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Asunto:[encuentrohumboldt] 50/04 - PLANIFICACION Y ORDENAMIENTO TERRITORIAL EN AMBIENTES DE FLEXIBILIDAD Y GLOBALIZACION
Fecha:Miercoles, 3 de Marzo, 2004  00:13:38 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

Yellow Roses

 

PLANIFICACION Y ORDENAMIENTO TERRITORIAL

EN AMBIENTES DE FLEXIBILIDAD Y GLOBALIZACION.

 

 

 

ADRIANO ROVIRA PINTO[1]

 

 

La creciente globalización a que hoy están expuestos nuestros países, lleva a que los procesos que se desenvuelven en un territorio, esten sujetos a los vaivenes de las economías internacionales. Así los equipos nacionales o subnacionales de planificación, no tienen todas la variables controladas, puesto que quedan a merced de los comportamientos de variables externas.

 

En estas condiciones, lo que le cabe a los equipos de planificación es aprovechar al máximo todas las posibilidades que le ofrece el sistema. Las regiones pueden verse favorecidas por acciones o desarrollos derivados de la globalización económica. por eso mismo, los equipos planificadores deben ser capaces de prever y minimizar los efectos negativos que tienen esas acciones o desarrollos.

  

La flexibilidad por su parte, se refiere a características internas y se derivan del modelo económico que es practicado en nuestros países. El modelo neoliberal entrega al mercado la tarea de asignar los recursos y el espacio, por lo que las decisiones son tomadas casi exclusivamente por los empresarios, en tanto al Estado le corresponde tan solo un supuesto rol regulador. En este escenario, la planificación es casi imposible, por cuanto las decisiones empresariales presentan un muy alto grado de impredicción. La incerteza llega en estas condiciones a ser una seria dificultad para la organización social, para la definición de escenarios futuros y para la predicción del curso que tomarán los acontecimientos.

 

En este escenario, la planificación, entendida como una ingeniería social, dotada de una serie de técnicas que permiten alcanzar un futuro deseado por el grupo social que se da una imagen objetivo y un camino para alcanzarlo, se ve afectada seriamente por la globalización y por la flexibilización de la sociedad. Bajo las condiciones existentes en el sistema económico neo-liberal imperante, cabe hacerse la pregunta acerca de la validez de la planificación como teoría y práctica, en una sociedad flexible y regida por los principios del libre mercado. Por ello que Friedman (1992) afirma que “necesitamos concebir una forma de planificación que sea capaz de funcionar dentro de un desorden y una complejidad crecientes”, que son las características de la sociedad post moderna.

 

Desde los comienzos del siglo XIX que la planificación y su proceso de toma de decisiones ha estado sesgado fuertemente al positivismo lógico. La facultad de predecir  basándose en leyes naturales y sociales  se convirtió en la base de una compensación entre acción y control. Sin embargo, hoy en día existen condiciones que determinan que el proceso de planificación y toma de decisiones derive en una nueva aproximación epistemológica.

 

Por lo demás, las epistemologías postpositivas han abandonado la búsqueda de la verdad absoluta simple. Esta búsqueda ha sido remplazada por múltiples perspectivas, una preocupación renovada por el trabajo científico interpretativo, la validación del conocimiento experimental y la sustitución de la acción comunicativa por los procedimiento del análisis objetivo.

 

Esa planificación, cuya orientación era hacia una ingeniería social, es la que se refleja en la práctica de la planificación en Chile. En este sentido es que Lira (1997) indica que “en la documentación elaborada por las administraciones y gobiernos subnacionales, abunda la información, pero se carece de conocimiento sobre su realidad” y agrega que esa información no sirve de alimento al proceso de toma de decisiones. El énfasis puesto en la información tipo inventario que caracteriza a los planes regionales, se une a un enfoque de carácter sectorialista, todo lo cual confabula para restar aplicabilidad a estos documentos que reúnen - sin conseguir amalgamar - el inventario de los componentes de la unidad a planificar, con un plan de inversiones destinado a incentivar al sector privado a implementar proyectos de inversión.

 

El espacio regional, la unidad administrativa sujeto de la planificación, es visto como un continente lleno de objetos, respecto de los cuales se hace el inventario y en el mejor de los casos se llega a identificar algunas interacciones. O bien es tratado como una matriz a-espacial de flujos entre sectores, dejando fuera todos los componentes de proximidad, distancia y localización.

 

En la actualidad se requiere pensar en modelos nuevos y más adecuados de hacer planificación. Este nuevo modelo deberá basarse en el aprendizaje social, con un fuerte énfasis en la participación de no expertos, a diferencia del modelo antiguo que se basaba en documentos técnicos y que se caracterizaba por una condición eminentemente cerrada al público, hermética y destinada a especialistas. Esta nueva planificación, además, es descentralizada, porque privilegia las regiones y las localidades como una forma de comprometer a la población afectada con el proceso de planificación. Junto a lo anterior, esta nueva planificación funciona en el tiempo real, uniendo conocimiento y acción y situando al planificador en el centro de la actividad (Friedman, 1992).

 

En este plano es que se entiende la incorporación del concepto de planificación territorial, en reemplazo de la planificación espacial o regional, de corte tradicional, moderno, racionalista y positivista. Esta nueva planificación tiene al territorio como su sujeto de acción y está fuertemente vinculada a los problemas de la planificación para el desarrollo local. Pero para que ello sea realidad, es necesarrio entender el territorio como la identidad manifiesta de la relación sociedad-naturaleza. Crevoisier (1996) en este sentido afirma que “el espacio territorial debe entenderse como la unión de la proximidad física de varios elementos y de las relaciones socioeconómicas entre esos elementos”. El territorio, así entendido, funciona entonces sobre la base de la multidimensionalidad y la interdependencia y, consecuentemente, de relaciones de alta complejidad. No es posible concebir un sistema territorial sin tomar en cuenta estas múltiples interdependencias.

 

La idea de planificación fundamentada sobre el concepto de sistema implica un cambio en las operaciones relacionadas con la toma de decisiones. Esto es así porque se entiende que la unidad administrativa reside en un contexto comunicacional dentro del cual es posible describir su organización. El modelo de organización emergente y la estructura que la realiza, permite entender a la planificación  no como una serie de operaciones o métodos prescriptivos, sino más bien como la enunciación de criterios  que permiten generar una estrategia abierta al cambio, es decir proscriptiva. Se trata en última instancia de proyectar las tomas de decisión, para generar y/o simular los procesos que se desencadenan en la planificación. Consecuentemente con lo anterior, el proceso de planificación y toma de decisiones debe ser apoyado a través de tecnologías que soporten las epistemologías propuestas. insertas en contextos de no equilibrio y de complejidad creciente.

 

Precisamente, frente al problema de trabajar con  sistemas territoriales, es que se ha planteado el problema de la complejidad que ellos tienen, por lo cual  los modelos que se construyen en el enfoque positivista reduccionista, buscan simplificar esa realidad. A este respecto White y Engelen (1994) plantean el problema que se deriva del hecho de que se ha pensado tradicionalmente que el desorden que parece reinar en el mundo real, se debe a un alto monto de azar que oscurece una realidad simple que le subyace, por lo que el esfuerzo debe orientarse a remover ese desorden permitiendo que aflore la simpleza subyacente. Actualmente y como resultado de los conceptos derivados de los fractales, de la teoría del caos y de la evolución estructural (Kay, 1996), parece ser mucho mas razonable suponer que la complejidad constituye de hecho el orden real inherente al sistema. Gould et al (1997) afirman a este respecto, que en años recientes ha existido un importante movimiento “desde la parsimonia - tan simple como sea posible- a la complejidad realista - tan complejo como necesita ser”.

 

En resumen, existe a nivel mundial una preocupación por desarrollar un nuevo modelo de planificación, acorde con la realidad de una sociedad flexible. En este contexto es que como ya se dijo anteriormente, se comienza a hablar del ordenamiento territorial, como una de las estrategias de llevar la planificación hacia una posición de gran dinamismo y de profundas vinculaciones con las realidades locales y en tiempo real. De esa forma se busca asegurar el compromiso de las comunidades con el proceso planificador y la incorporación del conocimiento social a la generación de las soluciones de desarrollo. Se trata finalmente de la construcción del territorio por las comunidades locales.

 

En este artículo se analiza la condición en que enfrentan esta realidad, tres regiones de Chile, cada una con una problemática diferente. Así por ejemplo, la Región de Valparaíso se enfrenta a la proximidad de Santiago y a una condición de corredor de personas y bienes, al interior del país y con el extranjero. La Región de Los Lagos por su parte, pertenece al grupo de regiones que se preparan para enfrentar los efectos negativos de la inserción en los mercados mundiales, particularmente en el MERCOSUR. Por último la Región de Aysén representa un espacio de frontera de recursos que debe incorporarse a la economía moderna.

 

El sistema nacional de planificación en Chile ha optado por un cambio sustancial en sus instrumentos. Se trata de perfeccionar los Planes de Desarrollo Regional, que por décadas sirvieron de base para la toma de decisiones en las inversiones públicas en las regiones. Sin embargo estos Planes se trataban más bien de un conjunto de antecedentes sobre el sistema regional, seguido de una serie de proyectos de inversión, no siempre derivados de los antecedentes que les servían, supuestamente, de respaldo. Por otra parte, las posibilidades de las regiones de poder definir sus destinos, están muy lejos de lo deseable. Y esto no sólo se trata de problemas derivados de condiciones adversas en términos generales, sino que particularmente, en el contexto interno, no se percibe una clara voluntad ni los instrumentos para alcanzar este objetivo. Para comprobar esto, basta con ver los programas de incentivos para la inversión privada y el desarrollo productivo, y las facultades legales que tienen los Gobiernos regionales para estos fines (Lira, 1997).

 

Como una respuesta a la flexibilidad de la sociedad actual, el sistema ha establecido las Estrategias de Desarrollo Regional, un instrumento que es concebido como una carta de navegación para todos los actores del proceso de desarrollo regional. En la medida en que se la entiende como un proceso gestado por actores sociales concretos circunscritos a un territorio delimitado y diferenciado, es conceptualizada como “un conjunto de proposiciones y vía de actuación institucional, destinadas a modificar el funcionamiento del sistema regional, pero teniendo particular cuidado de incorporar la dimensión territorial de dicho sistema, es decir, tanto la estructura territorial de las actividades económicas, como la organización social y cultural del espacio regional” (MIDEPLAN - PNUD, 1995). Así pues, la Estrategia de Desarrollo Regional es un instrumento orientador de carácter global que, a partir del diagnóstico de la situación, permite determinar capacidades, tendencias y problemas con el fin de disponer de un proyecto regional factible para el largo plazo.

 

 

 

La Región de Valparaíso

 

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En el caso de la región de Valparaíso, los desafíos provienen de la necesidad de adecuación de un espacio afectado por la cercanía a la Metrópolis capital nacional y cruzado por numerosos corredores de tráfico nacional e internacional.  Un espacio portuario abierto a los intercambios entre América Latina y la cuenca del Pacífico.

 

Debido a esto, numerosos aspectos de la organización del territorio regional quedan afectos a decisiones externas a los agentes locales. Esto trae como consecuencia, la necesaria adecuación de la estrategia regional, a las nuevas y cambiantes condiciones del entorno. Por lo demás la definición que la anterior Estrategia hacía de esta Región como una Región Portuaria, encontró la oposición de ámbitos territoriales que si bien forman partede ella, no basan su potencial de desarrollo en la existencia del puerto, sino en sectores como la minería, la industria y la agricultura.

 

Para cumplir con este requerimiento de modificación, el organismo de planificación de la Región, inició un proyecto de actualización de la Estrategia Regional de Desarrollo, planteándose como horizonte temporal el año 2010. Esta actualización se plantea como criterio fundamental el desarrollo de un análisis regional prospectivo, así como una interpretación territorial de la realidad regional. Este instrumento deberá servir de orientador de la acción de la sociedad regional en pos de objetivos de desarrollo socioeconómico y cultural, teniendo eso sí en cuenta, todos los cambios políticos, económicos y sociales, tanto internos como externos a la Región.

 

Con el propósito de construir el referido instrumento, el Gobierno Regional ha optado por aplicar la metodología de la planificación prospectiva. Se ha considerado pertinente generar espacios de discusión a escala regional y sub regional, con el objetivo de que las apuestas de futuro surjan de la discusión y el consenso de los agentes y actores regionales. De esta manera, a la planificación prospectiva se le agrega un componente de planificación participativa. Se incorporan al proceso a representantes del ámbito público y privado, organizaciones sociales, académicas y de los organismos comunales, provinciales y regionales.

 

De esta forma, el Gobierno regional espera generar instancias técnicas y políticas adecuadas, que respondan al espíritu de construir una visión compartida del desarrollo regional, así como un proyecto de región que se sustente en sólidos consensos.

 

 

 

 

 

La Región de Los Lagos

 

En el caso de la Región de Los Lagos se presenta la necesidad de readecuar los territorios para hacer frente a las condiciones negativas que le creará la entrada en vigor de los acuerdos económicos del MERCOSUR, debido a que su base productiva agropecuaria, no está en condiciones de competir ventajosamente y es necesario encontrar otras estrategias de desarrollo económico.

 

Esta Región es productora de trigo y productos derivados de la ganadería (carne y lácteos), por lo cual recibirá uno de los efectos más importantes de la entrada de Chile al MERCOSUR. Situación que se agrega a los problemas de rentabilidad que afecta a buena parte de los cultivos tradicionales.  Debe tenerse presente que en el período 1989 - 1993 la economía, como un todo creció al 6.1% anual y el sector silvoagropecuario lo hizo sólo al 3.0%. Todo esto ha llevado a que la región aporte aproximadamente un 4% al Producto Interno Bruto del país, lo que se ha mantenido estable en los últimos años, demostrando la poca presencia de la región en la economía nacional.

 

Frente a esta situación, la Región se ha formulado un conjunto de objetivos, teniendo como horizonte el año 2005. Un grupo de objetivos corresponden a objetivos estratégicos globales para las areas productivas; un segundo conunto, a objetivos estratégicos globales para las areas sociales; y en tercer lugar, un conjunto de objetivos estratégicos globales para el conjunto de la sociedad regional, como son los de: Consolidar, en el período, el proceso de descentralización en la región, dando forma a una sociedad regional articulada, participativa y comprometida con el interés de la región; disponer de una empresa privada regional competitiva, bien insertada en el comercio internacional, con una participación creciente en los mercados nacionales, y debidamente respaldada por las entidades creadoras de ciencia, tecnología, y capacitación; disponer de un sector público profesional moderno con capacidad de conducción interna y de negociación con el nivel central, además de eficiencia y eficacia en la asignación y administración de los recursos públicos.

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Frente a la problemática que se le presenta en cuanto a su desarrollo futuro, la Región ha definido además, como parte de la Estrategia de Desarrollo Regional, un Proyecto Regional, el cual  se entiende como una imagen factible y deseable para la Región, construido mirando la evolución a largo plazo de las potencialidades existentes y desarrollables.

 

El Proyecto Regional se obtiene como resultado del proceso de planificación estratégica y constituye un marco orientador, para lograr los objetivos que de ese mismo proceso se desprenden. La  Estrategia de Desarrollo Regional, fuente del Proyecto Regional,  está  inserta en el marco de las políticas nacionales.

 

 

 

Pero además, los encargados de la planificación del desarrollo en la Región, han incorporado dentro de los criterios para de la toma de decisiones, características del escenario mundial, como la creciente dinámica de los procesos económico-sociales, cada vez más complejos y que por lo tanto crean condiciones de mayor incertidumbre.  Esto exige una mayor velocidad de respuesta y también de una mayor flexibilidad, requisitos que sólo pueden ser satisfechos mediante mejores niveles de calidad (modernización) de las estructuras y de los recursos humanos que la componen.

 

También se ha incorporado los aspectos relacionados con la globalización de la economía que impone nuevos esfuerzos exportadores a las naciones, esfuerzos que deben superar elevadas barreras de productividad, de calidad y de requisitos de protección a los ecosistemas.

        

         La imagen factible de la Región, esto es el Proyecto Regional, que se propone por parte del Gobierno regional, está compuesto por los siguientes componentes:

        

                  -        La producción regional esperada,

                  -        La proyección ajustada de las exportaciones regionales,

                  -        La inversión pública regional y su proyección probable,

                  -        Los objetivos sectoriales que se intentan alcanzar con dicha inversión.

 

         Todo lo anterior como resultado de la acción de una sociedad regional articulada y participativa, que se desenvuelve en un esquema de creciente descentralización y modernización, particularmente interesada en la recuperación y enriquecimiento de los recursos naturales básicos sujetos a una explotación sustentable, por esa misma sociedad que mejora sostenidamente su calidad de vida.

 

Para hacer operativos tanto la Estrategia como el Proyecto Regional, se definen una serie de Programas Estratégicos Regionales, que cubren áreas como: educacion y capacitacion laboral; desarrollo cientifico-tecnológico; superación de la pobreza; desarrollo productivo y ordenamiento territorial

 

De esta manera se hace explícito que la principal dificultad no radica en la elaboración del documento Estrategia de Desarrollo Regional, sino en la creación y funcionamiento de estructuras comprometidas, que cuenten con los procedimientos apropiados, para dar expresión concreta a los Programas Estratégicos, y por ende al Proyecto Regional, a través de acciones coordinadas y coherentes que se ejecutan en anualidades sucesivas.

 

La Región trata entonces de responder a los desafíos que le presentan los nuevos escenarios nacionales e internacionales, particularmente lo que dice relación con la globalización de la economía y específicamente lo que resulta de la incorporación a tratados de libre comercio, como es el caso del MERCOSUR.

 

Con estos propósitos, la Región se ha planteado una serie de proyectos específicos en el ámbito productivo. En todos los casos para el logro de niveles internacionalmente competitivos, en el rubro específico, se plantea como necesario promover la articulación metódica de los agentes del sector con la universidades, centros de investigación y capacitación, y con el sector público; estimular una participación creciente de las entidades productivas en la formulación de políticas y programas que convengan al crecimiento del subsector; y generar condiciones para que estos grupos organizados tiendan a formar parte de una Corporación de la Producción a nivel regional.

 

Un primer  sector productivo identificado es el desarrollo integrado de cuencas hidrográficas. La Región, tiene una considerable fracción de su superficie erosionada, importantes áreas con problemas de drenaje, zonas con riesgo de inundación y grandes extensiones susceptibles de ser regadas, además de un considerable potencial energético, todo lo cual lleva a la preocupación e interés por orientar esfuerzos en esta temática, como una de las piezas claves para potenciar el desarrollo productivo y la organización espacial de la región.

 

Tratándose de una región con una importante base ganadera, se ha identificado como una de las áreas prioritarias de acción, la que dice relación con la producción e industrialización de la leche. En este sentido se postula la posibilidad de aumentar la producción y la productividad de este subsector, con la participación fundamental de las Asociaciones Gremiales y los industriales, incorporando los resguardos ecológicos.

 

Otra área que se considera estratégica, debido al gran potencial agroecológico que ofrece la región es la relacionada con la producción e industrialización de la papa. En este ámbito la región se propone el objetivo de aumentar la producción y la productividad en la obtención de papas y derivados , basado en las ventajas comparativas existentes para consolidar una posición internacionalmente competitiva en semilla botánica y tubérculo - semilla certificado, así como resolver los principales problemas, que caracterizan la comercialización del recurso.

 

Otra de las bases productivas regionales la constituye el subsector forestal, por ello se plantea una estrategia para asegurar su crecimiento . En este sentido se pretende incorporar definitivamente al recurso nativo a la producción regional de modo sustentable, con productos internacionalmente competitivos; generar exportaciones regionales de celulosa y papel de diario; y contribuir, a través del Programa de Superación de la Pobreza, a la solución del problema socioeconómico que afecta al segmento de pequeños propietarios, a través de la generación de excedentes productivos. Todo lo anterior, con el propósito de aumentar la producción y la productividad del sector forestal regional.

 

 

 

 

En los últimos años la Región ha experimentado un notable incremento en las actividades relacionadas con la pesca y los cultivos acuícolas, por lo que la estrategia regional no podía dejar de preocuparse, dentro de los temas productivos, por el desarrollo del sector hidrobiológico regional. En este sector se pretende propender a una reconversión del sector a través de un énfasis especial en el desarrollo de cultivos acuícolas; la incorporación creciente de la pesca de altamar; y la atención preferente a los segmentos pobres del subsector pesca artesanal a través del Programa de Superación de la Pobreza.

 

Una de las características de la Región de Los Lagos, ha sido una tradición turística, basada en la belleza escénica y en una amplia base de recursos turísticos naturales y culturales. Por esta razón, el desarrollo turístico también forma parte integrante de los proyectos de desarrollo productivo.

 

Para los efectos de desarrollo turístico regional, cabe al sector público regional, la tarea principal de crear las condiciones adecuadas para facilitar la afluencia de proyectos de inversión privada, tendientes a ampliar la oferta turística.  En dicho sentido actúan iniciativas como las de perfeccionar su rol como principal agente articulador de los actores relevantes que dan forma a la oferta turística regional; perfeccionar el ordenamiento del territorio turístico; colaborar en la protección del patrimonio histórico cultural; evaluar el impacto ambiental de los proyectos turísticos y corregir los actuales síntomas del deterioro del medio ambiente que afectan al sector; incrementar la asistencia técnica a los operadores turísticos; proponer y velar por la realización de un programa de obras públicas y por la dotación de los servicios básicos y el equipamiento urbano-rural que dé adecuado respaldo a las inversiones privadas.

 

La región de Aysén

 

El tercer caso de estudio corresponde a la Región de Aysén y el énfasis está puesto en la forma en que una región que ha sido marginal a los procesos de crecimiento y desarrollo en Chile puede integrarse a esta nueva etapa de la economía. La Región se encuentra en un proceso de busqueda de la competitividad que le permita acceder a los mercados internacionales y aprovechar las oportunidades que le ofrece el mercado a una región frontera, en que el marco natural condiciona de gran forma las posibilidades de desarrollar actividades económicas.

 

De los estudios y documentos generados por parte del Gobierno Regional de Aysén, se desprende que esta Región tiene como aspiración y deseo, el de llegar a ser reserva y fuente de vida para Chile, y quizás para el planeta y se cree que es posible alcanzar tal aspiración propuesta o imagen objetivo futura, a través de una adecuada estrategia.

 

 

 

En este sentido, la Estrategia de Desarrollo Regional de Aysén, formulada en 1995, con horizonte de 10 años, plantea como objetivos estratégicos, el ordenamiento territorial, el desarrollo económico sustentable, el desarrollo social, la modernización del sector público y la protección ambiental. Como se puede apreciar, existe un marcado énfasis en los temas ambientales, lo que concuerda con el lema definido para esta Región : “Aysén, reserva de vida”.

 

Por ello es que, por ejemplo, en el objetivo de ordenamiento territorial se precisan objetivos intermedios, como la estructuración y consolidación de un sistema regional y superar el aislamiento extrarregional. Por su parte el objetivo de desarrollo económico sustentable se desagrega en objetivos intermedios de concertación público-privada, apoyo a las pymes, desarrollo del sector hidroenergético y valoración de la vocación marítima regional en materia turística, manejo de recursos naturales y planificación del uso litoral con fines múltiples.

 

Respecto del objetivo de protección ambiental, la Estrategia de Desarrollo Regional especifica la necesidad de garantizar el cuidado de las condiciones ambientales especiales de la región y mantener y reforzar una imagen de región libre de contaminación. Este planteamiento se relaciona con el propósito de lograr una política de “sello verde” para las producciones regionales.

 

Tal como ocurre en casi todas las regiones, esta estrategia ha resultado de difícil operacionalización, lo que junto a la fuerte dependencia de los niveles centrales de administración, una alta rotación en las autoridades regionales y una notable dependencia de la inversión pública, hacen que se esté en un proceso de reformulación de ella.

 

No obstante todo esto, la Región de Aysén ha logrado imprimir un sello medioambiental en sus habitantes, culminando en la aprobación, por parte de la comunidad, de una Política Ambiental Regional, que plantea como objetivo general “Respetar al ser humano y la naturaleza, propiciando que el desarrollo económico y de los asentamientos humanos e infraestructura asociada, se realice bajo condiciones de sustentabilidad”.

 

Este anhelo se ve en situación de crisis cuando se manifiesta la posibilidad de una gran inversión privada, con fuertes implicancias ambientales. Ante una situación de estas características se generan fuertes polémicas entre diversos actores regionales, situación que se ve agravada debido a que estas decisiones de inversión tienen una alta componente de carácter externo a la Región, tanto por parte de los inversionistas privados, como del sector público central.

 

En estos momentos se encuentran en realización, en diferentes etapas de desarrollo, varios estudios destinados a generar un ordenamiento territorial para la Región de Aysén. Ellos apuntan básicamente al deseo de las autoridades locales de disponer de instrumentos de toma de decisión en materias de localización de inversiones y áreas a proteger, antes de la llegada de los mega proyectos, para así contar con una posición clara y establecida, respecto a lo que la Región quiere para sí.

 

Al respecto, el Anteproyecto de Ordenamiento Territorial en la Región de Aysén, señala que “la ocupación de zonas adecuadas para la salmonicultura, el otorgamiento de áreas de manejo, el desarrollo cada vez mayor de la actividad turística y la explotación minera en la zona del lago General Carrera, hacen necesario tener una definición que permita aminorar los conflictos, y/o competencias por las zonas de uso potencial presentes en el territorio regional”. Se estima que para el caso de Aysén, un proyecto de esta naturaleza no es una simple utopía, dado que la mayor parte del territorio de la región es de propiedad fiscal (80% aproximadamente), lo que hace que la viabilidad de este proyecto dependa casi exclusivamente de la existencia de voluntad política para usarlo como instrumento ordenador del desarrollo regional.

 

Entre los objetivos que se establecen en el Plan de Ordenamiento Territorial, destacan: Hacer una zonificación con áreas aptas para el uso de determinadas actividades económicas, especialmente en materia de recursos del mar, forestales, turísticos, mineros y energéticos; Realizar una jerarquización de los centros poblados, asociando a ello niveles de infraestructura; Estructurar un plan de desarrollo que incorpore los aspectos económicos, sociales y ambientales; Definir criterios de protección para el medio ambiente natural y establecer áreas de protección; Elaborar una propuesta de reglamento regional sobre el uso de las áreas fiscales, basado en el plan de ordenamiento; Promover la capacitación y el perfeccionamiento del recurso humano regional, en el ámbito del proyecto.

 

Cabe hacer notar que este Plan de Ordenamiento Territorial se encuentra en desarrollo y ha contado con el entusiasta apoyo de todos los sectores del quehacer regional. Ahora es necesario esperar el grado de aplicabilidad que él alcanzará, particularmente en este caso en que se trata de una Región que registra un notorio atraso respecto a la marcha de la economía nacional y un alto grado de desvinculación territorial con elresto del país.

 

La escala provincial de planificación

 

Por último, se quiere presentar un instrumento de planificación generado en una provincia de la Región de Los Lagos, la Provincia de Valdivia. Una provincia, en el sistema nacional de Chile, es una subdivisión de la región y está compuesta por un conjunto de comunas. Esta escala de administración no posee atribuciones claras respecto a la planificación del territorio bajo su jurisdicción y se atiene a los planes de carácter regional.

 

Sin embargo, una política del Gobierno Nacional otorgó facultades especiales a algunas provincias, las cuales presentaban algún grado de movimientos de tipo reivindicatorios de la independencia en la gestión de su destino, particularmente asociados a problemas con las capitales regionales. En el caso de Valdivia, esto se encarna en el Movimiento Nueva Región, que impulsa la creación de una nueva entidad administrativa en el espacio norte de la actual Región de Los Lagos.

 

Al amparo de esta política, la Gobernación provincial generó la denominada “Agenda Pactada de Desarrollo”, la cual “representa el escenario de esfuerzos y de compromisos al que podrán integrarse todos aquellos que deseen promover el desarrollo provincial” . Este instrumento  fue formulado con participación de los principales actores provinciales y reconocido públicamente por organismos nacionales e internacionales, como un novedoso y promisoprio referente acordado entre los sectores público y privado (Marinovic, 2000).

 

El compromiso adequirido en esta Agenda, se expresa en un acuerdo político que involucra a muchas instituciones y personas claves para el desarrollo provincial, sobre todo al sector empresarial, que ha reconocido en este instrumento, el medio más adecuado para hacer patente el papel que le cabe en las actuales condiciones económicas del país, en que el sector privado ha asumido funciones que tradicionalmente correspondieron al Estado (Marinovic, 2000).

 

Entre los objetivos que la Agenda Pactada se ha trazado, se destaca el dar “una señal esperanzadora de la decisión de los sectores público y privado para enfrentar de una manera renovada y pactada los problemas que han impedido o frenado el desarrollo provincial”. A este se agrega el de crear las condiciones para incrementar la interlocución de los actores del desarrollo provincial, asegurando su integración y coordinación. Un tercer objetivo señala el propósito de construir una propuesta colectiva que refleje un acuerdo provincial en torno a un “Proyecto de futuro”, adoptando una “carta de navegación” común y compartida.

 

A lo anterior se agrega el objetivo de “fortalecer la capacidad de gerencia estratégica del Gobierno Provincial y su capacidad de negociación en las instancias regionales, nacionales e internacionales”. El objetivo final, resume el afan por potenciar la malla social provincial y su imagen corporativa, asumiendo mancomunadamente las tareas y compromisos conducentes al desarrollo del territorio y su gente y demostrando, por esa vía, colateralmente, la renovada y fortalecida capacidad de autogestión provincial” (Gobernación Provincial de Valdivia, 1997).

 

En el diseño de este instrumento de planificación, de alta flexibilidad, se tomó en consideración las múltiples potencialidades, ventajas y fortalezas que posee la provincia de Valdivia, junto a los factores que limitan sus posibilidades de desarrollo y que son fundamentalmente de carácter externo. De esta manera, la provincia dispone de una herramienta que orienta su gestión y que permite ir construyendo un futuro, de manera concertada entre el sector público y el privado, en un escenario altamente flexible y acorde con las características indicativas que requiere un modelo macro económico como el establecido en Chile.

 

 

Referencias Bibliográficas

 

Crevoisier. Oliver. 1996. Proximity and territory versus space in regional science. Environment and Planning A 28 (9): 1683- 1697.

 

Friedman, John. 1992. Planificación para el siglo XXI: el desafío del posmodernismo. Revista EURE, 18(55): 79-89.

 

Gobernación Provincial de Valdivia, 1997. Agenda Pactada de Desarrollo Provincia de Valdivia. Gobernación Provincial - CODEPROVAL. Valdivia, 49 pág.

 

Gould, M., Jones, K. Y Moon, G. 1997. The scope of mulilevel models. Environment and Planning A 29 : 581 - 584.

 

Kay, J. 1996. The “new science” of complex systems, hierarchy theory, catastrophe theory, chaos theory, multi-attractor theory, and self-organization theory and the paradigm shift these entail. Bi-annual Meeting of yhe International Society for Eclogical Economics.

 

Lira, Luis. 1997. Información y conocimiento para el análisis regional conducente a la toma de decisiones.  Serie Ensayos Documento 97/38. ILPES. 29 pag. Santiago.

 

Marinovic, Esteban. 2000. Desarrollo integral cuenca bioceánica Lacar - Valdivia. Agenda Pactada como marco de referencia. Seminario Internacional de Gestión de la Cuenca Lácar - Valdivia. Valdivia (Chile), 23 - 24 de Junio, 2000.

 

White, R. y Engelen, G. 1994. Cellular dynamics and GIS: Modelling spatial complexity. Geographical Systems. 1: 237 - 253.

 


[1]  Profesor del Instituto de Geociencias, Universidad Austral de Chile.


Ponencia presentada en el Segundo Encuentro Internacional Humboldt. Mar del Plata, Argentina. Octubre de 2000.