Inicio > Mis eListas > encuentrohumboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 3341 al 3360 
AsuntoAutor
118/12 - El region Encuentr
119/12 - El diálog Encuentr
120/12 - LA INICIA Encuentr
121/12 - XV ENCUEN Encuentr
122/12 - ABORDAGEN Encuentr
123/12 - Ciudad ce Encuentr
124/12 - El Agua, Encuentr
125/12 - Primera C Encuentr
126/12 - “RECURSO Encuentr
127/12 - “LAS FORM Encuentr
128/12 - TERRITÓRI Encuentr
129/12 - Sequía en Encuentr
130/12 - LAS ISLAS Encuentr
131/12 - Isla Cedr Encuentr
132/12 - Expansión Encuentr
133/12 - Promoción Encuentr
134/12 - ESTUDO DO Encuentr
135/12 - TRANSFORM Encuentr
136/12 - La necesi Encuentr
Feliz ano novo Encuentr
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
ENCUENTRO HUMBOLDT
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 3421     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[encuentrohumboldt] 126/12 - “RECURSO AGUA DULCE, ¿DE CHILE O DE ESTAD OS UNIDOS? EL CASO DE COMPRA DE TERRITORIOS POR DOUGLA S TOMPKINS EN LA PATAGONIA CHILENA”
Fecha:Sabado, 1 de Diciembre, 2012  21:17:08 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..............org>

“RECURSO AGUA DULCE, ¿DE CHILE O DE ESTADOS UNIDOS?

EL CASO DE COMPRA DE TERRITORIOS POR DOUGLAS TOMPKINS

EN LA PATAGONIA CHILENA”[1]

 

Jorge Oscar Gauerhof

Instituto Superior del Profesorado Nº 16. "Dr. Bernardo A. Houssay"

Necochea 1339 - Rosario.

 

 

Resumen:

La disponibilidad mundial de agua dulce se reduce drásticamente e, incluso, ha sido motivo de guerras y será móvil de numerosos conflictos a futuro. Al transformarse en un potencial recurso escaso o de acceso limitado, el agua dulce pasa de ser un derecho (gratuito) a una mercancía, a un bien comerciable. Este cambio de concepción también modifica el fin del recurso: ya no se explota para satisfacer la creciente demanda de una población mundial en aumento, sino más bien con el propósito de mantener o agilizar la rotación de capital y, de este modo, garantizar las ganancias de los oligopolios multinacionales (sobre todo en los tiempos actuales de crisis). Entonces, su apropiación privada se convierte en una preocupación. Cuando este recurso se ubica en los países subdesarrollados, las potencias mundiales pueden intervenir directamente a través de guerras o crear políticas y organismos engañosos de control e intervención.

Con respecto a este último mecanismo, hoy el más usado, aparecen en escena organizaciones “ecologistas” transnacionales que hacen servicios ambientales, pero poniendo como condición la garantía sobre la propiedad de la tierra. Esta situación pone en riesgo seriamente la soberanía territorial de los Estados. Mas pareciera que los gobiernos de los países subdesarrollados estuvieran al servicio de estas organizaciones: el mercado gobierna, el gobierno gestiona.

En esta oportunidad, se toma el caso de compra de territorios en la Patagonia Chilena (región húmeda, fuente de agua dulce), porque este trabajo representa una producción requerida en la cátedra de América Latina en el año 2007: se sabe que Douglas Tompkins y la Fundación también compran tierras en Argentina. Asimismo, al presente, se incorporan algunas actualizaciones de importancia.

El trabajo se divide básicamente en tres partes:

1.    La Patagonia Chilena como región geoestratégica por la riqueza y la actual valorización de sus recursos hídricos (agua dulce potable).

2.    El concepto “ecología profunda” como otra modalidad en la apropiación privada de los recursos naturales de Chile (sobre todo el agua) por parte de Estados Unidos.

3.    La reivindicación de soberanía por algunos sectores del gobierno de Chile sobre tierras que constituyen propiedad privada extranjera como un traspaso de mando a empresas transnacionales. Estas empresas acelerarían la rotación de capital en la explotación de los recursos naturales.

 

Summary:

The global freshwater availability is drastically reduced and even has been the subject of wars and numerous conflicts will be moving forward. By becoming a scarce resource potential or limited access, fresh water goes from being a right (free) to a commodity, a marketable commodity. This design change also modifies the resource to no longer be exploited to meet the growing demand of a growing world population, but rather in order to maintain or accelerate capital turnover and, thus, guarantee profits of multinational oligopolies (especially in these times of crisis). Then his private ownership becomes a concern. When this resource is located in underdeveloped countries, the world powers to intervene directly through wars or misleading agencies create policies and control and intervention.

With regard to the latter mechanism, the most widely used today, organizations appear on the scene "green" make transnational environmental services, but putting the guarantee as a condition on land. This seriously jeopardizes the territorial sovereignty of States. But it seems that governments of developing countries were in support of these organizations: the market rules, the government manages.

This time, take the case of purchase of land in Chilean Patagonia (humid region, fresh water), because this work represents a production required in the chair of Latin America in 2007: it is known that Douglas Tompkins and the Foundation also buying land in Argentina. Also, at present, incorporate some important updates.

The work is basically divided into three parts:

1. Chilean Patagonia as a geostrategic region for the wealth and the current valuation of water resources (fresh water supply).

2. The term "deep ecology" as another modality in the private appropriation of natural resources in Chile (especially water) by the United States.

3. The claim of sovereignty by some sectors of the government of Chile on lands that are foreign private property as a transfer of power to transnational corporations. These companies will accelerate the turnover of capital in the exploitation of natural resources.

 

 

 

Introducción

La disponibilidad mundial de agua dulce se reduce drásticamente e, incluso, ha sido motivo de guerras y será móvil de numerosos conflictos a futuro. Al transformarse en un potencial recurso escaso o de acceso limitado, el agua dulce pasa de ser un derecho (gratuito) a una mercancía, a un bien comerciable. Este cambio de concepción también modifica el fin del recurso: ya no se explota para satisfacer la creciente demanda de una población mundial en aumento, sino más bien con el propósito de mantener o agilizar la rotación de capital y, de este modo, garantizar las ganancias de los oligopolios multinacionales (sobre todo en los tiempos actuales de crisis). Entonces, su apropiación privada se convierte en una preocupación[2]. Cuando este recurso se ubica en los países subdesarrollados, las potencias mundiales pueden intervenir directamente a través de guerras o crear políticas y organismos engañosos de control e intervención.

Con respecto a este último mecanismo, hoy el más usado, aparecen en escena organizaciones “ecologistas” transnacionales que hacen servicios ambientales, pero poniendo como condición la garantía sobre la propiedad de la tierra. Esta situación pone en riesgo seriamente la soberanía territorial de los Estados. Mas pareciera que los gobiernos de los países subdesarrollados estuvieran al servicio de estas organizaciones: “el mercado gobierna, el gobierno gestiona”[3].

Pero, con el fin de evitar un maniqueísmo ingenuo, en el que se contrapondrían un demonizado organismo transnacional “ecologista” y un victimizado Estado subdesarrollado, utilizo el concepto de “frontera del sistema nacional dependiente”, propuesto por Rofman y Romero[4]. Esta frontera se basa en una relación dialéctica entre las decisiones de las estructuras de poder externas y las internas de un país. Su grado de permeabilidad se intensificará cuanto más congruentes sean los intereses entre ambas estructuras de poder. Sin embargo, el proceso de dependencia perdurará mientras no existan cambios estructurales de las bases del sistema económico-social que lo crearon.

En cuanto a los recursos naturales, generalmente se relaciona a Chile como un país minero, productor de cobre. Es tal la relevancia que se le ha dado a este mineral en la economía nacional, que se lo ha denominado “oro rojo”. Pero si el norte árido se destaca por la explotación de este mineral, el sur húmedo es una fuente de agua dulce, aún escasamente valorada en la contabilidad nacional, pero sí tenida muy en cuenta por países desarrollados (sobre todo Estados Unidos y sus organizaciones “ecologistas”). De este modo, es que podríamos hablar de un potencial “oro azul”.

La primera parte del trabajo intentará explicar por qué la Patagonia Chilena es una región geoestratégica por la riqueza y la actual valorización de sus recursos hídricos (agua dulce potable). En un segundo capítulo, se demostrará por qué el concepto “ecología profunda” se trata de otra modalidad en la apropiación privada de los recursos naturales de Chile (sobre todo el agua) por parte de Estados Unidos. Por último, se explicará cómo la reivindicación de soberanía por algunos sectores del gobierno de Chile sobre tierras que constituyen propiedad privada extranjera consiste, en realidad, en un traspaso de mando a otras empresas transnacionales. Estas empresas acelerarían la rotación de capital en la explotación de los recursos naturales.

 

Patagonia Chilena, una región geoestratégica, rica en recursos naturales

El área de estudio es el sector patagónico chileno que comprende el sur de ese país, desde la ciudad de Puerto Montt, hasta el cabo de Hornos. Abarca parte de la X Región (provincia de Palena) y las XI y XII Regiones (ver mapa de localización). La elección de la ciudad como límite norte del área se debe a que en ella comienza la Carretera Austral, vía de integración muy importante con el resto de Chile. No se incluyen la isla de Chiloe[5], ni el Sector Antártico reclamado por el país[6]. Específicamente, el estudio se centra en la provincia de Palena (X Región) y la XI Región, áreas directamente influenciadas por las decisiones de Douglas Tompkins en cuanto a la compra de tierras y a la ejecución de la filosofía propia de la fundación a la que representa.

La cordillera de los Andes, en su sección patagónica, se estrecha y disminuye su altura general, alcanzando sólo alturas de 2.000 m, y eso en contados lugares. Además se encuentra dividida por artesas que la atraviesan. Los valles se ensanchan y se ahondan por debajo del nivel marino. El Gran Valle Central se convierte en golfo y la Cordillera de la Costa se sumerge en el mar, apareciendo muy desgastada en algunas de las islas más occidentales de la región. La costa se vuelve escarpada, muy desgarrada por fiordos y canales, con que los Andes descienden bruscamente hacia el Océano Pacífico. Estos fiordos y canales son ramificados, separan islas y penetran en el continente, acribillado de lagos en las alturas. Las influencias de los glaciares del pleistoceno explican la morfología descrita. La circulación terrestre se transforma, de este modo, en un grave problema en ese intrincado litoral[7].

A pesar de tener el desierto más árido del mundo, el de Atacama, Chile posee importantes reservas de agua dulce por año per cápita (10.000-20.000 m3). Esta situación que puede resultar paradójica se explica por la abundancia de recursos hídricos presentes en el sector patagónico del país.

Efectivamente, en Chile, las lluvias aumentan de norte a sur, desde la región completamente árida del desierto hasta la fría y húmeda Patagonia, donde en algunas partes caen hasta 6 m de agua al año (ver mapa de isoyetas).

Lluvias y nieves son el origen de los recursos hídricos superficiales y subterráneos con que cuenta la Patagonia chilena. Se producen, principalmente, por influencia de los vientos húmedos que llegan desde el océano Pacífico y desde los mares australes. Los primeros actúan sobre la Cordillera de los Andes depositando allí, por enfriamiento adiabático, su contenido de humedad; e incluso la atraviesan en lugares donde los montes son más bajos y los valles transversales interrumpen la secuencia de las masas andinas. Las laderas occidentales o a barlovento son las más favorecidas con las precipitaciones (6.000 a 1.000 mm anuales). A sotavento, los vientos pierden su humedad y las lluvias disminuyen rápidamente a medida que se avanza hacia el este, aunque los registros no bajan de los 300 mm anuales de precipitación (ver mapa de isoyetas y gráfico “Lluvias orográficas”).

Los vientos fríos que soplan desde el sur y son desviados hacia el nordeste por la cordillera producen, igualmente, precipitaciones por enfriamiento.

Una característica pluviométrica particular es el número de días lluviosos excepcionalmente alto. Por ejemplo, en la entrada occidental del estrecho de Magallanes (Isla de los Evangelistas) llega a 340 y puede elevarse a 350[8].

Todo el proceso de precipitaciones y de generación de recursos hídricos se enmarca en un contexto de bajas temperaturas. Efectivamente, la media anual sólo se acerca a los 10º C en el límite septentrional y oriental del territorio. Pero al sudoeste, la temperatura media anual va descendiendo hasta llegar sólo a los 5º C (ver mapa de isotermas). Las bajas temperaturas medias anuales y la influencia marina (que mantiene las amplitudes térmicas diaria y anual por debajo de los 10º C), restringen la pérdida de agua por evotranspiración. Muchas de las características climáticas señaladas se pueden verificar, a modo de ejemplo, a partir del análisis del climatograma de la Isla de los Evangelistas.

Debido a la influencia de las lluvias abundantes y uniformemente distribuidas, el límite de las nieves perpetuas está muy bajo, descendiendo notablemente a medida que aumenta la latitud (en la costa, a los 48º S: 1200 m; en el estrecho de Magallanes: 900 m). En consecuencia, la cordillera está hoy cubierta todavía de glaciares, a tal punto que entre los 46º y 52º S existen dos regiones de gran extensión: los campos de hielo norte y sur[9] (ver mapas de recursos hídricos).

Otros recursos hídricos presentes en la zona están representados por los ríos y los lagos (ver mapa de los recursos hídricos). Los primeros son cortos, poco navegables o innavegables y poseen gran caudal, regulado por extensos lagos. Presentan un carácter torrencial debido al gran desnivel existente entre sus fuentes de origen y el mar. Muchos de ellos nacen en la vertiente oriental andina, cruzan la cordillera a través de desfiladeros y desembocan en fiordos. Sus características lo hacen potenciales generadores de energía hidroeléctrica[10].

En cuanto a los lagos, éstos son de origen glaciar. La mayoría de los extensos lagos de la Patagonia chilena están situados en el lado oriental de la cordillera andina. Muchos de ellos no desaguan en el océano Atlántico, sino en el Pacífico. Se comunican con los valles transversales de la Patagonia argentina, pero estos mismos valles están bloqueados por sedimentos glaciares. Actualmente enormes cadenas de morrenas terminales forman la divisoria de aguas[11].

Las numerosas vertientes o alumbramientos de agua a los pies de las laderas montañosas son otra fuente muy importante de agua dulce. Ellas se originan por los escurrimientos subsuperficiales y de retorno del exceso de agua, producto de las lluvias abundantes de la región (ver gráfico “Modelo de contribución parcial”).

Los Andes patagónicos en su conjunto conforman una zona boscosa que se extiende en dirección sur, sin interrupción, en una longitud de 2.000 km. En el este, la aridez de las mesetas de la Patagonia argentina determina el límite de los bosques. Además, todas las elevaciones andinas mayores se levantan sobre la zona boscosa, cuyo límite superior llega en el norte hasta cerca de 1.800 m y en el sur hasta los 500 m.s.n.m. A los bosques de la Patagonia chilena que son típicamente húmedos, los forman principalmente hayas del género nothofagus, como la lenga y el ñire. Con éstas se asocian en el norte algunas coníferas, entre ellas el alerce, el ciprés y el cedro. Además abundan los arrayanes y helechos epifíticos. Los troncos están cubiertos de plantas trepadoras, musgos y líquenes, mientras que el monte bajo es tan exuberante que el bosque resulta muy difícil de atravesar. La riqueza de especies disminuye notablemente de norte a sur[12].

Fuera de los lugares abrigados, el desarrollo de los bosques está restringido por los vientos; de modo que a trechos sólo crecen arbustos o árboles torcidos.

Si bien existe explotación forestal, una gran cantidad de hectáreas boscosas permanece semivirgen. La calidad de la madera de estos árboles los transforma en potenciales recursos forestales.


La interrelación entre el bosque y los recursos hídricos es muy estrecha. La deforestación de las cabeceras de los ríos trae consigo la retención de menos agua caída por precipitación. Esta cantidad de agua, no retenida por la ausencia de una cobertura vegetal, incrementa el escurrimiento superficial, aumentando la crecida de los ríos, pero, a la vez, acortando, a mediano o largo plazo, su caudal, ya que, ante períodos de sequía, no cuenta con un reservorio de agua (flujo basal). También esta cantidad de agua que escurre superficialmente acarrea gran cantidad de sedimentos (erosión hídrica), enturbiando y desmejorando la calidad del agua de los ríos colectores (ver gráfico “Modelo de contribución parcial” y fotos del valle de Cochamó, en las que se puede apreciar la relación bosque-recursos hídricos).

Recapitulando, las características climato-orográficas de este sector – lluvias abundantes y uniformemente distribuidas (superiores a 1.000 mm anuales, y con registros superiores a 3.000 mm en algunos sectores) precipitaciones níveas, escasa evapotranspiración (con temperaturas medias anuales que oscilan entre los 5º C a los 10º C y amplitudes térmicas diaria y anual menores a 10º C, por influencia marina), la barrera orográfica de la cordillera de los Andes, laderas a barlovento de los vientos húmedos del Océano Pacífico – se conjugan para crear un paisaje de hayas y coníferas, glaciares, hielos continentales, lagos y ríos caudalosos; en fin, un ambiente húmedo y una importante reserva de agua dulce.

Aunque escapa a los objetivos del trabajo, es importante señalar características ambientales de la Patagonia Chilena que permiten el desarrollo de las explotaciones mineras y salmoneras. Esto nos ayudará en la comprensión de la tercera parte del trabajo:

La presencia de las cordilleras de los Andes (de origen cenozoico) y de la Costa (de origen paleozoico) determina la existencia de rocas graníticas y metamórficas. Si bien se explotan los recursos petrolíferos en la cuenca marina de la XII Región, minerales como oro, plata, carbón, hierro y zinc constituyen potenciales recursos exportables.

La salinidad de las aguas de superficie del océano Pacífico en la Patagonia Chilena es muy baja (menos de 30 por mil). Esta situación es consecuencia de la escasa evapotranspiración ambiental, de las lluvias abundantes y del gran aporte de agua dulce continental. Si a ello le sumamos la quietud de las aguas de muchos canales y fiordos, virtud a la protección brindad por las islas del embate de los vientos occidentales, encontramos lugares propicios para el desarrollo de la cría de salmones o industria salmonera.

 

“Ecología profunda” y apropiación transnacional de los recursos naturales

Ante las problemáticas ambientales a nivel mundial, surgen organizaciones supranacionales “ecologistas” que compran territorios y hacen servicios ambientales de conservación.

Pero la compra de territorios en la Patagonia por estas organizaciones “ecologistas” se incluyen en una campaña supranacional cuyo móvil principal es la adquisición de tierras vírgenes, no contaminadas, con amplias reservas de agua dulce para su propio beneficio posterior. La Fundación de Ecología Profunda (Deep Ecology), cuyo mayor exponente es Douglas Tompkins, forma parte de 2.200 organismos de ese tipo que existen en los Estados Unidos.

“Los ecologistas profundos impulsan el desplazamiento del hombre de los territorios ricos en recursos naturales, pero los desplazados son los pueblos que habitan esa región o los miembros de las clases sociales bajas (esencialmente los campesinos y los aborígenes), porque su proyecto de conservación defiende la existencia de ricos burgueses y terratenientes, que puedan dedicarse a la ecología y la preservación de los ‘paraísos terrenales’ para quienes tengan la capacidad económica de comprarlos y disfrutarlos”[13].

Douglas Tompkins y su esposa Kristine Mc Divitt comienzan a enriquecerse con la venta de ropa y de artículos deportivos. Tanto el uno como el otro venden sus acciones y hacen una fortuna de 150 millones de dólares. Tompkins inicia su carrera ecologista a principios de los ’90 con la puesta en marcha de dos de las múltiples fundaciones ecologistas a las que posteriormente dará vida junto a su esposa y al grupo de “ecobarones” (en el que se incluye el Banco Mundial). Crea Foundation for Deep Ecology en 1990 y Conservation Land Trust en 1992; pocos años después pone en marcha la Word Land Trust y la Patagonia Land Trust, todas piezas de un mismo rompecabezas. En 1991 compra sus primeras tierras en la provincia de Palena y, desde entonces, no se ha detenido.

Tompkins no está solo: lo acompañan como socios el Banco Mundial (con el que cofinancia la compra de territorios), la International Forum on Globalization y la Funders Network Trade & Globalization, organizaciones estas financiadas por las Fundaciones de Rockefeller[14], de Ted Turner, de la familia Ford, George soros y JP Morgan Chase. A su vez, en Chile, posee fuertes y decisivas influencias en el Ministerio de Bienes Nacionales y con algunos gobernantes, a cambio de favores económicos del empresario. Y por último, sus abogados son los mejores de Santiago.

La compra de territorios, especialmente la del Parque Pumalin, posee la figura de fideicomiso de tierras o “Land Trust”[15] y una serie de condiciones de difícil cumplimiento, las que, de no efectivizarse, le permitirían a Tompkins asegurarse el retorno de las áreas a su propiedad o a las fundaciones ecologistas que lo acompañan en las maniobras. Entre esas condiciones, está el deber del Estado chileno de crear estrategias de desarrollo económico sustentable en los territorios afectados. Pero resulta paradójico que la misma Fundación rechace toda propuesta gubernamental, ya que, precisamente, su filosofía es conservar el medio ambiente con la mínima intervención humana. De este modo, se posterga el traspaso de titularidad de las tierras al Estado.

Una de las facilidades que el Estado chileno (y argentino) le da a Tompkins para adquirir grandes territorios consiste en la posibilidad de hacerlo sólo con la visa de turista. Parece que la radicación no es una condición necesaria para la compra de tierras. Sin embargo, revistas como la National Geographic muestran una cara diferente. En entrevista a la esposa de Tompkins, nos hacen creer que estos empresarios optaron como hogar definitivo a la Patagonia y que su labor de conservación es netamente altruista[16].

Otra de las facilidades legislativas con las que cuenta la Federación para la compra de tierras es la Ley 19.300, sobre Bases Generales del Medio Ambiente de 1994, que permite la creación (nacional y extranjera) de áreas silvestres protegidas privadas, y que le proporciona a sus dueños una serie de exenciones impositivas. La Fundación fue pionera en la puesta en práctica de la ley, creando el primer parque privado de Chile, “Pumalin”[17]. A esto le sumamos que el parque fue declarado Santuario de la Naturaleza en el 2005, una designación especial del Estado chileno que le proporciona protección adicional ambiental y prohíbe actividades industriales[18].

Además, los territorios con bosques sin explotar son relativamente baratos, porque su precio no contempla la riqueza económica de la madera que contienen (ni menos de los recursos hídricos que conservan). Un campo desforestado, “limpio” para las actividades agrarias vale más que uno virgen. Pareciera, de este modo, que la compra de tierras por la Fundación en la Patagonia Chilena se asemeja a la de Alaska por Estados Unidos. De más está en decir que resulta un muy buen negocio.

La Patagonia Chilena no es un área densamente poblada. La provincia de Palena (X Región) y las XI y XII Regiones tienen una superficie total de 254.326 km2. Según datos del censo realizado el año 2002, la población total de estas jurisdicciones es de 261.289 habitantes. Esto nos da una densidad de población de 1,03 hab./km2. Además existe una gran concentración urbana. Por ejemplo, las ciudades y pueblos de la XI Región (Coihaique, Puerto Aysén, Chile Chico, Puerto Cisnes, Cochrane, Melinka y Villa Mañihuales) concentran el 80% de la población total regional. Al estar despobladas, grandes áreas de la Patagonia Chilena son susceptibles a ser apropiadas por organismos transnacionales.

Aún no respetando acuerdos con el gobierno de Chile, la Fundación continúa con las compras de tierras. Éstas de van haciendo por partes, como el armado de un rompecabezas. Los colonos que quedan encerrados o contiguos a los territorios comprados son presionados, a través de amenazas de abogados, a vender sus propiedades. Los pobladores denuncian también compras irregulares de terrenos, usurpación de propiedades e intromisión en casas de vecinos. Tampoco “les permite tener ningún artefacto electrónico, ni siquiera una radio. Esto es un problema para las personas de la zona, ya que la única manera que tienen para comunicarse es a través de ella”[19].

Siguiendo la línea de lo postulado por el discurso de los ecologistas profundos, la Fundación ha llevado a cabo acciones contrarias al desarrollo del país, como la limitación de la familia de los empleados, despoblamiento de la zona[20], anulación de “todo esfuerzo de colonización e inversión que ha hecho el fisco en la Carretera Austral, colegios, salud y para mejorar las condiciones de vida de la gente. Por esta marcha forzada, Hualaihué (provincia de Palena) subió de 600 habitantes a más de tres mil”[21]. Por otro lado, su aporte al desarrollo en el Parque Pumalín es limitado. Éste consiste en el empleo de 200 personas como cuidadores, peones y vigilantes de preferencia, en la educación privada de 3 hijos (¡sí, 3 hijos!) de empleados y en la implementación de ecoturismo en un pequeño predio habilitado para acampe y cabañas rústicas[22].

Las propiedades de la Fundación están sujetas a derecho foráneo, como es la Ley de Impuesto y Renta de los Estados Unidos, ya que la administración de los mismos está encargada a organizaciones con sede en ese país. Es más, estas propiedades están enmarcadas dentro del “Proyecto Gondwana”, que busca crear un parque de administración internacional en todos los territorios del planeta al sur del paralelo 40 (ver mapa “Monopolios territoriales en Chile y Argentina de la fundación norteamericana de Ecología Profunda”).

Las compras de territorios, al ser realizadas bajo la legislación estadounidense y patrocinadas por la UNESCO por su carácter ecologista, rompen con la soberanía nacional quedando bajo el amparo de la ONU, pese a violar legislaciones nacionales, como la imposibilidad de tener tierras lindantes a frontera terrestre. También ponen en peligro la continuidad territorial. Evidencia clara de lo expuesto es el Parque Pumalín que abarca unos 62 km del límite con Argentina y corta en dos a Chile (ver mapa de Patagonia Chilena, área septentrional).

Fuente: Corporación de Defensa de la Soberanía; 2007: s/p.

A pesar de autodenominarse “ecológico”, Tompkins ha deforestado grandes sectores de bosque que compró con el pretexto de salvarlo, para construir 8 pistas de aterrizaje. El escaso control policial, la topografía montañosa del área, la ausencia de radares (el único importante, relativamente cercano, se halla en el aeropuerto de la ciudad de Puerto Montt), permiten que el empresario entre y salga sin hacer los trámites aduaneros.

Por último, si vemos el mapa de “Monopolios territoriales en Chile y Argentina de la fundación norteamericana de Ecología Profunda Conservation Land Trust”, se advierte la compra de otros territorios que se ubican precisamente sobre áreas con importantes recursos hídricos como lo son la Patagonia (chilena y argentina) y el Acuífero Guaraní.

En resumen, queda demostrado que la “Ecología Profunda” es una modalidad de apropiación privada de los recursos hídricos de la Patagonia Chilena.

No quisiera cerrar este capítulo sin hacer una mención somera, pero necesaria, del Plan Andinia, una teoría que supone la creación de un nuevo Estado hebreo en la Patagonia Argentina y Chilena, como una estrategia para solucionar el conflicto entre palestinos e judíos en Israel. Esta situación, por un lado, explicaría el arribo de reclutas a la zona, con el fin de cumplir su servicio militar, en una suerte de reconocimiento y adaptación territorial. Y, en segundo término, se podría conjeturar una asociación entre la Fundación de Ecología Profunda y el Estado de Israel, pues se ha afirmado que, efectivamente, Tompkins permite el libre acceso de los conscriptos en el Parque Pumalín[23]. 

 

Reivindicación de soberanía nacional, ¿realidad o mentira?

Ante el avance de la Fundación de Ecología Profunda sobre el territorio patagónico chileno y su negativa de incentivar la colonización de sus tierras, es lógico pensar que el Estado reivindique su soberanía sobre los espacios afectados. De hecho, algunos sectores del gobierno la están proclamando. Pero también existen intereses creados para el traspaso de gestión de estos territorios a empresas salmoneras, forestales, mineras (transnacionales) y de generación de energía hidroeléctrica (estatal, con aporte de capitales privados extranjeros), que acelerarían la rotación del capital en la explotación de los recursos naturales.

La Patagonia Chilena (salvo la ciudad de Punta Arenas) siempre ha sido una región postergada en los planes de desarrollo nacional. La efectiva colonización, tal como en otras regiones del país, aquí no se ha concretado. Gran cantidad de población local ha tenido que cruzar la frontera hacia Argentina para encontrar fuentes de trabajo. Sucesos recientes, como el maremoto que afectó a Puerto Aysén (XI Región) en abril del 2007 o la erupción del volcán Chaitén en la provincia de Palena (X Región) ocurrida en mayo del 2008, puso en evidencia la ineficaz prestación de ayuda oficial en tiempo y forma a los pobladores locales. Con lo antes dicho, surge una pregunta: ¿Por qué el actual y repentino interés gubernamental por ejercer soberanía sobre esta zona?

Ante la valorización de nuevos recursos naturales presentes en la región, algunos sectores del gobierno (de derecha, pero también de centro izquierda) reclaman derechos de soberanía nacional sobre los territorios adquiridos por la Fundación. Pero en contrapartida, no proponen un plan de desarrollo nacional de gestión ambiental. Avalan políticas de integración (léase subordinación), en las que empresas transnacionales financian en la zona y generan “modelos de desarrollo”. Se trata, en definitiva, de un traspaso de derechos de propiedad de las tierras. Las empresas transnacionales no invierten si no poseen esos derechos. Los gobernantes ven a ésta como la única alternativa de desarrollo posible, situación grave si consideramos que ataca seriamente la soberanía nacional.

Estas empresas transnacionales acelerarían la rotación de capital en el presente. Pero es necesario hacer nota que la Fundación, comprando tierras y conservándolas, no obra en forma altruista, sino que invierte a futuro: reserva recursos hídricos para explotarlos en un par de años más, cuando éstos encarezcan. O sea, posee una mirada especulativa de gestión ambiental.

Como la Fundación está en contra de todo proyecto que signifique intervención humana sobre la Naturaleza, es enemiga de las empresas salmoneras, mineras, forestales e hidroeléctricas.

La cría de salmones para la exportación es una actividad que ha cobrado auge desde los años ’90 en Chiloé. Mas los beneficiados con las rentas generadas por la actividad son empresas oligopólicas de origen canadiense y estadounidense. Por sus condiciones físicas, la expansión salmonera hacia la Patagonia Chilena es inminente. Pero existe una traba: la Fundación, que la ha catalogado de muy contaminante, sin derecho a réplica. Le ha hecho todo tipo de sabotajes y le ha cortado sectores de la Carretera Austral para acceder por tierra a la zona litoral.

La explotación minera es otra actividad factible en la Patagonia Chilena. Los yacimientos de petróleo, de hecho, se están explotando en la XII Región. Si la modalidad de explotación consiste en concesiones mineras a empresas extranjeras, situación que se evidencia ya en la Patagonia Argentina, encontramos un panorama altamente contaminante (por ejemplo, la extracción de oro con cianuro) y sin beneficios para la población local (organización tipo “enclave”).

A la Fundación no le conviene deforestar sus territorios porque perdería cantidad y calidad de los recursos hídricos, móvil principal de adquisición de tierras. Ya existen empresas forestales transnacionales (principalmente de Estados Unidos) que explotan y exportan maderas de gran valor en la isla de Tierra del Fuego (XII Región). Igualmente, hay grandes extensiones compradas por estas empresas que aún no han sido explotadas.

Si bien los emprendimientos hidroeléctricos son manejados por Endesa (Empresa Nacional de Electricidad Sociedad Anónima), organismo estatal, la cofinanciación de proyectos con empresas extranjeras es un hecho. Así lo demuestra, por ejemplo, la asociación entre Endesa y Colbún S.A. (de capitales privados), en el tan cuestionado proyecto Hidroaysén, aprobado en el 2011 y que contempla la construcción de 5 centrales hidroeléctricas en la XI Región.  Al respecto, se sabe que gran parte de las movilizaciones en contra de este proyecto es financiada por la Fundación.

Cabe preguntarse: ¿Cuál es el desafío a futuro en cuanto a la generación de energía hidroeléctrica? La respuesta: que las nuevas centrales proyectadas en la Patagonia Chilena no estén subordinadas a los intereses de las industrias “locales” manejadas por entes transnacionales.

Asimismo, los exóticos paisajes de la Patagonia Chilena son aprovechados turísticamente. Los emprendimientos existentes relacionados con esa actividad poseen escasa o nula injerencia de la población local y son más bien elitistas, dirigidos a un público con alto poder adquisitivo. El resort spa Termas de Puyuhuapi (ubicado en la XI Región), los cruceros que recorren los imbricados canales australes y el Parque Nacional Torres del Paine (XII Región), son ejemplos de este tipo de turismo. El caso del complejo hotelero de Puyuhuapi es llamativo, porque éste no posee comunicación terrestre con el pueblo del mismo nombre, ubicado a escasos 10 km. Sólo se llega a él a través de cruceros, barcos o hidroaviones. El pueblo tampoco recibe porcentaje alguno de la recaudación del hotel y presenta un aspecto de “caserío fantasma” a la vera de la Carretera Austral.

En este sentido, es necesario que las estrategias de manejo ambiental surjan de la población allí residente, soberanamente propietaria de sus recursos naturales. En tal sentido, es un deber del Estado facilitar los canales para la gestión ambiental local[24].


La Carretera Austral es otro punto de beligerancia entre el gobierno y la Fundación. Esta carretera constituye una vía de comunicación muy importante entre la Patagonia Chilena y el resto del país. El problema surge porque existen tramos que aún no están construidos, lo que obliga a tomar transbordadores para cruzar los fiordos. Esos trechos faltantes, que representan, en realidad, pocos kilómetros, se ubican en el Parque Pumalín. Acorde a la postura de la Ecología Profunda de minimizar la intervención humana sobre la Naturaleza, la Fundación ha cortado secciones de la Carretera ya construidas, adjudicándolas como propias (privadas), y ha intentado impedir la construcción de los tramos faltantes. En la misma línea, su propuesta de completar la Carretera a través de un camino costero, resulta poco práctica, porque continuaría la dependencia de los transbordadores para cruzar los fiordos, y costosa, ya que tiene que salvar las grandes pendientes rocosas entre el mar y la cordillera[25] (ver gráfico de proyección del camino costero). En tanto, la propuesta gubernamental consiste en un camino que pasa por el interior del Parque Pumalín. Es mucho más conveniente que la primera, pues se asienta en los valles intermontanos y evita los fiordos (ver gráfico de proyección del camino intermontano).

La necesidad de terminar las obras de esta ruta por algunos sectores del gobierno no responde a afianzar la soberanía nacional, sino más bien a “preparar el camino” para la instalación en la región de empresas transnacionales de explotación de recursos naturales. Lo que sí es innegable es la necesidad de concluir con esta obra vial, ya que el acceso vía terrestre a la XI Región es por Argentina.

 

Reflexión final

Retomando el concepto de soberanía, desde un punto de vista integral, reitero que es necesario que las estrategias de manejo ambiental surjan de la población residente, soberanamente propietaria de sus recursos naturales. En tal sentido, es un deber del Estado facilitar los canales para la gestión ambiental local.

Para finalizar, siguiendo la línea de Calcagno y Calcagno (2003), Claude (2005) y Debrott Sánchez (2005), propongo tomar el concepto de soberanía no sólo en el ámbito territorial, sino también contemplando las dimensiones política y económica, dándole un sentido integral. El Estado tiene que ser soberano territorial (propietario jurídico de sus recursos hídricos), política (ser gestor ambiental de esos recursos) y económicamente (captar el grueso de la renta diferencial extraída de las reservas hídricas y de las actividades económicas derivadas).

 

 

Bibliografía

 

Achcar, G., Gresh, A., Radvanyi, J., Rekacewicz, P. y Vidal, D. (directores). El Atlas de Le Monde diplomatique. Capital Intelectual S.A., Buenos Aires, 2003.

Ander-Egg, Ezequiel. Reflexiones en torno al proceso de Mundialización/Globalización. Lumen-Hvmanitas, Buenos Aires, 1998.

Bocero, S. y Natenzon, C. “La dimensión ambiental del territorio en América Latina: aportes para su discusión”, en Fernández Caso, M. V. y Gurevich, R. (coord.). Geografía. Nuevos temas, nuevas preguntas. Un temario para su enseñanza. Biblos, Buenos Aires, 2007.

Calcagno, A. E. y Calcagno, E. “Medidas de soberanía económica”, en Le Monde diplomatique, abril 2003.Claude, Marcel. “Los Recursos Marinos y el Royalty Pesquero”, en www.ecoportal.net/layout/set/print/content/view/full/41872/(printversion)/1, 2005.

Corporación de Defensa de la Soberanía. “Los acuerdos no respetados de Douglas Tompkins con el Estado de chile: Polémicas con los colonos, peligros geopolíticos y otras controversias”, en www.soberaniachile.cl/patag5b.html, ampliado y actualizado el 05 de abril de 2007.

Debrott Sánchez, David. “Soberanía Nacional y Recursos Naturales: Algunas reflexiones sobre el caso del cobre y del petróleo”, en www.redem.buap.mx/word/david3.doc, 2001.

De Jong, Gerardo Mario. “Políticas imperiales y riesgos de apropiación de los recursos naturales: el caso del agua en Patagonia”, en Centro de Estudios “Alexander von Humboldt”, Buenos Aires, Argentina, 25 de octubre de 2007, http://www.centrohumboldt.org.ar

García, Marcelo. “Douglas Tompkins y su reinado patagónico”, en www.Emprendedoresenred.com.ar/portal/modules.php?name=News&file=article&sid=135, 2005.

Glesh, Alain (director). El Atlas de Le Monde diplomatique II. Capital Intelectual S.A., Buenos Aires, 2006.

Gottman, Jean. América. Labor, Barcelona, 1966.

Guillmone Callejas, Enrique (director). Atlas Mundial. Instituto Geográfico Militar de Chile, Santiago de Chile, 1994.

Organización de las Naciones Unidad para la Agricultura y la Alimentación. Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe. “Análisis y diseño metodológico para la elaboración de planes de manejo en áreas silvestres protegidas privadas de Chile”, en www.rif.fao.org/prior/recnat/recursos/bosques/conama.htm, 1998-2001.

Rofman, A. y Romero, L. Sistema Socioeconómico y Estructura Regional en la Argentina. Amorrortu Ediciones, Buenos Aires, 1997.

Sánchez, Gonzalo. La Patagonia vendida. Los nuevos dueños de la tierra. Editorial Marea S.R.L., Buenos Aires, 2006.

Sánchez, Jorge (director). Guía Turística Turistel 2007 Chile. Mapa rutero de Chile. Ediciones Turiscom, Santiago de Chile, 2006.

Sastre, Ángel. “Patagonia, la última tierra Palestina”, en diario La Razón España on line http://www.larazon.es/noticia/2296-patagonia-la-ultima-tierra-palestina,  13/03/2011.

Schmieder, Oscar. Geografía de América Latina. Paidós, Buenos Aires, 1968.

Strahler, A. y Strahler, A. Geografía Física. Editorial Omega, Barcelona, 3º edición, 1989.

Vigna, Anne. “Los falsarios del ecoturismo en América Latina”, en Le Monde diplomatique, julio 2006.

Worran, Simon. “Patagonia: tierra del viento vivo”, en National Geographic; enero 2004.

Zanini, Giuseppe. El Libro del Dónde. Editorial Grijalbo S.A., Barcelona, 1975.

 

Otras fuentes:

Capua, Olga. Apuntes en clases teóricas de la cátedra Geomorfología, 1999.

Autor no identificado. “Quién y qué es Douglas Tompkins”, en www.abc1digital.com.ar/article.php3?id_article=8198#top, 25/08/2008.



[1] El presente corresponde a un trabajo requerido en la cátedra Geografía de América Latina, Carrera Profesorado de Geografía, Universidad Nacional del Comahue, Neuquén; durante el segundo semestre del 2007. Por tal motivo, el análisis se centra en el sur de Chile, aún sabiendo que Douglas Tompkins y la Fundación compran tierras en Argentina. Asimismo, ha sido actualizado y, con el fin de cumplir con los requisitos de publicación del encuentro, ha sido también acotado.

[2] De Jong, 2007: s/p.

[3] Ander Egg, 1998: 26.

[4] Rofman, A; Romero L., 1997:32, 33, 34, 35 y 36.

[5] Se trata de una isla muy poblada (aproximadamente 160 mil habitantes, año 2002) e integrada a Chile con actividades económicas agrícola-ganadera, forestal, salmonera y turística. La vía de comunicación más importante que la une al país es la Carretera Panamericana. Estas características la diferencian de la provincia de Palena (sector septentrional de la Patagonia Chilena), a pesar que ambas están a igual latitud.

[6] Área sometida a la legislación del Tratado Antártico.

[7] Schmieder, 1968: 321 y Gottman, 1966: 355.

[8] Schmieder; op. cit.: 325.

[9] Schmieder; op. cit.: 323.

[10] Schmieder; op. cit.: 324.

[11] Schmieder; op. cit.: ibídem.

[12] Schmieder; op. cit.: 325-326.

[13] www.abc1digital.com.ar/article3?id_article=8198#top “Quién y qué es Douglas Tompkins”, 2006: s/p.

[14] La Fundación Rockefeller es la firma monopólica productora de semillas transgénicas en Brasil, por tal motivo necesita proveerse de reservas de agua dulce.

[15] El fideicomiso de tierras en este contexto consiste en una organización privada, “sin fines de lucro” que, como todo o parte de su misión, trabaja activamente para conservar la tierra mediante la empresa o asistencia en tierra o la adquisición de personal de conservación, o por la administración de sus tierras o empleados.

[16] Worran, 2004.

[17] Organización de las Naciones Unidad para la Agricultura y la Alimentación. Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, 1998-2001: s/p.

[18] Sánchez Gonzalo, 2006: 81.

[19] Comisión de Defensa de la Soberanía, 2007: s/p.

[20] Se verifica en la provincia de Palena (donde se encuentra el Parque Pumalín) una merma de población entre los censos de 1992 y del 2002. Si en el año 1992 se contabilizaban 20.936 personas, esta cifra se redujo a 18.971 en el 2002.

[21] Comisión de la Defensa de la Soberanía, op cit: s/p.

[22] Estos datos no han sido actualizados; corresponden al año 2006. Pero demuestran el escaso aporte que el Parque Pumalín ha generado en el desarrollo de la comunidad local, habiendo pasado más de 10 años desde su fundación en 1991.

[23] Sastre, 2011: s/p, y Sánchez Gonzalo, 2006: 82.

[24] Estas propuestas son trabajadas por Bocero y Natenzoni (2007), y Vigna (2008).

[25] Abrir camino en estas pendientes requiere, en varias oportunidades, el uso de dinamita.