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Asunto:[encuentrohumboldt] 177/03 - Género y Trabajo
Fecha:Lunes, 17 de Noviembre, 2003  13:19:50 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

Día luminoso

GÉNERO Y TRABAJO

PROCESOS GLOBALES Y SU INCIDENCIA LOCAL

Prof. LETICIA NORA GARCÍA

Universidad Nacional de La Pampa

Facultad de Ciencias Humanas


Resumen

Se parte del supuesto que los procesos globales tienen efectos desiguales a escala local e individual y por lo tanto, las crisis económicas deben ser reinterpretadas desde una perspectiva de Género, ya que efectan de forma distinta a varones y mujeres. La presente ponencia retoma algunas apreciaciones sobre Jefaturas Femeninas,Trabajo y Familia, surgidas del trabajo: Mujeres Populares de la Localidad de Toay, Provincia de la Pampa.

En el mismo se pretende visibilizar las situaciones cotidianas que enfrentan mujeres jefas de nivel socioeconómico bajo, ya que sus contextos familiares aparecen aún más amenzados por la crisis.

Palabras claves: Familia, Mujer, Trabajo, Mercado de trabajo

 

GÉNERO Y TRABAJO

PROCESOS GLOBALES Y SU INCIDENCIA LOCAL

Prof. LETICIA NORA GARCÍA

Universidad Nacional de La Pampa

Facultad de Ciencias Humanas

Introducción

La ciudad, como la sociedad ha estado basada a lo largo de la historia en el trabajo de las mujeres, subordinadas a los hombres en la estructura de la familia patriarcal. Los actuales procesos de transformación a escala planetaria modifican en profundidad la relación entre ciudad y mujer, planteando una nueva problemática urbana. Una de ellas es la incorporación masiva de la mujer al trabajo remunerado, por lo que se ha modificado la organización de la vida cotidiana en la ciudad, al tiempo que han cambiando las relaciones de poder entre géneros en el seno de la unidad familiar.

Uno de los efectos sociales más importantes de la nueva economía informacional global es la entrada masiva de la mujer en la población económicamente activa de todos los países, tanto en situación de asalariadas como de trabajadoras autónomas. (Borja y Castell, 1997)

El trabajo, la familia y los mercados laborales han sufrido una profunda transformación en el último cuarto de este siglo debido a la incorporación masiva de las mujeres al trabajo remunerado, en la mayoría de los casos fuera del hogar, tendencia generalizada a nivel mundial.

Naturalmente, la mujer ha venido desempeñando tradicionalmente trabajo socialmente productivo, tanto en las tareas de la casa y el cuidado de los niños como en el cultivo de la tierra o en la ayuda a las actividades remuneradas del hombre/cabeza de familia. Lo nuevo es que aún manteniendo la mayoría de las actividades mencionadas, la mayoría de las mujeres en casi todos los países industrializados y una proporción que crece rápidamente en las economías urbanas de los países en vías de industrialización, se incorporan al mercado de trabajo.

Ahora bien, por qué la expansión del empleo ha tenido un cariz femenino en la nueva economía? Borja y Castell argumentan que no es la fuerza física, ni la habilidad de sus manos, ni su facilidad para sonreir lo que ha determinado la condición laboral de la mujer. Lo que la ha convertido en un trabajador altamente deseable en la nueva economía informacional global es la posibilidad de prestar un servicio equivalente por menor salario y en condiciones laborales mucho más precarias que las de sus compañeros masculinos… Pero aún hay algo más importante que el nivel de salario: la flexibilidad del trabajo. En una economía cambiante, con constantes interacciones globales, y entre lo local y lo global, las empresas y los mercados de trabajo, han necesitado liberarse de las trabas de la legislación social conquistadas por las luchas obreras de la sociedad industrial. El trabajo a tiempo parcial, la subcontratación, el empleo temporal y los procesos de informalización de la economía son mecanismos escenciales del nuevo modelo de producción flexible.

Esta coincidencia también está relacionada con el género. Puesto que el trabajo de las mujeres se ha considerado tradicionalmente complementario de los ingresos de los hombres en la familia, y las mujeres continúan siendo las responsables de sus hogares y sobre todo de la crianza de los hijos, la flexibilidad laboral se ajusta, también a las estrategias de supervivencia para ocuparse de ambos mundos al borde de un ataque de nervios."(Castell,1998)

En cuanto a los países pobres, las mujeres forman la mayor parte de la fuerza de trabajo de la economía informal urbana, la otra cara de la globalización, sector indispensable para asegurar la vida de las ciudades en la mayor parte del mundo. Así, según la UNDP (1995), en Bolivia las mujeres representaban la mitad de los trabajadores del sector informal y sólo una cuarta parte del sector formal.

Así pues, los procesos de informacionalización y globalización de la economia, así como las políticas de reestructuración empresarial y ajuste macroeconómico, se han basado en buena medida, en una incorporación masiva de la mujer al trabajo remunerado, en condiciones de discriminación, así como el mantenimiento de la función múltiple de la mujer como productora y educadora de niños, gestora del hogar y agente de organización de la vida cotidiana, más importante que nunca en las condiciones del nuevo modelo de urbanización.(Borja y Castells, 1997).

Otros estudios plantean que la crisis económica y los efectos de las políticas de ajuste sobre el empleo y el ingreso de los varones, aparecen como los factores gravitantes en la tendencia a prolongar una mayor presencia de las mujeres en el mercado de trabajo.

El Informe de Naciones Unidas señala que "las crisis económicas y los programas de estabilización y ajuste han impuesto penurias cada vez mayores a gran parte de la población del mundo en desarrollo, en particular en países gravemente endeudados, y han afectado en particular a la mujer" (Naciones Unidas, 1992,p.95 en Martínez, Moya, Muñoz, 1995). Estos procesos globales tienen efectos desiguales a escala local e individual, y por tanto las crisis económicas también deben ser reinterpretadas desde una perspectiva de Género, ya que afectan de forma distinta a hombres y mujeres.

Desde esta perspectiva hay que plantear el modo en que las crisis económicas modifican los comportamientos familiares, qué estrategias se generan desde este nivel y cómo afectan las relaciones de género.

El presente artículo retoma algunas apreciaciones, acerca de jefaturas femeninas, surgidas de un trabajo sobre Mujeres Populares de la localidad de Toay, provincia de La Pampa. En el mencionado trabajo se abordan algunas líneas de análisis centradas en identificar y explorar, condiciones y experiencias que se dan en el lugar de trabajo y en el hogar referidas a contextos de la vida cotidiana de mujeres y varones de estrato socioeconómico bajo deToay.

Tomar como contexto de estudio, una localidad de 7000 habitantes pareciera ser excesivamente puntual. La realidad de esta provincia es que la mayoría de las localidades Pampeanas tienen menos de 10.000 hab. y en ellas se advierte que los procesos de la globalización de la economía impactan de manera diferencial con respecto a localidades de más de 10.000 y más de 50.000 habitantes en aspectos tales como: políticas de ajuste, debilitamiento del estado, cierre de fuentes laborales.

Desde esta perspectiva, visibilizar el cotidiano local, a partir de variables como género y clase permitiría reinterpretar los procesos globales e individuales en el espacio.

Jefaturas femeninas: situación que se agudiza en localidades pequeñas

En términos generales las jefaturas femeninas se asumen cuando no hay presencia de compañero, (separadas, viudas) aunque, ante la crisis de la familia patriarcal están surgiendo otras situaciones.

Datos de Naciones Unidas, muestran una tendencia general ascendente en la proporción de hogares cuya cabeza de familia es una mujer, entre mediados de los años ¨70 y mediados/ finales de los ochenta.

Ejemplos son los de: Colombia, ascendió de 17,5% a 18,4 %; República Dominicana de 20,7% a 25,7%; Perú 14,7% a 19.5%

Datos extraídos de "Perfil de los hogares con NBI", preparado por INDEC, en Estudios 24 (Mayo, 1996)5 demuestra que las localidades pampeanas del rango de Toay (2000 a 10.000 hab) presentan los mayores niveles de liderazgo femenino, aproximadamente el 31,53%.

Comparativamente el Censo 1991 representaba para el conjunto nacional el 22,6 % de Jefaturas femeninas. Esto demuestra la significatividad del análisis de las mujeres y las unidades familiares para visibilizar el rol femenino en espacios tan críticos.

Seguidamente se presentan algunos datos a fin de identificar algunos aspectos generales según jefaturas femeninas y masculinas, cruzando en algunos casos la condición de necesidades básicas insatisfechas.

  • Con respecto a la condición de actividad económica es notable el número de Jefas Inactivas6 aproximadamente un 84,4% de las cuales el 70% tiene más de 65 años.

  • Existe una diferencia notable en los niveles de ocupación de mujeres Jefas y no Jefas, el 86% de las jefas entre 25 y 45 años están ocupadas mientras que para el mismo grupo de edad de mujeres no jefas solamente lo está el 49 %.

La misma comparación para los varones representa un 98% para los jefes y 90% para los que no tienen jefaturas de hogar.

  • La otra variable a tener en cuenta es la presencia o ausencia de compañero o cónyuge.

Dentro de las mismas jefaturas femeninas con NBI respecto a hogares multipersonales existe un 41,98% de mujeres solas de las cuales un 70.12% son Inactivas, un 26.14% Ocupadas y un 3.73% Desocupadas .Las edades con mayor proporción de mujeres con cónyuges son las menores de 25 años y las edades de 25 a 44 son las que registran los mas bajos indicadores . Si se cruza este último dato con los niveles de ocupación se advierte una elevada incidencia de mujeres Jefas entre 25 y 44 mayoritariamente solas y ocupadas.

Comparando la situación familiar de Jefes Varones, la relación presencia o ausencia de cónyuge se invierte. Existe un 80.42 % de Jefes varones con cónyuge mientras que la misma situación para las Jefas Mujeres es solo el 11,36 % .

  • También la composición familiar difiere en las jefaturas según sexo.Una de las características es que los hogares con jefaturas femeninas albergan un 10.25% de nietos y los hogares con jefes solo el 1.98%.Esto demuestra cuán instalada está la "obligación reproductiva" en las mujeres.

¿En qué trabajan Jefes y Jefas de Hogares con NBI?

  • Si comparamos la categoría ocupacional entre ellos surgen manifiestas diferencias.

La primera es que el 65,1% de las Jefas son Jubiladas y Pensionadas contra un 29,53 % que corresponde a los Jefes en la misma situación.

  • En cuanto a las activas ocupadas, la categoría de empleada doméstica engloba al 44,9 % de las mujeres siendo inexistente para ellas la categoría de patronas o socias.

Educación y condición de actividad.

Datos de la Encuesta Permanente de Hogares, Octubre 1997 para el aglomerado Santa Rosa - Toay, arrojan un 68% de Jefes y Jefas en la condición de "ocupado".

Los niveles de instrucción: Superior y Universitario completo tienen un 94,1 % de personas ocupadas, le siguen Secundario Completo e Incompleto y el Primario completo desciende a 67,3%.

  • Las/os jefas/es sin instrucción y con Primaria Incompleta tiene los valores más bajos de ocupación (32,5% y 49,2 % respectivamente).

Pero el interés se focaliza en aquellas jefaturas con NBI; y la única fuente al alcance que separa jefaturas según sexo y condición de necesidades básicas, es el ya citado "Estudios 24",1996 de INDEC. El mismo revela que existen diferencias según sexo y condición de NBI en cuanto al nivel educacional alcanzado.

Para todos los niveles que implican más años de educación, la diferencia favorece a los jefes varones. La excepción la constituye justamente el nivel más bajo donde el 76.3% de las jefas inactivas nunca asistió a la escuela o tiene la primaria incompleta. Recordemos que las jefas inactivas son el 84,4 % en las localidades del rango de Toay.

En la categoría "educación primaria completa o secundaria incompleta" los jefes varones con NBI nuevamente hacen la diferencia: más del 30 % para ellos y solo el 7 % para ellas. A medida que aumentan los años de estudios las diferencias se disipan aunque los varones tiene valores más altos que las mujeres.

  • Habría que resaltar que los niveles de máxima desocupación en Jefes y Jefas con NBI se ubican en la categoría "nunca asistió y Primaria Incompleta". Haciendo una lectura del perfil educativo de las Jefas y Jefe se puede deducir cuán vulnerables son la mayoría de los hogares liderados por mujeres con necesidades básicas insatisfechas.

Contexto de estudio

Toay se halla aproximadamente a 11 km. de la ciudad de Santa Rosa cabecera del departamento homónimo, reúne más del 90 % de la población del mismo.

Análisis demográficos de la Dirección general de Estadísticas y Censos estiman para 1999 unos 7696 habitantes para el departamento. El censo 1991 arrojó para la localidad unos 6260 habitantes. Según el Informe Socioeconómico de Toay y su área de influencia (ob.cit.1994) la ciudad de encuentra con graves problemas económicos y sociales.

Paulatinamente fue perdiendo fuentes laborales, hecho que deterioró la calidad de vida de los habitantes.

Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares onda Mayo 1995 y Mayo 1997 para el Aglomerado urbano Santa Rosa Toay, demuestran algunas tendencias.

Mientras la población aumentó un 10,6%, la población económicamente activa lo hizo en un 17,6% y la población desocupada un 41,24%.

Es indudable que tenderá a aumentar todavía más, porque la creación de empleo crece a menor proporción que la cantidad de personas que se van incorporando al mercado de trabajo.

Datos de la misma fuente sobre ocupación según sexo, demuestran un marcado aumento en el sector femenino, aproximadamente un 5,48% por encima de los varones; cifra que no es proporcional al aumento de las jefaturas de hogares femeninas.

En un lapso de dos años, 2195 ( 17,54%) mujeres entraron en esta nueva categoría, aunque, no todas se encuentran ocupadas .

En cuanto a la distribución espacial por sexo se pudo comprobar que los espacios más críticos tiene un 2,15 % más de mujeres, mientras que los espacios ocupados por estratos socioeconómicos Medio Bajo y Medio Medio predominan los varones. Habría que advertir que la localidad para ese mismo año tenía un índice de masculinidad de 107,1%. Estas áreas ocupadas por más mujeres que varones tienen los valores más altos de la localidad en la relación población - viviendas ( sobrepasan los 3 habitantes por unidad habitacional).


Ponencia enviada al Primer Encuentro Internacional Humboldt. Buenos Aires, Argentina. Noviembre de 1999.