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Asunto:[encuentrohumboldt] 70/04 - SEGREGACIÓN ESPACIAL Y POBREZA URBANA EN EL UM BRAL DEL S.XXI
Fecha:Jueves, 18 de Marzo, 2004  00:43:13 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

 
 

SEGREGACIÓN ESPACIAL Y POBREZA URBANA EN EL UMBRAL DEL S.XXI.

LA EXPERIENCIA ESPAÑOLA

 

                                                                                                                                Mª DEL PILAR ALMOGUERA SALLENT

 

DPTº DE GEOGRAFÍA HUMANA.

FACULTAD DE GEOGRAFÍA E Hª.

UNIVERSIDAD DE SEVILLA.

ESPAÑA.

 

 

INTRODUCCION

La pobreza urbana aparece en la actualidad, como la consecuencia mas obvia y evidente de los efectos negativos de la  estructura económica vigente. Basada en unos modos de producción que han necesitado de grandes concentraciones de población en el espacio, se ha resuelto en un incremento constante de la población urbana de nuestro planeta, modificando el sistema de hábitat que fue tradicional durante siglos

La pobreza urbana, pues, parece reflejar las propias características de la economía actual y sus modos de producción, al tiempo que refleja sus  rasgos sociales: es cada vez más violenta, degrada al individuo, reduce su capacidad de relación social, impide la integración de grupos de activos en el propio sistema productivo y, en última instancia, anula la dignidad del hombre.

Es cierto que existe, a nivel institucional, gran interés por analizar y comprender la pobreza. En efecto, importantes trabajos de índole teórica ya han sido publicados, y todos ellos parecen coincidir en algo esencial: la pobreza en los países desarrollados ya no puede entenderse como se venía haciendo hasta ahora, sino que en la actualidad se trata de un fenómeno que adopta jerarquías de formas que dan lugar a categorías nuevas. Bajo ese prisma,  la pobreza no solo no desaparece en el mundo urbano, sino que puede incluso que se esté incrementando; de la misma manera, nuevos procesos de empobrecimiento parecen haberse puesto en marcha. Se impone por tanto  una reflexión sobre el tema, ya que sus implicaciones sociales son de primera magnitud.

En el debate científico sobre la evolución de la pobreza no parece existir un criterio único; mas al contrario se observa cierta discrepancia; si bien ciertos informes procedentes de organismos internacionales sostienen  que hacia el  año 2015 la pobreza severa podría reducirse a la mitad en todo el planeta, la realidad que se observa en las grandes ciudades del mundo es otra: La pobreza urbana parece ir en aumento, tanto en la cantidad de personas afectadas, como en la intensidad de las situaciones de marginalidad que producen.

Verdaderamente, se han apreciado importantes incrementos de estados de pobreza que se enmarcan en otras categorías y que aparecen como los efectos negativos, no deseados por supuesto, de las tendencias globalizadoras de la economía. Se trata de “la nueva pobreza” (Withe,1995) que se manifiesta en la aparición de una mayor vulnerabilidad social, así como en la emergencia de nuevos grupos sociales (underclass) con rasgos claramente marginales: Inmigrantes, desempleados, jóvenes sin ocupación, toxicómanos, transeúntes sin hogar, etc.

Estos grupos se definen en términos de capacidad económica, aunque es obvio que entrañan otros rasgos de distinta naturaleza, por lo que aparecen como la resultante de un fenómeno multidimensional y no solo económico (SARPELLON,1990. RENES,1993). La pobreza disminuye las posibilidades de relación y participación colectiva, al tiempo que anula las capacidades para  hacer valer los derechos civiles. Quizás por ello la pobreza hoy no se entiende como un hecho individual sino sobretodo como un fenómeno social, de ahí que los grupos mas desfavorecidos tiendan a reunirse en colectivos, a adoptar normas de conductas propias, y formas de comportamiento específicas (subcultura).Pero además y por encima de ello hay que recordar que tales situaciones requieren atención asistencial, por cuanto que resulta difícil, cuando no imposible, escapar del círculo negro de la miseria. Es necesario, pues, adoptar estrategias tendentes a poder luchar contra ella.

        

LA DIMENSION TERRITORIAL DE LA POBREZA URBANA

La pobreza así entendida, se manifiesta claramente  en la organización espacial de las ciudades, de forma que los procesos de exclusión social se consolidan en la generación de zonas marginales y suburbios donde la conflictividad social y la violencia resultan cada vez mas radicales.

Verdaderamente, la marginalidad urbana no es un fenómeno exclusivo de fin de siglo; piénsese  en las periferias de chabolas que han constituido el paisaje dominante de algunas de las grandes ciudades españolas durante la primera mitad del siglo XX. Su importancia ha sido tal que dio lugar a lo que hoy conocemos como “la ciudad espontánea”, es decir, la formación de un tejido urbano marginal y periférico, que prácticamente duplicó la trama urbana hasta entonces existente, organizando  una auténtica ciudad yuxtapuesta junto a la urbe oficial.

Esta ciudad espontánea se formó por simple ocupación del terreno, disponiéndose a lo largo de las principales vías de comunicación que daban acceso a la ciudad. Las casas se levantaban muy rápidamente, a veces en una sola noche, al margen de la legalidad, aunque aquí la casuística sería muy variada; pero siempre, se fuera propietario o no de la parcela ocupada, se actuaba sin licencia de obras ni permiso de habitabilidad. Estos barrios de autoconstrucción surgieron, pues,  sin la más mínima planificación y carecieron durante muchos años de los mas elementales equipamientos y dotaciones. Sirva como ejemplo el caso de la ciudad de Sevilla, que llegó a tener un auténtico cinturón de miseria  constituido por unas 4.000 chabolas  que rodeaban materialmente a la ciudad por los sectores Norte y Este. Ahora bien, desde el punto de vista social, los residentes en dichos barrios no desarrollaron mecanismos de rechazo social, sino que se consideraron parte de una misma comunidad y no desarrollaron estrategias de automarginación en ningún caso.

Sin embargo, la marginalidad urbana de finales del siglo XX presenta caracteres bien distintos: se materializa, desde el punto de vista morfológico en la denominada polarización espacial.

La polarización espacial ha aparecido como tal en los últimos veinte años aproximadamente en las ciudades españolas, y se define como una ruptura del tejido urbano, como una reclusión de la trama sobre sí misma, que impermeabiliza el espacio y lo hace inaccesible para todos aquellos que quedan fuera de dicha organización, incluidos los servicios públicos, médicos o asistenciales. La negativa a entrar en el barrio por miedo a la propia integridad física por parte de quienes no pertenecen a él, hace patente el nivel de exclusión y radicalidad  que aqueja a estos sectores urbanos.

Las causas últimas que dan lugar a esta auténtica ruptura del tejido urbano hemos de buscarla, sin  lugar a dudas, en los procesos de reestructuración económica, procesos  inducidos por las tendencias globalizadoras de la economía y que se han materializado en crisis profundas que han obligado al cierre de industrias y empresas obsoletas con la consiguiente perdida de empleo estable y auge de la economía sumergida y economía informal. Todo ello se ha reflejado en el plano de la ciudades españolas, que han visto como el abandono de inmuebles y el vaciado de actividad en determinados sectores, daba paso a la ocupación de los mismos por grupos menos favorecidos que a la postre han desembocado en la formación de barrios marginales e incluso en auténticos ghettos.

Junto a ello, la inexorable ley de ocupación que establecen los precios del suelo, ha dado lugar, en última instancia,  a un reajuste  morfológico de la ciudad con la aparición de la ciudad dual: una situación en la que las diferencias entre la localización de las zonas residenciales y los polígonos de infravivienda tiende a acentuarse.

La realidad que se esconde en estas áreas marginales de las principales ciudades, ha sido descrita por diversos autores [1] Todos ellos han puesto de relieve la tendencia a la radicalización del proceso, así como el incremento de las redes de comportamiento y violencia. En nuestro país, afortunadamente, aún no hemos alcanzado un grado excesivamente intenso en los procesos de segregación socio-espacial, pero no es menos cierto que comienzan a detectarse síntomas alarmantes.

 

SEGREGACION ESPACIAL Y MARGINALIDAD URBABA

El fenómeno descrito es observable en gran número de ciudades sea cual sea su escala, pero se da preferentemente en las denominadas villas-globales o metrópolis regionales, allí donde las tensiones generadas por las nuevas tendencias económicas se han dejado sentir con mayor virulencia.

En España, ya se ha comentado, el fenómeno aún no adquiere las dimensiones observadas en otros países, pero no es menos cierto que la segregación espacial es ya un hecho en nuestras grandes ciudades.

La fortísima especulación inmobiliaria de los años anteriores, especialmente la desarrollada en la década de los ochenta, junto con la precariedad de los empleos, especialmente del primer empleo, ha hecho que el acceso a una vivienda digna en las grandes capitales, bien sea en propiedad o en alquiler, se haya convertido en el principal problema para muchos ciudadanos, especialmente para los segmentos de jóvenes en edad de independizarse.

Por otra parte, y desde el punto de vista urbanístico, las ciudades se vieron sometidas durante esos años, a un proceso de remodelación en el que la promoción pública de viviendas descendió drásticamente, siendo las empresas privadas las que edificaron el mayor número de casos. Las actuaciones se fueron localizado en los terrenos que iban siendo progresivamente liberados tras las grandes obras de infraestructuras, de tal forma que la tradicional morfología urbana de la ciudad, que se resolvía en una fácil oposición entre centro-periferia, ha dado paso a un plano segmentado en el que las distintas zonas del área sufren un proceso de especialización funcional. Así las actividades menos rentables van siendo obligadas a localizarse en las zonas menos accesibles, en las que los precios de suelo son mucho mas baratos y los niveles de equipamiento cada vez son menores.

Las áreas marginales urbanas en España no lo son solo desde le punto de vista social (concentración de la pobreza), sino también desde el punto de vista espacial y funcional: segregación de la trama urbana y abandono de actividades serían sus rasgos mas característicos. Al mismo tiempo se ha producido una degradación máxima de las zonas comunes, con pérdida del mobiliario urbano y decadencia acelerada de los inmuebles; todo ello anula la relación y convivencia en los espacios públicos, característica de nuestra cultura mediterránea que ha pervivido durante siglos.

No obstante, la realidad tanto morfológica como demográfica, varia  según el tipo de barrio que se trate. Es por ello que hemos establecido una tipología de barrios marginales según sus características intrínsecas. La tipología, que aparece recogida en el cuadro nº I, puede ser válida para reflejar la situación de cualquier ciudad española, o al menos es lo que se pretende. Hay que advertir, no obstante, que dicha clasificación se ha efectuado teniendo en cuenta únicamente las variables demográficas, cuyos valores aproximados aparecen en cifras porcentuales sobre el total de la población residente en ese sector urbano. Como podrá observarse, algunos caracteres no han podido ser cuantificados, por lo que se citan solo como variables cualitativas. De la misma manera resulta obvio advertir, que los caracteres demográficos que han servido de base para la confección de dicha taxonomía se basan en la realidad de nuestro país, y habrán de completarse con indicadores de naturaleza urbanística y económica. La limitación propia de este tipo de trabajos, impide un tratamiento mas exhaustivo.

A) Barriadas marginales periféricas.-

Se trata de edificaciones de localización periférica  construidas a instancias de la administración (promoción pública), hará relativamente pocos años, quince o veinte a lo sumo. Prácticamente desde su construcción, apenas han recibido atención por parte de los poderes locales, padeciendo de un déficit crónico de equipamientos, incluso de los mas elementales, y con amplios espacios verdes materialmente arrasados.

Desde el punto de vista demográfico se distinguen por poseer un porcentaje de población joven superior a la media de la ciudad. Destaca la altísima proporción del fracaso escolar en la franja 12-18 años, con importantes problemas de integración escolar en un sistema de educación obligatoria que los jóvenes rechazan abiertamente.

De la misma forma encontramos una muy escasa cualificación de la mano de obra joven que, por la misma razón se ve excluida de un mercado de trabajo cada vez mas exigente y competitivo. Frente a ello, se ven empujados a mantener niveles de consumo superiores a sus ingresos y posibilidades, por lo que terminan por desarrollar sus propias estrategias de supervivencia apoyadas, la mayoría de las veces, por actividades delictivas. La organización en redes de comportamiento o bandas callejeras, es casi obligada.

Al mismo tiempo se detectan también la presencia de minorías étnicas con formas de conductas propias y peculiares..

B) Barrios obreros obsoletos.-

Se trata de barriadas ya antiguas construidas en los años sesenta del presente siglo. El proceso de envejecimiento ha sido notorio, tanto en lo referente a los inmuebles, como en las estructuras demográficas.

La morfología urbana del área se caracteriza por un notorio abandono de los inmuebles y espacios públicos, a lo que contribuye el aislamiento del barrio de la trama urbana, ya que por lo general, estos barrios han quedado encerrados sobre sí mismos debido al efecto “pantalla” ocasionado por  infraestructuras escasamente permeables. Sin embargo, su posición actual en la trama urbana ha mejorado sensiblemente gracias a las nuevas infraestructuras realizadas, así como por la mejora de los transportes públicos. Estas mejoras en su accesibilidad hacen presagiar para estos barrios un futuro incierto.

Las estructuras demográficas presentan unos porcentajes en la composición por edad y sexo en las que tanto las proporciones de los grupos de jóvenes como de ancianos, son semejantes; ello hace pensar que la evolución demográfica del barrio lo sitúa en fase regresiva de sus estructuras por edad y sexo, con clara tendencia al envejecimiento tanto por la base como por la cumbre de su pirámide demográfica.

Junto a ello se observa un número considerable de familias monoparentales, así como una amplia representación de hogares unipersonales o de solitarios, en la mayoría de los casos ocasionados por viudedad.

La existencia de antiguos talleres e instalaciones industriales abandonadas, junto con la falta de comunicación con el resto de la trama urbana, es lo que le confiere ese aire suburbial que, unido a la progresiva degradación de las viviendas y sus instalaciones, hace que se la califique, en ocasiones como “zonas de chabolismo vertical”.

Desgraciadamente los núcleos de chabolas no han desaparecido de la  fisonomía de la ciudad. Ciertamente no adquieren las dimensiones de décadas pasadas, pero pueden reconocerse en enclaves marginales claramente insalubres y faltos de la mas mínima higiene pública. Ocupados en su mayoría por minorías desarraigadas (inmigrantes, semitranseuntes) constituyen el hábitat marginal por excelencia; pues bien,  no es extraño ver núcleos de chabolas adosadas estos viejos barrios obreros.

 

c) zonas degradadas del casco histórico.-

Desde el punto de vista morfológico se trata de zonas con un buen número de edificios en ruinas o claramente envejecidos, muchos de ellos de gran valor arquitectónico e histórico-artisticos. Dado que en su mayoría se trata de inmuebles con viviendas de rentas muy antiguas , el nivel de inversiones por parte de sus propietarios  para  el mantenimiento ha sido mínimo,.dado que su rentabilidad económica verdaderamente ha sido nula.

Desde el punto de vista demográfico se ha producido un envejecimiento muy acusado de la población, con alta proporción de ancianos. De igual forma se detectan un numero muy superior a la media de transeúntes y desarraigados, que en muchos casos ocupan y malviven en edificios en ruina o abandonados. De igual forma localizan allí su residencia grupos que entienden su estancia en la ciudad como puramente coyuntural, caso de los inmigrantes. El abandono definitivo de inmuebles y su declaración administrativa de ruina, permite la progresiva colonización de grupos de delincuentes y toxicómanos.

D) Pobreza encubierta.

Se da fundamentalmente en barrios acomodados y de clases medias con una cierta antigüedad. Este tipo de pobreza suele alcanzar a familias en las que el jefe de hogar ha visto drásticamente reducidos sus ingresos, bien por reestructuraciones de empresas o ajustes de plantillas.

Espacialmente  estos hogares se localizan en forma diseminada y oculta, con disimulo de su situación de necesidad y sin demandar ayuda social, por considerar que ello estigmatizaría a la familia y ocasionaría un serio trauma para todos sus miembros. Los contactos sociales y la relación social se ven seriamente afectados.

Estas familias constituyen los grupos en riesgo de sufrir pobreza severa, colectivo que, si nos atenemos a las recomendaciones de los organismos internacionales, requieren de forma prioritaria,  asistencia y trato por parte de los agentes locales, pues existen grandes posibilidades de obtener la mayor eficacia en los programas de acción social, y romper así con el círculo de reproducción e incremento de la pobreza.

 

CONCLUSION

La polarización espacial de la nueva pobreza en las grandes ciudades españolas, ha pasado a ser uno de los principales problemas al que han de enfrentarse los gobiernos tanto locales como nacionales. Si verdaderamente parece ser que la pobreza ha descendido en cifras absolutas, y puede que lo siga haciendo a lo largo de las próximas décadas, lo cierto es que no hay unanimidad de criterios  en ello. Naciones Unidas, no obstante, aporta una conclusión esperanzadora en su último Informe sobre el Desarrollo Humano: la extrema pobreza podría ser borrada del planeta a mediados del próximo siglo.  

Sin embargo y frente a ello, las grandes ciudades cada vez muestran su cara mas hostil, que se manifiesta en las zonas espacialmente aisladas y segregadas de la trama urbana desde el punto de vista morfológico, económico y social. El espacio aislado, segmentado, y polarizado, se convierte en una variable de gran trascendencia a la hora de reproducir y perpetuar la pobreza.

Pero ello, además, viene ocasionando otras consecuencias de índole morfológica y social que conviene enfatizar.

Desde el punto de vista social los residentes de los barrios y áreas marginales frecuentan, con calendarios que se ajustan a sus usos y costumbres, distritos y zonas por las que, hasta ahora, no parecieron  demostrar gran interés; amparados en sus propias redes y leyes de comportamiento, impregnan una exclusividad en el uso del espacio que puede llegar a tener graves repercusiones desde el punto de vista económico y social (creación de una sociedad cada vez mas dual y segmentada en lo que a uso del espacio se refiere).

Desde el punto de vista morfológico las ciudades están viendo disminuir de forma alarmante, y quizás como consecuencia de lo anteriormente apuntado, el volumen de  sus espacios públicos de carácter libre, de tal manera incluso que puede aventurarse que probablemente el S. XXI  va a contemplar el fin de los espacios públicos tal y como lo conocemos en la actualidad. Frente a ello nuevas modalidades de gestión de estos espacios se están poniendo a prueba, cual es la autogestión vecinal, vigilancia privada, proliferación de clubes privados de recreo y ocio, etc., y desde luego siempre los encontramos bajo la fórmula de recinto cerrado.

La extensión de redes de comportamiento endógeno, la generación de subcultura, violencia y delincuencia, aparece como la forma mas radical y trágica de la llamada “nueva pobreza”, con la que parece irremediable conviviremos en el próximo siglo.

En España se han puesto ya en marcha mecanismos de lucha contra la segregación espacial. Así cabría señalar las políticas tendentes a hacer descender los precios del suelo y luchar de esta forma contra la especulación urbana. La Ley del suelo, en España, permite que las diversas administraciones y los propios ayuntamientos sean propietarios de patrimonios públicos de suelo que pueden servir para regular los mercados de las viviendas en un momento dado. Las actuaciones son de diversa naturaleza, y van desde la construcción de nuevas viviendas de promoción pública en propiedad, hasta aquellas otras dedicadas a ser alquiladas a rentas bajas dando prioridad a parejas jóvenes, parados de larga duración etc.

 De igual forma, y desde hace aproximadamente  un lustro, los ayuntamientos se han decidido a promover mejoras urbanísticas en estos barrios que anteriormente han sido catalogados. Las inversiones implican la redacción de ciertos documentos de planeamiento cuya naturaleza varía dependiendo del grupo al que pertenezcan, y donde se localicen morfologicamente hablando. Estas actuaciones  están resultando, en líneas generales, bastante satisfactorias. En efecto, los planes de  rehabilitación  para determinadas zonas de los cascos históricos, y los planes de reurbanización en aquellos otros barrios marginales de naturaleza suburbial. se entienden como actuaciones de carácter global y no solo como actuaciones de carácter físico o morfológico, tendentes a reparar firmes, acerados o sanear infraestructuras. Además de ello, que resulta en todos los casos imprescindible, implica dotar al barrio de equipamientos urbanos, llevar a cabo mejoras el paisaje, dotarlos de sedes vecinales y, al mismo tiempo, establecer programas de acción social específicamente diseñados teniendo en cuenta las variables demográficas específicas de cada zona. De ahí que el conocimiento de las características de la población de dichas áreas sea de gran importancia.

Aún es pronto para poder realizar un balance pormenorizado acerca de los resultados obtenidos mediante tales actuaciones; los primeros resultados parecen dibujarnos un futuro optimista Pero  resulta evidente  que no podemos quedarnos solo en una crítica al estado del bienestar. Han de encontrarse los mecanismos a través de los cuales las  grandes ciudades vuelvan a recuperar su cohesión interna y su integración morfológica, pues solo  así se alcanzará el equilibrio social y el derecho al disfrute de la ciudad por parte de todos los ciudadanos.

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

ALMOGUERA SALLENT, P (1995). “Grupos sociales frágiles en el Estado del Bienestar Social”. Mujer y Desarrollo Social. nº 18.

ALMOGUERA SALLENT, P. (2000).”Sistemas urbanos, ciudades globales y áreas metropolitanas”lecturas geográficas vol.II. Universidad Complutense, Madrid.

BANCO MUNDIAL. (2000). Informe sobre el Desarrollo humano,1999. Washington, D.C.

BLANC,M. (1990). “De l’habitat insalubre au logement social dévalorisé”. Les Annales de la Recherche Urbaine  nº 49.

DANGSCHAT,J. ALISCH,M.  “La nouvelle pauvreté y les stratégies en faveur des quartiers défavorisés à Hambourg”. Espace. Populations. Societés. nº3

JUAREZ,M. RENES,V.(1994). “Población, Estructura y Desigualdad social”. V Informe Sociológico sobre la Situación Social de España. Madrid.

JOLY, J. (1995). “Géographie de la violence urbaine en banlieue.” Espace, Populations, societes. nº 3.

MOYA GONZÁLEZ, L. (Editor) (1996). La práctica del planeamiento urbanístico en España. Ed. Síntesis, Madrid.

NACIONES UNIDAS (1996). focalización y Pobreza. Cuadernos de La CEPAL, Santiago de Chile.

SARPELLON, G. (1990). La Pobreza en Italia. Información Comercial Española, nº 686.

VAGUET,A. (1995). “Connaitre les S.D.F.”. Espace, Populations, Societes, nº3.


 

 

 

 

 

                              CUADRO I

 

AREAS                           CARACTERÍSTICAS DEMOGRÁFICAS

 

 

ZONAS  MARGINALES PERIFERICAS

(Polígonos suburbiales)

 

Población o-14 años: 20-25%

Población 65 y mas: 5-9%

Población sin estudios: 45-50%

Sin estudios + estudios primarios: 90-95%

Adultos con estudios secundarios: 3-6%

Familias con ingresos solo de subsidios

Fracaso escolar y deserción progresiva de la escuela

Minorías étnicas (gitanos): 12-16%

 

 

BARRIOS OBREROS OBSOLETOS

(Construidos a mitad del siglo XX)

 

Población 0-14 años: 15-18%

Población 65 y mas: 15-19%

Población sin estudios:  35-40%

Sin estudios + estudios primarios:85-89%

Adultos con estudios secundarios:9-12%

Desempleo larga duración en adultos maduros

Hogares unipersonales (viudos-ancianos)

Inmigrantes sin cualificación y en extrema pobreza

 

 

ZONAS DEGRADADAS DEL CASCO ANTIGUO

 

 

Despoblamiento acusado

Población 0-14 años: 12-15%

Población 65 y mas: 20-25%

Población sin estudios: 30-32%

Sin estudios + estudios primarios: 73-79%

Adultos con estudios secundarios:13-15%

Inmigrantes sin cualificación y en extrema pobreza

Transeúntes sin techo e indigentes

 

 

POBREZA ENCUBIERTA

 

 

Familias monoparentales de mujeres

Familias dependiendo únicamente de prestaciones sociales

Desempleo larga duración en adultos maduros

 

 

FUENTE: Elaboración propia a partir de datos municipales.

 



    [1]Véase el número monográfico de la revista Espace, Populations, Societes 3/95, dedicado al estudio de las marginalidades urbanas.


Ponencia enviada al Segundo Encuentro Internacional Humboldt. Mar del Plata, Argentina. Octubre de 2000.