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Asunto:[encuentrohumboldt] 02/04 - Una mirada crítica hacia las primeras intervenci ones hídricas urbanas - Mar del Plata, Argentina
Fecha:Viernes, 2 de Enero, 2004  11:58:16 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

Girasol

 

Una mirada crítica hacia las primeras intervenciones hídricas urbanas-Mar del Plata, Argentina.

 

Rigonat, María Cecilia .

Becaria Conicet - UNMdP.


 

Resumen

 

El proceso de producción y reproducción de la ciudad de Mar del Plata ha dado lugar a una larga y compleja sucesión de modificaciones del medio natural , que se caracterizaba por la presencia de pequeños cursos de agua superficiales. Las mismas, se presentan, hoy, como determinantes en la búsqueda de alternativas viables, encaminadas a solucionar el problema de las inundaciones urbanas, fenómeno recurrente en la historia de la ciudad.

El objetivo de este trabajo está orientado a analizar las primeras intervenciones hídricas, a través de una metodología basada en los estudios de casos, desde una perspectiva diacrónica, interpretando las racionalidades de los actores sociales que les dieron origen, las zonas afectadas y sus consecuencias posteriores.

La importancia de las mencionadas intervenciones radica en que no sólo condicionaron toda acción futura sino que consolidaron la instrumentación de una estrategia política y tecnológica, que se ha reproducido en el tiempo y en el espacio. Ésta se ha basado en un sistemático menosprecio por la variable natural, por las consecuencias a largo plazo de cada acción y una total indiferencia por quienes deben sufrir los costos de una desigual inversión en obras públicas, concebidas para servir a los circunstanciales intereses de los grupos sociales dominantes.

Se hace necesario de poner una mirada crítica y reflexiva sobre aquellas acciones que en lo inmediato aparentan ser "exitosas" y portadoras de réditos políticos, pero, que en el largo plazo, terminan por complejizar más la problemática que pretendían solucionar.

 

 

Introducción

La ciudad de Mar del Plata, principal puerto pesquero y centro balneario de la costa bonaerense, se encuentra asentada sobre un área de interfluvios. Ésta se caracteriza por la alternancia de lomas y valles fluviales, recorridas por pequeños arroyos que bajan de las últimas estribaciones de las Sierras de Tandilia, para desembocar en el mar.

La loma de Santa Cecilia, de unos 40 metros de altura, divide las desembocaduras de dos arroyos que presentan la particularidad de encontrarse muy próximos entre sí (unos 500 metros), durante el último tramo de sus respectivos cursos inferiores. Ellos son: El Cardalito al norte y Las Chacras al sur.

El curso inferior de este último, fue el centro de atención de los primeros asentamientos humanos, hacia fines del siglo XIX, encaminados a la consolidación del entonces incipiente pueblo de Mar del Plata, incentivados en gran medida por su mayor caudal.

Este trabajo tiene como principal objetivo analizar comparativa e históricamente, las intervenciones realizadas en los arroyos Las Chacras y El Cardalito, con la finalidad de interpretar cuál ha sido la racionalidad del sector público –principal responsable de dichas acciones- y reconociendo los efectos espaciales generados por la materialización de las mismas, que aún tienen vigencia. En este sentido, la metodología empleada, está estrechamente relacionada con el enfoque diacrónico, de gran utilidad para comprender los problemas actuales, al que han concurrido diversas fuentes de información –históricas, escritas, representaciones cartográficas- que han sido utilizadas, sistemáticamente en el proceso analítico.

El análisis histórico comparativo de las intervenciones en los estudios de casos seleccionados, está centrado temporalmente entre fines del siglo pasado y las primeras décadas de este siglo, ya que se reconocen como determinantes de las acciones posteriores, que aparecen sintetizados en el gráfico nro 1.

 

 

Hacia fines del siglo XIX

 

El desarrollo del incipiente pueblo marplatense se asocia con el arroyo las Chacras y no con El Cardalito, pese a encontrarse a pocos metros de distancia uno del otro.

Las razones de esta temprana valoración diferencial radican en las demandas de las actividades económicas dominantes.

Una rápida revisión de los emprendimientos asentados en sus márgenes, da cuenta de la instalación de un saladero, hacia mediados del siglo XIX , actividad que por entonces se encontraba en pleno auge. A esta empresa, años más tarde, Pedro Luro, con la finalidad de aprovechar sus desperdicios, anexará un criadero de cerdos y una grasería.

El arroyo Las Chacras resultaba, para estos casos, un cómodo canal colector de los vertidos "industriales", con la consiguiente contaminación de sus aguas. Este hecho resulta por demás alarmante, si se tiene en cuenta que en ese momento sólo se utilizaba el agua superficial , para consumo doméstico.

Por otra parte, las actividades ya mencionadas, no se van a ubicar en cualquier lugar, sino lo más próximo posible a la costa, dado que la carne salada era exportada a los mercados de esclavos de Brasil. Esto llevó a la necesidad de construir un muelle de embarque, y más tarde, un puerto (hacia 1880), al que se sumará un dique, asociado a otro nuevo emprendimiento: el Molino Luro.

La desembocadura del Arroyo Las Chacras, lugar de inmejorables condiciones para embarcar las cargas, se convirtió en el centro privilegiado de este nuevo grupo de intervenciones. Éstas causarán alteraciones en la conformación de las playas, recurso que dada su abundancia fue considerado de muy difícil agotamiento, no midiéndose las consecuencias a largo plazo.

El Molino Luro comenzó a funcionar hacia fines del siglo XIX, dando lugar a un nuevo aprovechamiento: el de la energía hidroeléctrica, cuya magnitud era tal que posiblitó la instalación de una carpintería, con una rueda hidráulica, y además proveía de fluido eléctrico a unas 60 lámparas de alumbrado público.

La contracara de esta situación no tardó en hacerse notar, ya que las compuertas del dique del Molino, presentaban desperfectos en su diseño, de tal manera que al producirse precipitaciones de intensidad, retenían el agua, originando inundaciones en la zona costera. Esto dará lugar a continuos conflictos, especialmente entre los vecinos y el propietario del Molino.

Es decir para 1900, las funciones que se le asignaban al arroyo las Chacras eran, entre otras, las siguientes: fuente de agua dulce para consumo doméstico, colector de desechos industriales, energía hidroeléctrica, muelle. Cada uno dio origen a emprendimientos de distinta naturaleza, que paulatina o drásticamente modificaron las condiciones naturales del área.

Esta concentración de actividades en los espacios cercanos a la costa y sobre las márgenes del arroyo, actuó como factor de atracción para la radicación de población; situación que se prolongará en el tiempo, aún cuando las actividades que le dieron origen hayan desaparecido.

Sin embargo estas transformaciones no se concretaron sin conflictos; ejemplo de ello son las frecuentes quejas de vecinos por la contaminación de las aguas y las disputas originadas por las compuertas del Molino.

 

 

Las primeras décadas del siglo XX

 

El nuevo siglo trajo consigo un cambio en las actividades económicas dominantes , entrando la industria saladeril y sus derivadas en franca decadencia .

El predominio, a nivel nacional, del modelo agroexportador posibilitó la consolidación de la oligarquía terrateniente en el poder.

Las clases acomodadas porteñas verán en Mar del Plata, la posibilidad de fundar un centro balneario a imagen y semejanza de los distinguidos balnearios europeos.

Todas las actividades giran en torno a la satisfacción de las necesidades de recreación de este sector social, el cual tratará de emular la vida refinada de los balnearios de moda, a los que no podrá concurrir por la contienda bélica.

Los habitantes del apenas consolidado centro urbano, asistieron a una verdadera transformación, que va desde lo edilicio (grandes mansiones veraniegas) hasta las características de las actividades dominantes, primando las vinculadas con la recreación.

El sector costero, es nuevamente, el foco de atracción, pero, ahora las demandas son otras.

Los arroyos pasan a ser percibidos como "fuente de contaminación", aún cuando la misma haya sido ocasionada por el accionar humano, y se los considera como la causa directa de las inundaciones urbanas. Esto último se hace notorio durante las fuertes precipitaciones de 1911 y, especialmente, las de 1913, coincidentes con un ciclo lluvioso, en toda la provincia de Buenos Aires. Resultan ilustrativas las fotografías de turistas y locales circulando en botes por las calles céntricas, situación que incomodaba y –preocupaba- a quienes deseaban forjar una imagen de centro turístico elegante.

En este contexto, durante las primeras décadas del siglo XX, las intervenciones apuntarán, directamente, al curso de los arroyos, ya sea mediante entubamientos, desvíos o terraplenado de cauces.

La ciudad crece, y los terrenos céntricos, ubicados cerca de playas, se valorizan rápidamente. Los intereses son otros, ya no se necesita un colector de desechos, sino espacios para construir fastuosas villas veraniegas, hoteles, paseos, jardines.

Surgen así, proyectos para realizar entubamientos que afectarán, principalmente, al curso inferior del arroyo Las Chacras, dando lugar a un largo proceso de obras de desagües que borrarán de la superficie toda huella, del arroyo, al menos dentro de los límites del ejido urbano.

Los entubamientos tenían como finalidad "resolver" el complejo problema de las inundaciones, erradicar el foco infeccioso que representaba el curso de agua, al que se arrojaba todo tipo de desperdicio –enmarcada en un conjunto de políticas que atendían a la salubridad pública como prioridad- y, por otra parte se ganaban tierras de alto precio inmobiliario que pasaban a ser propiedad del municipio.

Esta última era una razón de gran importancia, a tal punto que cabría preguntarse, dado que la tierra era pública, si los entubamientos del arroyo Las Chacras, ¿ no obedecerían más a la posibilidad de vender estos terrenos, a medida que la ciudad crecía? . En muchos dirigentes políticos, estaba internalizada la idea de "recuperar tierras" a costa del arroyo Las Chacras para venderlas y alivianar los continuos déficits de las arcas fiscales.

Mientras tanto... ¿Qué sucedía con el Arroyo El Cardalito? El área por la que discurría, si bien próxima al escenario principal de los acontecimientos ya enunciados, estaba destinada a recibir a los sectores de menores recursos, mezclándose las precarias viviendas de la clase trabajadora con actividades vinculadas con lo rural, especialmente la horticultura.

A medida que el núcleo valorizado fue expandiéndose, comenzaron a escasear las tierras céntricas y la periferia se tornó más atractiva, dando lugar a nuevas intervenciones en los cursos de agua, haciéndose necesario "invertir" en el curso inferior del arroyo El Cardalito. Sin embargo las primeras acciones, que datan de principios de siglo, están vinculadas con las inundaciones del centro, (recordemos que su desembocadura se ubicaba muy próxima al arroyo Las Chacras). Con la ingenua convicción de solucionar definitivamente este problema, se pensó en desviarlo por un sector distante a unos 5 Km de la costa, para liberar de esta forma, al área céntrica, de una importante masa de agua, en ocasión de precipitaciones intensas.

El fracaso de este comienzo, en cuanto a los resultados obtenidos, impulsó la concreción de nuevos desvíos, que adquirieron la forma de zanjones que corrían por la zona de chacras y quintas, dando por resultado la degradación de nuevas áreas de la periferia, sin cumplir con la finalidad que les diera origen. Se afianza así, una "política"de intentar "sacar el agua" en dirección del centro a la periferia, sin medir las consecuencias a largo plazo, e inaugurando una constante en la ciudad: hoy los sectores con graves problemas de inundación son los periféricos, receptores de la población de menores recursos y en los que la inversión pública en obras de desagües es mínima, consolidándose la dupla inundados/pobres.

Hacia fines de la década del ’20, debido a una revalorización de ciertos sectores costeros (playa La Perla), se incorporan los terrenos ubicados en el curso del ayo El Cardalito, al mercado inmobiliario turístico, haciéndose indispensable su entubamiento, que de todas formas no abarcará, más de unas pocas cuadras, pero dando inicio a un lento proceso que con mayor anticipación y rapidez, ya se había producido en el arroyo Las Chacras.

 

Un comentario sobre las modificaciones en las desembocaduras:

 

Un hecho notable es la "obsesión" por modificar las desembocaduras de los arroyos, respondiendo a un afán por la explotación de la actividad balnearia.

El arroyo El Cardalito que antiguamente desaguaba al norte de la loma de Santa Cecilia, sufrió dos desvíos: el primero por el zanjón que corría por la calle Funes, a unos 800 metros del mar, y el segundo en 1928, cuando se decide entubarlo, el conducto se ubicó a unos 500 metros de la originaria desembocadura, para no desmerecer las playas de La Perla, que atravesaban un período de revalorización.

Otro tanto ocurrió con el arroyo Las Chacras, que desembocaba al sur de la loma de Santa Cecilia, se prefirió excavar una zona rocosa a unos 200 metros al norte, quedando muy próxima a la boca del Cardalito El motivo también está vinculado con el turismo ya que en el punto de su desembocadura, se erigían las distinguidas playas Bristol, y dada la importancia de su caudal, en épocas de fuertes crecientes causaba serios inconvenientes para las mencionadas actividades.

 

 

 

Consideraciones finales

 

Como ya se ha señalado anteriormente, las primeras localizaciones estuvieron ligadas a la disponibilidad de recursos hídricos superficiales, de los que se dependía directa o indirectamente para la existencia.

El Ayo las Chacras será el escogido para las primeras instalaciones, y al mismo tiempo soportará los impactos generados por las mismas.

Si bien la calidad del agua se verá seriamente afectada, especialmente por la contaminación orgánica, no tendrá una dispersión territorial importante, debido a la concentración de actividades en el sector costero.

La escasa población de entonces, de 3000 a 4000 habitantes, no implicaba la inexistencia de afectados por dichas acciones, según lo testimonian las actas del Concejo Deliberante, en las que han quedado plasmadas las frecuentes quejas de vecinos por "los olores nauseabundos del criadero de cerdos y la grasería del Sr. Luro", el estado de las aguas del arroyo, las inundaciones –problema del que nunca se han podido desprender las autoridades del municipio-, producto de una terca persistencia en poblar el valle de inundación, sin olvidarnos del diseño poco feliz de las compuertas del dique, causante de no pocas disputas.

Muchos de estos conflictos sólo quedaron en el nivel de simples denuncias, al menos mientras duró el carácter floreciente de los intereses económicos dominantes.

Durante las primeras décadas, los efectos de las intervenciones, hubieran sido reversibles, ya que sus impactos en términos relativos, no fueron de gran magnitud, pero sentarán precedente, en lo que respecta al menosprecio de la variable natural.

La etapa posterior, en la que se consolida, en la que se consolida el centro recreativo de elite, dará lugar a una profunda transformación, cuyas consecuencias, no sólo serán irreversibles, sino que perviven en la actualidad.

Al grupo social que la pergeñó, que se da el lujo de inventar una ciudad cuya única finalidad será la satisfacción de sus circunstanciales necesidades de recreación y ostentación, muy poco le importarán las consecuencias a largo plazo que pudieran acarrear sus acciones.

Por otro lado, el escaso porte de los cursos de agua que surcaban el centro urbano, ofrecieron muy poca resistencia, ante la afanosa ansia de progreso que regía las intervenciones del medio biofísico. Rápidamente debieron ser ocultados, ya sea a través de desvíos o entubamientos, según los casos, por razones de estética, higiene, especulación inmobiliaria, y especialmente por los inconvenientes causados por los desbordes en épocas de precipitaciones intensas, problema impensable en una ciudad destinada al placer y al refinamiento. Al mismo tiempo, se procurará aprovechar al máximo las tierras "desperdiciadas por el agua", dando a cambio jugosos frutos para los especuladores inmobiliarios.

Cuando la elite deja de frecuentar la ciudad, debido al surgimiento de otros focos turísticos más sofisticados y modernos, sólo queda una ciudad con una gran inversión edilicia y graves problemas estructurales.

Las acciones posteriores de los actores con mayor poder, estarán encaminadas a la destrucción de todo rastro de aquel grupo social (demolición de la rambla, del hotel Bristol, de las grandes mansiones), pero, sin embargo, acentuarán los errores cometidos en el pasado.

Por un lado, se consolidó la tendencia a construir, y a radicar todo tipo de emprendimiento, en la costa, yuxtaponiéndose usos y funciones.

Y por otra, ante la reiteración de los mismos problemas, se elaboraron respuestas idénticas a las de sus antecesores, los cursos de agua son entubados, se rellenan terrenos bajos para la instalación de viviendas, construyendo sin conocer la cota del suelo, etc.

Cada temporal fuerte, deja tras de sí un importante número de inundados, poniendo en jaque a los funcionarios de turno, dando lugar a los ya recurrentes conflictos entre los distintos sectores de la ciudadanía, afectando particularmente a los sectores de menores recursos.

En todo el proceso de construcción de la ciudad, se visualiza un sistemático menosprecio por la variable natural, por las consecuencias a largo plazo, y una total indiferencia por quienes deben sufrir los costos de una desigual inversión en obras públicas, que sirven a los intereses circunstanciales de los grupos dominantes.

Ante este panorama y la actual complejidad que ha adquirido la problemática de las inundaciones, cabe preguntarse ¿ quedarán alternativas para las generaciones futuras?

 

 

 

Bibliografía :

 

Borthiry, David (1974) artículos varios en "La ciudad que nos construyeron". Revista Planteo. Mar del Plata.

Rigonat, María C. (1997) "Inundaciones urbanas .Aspectos socioeconómicos.Un estudio de caso en la ciudad de Mar del Plata" . Actas de la 58 Semana de la Geografía. Sociedad Argentina de Estudios Geográficos.

Sebreli, Juan J. (1984) "Mar del Plata , el ocio represivo" Ed Leonardo Buschi, Bs As.

Villar , María del Carmen (1998) "Inundaciones en el arroyo Las Chacras. Naturaleza, Estado y Sociedad". Inédito

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfico Nro 1

 

Período

Fines siglo XIX

Primeras décadas siglo XX

Áreas afectadas

Próximas a la desemboca- dura del Ayo Las Chacras

Próximas a la costa marítima

Actividad económica dominante

Saladero

Balneario de élite

Intervenciones en los cursos de agua

Colector de desechos

Generación energía

Muelle

Entubamientos

Desvíos

Rellenados de cauce

Consecuencias

Afectan fundamentalmente

la calidad del agua

Modificaciones de cursos

Primeras alteraciones del sistema de drenaje.


Ponencia presentada en el Primer Encuentro Internacional Humboldt. Buenos Aires, Argentina. Noviembre de 1999.