la periferia latinoamericana

 

Finalizaremos nuestro trabajo con una serie de interrogantes y con una serie de aclaraciones acerca de algunos comentarios que en forma directa o indirecta, hemos recibido de nuestros colegas.

 Esta serie de interrogantes plantean, pues una serie de preocupaciones desde la comunidad geográfica local y esperamos no ser injustos con nuestros puntos de vista, sino que lo que pretendemos es el pluralismo y el debate de ideas, no sólo sobre lo que se trabajó, estudió e investigó en el pasado, sino muy especialmente en el presente Creemos que uno de los principales puntos a discutir en este trabajo puede emerger de cierta crítica al  apego a las modas geográficas intelectuales del primer mundo. Consideramos al fin y al cabo, que la cultura es un proceso de transmisión y ciertamente, la geografía académica se nutrió en el siglo XX, en Argentina del pensamiento europeo. No entraremos en las concepciones sumamente ideologizadas acerca de un pensamiento geográfico nacional o latinoamericano(en el caso que éste existiera, en buena hora) sino que bregamos por investigaciones que acerquen y enriquezcan a la ciencia geográfica, que las aproximen a la palabra ciencia(cuestión que debe ser sumamente discutida y que prácticamente estuvo y está ausente en casi todos los discursos de los colegas nacionales).En el cuerpo del trabajo comenzamos con una brevísima introducción al complejo trabajo de Walter Benjamin, para poder referenciar acerca de la imaginación  filosófica que reviste aristas espaciales; seguimos con una explicación del giro cultural y el rol que les compete a las ciencias del hombre en su tarea de adaptación discursiva, posteriormente escogimos a un geógrafo que aceptaba la composición de las inmaterialidades como elementos constitutivos de las espacialidades, pero que sin embargo nos ofrecía advertencias acerca de la desmesurada textualización e internalización de las virtualidades espaciales. Uno de los puntos de vista, vertidos por Philo y con el cual coincidimos es el que se refiere al temor al imaginario y por el otro a la obsesión por el lenguaje abstracto como moldeador de la realidad.

Necesitamos a pesar de la nueva tecnología y de los nuevos reduccionismos espacialistas, crear dispositivos que enerven nuestra imaginación geográfica y que se interroguen acerca de los componente sustantivos de los discursos y de las materialidades. Los ejemplos que citamos constituyen senderos para iniciar un largo camino con el objeto de lograr dicho objetivo.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA CONSULTADA

 

Buck-Moors,Susan:Dialéctica de la mirada.Editorial de la Medusa.Editorial Visor.Madrid.1995

Williams,Raymond:La política del modernismo.Edit Manantial.Bs.As.1997.

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ABSTRACT

 

El presente trabajo incursiona, teniendo en cuenta, un marco de análisis transdisciplinario en el efecto del denominado “giro cultural” en la Geografía a principios del siglo XXI. Retrotrae su visión de la Geografía Cultural tradicional y las inflexiones producidas en la última década del siglo XX, a través de los estudios de Philo, Peet, Pile,Jackson, entre otros geógrafos.

Focaliza en las advertencias que presentan dichos autores, sobre el peligro que conllevan los estudios de las representaciones, culturas, identidades y significados al favorecer discursivamente los procesos de desmaterializaciones, como articuladores de las concepciones sociales y espaciales.Por último, contextua dichas posturas en una dicotomía que plantea las materialidades empíricas frente a la concepción imaginaria del espacio y se pregunta acerca del escaso o nulo desarrollo que estos abordajes han tenido en la academia argentina.


  Ponencia presentada en el Segundo Encuentro Internacional Humboldt. Mar del Plata, Argentina. Octubre de 2000.