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Asunto:[encuentrohumboldt] 52/04 - HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE UN INDICADOR SOCIO-PO LITICO A ESCALA DE BARRIO
Fecha:Viernes, 5 de Marzo, 2004  13:57:10 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

 
 

“HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE UN INDICADOR SOCIO-POLITICO

A ESCALA DE BARRIO. UN APORTE DESDE LA GEOGRAFÍA”

 

 

Cecilia Camila Quintana Binimelis

 

 

 

 

Resumen

 

En la investigación la autora analiza social y políticamente los barrios que conforman la comuna de El Bosque que se localiza en el área sur-central de la Región Metropolitana de Santiago. Se considera de interés geográfico, ya que constituye la primera experiencia en Chile en delimitar su territorio en unidades de barrios con el objeto de definir áreas de trabajo más funcionales y operativas.

El estudio analiza primeramente el espacio comunal a partir de las elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales desde el retorno a la democracia en 1989. Posteriormente se aplican variables socio-políticas a escala de barrio, tales como densidad de población, niveles de organización, grupo socio económico (GSE) y presencia de miembros de las FFAA. De esta manera, es posible establecer los comportamientos electorales que se desarrollan en la mencionada comuna.

La conclusión fundamental de dicha investigación es que no sólo debe constituir una herramienta de análisis para fines electorales, sino que además debe transformarse en un complemento necesario para aquellas decisiones relacionadas con la inversión y gestión pública local, las que generalmente están sujetas a la percepción de los asesores políticos.

_________________________________________________________

 

 

Introducción

 

El 12 de diciembre de 1999 se realizaron las elecciones presidenciales en Chile. Sin embargo, la proclamación de un nuevo mandatario, que gobernaría hasta el 2006, debió ser postergada para mediados de enero del 2000. El motivo: el estrecho margen entre el candidato de la Concertación de Partidos por la Democracia[1] (pacto gobernante), Ricardo Lagos (47,96%), y de Joaquín Lavín (47.52%)[2]  del conglomerado opositor “Alianza por Chile”[3].

Si bien diversos estudios de opinión pública (Fundación Futuro, CERC) habían vaticinado una segunda vuelta eleccionaria, la alta votación obtenida por Lavín fue de gran impacto político, no sólo para la Concertación, sino para los otros partidos de izquierda que no integran dicha coalición. Después de 36 años se generaba la posibilidad para la derecha de aspirar, en forma democrática, al gobierno con un líder que, además de ser ex funcionario del régimen militar de Pinochet, pertenece al Opus Dei[4].

La otra consecuencia directa de esta vuelta fue la baja votación obtenida por las otras candidaturas: Gladis Marín del Partido Comunista (3,19%), Tomás Hirsch del Partido Humanista (0,51%), Sara Larraín de una coalición de grupos ambientalistas e intelectuales (0,44%) y Arturo Frei ex militante de la Democracia Cristiana (0,38%)[5].

Pero ¿cómo se puede explicar la votación de Lavín? La respuesta podría encontrarse en las siguientes causas: una tasa de desocupación que en los meses de junio (15,4%) y septiembre (14,4%) alcanzó sus más altos índices en relación con el promedio que experimentaría en 1999[6], un aumento en los actos delictuales[7] y, particularmente, la ausencia de Pinochet en el país. Este panorama económico y político-social permitieron al candidato derechista focalizar su campaña, especialmente en los sectores sociales de mayor vulnerabilidad, utilizando los temas de delincuencia, cesantía y pobreza, proclamando que Chile debía mirar hacia el futuro y eludiendo durante su campaña lo que acontecía con Pinochet en Inglaterra.

Es indudable que restringir dicho análisis a situaciones específicas que acontecieron durante 1999 no resultan del todo válidas, sobre todo porque no se pueden obviar las profundas transformaciones de la sociedad chilena durante la década de los `90. Al respecto Tironi (1999) indica que la idea de estancamiento y decadencia, así como el sentimiento de apocamiento, hastío, pesimismo y abulia que predominó a lo largo del siglo XX en la actitud de los chilenos, fue cambiado por el de optimismo, preocupación por el futuro, ánimo consensualista, vocación por el esfuerzo individual y, particularmente, por rechazar todo aquello que lo retrajera hacia el pasado, en otras palabras, una disposición hacia la fuga.

Pese a que en la segunda vuelta Ricardo Lagos consiguió la victoria con el 51,32% de los sufragios, la cifra obtenida fue producto de las preferencias por parte de los votantes que en la primera elección habían optado por los candidatos Marín, Hirsch y Larraín. A esto se agrega parte de la disminución que se produjo en los votos nulos: de 2,19% en la primera vuelta a 1,41% en la segunda[8].

La votación obtenida por Lavín dejó a la derecha en una posición estratégica para las elecciones municipales a desarrollarse en octubre del 2000. La capacidad de canalizar estos votos aumentaría su presencia política a escala local en proyección a las presidenciales del 2005.

En este contexto resulta de interés geográfico político analizar la comuna de El Bosque, no sólo porque los resultados de la segunda vuelta eleccionaria reflejaron la tendencia nacional con respecto a las preferencias de los electores[9], sino porque en 1999 se transformó en la primera unidad política administrativa en dividir su espacio comunal en barrios (Carta Nº1). Esta situación permite un análisis de mayor especificidad que la obtenida solamente a partir de las circunscripciones electorales que la conforman.

 

 

El Bosque: una herencia del régimen militar

 

La comuna de El Bosque, localizada en el área sur-central de la Región Metropolitana de Santiago, corresponde a la parte urbana del Gran Santiago. Creada como territorio en 1981 a partir de la fragmentación de terrenos pertenecientes a las comunas de San Bernardo y La Cisterna, sólo a  mediados de 1991 entró en funcionamiento la municipalidad.

Esta nueva división se enmarcó en la lógica de estratificar socioeconómicamente a la población, consagrando la segregación espacial y administrativa sobre el espacio urbano. Pero, además, el gobierno militar integró criterios geopolíticos en este proceso de planificación, los que en caso de El Bosque tuvieron un mayor impacto por la conformación de una comuna que no sólo incorporaba la Escuela de Aviación Capitán Avalos y la Base Aérea El Bosque perteneciente a la Fuerza Aérea, sino toda el área de influencia de conjuntos habitacionales asociados a miembros activos y en retiro de esta institución, representando cerca del 55% de la superficie.

La comuna heredada se dividía en 34 Unidades Vecinales[10] producto de la fusión de las comunas madres. Dado lo arbitrario de la subdivisión se optó por definir espacios más funcionales y operativos para trabajar el territorio denominándose “Sectores de Planificación” o “Sectores Pladeco”[11] (6) y “Barrios”[12] (53) (Carta Nº1). Ambos fueron desarrollados en torno a los Planes de Desarrollo Comunal (PLADECO): 1994 y 1999, respectivamente.

Catalogado como un municipio “innovador” por parte del gobierno central en diversas áreas relacionadas con la gestión, los barrios, como parte de su nuevo espacio comunal, aún no se han incorporado plenamente en las estrategias de trabajo de profesionales y funcionarios que forman dicha institución. De igual forma, prevalecen las decisiones políticas basadas en la concesión de favores que no necesariamente significan un mayor número de votos para la actual administración, como también la existencia de asesorías políticas que no cuentan con información objetiva política del territorio y que son fundamentales para complementar las decisiones de carácter técnico. Esta realidad, obviamente, tampoco está ausente en otros municipios de Chile.

 

 

Retorno a la Democracia: procesos eleccionarios desde 1989

 

A fines de 1989 se efectuaron las primeras elecciones presidenciales después de 19 años. Sin embargo, para comprenderlas es preciso retroceder en el tiempo. En 1981, y de acuerdo a lo establecido por la nueva Constitución Política de 1980, comenzó a regir un nuevo período presidencial de ocho años en el que “continuará como Presidente de la República, el actual Presidente, General de Ejército don Augusto Pinochet Ugarte, quien durará en el cargo hasta el término de dicho período”[13]. Al término le “corresponderá a los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas y al General Director de Carabineros, proponer al país, por la unanimidad de ellos... la persona que ocupará el cargo de Presidente de la República en el período presidencial siguiente...”[14]. La ciudadanía a través de un plebiscito podría manifestar su voluntad de aprobar o rechazar la proposición, lo que significaría que el presidente elegido ejercería sus funciones hasta 1996, pero convocando a elecciones parlamentarias. En caso de rechazo se convocarían a elecciones presidenciales por un período de cuatro años, no pudiendo el nuevo mandatario ser reelegido en el período siguiente[15].

El 30 de agosto de 1988 fue propuesto el General Augusto Pinochet y el 5 de octubre del mismo año se realizó el plebiscito. A escala nacional, los resultados fueron los siguientes: 43,01% optaron por el Sí y 54,71% por el No[16].

A partir de este proceso de “reincorporación democrática”, es posible ir explicando el comportamiento del electorado en la comuna de El Bosque. 

Referente al proceso plebiscitario, un 37,60% de los ciudadanos bosquinos votaron por el Sí, mientras que un 60,27% por el No[17], destacándose la amplia diferencia entre las opciones con respecto a los totales del país.

 

 

Elecciones Presidenciales

 

Para la elección de Presidente de la República de 1989 se mantuvo la tendencia reflejada en el plebiscito. En el ámbito nacional, Francisco Javier Errázuriz, candidato centro-derecha obtuvo el 15,04% de los votos, Hernán Büchi, candidato de la derecha, el 28,66% y Patricio Aylwin de la Concertación, el 53,78% de los sufragios. En El Bosque nuevamente prevalecieron algunas diferencias. La votación de Aylwin (57,25%) fue relativamente mayor, debido a que los otros candidatos (Büchi, 25,67% y Errázuriz, 14,87%)[18] presentaron una baja en comparación con los resultados nacionales.

En las presidenciales de 1993 se registró la votación más alta de la Concertación hasta la fecha. A pesar de ser una elección con 6 candidatos, Eduardo Frei Ruíz-Tagle, hijo del ex presidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970), alcanzó el 57, 98% de las preferencias, superando con creces a Arturo Alessandri Besa (24,42%) de la derecha y al resto de los candidatos que no excedieron el 7%. En la comuna de El Bosque el proceso eleccionario fue muy similar: Eduardo Frei obtuvo el 62,06% y Alessandri el 20,61%[19].

 

 

Elecciones Parlamentarias[20]

 

Si bien se reconoce las consecuencias negativas que ha provocado la vigencia de un sistema electoral binominal[21], por la imposibilidad de existir una representación parlamentaria que permita realizar reformas a la Constitución de 1980, éstas no han afectado todavía a una elección de diputados en el distrito 27, al que pertenece El Bosque junto con La Cisterna y San Ramón.

No obstante, es la votación parlamentaria la que de alguna forma, ha ido reflejando una relativa derechización de los ciudadanos bosquinos y que se hizo evidente en la alta adhesión obtenida por Lavín. 

En 1989 el distrito eligió los dos cupos para la Cámara de Diputados con candidatos de la Concertación: uno de la Democracia Cristiana (35,60%) y uno del Partido Socialista (22,66%)[22]. En 1993 incrementó la votación del diputado socialista (31,78%), pero se redujo a 23,14% para el militante del PDC. Esto permitió que el candidato de la UDI (23,16%) ocupara el segundo cupo parlamentario para dicho distrito[23].

En 1997 el diputado de la UDI aumentó su votación a un 28,63%, mientras la Concertación obtenía la segunda mayoría (20,10%) con un nuevo candidato de la Democracia Cristiana[24]. 

Sin embargo, es importante señalar que en estas elecciones existió un crecimiento sustantivo de los votos nulos: mientras en 1989 y 1993 registraron un 2,05% y un 5,97%, respectivamente, en 1997 estos representaron el 16,09% de los sufragios, siendo incluso mayor a lo acontecido al nivel de país: 13,51%.

Las causas de estos hechos no están necesariamente asociados a los efectos antidemocráticos del sistema binominal, sino más bien a un consenso popular crítico hacia los políticos, una actitud extrema, casi militante y que obedece al discurso antipolítico del período autoritario; pero también al desinterés de los parlamentarios por abordar los temas que preocupan a la sociedad[25].

 

 

Elecciones del gobierno local

 

El sistema de elección de alcalde y concejales a lo largo del territorio nacional está lejos de ser todavía una representación acorde con lo que expresa el electorado en las urnas, ya que también está basado en los principios del sistema binominal. Esta situación ha derivado en una clara apatía hacia un proceso que reviste de mayor importancia por el alcance que tiene sobre el espacio residencial y vecinal, tan inmediato de los ciudadanos.

Frente a lo descrito, la comuna de El Bosque no resulta distante de esta realidad. Administrada desde 1991 por Sadi Melo del Partido Socialista (PS), su permanencia puede ser caracterizada en tres etapas. La primera corresponde desde el período de designación como alcalde por parte del ex Presidente de la República, Patricio Aylwin, debido a la creación de la nueva municipalidad, hasta la primera elección municipal.  La segunda se relaciona con su permanencia en el poder local con una votación que lo situó en un segundo lugar. Y la última etapa con la amplia votación obtenida en 1996 que consolida su gestión como alcalde.

Sin embargo, es preciso detenerse en las características que asumió el proceso eleccionario en 1992 y en los efectos que significa la vigencia del sistema binominal en la conformación del Concejo[26].

A pesar de que un candidato de la DC (15,36%) consiguió la primera mayoría en la elección de 1992, un protocolo de acuerdo entre los partidos de la Concertación permitió a Sadi Melo (12,58%)[27] continuar como alcalde. El protocolo consistió básicamente en que el candidato que obtuviera sobre un 35% de los sufragios, y por ende constituía la primera mayoría, se ratificaría como alcalde en la primera reunión de concejales. De lo contrario, todos los candidatos de la Concertación que habían sido elegidos concejales debían votar por aquél que había designado la Comisión Política. 

Esta situación ocasionó que en otros municipios el protocolo no fuera respetado, generando situaciones de  conflictos entre los concejales de los partidos de la Concertación, coaliciones con la derecha y, en general, una absoluta falta de credibilidad respecto a este importante proceso de participación ciudadana, ya que tampoco los concejales de derecha apoyaron en las comunas con mayor presencia electoral al más votado dentro de sus pactos políticos.

En 1996 Sadi Melo logró, finalmente, validar democráticamente su cargo con una ventaja absoluta: 23,82%[28]. El concejal DC, que en 1992 había obtenido la primera mayoría, descendió a un segundo lugar con el 11,24%[29]. No obstante, las trabas para que el candidato mayoritario no haya sido alcalde en la anterior elección y la desinformación sobre las modificaciones a la ley electoral municipal, hicieron que el 5,94% de los votos nulos, registrados en 1992, aumentara a 11,72%. Este resultado fue muy superior a lo que acontecía en el resto del país (7,93%)[30].

Por otra parte, la vigencia de un sistema binominal también en las elecciones municipales contradice “la tendencia tradicional chilena del pluripartidismo que, por otra parte, debe entenderse y explicarse como propia de los países de cultura latina”[31] y lo que es más perjudicial, no estructura un cuerpo de concejales acorde con la realidad política local[32].

En el caso de El Bosque el sistema binominal ha favorecido a la Concertación. En 1992 el Concejo Municipal quedó conformado por tres concejales de la Democracia Cristiana (PDC) y uno del Partido Por la Democracia (PPD). El Partido Unión Centro-Centro[33] obtuvo un cupo, mientras la derecha fue representada por un concejal de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y uno de Renovación Nacional (RN)[34].

Si el sistema proporcional estuviera vigente, el gobierno local se hubiese caracterizado de la siguiente manera en esas elecciones: un alcalde y dos concejales del PDC, un concejal del PS y otro del PPD, todos pertenecientes a la Concertación. La derecha, por otra parte, hubiese mantenido los cupos bajo el sistema binominal: uno de RN y otro de la UDI. Pero lo más interesante es que habría sido elegido un concejal del Partido Comunista[35].

En 1996, la composición del Concejo tuvo algunos cambios y pasó a ser integrado por un concejal del PS, dos del PPD y dos de la Democracia Cristiana. En tanto, la derecha se mantuvo con un concejal de RN y otro de la UDI[36].

Este Concejo bajo un sistema proporcional no presentaría sustanciales cambios, ya que la DC se reduciría a un cupo y la UDI aumentaría a dos.  Por ende, la presencia de la derecha sería relativamente mayor.

Por último, es importante indicar que a través de diversos estudios de opinión pública, se ha ido concluyendo que el voto en las presidenciales no es el mismo que el que se produce a escala comunal. Esto se debe, entre otras razones, a que la comunidad percibe a la autoridad local con más capacidad para resolver problemas más cotidianos. Esta situación produce que el “voto cruzado” (voto por candidatos de distintos partidos) sea un fenómeno reiterativo en las elecciones de presidentes, senadores, diputados y de alcalde y/o concejales[37]. Pero también la llegada de un nuevo gobierno genera muchas expectativas, particularmente entre los sectores más postergados, lo que supondría que el apoyo que ha tenido la opinión pública hacia Ricardo Lagos (68,9%)[38] influya en los alcaldes concertacionistas, como es el caso de El Bosque, fundamentalmente por la posibilidad de gestionar mayores recursos para la comuna[39].

 

 

Variables socio-políticas: una cercanía a la realidad microcomunal

 

La subdivisión del espacio comunal en 53 barrios representa un importante avance en materia de gestión y desarrollo local, ya que parte de la idea de que cada barrio constituye una unidad homogénea con una historia e identidad diferente y por ende, refleja carencias distintas.

Es por ello que resulta interesante, a partir de esta fragmentación del territorio, aplicar variables de carácter social-político, como densidad de población, grupo socio económico (GSE), niveles organizacionales[40] y presencia de miembros de las FFAA. Esto se transforma en un complemento al análisis electoral desarrollado anteriormente, porque involucra relacionar otras informaciones que influyen, de alguna manera, en los resultados de los procesos eleccionarios.

El Bosque tiene una población de 195.820 habitantes[41] y una superficie de 14,2 km2, de la cual un 17% corresponde a la Escuela de Aviación Capitán Avalos y Base Aérea El Bosque.  Sin considerar este espacio de uso militar, la densidad media es de 16.614,627 habitantes/km2.  Sin embargo, esta densidad no se distribuye uniformemente en cada uno de los barrios y por este motivo se transforma en la variable predominante para los análisis posteriores.

El 18,9% de los barrios registra altas densidades de población. De éstos, el 80% corresponde predominantemente al grupo socioeconómico (GSE) D (Carta Nº2), compuesto por familias con un ingreso fijo o estable, pero reducido de U$ 310 mensuales, que los obliga a enfrentar con estrechez sus necesidades básicas. La construcción de sus viviendas es de tipo económico, pequeña, con algunas ampliaciones y agregados de material ligero; su valor no supera los U$11.850[42]. 

Predominan en estos barrios niveles medios de organización (70%) (Carta Nº3), lo que significa que éstos apuntan a la solución de sus carencias comunitarias sólo cuando una demanda específica lo requiera y frente a ello, exigen que la respuesta provenga de la municipalidad.

El GSE D en períodos eleccionarios se transforma en el principal objetivo de las diversas candidaturas y, de hecho, fue el principal grupo sobre el que focalizó su campaña Joaquín Lavín, ya que constituye una votación “volátil”[43] de electores interesados en políticos que ofrezcan soluciones inmediatas para sus problemas económicos. Es por ello que al definir electoralmente el D no es posible asociarlo con algún grupo o pacto político específico, porque, además, carga una fuerte emocionalidad por las dificultades que debe enfrentar diariamente. Es esta condición la que lo hace receptor de políticos que fundamentan su actividad en el “tráfico de esperanzas”[44].

Los barrios que presentan densidades medias de población constituyen un 47,1%. El 80% de éstos se caracterizan por la presencia preferente del GSE D, pero también hay que agregarle un 8% correspondiente al GSE E[45] (Carta Nº2). Este último grupo lo integran familias que no superan los U$ 130 mensuales; no poseen ingresos fijos y generalmente sus viviendas son de material ligero (mediaguas de tablas, fonolas y/o cartón)[46]. 

A pesar de existir una condición de pobreza generalizada, el panorama social y/o comunitario de estos barrios es mejor que la de aquéllos con altas densidades, ya que el 40% y 36% indican niveles organizacionales medios y altos, respectivamente. Esto significa que están orientando sus planes de acción de manera estratégica desde lo comunitario a lo institucional (municipal) e implementando coordinaciones permanentes con las organizaciones representativas de su sector con el objeto de mejorar su espacio urbano[47]. Por tanto, sus habitantes tienen un mayor compromiso y/o conciencia como ciudadanos en cualquier proceso eleccionario[48].

Es interesante mencionar que el 24% de estos barrios de mediana densidad poblacional tuvieron un rol de lucha y fuerte actividad social y política durante el régimen militar, por lo que no resulta extraño que se mantengan altos (66,6%) y medianos (16,6%) niveles de organización. Es indudable que esta condición histórica repercute, de alguna manera, en los resultados electorales en favor de candidatos izquierdistas.

La baja densidad poblacional está representada por el 34% de los barrios, los que se caracterizan predominantemente por el GSE C3 (38,8%) y C2 (27,7%). El primer grupo socioeconómico lo componen familias con ingresos mensuales de U$570. Pueden cubrir sus necesidades básicas de alimentación, vivienda, vestuario y algunas regalías moderadas. Presentan casas de material sólido y de aspectos de mayor progreso y/o cuidado, las que no superan los U$35.450[49]. En cambio, el C2 percibe remuneraciones de más de U$1.230 mensuales y sus viviendas oscilan entre los U$44.300 y U$73.850[50], destacándose la calidad de éstas. Este grupo es el denominado comúnmente “clase media”.

Ambos estratos reflejan una tendencia conservadora de votos asociados a la derecha, particularmente porque en estas densidades bajas de población se localiza un 66,6% de los barrios con presencia de miembros activos y en retiro de la Fuerza Aérea (Carta Nº2). De éste total, un 41,6% corresponde al C3 y un 33,3% al C2.  Esta distribución desigual por GSE obedece a que en el C3 habitan, principalmente, miembros con rango de suboficiales y en el C2 con rango de oficiales.

En los barrios de densidad baja, prevalecen medianos (55,5%) y bajos (38,8%) niveles  organizacionales (Carta Nº3), debido a que están resueltas la mayoría de las carencias socioeconómicas, de equipamiento comunitario y áreas verdes. Esto determina que, en general, las organizaciones sociales tiendan a una baja representación e inserción comunitaria o simplemente no existan[51].

Finalmente, es importante precisar dos aspectos en relación con las características de los barrios. En primer lugar, el estrato C3 sin residentes vinculados a la Fuerza Aérea, y que representa un 10,4% de los barrios, cuando se localiza en conjuntos habitacionales sin un historial de organización como también en las cercanías de viviendas C2, se transforma en un grupo social que tiene como principal objetivo ascender y llegar a formar parte de este grupo social. Por tanto, su comportamiento ciudadano puede tender a apoyar aquellos políticos vinculados a la centro-derecha o derecha.

En segundo término, el 30,18% de los barrios es habitado preferentemente por miembros activos y en retiro de la Fuerza Aérea. Esto significa un 41,56% de la superficie comunal (Carta Nº2). Sin embargo, se debe indicar que en la última década se ha producido un movimiento migratorio importante desde estos sectores, lo que ha hecho perder el dominio absoluto que estos grupos lograron durante la década de los ´60 y ´70 sobre estas áreas de El Bosque.

Aunque estos barrios no representan las mayores densidades poblacionales, la importancia que éstos adquieren en la ocupación del espacio no se puede desvalorizar. En esta perspectiva, preocupa que todavía no se desarrollen políticas y programas cívico-militares en el ámbito municipal y gubernamental desde el retorno a la democracia en 1989. Eso no sólo porque fortalecería la votación de la derecha, sino que resultaría fundamental en la consolidación de la democracia que estos sectores fueran convencidos desde las bases, de la necesidad que prevalezca este tipo de sistema para que así, en el mediano y largo plazo, no se tenga que lamentar la instauración nuevamente de regímenes dictatoriales.

 

 

Conclusiones

 

Las transformaciones que ha experimentado la sociedad chilena, desde el retorno a la democracia en 1989, han sido significativos. Esto ha generado cambios en sus estilos de vida y en sus conductas electorales.

La vigencia de un sistema binominal de elecciones de acuerdo a lo establecido por la Constitución de 1980, promueve la división del país en dos sectores políticos e impide a los partidos de menor representación (sobre todo comunistas e independientes) la posibilidad de postular a cargos legislativos o relacionados con el gobierno local.

A pesar de esta realidad nacional, es indudable que los chilenos se han adaptado. La escasa presencia de movimientos o grupos políticos que promuevan un sistema de mayor representación, verifica que los intereses son otros.  Por lo demás el “ánimo consensualista” y la “preocupación por el futuro” que se ha experimentado en los últimos 11 años ha permitido a los sectores de derecha aumentar su presencia electoral. 

En este contexto la realidad de la comuna de El Bosque es un reflejo de la tendencia general del país. Además, la configuración de su territorio en barrios permite proyectar una conducta al momento de votar, lo que hace necesario incorporar al análisis de los procesos eleccionarios por constituir un nivel de conocimiento más específico.

Sin embargo, comprender social y políticamente el espacio comunal no sólo debe  ser de interés en vísperas de elecciones, sino que debe transformarse en una herramienta complementaria en la gestión administrativa municipal que permita responder adecuadamente a los intereses y necesidades de sus habitantes. 

La estratificación de la población en grupos socioeconómicos (GSE) es una vieja técnica utilizada por la sociología y las empresas de marketing. Hoy en día, en todos los estudios de opinión pública relacionados con diversos temas (políticos, sociales, de mercado, culturales, etc.) incorporan esta variable, lo que no sólo ha ido reflejando las características de la sociedad chilena, sino también su comportamiento electoral.

Sin embargo, esta variable de gran importancia no es determinante en un análisis político local. La existencia de otros antecedentes, como densidad de población, niveles organizacionales y presencia de miembros vinculados a las FFAA, permiten ir acercándonos a las particularidades de un grupo de población.

El objetivo de conocer la conducta de población no es para ejercer sobre ella un control político, sino para buscar mecanismos que mejoren la gestión política de “compadrazgos” que todavía persiste en los gobiernos locales y, particularmente, dar señales de transparencia democrática en aquellas gestiones en que la percepción parece jugar un rol preponderante.

                       

 

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Vega, Ricardo “Elecciones Presidenciales 1999. Resumen Comunal”. Secretaría Comunal de Planificación (SECPLAN). Municipalidad de El Bosque, 2000.




 



[1] La Concertación de Partidos por la Democracia está integrada por los siguientes partidos de centro y centro-izquierda:  Partido Democracia Cristiana (PDC), Partido Por la Democracia (PPD), Partido Radical Social Demócrata (PRSD) y Partido Socialista (PS).

[2] Diario Las Ultimas Noticias  Resultados por Regiones”.  Santiago, 13 de diciembre, 1999.

[3] La Alianza por Chile está formada por los partidos de derecha Renovación Nacional (RN) y Unión Demócrata Independiente (UDI).

[4] Movimiento religioso-católico ultraconservador integrado por familias de gran poder económico y político.

[5] Diario Las Ultimas Noticias  Totales Nacionales”.  Santiago, 13 de diciembre, 1999.

[6] En 1975 y 1982 se produjeron dos importantes recesiones.  Esto determinó que el empleo exhibiera un ritmo de expansión extremadamente bajo entre 1974 y 1982, reflejándose en una tasa de desocupación permanente sobre el 10%, llegando a un máximo de 19,6% en 1982.  A partir de 1983 dicha tasa se redujo de 14,6% a 5,3% en 1989 (Mideplan, 1996).  Entre los años 1990 y 1997 el desempleo no superó el 7% (Banco Central de Chile, 2000).  Sin embargo, la crisis de los mercados asiáticos repercutió en la estabilidad económica y financiera de Chile.  Mientras en 1998 la tasa de desempleo fue de un 9,1%, en 1999 ésta  ascendió a un promedio de 13,8%.  (Banco Central de Chile, Op. Cit.).

[7]Por ejemplo, en 1997 el robo con violencia (Tasas por 100.000 habitantes) era de 69,5.   En 1998 aumentó a 100,1 y en 1999 a 139,4 (Paz Ciudadana, Anuario de Estadísticas Criminales en: Temas Públicos Nº479).

[8]Diario Las Ultimas Noticias.  Santiago, 17 de enero, 2000.

[9]La votación en la comuna de El Bosque fue la siguiente:  Ricardo Lagos obtuvo el 51,78%, Joaquín Lavín el 46,08%, mientras que los votos nulos y blancos registraron el 1,48% y 0,63%, respectivamente.

[10]             La Unidad Vecinal es un “conjunto residencial relacionado a un determinado plan urbano que se toma como unidad física y social de organización.  Generalmente en función de la población necesaria para ser servida por una escuela primaria y un centro vecinal (aproximadamente 5.000 a 6.000 personas)” (Bodini, 1985).

[11]             Los Sectores de Planificación corresponden a “macrounidades de planificación física e intervención comunitaria tendientes a lograr una homogeneización de servicios, equipamiento básico y ordenamiento territorial” (Municipalidad de El Bosque, 1994).

[12]             Los Barrios son “la unidad estratégica de promoción del desarrollo comunal, en los campos de identidad y sentido de permanencia, habitabilidad y tránsito de las personas como también el espacio natural para desarrollar vida comunitaria (Municipalidad de El Bosque, 1999).

[13]             Decimocuarta, Disposiciones Transitorias  Constitución Política de la República de Chile 1980”.  Santiago, 1990.

[14]             Vigesimaséptima, Disposiciones Transitorias  Constitución Política de la República de Chile 1980”.  Santiago, 1990.

[15]             Vigesimaoctava y Vigesimanovena, Disposiciones Transitorias  Constitución Política de la República de Chile 1980”.  Santiago, 1990.

[16] Servicio Electoral  Plebiscito Presidente de la República 5 de octubre de 1988”.  Chile, 1988.

[17] Servicio Electoral, Op. Cit.

[18] Servicio Electoral  Escrutinio General Elección Presidente de la República 14 de diciembre-1989”.  Chile, 1990.

[19] Servicio Electoral  Resultado General Elección Presidente de la República 11 de diciembre, 1993”.  Chile, 1994.

[20] Para el presente estudio sólo se han considerado las elecciones a diputados, debido a que las circunscripciones senatoriales comprenden mayores superficies.  Esto podría generar distorsiones en el análisis comunal.

[21] Según el Artículo 109 de la Ley 18.700, Orgánica Constitucional sobre Votaciones Populares y Escrutinios de 1988, el Tribunal proclamaría “elegidos Senadores o Diputados a los dos candidatos de una misma lista, cuando ésta alcanzare el mayor número de sufragios y tuviere un total de votos que excediere el doble de los que alcanzare la lista o nómina que le siguiere en número de sufragios”.  Si ninguna lista pudiera duplicar a la otra, cada una eligirá un cargo con aquellos candidatos que hayan obtenido las más altas mayorías de votos.  En otras palabras, no considera la elección de aquel candidato que habiendo obtenido la segunda mayoría, no pudo duplicar, en conjunto con su compañero de lista o nómina, a la otra lista.

[22] Servicio Electoral  Escrutinio General Elección Diputados 14 de diciembre-1989”.  Chile, 1990.

[23] Servicio Electoral  Resultado General Elección Diputados 11 de diciembre-1993”.  Chile, 1994.

[24] Servicio Electoral  Escrutinio Elección Diputados 11 de diciembre de 1997”.  Chile, 1998.

[25] Tironi, Eugenio  La irrupción de las masas y el malestar de las elites.  Chile en el cambio de siglo”.  Santiago, 1999.

[26] Según la Ley Nº 18.695, Orgánica Constitucional de Municipalidades de 1988, se llama a elecciones de concejales. Entre los elegidos es nombrado el alcalde en la primera reunión del Concejo.

[27] Servicio Electoral  Elección de Concejales 28 de junio 1992.  Escrutinio General”.  Chile, 1993.

[28] Debido a los incidentes producidos en las elecciones de 1992, se realizaron en 1996 algunas reformas a la Ley Nº 18.695.  En ella se estableció, principalmente, que quien obtuviera la primera mayoría individual entre los concejales elegidos sería designado automáticamente alcalde.

[29] Servicio Electoral  Escrutinio Elecciones Municipales 27 de octubre de 1996”.  Chile, 1997.

[30] Servicio Electoral, Op. Cit.

[31] Urzúa Valenzuela, Germán  Historia Política de Chile y su Evolución Electoral (Desde 1810 a 1992)”.  Santiago, 1992.

[32] De acuerdo a la lógica que establece el sistema binominal, los cargos son ocupados por aquellos que, independiente de su baja votación comunal, se encuentran en las listas o pactos con los candidatos más votados.  El número de estos “concejales binominales” estará en directa relación con los totales que obtenga la lista o pacto y que es establecido por un cuociente electoral de la que Ley Nº 18.695, en los artículos 119 al 123, establece su procedimiento matemático.

[33] Este partido tuvo su gran apogeo a mediados de la década de los `90 bajo el liderazgo del ex candidato a Presidente de la República Francisco Javier Errázuriz.

[34] Servicio Electoral  Elección de Concejales 28 de junio 1992.  Escrutinio General”.  Chile, 1993.

[35] Servicio Electoral, Op. Cit.

[36] Servicio Electoral  Escrutinio Elecciones Municipales 27 de octubre de 1996”.  Chile, 1997.

[37] Carvacho, Carlos.  Director del DESUC.  Campus San Joaquín, 2000.

[38] Revista Que Pasa  Veredicto Popular”.  Nº1.523, 17 de junio.  Santiago, 2000.

[39] Carvacho, Carlos.  Director del DESUC.  Campus San Joaquín, 2000.

[40] Según la Oficina de Coordinación Territorial de la Municipalidad de El Bosque, la evaluación de los niveles de organización está determinada por tres variables fundamentales: diagnóstico de su desarrollo comunitario (organizaciones sociales, historia local, desarrollo dirigencial); variables endógenas del territorio (cultura, estructura social, desarrollo urbano) y sustentabilidad (procesos de intervención realizados, sus productos, resultados sociales).

[41] Unidad de Sistema de Información Geográfica.  Municipalidad de El Bosque, 1999.

[42] Gestra S.A. “Descripción por GSE”.  Santiago, 1998.

[43] Carvacho, Carlos.  Director del DESUC.  Campus San Joaquín, 2000.

[44] Giannotti, José Arthur  Tráfico de Esperanças”.  En Novos Estudios CEBRAP, Nº26.  Brasil, 1990.

[45] El GSE E también representa una votación volátil.  Sin embargo, su condición de marginalidad produce un desinterés por inscribirse en los registros electorales.

[46] Gestra S.A. “Descripción por GSE”.  Santiago, 1998.

[47] Oficina de Coordinación Territorial  Nivelación Territorial”.  El Bosque, 1999.

[48] Carvacho, Carlos.  Director del DESUC.  Campus San Joaquín, 2000.

[49] Gestra S.A. “Descripción por GSE”.  Santiago, 1998.

[50] Gestra S.A.  Op.Cit.

[51] Oficina de Coordinación Territorial  Nivelación Territorial”.  El Bosque, 1999.


Ponencia presentada en el Segundo Encuentro Internacional Humboldt. Mar del Plata, Argentina. Octubre de 2000.