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Asunto:[encuentrohumboldt] 66/04 - POLÍTICAS NEOLIBERALES: ¿ ALTERNATIVA VIABLE P ARA UNA MEJOR INSERCIÓN DE LA PERIFERIA EN LA REVOLUCI ÓN CIENTÍFICO- TECNOLÓGICA MUNDIAL
Fecha:Martes, 16 de Marzo, 2004  15:57:56 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

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“POLÍTICAS NEOLIBERALES:

¿ ALTERNATIVA VIABLE PARA UNA MEJOR INSERCIÓN

DE LA PERIFERIA

EN LA REVOLUCIÓN CIENTÍFICO- TECNOLÓGICA MUNDIAL?”

 

 

 

Julia Igoa (*)

Universidad Nacional del Centro

 

 

 Introducción

 

El presente trabajo consta de tres partes; en la primera se describen los profundos cambios en el contexto internacional, originados en una verdadera Revolución Científica y Tecnológica Mundial (iniciada a partir de la crisis petrolera de 1973) determinante de nuevos patrones de comportamiento, tanto en los países industrializados como en los que no lo son, generando una agudización de la brecha tecnológica ya existente entre los mismos.

Esta problemática se aborda en la segunda parte, donde se describen las diferencias sustanciales que determinan como principales “sujetos y objetos” de este fenómeno  los países industrialmente avanzados, mientras que, por otro lado, nos encontramos con la realidad periférica latinoamericana, actuando esta última, sólo como objeto de las transformaciones globales. Estos países menos desarrollados adoptan, en su mayoría, políticas neoliberales como vía de inserción en el nuevo contexto internacional.

Por ultimo, en la tercera parte, se indagan los efectos (o procesos) señalados, tomando como estudio de caso, el modelo de desarrollo político y económico que caracteriza a la Argentina en los años ’90, para arribar de este modo a las reflexiones finales, que buscan responder al interrogante clave de este trabajo: Políticas Neoliberales ¿alternativa viable para una mejor inserción de la periferia en la Revolución Cientifíco-Tecnológica Mundial?.

Se intenta entonces, demostrar que: la revolución cientifico-tecnologica y las políticas económicas neoliberales que adoptan los países marginados son dos variables que se hallan estrechamente vinculadas con la crisis periférica de los años ’90.      

 

 

Revolución Científico-Tecnológica Mundial: un nuevo contexto internacional

 

Vivimos inmersos en un proceso de “mundialización”, que ha tenido diferentes significados en cada uno de los países, de acuerdo a su modelo de desarrollo interno y a la posición que ocupan en este nuevo marco mundial. Dicho proceso tiene rasgos sustanciales que han determinado su mayor impulso y posterior aceleramiento, a partir fundamentalmente, de los años ’70, con un cambio clave en los procesos productivos, fruto de las transformaciones provocadas por: “La Revolución Científico-Tecnológica Mundial”, quien tiene su origen en la crisis petrolera de 1973.

Esta revolución –definida por la emergencia y consolidación de disciplinas científicas rudimentarias e incluso inexistentes, y la difusión de un conjunto de nuevas tecnologías centradas en la microelectrónica (computadoras, telecomunicaciones, automatización, robótica, inteligencia artificial), biotecnología (ingeniería genética, cultivo de tejidos, fijación de nitrógeno); nuevos materiales (fibras compuestas, fibras ópticas, arcillas especiales); energía (células fotovoltáticas, conservación energética, energía eólica y geotérmica) y las ciencias espaciales y oceánicas- ha tenido un impacto tal que, ha determinado el nacimiento de un nuevo paradigma tecno-productivo con los consecuentes efectos socio-políticos en la conformación del sistema internacional, originando a la vez,  nuevas industrias basadas en dichas tecnologías como nucleos dinámicos de ese paradigma.

El mismo responde a la necesidad de aumentar la productividad, pero esta vez por medio de la incorporación de tecnología y conocimiento en forma intensiva, desprendiéndose de la dependencia de la mano de obra, de los recursos naturales y de la energía. Es así que el nuevo patrón productivo debió desvincular el proceso de acumulación de capital (en estancamiento) de las restricciones provenientes de la naturaleza como insumo de la acumulación. Esta limitación general, puede identificarse más específicamente como el conjunto de recursos naturales, por una parte, y la fuerza de trabajo por otra.

Las características de la fuerza de trabajo de las que se buscó independizarse como sostiene Daniel Azpiazu son: “…sus limitaciones orgánicas, las que tiene en cuanto al hombre es naturaleza (la fuerza y habilidad física, ciertas capacidades intelectuales, la capacidad máxima de trabajo, etc.); y sus limitaciones históricas dadas por las peculiaridades de la fuerza de trabajo en cada sociedad y época determinada.”[1]

Por otro lado, debemos considerar que a lo antedicho se le suma otra característica que ha determinado el desarrollo de uno de los “insumos claves” de este nuevo paradigma, es decir, del “Complejo electrónico”, y es precisamente el hecho de que, como sigue sosteniendo Azpiazu: “…los comportamientos económicos (y sociales) están menos determinados por los individuos y la competencia entre ellos que por las grandes organizaciones.”[2]

Haciendo hincapié en dicho complejo electrónico, el autor resalta, además, que la introducción de sus tecnologías (como por ejemplo la microelectrónica) ha tendido claramente a resolver la doble restricción proveniente de la oferta de la fuerza de trabajo en general y de la fuerza de trabajo calificada en particular, y consecuentemente del costo de mano de obra, no sólo por su efecto directo sobre el volumen del empleo requerido por unidad de producto, sino también por el efecto indirecto sobre el nivel salarial que tiene la reducción de la demanda de mano de obra, a través de la tasa de desocupación.[3]

De esta manera, se ha definido un nuevo paradigma tecnológico-económico surgido como respuesta ante la crisis de los años ’70. En el mismo, el “insumo básico” (que subyace como complejo electrónico) es precisamente el stock tecnológico mismo.

La solución, entonces, se asentó en estas nuevas tecnologías, que permiten que el proceso de acumulación de capital continúe, en palabras de Azpiazu: “…El mismo insumo fundamental del capital sería, a partir de esta Tercera Revolución Industrial, la ciencia, cada vez menos separada de la tecnología, y a través de la tecnología, de la capacidad de acumulación de capital; o –en otros términos- de la reproducción ampliada del capitalismo de organización”.[4]

Esta gran transformación económica puede ser abordada también, a través del análisis de sus consecuencias socio-estructurales y políticas, siendo más que interesante y oportuno para ello, seguir los enfoques que al respecto realiza Daniel Bell de la que denomina Sociedad post-industrial, limitando el estudio de la misma solo en su “estructura social” (es decir, económica, tecnológica y el sistema de trabajo) en la que visualiza cinco dimensiones:

1.     El pasaje de la economía productora de mercancías a una productora de servicios;

2.     La preeminencia de clases profesionales y técnicas;

3.     La centralidad del conocimiento teórico como fuente de innovación y formulación política de la sociedad;

4.     El control de la tecnología y de las contribuciones tecnológicas, y por ultimo;

5.     La creación de la tecnología intelectual para eficentiar la toma de decisiones.

Así el autor afirma que: “…la fuente más importante del cambio estructural en la sociedad, -el cambio en los modos de innovación, en la relación ciencia con la tecnología y en la política- lo constituye el cambio en el carácter del conocimiento (es decir) el crecimiento exponencial y la especializacion de la ciencia, el surgimiento de una investigación sistemática a través de inverciones para la I&D…”, puede decirse entonces que la actitud hacia el conocimiento define al sistema de valores de una sociedad.[5]

Lo anterior está significando las nuevas pautas internacionales de comportamiento sobre las que se rigen y determinan el accionar competitivo de los países industrialmente avanzados (Estados Unidos, Unión Europea, Japón). De ahí que una economía para alcanzar un alto grado de desarrollo debe poseer capacidad de producir bienes y servicios con alto valor agregado, dependiendo ello en última instancia, del desarrollo científico y tecnológico del estado y de la calificación profesional de su fuerza de trabajo.

En este nuevo contexto se visualiza una postura claramente distintiva por parte de los países que conforman la periferia latinoamericana, quienes a diferencia de los mejores posicionados en el nuevo sistema mundial, - de acuerdo a las variables ya destacadas -, padecen una “crisis” vinculada a las características de sus políticas económicas de inserción en el sistema internacional de los años ’90.

 

 

América Latina. Las políticas “neoliberales”, ¿alternativa viable para una mejor inserción en la Revolución Científico-Tecnológica  Mundial?

 

Llevando el análisis al campo geográfico delimitado por los países de América Latina, observamos que los mismos son “objeto” de una inserción casi pasiva, en el  nuevo sistema internacional; debido ello a dos factores escenciales: 1) la Revolución Científico y Tecnológica Mundial –que ha actuado afectando negativamente a estos países menos avanzados , siendo que agudizó el grado de subordinación entre éstos y los industrialmente avanzados- y 2) las políticas económicas neoliberales adoptadas por la periferia –que basadas en la apertura económica, la desregulación, la privatización, el ajuste estructural, etc.; parecen actuar en detrimento de la generación de un crecimiento económico endógeno, sustentado por el desarrollo local de ciencia y tecnología, vinculadas a los procesos productivos, lo que significaría el desplazamiento de las ventajas compatrativas “tradicionales”, que ya no son funcionales al nuevo paradigma productivo que rige la economía mundial-.

Roberto Bisang sostiene que: “ El eje de los cambios ocurridos a nivel internacional responde centralmente a la aparición coordinada de una serie de nuevas tecnologías, fenómenos que, desde el punto de vista local, es visualizado como un veloz desplazamiento  de la frontera técnica internacional, la aparición de nuevas formas organizacionales y la redefinición de los espacios de competitividad de las firmas”. La magnitud y potencialidad de estas modificaciones han derivado en el hecho de estar sujetas a cambios permanentes conformando un proceso no acabado pasible de ser analizado con precisión. Por lo tanto , es de esperar ocurra algo similar con los nuevos modelos de producción que se estan delineando y con los procesos de su difusión hacia los países menos desarrollados ”.[6]

Haciendo hincapié en el paradigma neoliberal adoptado por la mayoría de los países latinoamericanos, cabe destacar que el mismo comienza a consolidar su presencia a partir de la década del ’80, momento en que la región sufre la crisis del endeudamiento externo que dio lugar a una reorientación  de los recursos del Estado, y a una reducción del gasto público priorizándose el destino de los fondos hacia el pago de la deuda. Además, se privilegió un modelo económico sustentado en las exportaciones  - que reemplazó al ya agotado modelo de industrialización por sustitución de importaciones-  en detrimento del desarrollo endógeno.[7]

Petras y Vieux consideran los efectos negativos de la política económica neoliberal al remarcar el significado de “ajuste estructural”  que implicó la apertura exterior, es decir, la abolición de medidas proteccionistas para permitir la entrada de productos extranjeros, con su secuela de cierre de fábricas y, en segundo lugar, el descenso de los salarios reales.[8]

Esto contribuye desde luego, a la erosión de aquellas actividades económicas locales que representan un mayor valor agregado (actividades industriles y comerciales asociadas a la ciencia y tecnología), imponiéndose en este sentido, ahora, el accionar de los agentes extranjeros.

El enfoque de la teoría de la dependencia tiene como pilar, precisamente, el análisis de la penetración de los CONTRAS (Conglomerados transnacionales) en la industria latinoamericana, observando así las implicaciones de ello en la conformación del empresariado nacional, el desarrollo científico-tecnológico y su vinculación con el proceso productivo.

Osvaldo Sunkel sostiene: “Este nuevo sistema tiende a concentrar la planificación, y la utilización de los recursos humanos, naturales y de capital, así como el desarrollo de la ciencia y tecnología, en el “cerebro” del nuevo sistema industrial: los tecnócratas del CONTRA de las organizaciones internacionales, y de los gobiernos de los países desarrollados.”[9]

Lo anterior está indicando que la dependencia en materia económica se manifiesta de manera muy notoria en los países de América Latina, por la falta de articulación entre actores clave, quienes  por el contrario, en los países industriales avanzados conforman un sistema . Así,  en nuestra región  no existe en realidad un “sistema C y T”(de ciencia y tecnología), aunque los tecnócratas emplean esta denominación por simple reflejo imitativo.[10]

Según el triángulo Sabatiano, se plantea en primer lugar, la necesidad de contar con una infraestructura CyT que incluye fundamentalmente la parte pertinente del sistema educativo – en particular sectores de las universidades- y las actividades de investigación y desarrollo extrauniversitarios. En América Latina -aún en los países con mayor grado de desarrollo CyT- esta infraestructura es marcadamente más débil que en los países del centro.”

Por otra parte, “el gobierno (otro vértice importante), no muestra capacidad para formular estrategias CyT que formen parte integral de las estrategias de desarrollo de mediano y largo plazo, sin desconocer el Proyecto de Plan Plurianual de CyT 1998-2000.. Tampoco muestra capacidad de orientar su poder de compra las desiciones tecnológicas de las empresas públicas ni la política fiscal de manera de generar o inducir demanda de conocimientos científicos y tecnológicos sobre la infraestructura de CyT. En este aspecto la diferencia con lo que ocurre con los países industrialmente avanzados, es también marcada.”[11]

 “En cuanto a la estructura productiva, señala el autor que es patética porque la innovación proviene más y más de fuentes estranjeras a través de patentes, licencias, know-how, acuerdos y radicación masiva de compañías extranjeras. A esta debilidad , se agrega la falta de nexos esenciales, articulaciones entre los tres vértices analizados (infraestructura CyT, gobierno y estructura productiva), que ayudarían a superar la dependencia en CyT y cerrar la brecha existente.

Para analizar de manera más específica esta crítica situación latinoamericana se abordará el caso de Argentina y sus características en los aspectos que se vienen desarrollando, remarcando un actor clave en el diseño del modelo económico de inserción: el  sector empresarial nacional.

Tomando como punto de partida el factor científico y tecnológico, el núcleo de las instituciones de CyT es de carácter nacional, ya que dependen presupuestaria y jurisdiccionalmente de diversos estamentos del Poder Ejecutivo de la Nación. En este ámbito y a pesar de la existencia de un gran número de instituciones, el grueso de la actividad queda acotado a un conjunto relativamente reducido, que funciona desde hace más de tres décadas, algunos de ellos son organismos especializados (el CONICET, el INTA la CNEA) y el resto es el conjunto de las universidades nacionales. *

Estas cuatro instituciones concentran más de las tres cuartas partes de los recursos humanos y monetarios del sistema en su conjunto. De estas se desprenden otras, existiendo así, una multiplicidad de las mismas que actúan en ámbitos: provinciales o municipales; organizaciones no gubernamentales (fundaciones y otras asociaciones civiles sin fines de lucro, emprendimientos empresarios innovadores), universidad, instituciones gubernamentales, (que tienen habilidades funcionales como la educación , el control de las normas de calidad, etc.). En este complejo se observa la inexistencia de un marco legal e institucional que actúe como ente de coordinación global tendiendo a cohesionar a las instituciones en un plan de actividad contenedor de largo plazo .”[12]

Se agrega a lo anterior el hecho de que la gran cantidad de instituciones, su génesis temporal y las múltiples jurisdicciones administrativas, casi necesariamente desembocan en problemas de superposición de objetivos y duplicación de esfuerzos. Esto es, la conformación  estructural del conjunto de instituciones introduce una dinámica funcional que, independientemente de la excelencia de algunos entes y de la calidad de los investigadores-, abre serias dudas respecto de la eficiencia del sistema en su conjunto.

Empero, el mayor conflicto está dado por el origen de las instituciones de CyT en Argentina, siendo que las mismas fueron generadas y modeladas bajo la idea de producir ciencia y técnica como lo aconsejaban  las carencias del modelo sustitutivo y los rasgos centrales del contexto internacional vigentes en dicho momento; ello derivó en organizaciones “pirámidales” y con funcionamiento centrípeto que más allá de sus éxitos, se aislaron del sistema productivo. Resulta casi obvio que este tipo de instituciones no es plenamente funcional cuando se examinan los requerimientos actuales del sistema productivo, donde se incorporan otros conceptos de tecnología, a la vez que hay notables modificaciones en el escenario tecno-productivo privado local e internacional.[13]

Es importante recalcar la concentración de las inversiones públicas en ciertas áreas, en el CONICET (cuyo presupuesto es del orden de los 189,6 millones de dólares, absorbe el 25,15% del presupuesto ), el INTA (que absorbe con 113,4 millones de pesos anuales, el 15,04% ) y, la CNEA, (con 112,1 millones de pesos, el 14,87%). Estas tres instituciones tienen asignado el 55,06% del presupuesto total. Mientras que el  del  las universidades se aproxima a los 123,8 millones de pesos anuales y representa el 16,42%. En cuanto a la inversión privada, la misma es de 319 millones de pesos anuales, el 0,12% del producto bruto interno ( mínima si se la compara con algunos países centrales quienes destinan 109.000 millones de dólares anuales, el 1,53% del PBI en el caso de Estados Unidos; 53.431 millones de dólares, el 1,96% del PBI en Japón; 22.363 millones de dólares anuales, el 1,49% del PBI en Alemania). *

Un hecho significativo ha sido precisamente, la reducción de los fondos destinados a este sector; debido a algunos cambios en el origen de los mismos y a los ajustes inflacionarios. De allí el máximo recorte a las inversiones en equipamiento, minimización de los gastos operativos y reducción en los salarios. Esto ultimo significa (debido a la ineficiencia de los mecanismos de ajuste) la emigración de personal más capacitado ( ya sea al sector privado y / o exterior); con lo cual las instituciones se “descapitalizan” en su recurso más valioso: el capital humano. Sumado a ello la falta de inversiones conduce a un rápido envejecimiento del parque de capital ( físico y humano) que posee la institución”.[14]

A las características generales que se vienen describiendo se suma otro elemento clave, que comienza básicamente en el ’76 a partir del cambio en el régimen político y económico del gobierno: la llegada al Ministerio de Economía con amplio respaldo de los sectores empresariales de José Martinez de Hoz, quien representó la línea neoliberal.[15]

Tomando esta última variable, las políticas económicas neoliberales, podemos analizar a las mismas en dos planos que reflejan su infuncionalidad  en la incesante Revolución C Y T’ Mundial.

Por un lado, el efecto de estas políticas al exterior: con el incentivo a la entrada de las empresas transnacionales ( y su posterior efecto sobre el desarrollo local de CYT) y; por otro lado, su impacto al interior:  las privatizaciones  de las empresas estatales, relacionadas en su mayoría con las actividades vinculadas a los servicios ( que generan grandes beneficios a corto plazo para el sector empresario nacional que participó de las mismas , fomentando así su escaso interés por las inversiones a largo plazo –como lo es la CYT vinculada a los procesos productivos-). Se observa así, una terciarización de la economía nacional, y a la vez, una concentración de capital en los grupos económicos activos en estos cambios.

En los años ’90 ,se visualiza entonces, una “supervivencia y reforzamiento de monopolios (u oligopolios) legales, con la consiguiente consolidación de mercados protegidos, en condiciones que aseguran bajos o nulos riesgos empresarios, considerables márgenes de libertad para la fijación de precios y tarifas, y manifiesta debilidad regulatoria  devienen, naturalmente en beneficios o “cuasi rentas de privilegio” para las empresas o consorcios que resultan adjudicatarios de las privatizaciones .”[16]

Por otro lado, la nueva estratégia de ciertos grupos empresariales, de estructuras de conglomerados, con una diversificación multisectorial, les ofrece potencialidades económicas y financieras diferenciales, respecto de aquellas firmas que dependen exclusivamente de las posibilidades de crecimiento que pudieran emanar del sector de actividades en el que operan y/o del aprovechamiento de su especialización mediante la inversión y la incorporación del progreso técnico”.[17]

Si tomamos como ejemplo a uno de los grupos nacionales económicos de mayor peso, Perez- Companc, visualizamos un claro reflejo de lo antes mencionado, puesto que esta compañía desarrolla una gran diversidad de actividades como: las petroleras, ganaderas, la industria alimenticia, transporte de trenes de carga, construcciones civiles

(embolsó ciento de millones con las grandes obras públicas que licitó el estado) y nucleares, pesqueras, de servicios como el turismo, suministro de gas y luz, hotelería y, maneja , a traves de sus compañías entre el 15y 20% de los negocios de la bolsa.[18]

Lo importante a señalar, “es que el quinto y más espectacular salto de este grupo, se produjo en el período comprendido entre 1989 y 1993, siendo que su facturación paso de 800 millones a otra de casi 2 mil millones de dólares,”[19] algo paradójico si se considera el incremento en  conjunto de la economía nacional. Ello permite ver que, el crecimiento de los grupos  económicos locales no se ha basado en la expansión paralela de la economía argentina”.[20]

En este sentido hay que considerar, cómo la política económica favoreció a estos sectores, tomando para ello algunas cifras del Presupuesto Nacional 1987. En este documento puede leerse con claridad que el estado transfirió al sector privado 4 mil millones de dólares. Pero que los privados invirtieron en el país 2800 millones de dólares, teniendo en cuenta que el monto que les fue entregado tenía por fin que tomaran más mano de obra, se hicieran más eficientes ( por medio, por ejemplo, de los programas de promoción industrial) .[21]

Habiendo caracterizado hasta aquí, el funcionamiento económico al interior del país, bajo el marco del paradigma neoliberal, resta entonces establecer la relación con el factor externo que cobra importancia: la transnacionalización, y su posterior efecto sobre la economía argentina.

              Al observar el ranking de las primeras cien empresas que funcionan en el país, de las cuales, si bien en los primeros puestos siguen reinando las compañías argentinas, de este total sólo 41 son nacionales, incluyendo generosamente en esta categoría a compañías que teniendo una presencia de capital abrumadoramente extranjero , son vistas como empresas locales, tal es el caso de YPF, Exxel Group o las propias empresas telefónicas. Dominan así, las extranjeras, dedicadas a los servicios y a la industria alimenticia.

             En primer lugar se halla YPF, luego Coca Cola y en tercer y cuarto lugar, los grandes de la economía argentina, Perez- Companc y la organización Techint. En este posicionamiento es clara la internacionalizacion de la economía, considerando que de las 20 empresas que ingresaron al ranking en el año 1999, sólo 4 son nacionales : Loma Negra, Correo Argentino, Orígenes y Metrovias, el resto son extranjeras o con una mayoría accionaria en dichas manos.[22]

Cabe señalar ahora , qué ha causado esta extranjerización respecto al desarrollo CYT local vinculado a los procesos productivos industriales. En este sentido, la élite local ha delegado nuevamente el liderazgo del proceso de adecuación y cambio técnico a empresas extranjeras a las cuales se asocia, generalmente en una posición de segundo rango.

Lo anterior tiene su correlato perjudicial en tres ámbitos diferentes:

1)Debilita la integración del sistema productivo interno mediante los eslabonamientos entre las actividades líderes y el resto del sistema: las filiales de empresas extranjeras tienden a abastecerce de la producción a cargo de los grupos locales. Las dificultades actuales del sistema nacional de ciencia y tecnología se explican, principalmente por la extranjerización de las empresas públicas y las dinámicas, el comportamiento de los grupos locales y la fractura de sus vínculos con el sector productivo.

2) En la medida en que las utilidades de las filiales no se reinvierten, y se remiten al exterior, disminuye la capacidad interna de acumulación.

3) La transferencia al exterior de utilidades e intereses genera nuevas demandas de divisas. Como las transacciones externas de filiales suelen tener un saldo deficitario, el proceso de extranjerización contribuye al agravamiento del desequilibrio estructural del balance de pagos”.[23]   

 

 

Conclusiones:

La constante Revolución Científico- Tecnológica Mundial ha sido y es un fenómeno de capital importancia, puesto que ha determinado un contexto en el cual se vuelve imprescindible contar con un potencial científico y tecnológico abundante y una forma apropiada de organización que permita aprovecharlo. Cualquiera sea el punto de partida, persiguiendo objetivos vinculados a lograr una óptima inserción en la economía mundial, los éxitos dependerán en última instancia, de la capacidad en adoptar y adaptar los réquisitos impuestos por el nuevo paradigma productivo.

Considerando la competitividad en la inserción internacional de los países de América Latina, la misma presenta rasgos críticos debido a la endeble articulación entre el diseño de las políticas públicas vinculadas con la infraestructura científico- tecnológica y el sector productivo público y privado.

La presencia desmesurada de empresas transnacionales acorde con las políticas económicas neoliberales adoptadas por los gobiernos, constituye una de las causas generadoras de la problemática en cuestión, debido a que ingresan su alto grado de desarrollo tecnológico ( que no se adapta a las necesidades locales) aplicado a sus procesos productivos, desincentivando  la “investigación y desarrollo” de origen nacional.

En el caso particular de Argentina, se observa otro factor que actua en detrimento de las actividades científico- tecnológicas, la actitud empresarial. Esta última parece funcionar de acuerdo a ciertos beneficios obtenidos a corto plazo por medio de: la participación en la privatización de aquellas empresas públicas vinculadas a los servicios ( lo que implica la transferencia y consolidación de reservas de mercados olígopólicos o monopólicos) y;  el desarrollo de una estructura empresarial de tipo conglomeral (con una amplia diversificación multisectorial). De esta manera, los patrones de comportamiento del sector empresarial nacional se alejan cada vez más de las inversiones a largo plazo y por ende, de la búsqueda de competitividad a través de la incorporación de progreso técnico e innovación.

 

 

 

Bibliografía:

 

*Azpiazu Daniel, Basualdo Eduardo M, Nochteff Hugo: “La Revolución Tecnológica y las Políticas Hegemónicas. El complejo electrónico en la Argentina”. Editorial Legaza. 1998.

*Bell, Daniel: “ El advenimiento de la sociedad post- industrial”. Editorial Alianza. Madrid, 1994.

*Bisang, Roberto: “Librecambio, intervenciones estatales e institucionales de Ciencia y Técnica en la Argentina: apuntes para una discución”. Redes, Vol.III, Nº3, Bs. As. CEI. U.N de Quilmes, 1995.

*Diario Clarín. Sección: Economía. 23 de Mayo de 1999.

*Documento: Proyecto de Plan  Nacional Plurianual de Ciencia y Tecnología 1998-2000.

*Ferrer, Aldo: “El Capitalismo  Argentino”. FCE. 1997.

*Ferrer, aldo: “El país nuestro de cada día”. Hispanoamérica, Bs. As.1986.

*Majul, Luis: “Los Dueños de la Argentina. La cara oculta de los Negocios”. Editorial Sudamericana.Bs. As. 1992.

*Majul, Luis: “Los Dueños de la ArgentinaII. Los secretos del verdadero poder”. Editorial Sudamericana. Bs. As. 1994.

*Nun, José: “Argentina: el estado y las actividades científicas y tecnológicas”. Redes, Vol.III, Nº3, Bs. As. CEI. U.N. De Quilmes.1995.

*Oteiza, E y Vessuri, H: “Estudios sociales de la ciencia y la tecnología en América Latina”. CEAL. Bs. As.1993.

*Petras, James y Vieux, Steve: “¡ Hagan Juego!. Icaria. Barcelona,1995.

*Schavarzer, Jorge: “Cambios en el Liderazgo Industrial Argentino en el Período de Martinez De Hoz”.Revista de Desarrollo Económico, Vol 23, Nº91. 1983.

*Sunkel, Osvaldo: “Capitalismo transnacional y desintegración nacional en América Latina”. Ediciones Nueva Visión. Bs. As.1984.

 



[1] Azpiazu, Daniel: “La revolución tecnológica y las políticas hegemónicas. El Complejo electrónico en la Argentina. Capitulo I: “La transformación del patrón tecnologico-economico mundial y los países semi-industrializados. Editorial Legasa, 1988. Pág. 13

[2] Azpiazu, Daniel: op. cit.: pag.14

[3] Azpiazu, Daniel: op. cit.: pág. 23

[4] Azpiazu, Daniel: op. cit.: pág. 27

[5] Bell, Daniel : “El advenimiento de la sociedad post-industrial”. Alianza, Madrid. 1994. Pág. 65

[6] Bisang, Roberto: “Librecambio, intervenciones estatales e instituciones de Ciencia y Técnica en la Argentina: apuntes para una discusión”, en: REDES, Vol. III, Nº 3, Bs. As., CEI. U.N. de Quilmes, 1995.Pág. 23.

[7] Ferrer, Aldo: “ El país nuestro de cada día”. Hyspamérica, Buenos Aires, 1986. Págs. 43-68.

[8] Petras, James y Vieux, Steve: “¡Hagan juego!”, Icaria, Barcelona, 1995. Pág. 15.

[9] Sunkel, Osvaldo: “Capitalismo transnacional y desintegración nacional en América Latina. Ediciones Nueva Visión, Bs. As., Argentina, 1984. Pág. 78.

[10] Sábato, Jorge en: Oteiza, E. Y Vessuri, H.: “Estudios sociales de la Ciencia y la tecnología en América Latina”, CEAL, Bs. As., 1993. Pág.33.

[11] Sábato, Jorge y Botana, Natalio : op. cit. Págs. 33- 34 y ss. 

* Datos extraídos del Proyecto de Plan Nacional Plurianual de Ciencia yTecnología 1998-2000.Anexo estadístico, cuadro Nº 3.

[12] Bisang, Roberto: op. cit. Pág. 33.

[13] Bisang, Roberto: op. cit. Págs. 38-39.

* Datos extraídos del Proyecto de Plan Nacional Plurianual de Ciencia y Tecnología 1998-2000. Anexo

estadístico, cuadros Nº 2 y 3.

[14] Bisang, Roberto: op. cit. Pág. 51.

[15] Nun, José:  “Argentina :  el estado y las actividades Cintíficas y Tecnológicas”, en Redes ,Vol. III, Nº 3, Bs. As. CEI. U.N de Quilmes, 1995. Págs. 72- 73.

[16] Azpiazu, Daniel en Nochteff Hugo:  “La economía argentina a fin de siglo: fragmentación presente y desarrollo ausente”. Flacso. Eudeba, Bs. As., 1998. Pág. 59.

[17]Azpiazu, Daniel: op. cit. Pág. 66

[18] Majul, Luis: “Los Dueños de la Argentina II. Los secretos del verdadero poder “. Editorial Sudamericana. 1994. Págs. 19- 20.

[19] Majul, Luis: op. cit. Pag. 61.

[20] Schvarzer, Jorge:  “ Cambios en el Liderazgo Industrial Argentino en el Periodo  de Martinez De Hoz”. Revista de Desarrollo Económico, vol. 23, Nº 91, 1983. Pág. 416.

[21] Majul, Luis: “Los Dueños de la Argentina. La cara oculta de los Negocios”. Editorial Sudamericana, Bs. As., 1992. Pág. 267.

[22] Diario Clarín, 23 de Mayo de 1999. Sección:  economía. Págs. 4, 5, 6.

[23] Ferrer, Aldo: El Capitalismo Argentino. FCE., 1997. Pags. 95, 96.


Ponencia presentada en el Segundo Encuentro Internacional Humboldt. Mar del Plata, Argentina. Octubre de 2000.