Inicio > Mis eListas > encuentrohumboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 401 al 420 
AsuntoAutor
3/04 - LUGAR DEL S Humboldt
4/04 - Degradación Humboldt
5/04 - Cambios en Humboldt
6/04 - Desestructu Humboldt
7/04 - Gestión Amb Humboldt
8/04 - 1995: El añ Humboldt
9/04 - Determinaci Humboldt
10/04 - La Dinámic Humboldt
11/04 - Manifestac Humboldt
12/04 - Cambios pr Humboldt
13/04 - La Miel de Humboldt
14/04 - Reestructu Humboldt
15/04 - ¿Dónde que Humboldt
16/04 - TRANSFORM Humboldt
17/04 - La Percepc Humboldt
18/04 - PRIMERA CI Humboldt
109/04 - Sierras o Humboldt
20/04 - DOS TEMPOS Humboldt
21/04 - Propuesta Humboldt
22/04 - RETORNO AL Humboldt
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
ENCUENTRO HUMBOLDT
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 447     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[encuentrohumboldt] 22/04 - RETORNO AL CONCEPTO DE REGIÓN: EL ANÁLISIS R EGIONAL EN EL CONTEXTO DE LA CRISIS DEL SISTEMA MUNDIAL
Fecha:Jueves, 5 de Febrero, 2004  18:28:33 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

 

 RETORNO AL CONCEPTO DE REGIÓN:

EL ANÁLISIS REGIONAL EN EL CONTEXTO DE LA CRISIS DEL SISTEMA MUNDIAL

Gerardo Mario de Jong

Departamento de Geografía de la Universidad Nacional del Comahue


RESUMEN:

Este trabajo trata el concepto de región, los estudios regionales y la planificación regional desde una perspectiva metodológica, en el marco del agotamiento del sistema capitalista.

La posibilidad de transformar la realidad mediante la práctica de la planificación regional requiere una propuesta metodológica que permita una apropiación comprensiva del objeto región, destinada a la producción de diagnósticos superadores de las pseudodescripciones de la planificación espectáculo. Valga el parafraseo de los revolucionarios europeos de 1968.

No es casual que la dictadura y en general los gobiernos autoritarios, vieron en la planificación regional y en los planificadores regionales a uno de los uno de sus enemigos principales. Sucede que desde una perspectiva regional se visualizan mejor los fenómenos de la diferenciación y la exclusión. Por otro lado, el modelo neoliberal ha sido acompañado con un discurso ideológico que desprestigia o niega la posibilidad de planificar, así como el conocimiento regional. Cabría preguntarse si el problema está en el tipo de producción deseada y si la misma satisface las expectativas generadas.

En el ámbito de los estudios regionales, es decir, de la síntesis comprensiva del fenómeno socio-espacial, difícilmente se podría plantear un objetivo transformador de una porción de la sociedad sin una profunda comprensión del fenómeno, hecho que desde el mismo punto de partida de este documento remite al rechazo de la linealidad metodológica. El diagnóstico de las actividades socioeconómicas dominantes en un espacio determinado, para que aspire a trasformar los fenómenos sociales que aborda, debe reflejar la realidad de la dialéctica de los procesos sociales, de tal manera que la misma no deje dudas acerca de la transformación deseable.

Finalmente, la relación entre naturaleza y sociedad es vista en este documento, dentro del contexto de un conjunto de articulaciones particulares de un tiempo, una sociedad y un medio natural que tiene su propia dinámica, el cual no es indiferente a la dinámica social. Prefigurar "importancias relativas" de un tipo de hecho sobre otro, sin prestar especial atención a la particularidad de la región en su carácter único, constituye un error metodológico. Este enfoque permite, a su vez, argumentar a favor de la construcción del conocimiento regional en equipos interdisciplinarios.

 


 

Reflexiones introductorias

Un enfoque inclusivo, comprensivo, de la sociedad, el uso de los recursos y la organización del territorio, es decir de la problemática socio espacial, es la alternativa posible frente al viejo cientificismo, la fragmentación posmoderna y la especulación intelectual del "paper". El concepto de región ha dado mucho que hablar, pero paradójicamente cuando se lo discute normalmente sólo se somete a juicio todo aquello que remite a la morfología del problema, es decir a los emergentes de cuestiones teóricas, metodológicas é ideológicas.

En el primer orden de temas, las cuestiones teóricas, es frecuente encontrar que la discusión sobre si la región existe o no, tiene normalmente en cuenta su contingencia material, cosa relativamente superflua si se la considera desde cualquier enfoque conceptual más avanzado que aquellos relacionados a las teorías posibilistas, corologistas y geométricas. Otro tanto sucede cuando se busca un camino metodológico de carácter inductivo (segundo orden de problemas), que requiera la visualización de los objetos y demás hechos geográficos, para poder materializar a escala de un mapa la distancia entre objetos, la superposición material de fenómenos y las supuestas vinculaciones entre los mismos. Más irracionalmente, la región puede ser vista como el espacio "folklórico" que un sociedad "necesita" ocupar (al estilo de las teorías del espacio vital), o simplemente como el espacio ("territorio soberano") que una sociedad requiere en términos políticos para protegerse. Sin que importe mucho, por ejemplo, que el sistema polarizado mundial haya abortado toda posibilidad real de tomar decisiones sobre el mentado territorio. En todos estos casos y desde un punto de vista científico, el conflicto sigue siendo en conjunto teórico, metodológico e ideológico, en tanto se lo vea reducido a sus manifestaciones.

Cabría preguntarse si lo esencial es aquello que aparece a la vista. En principio no basta la realización de un mapa de regiones pobres (por ejemplo NBI según unidades territoriales), para entender la pobreza, sólo sabríamos dónde está la pobreza. En todo caso será necesario un minucioso análisis del tipo de relaciones sociales que la generan, para que el mapa tenga algún significado. Ello siempre y cuando convengamos que la riqueza de las naciones no depende de la mayor o menor dotación de recursos o del viejo truco europeo acerca de la superioridad biológica de ciertas razas, concepción degradada desde el punto de vista de la especulación intelectual, pero muy vigente a nivel de la conciencia social.

Estas consideraciones llevan a percibir la dirección de esta línea de pensamiento. El enfoque de este ensayo sobre la revalorización de los estudios regionales como metodología de análisis científico y como práctica transformadora de la realidad, gira en torno del materialismo histórico para abordar la comprensión de las relaciones sociales que dan lugar a la generación y acumulación de excedentes en el sistema capitalista. Ello es particularmente importante en la actual crisis globalizada y sus correspondencias superestructurales de ejercicio de la coacción, el autoritarismo y frívolo desinterés en las necesidades populares. Justamente cuando se presenta ideológicamente a la supuesta recuperación neoliberal globalizada como símbolo de una sociedad sana, más justa y más igualitaria.

Toda vez que se propone una nueva especulación conceptual, su autor pareciera pensar que en su derredor reina el caos conceptual, al que finalmente se le podrá poner un orden. Paralelamente, las resistencias y diversos coeficientes de fricción intelectual generan los consabidos rechazos por supuestos reduccionismos, simplificaciones, teoricismos, empirismos, etc., aducibles. Aún cuando se corran estos riesgos, esta revisión del concepto se realiza con una fuerte intención de replantear la concepción general del enfoque regional. Si las próximas páginas logran hacer un aporte a la comprensión de los fenómenos de la desigualdad en una sociedad que aumenta día a día sus bolsones de pobreza, marginalidad y exclusión, el objetivo se habrá logrado. Si además se logra despertar alguna inquietud alrededor de la capacidad transformadora de la concepción holística del método regional, el objetivo también estará logrado. La aspiración es que este documento no sea un ejercicio más de juegos intelectuales, a los que estamos acostumbrados. El comentario refiere a los kilos de papel escrito para satisfacer la endemoniada necesidad de proseguir la carrera de la producción intelectual. No obstante, no se podrá evitar la construcción de un enfoque generalizador, que requiere de un cierto espacio de actividad intelectual, sin uso de papel.

Un avance sobre el tema:

Ante todo conviene refrescar la condición de ciencia social de la geografía y, por lo tanto, la necesidad de remarcar el sentido histórico de los hechos geográficos. El mencionado estado de globalización del sistema social ha producido fenómenos dignos de ser considerados. El espacio como producto social, es cada vez menos el resultado exclusivo de la sociedad que lo habita, de su estilo propio de organización de la circulación, de sus formas de asentamiento, de la tecnología propia utilizada para dominar los recursos y las distancias. Es, por el contrario, el resultado del sistema social de alcance globalizado con su correlato de formas de dominación y sus efectos sobre esas y otras variables de alta respuesta en la organización del territorio. Nunca la sociedad local ha sido tan penetrada por los mecanismos de manejo de los excedentes a escala mundial (ejemplo significativo: si Ud. es un "incluido", cobra su sueldo mediante una cuenta que opera con plástico). Nunca como ahora la modalidad del uso de los recursos naturales depende tanto de las necesidades de la reproducción ampliada del capital a escala mundial. Nunca tampoco se ha controlado de la manera presente la circulación de bienes a escala mundial, regulado el consumo y por ende el funcionamiento de los mercados hasta el punto que un supuesto "libre" comportamiento de los mismos les asegura su condición de "emergentes". Tampoco antes se ha dado un control de la tecnología y de la innovación tecnológica a escala mundial como ahora, donde el espacio acrecienta sus rasgos comunes en función de ciertos estilos dominantes de tecnología que aseguran una modalidad de control de los excedentes a los que habilita la innovación y paralelamente, de uso de los recursos y de manejo del territorio. Más triste aún, nunca se ha concentrado y ejercido el uso de la fuerza para imponer y sostener el sistema mundial como ahora.

Desde una perspectiva política los arriba enunciados fenómenos estructurales han resultado en que los estados nacionales han desdibujado su rol tradicional, consistente en asegurar la reproducción del capital mediante un sistema legal de organización y control social, encontrándose sujetos a formas de internacionalización de las decisiones, en atención a los mecanismos de acumulación a escala mundial y a la correspondiente concentración del capital. En cuanto a soberanía para la toma de éstas, los estados han sido reemplazados en buena medida por las grandes corporaciones transnacionales que controlan los excedentes a escala mundial, mientras que los estados nacionales se han reservado el poder de policía.

En concordancia con lo antedicho, el paisaje registra las consecuencias de una marcada y creciente diferenciación social, cuyo producto es la existencia de una cantidad mayor de bolsones de pobreza y hambre, con un nuevo fenómeno social: el de la exclusión. A estos bolsones son incorporados aquellos que no han tenido cabida en el sistema y son expulsados del mismo porque no tienen ubicación ni aún en el ejército industrial de reserva, o por aquellos de los cuales el sistema se sirve para las tareas viles, prácticamente no rentadas. Verdaderos parias que el sistema social no puede ni podrá absorber en el contexto de sus actuales contradicciones. Sus posibilidades están limitadas a subsistir en base a los desechos del consumismo que define a quienes tienen asegurada momentáneamente su reproducción dentro del sistema. Los excluidos sólo intentan subsistir y, por ahora, constituyen un grupo marginal rechazados o ignorados por el conjunto social, con una fuerte conciencia de fracaso. Todavía no logran conformar una alternativa social de cambio frente al papel que les ha reservado la decadencia del sistema.

Esos bolsones de exclusión, que se manifiestan en la periferia de las grandes ciudades, en las no tan grandes, que a veces abarcan países completos y que también se manifiestan en las áreas rurales, son integrados por los excluidos del sistema social globalizado, en un momento histórico en el que los detentores del poder a nivel mundial consideran al sistema justamente "globalizado" y, trasmiten la imagen de que es un fenómeno altamente positivo porque cada vez más países ingresan en el mentado "primer mundo". Paradójicamente, se trata de una situación dónde el sistema capitalista se encuentra en un proceso de retracción, en la medida que día a día aumenta el número de los excluidos, debido a la imposibilidad del sistema de absorberlos. Paradójicamente entonces, el sistema globalizado es cada día menos global.

En este contexto, el paisaje registra en forma correspondiente con las fragmentación social, la fragmentación del espacio. Distintos grupos sociales coexisten en el espacio pero no conviven en el territorio. Por ejemplo: ¿Cuantos espacios diferenciados, sin ninguna relación funcional con otros espacios, hay dentro de una ciudad o un ára rural? Constituiría a su vez una seria equivocación en el sendero metodológico, abordar esa fragmentación social y territorial como fenómenos en sí, desconectándolos de las contradicciones actuales del sistema y de la modalidad actual de polarización global.

En cuanto a esta "novedad" de la globalización se puede aducir que no es tan nueva. Ya Elisée Reclus se manifestaba preocupado porque la variedad geográfica "estaba siendo barrida por el rodillo homogeinizador de la circulación y la acumulación del capital". Pero en todo caso, ese momento histórico tenía la ventaja de encontrar al sistema capitalista en plena expansión, incorporando cada vez más fuerza de trabajo y desestimulando todas las formas de autoconsumo. Ahora se lo encuentra aplicando a sangre y fuego sus limitaciones para satisfacer las necesidades de la sociedad, mediante la consolidación del área incluida y estableciendo el control del cada vez mayor número de excluidos.

Tal es así, que estas nuevas manifestaciones de diferenciación social, sobre todo aquella que refiere a la aceptación final de que el sistema mundial no es posible sin dejar fuera del mismo a millones y millones de personas, ya están incorporados a las imágenes del paisaje, constituyendo la evidencia más significativa de la crisis actual de este sistema social mundial. El hecho de que no puede ni podrá incorporarlos parece ser la manifestación de su crisis final, sostenida por la baja generalizada de las tasas de ganancia a las que las altas tasas logradas por la innovación tecnológica no logran compensar.

Se podría especular, seguramente, acerca de la salida posible a escala mundial y analizar el curso probable de los acontecimientos a escala del sistema mundial. Mientras tanto, la realidad regional y la conciencia que de su propio mundo tienen sus habitantes, transcurre en el contexto de las formas modernas de reproducción del capital, en el marco de las enunciadas restricciones del sistema. La mayor o menor aceptación que la conciencia social tiene con respecto a esas restricciones, marca el ámbito para el conocimiento comprensivo del fenómeno regional y el ámbito de la acción posible. Toda especulación conceptual que fragmente el conocimiento de ese "todo" determina restricciones concretas a las posibilidades transformadoras en materia de buen uso de los recursos, acumulación del capital y distribución del ingreso. En este sentido, el conocimiento es revolucionario.

Una posibilidad metodológica

El primer punto a resolver es aquél que refiere a la distorsión que la ideología dominante hace de la realidad. Las dificultades son abundantes, dado que el investigador tiene una visión mediatizada de la misma debido a un filtro sutil que oculta sus rasgos esenciales. Por ejemplo, una concepción dominante es aquella que parte del hecho que todos los seres humanos nacen libres e iguales, y que toda diferenciación entre los mismos es un fenómeno que emana del sistema social, cosa que enunciativamente comparten en general los analistas de la realidad social. Concepción ésta que es obviamente poco discutible. Pero por alguna extraña razón, basada probablemente en razones de ideología dominante, los científicos sociales han renegado de la base material de la superestructura para volcarse con mucha fuerza a la posibilidad de objetivar los fenómenos sociales en el comportamiento de las instituciones sociales e incluso de los individuos dentro del contexto social. Este esfuerzo sobre los elementos superestructurales ha redundado en un tipo de discurso que se produce y se consume entre los científicos sociales, pero que de ninguna manera ofrece resultados factibles de apropiación mas o menos generalizada, de operación concreta en el seno de la sociedad. Paradójicamente, si el análisis de la superestructura no se acompaña del estudio comprensivo de las relaciones de producción, entendidas estas en sí mismas, relación por relación como afirma Marx, la comprensión aludida no es factible. Las dificultades mayores comienzan cuando se supone que este objetivo es lograble mediante la convicción de las formas democráticas de organización social, forma superestructural que no puede definir por sí misma el alcance real de la noción ideológica de la igualdad.

Por otra parte, por más cerca que se encuentre el análisis superestructural de las relaciones de poder, dado que se trata del estudio de las formas que adoptan las relaciones entre actores sociales, ninguna explicación sobre el poder es factible por la sencilla razón de que este tiene sus raíces en la estructura. Es extraordinariamente llamativo que en general las referencias al funcionamiento de la base material de la sociedad sean interpretadas por buena parte de los científicos sociales como desvíos o reduccionismos economicistas. Cabe entonces la pregunta acerca del reduccionismo que está involucrado en la ignorancia de la existencia de esa base material. A diferencia de lo que sucede con los científicos sociales, los conceptos vertidos en este párrafo son bien manejados y están muy claros en aquellos ámbitos en que se toman las decisiones que hacen al control de los excedentes acumulados y su producción (empresas monopólicas, empresas transnacionales, empresas multinacionales, grandes corporaciones, empresas financieras y organizaciones crediticias) a escala de regiones o del mundo. Allí se ocupan de aquello que es esencial para la reproducción del capital y dejan a los intelectuales la discusión sobre las formas.

La contradicción principal consiste en que mientras la ideología marca la aludida concepción igualitaria, a nivel de la estructura la generación y acumulación de excedentes sólo es posible en base a la desigualdad. En todos los sistemas sociales, no solamente en el capitalista, la acumulación ha sido posible en base a la desigualdad. La región, fenómeno social que involucra a la sociedad y su espacio, lleva en sí los rasgos de esta contradicción, pero además registra en la configuración del territorio los rasgos de las contradicciones del pasado, tanto aquellas propias del sistema capitalista como de otros sistemas o los sistemas subordinados.

El proceso es histórico y es dialéctico. Tanto en el paisaje como en la memoria colectiva están registradas esas contradicciones. Entonces, buscar las bases de las desigualdades en el sistema social, en la forma que adoptan las relaciones directas de acumulación en la reproducción del capital, propias de las distintas actividades productivas, así como detectar la configuración que le imprimen al paisaje en materia de usos del recurso, calidad y distribución de los asentamientos, caraterísticas de la circulación, riqueza, pobreza o miseria de sus habitantes, etc., parece un camino apropiado. Reconstruir los mecanismos similares que dieron lugar a situaciones pasadas, parece también ineludible. Las "rugosidades" que marca la acumulación de capital fijo sobre el espacio es el resultado de una construcción social que solo puede ser explicada por los procesos sociales que le dieron y están dando lugar.

Hacia la detección de las articulaciones dialécticas del objeto regional:

El sentido histórico de la resolución de las contradicciones del sistema globalizado debe ser tenido metodológicamente en cuenta para la comprensión de los mecanismos de producción del espacio, con tanta fuerza como en el pasado se centró la atención académica en las contradicciones entre sistemas sociales: uno capitalista siempre en expansión y otros subordinados porque sus modos de producción fueron subordinados a partir de la mundialización del capitalismo mercantil en el siglo XVI Como se verá en este desarrollo conceptual, el camino es necesariamente histórico y dialéctico.

El paisaje, concepto holístico y descriptivo, refleja las actuales contradicciones del sistema globalizado. El paisaje permite apreciar dos elementos imbricados el uno con el otro: la naturaleza con su propia dinámica y el capital fijo acumulado con su propia expresión tecnológica, a las que se calificó como "rugosidades". Los sistemas de ingeniería son la manifestación tecnológica de estas rugosidades. La tecnología depende a su vez, como componente instrumental en la ocupación del espacio, de la modalidad que adopta la reproducción ampliada del capital en una situación histórica dada. Prescindiendo de la condición general de desarrollo de las fuerzas productivas en el espacio observado, que será más o menos avanzada según la situación bajo análisis, la técnica incide fuertemente en la definición de la forma del espacio, aún cuando no lo explique. En distintas regiones pueden coexistir tecnologías preindustriales, aquellas propias de los comienzos de la revolución industrial y también las más avanzadas, según corresponda a distintas actividades con sus consecuentes capacidades de reproducción del capital indiferenciado y diferenciado en distintos grados (industrial -simple, potenciado, tecnológico-, comercial y financiero). Las más avanzadas estarán vinculadas a circuitos de acumulación de mayor extensión e importancia a escala mundial (aunque no exclusivamente, ya que algunos de estos circuitos están basados en tecnologías rudimentarias de separación de materias primas de la naturaleza o en las primeras etapas de transformación de materias primas, tales como la minería artesanal del oro o, sobre todo, la producción primaria basada en el pequeño productor agrícola o ganadero), mientras que las tecnologías más atrasadas están vinculadas principalmente a circuitos de acumulación de alcance local. Cualquier tentativa de seccionar este contínuo de relaciones tendrá como consecuencia, una apropiación parcializada del objeto regional. Cualquier tentativa de clasificar circuitos seccionando para ello las relaciones propias de generación del producto y su circulación, de aquellas que tienen tasas de ganancia diferenciales más altas, como sucede en las etapas de transformación de las materias originales y primeras materias primas, que es dónde se registra el mayor nivel tecnológico, así como la velocidad de innovación más alta, constituye otra parcialización del fenómeno regional: sociedad, naturaleza y territorio.

Sintetizando, el sistema social con sus actuales contradicciones supone un espacio socialmente construido, sobre un medio natural, donde la tecnología es el instrumento de la relación dialéctica entre sociedad y espacio, el que define a su vez la morfología propia del capital fijo adherido a un espacio. Visto histórica y dialécticamente, el espacio involucra a un medio natural alterado por el proceso histórico de ocupación, el cual conforma una unidad con el capital fijo incorporado por el conjunto social a través del tiempo, donde ambos son la síntesis de la forma en que se resolvieron las contradicciones del actual sistema social o de otros, mediante un continuo de sucesivas transformaciones del medio natural, del medio tecnológicamente construido preexistente a la situación bajo análisis y del tipo de tecnología aplicada, considerada esta en su papel instrumental. Obviamente, el desarrollo tecnológico y en especial, la forma en que opera el capital tecnológico en cuanto a la innovación adquiere un carácter más comprensivo cuando se analiza su papel en la reproducción ampliada y en la acumulación a escala mundial.

Las consideraciones anteriores se proponen confrontar esta perspectiva sintéticamente expresada con el abordaje del estudio de la región como objeto, el que todavía está subyaciendo en la mayoría de los analistas regionales, incluidos aquellos que con desesperación metodológica niegan entidad al fenómeno y prefieren refugiarse en el escepticismo. Se trata de la visión y perspectiva general con que se puede apreciar el espacio regional en un primer momento descriptivo, al que pocos pueden superar. En esta primera aproximación al fenómeno regional se distinguen solamente los componentes materiales del espacio producido: el medio natural mayor o menormente alterado y el espacio tecnológicamente construido. Este nivel de análisis se transforma en una valla insalvable si no se apela a las relaciones sociales de producción que dan lugar a una modalidad de uso de los recursos naturales, a una tecnología aplicada y a una determinada forma de organización del espacio, en el contexto del modo de producción dominante.

Nótese que se habla de conflicto o fenómeno regional (palabras que alejan al concepto región de la referencia habitual a su contingencia material), hecho que está planteando una concepción metodológica de la misma, donde la preocupación está dirigida a la comprensión del conflicto social y su expresión territorial, en el marco de los referidos procesos de producción del espacio. En términos generales debe ser afirmado y reiterado que no existen espacios en el mundo que no lleven adherida la impronta de la sociedad. Esto no debe interpretarse como un simple reduccionismo, sino que planteada la acción de la sociedad sobre el medio natural se producirá o continuará produciendo una particular secuencia dialéctica donde medio natural y sociedad se influyen mutuamente.

La triple articulación dialéctica en el fenómeno regional: Sociedad - sociedad; sociedad - naturaleza; naturaleza - naturaleza; y la resultante sociedad - espacio

En correspondencia con las consideraciones realizadas más arriba, la región admite consecuentemente la apreciación de tres manifestaciones del fenómeno que no pueden ser obviadas:

1) La articulación sociedad - sociedad:

a - La estructura del fenómeno social y sus articulaciones superestructurales, cuyos emergentes brindan una configuración determinada al territorio refiere al sistema capitalista con sus actuales contradicciones, el cual se manifiesta a través de la modalidad actual de ocupación del territorio y sus formas de dominación, las que se manifiestan en capacidades diferenciales de acumulación. El proceso de generación y acumulación de excedentes en las diferentes actividades productivas define la mayor o menor riqueza de la sociedad regional, su calidad de vida y los bolsones de pobreza extrema, cuya expresión territorial se da para el plano analítico en los mencionados emergentes percibibles, factibles de ser categorizados y, eventualmente, medidos. Como en los hechos de la historia, el espacio registra las contradicciones pasadas del sistema capitalista y de los sistemas sociales preexistentes. Los rasgos esenciales de la estructura y la superestructura no son necesariamente visibles, por lo que requieren una prolija revisión de las relaciones sociales de producción involucradas en los mecanismos de la reproducción ampliada del capital propios de las distintas actividades productivas, así como una visión histórica del proceso dialéctico que dio lugar a la situación actual, el que explica a su vez los elementos morfológicos heredados del pasado, fruto de conformaciones territoriales pasadas.

Como se puede percibir, estos parámetros son sólo analíticos, ya que constituyen un todo indivisible. La estructura y su correspondiente superestructura permiten explicar las transformaciones del marco natural, la modalidad de uso de los recursos naturales y las "rugosidades" definidas por el capital fijo acumulado sobre el territorio. Es decir, las instalaciones que son el resultado de las actividades productivas (incluidas obviamente las áreas habitacionales) y aquellas que son el resultado de diversos procesos de acumulación habidos en el pasado. Es aquí donde surge el papel instrumental de la tecnología (más allá de su papel en la generación de excedentes según las formas de innovación). Los sistemas de ingeniería son el nexo entre los componentes estructurales y el espacio producido porque son una evidencia material de la estructura, donde su estudio facilita la comprensión de la relación enunciada. Ellos son primero idea en la mente de los hombres, para que mas tarde se transformen en idea materializada. Su materialidad es sólo posible si responden a las condiciones vigentes de generación y acumulación de excedentes y a las particularidades de los mecanismos sociales que caracterizan esas relaciones sociales de producción en las distintas actividades regionales.

b - Ya se mencionó que la proyección del proceso dialéctico más arriba mencionado se manifiesta materialmente en el espacio (los componentes materiales del mismo), es decir que refiere a los sistemas de ingeniería que permiten a la sociedad no solo dominar la naturaleza sino también dictar las reglas en materia de ocupación del territorio, hasta un punto tal que la incorporación de rasgos definidos a partir de las técnicas, se han transformado en los elementos más relevante de la configuración del territorio, en muchos casos con predominancia absoluta sobre los rasgos naturales.

Estas dos apreciaciones del ligamen dialéctico reconocen en la generación de riqueza, forma perfecta de la satisfacción de las necesidades de reproducción de la sociedad, el origen de la fuerza transformadora y reproductora del medio habitado. En tal sentido debe advertirse que existen sólo dos fuentes de generación de riqueza: el trabajo que transforma y la naturaleza que provee de materias originales. Por lo tanto, la investigación geográfica debe evitar en toda situación ignorar el papel que desempeña la generación de riqueza, la que se verá expresada en aquello que refiere a los subsistemas productivos en:

* la organización del trabajo para la apropiación de excedentes

* las relaciones sociales que conducen a la acumulación de excedentes

* la fuente y el ejercicio del poder que emerge del control de éstos y de las instituciones que constituyen el ámbito de su ejercicio

* la respuesta del medio social a los requerimientos de la generación de excedentes en un sistema social dado

* los fenómenos asociados a nivel de la conciencia social y su materialidad

Para ilustrar el tipo de conflicto al que refiere la dialéctica de los fenómenos propios de las relaciones sociales de producción se puede recomendar la lectura de dos documentos que muestran los fenómenos estructurales que han caracterizado el desarrollo de la fruticultura en el Alto Valle del río Negro. En ellos se analiza la actividad de las empresas del oligopsonio, que se dedicaron a partir de 1970 y en forma progresiva, a realizar importantes inversiones en cultivos, mediante la puesta en valor de vastas extensiones de nuevas áreas de cultivo de peras y manzanas. Esta decisión fue tomada a partir del falso supuesto de que la tecnología agrícola de avanzada podía obtener costos competitivos y buena calidad. Sucede que en la producción primaria intensiva, como es el caso de esta agricultura bajo riego, es muy difícil lograr un nivel de eficiencia óptimo en las explotaciones que involucran grandes superficies. De hecho, la incorporación tecnología agrícola de última generación es más rentable si se la aplica a grandes superficies, sobre todo en materia de mecanización. Pero la fruticultura es suficientemente mano de obra intensiva como para que el peso de la misma incida fuertemente en los costos. Más aún, la productividad de la fuerza de trabajo es menor en las explotaciones grandes. En resumen, en la explotación pequeña el productor hace un seguimiento del cultivo árbol a árbol y un mejor control de la mano de obra y del uso de los insumos. En la explotación grande esto es imposible.

En condiciones de una cierta elasticidad de la demanda, el hecho de contar con una buena calidad de fruta permite una razonable colocación en el mercado. Pero en años críticos, por ejemplo en casos de superproducción en el hemisferio norte (no olvidemos que los métodos de conservación han limitado la importancia de la primicia), la situación de conflicto afecta mayormente al área menos eficiente. La consecuencia ha sido que las firmas del oligopsonio que adoptaron cambios estructurales (revitalización del rol del capital fragmentado -pequeño productor-, formas de asociación, mejoras en las cadenas de frío, manejo de suelos, etc.), se han colocado en condiciones de competir de igual a igual con los demás productores del hemisferio sur (Chile, Sudáfrica, Nueva Zelandia). Las demás firmas, que llevaron adelante a ultranza el proyecto de producción de la propia fruta que comercializaban, han sido demolidas por las coyunturas en que los mercados les fueron desfavorables (superproducción en el hemisferio norte, caída del mercado brasileño, etc.), con las correspondientes convocatorias de acreedores y quiebras. Es decir que las firmas que controlan la actividad ignoraron aquello que era necesario para la reproducción del capital y persiguieron el fantasma de la innovación, desestimando a qué agente correspondía ese tipo de innovación.

Recapitulando sobre los diversos aspectos relacionados con este subsistema productivo en especial, se puede verificar que la mencionada situación tiene su origen en una determinada forma de organización del trabajo, la forma que adoptan las relaciones sociales de producción en aquello que refiere a las relaciones directas (encadenamientos) entre las empresas vinculadas a la conformación y diferenciación de los productos y el consecuente grado de diferenciación del capital industrial, así como al ejercicio del poder con que contaron y cuentan las empresas oligopsónicas para lograr formas de acrecentamiento de las ganancias extraordinarias, aún a expensas de la sanidad del conjunto del subsistema frutícola.

2) La articulación sociedad - naturaleza

Los conflictos entre la sociedad y el medio natural se dan a partir de la forma en que esa sociedad organiza el aprovechamiento, manejo y uso de un conjunto determinado de recursos. Es decir que los problemas ambientales tienen sentido a partir de la existencia de la acción del hombre y en gran parte son consecuencia de las mismas, las que no resultan de circunstancias más o menos complejas, sino que responden a la racionalidad propia del sistema social, por lo que la separación entre medio social y medio natural resulta totalmente artificiosa.

En los primeros tiempos de la sociedad sedentaria, cuando el hombre comenzó a organizar y acumular sus excedentes, aquellos que hicieron posibles las primitivas formas de división del trabajo, la naturaleza dictaba las reglas por las cuales la sociedad se apropiaba de los recursos necesarios para su preservación. Los instrumentos, las técnicas, con las cuales se establecía la relación sociedad-naturaleza eran rudimentarias. A medida que la sociedad volvió cada vez más complejas las formas de obtener y distribuir los recursos para cubrir sus necesidades crecientes, la configuración del territorio fue adquiriendo una fisonomía más tecnificada y los rasgos impuestos por la sociedad al espacio adquirieron mayor densidad. Admitamos que el dominio de la técnica nunca es absoluto; un huracán o un terremoto pueden introducir cambios de diversos alcances, estructurales inclusive.

No puede tratarse este problema sino a través de una adecuada aproximación a la organización que la sociedad ha impuesto al uso y manejo de los recursos naturales y, en especial, a la forma en que se dan las relaciones socioeconómicas en el contexto de las formas actuales de globalización de la economía. El uso de técnicas de manejo de la tierra y el ganado degradantes del recurso por parte de los productores, aquí en la Argentina o en otras parte del mundo, sujetas a procesos muy activos de desertización (como Somalia o Etiopía por ejemplo), están fuertemente relacionadas al fenómeno de la pobreza, con sus desprendimientos insoslayables: la miseria y la ignorancia.

Como se ha visto más arriba, existen dos formas de generación de riqueza: el trabajo y las materias que el hombre extrae de la naturaleza. En el primer caso, la participación de la fuerza de trabajo en los mecanismos propios de la reproducción del capital está sujeta a las restricciones de la crisis del sistema que ya ha sido comentada. En el segundo, la naturaleza asegura un aumento de la productividad del trabajo en la medida que mediante el uso de una determinada tecnología es posible el aumento de la productividad y un peso relativo menor de los salarios en la ecuación productiva.

El desarrollo de tecnologías cada vez más complejas en las etapas más avanzadas del desarrollo del sistema capitalista, ha dado como resultado un uso cada vez más intensivo de los sistemas naturales con el objeto de incrementar la extracción de riqueza de la naturaleza. Existen dos fenómenos vinculados a esta cuestión. Por un lado, el uso de tecnologías de uso de los recursos naturales en forma intensiva y/o contaminantes a nivel planetario, propias del capital diferenciado potenciado y del capital tecnológico, con sus consecuencias en la destrucción de los ecosistemas productivos o que al menos suponen fuertes desbalances energéticos. Como se puede apreciar, en este caso se trata de fenómenos relacionados con la reproducción del capital y acumulación a escala mundial. Por otro, la consecuencia de la diferenciación social y la pobreza que resultan en formas de sobreuso de los recursos con el consecuente desbalance energético.

El concepto al que refiere el párrafo anterior tiene que ver con la evaluación que Soddy hace del problema del mal uso de los ecosistemas productivos cuando plantea que muchas inversiones no incrementan la capacidad productiva del medio natural, sino que aumentan la destrucción de los recursos. Según este autor y en correspondencia total con el papel de la naturaleza en la generación de riqueza, la ecuación económica que se maneja en la economía de las empresas no incluye a las generaciones futuras en la tasa de retorno de las inversiones. Las inversiones con un alto rendimiento suponen una alta tasa de destrucción de los recursos naturales, hecho no compatible con el mencionado alto rendimiento de la inversión. Esta postura parte de la falta de conocimiento de la distinción aristotélica entre economía y crematística cuando se refiere al uso laboral de la energía, es decir aquel uso del recurso con destino al aumento de la riqueza realizado de tal manera que no se contempla una reposición energética de los ecosistemas productivos en el caso de los recursos naturales renovables o la reposición de energía-tiempo acumulada por siglos en el caso de los recursos naturales no renovables. E. Leff propone el desarrollo de "tecnologías ambientales" para evitar que la participación de los recursos naturales en la generación de riqueza implique su destrucción. Este objetivo aparece como poco factible de ser logrado, concretándose sólo en aquellos pocos casos en que la generación de riqueza y el balance energético positivo de resultante del uso de los recursos naturales intervinientes se pueden dar la mano.

Particularizando el análisis, se puede afirmar que la pobreza es enemiga de la incorporación de las técnicas que pueden hacer posible el control de la degradación del recurso tierras. Si se toma como ejemplo a la región Patagonia, sucede que productores pobres (pequeñas explotaciones), con economías de subsistencia, llevan adelante un manejo que es básicamente degradante, dónde se plantean serios problemas sociales (población aislada y marginada), económicos (estructura económica de subsistencia) y ecológicos (el sobrepastoreo actúa como degradante de los suelos y la vegetación: posibles mejoras en cuanto a alambrados, aguadas, pastoreo rotativo, etc., requieren de una mínima sanidad económica de la explotación). En muchas de las explotaciones más grandes, aún cuando se trata de empresas con una cierta capacidad de acumulación, las expectativas de una determinada tasa de ganancia en relación al capital supuestamente invertido quedan insatisfechas, hecho que redunda normalmente en un manejo fuertemente degradante.

Desde el punto de vista biofísico, los paisajes lábiles son más propensos a la degradación, pero todos los paisajes pueden ser degradados. Todo depende del esfuerzo que haga la sociedad por lograrlo. En la ya mencionada región patagónica, por ejemplo, existe un área fuertemente degradada (meseta de Lonco Luan, en el Departamento Alumine de la Provincia del Neuquén), cuyo aspecto es el de un desierto, en un ambiente con una precipitación media anual del orden de los 1300 mm. La causa principal del problema es el sobrepastoreo, hecho que indiscutiblemente reconoce un origen social y por lo tanto histórico.

Un escenario a considerar en materia de posibilidades de revertir el fenómeno tiene que tener en cuenta seriamente las características actuales del sistema de polarización mundial, la ligeramente denominada "globalización". La factibilidad de este propósito no parece lograble hasta la implementación a nivel mundial de métodos correctivos al estilo de los ya aplicados en los países desarrollados: subsidio a la producción agropecuaria por ejemplo. Los esfuerzos puntuales tendrán como límite de sus posibilidades el marco rígido de las condiciones socioeconómicas en que desarrollan su actividad los productores involucrados.

Un replanteo del problema a nivel global en el marco de una hipótesis reguladora de la desigualdad y la consecuente degradación de los recursos, requiere que se ubiquen en la mesa de negociación no solo los afectados sino también quienes tienen la posibilidad de actuar sobre los mecanismos de regulación del sistema a nivel global.Quizás la limitación ideológica más importante a superar es el hecho de pensar que los conflictos de las áreas sujetas a degradación no son parte de los conflictos de la sociedad a escala global. La agudización de las contradicciones del sistema a escala global y, sobre todo, la eficientización de los mecanismos de apropiación de los excedentes vía el sistema financiero mundial, vincula a "los malos" y a "los buenos" como caras de una misma moneda.

La respuesta dialéctica del medio natural a los estímulos transformadores de la sociedad en un diálogo permanente con los instrumentos de trasformación -según la tecnología aplicada por el hombre en distintas épocas y que como ya se expresó están reflejadas en los sistemas de ingeniería-, constituyen el segundo ligamen dialéctico.

Deberá considerarse entonces:

* la forma de apropiación, uso y reproducción de los recursos según la modalidad de extracción de riqueza (balance energético de los ecosistemas productivos y liquidación de los stocks energéticos constituidos por los recursos naturales no renovables)

* la respuesta del medio natural al mayor o menor grado de afectación de los ecosistemas productivos.

3) La articulación naturaleza - naturaleza

Los procesos naturales tienen una dinámica particular que implica reacciones múltiples e interdependientes ante cada acción del hombre. Ya se ha visto que toda acción humana presupone un riesgo, tanto en su interacción con el medio natural como con el medio social, producto del mismo conjunto social hacia el cual va dirigida. Es usual que pongan en marcha procesos relacionados con el medio biofísico que tienen una dinámica que les es propia.

Medir con un determinado conjunto de indicadores los parámetros relativos al mencionado riesgo, evaluarlos y definir las acciones conducentes hacia la obtención de decisiones que supongan un resultado global positivo de esas acciones, es un objetivo a lograr. Debe entenderse como positivo aquel resultado que armoniza las exigencias mínimas de conservación del recurso con los requerimientos del sistema social en términos de la conservación de los ecosistemas involucrados, de tal manera que la capacidad productiva de los mismos pueda ser conservada o aumentada.

La forma en que reacciona el sistema natural tiene un alto grado de incertidumbre. Esta incertidumbre es el resultado de la imposibilidad de abarcar la complejidad de las interacciones entre los diversos elementos del medio natural en general y de los casos particulares, en las áreas de estudio. También concurre a ello el pecadillo cientificista de la física y la química aplicadas por parte de los edafólogos, geólogos, biólogos y otros científicos que tienen como objeto de estudio exclusivo al medio natural, más preocupados en la comodidad que brinda la construcción de una taxonomía de los elementos componentes, que por la comprensión del fenómeno global. Ello ha concurrido a que, por otro lado, muy poco se conozca de las interrelaciones entre procesos biológicos, físicos (y sociales) más o menos complejos, que requieren de un conocimiento sintético de los objetos de estudio.

Metodológicamente, las relaciones complejas que caracterizan a los distintos componentes del medio natural y su temporalidad (ejemplo: el comportamiento particular del delicado equilibrio entre el agua, el suelo y la vegetación en las tierras que conforman la ladera de un valle), solo pueden ser apropiadas mediante un proceso cognitivo de aproximaciones sucesivas, muy distinto del positivismo, más ideológico que científico, que domina en las disciplinas mencionadas más arriba.

Existen; por ejemplo, diversas formas con las que el medio natural reacciona ante la presión de uso ejercida por la sociedad, las que en el caso de las tierras consisten en situaciones de sobrepastoreo, cuando se trata de actividades ganaderas (caso de la Patagonia) y, sobrelabranza en el caso de áreas agrícolas (caso de los vertisoles entrerrianos). "En general, el sobrepastoreo afecta la partes más sensibles de las comunidades vegetales. Una vez que desaparece la cobertura vegetal, el suelo expuesto induce una demanda evaporativa elevada en consecuencia de sus condiciones micrometeorológicas (temperatura elevada, turbulencia, un elevado déficit de saturación del aire) y, como resultado de una deflación generalizada, resulta una reducción del perfil del suelo". Alrededor de una aguada, por ejemplo, se inicia un fenómeno de erosión, destrucción de la cubierta vegetal y destrucción del suelo. La continuación del fenómeno es biofísica: en lugares de fuertes vientos las partículas del suelo (limos, arenas, gravas, gravillas) vuelan y se depositan sobre la partes no degradadas, produciendo un nuevo proceso de destrucción de la cubierta vegetal, mientras que detrás del médano queda un pavimento de erosión sin suelo ni capacidad productiva. El proceso tuvo un origen social y se convirtió en proceso biofísico. El conocimiento del fenómeno biofísico permite aportar soluciones para detener el proceso, pero esta forma de abordarlo implica desconocer el origen del problema y por lo tanto el problema queda sin solución si se ignora el origen y viceversa. El resultado es la generación de nuevos focos de erosión, nuevos casos en que el problema queda otra vez sin solución.

Los geógrafos que se alejan del conocimiento del medio natural, limitan sus posibilidades de comprender el fenómeno regional y eventualmente pierden capacidad para recurrir a especialistas y/o aportar su visión holística en los equipos interdisciplinarios. Otro tanto sucede con la inversa de este tipo de conflicto conceptual y metodológico.

Obviamente, existen procesos de origen estrictamente natural, pero se puede convenir que muy pocas veces pueden ser desvinculados directa o indirectamente de la acción del hombre y su construcción social para resolver el problema de su reproducción biológica y social.

4) La resultante sociedad - espacio

En este caso el concepto de espacio, de mayor grado de abstracción, convoca a generalizaciones que empalman con los sustentos conceptuales vertidos hasta aquí. La globalización del sistema social, hecho que no implica una novedad histórica ya que el sistema hace rato que está globalizado, pero que indudablemente tiene sus peculiaridades derivadas de la actual situación, se caracteriza por imprimir al espacio cada vez más rasgos comunes a nivel global, los que no son otros que aquellos que adopta una particular combinación histórica de las contradicciones emergentes de las articulaciones dialécticas a que se hizo referencia en los párrafos anteriores.

Pero más allá de esos rasgos, importa sobre todo el carácter común de los mecanismos de producción del espacio, la modalidad capitalista de acumular excedentes en la coyuntura histórica, la que no por globalizada ha cambiado sus rasgos esenciales. En todo caso sus manifestaciones son ahora más homogéneos a nivel global, mientras que anteriormente las particularidades de los modos de producción subordinados tenían un papel más decisivo en la configuración del territorio. Esa configuración involucra al escenario natural que interactúa con las decisiones de la sociedad desde su propia dinámica, al que retiene los rasgos de decisiones de la sociedad en el pasado (al igual que los geoglifos del arte rupestre) en forma conjunta con el capital fijo adherido y, al que recibe cotidianamente el efecto diverso de las decisiones de la sociedad actual con su capacidad y modalidad de incorporar capital sobre el escenario natural y construido del pasado.

En artículos publicado hace algunos años en el número 8 del Boletín de Geografía editado por el Departamento correspondiente de la Universidad Nacional del Comahue, se hacía referencia a dos conceptos que son sustentables desde el enfoque teórico metodológico aquí expuesto. El primero atiende al carácter único e histórico del hecho regional. El segundo, como desprendimiento del primero, asigna un carácter metodológico al concepto en cuestión. Allí se afirmaba que "la región comienza y termina dónde comienza y termina su explicación". Los párrafos anteriores han pretendido reafirmar y actualizar una concepción metodológica dónde el espacio es visto como un producto social, pero dónde la naturaleza produce sus propios retornos, es decir que no queda inerte ante la dinámica social. Naturaleza y sociedad se resuelven en un conjunto de articulaciones particulares de un tiempo, una sociedad y un medio natural que tiene su propia dinámica y no es indiferente a la dinámica social. Prefigurar "importancias relativas" de un tipo de hecho sobre otro, sin prestar especial atención a la particularidad de la región en su carácter único, constituye un error metodológico.

Los límites del conocimiento parcializado para la producción de conocimiento regional transdisciplinario

Las consideraciones de los párrafos anteriores se dan, en el tiempo, en forma paralela a la agudización de los problemas que hacen al deterioro de la calidad de vida y al aumento de la inequidad en la distribución de los recursos. Entre los problemas derivados no resueltos se pueden mencionar en general a:

- la destrucción sistemática de los recursos naturales,

- las alteraciones ambientales y,

- los tremendos bolsones de pobreza que caracterizan a diversas sociedades nacionales y a la sociedad mundial.

La respuesta a la dinámica arrolladora de esos problemas está subyaciendo en este trabajo. El concepto de región, de raíz eminentemente geográfica, que en el pasado designó objetos (las regiones continuas y contiguas del posibilismo) y que actualmente refiere a la forma de conocer de los geógrafos, requiere del aporte de otras disciplinas. La crítica a la actitud pasiva de muchas disciplinas para la comprensión de los fenómenos sociales y del espacio, no puede ser tal que interfiera con la construcción del conocimiento sintético del fenómeno regional hasta el punto de considerar que esta es una tarea exclusiva de geógrafos.

La construcción de el conocimiento regional requiere necesariamente del aporte de otras disciplinas y especialidades. El campo del conocimiento científico es un continuo: en todo caso es problema de los científicos su corte en objetos propios de cada ciencia. El recorte de ese campo en pedazos, además de ser una rémora positivista, ha actuado como freno para la solución de importantes problemas de la sociedad actual, que han quedado ubicados en zonas grises entre disciplinas. Las incumbencias rígidas contribuyen a ello, así como fomentan la pereza de los investigadores.

No obstante, está claro que las preocupaciones teóricas y metodológicas de cada disciplina no pueden trasladarse a todo el ámbito del conocimiento científico y definen por sí mismas una cierta incumbencia. Esto traslada el problema del conocimiento de fenómenos ubicados en zonas grises entre disciplinas, al ámbito del trabajo interdisciplinario. Eso supone que todas las ciencias sociales, en particular, y muchas de las ciencias que abordan objetos de conocimiento relacionados con la naturaleza, en especial aquellas que se mencionaron más arriba, deben desarrollar hábitos de trabajo interdisciplinario. Para abordar los innumerables conflictos ubicados en las zonas grises mencionadas en el párrafo anterior, se requiere una actitud de humildad que consiste en reconocer las limitaciones del campo propio. La soberbia de suponer que se pueden abordar objetos de conocimiento hacia el cual concurren varias disciplinas desde una sola de ellas, implica dos salidas funestas: la especulación sin validez científica y/o el trabajo sobre tramos muy pequeños del problema.

La ciencia, más o menos insensiblemente, basada en la comentada mentalidad positiva y en la consecuente pereza a que induce -dicho esto en forma extremadamente simplificada-, se ha estado proponiendo problemas que podía solucionar desde el campo disciplinario. Mientras tanto los principales conflictos de la sociedad actual han quedado marginados, ya que pertenecen a esas amplias zonas grises entre disciplinas ya mencionadas. Contra el trabajo interdisciplinario atenta el paradigma criticado, que ha hecho de los campos disciplinarios cotos de caza exclusivos, dónde no se admiten opiniones desde afuera de los mismos y, la ideología individualista propia de la sociedad moderna, que además encuentra en el mencionado paradigma una expresión coherente.

Los diagnósticos (concepto de uso corriente en estudios interdisciplinarios) tradicionales, o lo que por un diagnóstico se entiende, basados en la forma de conocer parcializando el objeto de conocimiento, no fueron tales, ya que no se propusieron la producción de conocimiento transdisciplinario. El problema está por lo tanto en el tipo de producción deseada, en el método adoptado con tal propósito: por lo tanto, en las virtudes que contenga para responder a las preguntas que el concepto diagnóstico sugiere como respuestas. Una vez más el problema no atañe a la palabra que lo designa, sino al contenido metodológico que implica la explicación comprensiva de un objeto de conocimiento complejo. No existen diagnósticos de factura disciplinaria. Por lo contrario, los productos analíticos disponibles marginan en general su objeto de estudio y evitan inconscientemente apropiarse del mismo, mediante la mera consideración de sus manifestaciones externas emergentes. A veces en riquísimos ejercicios lógicos de apropiación e interpretación de esas manifestaciones (generalizaciones empíricas). Sin embargo, la transformación social para el "desarrollo", para la mejor distribución de los recursos, para su mejor aprovechamiento social, para la mejor calidad de vida, igualdad de oportunidades y felicidad de un tramo de sociedad/problema sigue ausente, o duerme el mejor de los sueños esperando una interpretación o una respuesta por parte de la ciencia. Cabría preguntarse por qué existe una especie de baúl, bien cerrado, de temas ocultos que nunca son abordados y que por lo tanto quedan siempre sin respuesta.

Si se traslada el problema al ámbito de la planificación, la consistencia del producto es la síntesis comprensiva del fenómeno, con el correspondiente rechazo a toda linealidad metodológica. ¿Con qué objetivo? Aquel irrenunciable por el cual el conocimiento sirve a la toma de decisiones acertadas. El trabajo interdisciplinario, para que aspire a transformar los fenómenos propios de las mencionadas zonas grises que aborda, debe reflejar la realidad de tal manera que la misma no deje dudas acerca de la transformación deseable. En ese caso el producto científico transdisciplinario será el resultado conjunto de las disciplinas involucradas y aportará conocimiento del objeto social único y retornos teóricos para las disciplinas involucradas. Los geógrafos y otros científicos sociales, que logren superar los pecados metodológicos del pasado, serán más eficientes en la construcción de conocimiento regional si se plantean la investigación en equipos interdisciplinarios. De ellos depende, en buena parte, el mantenimiento de la unidad del objeto de estudio.


Ponencia presentada en el Primer Encuentro Internacional Humboldt. Buenos Aires, Argentina. Noviembre de 1999.