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Asunto:[encuentrohumboldt] 16/04 - TRANSFORMACIONES EN EL ESPACIO PRODUCTIVO BAHIENSE Y SU RELACION CON EL MERCOSUR
Fecha:Viernes, 30 de Enero, 2004  00:46:59 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

 

TRANSFORMACIONES EN EL ESPACIO PRODUCTIVO BAHIENSE Y SU RELACION CON EL MERCOSUR

 

Formiga, Nidia

Departamento de Geografía

Universidad Nacional del Sur

 BAHIA BLANCA

Resumen

En la ciudad de Bahía Blanca se han localizado importantes inversiones que tienen como consecuencia una transformación de la estructura económica urbana y en la que también inciden las nuevas oportunidades de inserción en el mercado ampliado del Mercosur.

Se plantea la conformación de un nuevo espacio productivo con dos componentes principales: el complejo portuario y el polo petroquímico. Si bien estos usos han caracterizado la ocupación del área, los cambios que se están evidenciando, enmarcados en el proceso de globalización, se relacionan con las nuevas formas de organización y gestión, en las que se destacan las empresas multinacionales.

La localización de inversiones por más de dos mil millones de dólares, que se completarán hacia el año 2000, han generado grandes expectativas respecto al desarrollo de encadenamientos productivos y actividades complementarias, así como a las posibilidades de generación de empleo. Los nuevos emprendimientos se concentran en un área limitada, portuaria-industrial, en la cual las actividades petroquímicas están liderando el proceso de transformación.

 


El propósito de este trabajo es poner de manifiesto los cambios generados en la estructura productiva de Bahía Blanca y sus efectos en la organización del espacio urbano, como consecuencia de las decisiones de grandes empresas multinacionales de ampliar y consolidar sus actividades en esta ciudad, así como de nuevas radicaciones industriales,que resultan en una importante concentración de inversiones en un área limitada, la cual asume las características de los modernos espacios productivos.

Los cambios comenzaron a gestarse en 1996, cuando se fue vislumbrando el interés de varias empresas en efectuar inversiones industriales, y un nuevo dinamismo se detectó a partir de fines de 1997, cuando se confirmó la ejecución de las obras. Si bien estos tipos de uso del suelo han sido característicos en la ocupación de este sector de la ciudad, las transformaciones en curso se relacionan con las nuevas condiciones en que se realizan los procesos de producción y gestión, así como en los actores intervinientes.

El complejo portuario se constituye en un motor fundamental del cambio en cuanto a dos aspectos fundamentales: a) como nodo importante de transporte, que forma parte de una red multimodal; y b) en el desarrollo de actividades productivas, con la realización de varios emprendimientos industriales en la zona portuaria.

Desde los inicios de la década de los noventa, con la estabilidad económica y la convertibilidad monetaria, el proceso de privatización y descentralización del Estado, así como los incentivos a las nuevas inversiones, en especial extranjeras, se fue conformando un marco atractivo para las estrategias empresariales globales. Se agrega, además, la integración regional del MERCOSUR que si bien representa un desafío para los países integrantes, por las diferencias estructurales, es una gran oportunidad por la ampliación del mercado. En el caso particular de Bahía Blanca se abre la perspectiva de una participación más concreta en el mercado internacional. La ciudad presenta una oferta interesante de recursos para la localización de actividades globales: disponibilidad de materia prima para la industria petroquímica, el puerto de aguas profundas, complementado con una adecuada infraestructura de transportes y comunicaciones, así como recursos humanos calificados y centros de investigación especializados, además de los servicios importantes que corresponden a una ciudad intermedia. Estas condiciones generadoras incidieron en las decisiones de localización y las nuevas inversiones dan lugar a la formación de un espacio particularizado, donde se acumulan las modernidades. Es por ello que se aborda, en primer lugar, el complejo portuario como elemento estructurador del área. Esta base da lugar a la introducción de los nuevos emprendimientos y las acciones relacionadas con la gestión local, que se vinculan a la infraestructura de apoyo. Por último, es interesante considerar los proyectos en vías de realización que potenciarán estás actividades.

Las verticalidades en el territorio

De acuerdo con la conceptualización de M. Santos se puede decir que, en el proceso de globalización, los lugares con productividad espacial se conectan a las redes jerarquizadas, a través de los vectores de modernización. Se crean así zonas luminosas que corresponden a los espacios de la racionalidad, caracterizados por la acumulación y renovación continua de técnica, ciencia e información, las cuales son el dominio del tiempo rápido, que está dado por el tipo de acciones que se desarrollan en este nuevo medio. De modo que la globalización imprime pautas territoriales a las organizaciones socio-económicas y altera los patrones funcionales y espaciales que venían operando hasta mediados de los años ochenta. El eje de este proceso se encuentra en el cambio global que implica la economía-mundo, que transforma las condiciones de actividad y establece nuevos requisitos en su localización. Las nuevas formas de organización de la actividad industrial y su distribución en el espacio, de acuerdo a los lineamientos de la economía flexible, se exteriorizan en una compleja dualidad, dada por la combinación de la dispersión global de la actividad económica y la integración global – bajo condiciones de continua concentración de la propiedad y el control económico. (S. Sassen, 1994, pp. 4). La capacidad de inserción en el nuevo sistema depende de las condiciones heredadas del anterior proceso de desarrollo, del potencial para establecer las condiciones requeridas por el nuevo modelo y del liderazgo en las nuevas estrategias de desarrollo.

Las articulaciones, tanto a nivel de empresas y establecimientos como de lugares, parecen representar oportunidades para espacios periféricos, pero no constituyen una opción generalizada y representan una forma de funcionamiento altamente dependiente. La extensión del espacio técnico-científico-informacional se realiza en forma discontinua y con variada intensidad, lo cual da lugar a situaciones que abarcan una variada gama que comprende desde las zonas luminosas, densas en cuanto a la presencia de esas variables, hasta las zonas opacas o prácticamente vacías, que han quedado al margen del proceso de modernización actual. De manera que las ventajas que ofrezca un lugar estarán dadas por su productividad espacial , es decir, por su dotación de tecnología e información. Por esta razón se hace referencia al neodeterminismo del espacio artificial ( Santos, 1996 b, p.135) dado que, cuanto más moderna es una producción, más exigente es en cuanto a la dotación de estos contenidos. "En particular para los países subdesarrollados es importante reconocer que las ventajas comparativas ya no pasan por la posesión de recursos naturales. En tanto la disputa por el poder económico está signada por el desarrollo de tecnologías de nuevos procesos y no de nuevos productos, pierde peso relativo la importancia de las materias primas en general."(Acosta, 1996, p.7) El resultado es la conformación de los espacios de la racionalidad, caracterizados por las horizontalidades y las verticalidades. En tanto las horizontalidades están ligadas al cotidiano del lugar, las verticalidades representan los vectores de la racionalización. La producción globalizada requiere una organización de la actividad integrada en forma jerárquica, que se realiza a través de las redes que conforman el espacio global, en las cuales los vectores de la verticalidad constituyen los canales de los flujos provenientes de los sectores hegemónicos, que es "con frecuencia el mundo, transportado a los lugares por las firmas trasnacionales". (Santos, 1996 b, pp.137)

Acosta señala que el sistema productivo mundial esta compuesto por un complejo sistema de "racimos tecnológicos" cuyas unidades productivas o "uvas" se encuentran distribuidas en distintas áreas. "Entonces, más que hablar de una globalización, desde esta perspectiva de las uvas como componentes de un racimo y desde los procesos de integración parcial de ciertos segmentos de la sociedad al mercado mundial, cabría mejos hablar de ‘glocalización’, en tanto sólo reducidos grupos humanos y empresariales locales, así como determinadas zonas de un país- a nivel de ciudades, por ejemplo - se integran al proceso de mundialización. " ( Acosta, 1996, p.8) Es este proceso el que lleva a la formación de nuevas y modernas áreas de producción y consumo en el espacio urbano.

El complejo portuario como dinamizador local

Si bien la estructura productiva de la región presenta cierto grado de diversificación, al ser dependiente del sector agropecuario es muy vulnerable al comportamiento variable del mismo. Además, dada la relevancia de esta actividad, está ligada en forma directa a la política económica nacional. El desarrollo económico de Bahía Blanca ha estado siempre estrechamente vinculado a las condiciones y transformaciones imperantes en su área de influencia. Primordial para el desarrollo regional han sido las funciones agroexportadoras del complejo portuario, el que adquiere mayor significación como puerto de aguas profundas y es uno de los pilares fundamentales en que se apoyan las políticas de desarrollo urbano.

Con los cambios que se iniciaron en 1993, cuando se hizo cargo el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, se reactivaron las funciones y comenzó un nuevo dinamismo a partir de la concesión de las terminales portuarias a empresas privadas. Las importantes inversiones realizadas para el acondicionamiento de la infraestructura y la incorporación de tecnología de avanzada, con la modernización de las instalaciones, expresaron el interés por una nueva proyección del puerto, tanto regional como nacional e internacional, mediante la promoción de nuevos servicios y la conquista de nuevos mercados. Por las inversiones realizadas se destacan Cargill , con la planta de producción de aceite y la maltería, y las ampliaciones de Oleaginosa Moreno que, en conjunto, han alcanzado los 150 millones de dólares. Es interesante señalar que esta última, una empresa familiar bahiense, en 1997 vendió el 51% del paquete accionario a Glencore International, empresa trasnacional que ya estaba operando una de las terminales cerealeras privadas del Puerto de Ing. White. Las instalaciones portuarias ofrecen una capacidad instalada que excede , en gran medida, la demanda actual para el manipuleo de granos, de manera que se cuenta con un amplio margen para el incremento de estas actividades. Respecto al movimiento portuario la mayor parte corresponde a exportaciones, con un predominio neto de commodities y en cuanto a la composición, si bien son relevantes los combustibles, se destaca la función cerealera a través de las cuatro terminales privada. El año 1998 representó un record en el movimiento portuario total, hecho que está relacionado con la gran cosecha que se registró en la región y su incidencia en la exportación de cereales. De estos resultados surge que un potencial a desarrollar es la incorporación de valor agregado a los insumos de exportación y captar parte de las importaciones que tienen como destino el hinterland bahiense.

Un aspecto pendiente es la incorporación de los contenedores en forma continua dentro de la operativa portuaria. Aunque se realizaron algunos servicios desde 1994, es hacia fines de 1998 que se registra un mayor número de embarques relacionados con la exportación de productos petroquímicos y, de acuerdo a la producción proyectada para las plantas del Polo, en 1999 se establecería un servicio regular. En cuanto a su relación con los países miembros del MERCOSUR, es interesante señalar que Brasil es el principal destino de las exportaciones realizadas por esta terminal portuaria y, cuando entren en funcionamiento las nuevas plantas, comenzarán a cobrar mayor importancia los productos petroquímicos. Con la ocupación de Cangrejales por parte de dos grandes emprendimientos y las reservas solicitadas por otros proyectos menores, las autoridades están abocadas a la determinación de un área de expansión de la zona portuaria. Tanto el Consorcio de Gestión como las empresas privadas han modernizado sus instalaciones y las han dotado de tecnología de avanzada. Entre las acciones más recientes se encuentra la informatización de los trámites aduaneros ( Sistema Maria) y la incorporación de un moderno y complejo sistema de radarización para ordenar el tráfico de embarcaciones, que estaría en pleno funcionamiento a mediados de 1999. Es posible que el hecho de formar parte del Corredor Atlántico del Mercosur, orientado a dinamizar el intercambio comercial por vía marítima, fomentando el crecimiento económico regional, también contribuya a una mayor proyección de este complejo portuario.

Los nuevos emprendimientos y la gestión local

Como segundo aspecto a destacar, de importancia no sólo en este nuevo espacio productivo sino en la jerarquización de la ciudad, es el hecho de que Bahía Blanca se está constituyendo en uno de los principales centros petroquímicos a nivel internacional, en particular del Mercosur, dotado de la tecnología de última generación. En funcionamiento se encuentra el Polo Petroquímico, complejo con más de quince años de antigüedad, que requirió un proceso de reestructuración y privatización para lograr condiciones de producción competitivas en el mercado mundial. La reorganización empresarial se inició en diciembre de 1995 y, luego de varias operaciones, se concentró, básicamente, en dos empresas multinacionales: Dow Chemical Co, que controla Petroquímica Bahía Blanca y Polisur, y Solvay que adquirió el 51% de acciones de Indupa. Para el incremento de la capacidad de producción se determinó la ampliación de Petroquímica Bahía Blanca y de las plantas satélites, así como la construcción de nuevas plantas.

La importancia asignada a la producción local se evidencia en que, de las inversiones previstas para la industria petroquímica hasta el año 2000 ( alrededor de 1200 millones de dólares), 770 millones serían invertidos en el complejo bahiense. Los planes de expansión de Petroquímica Bahía Blanca tienen como objetivo una producción anual de etileno de 700.000 toneladas a mediados del año 2000. Para alcanzar esta meta dependen de la provisión de materia prima etano/propano que será provista por el Proyecto Mega, que está en construcción. El Polo Petroquímico se identifica como uno de los pilares del desarrollo bahiense, a partir de la puesta en funcionamiento de las ampliaciones, en 1999, y de las nuevas plantas, en el tercer cuatrimestre del año 2000. Las perspectivas en el comercio internacional son muy buenas para estas actividades, en particular en el ámbito del Mercosur. Como un requisito indispensable, representantes de estas empresas han señalado la necesidad de la capacitación permanente de los técnicos. En el caso de Polisur, la existencia de centros semejantes en distintas partes del mundo y su sinergia, requieren mantener un nivel tecnológico de primer nivel y de calificación homogéneo. Un vínculo significativo de I + D es el Programa PIDCOP entre la Universidad Nacional del Sur y el Polo, orientado a investigación aplicada, desarrollo tecnológico, asistencia técnica y capacitación.

También en el área de estudio opera la firma Eg3, con sus plantas de refinería de petróleo y de producción de membranas asfálticas, como proceso complementario al de la refinería y de aprovechamiento de residuos, que han sido ampliadas y dotadas de la más moderna tecnología. Desde 1997 la mayor parte de las acciones pertenecen a Repsol, de manera que el funcionamiento de este establecimiento está ligado a la petrolera española.

En cuanto a las nuevas plantas en construcción, que se localizan en el sector portuario de Cangrejales, el Proyecto Mega, en el que participan YPF, Petrobras y Dow Chemical, instalará una planta separadora de gases, con una inversión aproximada a los 340 millones de dólares.Su puesta en marcha es fundamental, dado que suministrará la materia prima a las nuevas instalaciones del Polo Petroquímico así como a otras plantas, entre ellas a la de fertilizantes. El excedente de propano, butano y gasolina se exportará a Brasil, que es de interés para Petrobras. En cuanto a la planta de fertilizantes de Profertil (emprendimiento conjunto de las empresas YPF y la canadiense Agrium) ), cuya inversión prevista es de 500 millones de dólares, comenzará a operar en el año 2000. La capacidad de producción de la planta es de 1 millón de tn anuales de urea, para responder a la demanda creciente de fertilizantes.

En forma complementaria, es preocupación de la gestión local la provisión de la infraestructura de apoyo a este sector. Ante la ocupación del sitio correspondiente al Parque Industrial y la demanda de varias empresas para instalarse en el lugar, las autoridades municipales han procedido a acondicionar una segunda etapa en el área de reserva . En relación a la importancia del tránsito y del movimiento de carga de los distintos medios de transporte, así como por el incremento generado por los nuevos emprendimientos, se han determinado como prioritarias las inversiones en infraestructura vial, para dotar de accesos adecuados al Puerto de Bahía Blanca y al área industrial, a lo que se agrega la necesidad de mantenimiento y mejora de la parrilla ferroviaria. Si bien ya existen un eje de circulación periférica y accesos viales a la zona portuaria y al área industrial, la capacidad de estas vías ha sido superada, por lo tanto es imprescindible realizar algunas construcciones y ampliar las trochas. Ya se han iniciado algunas de las obras viales, como el tramo correspondiente a los nuevos puentes en el Complejo La Niña, en la entrada al puerto. Además, se están llevando a cabo las gestiones para establecer, en el área, una Terminal de Transferencia de Cargas.

Encadenamientos productivos y proyectos relacionados

Vinculadas directamente con las plantas petroquímicas se están generando una gran cantidad de propuestas , en distintos niveles de realización, que evidencian el rol de comando de esta actividad. Lo importante es que se generen los encadenamientos productivos que implicarán nuevas plantas y mayor demanda de mano de obra. La empresa Air Liquide de Argentina anunció una segunda planta en Bahía Blanca para la separación de gases de aire, que entraría en funcionamiento a mediados de 1999, con una producción de más de 500 tn diarias de nitrógeno y oxígeno, para satisfacer la demanda del Polo Petroquímico y el mercado del sur del país.

También se observa la incidencia en la demanda de servicios, relacionados con la producción, que resulta atractiva para firmas internacionales. Por ejemplo, la empresa Ecopolo S.A se dedicará al tratamiento de residuos industriales especiales. Participan en este emprendimiento Environmental Quality de Michigan ,USA, que aporta el "know how" y Environmental de Argentina, que provee especialmente el capital. Se estima que la planta estará lista cuando comience la producción de fertilizantes y las ampliaciones del Polo Petroquímico. En el área de estudio se ubicará la planta de tratamiento, que es el núcleo de procesamiento, a construirse en el Parque Industrial.

Como proyectos que tendrán incidencia en el crecimiento económico de la ciudad, y en el desarrollo de las actividades consideradas, se destacan la Zona Franca y el Ferrocarril Trasandino del Sur-Corredor Bioceánico. En 1996 se aprobó la creación de una zona franca conjunta para los Partidos de Bahía Blanca y Coronel Rosales, que está compuesta por dos unidades de negocios. La unidad correspondiente a Bahía Blanca formará parte de este nuevo espacio productivo y es un emprendimiento de relevancia que se suma a los proyectos anteriormente considerados. Las gestiones están muy avanzadas y se espera poder materializarla muy pronto. En cuanto al Ferrocarril Trasandino del Sur, que unirá Bahía Blanca con Talcahuano ( Chile), se requiere la construcción de aproximadamente 200 km de vías ( 64 km en Chile y 133 km en Argentina), para conectar tramos ya existentes y otras obras complementarias. En abril de 1999 se firmó el Decreto para iniciar acciones en el tramo argentino. Como Corredor Bioceánico comenzó a funcionar a fines de marzo de 1998, por medio de un enlace ferro-vial, con el envío de contenedores de soda cáustica granulada producida por Indupa, con destino a Santiago de Chile y ha continuado, aunque no de manera regular. Las empresas ferroviarias privadas que realizan los servicios, a ambos lados de la frontera, se muestran muy interesadas en que continúe funcionando como un corredor multimodal hasta tanto se pueda concretar la obra ferroviaria. Este Proyecto se relaciona con el del Ferrocarril Transpatagónico, de interés nacional, dado que Bahía Blanca se encuentra en el extremo de ambas iniciativas regionales, con conexión al Area Metropolitana de Buenos Aires y otras regiones importantes.

Consideraciones finales

Las acciones en curso y los actores intervinientes ponen de manifiesto que la ciudad de Bahía Blanca es atractiva para nuevas radicaciones industriales en el espacio global. El conjunto de inversiones previstas, de más de 2 mil millones de dólares, imprimen una nueva dinámica en la economía local y fortalecerán el rol que desempeña Bahía Blanca en el sector petroquímico. De acuerdo a la distinción establecida por Castells, en cuanto a la nueva división internacional del trabajo, el caso en estudio se ubica entre los productores de materias primas, al tomar en consideración que se trata de actividades económicas basadas en recursos naturales por estar referidas, fundamentalmente, al procesamiento y distribución de productos agrícolas , petrolíferos y sus derivados. (Castells, 1997, pp.174)

Evidentemente, se conforma un nuevo espacio productivo, dadas las características de las empresas involucradas y la introducción de modernas tecnologías, por lo cual se convierte en el núcleo generador de la actividad económica de la ciudad, tanto de aquellos procesos directamente vinculados o complementarios, como por la demanda de servicios en general, que tiene sus proyecciones en el espacio de consumo. Las actividades que toman impulso presentan un importante componente de inversiones extranjeras y están basadas en el procesamiento de recursos naturales no locales, que se destacan por la incorporación de modernas tecnologías así como por la exigencia de calificación y capacitación de los recursos humanos. En cuanto a sus efectos ambientales, se están evaluando y tomando en consideración los impactos de los procesos industriales.

Es notorio el cambio registrado en cuanto a la situación prevaleciente a mediados de los noventa en Bahía Blanca, que estaba marcada por la recesión y el desempleo. Este proceso de reactivación es, en parte, resultado de las acciones llevadas a cabo por el gobierno local y entidades empresariales, de las cuales se pueden destacar las realizadas junto con la gestión provincial para promover inversiones, la asignación de la zona franca y la obtención de fondos para infraestructura, como es el caso del dragado.

La ciudad es, entonces, uno de los lugares elegidos por las grandes empresas que pertenecen al espacio global, con la consiguiente deslocalización de las actividad, en relación a los cambios empresariales y que han llevado a la fusión o la desaparición de firmas de origen local. Estos nuevos emprendimientos están liderando el proceso de transformación económica y han generado grandes expectativas. Con el transcurso del tiempo se podrá analizar si se dan las condiciones para el desarrollo de las actividades vinculadas al complejo petroquímico y una diversificación productiva, así como los efectos en el mercado laboral. El Plan Estratégico, que se está elaborando para la ciudad, puede constituir un instrumento adecuado para el seguimiento del proceso y la toma de decisiones a nivel local.

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