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Asunto:[encuentrohumboldt] 36/04 - Sobre la integración de Latinoamérica en el comercio internacional
Fecha:Viernes, 20 de Febrero, 2004  12:54:53 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

 

Sobre la integración de Latinoamérica en el comercio internacional

Una reflexión desde el ámbito europeo

Márquez Domínguez, Juan Antonio

Universidad de Huelva. Instituto de Desarrollo Local. Dpto. de Geografía.

 

 

Resumen

En el trabajo se realiza una reflexión sobre el proceso de integración de Latinoamérica en el modelo de acumulación capitalista, partiendo de la idea de que el comercio internacional contribuye, de manera significativa, al desarrollo.

En este sentido, la globalización privilegia las formas de comercio intraindustrial e intrafirma de bienes y estimula el comercio de servicios, frente a las formas tradicionales que hacían hincapié en el comercio intersectorial.

De esta forma, se desdibujan las tradicionales condiciones de intercambio para responder, gradualmente, a otra lógica. Las periferias, procesadoras de manufacturas y exporadoras de materias primas, realmente no han superado el paradigma industrializador, entendido en su día como motor de desarrollo, sino que han deteriorado y perpetuado los términos de intercambio, ofreciendo productos con costos laborales y ambientales prohibitivos en los centros.

Partiendo de necesidad de superar "estas perversidades", la economía ha ofrecido paradigmas y modelos continuos porque, si se lograra comprender bien las causas del buen desempeño exportador, se podrían entender mejor los factores que influyen en el crecimiento y desarrollo…

Cananálisis, permite investigar la competitividad internacional en base a las exportaciones. El modelo de los Gansos Voladores buscó la razón del éxito exportador de Asia Oriental… Sin embargo, la evidencia empírica actual revela el fracaso de los modelos, imposibles de trasladar a sistemas territoriales distintos.

Ante tal situación, si se quiere tener al comercio como motor del desarrollo en Latinoamérica, se debe reflexionar sobre las bondades de una mayor colaboración e integración Regional, que debería tener como meta una fase de "sustitución de importaciones" y especialización regional acordada a nivel latinoamericano.

  


En torno a la globalización

El comercio internacional contribuye de manera significativa al crecimiento económico, considerándose que un incremento del 1% equivale al 2% del Producto Interior Bruto (Rodríguez, G. 1997). En base a ello, algunos analistas, citados por Cepal (1999; IV), como por ejemplo Krueger, o el Banco Mundial, han hecho hincapié en la importancia de las exportaciones como motor del crecimiento y destacan las mejoras en materia de eficiencia y el aumento de la productividad…, hasta tal punto que el comercio y acceso a los mercados mundiales permitiría que la economía de un país o región logre la escala mínima de producción y las economías de escala que, a menudo, no alcanzan en el mercado interior ni con la demanda interna. Además, el libre comercio internacional puede suponer "la mejor opción para una correcta asignación de recursos a nivel internacional, siendo los que permiten a las naciones alcanzar altos niveles de desarrollo" (Nadal, A. 1997; 25).

Sin embargo, en el contexto de globalización, para muchos territorios no existe igualdad de oportunidades, porque la historia y las dotaciones de recursos naturales y humanos constituyen estructuras de simetría irregular, cuya eficiencia productiva orienta una jerarquización de áreas y países hegemónicos dentro del intercambio internacional. Las críticas que se formulan al proceso de globalización analizan, en primer lugar el fenómeno de la desindustrialización y la competitividad como una especie de darwinismo social aplicado a los países, como puede observarse en el trabajo de Javier Contreras sobre México y Zacatecas (1998). De hecho, junto a los indiscutibles beneficios de la globalización existen una serie de efectos negativos, llamados colaterales, que afectan a amplios territorios y colectivos humanos que, al no ser competitivos, caen o persisten en un estado de desgracia que los acerca a "una pobreza lógica". No es un descubrimiento, y es un secreto a voces que, la mejora general de los indicadores económicos en Latinoamérica no ha "percolado" ni repercutido en la mejora de la población más débil y en muchos lugares, en torno al 40% y más de sus habitantes, viven bajo la línea de la pobreza, soportando altos niveles de cesantía, inseguridad, falta de ingresos y de solidaridad (Cepal, 1999), ante la merma del papel del estado y su cobertura social para lograr la competitividad. Para el aumento de ésta, se acude al recorte de los costes laborales no salariales, que van a ser soportados en mayor medida por los trabajadores, porque cuanto mayor es el grado de globalización, más necesidad hay de cobertura social, pero cuanto mayor cobertura social existe, más difícil, se dice, es integrarse con éxito en el proceso de globalización.

En este contexto, aunque el comercio permite a todos los países sobrepasar los límites impuestos por sus dotaciones de recursos y consumir combinaciones de bienes situados fuera de las posibilidades de sus fronteras, el mismo ha colocado y perpetuado al ámbito latinoamericano en una posición de subordinación con respecto a los grandes bloques comerciales, que siguen siendo Estados Unidos, Europa y Japón, hecho que debe colocar al neoliberalismo en una suerte de duda, si se toma como antídoto para solventar los retos del desarrollo.

Pero la solución no es fácil porque los términos del intercambio se complejizan. La globalización económica mundial teje una red que privilegia las formas de comercio intrasectorial y especialmente intraindustrial e intrafirma de bienes y estimula el comercio de servicios, frente a las formas tradicionales que hacían hincapié en el comercio intersectorial. De otra parte, la libre circulación de capitales hace que la inversión extranjera transfiera a las periferias las tecnologías de alta productividad que, combinadas con salarios periféricos bajos, genera ganancias de la que se apropian las transnacionales, para ser reinvertidas o remitidas a las casa matrices, bajo formas de muy difícil control o justificación y que constituyen el núcleo de la acumulación capitalista a escala mundial.

El proceso de captación de beneficios de las empresas trasnacionales suele comenzar por la instalación de empresas subsidiarias en zonas procesadoras de exportaciones en regiones periféricas, desdibujando las tradicionales condiciones de intercambio de productos primarios desde la periferia a los centros… Los términos de intercambio siguen respondiendo a las predicciones de la teoría cepalina sobre la materia, pero el sistema centro-periferia pasa a responder gradualmente a otra lógica, a medida que el comercio intersectorial de bienes retrocede incluso en el eje Norte-Sur.

La dotación de recursos naturales pierde importancia en el balance de ventajas comparativas que son crecientemente reemplazadas por las esconomías de escala c especialización, aprovechadas por las empresas transnacionales en la búsqueda de sus ventajas competitivas. Los centros siguen siendo los mismos que hegemonizaron las relaciones políticas y económicas internacionales durante este siglo y los términos del intercambio, a veces con deterioro, siguen las mimas pautas que antaño, aunque con otras formas, porque el paradigma del desarrollo de los centros está cerrando la transferencia de la población de las actividades industriales a los servicios, a quién le corresponde el protagonismo. Las periferias, procesadoras de exportaciones manufactureras, realmente no han superado el paradigma industrializador, entendido en su día como motor de desarrollo, sino que han deteriorado y perpetuado los términos de intercambio, ofreciendo productos con costos laborales y ambientales prohibitivos en los centros. Por otra parte, la exportación de productos de agricultura templada desde los centros, no desdibuja la relación de los términos de intercambio porque procede de explotaciones muy mecanizadas, de alta productividad por persona, uso de biotecnología e incluso transferencia "solidaria de otros sectores". Los centros son exportadores de alimentos y manufacturas producidos con alta tecnología y, cada vez en mayor medida de servicios internacionalmente comercializables.

A pesar de todo, la revolución tecnológica y la transformación de las economías fordistas en flexibles pueden estar perfilando un nuevo escenario donde, siguiendo a Armando di Filippo, se reduce la función locomotora del crecimiento que en las periferias cumplían los centros, independizando en grado creciente los niveles de actividad de ambos polos. Solo la convergencia de la productividad permite discriminar otros factores competitivos, así los países periféricos exportan manufacturas con costos ambientales y laborales más baratos por unidad de producto (Di Filippo, A., 1998).

La insersión externa

Una de las características más importantes de las economías latinoamericanas ha sido el continuo esfuerzo de su sistema productivo por satisfacer la demanda del mercado externo, ya sea por imposición colonial, intereses de la oligarquía o la propia inercia que supuso, en el circulo vicioso y perverso de la pobreza definido por Myrdal, no encontrar un mercado interno adecuado para satisfacer las necesidades del proceso de acumulación capitalista.

En el proceso histórico de inserción internacional, Latinoamérica se empezó a especializar en la exportación de productos primarios, alimentos, minerales y productos energéticos, e importación de manufacturas, con un gran inconveniente: la elasticidad de la demanda y valor añadido de sus productos exportados es escaso, frente a la mayor de las manufacturas. Ello vino agravado porque las estrategias de aumentar la producción, con sobreesfuerzos exportadores, no se vieron compensadas con el aumento del dinero líquido, sino con la caída de los precios en un mercado muy concurrido por productos primarios. A partir de aquí se inicia un círculo vicioso, de deterioro en los términos de intercambio que se trató de amortiguar con la creación de stokajes que regulase los precios en el mercado, especialmente de productos agrarios, pues sufrían grandes fluctuaciones debido a fenómenos meteorológicos y a la especulación, pero la iniciativa no tuvo éxito.

Ante tales expectativas, la actuación del estado y la política de sustitución de importaciones (Presbich, 1984), iniciada a partir de los años 30, fue un balón de oxígeno para las esperanzas del desarrollo Latinoamaricano. Pero, transcurridas una décadas, se descubrió que se mantuvo una industria subsidiada, con un mercado interno seguro y una falta de motivación para la innovación y el crecimiento y, como es lógico, su falta de competitividad en los mercados internacionales colocó a la industria latinoamericana en una posición de desventaja frente a los centros.

Este menoscabo de la potencialidad regional se vio deteriorado por lo exiguo de los mercados para los que trabajaban, que no reunían las economías de escala suficiente para ser competitivos. Sólo en los países con amplios mercados internos, la política de sustitución de importaciones tuvo un "relativo éxito, como pudo ser el caso de Brasil, México o Argentina. Sin embargo, aún en estos países, las manufacturas son rubros de segundo orden, ya superados por la tecnología de los centros.

Con los condicionamientos históricos recientes, la economía y el concepto de desarrollo se muestra extremadamente flexible (Alburquerque, 1990), el capital se internacionaliza y se exige desde los foros internacionales una economía de libre mercado como panacea de la competitividad, especialización internacional y desarrollo, ocultándose, con frecuencia, barreras no arancelarias impuestas por los países desarrollados, tales como cuotas de entradas, fuertes controles sanitarios... A ello no es ajeno la profunda revolución tecnológica que dinamiza constantemente un mercado con una fuerte elasticidad de la demanda en los productos manufacturados.

Ante tal situación, el papel del comercio en Latinoamérica no puede entenderse sin el análisis de la estructura del comercio actual, en que el comercio internacional se observa una declinación sistemática, a partir de 1967 de las materias primas y, desde 1980 de productos energéticos.

Los estudios de la Cepal (1989-90), han puesto de manifiesto la existencia de productos dinámicos con un crecimiento en comercio mundial entre 1975-1987 de más del 0,05; estancados, que son aquellos que modificaron su participación entre el 0,05 hasta menos de 0,05, y en retroceso a aquellos que disminuyeron en más de 0,05. Una metodología más reciente, de Cananálisis, "se basa en la evaluación del nivel de penetración y participación de los países en un ámbito específico. La competitividad se vincula a participación de mercado de un país en un sector dado de actividad comercial… Obviamente Can tiene sus limitaciones. La principal se refiere al hecho que no explica los factores que subyacen en la competitividad detectada y no separa la competitividad lograda en bases sostenibles a largo plazo de aquella alcanzada de forma espúrea" (Bonifaz, J.L, 1999; 27).Tanto, en el análisis tradicional como en el Canálisis, se llega a identificar el dinamismos de los sectores comerciales. En el Cananálisis se llega a distinguir en la matriz de competitividad sectores de Estrellas Nacientes, de Estrellas Menguantes, en Retroceso y de Oportunidades Pérdidas ( Bonifaz, J.L., 1999; 47).

Los sectores más dinámicos son las manufacturas de alto contenido tecnológico como industrias electrónicas, informática y telecomunicaciones o de la automatización industrial y maquinaria para oficina e informática. También forma parte de los sectores más dinámico el agregado químico de plásticos y materias textiles. Los sectores estancados están esencialmente compuestos por los productos energéticos, mientras que los regresivos lo forman los denominados "productos básicos y materias primas".

Atendiendo a esta metodología resulta que, aunque algún país Latinoamericano como Brasil, Méjico, o incluso Países de Reciente Industrialización, tengan en las manufacturas una importante partida del comercio, puede suceder y de hecho es así, que la tendencia sea al estancamiento o retroceso, frente al fuerte dinamismo que la tecnología está imponiendo en los países centrales (Alburquerque, 1990).

La especialización regional le ha asignó a Latinoamérica el intercambio de materias primas, especialmente alimentos y minerales a cambio de productos manufacturados. Este hecho le ha colocado en una situación crítica de cara a la obtención de divisas tan necesarias para su desarrollo. . Desde finales de los años 60, cuando Latinoamérica representaba el 6,5% del comercio mundial, la Región ha ido perdiendo importancia de forma pronunciada (Cepal,1989;112), pasando de un 5,4 en 1975 a un 4% en 1987. En 1991 América Latina no llegaba a concentrar el 4% del comercio internacional y en 1997 sobrepasó el 5%. Ello confirma un mejor desempeño coyuntural de la actividad comercial y una mayor "integración internacional", porque en 1998, por razones ya expuestas, aunque se sigue manteniendo porcentajes de participación en el comercio mundial que ronda el 5,5%, las exportaciones han caído en torno a 2 puntos.

Sin embargo, en una región tan amplia existen perfiles de exportación que se distancian de la tendencia general: Brasil y Méjico han extendido su participación comercial en todos los sectores, tanto dinámicos como estancados como regresivos, mientras que el resto de los países, incluidos los exportadores de petróleo han disminuido su participación en el comercio mundial. El enorme peso de los productos básicos, que en su mayoría figuran como regresivos, genera perfiles poco halagüeños para el desarrollo comercial.

Hasta ahora, y de ahí la necesidad del cambio estructural, numerosos países de la Región se han especializado en exportaciones que dependen casi exclusivamente de la disponibilidad de recursos naturales, los cuales son exportados con un grado de procesamiento muy reducido, o mano de obra barata que sólo interviene en una etapa de la cadena productiva. Con respecto a los países productores de petróleo, tales como Venezuela o Ecuador, se confirma un comercio dominado por la presencia del petróleo bruto y sus derivados, dentro de una franca tendencia al estancamiento y retroceso. Las exportaciones de café suponen para algunos países una dependencia extrema, hasta tal punto que en Colombia, Costa Rica, Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua suponen más un componente principal las exportaciones, en las que cualquier ajuste de precios o desarreglo climatológico puede hacer naufragar toda previsión. Otros países, dependen, en gran medida, de la minería del cobre como Chile y no faltan repúblicas "bananeras" como Ecuador.

La polarización del déficit comercial en productos dinámicos y de excedentes en los estancados y regresivos permite diagnosticar un fuerte desajuste del comercio latinoamericano con respecto a las tendencias mundiales y, resulta imprescindible que se realicen esfuerzos dirigidos a la identificación de los productos dinámicos de la Región que puedan competir y sentar las bases para un desarrollo sólido.

Pero, lo más grave de la situación es la "concurrencia productiva" de muchos países de la Región en materias primas y alimentos, con una elasticidad de la demanda francamente escasa. Ello, además, dificulta el comercio intrarregional, que busca la variedad fuera de las fronteras latinoamericanas. Así, la región tiene que salir al mercado con fuertes desventajas comparativas: producción concurrente y estancada o en retroceso, que no le permiten realizar maniobras estratégicas, ya que su mercado interno carece de productos dinámicos y posee escasa oportunidades para el intercambio intrarregional. Así, aunque ha habido un repunte de las exportaciones intrarregionales en los últimos años, todavía son insuficientes para concebir un fuerte nervio de comercio interno que cohesione a la región.

En defintiva, Latinoamerica perpetua un Modelo Primario Exportador hacia fuera ya que la subvaloración de los recursos naturales y de la fuerza de trabajo presentan un diferencial a favor de los países centrales que lo demanda y se traduce en la obtención de excedentes que favorecen la acumulación de capital, a pesar de que en las nuevas relaciones de intercambio, el comercio de manufacturas cada vez responde menos a los cánones de especialización productiva tradicional. El proceso de globalización productiva se perfila en la distribución de los eslabones de la cadena productiva en múltiples países y regiones, que conduce a un producto manufacturado final, pero no se debe identificar con un avance en el proceso de desarrollo, sino con un mejor aprovechamiento de ventajas comparativas por parte del capital.

Las crisis periféricas y la construcción de modelos

Tradicionalmente, la inserción internacional de América Latina y el proceso de modernización de las políticas comerciales no logra cambiar la especialización exportadora de la región, que depende de pocos productos o de pocos mercados. Esta opción exportadora, en busca de un mercado que no posee, por la atomización regional y escaso poder adquisitivo, se ve desfigurada por catástrofes naturales. El impacto del huracán Mitch en Centroamérica redujo drásticamente las expectativas de exportación de Centroamérica… o el fuerte descenso de precio de los productos básicos, asociado a problemas de sobreoferta y de retracción de la demanda, mermó su valor comercial. Ello acusa la vulnerabilidad de la oferta exportadora de los países latinoamericanos y las continuas crisis periféricas, a las que, sólo en teoría, pueden hacer frente países con producción y mercados de dimensiones adecuadas. De esta forma no puede hablarse de diversificación en países como los que conforman el ámbito Centroamericano o del Caribe.

Recientemente, las crisis de las economías latinoamericanas fue responsable de la llamada generación perdida en la década de los 80, como tiempo de retroceso en los indicadores generales del desarrollo. Las rápidas y profundas mutaciones tecnológicas, la deuda externa… deterioraron la posición de Latinoamérica en el modelo de inserción internacional, hasta tal punto que la Región experimentó un sustancial retroceso comercial, con una representación en el comercio mundial que apenas rondaba el 4%.

Ahora, con la nueva expansión y proceso integrador del capitalismo mundial, Latinoamérica aparece, sobre todo después de la crisis asiática, como un área de negocios emergente, destino de inversiones externas. Aunque el principal socio comercial e inversor es Usa, el intercambio con Europa se ha incrementado de forma notable. La balanza comercial de América Latina con la Unión Europea ha pasado de un monto negativo de 3.381 millones de $ en 1993 a otro, también negativo de14.324 en 1997 (Irela, 1999), siendo los principales clientes Alemania, Italia y España. En el caso de esta última es necesario repuntar las intensas relaciones culturales que han conducido fuertes transferencias de servicios y capitales a Latinoamérica, especialmente a Argentina, donde destaca telefónica… En realidad, España constituye la segunda potencia inversora en Latinoamérica, abarcando su ámbito de acción casi todo el espacio latinoamericano así incluso "en la segunda mitad de los años noventa Venezuela se incorpora, con algo de retraso al espectacular proceso de expansión de la empresa española en Iberoamérica" (O.C.V., 1999; 39).

Sin embargo, el sector comercio mantiene todavía una cierta estructura rezagada, cuya continuidad puede comprometer el desarrollo de la región. Hoy, tras una fase optimista que abarca los años 1995-97, se aprecia un estancamiento generalizado, cuya responsabilidad se identifica con "La crisis financiera internacional y los sucesivos desastres climáticos que asolaron a varios países de la región y se reflejaron en un deterioro de la situación del sector externo en la mayoría de los países" (Cepal, 1999; 7) El valor de las exportaciones regionales disminuyó por primera vez en doce años… debido una pronunciada caída de los precios sólo parcialmente compensada por un aumento de los volúmenes exportados. En promedio, el valor de las ventas regionales disminuyó en un 8% y en ella tuvo incidencia la crisis de Asia iniciada a finales de 1997. La caída promedia de precios fue del 15% para los minerales y bebidas tropicales y de más del 10% para los alimentos y materias primas agrícolas… El precio del petróleo se contrajo … Las ventas de productos manufacturados fueron las de mejor desempeño…(Cepal, 1999). Así se desaceleraron las importaciones y se deterioró la relación de intercambio.

El comportamiento asimétrico entre la Unión Europea y América Latina, debido al predominio de las exportaciones de productos básicos de esta última región y la importación desde Europa de productos con un alto valor agregado presupone una persistencia de los términos del intercambio y si bien Usa recibe manufacturas del Latinoamérica, existe un predominio del ámbito maquilador y de productos de la retaguardia tecnológica…, cuya estructura no parece cambiar porque "hay una tendencia entre las empresas transnacionales hacia la creación de redes de producción autosustentables integradas regionalmente en torno a cada uno de los tres polos -Usa, Japón y La Unión Europea- con sus respectivas sinérgias." (Cepal, 1996). Los grandes bloques comerciales han organizado una red y sistema de intercambio, a los cuales se le conectan diferentes paises periféricos, que en una relación de dependencia que debilitan sus posiciones, tanto en sus relaciones intrarregionales como internacionales.

Partiendo de la base de que todas las sociedades tienen ante sí un desafío de "especialización internacional", de cuyo éxito o fracaso depende el desarrollo y las posibilidades que la transformación del modelo de producción "fordista en flexible" ofrece a cada país, mediante el comercio internacional, la economía ha ofrecido paradigmas y modelos continuos porque si se lograra comprender bien las causas del buen desempeño económico y exportador, se podrían entender mejor los factores que influyen en el crecimiento y desarrollo…

La Cepal quizás ha sido el organismo que más paradigmas y explicaciones sobre el modelo de desarrollo ha patentado. Tras la estrella de Raul Presbic y su explicación de los procesos de acumulación capitalista en la dialéctica centro-periferia, (Presbich, 1984), se ha avanzado poco. La mayor parte de las veces se trata de explicar la realidad de las crisis latinoamericana, a posteriori, con visiones mecanicistas, desde mi punto de vista, muy alejadas de la realidad porque enfrentan o confunden el desarrollo con de un sistema mecánico, donde el economista o el planificador no pasa de ser un relojero, perdiéndose las ricas interrelaciones que presentan los sistemas territoriales

El intercambio desigual y el deterioro del mismo en un modelo de crecimiento hacia fuera, llamado Primario Exportador, fue el anclaje que permitió hasta muy entrado los años 70 explicar la situación de rezago latinoamericano con respecto a los países más desarrollados. Posteriormente fueron crecimiento, austeridad, competitividad y equidad los paradigmas que explicaron la década perdida de los 80, porque se mostraron para latinoamérica "casilleros vacíos". En torno a ellos se generó estériles discusiones sobre cual se debía primar o cual era la fórmula para lograr el mayor crecimiento económico, la austeridad.

La década actual, presidida por transformación productiva con equidad y sustentabilidad ambiental aparece como tiempo de repunte de indicadores económico, que se ven escasamente reflejados en una sociedad, donde gran parte de su población vive bajo la línea de la pobreza. Hoy aparece como asumido la existencia de "ideas fuerza" que articulan el discurso de la Cepal y, para ello se elaboran sofisticadas herramientas que expliquen el modelo… Canplus es un programa para el análisis del comercio internacional basándose en indicadores de la competitividad. Especialmente diseñado por la Cepal para América Latina, permite investigar el comportamiento de las exportaciones manufactureras de la región, demostrando un cambio: las exportaciones manufactureras hacia Usa experimentaron un fuerte crecimiento, estancándose o retrocediendo hacia otros destinos. En ellos, las ventas de México han tenido un papel esencial, pero los rubros más importantes de la región exportables han tenido un escaso contenido tecnológico…

Las nociones de competitividad, comercio internacional y crecimiento económico forman una argamasa conceptual sobre la que a veces se han levantado fructíferas construcciones intelectuales, por ejemplo, la teoría de la ventaja comparativa, pero que también ha servido, en otras ocasiones, como reclamo intelectual para la adopción de políticas comerciales equivocadas" (Rodríguez, G., 1997; 20). En recientes y relativos éxitos de países emergentes, ha habido una búsqueda de la esencia del modelo que ha sido puesto continuamente como ejemplo a seguir. La literatura económica denominó al modelo de desarrollo de Asia Oriental modelo de los Gansos Voladores… donde el ciclo de vida de los productos tendría forma de V invertida porque, a medida que un producto va perdiendo su posición en los mercados mundiales, empieza a ser sustituido por otro para el que la ventaja comparativa es creciente, dada la nueva estructura económica del país (Nadal, A. 1997; 25)…

La evidencia empírica actual revela el fracaso de los modelos, que no son más que remedos de alguna experiencia coyunturalmente exitosa e imposibles de trasladar a sistemas territoriales distintos. "La ciencia económica tradicional, en el esfuerzo de aislar lo económico se ve obligada a tal cantidad de supuestos e hipótesis que finalmente queda reducida a un marco formal y lógico pero ahistórico. Se trabaja sobre modelos altamente irreales, abstracciones que finalmente se traducen en recomendaciones erróneas en términos de política… La comunidad científica, como señala Khun, tiende a ser relativamente estable. En ciencias sociales y, sobre todo en ciencias económicas dicha estabilidad se inclina a asumir un carácter conservador, que finalmente niega una pretendida actitud política para adquirir un claro papel tendente a legitimar el poder establecido… Así, la ciencia económica, según Attali y Guillaume, no busca ni encuentra, sino que esconde… La fascinación del modelo, la sofisticación y alarde perfeccionista del instrumental operativo… sigue operando dentro de la mecánica clásica" (Biffani, P.,105-107).

Globalización y regionalismo abierto

La emergencia del comercio intrarregional y la necesidad de encontrar nuevos nichos de mercado o mercados más amplios ha originado una cierta proliferación de acuerdos bilaterales, multilaterales, de integración y de libre comercio. Actualmente Latinoamérica se inserta en la llamada globalización y regionalismo abierto, "plenamente compatible con el aperturismo de las naciones y el trasnacionalismo de las empresas… el regionalismo abierto es un preferencialismo que crea comercio entre los miembros del acuerdo..." (Di Filipo, 1999).

Según Armando Di Filippo, caben distintir entre regionalismo verticales y horizontales, asimétricos y simétricos, en función de la vinculación geográfica de países: entre el norte y el sur, entre países del sur, o entre países del norte; y sus prefererencias sean recíprocas o no. Así, puede calificarse como regionalismo abierto vertical y simétrico el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte … y como de regionalismo abierto horizontal y simétrico al Mercado Común del Sur.

En realidad, la integración de Latinoamérica en mercados más amplios se perfila a través de acuerdos hemisféricos de libre comercio y uniones aduaneras subregionales, además de los ya clásicos y coyunturales acuerdo bilaterales o multilaterales.

Los acuerdos hemisféricos de libre comercio constituyen áreas de mercado que incluyen, además, compromisos "en materias de servicios, de inversiones y de propiedad intelectual, así como movimientos temporales de personas adscritas a la prestación de algún tipo de servicios" (Di Fillipo, 1999). La Asociación para el Libre Comercio de América del Norte, es decir ALCAN, y la Asociación de Libre Comercio para las Américas, o sea ALCA, no acogen la posibilidad de formular políticas comerciales, tributarias o cambiarias comunes ni el libre movimiento de personas porque Usa no puede supeditar sus políticas nacionales a limitaciones de países subdesarrollados, de ahí que el libre comercio, entendiendo la movilidad de mercancías y capitales sea la máxima concesión hecha.

ALCA aparece todavía como un proyecto, aunque se espera que las negociaciones estén concluidas para el año 2005, a partir del cual se iniciará el desarme arancelario. En la negociación están presentes 34 países, entre los que destaca Usa, cuyo producto interno bruto es superior, en cerca de 4 puntos, a los 33 países restantes. Esta asimetría y la heterogeneidad y debilidad de los países latinoamericanos, fácilmente puede augurar la hegemonía de Usa.

Mientras tanto, ALCAN, como acuerdo hemisférico en pleno auge, agrupa a México, Usa y Canadá, presenta un espacio claramente articulado con dos socios menores, Mexico y Canadá, cuyas exportaciones e importaciones tienen como destino y origen en un 80% a Usa. Sin embargo el impacto socioeconómico y territorial es bien diferente. Canadá tiene un nivel de vida similar a Usa, con costos laborales y ambientales similares, frente a ello, México ha experimentado internamente una grave desindustrialización y un activo comercio intraindustrial en la frontera norte, en zona procesadora de exportaciones, cuyas industrias maquiladoras aprovechan ventajas de localización y menores costes ambientales y laborales. En este caso, México aporta mano de obra barata, recursos naturales y un gran mercado a la economía ALCAN, que permite la libre circulación de mercancias y capitales, pero no de personas.

Las Uniones Aduaneras subrregionales, en teoría, pretenden conseguir uniones aduaneras, cuyo objetivos final es la constitución de mercados comunes: el Mercado Común Centroamericano, el Caricom, comunidad del Caribe, la Comunidad Andina y el Mercosur. ALADI conforma un conglomerado laxo formado por los países de Mercosur, la Comunidad Andina, México y Chile. Sin embargo sus situaciones son muy dispares.

El MCCA tiene unos 30 millones de personas y 1000 $ de PIB pc.; presentando un situación es delicada porque, aunque se está consolidando un arancel externo común, la pobreza de su mercado interno y las catástrofes naturales son un lastre difícil de salvar.

El CARICOM conforma una comunidad de 6 millones de personas y 2737 $ de PIB pc.; con arancel externo común, pero un mercado tan exiguo que en absoluto puede ser autónomo.

La CA tiene 100 millones de habitantes y en torno a los 2000$ PIB pc.; aunque es un mercado de tipo medio, y ha establecido un arancel externo imperfecto, lo extenso del territorio y su heterogeneidad (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela), dificultan su integración.

MERCOSUR con 207 millones de personas y 3500 de PIB pc. Ha aumentado su comercio intraregional hasta alcanzar más del 22% de los intercambios totales y mantiene importantes relaciones con Usa, pero también con Europa. De las cuatro uniones aduaneras, sólo Mercosur presenta cierta coherencia porque ha liberalizado el comercio entre sus miembros y ha establecido un arancel externo común, contando con un mercado suficiente para crear economías de escala y lograr competividad.

De los viejos a los nuevos caminos

Modelo colonial, revolución independentista, modelo primario exportador, sustitución de importaciones, relaciones centro-periferia, inserción internacional, globalización y regionalismo abierto…, han sido caminos esbozados por la historia latinoamericana para explicar los logros o perversidades del desarrollo. Sin embargo, ninguno de ellos ha satisfecho social y económicamente a la mayor parte de sus generaciones, antes bien, han cumplido una la función social ofreciendo al poder justificaciones que sostienen la estructura en un persistente crecimiento hacia fuera. La desconexión del modelo, cada vez resulta más utópica, por cuanto el nuevo paradigma que guía el desarrollo capitalista, el dominio tecnológico, se encuentra en los países industrializados y exige, para moverse en el modelo, que las regiones en desarrollo se abran al comercio como medio de absorber conocimientos y adaptarlos.

Las recetas para conseguir la especialización productiva, que exige el modelo, son fáciles, pero los caminos no son están construidos. Latinoramérica deben enfrentar desafíos como:

-Necesidad de ampliar el número de productos exportables

-Identificar los sectores que en la práctica tengan mayores ventajas comerciales

-Traspasar las fronteras proteccionistas que los países desarrollados levantan frente a cualquier éxito comercial.

-Afianzar sus mercados internos y regionales.

Se trata de un proceso complejo en que las metas no siempre se alcanzan porque cada especialización se constituye en una exploración de posibilidades en competencia con los países del Norte que juegan con grandes ventajas comparativas de recursos financieros, potencial acumulado de ciencia, tecnología y capital humano. Así, el vuelo del ganso no siempre está garantizado.

El gran desafío estratégico de la región debe enfrentar factores de orden externo que condicionan el comercio de la Región, tales como las tendencias, que lleva a aumentar la participación en el comercio mundial de los países del Norte; la creación de numerosos productos sintéticos, capaces de sustituir las materias primas, lo que hace pensar en la imposibilidad de especializaciones estáticas y la dependencia tecnológica del centro (Gatto, 1990; Robinson, 1983), que hace que se adopten estrategias y tecnologías inapropiadas.

Sin embargo, múltiples factores internos a la región causan un fuerte lastre comercial, como la producción concurrente de productos, que además, aparece en retroceso o estancada en la demanda mundial; la pobreza del intercambio intrarregional, que no facilita la cohesión y articulación de un verdadero mercado interno; la dispersión de esfuerzos con la creación de "diferentes mercados no operativos"; el enfrentamiento y consideración de países rivales, a pesar de formar parte de la región (Bonifaz, J.L. 1999; 44); el futuro papel de las Pymes que, aprovechando el potencial tecnológico, pueden operar con economías de escala y flexibilidad suficientes para no perecer en la competencia internacional, impulsando el desarrollo local y la falta de homogeneidad social, inseguridad ciudadana y riesgo interior para la inversión de capitales productivos.

Por encima de todo, Latinoamérica debe descubrir su papel en el modelo de acumulación y desarrollo capitalista, porque la defensa del modelo a ultranza vela el proceso y los mecanismos que el centro mantiene para sostener sus niveles de vida y su posición hegemónica: Barreras no arancelarias: subsidios a la exportación, restricciones voluntarias a las exportaciones, cuotas de importación, barreras sanitarias, administrativas…

El modelo permanece a lo largo de la historia, lo que cambia son las formas de manifestarse. Esto ha sido magistralmente descrito por Bifani (1997, 92-98): "En realidad, la desigualdad en el intercambio es imputable a una relación entre países desarrollados y en desarrollo, cualquiera que sea el producto que se intercambie… el intercambio desigual se produce cuando un país, a través de los bienes que exporta, proporciona más trabajo incorporado del que recibe de las mercancías que exporta … La inmovilidad de la mano de obra y la presión de una oferta relativamente abundante de la misma en los países periféricos explicaría esos bajos salarios …Samir Amin señala que el desarrollo no puede ser explicado exclusivamente con base en las teorías de las relaciones económicas internacionales… se da un intercambio entre formaciones sociales diferentes de las cuales unas constituyen el centro y otras sus periferias…El proceso de generación de excedentes y como éste es distribuido, tanto internamente como en el sistema externo, mediante el proceso de transferencia hacia formaciones sociales dominantes, es ese proceso de transferencia y distribución dominante el que en último término, define el proceso de acumulación en el que está la base del desarrollo".

Ante tal situación sólo es posible pensar que el comercio como motor del desarrollo en Latinoamérica se debe volcar hacia una mayor colaboración e integración Regional, que debería pasar por una fase de "sustitución de importaciones" y especialización regional acordada a nivel latinoamericano. En definitiva, aunque la desconexión no es posible ni aconsejable, la creación de un auténtica Unión Latinoamericana podría abrir las puertas a un verdadero mercado que cohesionase y fundamentase el desarrollo futuro.

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Conferencia dictada durante el Primer Encuentro Internacional Humboldt. Buenos Aires, Argentina. Noviembre de 1999.