Inicio > Mis eListas > encuentrohumboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 381 al 400 
AsuntoAutor
185/03 - SEXTO ENC Humboldt
187/03 - Aportes p Humboldt
188/03 - Problemas Humboldt
189/03 - La Global Humboldt
190/03 - El Sistem Humboldt
191/03 - Degradaci Humboldt
192/03 - Deterioro Humboldt
193/03 - Árboles y Humboldt
194/03 - Tierra de Humboldt
195/03 - La Percep Humboldt
196/03 - Desastres Humboldt
197/03 - Implicanc Humboldt
198/03 - Reflexion Humboldt
199/03 - La Distri Humboldt
200/03 - La Degrad Humboldt
201/03 - La cuesti Humboldt
202/03 - Estudio A Humboldt
203/03 - Desastres Humboldt
01/04 - SEXTO ENCU Humboldt
02/04 - Una mirada Humboldt
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
ENCUENTRO HUMBOLDT
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 412     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[encuentrohumboldt] 190/03 - El Sistema Urbano de Chile en los albores del siglo XXI
Fecha:Jueves, 11 de Diciembre, 2003  14:29:21 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

EL SISTEMA URBANO DE CHILE EN LOS ALBORES DEL SIGLO XXI

Dídima Olave Farías

Magister en Geografía

Directora Departamento de Investigación-Campus Chillán

  • RESUMEN

    Una revisión de la población de Chile en la segunda mitad del siglo XX muestra un rápido crecimiento del proceso urbanizador. Pasando de un 60% en 1952 a un 83,5% en 1992 los habitantes urbanos. Así mismo, el patrón de distribución permite observar que los centros urbanos se distribuyen en todo el territorio nacional, concentrándose entre la IV y la X región del país.

    Sin embargo, este proceso no es exclusivo de Chile. Un estudio del Banco Mundial, sobre tendencias de crecimiento demográfico en los países subdesarrollados, muestra que éstas son semejantes en todo el mundo y, muy especialmente, en América Latina.

    En 1980 cerca de la mitad de los latinoamericanos (166 millones), vivían en sistemas urbanos sobre 20.000 habitantes. Así mismo, los sistemas urbanos nacionales han manifestado, a fines del siglo XX, una creciente gravitación de las ciudades de 100.000 y más personas. Alrededor de 600 de estas urbes concentran más de la mitad de la población total de la región, destacando entre ellas las aglomeraciones y conurbaciones (CEPAL 1989).

    Frente a este grave proceso de urbanización que vive el continente Latinoamericano y que, de acuerdo con las estadísticas, deberá continuar hasta el próximo siglo, conviene revisar con cuidado cuáles pueden ser sus efectos en Chile.


    INTRODUCCION

    Una revisión de la población de Chile en la segunda mitad del siglo XX muestra un rápido crecimiento del proceso urbanizador. Pasando de un 60% en 1952 a un 83,5% en 1992 los habitantes urbanos. Así mismo, el patrón de distribución permite observar que los centros urbanos se distribuyen en todo el territorio nacional, concentrándose entre la IV y la X región del país.

    Sin embargo, este proceso no es exclusivo de Chile. Un estudio del Banco Mundial, sobre tendencias de crecimiento demográfico en los países subdesarrollados, muestra que éstas son semejantes en todo el mundo y, muy especialmente, en América Latina. (Tabla 1 y Figura 1).

    En 1980 cerca de la mitad de los latinoamericanos (166 millones), vivían en sistemas urbanos sobre 20.000 habitantes. Así mismo, los sistemas urbanos nacionales han manifestado, a fines del siglo XX, una creciente gravitación de las ciudades de 100.000 y más personas. Alrededor de 600 de estas urbes concentran más de la mitad de la población total de la región, destacando entre ellas las aglomeraciones y conurbaciones (CEPAL 1989).

    Para el año 1994, aparecen en Latinoamérica un número de 24 urbes con más de un millón de habitantes, de éstas, cuatro son megalópolis (N.U., 1995), que figuran entre las 15 más grandes aglomeraciones del planeta que, a su vez, presentan también una concentración de las actividades económicas y agudos problemas que han traído disminución de su Calidad de Vida.

    Esta situación ha llevado a una serie de desventajas que se han acrecentado en las últimas décadas y que tornan cada día más difícil la vida a los habitantes de los grandes centros urbanos, tales como déficit de viviendas, escasez de áreas verdes, congestionamiento de tránsito, deseconomías de escala y muy especialmente contaminación ambiental. Estos problemas han motivado el sentimiento de malestar generalizado en la población de estas ciudades.

    Considerando la problemática de las metrópolis la ONU ha apoyado el fortalecimiento de las ciudades intermedias, a fin de conformar un sistema más equilibrado de ciudades. Así, en la mayoría de los países latinoamericanos, se observa hoy día su desarrollo ya sea a través de procesos espontáneos o dirigidos, ciudades que merecen una atención especial por parte de los planificadores con el propósito de evitar en ellas el surgimiento de fenómenos caóticos irreversibles como ocurre en las grandes aglomeraciones.

    De este modo los asentamientos humanos de rango medio aparecen como factores de desarrollo socio-espacial y ambiental alternativos a las formas concentradas de urbanización; así como también, a las formas alternativas de "polos de desarrollo" que han demostrado un escaso éxito en su aplicación.

    Otras ventajas que estas ciudades presentan es el aparecer como eficientes en ciertas economías de escala; tener una relación sustentable con su entorno natural y generar un tipo de gestión participativa.

    Frente a este grave proceso de urbanización que vive el continente Latinoamericano y que, de acuerdo con las estadísticas, deberá continuar hasta el próximo siglo, conviene revisar con cuidado cuáles pueden ser sus efectos en Chile.

     EL SISTEMA URBANO CHILENO

    En las cifras de 1982 todos los sistemas urbanos chilenos aparecían con predominio de población urbana sobre la rural; pero mientras la red urbana Norte presentaba un 93% de su población urbana, la red central alcanzaba al 80%, la red de Concepción y La Frontera, en la VIII y IX región del país mostraban un 65%, mientras el sistema de redes transversales del Norte Chico tenía un 61% de población urbana. En cambio, los dos sistemas urbanos del extremo sur: el de centros de base agropecuaria de la X región de Los Lagos, y el sistema austral (XI y XII Región), solamente llegaban a un 53% y 50%, respectivamente.

    Considerando las tendencias de crecimiento demográfico generales en el mundo y proyectadas estas tendencias en el incremento poblacional chileno hacia el 2.020 se puede estimar que para una población total entre 16 a 20 millones, es posible prever una población urbana entre 13 y 16 millones dentro de un plazo de no más de 20 años. Como la población urbana en el año 1992 alcanzó la cifra aproximada de 9 millones, es perfectamente normal esperar un crecimiento mínimo de 4 y un máximo de 7 millones de personas urbanas para Chile en los próximos veinte años. La pregunta natural es ¿dónde se localizará este nuevo contingente de población urbana si los centros mayores se encuentran saturados y con graves problemas de superpoblación?.

    Por otra parte, conviene reflexionar acerca de la verdadera dimensión del fenómeno urbano en el presente. Todas las cifras presentadas, además de ilustrar la magnitud de la organización actual, obligan a reconocer que en pocos años la "Ciudad" tradicional ha debido sufrir profundas y trascendentales transformaciones, no sólo en su estructura física sino también en su espacio económico y social (Bodini, 1985).

    La verdad es que el "nuevo fenómeno urbano" que ha pasado a sustituir a la antigua ciudad, conserva sólo el nombre tradicional; porque el proceso cultural que contiene requiere de nuevas perspectivas de análisis. La ciudad actual ha pasado a constituir un mundo social mucho más complejo, donde están representados la gran mayoría de los estratos socio-económicos y culturales de un país. En su interior se encuentran todas las tendencias, valores, modelos y elementos humanos positivos y negativos que cada sociedad genera. Este nuevo "mundo urbano" que se presenta claramente en las grandes urbes que han caracterizado el siglo XX y fue reconocido primeramente en la notable descripción y análisis del fenómeno urbano del noroeste de Estados Unidos (Gottman, 1961). Sin embargo, este proceso urbano ha ido avanzando hasta alcanzar todos los rincones del planeta. Grandes ciudades existen hoy en todos los países y el crecimiento y masificación de la vida urbana no sólo afecta a las ciudades capitales como también centros de tamaño medio que perciben un proceso de población creciente y una complejidad cada día mayor en sus actividades y en sus interacciones espaciales.

    Esta situación, proyectada al territorio nacional muestra hoy día un conjunto de centros urbanos de tamaño medio que están cruzando el umbral de los 100.000 habitantes los cuales se deben preparar para enfrentar su rápida transformación física, social y cultural, para convertirse en áreas urbanas mucho más complejas, pero, a la vez, también más ricas y desafiantes como expresiones de vida humana. Desde Arica hasta Punta Arenas a lo menos diez centros de tamaño medio pueden ser mencionados en esta situación (Bodini, 1985).

    Así en el territorio de Chile, de acuerdo al último Censo de Población y Vivienda (1992) aparecen cuatro áreas urbanas: El gran Santiago, conglomerado urbano, Valparaíso-Viña del Mar, y ciudades menores, en el Centro Sur del país, Concepción-Talcahuano, y recientemente la conurbación Serena- Coquimbo en la IV región. De estas áreas ya presentan condición atrofiante las tres primeras para su población, además su emplazamiento comienza a sentir el límite de su capacidad de carga, presionado por la ocupación de su espacio en áreas de riesgo físico, incrementados por procesos provocados por el hombre que inciden en fuertes impactos por la construcción de complejos urbanos e industriales, procesos que desestabilizan los riesgos naturales del sitio urbano. Estas tres áreas metropolitanas se han visto afectadas en las últimas décadas por estos impactos y ha experimentado un deterioro la ciudad en calidad ambiental.

    El cuadro Nº2 permite observar la dinámica de las ciudades mayores del país entre 1952 y 1992 (Martínez, 1997). Aparecen sólo seis ciudades que superan los 200.000 habitantes y dos superan los 500.000, sin llegar a los 800.000 habitantes, exceptuando el gran Santiago que es el área metropolitana nacional.

    En este contexto el sistema urbano nacional difiere en tamaño a los centros urbanos a otro países de latinoamérica como México, Brasil, Argentina, pero también es diferente a países de centro américa como algunas de América del sur (Ecuador, Uruguay y Paraguay). Referente a estos últimos, el número de ciudades medias en Chile es mucho más elevado.

    Las ciudades intermedias mayores del país alcanzan un número de 12 y su tamaño va de 100.000.- a 200.000 habitantes (Mapa 1). Los dos conjuntos de ciudades mayores del país en 1992 aglutina el 61% de la población chilena. Un número mayor de centros urbanos en Chile, están entre los 20.000 y 99.999 habitantes concentrados entre la IV y X Región del país, con un dinamismo destacable. Estas características hacen de Chile una país de Ciudades Intermedias, asentamientos que en el siglo XXI mantendrán sus patrones un dinamismo demográfico con un rol importante en la vida urbana nacional y algunos con carácter global.

    Las ciudades intermedias de Chile, según Hernández H. (1994), exhibirán un heterogeneo comportamiento, estimándose que algunas de ellas crecerán a tasas mayores que la metrópoli nacional. Aquellas localizadas en las proximidades a Santiago presumiblemente crecerán absorbiendo externalidades de la capital nacional (Rancagua). También aquellas urbes alejadas tenderán a difersificar sus funciones.

    Entre las ciudades intermedias mayores un número de ellas ya han presentado un crecimiento intercensal (1982-1992) notorio, sin perder su tamaño medio en relación a Santiago. Este incremento está unido a situaciones de mayor vitalidad económica. Caso especial es el de Serena que conforma la conurbación Serena-Coquimbo, ciudad que expresa un auge en actividades modernas vinculadas al turismo que la transforma en una urbe residencial, con actividades económicas diversas para fomentar su dinámica turística, es la aglomeración que muestra el mayor crecimiento: 29,6% en la década. Este incremento poblacional también esta ejerciendo un peso sobre la capacidad de carga del sitio urbano, ocupándose áreas planas y altas con riesgos litorales propios de un clima simi-árido.

    En el Centro Sur, la ciudad de Temuco, con un aumento intercensal de 29% en la década, capital de la IX región ha recibido población de su entorno rural-urbano, generado por la atracción de sus servicios y funcionalidad, pasando a ocupar el 5º lugar en tamaño entre los centros urbanos del país. Su emplazamiento comienza a sentir la presión hombre-naturaleza, rebalsando sus límites en construcción.

    Lo antes señalado motiva especial interés hacia los estudios ambientales y de Calidad de Vida en las ciudades medias, ya que en ellas dada la magnitud e intensidad de los problemas presentados, la mayor de las veces es posible buscar mecanismos que impidan que éstos se vuelvan irreversibles, como ya sucede en la metrópolis de Santiago.

    Los aspectos referidos conducen a evaluar el comportamiento en estos centros urbanos y entregar resultados para las políticas de gestión local que permitan ofrecer a sus habitantes una mejor Calidad de Vida, asegurando niveles satisfactorios para el siglo XXI, que eviten la emigración hacia las áreas urbanas mayores.

    El mapa Nº 1 muestra la localización de los asentamientos de nivel Intermedio y áreas urbanas metropolitanas de Chile. Como se observa, estos centros presentan un carácter litoral al norte de Santiago, en cambio al sur de esta aglomeración se sitúan, en la depresión intermedia del país, corresponden en su gran número a los de tamaño menor y mayores de 100.000 habitantes, todos con un fuerte hinterland agrofrutícola y forestal.

    Es importante señalar que a nivel nacional el ímpetu de la urbanización está en disminución en las últimas década y el crecimiento de las ciudades será eminentemente natural, desapareciendo la desruralización en muchas regiones del país, por lo tanto el incremento urbano de las ciudades más grandes después del año 2000 será muy poco, aunque la población urbana del país seguirá aumentando (CELADE, 1991). Entonces cobra especial interés la dinámica económica social de la ciudad chilena, la modalidad de gestión y su inserción en la economía mundial.

    CONCLUSIONES

    Es evidente que a partir de la segunda mitad del siglo en Chile ha tenido lugar un proceso fuerte de urbanización, la población del país se concentra en ciudades.

    Primero fueron las grandes urbes las que presentaron el mayor porcentaje de crecimiento, siendo receptoras del proceso migratorio rural-urbano y urbano menor a centros mayores. Las ciudades medias a partir de la década del 60, comienzan esta misma dinámica de población. Solamente en 1980 se inicia la disminución de la desruralización, lo que trae como consecuencia que al finalizar este siglo el crecimiento urbano sea eminentemente natural.

    Otro hecho importante es el crecimiento experimentado en número y tamaño de las ciudades medias distribuidas en todo el territorio nacional. Un número importante de estas ciudades son de rango uno a nivel regional, ocasionando una transformación en su dinámica urbana.

    En consecuencia, la ciudad Chilena en los albores del siglo XXI, ha cambiado su carácter y su escenario es de gravitación diferente a nivel regional y nacional. Además algunos de estos centros urbano se revelan como ciudades emergentes para enfrentar la globalidad.

    .

    FIGURA Nº1

    AMERICA LATINA: PROYECCIÓN DE POBLACIÓN TOTAL Y URBANA 1920-2000

    Fuente: Bodini, 1985

    BIBLIOGRAFIA

    BUENO, O. 1984: "Cidades media e organizacao do espaco no Brasil". Revista Geografía e Ensino. Bello Horizonte, Brasil.

    BODINI, C.C. H., 1982: "Geografía Urbana". Colección Geográfica de Chile. Instituto Geográfico Militar. Santiago-Chile.

    CARAVACA, B. J., 1998: "Los nuevos espacios ganadores y emergentes". EURE – Artículo en Revista Latinoamericana de Estudios Urbanos Regionales". Santiago de Chile.

    CEPAL, 1979: "Población, Urbanización y Asentamientos Humanos en América Latina. Situación Actual y Tendencias futuras (1950-2000)". Conferencia Latinoamericana sobre Asentamientos Urbanos. México D.F., Noviembre 1983.

    CEPAL, 1983: "Algunas implicancias de la distribución espacial de la población de América Latina". Versión Preliminar. Chile, 1983.

    CEPAL, 1989: "La crisis urbana en América Latina y El Caribe": Reflexiones sobre alternativas de solución. N. U. – CEPAL, Santiago de Chile.

    CEPAL, 1991: "Gestión Urbana en Ciudades Intermedias". Comisión Económica para América Latina y El Caribe". México, 1991.

     

    HERNANDEZ, H., 1994: "Población Chilena: Dinámica Demográfica Prospectiva y Problemas". Revista Tiempo y Espacio. Universidad del Bío-Bío, Chillán, Chile.

    INE, 1992: Censo Población y Vivienda. Instituto Nacional de Estadísticas, Santiago, Chile.

    MARTINEZ, P. J., 1997: "Urbanización, crecimiento urbano y Dinámica de la Población de las Principales ciudades de Chile. 1952-1992". Revista de Geografía Norte Grande, Instituto de Geografía. P. Universidad Católica de Chile. Santiago-Chile.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    CALIDAD DE VIDA EN CENTROS URBANOS DE OVALLE Y CHLLAN.

    LOCALIZACION GEOGRAFICA Y AREA DE INFLUENCIA

    Las ciudades intermedias, Ovalle en la IV región y Chillán en la VIII región, están localizadas ambas en la depresión intermedia y su rango jerárquico es de 3er. Orden en sus regiones.

    Ovalle es considerada una de las ciudades significativas dentro del sistema de la IV Región, es a la vez, una de las ciudades medias del sistema urbano nacional. Capital de la Provincia de Limarí, fue fundada en 1831 para dar respuesta a las necesidades administrativas de la época. Se sitúa en la comuna de su mismo nombre y dista 88 km de la ciudad de La Serena y a 411 km de Santiago, Capital del país. Su población alcanza a 50.000 habitantes en el último Censo 1992.

    Se encuentra emplazada en las terrazas fluviales del río Limarí, presentando un plano urbano del tipo estrella, derivado del tradicional damero, el cual abandonó por su reciente expansión, posee un clima semiárido continental. Constituye un importante centro para el valle del Limarí, cuya dotación de recursos agropecuarios permite sustentar una actividad agrícola cada vez más pujante, que en los últimos años ha experimentado una transformación y modernización en lo que a tecnología se refiere para el apoyo de la actividad productora de uvas de exportación de la región.

    Desde el punto de vista de funcionalidad en su contexto regional, Ovalle se presenta como una ciudad primada por el número de funciones que ella registra.

    Su rol nodal lo ejerce un área de influencia con su hiterland y las ciudades mayores regionales de primer rango. Con Santiago tiene una relación secundaria más distante en su proyección nacional. Hoy se abre al sistema económico internacional por las condiciones climáticas regionales que permiten ofrecer variedad de productos agrícolas de exportación en su entorno rural.

     

     

     

    La ciudad de Chillán está localizada en el centro del país a 400 km de distancia de Santiago. Pertenece a un dominio climático mediterráneo de condición continental y su sitio en el valle central de Chile está relacionado con los procesos geográfico físicos acontecidos en la Cordillera de Los Andes localizada al Este. Emplazada en cuatro unidades geomorfológicas y plataforma piedemontaña, terrazas fluviovolcánicas, paleocanales, terrazas fluvioglaciares. La evolución de los procesos físicos andinos y los sistemas de escurrimiento antiguos y actuales determinan la distribución y características del nivel freático que aparece cercano a la superficie del suelo, factor importante en los riesgos de anegamiento e inundaciones que afectan al área urbana en períodos invernales. Acompaña este tipo de riesgos de carácter sísmico que actúa sobre la mayor parte del sitio de la ciudad.

    Cuenta con una población de 148.000 habitantes en el Censo de 1992, con una tasa de crecimiento de 1,5 proyectándose como un centro urbano de 230.000 personas para la mitad del siglo XXI.

    Su área de influencia geográfica de mayor acción es con la ciudad de Concepción, capital de la VIII Región del país, así mismo tiene una fuerte relación con los centros urbanos vecinos lo que hace que éstos aparezcan subordinados incidiendo los servicios que ella ofrece como capital provincial. Sin embargo, tiene una activa relación de flujos hacia la V región por el Norte y X región por el Sur. Como así mismo, salen flujos diarios de productos agrofrutícolas desde su entorno rural hacia el exterior.

    OBJETIVOS

    1. Aplicar un enfoque integrado y sistémico con variables controlables y de percepción para abordar la problemática de Calidad de Vida en Ciudades Intermedias de Chile.
    2. Evaluar comparativamente la aplicabilidad de la metodología a generar en medios ambientes regionales diferentes: Chillán en la VIII Región y Ovalle en la IV región.

     

    METODOLOGIA

    En el diagrama se puede observar la secuencia de la metodología generada que presenta un carácter interdisciplinario, integrado, aplicado en Ciudades Intermedias del país, con medios geográficos diferentes como son Ovalle en una región semiárida y Chillán con clima templado.

    Ambas ciudades fueron divididas en Unidades Espaciales denominadas Unidades Estructurales Urbanas, realizadas con una metodología específica (Olave F., Bodini H., 1995).

    Las dimensiones consideradas fueron: naturales, sociales y económicas, comunicaciones, recreación y amenidades, equipamiento comunitario, más la dimensión perceptiva, sometidas a un análisis multivariado que permitió simplificar el número de indicadores que contribuyeron a determinar los niveles de Calidad de Vida para las dos ciudades.

    Finalmente, estos resultados se complementan con las matrices integrales para cada unidad, y la cartografía de síntesis correspondiente a cada variable que condujo a un Atlas de Calidad de Vida para los dos centros urbanos investigados.

    RESULTADOS

    Al comparar los resultados obtenidos en las dos ciudades del estudio se advierten sectores con diversos niveles de Calidad de Vida como consecuencia de factores naturales, demográficos, sociales y socioeconómicos.

    La evaluación comparativa de la aplicabilidad de la metodología desarrollada para medir Calidad de Vida en Ciudades Intermedias, permite establecer, en relación con los patrones espaciales de estas ciudades lo siguiente:

     

     

     

    • En ambas ciudades el valor más alto corresponde al núcleo central, debido principalmente a su dotación de equipamiento y a la preferencia residencial subjetiva. Sin embargo, las condiciones de antigüedad de la construcción generan ciertas limitantes en calidad de vivienda y además se advierten algunos problemas de contaminación.
    • En la periferia se advierten básicamente dos circunstancias. La periferia antigua y la reciente:
    1. En la primera se observan áreas bajas en niveles de Calidad de Vida, con hacinamiento, carencia de equipamiento, bajos ingresos y serios problemas de salud y alimentación.
    2. En estas áreas juega un rol muy importante las condiciones naturales del emplazamiento, además de la precariedad socioeconómica, ya que algunas unidades están emplazadas en áreas de riesgos naturales. Esto se ve incrementado con la presencia de contaminación de aguas y sólidos.
    3. En las áreas periférica de expansión reciente, se produce diferenciación social. Algunas áreas se presentan como sectores exclusivos que logran altos niveles de Calidad de Vida, aunque no se cuente con la suficiente dotación de equipamiento Comunitario y de Recreación y Amenidades.
    4. El resto de estas unidades está sometido a reglamentos de infraestructura que aseguran una Calidad de Vida al menos Media o Media Inferior.
    5. Además se advierten la presencia de Unidades con alto nivel de Calidad de Vida Media o Media Superior próximos al núcleo central, que corresponden a sectores consolidados con cierta antigüedad.
    6. Un punto digno de mención especial es que de un total de 29 Unidades de Chillán y 32 de Ovalle a las cuales se aplicó esta metodología, solamente dos en la primera ciudad y cinco en la segunda merecieron la calificación de Nivel de Calidad de Vida Inferior, lo que demuestra que si bien existe heterogeneidad las carencias no alcanzan los niveles críticos de las ciudades mayores.

    A su vez los sectores con Calidad de Vida Superior no se localizan en áreas exclusivas.

     

     

     

    Con respecto a condiciones disímiles observadas en las ciudades de estudio, éstas están en relación con:

    Los diferentes tipos de emplazamiento urbano: Chillán se desarrolla sobre una Unidad geomorfológica de plataforma piedemontaña sin grandes desniveles. Mientras la ciudad de Ovalle está emplazada en un estrecho valle que obliga la ocupación de terrazas con grandes desniveles.

    Otra diferencia importante corresponde al tamaño de población de ambas ciudades. Mientras Ovalle apenas supera los 50.000 habitantes, Chillán se acerca a los 150.000 habitantes.

    CONCLUSIONES

    La hipótesis planteada quedó demostrada al aplicar una metodología integrada e interdisciplinaria que contempla la dimensión Objetiva y Perceptiva, cuyos resultados se compilaron en matrices integradas y en cartografía temática y de síntesis las que permitieron demostrar claramente las diferencias en Niveles de Calidad de Vida Urbana.

    Estas condiciones presentadas en Chillán y Ovalle hacen aún más notables las semejanzas en su patrón de desarrollo concordante con los niveles de Calidad de Vida en estas Ciudades Intermedias del país.

    De acuerdo a los resultados de la metodología elaborada y aplicada se puede recomendar la comprobación de este patrón como hipótesis para investigar la Calidad de Vida en las Ciudades Intermedias de Chile y América Latina.


    Ponencia presentada en el Primer Encuentro Internacional Humboldt. Buenos Aires, Argentina. Noviembre de 1999.