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Asunto:[encuentrohumboldt] 187/03 - Aportes para el Análisis Espacial de la Viole ncia (especialmente la doméstica)
Fecha:Miercoles, 3 de Diciembre, 2003  19:22:32 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

APORTES PARA EL ANALISIS ESPACIAL DE LA VIOLENCIA (especialmente la doméstica)

Lic. Mónica Colombara ()

Prof. Viviana Pelizzari (

La tierra del silencio es la que hace el humus más fértil. Si el crimen no se nombra es menos crimen porque la palabra es el primer testigo incómodo.

Griselda Gambaro. Ganarse la muerte.

 

Los procesos de transformación social y cultural contemporáneos generan nuevos campos de investigación cuyos cuadros de referencias exigen un constante análisis y elaboración teórico-metodológica.

La violencia es un problema social grave que afecta a todos los sectores, su ocurrencia se relaciona con una combinación de factores interpersonales, interaccionales, sociales y culturales y se manifiesta de diversas formas y matices.

El presente trabajo focaliza la atención en la denominada violencia doméstica por su impacto creciente en la conciencia comunitaria y por la necesidad de un abordaje interdisciplinario. Primero aborda algunas precisiones terminológicas y plantea el enfoque teórico y metodológico utilizado para su análisis; posteriormente se presentan experiencias obtenidas de las historias de vida consultadas y de los grupos de ayuda mutua en los que se participó como observadoras. Tales experiencias permiten inferir que los hogares, en esas circunstancias, se transforman en territorios del miedo.

La violencia doméstica, la que ocurre en el espacio familiar inmerso en la vida cotidiana, trasciende del espacio privado al público. El fenómeno existe y tiene consecuencias sociales, económicas y políticas para el conjunto de la sociedad. Esto implica cuestionar la creencia generalizada de que lo que sucede dentro del ámbito de una familia es una cuestión absolutamente privada.

La violencia y el maltrato dentro de la familia es un fenómeno complejo, multifacético y extendido: violencia conyugal, maltrato infantil, abuso sexual intrafamiliar, maltrato a personas ancianas y a discapacitados son algunas de las manifestaciones más frecuentes. Se encuentra en todas las clases sociales y en todos los niveles socio-educativos. Adopta diversas formas: maltrato físico, maltrato psicológico, abuso sexual, abandono y negligencia.

Según Corsi (1994, 9) es probable que la violencia familiar sea un valor cultural con raíces profundas que caracteriza la relación entre los más fuertes y los más débiles y que se transmite de una generación a otra, a través de los canales habituales -la familia, el juego, el deporte, las instituciones educativas- y, últimamente, con el poderoso refuerzo de los medios de comunicación.

Poder es la capacidad de afectar a otras personas; influencia es el uso de esa capacidad; control es la forma exitosa del uso del poder. La violencia es una forma de ejercicio del poder mediante el empleo de la fuerza. Para que la conducta violenta sea posible, tiene que darse la existencia de un cierto desequilibrio de poder, que puede estar definido culturalmente o por el contexto, o producido por maniobras interpersonales de control de la relación.

La violencia doméstica o familiar alude a todas las formas de abuso que tienen lugar entre los miembros de una familia. Se considera relación de abuso a aquella forma de interacción que, enmarcada en un contexto de desequilibrio de poder, incluye conductas de una de las partes que, por acción u omisión, ocasionan daño físico y/o psicológico a otro miembro de la relación. Para que una situación familiar sea considerada como un caso de violencia familiar, la relación de abuso debe reiterarse periódicamente o manifestarse en forma crónica.

Se reconocen distintas categorías de violencia familiar.

1-Maltrato infantil, comprende cualquier acción u omisión, no accidental, que provoca daño físico o psicológico a un infante por parte de padres o adultos.

2- Maltrato a los ancianos, se refiere a todo acto intencional de un miembro de la familia que provoque daño físico o psicológico a un anciano.

3- Violencia conyugal o marital, abarca las situaciones de abuso reiterado que afectan a un hombre y una mujer íntimamente relacionados, aún cuando no estén legalmente casados. Puede ser: a) maltrato hacia la mujer: es el caso más frecuente de violencia familiar. b) violencia recíproca o cruzada. c) maltrato hacia el hombre, es el abuso menos frecuente. De estos tres tipos, el presente trabajo focaliza la atención en el primero.

Para encontrar una explicación de la violencia familiar suele caerse en excusas facilistas como el alcohol, la droga, la culpabilidad de la víctima, o psicopatologías. Pero una persona se desarrolla en distintos contextos, por lo tanto, en este problema social las causalidades deben ser buscadas en dichos contextos.

Corsi basándose en una investigación sobre desarrollo humano de Brofenbrenner (1987) propone considerar un modelo ecológico para no aislar a la persona de su contexto social. Según este modelo una persona se desarrolla en tres contextos:

1. Macrosistema, abarca patrones generalizados en la base de la sociedad tales como las formas de organización social, tipos de creencias, por ejemplo, la cultura patriarcal.

2 Exosistema, formado por la comunidad más próxima, por ejemplo, la escuela, la iglesia, el ámbito laboral.

3. Microsistema comprende la red vincular más próxima a la persona.

 

El espacio social es producido por la sociedad que en él se reproduce, en diversos niveles de relaciones sociales; se concretiza en lugares sociales, construidos o conquistados en la interacción del movimiento tiempo/espacio, en que son generadas las formas de organización social.

El espacio social se entiende como la realidad producida por la materialización de la existencia social, por medio de la realización integral de la vida en su proceso de desarrollo ininterrumpido.

Espacio y tiempo constituyen las dimensiones materiales de la vida cotidiana; todo ocurre en un lugar y un momento concretos. El espacio doméstico, el hogar, es un lugar dotado de valores y significado, adquiere connotaciones que superan a las del mero alojamiento. En el proceso de relaciones de género, es un espacio social construido por varones y mujeres en sus vínculos cotidianos y donde se ejercen mecanismos de dominación.

García Ballesteros, A. (1994) considera la vida cotidiana como una construcción social limitada, formada por la conducta, los significados y el contexto.

El estudio de lo cotidiano implica un cambio de escala del análisis espacial. El lugar es la categoría de análisis apropiada para ello. Siguiendo a Milton Santos se impone la necesidad de encontrarle nuevos significados (1996, 252). El orden local funda la escala de lo cotidiano y sus parámetros son la co-presencia, la vecindad, la intimidad, la emoción, la cooperación y la socialización con base en la contigüidad. (1996, 272).

Lugar es el "foco central de la investigación geográfica de la vida cotidiana"(Sabaté Martínez y otras, 1996, 287) dado que es el entorno donde se concreta la red de actividades, relaciones y afectos. El lugar es "la expresión de un estar junto sensible" de un tiempo que se cristaliza en el espacio (Soares Barcellos citado en Mezquita, 1995, 47). Cada lugar se define tanto por su existencia corpórea como por su existencia relacional.

En el lugar, dice Yi Fu Tuan (1986, 286), se manifiestan los lazos afectivos de los seres humanos aunque con diferencias en intensidad, sutileza y modos de expresión. Asume muchas formas y varía en amplitud emocional e intensidad. Si bien puede ser un concepto difuso es concreto como experiencia personal.

El carácter del lugar, es por tanto, una unidad cognitiva estructurada que integra una combinación de significado, dotando al territorio de un sentido único. La estructura del carácter del lugar se articula sobre dos grandes fuentes de significación: una, sobre los significados asociados a las formas y elementos físicos del entorno; la otra, sobre los significados ligados a las actividades y la vida de la gente.

Porque cada cual ejerce una acción propia, la vida social se individualiza, y porque la contigüidad es creadora de comunión, la política se territorializa con la confrontación entre organización y espontaneidad. El lugar es el cuadro de referencia pragmática del mundo, del cual le viene solicitudes y órdenes precisas de acciones condicionadas, más es también el teatro insustituible de las pasiones humanas, responsables, a través de la acción comunicativa, por las más diversas manifestaciones de la espontaneidad y la creatividad. (Santos, 1996, 258). En el lugar, cooperación y conflicto son la base de la vida en común.

El conflicto es un factor participante en cualquier grupo de personas. Dada la inevitabilidad del conflicto, el centro de la cuestión pasa a ser el método utilizado para la resolución. El hogar – como lugar donde se materializan las relaciones interpersonales y familiares- es un medio especial para la emergencia de conflictos entre sus miembros otorgándole significado al mismo. El conflicto puede expresarse bajo formas muy disímiles, siendo la resolución violenta sólo una de ellas.

Agresividad es la capacidad humana para oponer resistencia a las influencias del medio. En tanto agresión es la conducta mediante la cual la potencialidad agresiva se pone en acción. Las formas que adopta pueden ser motoras, verbales, posturales, gestuales, etc. Dado que toda conducta es comunicación, lo esencial de la agresión es que comunica un significado agresivo. Por lo tanto, tiene un origen (agresor) y un destino (agredido).

Un golpe, un insulto, la rotura de un objeto, para que puedan ser definidas como conductas agresivas deben cumplir con otro requisito: la intencionalidad, es decir, la intención, por parte del agresor de ocasionar un daño.

El ser humano no reacciona frente a los estímulos sino frente a la interpretación que hace de ellos. Es decir, para poder entender una conducta agresiva, el observador externo necesita saber cuál es el significado que el sujeto le adjudica a la situación.

El sujeto construye permanentemente su realidad, adjudicándole significados, en función de los cuales se estructuran sus conductas. Una persona agresiva es aquella que tiende a percibir los datos de la realidad como provocadores o amenazantes y, frente a tal construcción cognitiva, reacciona con conductas de ataque y defensa.

Hombre golpeador se considera al que ejerce abuso físico y/o emocional y/o sexual contra su esposa o compañera. Existe una concepción de género muy marcada. La mujer es de su propiedad y siente que tiene que mantener su poder sobre ella de cualquier modo. Hay una variada gama de recursos agresivos mediante los cuales un hombre intenta resolver situaciones planteadas con su esposa o compañera. No está relacionado con la posición social ni económica. El hombre aprende a ser violento. Generalmente se forma en un hogar violento con menosprecio hacia la mujer.

Por su parte, mujer golpeada o maltratada es aquella que sufre maltrato intencional, de orden emocional, físico y/o sexual, ocasionado por el hombre con quien mantiene un vínculo íntimo. Esta mujer siente traspasada la frontera de su inviolabilidad personal, se genera en ella un sentimiento de inseguridad e impotencia.

Las personas sometidas a situaciones crónicas de violencia dentro del hogar presentan una debilitación gradual de sus defensas físicas y psicológicas, lo cual se traduce en un incremento de los problemas de salud (enfermedades psico-somáticas, depresión, etc.) o en una marcada disminución en el rendimiento laboral.

Los niños y adolescentes, que son víctimas o testigos de violencia familiar, frecuentemente presentan trastornos de conducta escolar y dificultades en el aprendizaje. Asimismo, los niños que aprenden en su hogar modelos de relación violentos tienden a reproducirlos. Por ejemplo, un alto porcentaje de menores con conductas delictivas proviene de hogares violentos. Un alto porcentaje de los asesinatos y lesiones graves ocurridos entre miembros de una familia son desenlace de situaciones crónicas de violencia doméstica.

Estas son algunas razones por las cuales el problema de la violencia familiar no puede seguir siendo entendido como una cuestión privada, ya que la salud, la educación, el trabajo, la seguridad, son cuestiones públicas y comunitarias. Por lo tanto, un factor potencialmente perturbador para todas esas áreas debe ser considerado como un problema que afecta a todos, en cuanto integrantes de una comunidad.

Para abordar estas cuestiones teóricas se investigó desde una actitud participativa. En el trabajo con mujeres golpeadas o maltratadas, es prácticamente imposible no participar. En contacto directo con esa realidad y por intermedio de la reflexión sobre las investigaciones realizadas, se puede comprender cómo son construidas las dimensiones del espacio social.

En otras palabras, el procedimiento metodológico se basó en la investigación participante y en el análisis e interpretación de historias de vida, análisis de denuncias, grupos de autoayuda y estudios de prevalencia

El compromiso fue participar en los grupos de reflexión y de auto ayuda de las mujeres violentadas para corroborar la hipótesis inicial de que el hogar, en tanto lugar es, además de cooperación y afecto, expresión de conflictos muchas veces resueltos con distintas formas de agresión.

Un último párrafo, en los países hispanoparlantes, la violencia familiar es tratada como problema desde hace poco más de una década, dando lugar a diversas iniciativas que, de acuerdo con las peculiaridades regionales, han enfatizado alguno u otro aspecto del problema. En distintos países latinoamericanos existen programas de asistencia y de prevención de la violencia familiar, frecuentemente ligados a iniciativas de organizaciones no gubernamentales (generalmente fundaciones). En el contexto de la región son prácticamente inexistentes los casos de políticas oficiales que intenten dar una respuesta global al problema. En Argentina, en los últimos años se han desarrollado varios programas de asistencia y prevención de la violencia familiar, algunos focalizados en el tema de maltrato y abandono infantil y otros, en el tema de la violencia conyugal.

 

 

Historias de vida

María Mercedes, 37 años, casada con un agente de la Policía Federal, 2 hijos (uno de 16 años y otro de 9 años):

Estuvo internada en el Hospital Churruca con diagnóstico de depresión pos parto. Soportó los golpes y el maltrato desde el primer embarazo:...."estando embarazada de mi segundo hijo me golpeaba y me apuntaba con el arma en la cabeza amenazándome de muerte".

En enero de este año, el padre golpea severamente al hijo menor, eso la decide a hacer la denuncia en la Fiscalía y solicitar la exclusión del hogar. A pesar de eso –dos meses después- continúa durmiendo en la misma cama "aunque no pasa nada para no empeorar la situación". Desde entonces "no puedo beber nada cuando él está en casa porque intentó drogarme dos veces".

Ana, chaqueña, tiene 44 años, dos hijas de 22 y 12 años de edad del primer marido que viven con su abuela, y dos hijos de 4 años y 18 meses que viven con ella y su actual marido, puntano, metalúrgico.

Los golpes e insultos empezaron en el embarazo ..."me golpeaba en piernas, pechos y otros lugares"..."me agarra de atrás y desprevenida, sin motivo, me descoloca, me da de costado y de atrás"...."a veces me patea en el traste cuando preparo el desayuno en la madrugada". El ciclo de la violencia está expresado en las siguientes palabras "el golpe lo calma, después viene un período de calma hasta que vuelve a comenzar".

Analía, tucumana, maestra, 28 años de edad, 4 hijos (uno de 9 años de una pareja anterior), los del marido actual son de 5 y 3 años y 10 meses de edad.

Ella se escapa de Tucumán a Buenos Aires embarazada y con los cuatro hijos buscando refugio en la casa de su abuela....."mi mamá y mi abuela también fueron mujeres golpeadas, mi bisabuela murió quemada por el marido".

El marido, santiagüeño, ex-torturador, "cuando me miraba enojado me hacía encima"..."las relaciones sexuales eran violaciones, él me controlaba la menstruación, sólo quería tener hijos....yo tomaba pastillas a escondidas".

Analía al llegar a Buenos Aires aborta, consigue trabajo como preceptora en dos escuelas, alquila un departamento en Once con la ayuda de la madre, y envía a los hijos a doble escolaridad. El marido la encuentra, ella lo denuncia por malos tratos en la Comisaría de San José de Temperley. "El insiste en volver, me envía cartas de amor para volver juntos".

Mabel, 35 años, tres hijos varones (de 14, 12 y 5 años de edad), enfermera, marido paraguayo.

Con respecto al marido dice: ..."trabaja cuando quiere, le gusta tomar". La controla y la insulta delante de los hijos "¿de dónde venís a esta hora? ¿con quién te revolcaste?"..."también me amenaza de muerte"....."los chicos ahora también me agreden".

Hizo la denuncia por malos tratos en la Comisaría, allí la convencen de que sólo haga la exposición. Vuelve a la casa, reincide con su marido, "no necesito sexo, necesito la casa con mis cosas" pero "me siento sola, la sociedad no me comprende, me da ganas de suicidarme". .."tomo todo tipo de medicamentos".

La memoria es selectiva, tratan de no acordarse. Hay confusión. Cuando escriben comienzan a recordar.

Griselda, 31 años de edad, tiene fobias, la calle le da miedo.

"Cuando empecé a escribir (se refiere a la historia de vida) me di cuenta de que me han jodido, no sólo él sino todos, al comienzo sólo lloraba hasta que me aflojé y comencé a recordar hacia atrás, pero no más allá de los quince años, con un episodio con mi papá, muy violento. El fue quien me llevó a hacerme un aborto".

Rosa, de 25 años, un hijo de 9 años, vive en Glew, también manifestó tener fobias.

"Me da miedo estar entre mucha gente, no puedo ir a las fiestas de mi hijo en el colegio, tampoco puedo estar con las otras madres a la salida del colegio"..."para viajar en tren o en colectivo necesito que me acompañen".

Cuando deciden salir de la situación de violencia, a luchar por ellas, en general la emprenden por sus hijos; les cuesta pensar en ellas. Temen que sus hijos también sean violentos y/o violentados; es lo que las lleva a buscar ayuda y tratar de salir. Reconocen la fuerza y el apoyo de los grupos de auto-ayuda, la necesidad de hablar, sentirse contenidas, aprobadas y cuerdas.

 

 

A modo de conclusión

Entre las primeras apreciaciones que se podrían hacer luego de incursionar en el análisis espacial de la violencia doméstica se puede decir que:

la violencia doméstica o familiar es un problema social grave que afecta a todos los sectores sociales; su ocurrencia se relaciona con una combinación de factores interpersonales, interaccionales, sociales y culturales.

el hogar entendido como lugar - y definido éste tanto por su existencia corpórea como por su existencia relacional – puede transformarse en territorio del miedo para todos(as) aquellos(as) que viven una situación de subordinación o sometimiento, generando sentimientos de inseguridad e impotencia.

la violencia que ocurre en el espacio familiar (ámbito privado) trasciende al espacio público demandando la generación de políticas públicas al respecto y la intervención gubernamental y no gubernamental para su tratamiento. Por ende, se cuestiona la creencia generalizada de que lo que sucede dentro del ámbito familiar es una cuestión absolutamente privada.

 

Ante la experiencia y el análisis, ¿es válido hablar del hogar como territorio del miedo cuando se dan problemáticas como las planteadas precedentemente?. El miedo de las mujeres no es "aespacial"; el lugar con mayores probabilidades de ser escenario de una agresión sexual es el propio domicilio de la víctima (Sabaté, 1995, 299). La presentación de este paper tuvo por finalidad introducir el tema y ponerlo a discusión para seguir avanzando en su análisis.

 

 

 

Bibliografía:

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ONU, 1993: Conferencia Mundial de los Derechos Humanos (Viena).

ONU, 1993: Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de la Violencia en contra de la Mujer.


Ponencia presentada en el Primer Encuentro Internacional Humboldt. Buenos Aires, Argentina. Noviembre de 1999.