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Asunto:[encuentrohumboldt] 170/03 - Proyectos de Desarrollo Local en Localidades Pequ eñas
Fecha:Sabado, 8 de Noviembre, 2003  21:39:55 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

Bebida de limón

 

 

PROYECTOS DE DESARROLLO LOCAL EN LOCALIDADES PEQUEÑAS.

SUDOESTE BONAERENSE. ARGENTINA.

 

Lic. María Cecilia Martín

Departamento de Geografía

Universidad Nacional del Sur *

 

Introducción

Una de las características fundamentales del sistema urbano argentino es su marcada tendencia a la concentración de población y actividades económicas en un reducido número de ciudades que polarizan el crecimiento de las regiones circundantes. Este fenómeno estuvo ligado, en principio, a la aplicación del modelo agroexportador que, hacia fines del siglo pasado, permitió la inserción de la Argentina en el sistema capitalista mundial, conforme al rol asignado por la división internacional del trabajo.

En este contexto tuvo lugar un doble proceso: en primer lugar, un afianzamiento económico de la región pampeana, en detrimento de las economías regionales del interior del país; en segundo término, profundas diferenciaciones en el ámbito mismo de la región, al favorecer la conformación de una red urbana marcadamente asimétrica y polarizada, que otorgó supremacía a las ciudades-puerto, concentradoras de capital, actividad comercial y financiera, servicios e innovaciones. Ellas reunieron la mayor parte de la población inmigrante, contribuyendo al crecimiento demográfico de las mismas. La actividad agropecuaria promovió la fundación de pueblos en la región pampeana, muchos de los cuales surgieron a partir del tendido ferroviario, que los unió con las ciudades-puerto. De esta manera, la jerarquía de estas últimas se vio reforzada por el carácter convergente de las redes de comunicación interna.

Durante el período sustitutivo (1930-1970), esta situación fue reforzada por las políticas estatales que, en concordancia con las teorías keynesianas, asumieron un rol activo en materia económica, estimulando el proceso de industrialización, invirtiendo en sectores estratégicos, organizando los procesos productivos y regulando la participación de capitales extranjeros en la economía nacional. En materia social, el Estado orientó políticas destinadas al sostenimiento del empleo y el fortalecimiento de las redes de seguridad social, lo cual llevó a generar un importante crecimiento del sector público y un incremento notable de los gastos fiscales.

En su intento por planificar el desarrollo y atenuar las disparidades regionales, el Estado propició además un conjunto de políticas e incentivos que intentaron beneficiar a las áreas más postergadas. En el sudoeste bonaerense, bajo la tutela estatal, las localidades urbanas de rango menor experimentaron, en general, un importante crecimiento en materia de infraestructuras y equipamientos básicos. Por otra parte, la nacionalización de los transportes y servicios públicos, permitió incorporar a un buen número de trabajadores urbanos en las oficinas ahora estatales, mientras que en las áreas rurales, los pequeños y medianos productores pudieron acceder a nuevas tecnologías mediante créditos subsidiados por el mismo Estado.

Paradójicamente, este intento por reducir los desequilibrios regionales y moderar los flujos desde las áreas rurales a las grandes ciudades, tuvo un efecto contrario. Y es que fueron precisamente estas últimas las beneficiarias directas de los procesos de industrialización y modernización, viéndose favorecidas por una mayor disponibilidad y variedad de empleos, con salarios más altos y una mejora sustancial de la calidad de vida.

Debido a esto, se registró un incremento progresivo de la población urbana, polarizándolo en favor de los centros de mayor rango primero, y los intermedios después. Las áreas rurales y los asentamientos de menor jerarquía (menos de 10.000 hab.) fueron perdiendo población ininterrumpidamente contribuyendo a desequilibrar aún más la estructura territorial.

A partir de los años ’90, se inaugura en la Argentina un nuevo modelo que pone fin al período keynesiano y que tiene como ejes la desregulación y la apertura económica, como "condiciones necesarias y suficientes para el desarrollo" (Russo, C. 1997).

Las políticas implementadas tienen su base en los procesos de globalización y buscan readaptar la economía argentina para su inserción en el Sistema Económico Mundial que opera siguiendo las pautas de un Capitalismo remozado que asume un papel monopólico al concluir la Guerra Fría. El Estado abandona su función de contralor dejando al Mercado como "única institución que regula y reasigna los recursos de la sociedad" (Russo, C. 1997). Por otra parte, adopta una política pública que tiende al desmantelamiento de su capacidad asistencial y compensatoria en lo social y en lo espacial, reduciendo el gasto público y rediseñando el sistema tributario. Inicia, a su vez, un proceso de descentralización de responsabilidades, atribuciones y funciones en favor de los estados provinciales y municipales, sin descentralizar recursos, lo cual obliga a estos últimos a racionalizar el gasto social de una manera drástica (Etulain, J.C. 1997).

La apertura económica adopta la exportación como nueva estrategia de desarrollo e introduce nuevas formas de competencia. El Estado renuncia a su rol histórico de regulador económico, abandonando a su suerte a las economías provinciales y a la industria en general, quien ya no cuenta con financiamiento estatal para iniciar un proceso de reconversión que les permita competir en el Mercado.

Por otra parte, se abandonan las políticas de promoción industrial. No obstante, las nuevas tecnologías dotan al capital industrial de mayor movilidad y esto favorece la desconcentración que en principio se pretendía lograr. Sin embargo, esto no opera necesariamente para reducir el desequilibrio regional.

Otro de los rasgos fundamentales de este proceso es la participación creciente de agentes privados en la economía nacional, promovida desde el discurso oficial que aboga por reducir el déficit y lograr una mayor eficiencia.

A nivel territorial, la consecuencia más inmediata es la consolidación definitiva de un patrón de crecimiento desigual y desequilibrado que genera mayor diferenciación y fragmentación territorial, aunque con nuevas formas de polarización. Por otra parte, el Estado ya no articula políticas territoriales ni arbitra los mecanismos necesarios para promover el desarrollo de las regiones menos favorecidas.

El objetivo de este trabajo consiste en analizar puntualmente algunas de las características y problemáticas específicas de la dinámica territorial en el suroeste bonaerense, en relación a los distintos modelos de desarrollo que fueron sucediéndose a lo largo del siglo y reflexionar sobre las posibilidades y desafíos que se plantean en los pequeños municipios de la región, en el logro del desarrollo endógeno local.

 

1. La dinámica urbana en el suroeste bonaerense.

En el sudoeste bonaerense, Bahía Blanca experimentó un fuerte crecimiento que se vio acompañado de un conjunto de factores que reforzaron progresiva y definitivamente su primacía en el conjunto regional. La ciudad creció en infraestructura y servicios, asumiendo nuevas e importantes funciones en el plano educativo, militar, sanitario, reforzando el equipamiento portuario e iniciando de esta manera una etapa de desarrollo comercial e industrial que reflejaba las características básicas del proceso sustitutivo dominante.

Esta etapa de desarrollo económico adquirió un fuerte dinamismo presentando cuatro características básicas (Gorenstein, S. 1996):

  • continua vinculación con las condiciones de funcionamiento socioeconómico del complejo agropecuario,

  • dinámica socioeconómica complementaria, sustentada sobre el desarrollo de una estructura comercial, industrial y de servicios que en gran medida abastece las demandas extrarregionales,

  • localización de establecimientos industriales de envergadura como Frigorífico CAP (exponente del primer período agroexportador), Talleres Aeronavales Centrales, Complejo Petroquímica Bahía Blanca y empresas agroindustriales de orientación exportadora,

  • experiencias particulares de actividades de I+D (Investigación más Desarrollo), que expresan la relación entre las industrias de mayor envergadura y los centros de investigación básica y aplicada dependientes de la Universidad Nacional del Sur y el CONICET.

Este crecimiento de Bahía Blanca, que en parte se logró a expensas de los centros urbanos de menor tamaño y de las áreas rurales circundantes, ejerció un fuerte impacto sobre la estructura regional, hecho que se tradujo en un desmesurado desequilibrio demográfico entre la ciudad y su entorno.

A partir de los años ’90, las políticas de desregulación y reforma del Estado, han contribuido a acelerar los procesos de estancamiento de los pequeños asentamientos urbanos, que en general funcionan como centros prestadores de servicio ligados a las actividades agropecuarias de su entorno, fenómeno que va acompañado, por una disminución progresiva de la población rural. A ello contribuyen además, los procesos de privatización que han provocado la desactivación de buena parte de los ramales y la merma en los flujos, dejando a muchos de estas localidades en condiciones de aislamiento.

Es probable que esta problemética que hoy afecta a los pequeños centros urbanos de la región, tenga su raíz en la dependencia casi absoluta que éstas han tenido respecto de las políticas estatales y a la incapacidad de las mismas por promover actividades alternativas que propicien la diversificación económica en función de los recursos y potencialidades de cada lugar. Esta situación "ata" necesariamente el desarrollo local al devenir de las cosechas.

Por otra parte, la proximidad a Bahía Blanca, en especial a partir de las mejoras realizadas en infraestructura vial y comunicaciones, sumado al crecimiento experimentado por aquella, son factores que contribuyen a reforzar esta situación, hecho que se manifiesta en una mayor emigración hacia la ciudad (especialmente jóvenes y adultos con su grupo familiar), un incremento de los flujos pendulares, el progresivo abandono de ciertas actividades y funciones locales ante la imposibilidad de competir con los productos y los precios de la ciudad y la destrucción progresiva de los elementos que configuran la identidad local.

 

2. Posibilidades y desafíos en el logro del desarrollo endógeno local.

Los intensos cambios que se producen desde los años ‘90 y que afectan profundamente las estructuras económicas, políticas y sociales a diferentes escalas, provocan profundas transformaciones en el espacio local. Estas representan fuertes impactos, alterando profundamente la organización anterior y planteando grandes desafíos, oportunidades y riesgos que exigen a ciudadanos y gobernantes hacer frente a sus propias realidades y participar juntos en la construcción del futuro.

Dentro de las nuevas orientaciones de la industria, por ejemplo, los procesos de descentralización empresarial que favorecen la instalación de plantas de procesamiento alejadas de los centros de control, pueden representar oportunidades para los pequeños centros urbanos que proporcionen condiciones favorables a las nuevas empresas que decidan radicarse en la región.

En efecto, "las empresas innovadoras han ido adoptando formas de organización más flexibles y han ido abandonando las estrategias de carácter funcional, en las que el territorio era un lugar en el cual localizar sus plantas, sustituyéndolas por estrategias espaciales que persiguen una mayor adaptación de las unidades operativas a los contextos locales, (...) guiados por la necesidad de reducir costos, mejorar la eficiencia en la producción, las compras y las ventas, mejorar sus productos y procesos y asignar eficientemente sus recursos para enfrentar los desafíos de la competitividad". (Vázquez Barquero, A. 1997 : 8)

El proceso de globalización y la irrupción de adelantos tecnológicos e informacionales, introducen nuevas perspectivas y desafíos en la vida de cada lugar, generando además, profundos impactos en la organización social de cada comunidad y en las relaciones entre los diversos actores.

Las decisiones tienden a alejarse de las realidades cotidianas, de manera que "nuestras sociedades aparecen cada vez más entrampadas en la paradoja de poderlo casi todo y a la vez muy poco en relación a las necesidades y demandas pendientes de solución." (Rubens Bayardo, 1997 : 18)

Hasta hace muy poco tiempo, el Municipio había tenido un rol pasivo en los asuntos relacionados con el desarrollo local y la calidad de vida de sus habitantes, dependiendo casi de manera exclusiva de niveles estatales superiores, como también de políticas que superaban incluso el marco nacional. En la actualidad, los procesos de reforma que afectan al Estado, reducen notablemente la injerencia de las políticas oficiales "macro" en las cuestiones inherentes a las problemáticas de cada comunidad local.

Por todo esto, los Municipios están llamados a ser los actores fundamentales que tengan en sus manos los instrumentos para la gestión orientada al logro del desarrollo humano en las comunidades locales. Y a su vez, éstas se constituyen como los ámbitos más propicios para la implementación de estrategias de desarrollo y promoción humanas.

Son ellos quienes están más capacitados para interpretar la realidad local, el desenvolvimiento de sus habitantes y sus prácticas sociales, sus reclamos y sus comportamientos espaciales. Y son los habitantes quienes mejor conocen "lo local" desde sus propias experiencias cotidianas, los que construyen día a día los espacios que habitan, los que "viven" la realidad, padeciendo o beneficiándose de sus múltiples circunstancias.

El gobierno municipal no actúa como un ente aislado o cerrado sobre sí mismo sino que comparte acciones de gestión y prestación de servicios con otras organizaciones intermedias tales como las sociedades de fomento, organizaciones no gubernamentales, instituciones locales de base, etc. Éstas han tenido una creciente y positiva participación en la elaboración e implementación de políticas y en la multiplicación e innovación de prestaciones a la comunidad.

Todo ello apunta a una nueva concepción del desarrollo, sustentado en un nuevo papel del Municipio cuya capacidad "debe ser desarrollada e incrementada para movilizar recursos de todo tipo a nivel local y, muy especialmente, en la posibilidad de contribuir a la organización y la participación activa de la población, integrando participación política con eficacia y eficiencia en las prestaciones". Por ello es fundamental "... crear espacios de difusión, intercambios y evaluación de experiencias que permitan elevar la eficiencia de las acciones de los Municipios y romper el aislamiento de los actores locales". (Informe Argentino sobre Desarrollo Humano, 1997 : 27)

 

Consideraciones finales

Quizá uno de los mayores interrogantes se plantea en torno a la capacidad de estas pequeñas localidades por impulsar estrategias de desarrollo endógeno. Si "la política económica debería tener como función principal contribuir a generar un ámbito macroeconómico propicio para la mejor revalorización privada del capital" (De Mattos, 1997 : 16), ¿de qué manera estos pequeños centros urbanos pueden activar su potencial endógeno para hacerse "más atractivos" a las nuevas empresas?

Es indudable que la principal dificultad está asociada a la disponibilidad de recursos económicos para lograr estos objetivos, teniendo en cuenta que ya no existe un Estado patrocinador de políticas que pudieran impulsarlos. Por otra parte, las resistencias internas actúan necesariamente obstaculizando los proyectos de desarrollo local que introducen innovaciones en los sistemas productivos o nuevas formas de organización.

En este sentido, adquieren singular importancia las ideas centradas en las gestión participativa, como un intento por planificar desde abajo, "como núcleo de condensación de esfuerzos en el intento de ampliar la sociedad civil y recrecer la autonomía personal y colectiva frente al sistema (...), suponiendo la existencia de espacios huecos en el Mercado que pueden ser llenados desde el aprovechamiento de las potencialidades y recursos locales endógenos." (Rodríguez Gutierrez, F. 1993: 106)

Guiados por estas metas y atendiendo particularmente a la problemática planteada en relación a las localidades pequeñas del suroeste bonaerense, es necesario que los actores sociales asuman un rol activo hacia el logro de un desarrollo endógeno que de respuestas a las demandas locales y encuentren, mediante el consenso, soluciones alternativas para ampliar y diversificar la economía y encaminarse hacia un uso más racional de los recursos. En este camino, será fundamental que cada localidad se aboque al diseño de propuestas que tiendan a:

  • fortalecer las funciones específicas, favoreciendo la complementariedad con otros centros de la región,

  • promover la radicación de pequeños emprendimientos industriales asociados a los recursos y potencialidades de cada lugar,

  • promover el desarrollo de actividades no tradicionales como vías alternativas de desarrollo local,

  • propender a la difusión de innovaciones y a la capacitación de los actores locales,

  • impulsar la organización de formas asociativas para la producción, tendientes a un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles.

Todo lo expuesto alude a una nueva forma de gestión que compromete a la participación de los más diversos sectores -públicos y privados- en relación a la toma de decisiones en ámbitos de concertación.

"En un mundo marcado por la complejidad y la incertidumbre, es central poder desarrollar una capacidad estratégica local [...] que puede ser el resultado de la articulación de distintas estrategias de los actores sociales que, siendo proposiciones parciales, pueden transformarse en insumos de una propuesta general [...].

El desarrollo de esta mirada estratégica sobre la sociedad local es mucho más una tarea sociocultural y política que técnica, que excede el papel de los expertos. Es un desafío amplio e interdisciplinario para aumentar los márgenes de concertación entre los distintos actores para que la ciudad se oriente por un proyecto propio [...] logrando nuevas formas de asociación y cooperación en la sociedad civil y entre ésta y el gobierno local". (Informe Argentino sobre Desarrollo Humano, 1997 : 29-36)

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

DE MATTOS, Carlos. Nuevas teorías de crecimiento económico: una lectura desde la perspectiva de los territorios de la periferia. 1997.

ETULAIN, Juan Carlos. Impactos territoriales de la política vigente: Principales consecuencias regionales y locales a mediano y largo plazo. Ponencia presentada en el VI Encuentro de Geógrafos de América Latina. Buenos Aires, 1997.

GIRARDIN, Léonidas. La reestructuración de la Economía Mundial y sus eventuales efectos sobre el sistema de asentamiento urbano en la Argentina. Ponencia presentada en el VI Encuentro de Geógrafos de América Latina. Buenos Aires, 1997.

GORENSTEIN, Silvia. Territorios en crisis: nuevos escenarios en la economía argentina de los ‘90. El caso de Bahía Blanca. En Realidad Económica Nº 140. Buenos Aires, 1995.

HONORABLE SENADO DE LA NACIÓN. Informe Argentino sobre Desarrollo Humano. Buenos Aires, 1997.

 

RODRIGUEZ GUTIERREZ, Fermín. El desarrollo local y la planificación estratégica. En: GARCIA MERINO, L. (comp.). Pequeños municipios y espacios rurales. Universidad de Cantabria, 1993.

RUSSO, C. LA Argentina de los ´90. Transformación macroeconómica y el proceso de reestructuración productiva y territorial. Ponencia presentada en el VI Encuentro de Geógrafos de América Latina. Buenos Aires, 1997.

VAZQUEZ BARQUERO, Antonio. Gran empresa y desarrollo endógeno. La convergencia estratégica de las empresas y territorios ante el desafío de la competencia. 1997.

 


Ponencia presentada en el Primer Encuentro Internacional Humboldt. Buenos Aires, Argentina. Noviembre de 1999.