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Asunto:[encuentrohumboldt] 119/12 - El diálogo político para la solución de c onflictos en la UNASUR (2008-2009)
Fecha:Miercoles, 14 de Noviembre, 2012  14:13:11 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..............org>

El diálogo político para la solución de conflictos en la UNASUR (2008-2009)

 

 

Profesor Javier Luchetti[1]

 

 

Resumen.

 

La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) conformada por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela firmó el Tratado Constitutivo en Brasilia el 23 de mayo de 2008. El Tratado debía ser confirmado por nueve países firmantes para entrar en vigencia. En su preámbulo, el Tratado Constitutivo de la UNASUR mencionaba como principios rectores el irrestricto respeto a la soberanía, la integridad e inviolabilidad territorial de los Estados, la autodeterminación de los pueblos, la solidaridad, la cooperación, la paz, la democracia, la participación ciudadana, el pluralismo, los derechos humanos universales, indivisibles e interdependientes, la reducción de las asimetrías y la armonía con la naturaleza para un desarrollo sostenible.

En el siguiente trabajo se podrá analizar como la UNASUR se ha convertido durante los años 2008 y 2009, en un factor de estabilidad política regional ante las intervenciones que ha debido realizar para evitar un escalamiento de los conflictos que se presentan tanto al interior de los países como entre países fronterizos. La pronta respuesta diplomática y política ha significado una gran ayuda para esos países al mismo tiempo que encarna a nivel internacional una carta de presentación muy importante para sentarse a negociar con las grandes potencias. El trabajo considera que el nuevo emprendimiento es una apuesta geopolítica brasileña pero con objetivos que traspasan la frontera regional, para alcanzar metas a nivel internacional con voz sudamericana propia.

La región estaba preocupada por lo acontecido con el ataque colombiano a un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano. El 1° de marzo de 2008, tropas colombianas atacaron por aire y tierra a un campamento de las FARC que se encontraba en territorio ecuatoriano, lo que ocasionó varios muertos en las FARC y como correlato la ruptura de relaciones entre Quito y Bogotá. UNASUR intervino para calmar los ánimos y para que las relaciones diplomáticas volvieran a restablecerse.

A fines del 2008, se produjo una dura pelea entre los bandos en que se encuentra dividida Bolivia. El país se encuentra fraccionado por proyectos políticos muy distintos y enfrenta por un lado, a los empresarios de la región oriental que buscan insertarse en el mercado internacional mediante la exportación de alimentos y energéticos y por otro lado, a la población indígena, los cocaleros y los sindicatos. Los prefectos opositores reclamaban que se les devolvieran los cientos de millones de dólares de regalías petroleras que el gobierno usaba para pagar un bono vitalicio a los jubilados, se oponían a la reforma constitucional porque argumentaban que solo servía para la reelección de Evo Morales, pretendían mejorar sus autonomías departamentales para controlar los impuestos, a educación y la seguridad y se oponían a la política gubernamental con respecto al cultivo de la coca exigiendo un mayor control del narcotráfico.

Ante la complicada situación que vivía la República de Bolivia donde se encontraba amenazada la integridad territorial de un país de América del Sur, los países de la UNASUR, llamaron a retomar el diálogo para solucionar los problemas dentro del marco de la democracia.

En el 2009, los norteamericanos habían firmado un convenio con Colombia el principal país aliado en la región por el cual se le otorgaban bases colombianas para la presencia de militares estadounidenses que supuestamente venían a combatir al narcotráfico y al terrorismo. En una reunión realizada en Argentina, los mandatarios de la UNASUR se obligaron a “fortalecer a Suramérica como zona de paz, comprometiéndonos a establecer un mecanismo de confianza mutua en materia de defensa y seguridad, sosteniendo nuestra decisión de abstenernos de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial de otro Estado de la UNASUR”. Además, ratificaron su “compromiso de fortalecer la lucha y cooperación contra el terrorismo y la delincuencia transnacional organizada y sus delitos conexos: el narcotráfico, el tráfico de armas pequeñas y ligeras, así como el rechazo a la presencia o acción de grupos armados al margen de la ley”.

Con la UNASUR, los gobiernos vuelven a tener mayor preponderancia en la integración, pero la misma no es estrictamente económica, sino que el diálogo político es una de sus mayores fortalezas para solucionar los problemas regionales.

 

 

 

Summary.

 

The Union of South American Nations (UNASUR) formed by Argentina, Brazil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Peru, Suriname, Uruguay and Venezuela signed the Treaty Establishing in Brasilia on 23 May 2008. The Treaty should be confirmed by nine signatory countries to enter into force. In its preamble, the Treaty establishing the UNASUR mentioned as guiding principles the unconditional respect for the sovereignty, territorial integrity and inviolability of States, the self-determination of peoples, solidarity, cooperation, peace, democracy, citizen participation, pluralism, human rights universal, indivisible and interdependent, the reduction of asymmetries and harmony with nature for a sustainable development.

In the next word will be able to analyze how the UNASUR has become during the years 2008 and 2009, by a factor of regional political stability to the interventions that have been done to prevent an escalation of conflicts that are presented to both within countries and between countries border. The prompt response and diplomatic policy has meant a great aid to those countries at the same time that embodies an international letter of very important presentation to sit down and negotiate with the major powers. The work considers that the new venture is a geopolitical bet brazilian but with objectives that cross the border regional, to achieve goals at the international level with south american voice itself.

The region was concerned by what has happened with the Colombian attack on a FARC camp in Ecuadorian territory. On 1 March 2008, Colombian troops attacked by air and ground to a camp of the FARC that was in Ecuadorian territory, resulting in several deaths in the FARC as a correlative and the breakdown in relations between Quito and Bogota. UNASUR intervened to defuse the situation and for diplomatic relations to be restored again.

At the end of 2008, there was a hard fight between the sides in which Bolivia is divided. The country is fractionated by very different political projects and faces on the one hand, to entrepreneurs in the eastern region seeking be inserted in the international market through the export of food and energy, and on the other hand, the indigenous population, the coca growers and the trade unions. The prefects opponents they claimed to return the hundreds of millions of dollars in oil royalties that the government used to pay for a bond for life to retirees, were opposed to the constitutional reform because they argued that only served to the election of Evo Morales, aimed at improving their departmental autonomy to control taxes, education and security and is opposed to government policy with regard to cultivation of coca by requiring a greater control of drug trafficking.

Given the complex situation that lived the Republic of Bolivia where he was threatened the territorial integrity of a country in South America, the countries of the UNASUR, called to resume the dialog to resolve the problems within the framework of democracy.

In 2009, the Americans had signed an agreement with Colombia is the principal ally in the region for which he was granted Colombian bases for the presence of the US military that allegedly came to combat drug trafficking and terrorism. In a meeting held in Argentina, the leaders of the UNASUR is forced to "strengthen to South America as a zone of peace, striving to establish a mechanism for mutual confidence in defense and security matters, supporting our decision to refrain from the threat or use of force against the territorial integrity of another State of the UNASUR". In addition, ratified their "commitment to strengthen the struggle and cooperation against terrorism and transnational organized crime and its related offenses: drug trafficking, trafficking in small arms and light weapons, as well as the rejection of the presence or actions of armed groups outside the law".

With the UNASUR, governments are once again to have greater prominence in the integration, but the same is not purely economic, but political dialog is one of its greatest strengths to solve regional problems.

 

 

Introducción.

La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) conformada por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela firmó el Tratado Constitutivo en Brasilia el 23 de mayo de 2008, sin embargo, faltaba un largo trecho para recorrer puesto que debía ser ratificado por los parlamentos de todos los países firmantes, aunque si lo hacían nueve de ellos ya entraba en vigencia. En su preámbulo, el Tratado Constitutivo de la UNASUR mencionaba como principios rectores: “irrestricto respeto a la soberanía, integridad e inviolabilidad territorial de los Estados; autodeterminación de los pueblos; solidaridad; cooperación; paz; democracia; participación ciudadana y pluralismo; derechos humanos universales, indivisibles e interdependientes; reducción de las asimetrías y armonía con la naturaleza para un desarrollo sostenible”[2].

Por otra parte, la nueva organización que engloba a dos bloques pre existentes como el MERCOSUR –Mercado Común del Sur- y la CAN (Comunidad Andina), presentaba como objetivo “construir, de manera participativa y consensuada, un espacio de integración y unión en lo cultural, social, económico y político entre sus pueblos, otorgando prioridad al diálogo político, las políticas sociales, la educación, la energía, la infraestructura, el financiamiento y el medio ambiente, entre otros, con miras a eliminar la desigualdad socioeconómica, lograr la inclusión social y la participación ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías en el marco del fortalecimiento de la soberanía e independencia de los Estados”[3]. Además, el Tratado de la UNASUR presentaba los siguientes objetivos específicos:

“a. El fortalecimiento del diálogo político entre los Estados Miembros que asegure un espacio de concertación para reforzar la integración suramericana y la participación de UNASUR en el escenario internacional; b. El desarrollo social y humano con equidad e inclusión para erradicar la pobreza y superar las desigualdades en la región; c. La erradicación del analfabetismo, el acceso universal a una educación de calidad y el reconocimiento regional de estudios y títulos; d. La integración energética para el aprovechamiento integral, sostenible y solidario de los recursos de la región; e. El desarrollo de una infraestructura para la interconexión de la región y entre nuestros pueblos de acuerdo a criterios de desarrollo social y económico sustentables; f. La integración financiera mediante la adopción de mecanismos compatibles con las políticas económicas y fiscales de los Estados Miembros; g. La protección de la biodiversidad, los recursos hídricos y los ecosistemas, así como la cooperación en la prevención de las catástrofes y en la lucha contra las causas y los efectos del cambio climático; h. El desarrollo de mecanismos concretos y efectivos para la superación de las asimetrías, logrando así una integración equitativa; i. La consolidación de una identidad suramericana a través del reconocimiento progresivo de derechos a los nacionales de un Estado Miembro residentes en cualquiera de los otros Estados Miembros, con el fin de alcanzar una ciudadanía suramericana; j. El acceso universal a la seguridad social y a los servicios de salud; k. La cooperación en materia de migración, con un enfoque integral, bajo el respeto irrestricto de los derechos humanos y laborales para la regularización migratoria y la armonización de políticas; l. La cooperación económica y comercial para lograr el avance y la consolidación de un proceso innovador, dinámico, transparente, equitativo y equilibrado, que contemple un acceso efectivo, promoviendo el crecimiento y el desarrollo económico que supere asimetrías mediante la complementación de las economías de los países de América del Sur, así como la promoción del bienestar de todos los sectores de la población y la reducción de la pobreza; m. La integración industrial y productiva, con especial atención en las pequeñas y medianas empresas, las cooperativas, las redes y otras formas de organización productiva; n. La definición e implementación de políticas y proyectos comunes o complementarios de investigación, innovación, transferencia y producción tecnológica, con miras a incrementar la capacidad, la sustentabilidad y el desarrollo científico y tecnológico propios; o. La promoción de la diversidad cultural y de las expresiones de la memoria y de los conocimientos y saberes de los pueblos de la región, para el fortalecimiento de sus identidades; p. La participación ciudadana a través de mecanismos de interacción y diálogo entre UNASUR y los diversos actores sociales en la formulación de políticas de integración suramericana; q. La coordinación entre los organismos especializados de los Estados Miembros, teniendo en cuenta las normas internacionales, para fortalecer la lucha contra el terrorismo, la corrupción, el problema mundial de las drogas, la trata de personas, el tráfico de armas pequeñas y ligeras, el crimen organizado transnacional y otras amenazas, así como para el desarme, la no proliferación de armas nucleares y de destrucción masiva, y el desminado; r. La promoción de la cooperación entre las autoridades judiciales de los Estados Miembros de UNASUR; s. El intercambio de información y de experiencias en materia de defensa; t. La cooperación para el fortalecimiento de la seguridad ciudadana, y; u. La cooperación sectorial como un mecanismo de profundización de la integración suramericana, mediante el intercambio de información, experiencias y capacitación”[4].

Los órganos de la UNASUR son el Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, el Consejo de Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores, el Consejo de Delegadas y Delegados y la Secretaría General. La presidencia pro témpore será ejercida por cada uno de los estados miembros en orden alfabético por períodos anuales. El multilateralismo y la construcción de la identidad suramericana son parte de los proyectos que ha querido desarrollar la UNASUR para obligar a los países más industrializados a alcanzar un mundo multipolar. La firma del tratado estuvo precedida por el ataque de fuerzas armadas colombianas a una base de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que se encontraba en territorio ecuatoriano. El tratado no comenzaba de la mejor forma ante los enfrentamientos entre el presidente colombiano Álvaro Uribe y los presidentes Hugo Chávez de Venezuela y Rafael Correa de Ecuador. La tensión en la región no ayudaba a la nueva integración regional. En el siguiente trabajo se podrá analizar como la UNASUR se ha convertido durante los años 2008 y 2009, en un factor de estabilidad política regional ante las intervenciones que ha debido realizar para evitar un escalamiento de los conflictos que se presentan tanto al interior de los países como entre países fronterizos.

La pronta respuesta diplomática y política ha significado una gran ayuda para esos países al mismo tiempo que encarna a nivel internacional una carta de presentación muy importante para sentarse a negociar con las grandes potencias. El trabajo considera que el nuevo emprendimiento es una apuesta geopolítica brasileña pero con objetivos que traspasan la frontera regional, para alcanzar metas a nivel internacional con voz sudamericana propia. La UNASUR ha demostrado a través de conflictos que se han ido sucediendo en esta región del planeta, que si bien persigue diferentes objetivos, el primordial lo constituye el diálogo político entre los Estados, dejando de lado la integración económica, que si bien tiene un lugar importante, no es lo primordial como lo era en la década de los años noventa, en pleno auge del neoliberalismo.

 

1. Conflictos internos, ayuda regional: la UNASUR entra en acción.

1. a. El año 2008.

Comencemos con algunos datos de la región. La población era de 383 millones de personas hacia el 2007 con un Producto Bruto Interno de 2,3 billones de dólares, y con exportaciones de 453 mil millones de dólares e importaciones de 337 mil millones de dólares. Los países que presentaban mayor PBI per cápita eran Chile, Venezuela, Brasil y Argentina. Los que se destacaban por sus exportaciones per cápita eran Chile, Venezuela, Surinam y Argentina, y en cuanto a las importaciones per cápita, Chile, Uruguay, Venezuela y Surinam. La actividad económica había crecido un 6,3% en la región, aunque había aumentado el promedio inflacionario. Tanto el nivel de reservas como las exportaciones habían aumentado, lo mismo que las importaciones si bien el saldo de la balanza comercial había sido positivo[5]. Más allá de los resultados económicos positivos, cabe señalar que el nuevo regionalismo es distinto al neoliberalismo regional de los años noventa:

“a) La primacía de la agenda política, y una menor atención a la agenda económica y comercial, lo que no es ajeno a la llegada al poder de distintos gobiernos de izquierda, al tono marcadamente nacionalista de esos Gobiernos, y a los intentos de ejercer un mayor liderazgo en la región por parte de algunos países, en particular Venezuela y Brasil.

b) El retorno de la “agenda del desarrollo”, en el marco de las agendas económicas del “post-consenso de Washington”, con políticas que pretenden distanciarse de las estrategias del regionalismo abierto, centradas en la liberalización comercial.

c) Un mayor papel de los actores estatales, frente al protagonismo de los actores privados y las fuerzas del mercado del modelo anterior.

d) Un énfasis mayor en la agenda “positiva” de la integración, centrada en la creación de instituciones y políticas comunes y en una cooperación más intensa en ámbitos no comerciales, lo que (…), ha dado lugar a la ampliación de los mecanismos de cooperación sur-sur, o la aparición de una agenda renovada de paz y seguridad.

e) Mayor preocupación por las dimensiones sociales y las asimetrías en cuanto a niveles de desarrollo, y la vinculación entre la integración regional y la reducción de la pobreza y la desigualdad, en un contexto político en el que la justicia social ha adquirido mayor peso en la agenda política de la región.

f) Mayor preocupación por los “cuellos de botella” y las carencias de la infraestructura regional, con el objeto de mejorar la articulación de los mercados regionales y, al mismo tiempo, facilitar el acceso a mercados externos.

g) Más énfasis en la seguridad energética y la búsqueda de complementariedades en este campo.

h) La búsqueda de fórmulas para promover una mayor participación y la legitimación social de los procesos de integración”[6].

Muchas dudas persistían en cuanto al futuro del tratado, puesto que al mismo tiempo que se firmaba, presentó la renuncia su Secretario General, Rodrigo Borja, por disidencias con los presidentes del bloque. Los presidentes trataron como uno de los temas más importantes, la iniciativa brasileña de creación del Consejo Sudamericano de Defensa, que si bien a algunos les sonaba a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en realidad era otro tipo de organización, puesto que la idea no era utilizar al nuevo organismo para intervenciones militares, sino como una esfera de concordancia de políticas de defensa y de intervención inmediata en casos de conflictos, para los cuáles se elegirían dos delegados por país, uno militar y otro diplomático, y así se evitaría llamar a la Organización de Estados Americanos (OEA), u otra institución. Los brasileños que fueron los artífices de esta propuesta, tienen el Amazonas como zona de débil ocupación estatal, al mismo tiempo que aspiran a ocupar un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La iniciativa brasileña que contaba con la aprobación de Estados Unidos, no prosperó del todo, puesto que se creó un grupo de trabajo que en 90 días estudiaría este consejo de seguridad.

El mayor opositor a este proyecto fue el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, quien se encontraba con una complicada situación interna. Se oponía a que este organismo tuviera competencias sobre la soberanía territorial, además de tratar temas como el intercambio de armamento y producción para la defensa, y por otra parte, sostenía que en realidad la OEA, era el organismo encargado de los temas de seguridad continental. Sin embargo, decidió que su país fuera parte del grupo del trabajo, en donde expondría sus ideas, aunque puso como condición que los países sudamericanos tenían que reconocer a las Fuerzas Armadas Revolucionaria de Colombia (FARC) como terroristas. Más allá de las objeciones colombianas, el resto de los presidentes acompañó la idea.

La región estaba preocupada por lo acontecido con el ataque colombiano a un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano. El 1° de marzo de 2008, tropas colombianas atacaron por aire y tierra a un campamento de las FARC que se encontraba en territorio ecuatoriano, lo que ocasionó varios muertos en las FARC y como correlato la ruptura de relaciones entre Quito y Bogotá. UNASUR intervino para calmar los ánimos y para que las relaciones diplomáticas volvieran a restablecerse. Cabe mencionar que Colombia en este caso lo que hizo fue aplicar la doctrina norteamericana de guerra preventiva: atacó antes de que las FARC que estaban en territorio ecuatoriano lo hicieran, con lo cual violó la frontera ecuatoriana en el proceso.

La UNASUR enfrentó más problemas políticos rápidamente. La situación interna que enfrentaba a dos bandos decididamente opuestos en Bolivia en el año 2008 fue la prueba de fuego de la nueva creación suramericana. En esta crisis no se solicitó la ayuda o intervención de Estados Unidos y ese un dato fundamental. Es más, el embajador norteamericano en Bolivia fue expulsado del país. La UNASUR ratificó los principios de inviolabilidad territorial, la soberanía interna y la no intervención, dejando de lado a la Organización de Estados Americanos.

A fines del 2008, se produjo una dura pelea entre los bandos en que se encuentra dividida Bolivia. El país se encuentra fraccionado por proyectos políticos muy distintos y enfrenta por un lado, a los empresarios de la región oriental que buscan insertarse en el mercado internacional mediante la exportación de alimentos y energéticos y por otro lado, a la población indígena, los cocaleros y los sindicatos. Los prefectos opositores reclamaban que se les devolvieran los cientos de millones de dólares de regalías petroleras que el gobierno usaba para pagar un bono vitalicio a los jubilados, se oponían a la reforma constitucional porque argumentaban que solo servía para la reelección de Evo Morales, pretendían mejorar sus autonomías departamentales para controlar los impuestos, a educación y la seguridad y se oponían a la política gubernamental con respecto al cultivo de la coca exigiendo un mayor control del narcotráfico.

Ante la complicada situación que vivía la República de Bolivia donde se encontraba amenazada la integridad territorial de un país de América del Sur, los países de la UNASUR, llamaron a retomar el diálogo para solucionar los problemas dentro del marco de la democracia. La UNASUR en una reunión de urgencia celebrada en Santiago de Chile, apoyó en forma unánime al presidente boliviano Evo Morales (faltaron los presidentes de Perú, Guyana y Surinam), pero en la declaración no se condenó a Estados Unidos como querían los presidentes de Bolivia y Venezuela, ni tampoco se hizo mención a una posible intervención de la Organización de Estados Americanos, o de la Organización de las Naciones Unidas.

Es decir, lo que se pretendió era demostrar ante el mundo que al ser un país sudamericano, los que debían resolver el problema eran esos países, sin injerencias de otros países del continente. Los presidentes expresaron “su más pleno y decidido respaldo al Gobierno Constitucional del Presidente de la República de Bolivia Evo Morales, cuyo mandato fue ratificado por una amplia mayoría en el reciente Referéndum”, advirtiendo especialmente a los prefectos opositores, que “rechazan enérgicamente y no reconocerán cualquier situación que implique un intento de golpe civil, la ruptura del orden institucional o que comprometan la integridad territorial de la República de Bolivia”. Además, no se estuvo a favor de una intervención de una fuerza de paz de las diferentes naciones de la UNASUR, puesto que aquí existe un gobierno elegido democráticamente, sino que acordaron “crear una Comisión abierta a todos sus miembros, coordinada por la Presidencia Pro-Tempore, para acompañar los trabajos de una mesa de diálogo conducida por el legítimo Gobierno de Bolivia”, al mismo tiempo que se encargaron de formar “una Comisión de apoyo y asistencia al Gobierno de Bolivia en función de sus requerimientos, incluyendo recursos humanos especializados”[7].

Asimismo, la preservación de la paz, la estabilidad y la democracia en la región, hay que medirla también teniendo en cuenta el papel importante que ocupa Bolivia como abastecedor de gas a Brasil y Argentina. Si el curso de los acontecimientos seguía por la vía de la violencia y de los cortes de suministro a los países vecinos, los países consumidores de gas sufrirían las consecuencias, por supuesto que en menor medida de lo que estaban sufriendo los bolivianos con la pérdida de vidas humanas. Los bloqueos fueron levantados y se estableció el diálogo mostrando a Brasil como un referente en la región, aunque con la colaboración de otros países, ya que esta situación afectaba la estabilidad institucional y nacional boliviana. El grupo de investigadores enviados por la UNASUR al departamento amazónico boliviano de Pando, pudo corroborar que a mediados de septiembre de ese año, se había producido una masacre de campesinos favorables a Evo Morales por parte de grupos opositores apadrinados por el poder político departamental. UNASUR valoró el trabajo de las comisiones en cuanto a la promoción y protección de los derechos humanos al mismo tiempo que procuraba establecer el diálogo entre las partes. UNASUR logró contener la crisis política que tuvo repercusión internacional, logrando que el diálogo político entre las partes (indígenas, minifundistas, cocaleros y los dueños del capital y del poder político de los departamentos de la Media Luna como se conoce el oriente boliviano), sirviera para mantener la unidad territorial del país.

También la UNASUR emitió un comunicado condenando la criminalización de los migrantes que se dirigían a la Unión Europea y que podían ser devueltos a sus países de origen, ya que “basados en el principio de coherencia, los Estados miembros de UNASUR exigen un trato justo y humanitario para todos sus migrantes en la UE, en consonancia con la generosa acogida brindada a cientos de miles de nacionales europeos y sus descendientes en América del Sur. Esta reciprocidad histórica debería orientar el tratamiento de la migración entre ambas regiones, evitando el riesgo de acciones hostiles y discriminatorias contra nuestros ciudadanos y ciudadanas en el territorio de la Unión Europea. En UNASUR estamos convencidos que la libre movilidad es un derecho inherente al ser humano y en ese sentido el orden internacional debe contemplar la libre circulación de las personas.”[8].

Estados Unidos como no podía ser de otra manera no se iba a quedar con los brazos cruzados viendo como su patio trasero comenzaba a integrarse sin su tutela. La mayor parte de los países de la UNASUR tienen salida al mar con la excepción de Bolivia y Paraguay, por lo tanto la navegación en cercanías de la costa sudamericana de la reactivada IV Flota Naval Estadounidense, era un claro indicio que su visión sobre los adelantos integracionistas sudamericanos no mostraba visos de cooperación, sino más bien de vigilancia en una zona rica en recursos naturales. La flota creada en 1943 en plena Segunda Guerra Mundial, fue creada para prevenir la amenaza externa de los submarinos y ataques aéreos alemanes, italianos y japoneses que conformaban el Eje, pero fue disuelta una vez finalizado el conflicto.

La estrategia norteamericana de control de rutas marítimas y apropiación de recursos naturales especialmente agua, gas y petróleo requiere una acción y presencia coordinada de los países suramericanos, para contrarrestar una política que pretende actuar en todos los lugares del mundo en donde se amenace la seguridad energética norteamericana. El comando encargado de la vigilancia que tiene jurisdicción en la región es el Comando Sur o USSouthCom y abarca desde Guatemala y Belice hasta la Antártida y el Polo Sur, es decir, Centroamérica y Sudamérica. Tal vez Estados Unidos haya considerado que la región no reaccionaria tan negativamente y en forma unida frente a este hecho, especialmente luego de lo ocurrido en la llamada Ronda de Doha iniciada en el 2001, dentro de la Organización Mundial de Comercio. Las negociaciones sobre diversos temas especialmente agricultura y servicios no llegaron a buen puerto, siendo Brasil quien estuvo cerca de arreglar con los países industrializados, lo que dividió el panorama en la región especialmente dentro del MERCOSUR, ya que el resto de los países se oponían a que solo pudiesen beneficiarse la agricultura comercial brasileña, a costa de la baja de los aranceles en los sectores industriales y de servicios.

Sin embargo, no hay que olvidarse que el interés de Washington son las fuentes de abastecimiento de energía, sobre todo de Venezuela, Colombia y Ecuador. En el segundo país las reservas se encuentran amenazadas por las FARC y por el Ejército de Liberación Nacional (ELN), de ahí la ayuda que recibe Colombia a través del Plan Colombia. Las inversiones de las empresas norteamericanas en la industria petrolífera van acompañadas de ayudas al ejército colombiano para seguridad y para la lucha contra el narcotráfico. Es decir la ayuda proveniente de dos lados, las empresas y el gobierno estadounidense, le ha permitido al ejército colombiano que afronta un grave conflicto interno, ser el ejército mejor equipado de América del Sur. Pero también Estados Unidos ha entrado en Guyana a través de una base para lanzamiento de cohetes y satélites, a pesar que ese país se encuentra en litigios territoriales con Venezuela. Y con este último país pese a ser un gran abastecedor de petróleo, los acuerdos firmados con Irán y Rusia han generado mucha desconfianza en el gran país del norte, que además quiere vigilar más de cerca la selva amazónica y los nuevos descubrimientos de yacimientos petrolíferos en la costa brasileña sobre el Océano Atlántico.

En diciembre de ese mismo año en Salvador, Brasil, durante el Consejo Extraordinario de Estados miembros de UNASUR, se creó el Consejo de Defensa Suramericano, como instancia de consulta, cooperación y coordinación en forma consensuada para fortalecer la cooperación regional. También se decidió aprobar el Estatuto del Consejo de Defensa Suramericano de la UNASUR, cuyos principios son el respeto por la soberanía, la integridad y la inviolabilidad territorial de los Estados, la no intervención en sus asuntos internos y la autodeterminación de los pueblos, la ratificación de las instituciones democráticas, el respeto a los derechos humanos, la solución pacífica de las controversias, el fortalecimiento del diálogo y el consenso en materia de defensa mediante el fomento de medidas de confianza, la vigencia del derecho internacional, el mantenimiento de América del Sur como un espacio libre de armas nucleares y de destrucción masiva, la subordinación de las instituciones de la defensa a la autoridad civil, el reconocimiento de las instituciones encargadas de la defensa nacional de acuerdo a las distintas constituciones, la reducción de las asimetrías existentes entre sistemas de defensa, la defensa de los recursos naturales, la participación de la ciudadanía en los temas de la defensa, la promoción de iniciativas para la problemática de la defensa y el rechazo a la presencia o acción de grupos armados al margen de la ley que favorezcan la violencia[9].

El consejo integrado por Ministros o Ministras de Defensa, podría formar grupos de trabajo para analizar temas específicos, y sus principios generales se refieren a consolidar a Suramérica como una zona de paz, poseedora de estabilidad democrática y que contribuye a la paz mundial, construir la identidad suramericana en materia de defensa y la generación de consensos para fortalecer la cooperación regional en materia de defensa (artículo 4). En cuanto a los objetivos específicos, ellos son:

a) Avanzar gradualmente en el análisis y discusión de los elementos comunes de una visión conjunta en materia de defensa.

b) Promover el intercambio de información y análisis sobre la situación regional e internacional, con el propósito de identificar los factores de riesgos y amenazas que puedan afectar la paz regional y mundial.

c) Contribuir a la articulación de posiciones conjuntas de la región en foros multilaterales sobre defensa, dentro del marco del artículo 14° del Tratado Constitutivo de la UNASUR.

d) Avanzar en la construcción de una visión compartida respecto de las tareas de la defensa y promover el diálogo y la cooperación preferente con otros países de América Latina y el Caribe.

e) Fortalecer la adopción de medidas de fomento de la confianza y difundir las lecciones aprendidas.

f) Promover el intercambio y la cooperación en al ámbito de la industria de defensa.

g) Fomentar el intercambio en materia de formación y capacitación militar, facilitar procesos de entrenamiento entre las Fuerzas Armadas y promover la cooperación académica de los centros de estudios de defensa.

h) Compartir experiencias y apoyar acciones humanitarias tales como desminado, prevención, mitigación y asistencia a las víctimas de los desastres naturales.

i) Compartir experiencias en operaciones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas.

j) Intercambiar experiencias sobre los procesos de modernización de los Ministerios de Defensa y de las Fuerzas Armadas.

k) Promover la incorporación de la perspectiva de género en el ámbito de la defensa”[10].

Además se aprobó la creación del Consejo Suramericano de Salud que buscaba construir un espacio de integración en el tema de salud, promoviendo políticas y actividades comunes. A través de este consejo se intentará evitar el contagio de epidemias al mismo tiempo que se tratará de avanzar en cuanto a la cobertura universal de medicamentos, y el desarrollo de sistemas de salud. Brasil propuso la creación de una Escuela Sudamericana de Salud Pública con sede en Río de Janeiro. También se apoyó el intercambio técnico y científico entre Argentina, Bolivia y Paraguay para reducir la epidemia regional del dengue. En lo que no hubo acuerdo fue en la designación de Néstor Kirchner como Secretario General de la UNASUR ante la negativa de Uruguay que en ese momento a través del presidente Tabaré Vázquez se negaba a que asumiera el cargo en virtud de la disputa por las pasteras. El gobierno uruguayo acusaba al argentino de inacción ante el bloqueo ininterrumpido del puente Fray Bentos-Puerto Unzué por parte de los ambientalistas y que ya llevaba más de dos años. La candidatura había sido propuesta por Rafael Correa el presidente ecuatoriano y apoyada por Hugo Chávez.

 

1. b. El año 2009.

A fines del 2008, el Ministro de Defensa de Brasil Nelson Jobim, entregó la propuesta de la creación del Consejo Suramericano de Defensa, y ya en enero de 2009, se aprobó el Plan de Acción 2009-2010. En marzo de 2009 en Santiago de Chile, la Ministra (Nilda Garré de Argentina) y los Ministros de Defensa, convocados a la primera reunión del Consejo de Defensa Suramericano de la UNASUR, ratificaron “el respeto de manera irrestricta a la soberanía, integridad e inviolabilidad territorial de los Estados, la no intervención en sus asuntos internos y la autodeterminación de los pueblos”. Al mismo tiempo reafirmaron “la convivencia pacífica de los pueblos, la vigencia de los sistemas democráticos de gobierno y su protección, en materia de defensa, frente a amenazas o acciones externas o internas, en el marco de las normativas nacionales. Asimismo, rechazan la presencia o acción de grupos armados al margen de la ley, que ejerzan o propicien la violencia cualquiera sea su origen”. Además, acordaron como objetivos:

“a) Consolidar Suramérica como una zona de paz, base para la estabilidad democrática y el desarrollo integral de nuestros pueblos, y como contribución a la paz mundial.

b) Construir una identidad suramericana en materia de defensa, que tome en cuenta las características sub-Regionales y nacionales, y que contribuya al fortalecimiento de la unidad de América latina y el Caribe, y

c) Generar consensos para fortalecer la cooperación Regional en materia de defensa”[11].

El Plan de Acción 2009-2010 presentaba cuatro ejes específicos: 1) las políticas de defensa; 2) la cooperación militar, acciones humanitarias y operaciones de paz; 3) la industria y tecnología de la defensa y; 4) la formación y capacitación. Se creaba una red para intercambiar información sobre políticas de defensa, a la vez que se compartiría y se haría transparente la información sobre gastos e indicadores económicos de defensa, se identificaban factores de riesgo y amenazas que pudiesen afectar la paz en la región y en el mundo, se articularían posiciones en foros multilaterales y se propondría un mecanismo de consulta, información y evaluación inmediata ante situaciones de riesgo. En cuanto a la cooperación militar, se preveía planificar la asistencia en caso de catástrofes naturales, elaborar un inventario sobre capacidades de defensa para acciones humanitarias e intercambiar experiencias en ese campo. En el área de la industria de defensa, los brasileños cuentan con una indudable ventaja, y allí se pretendía promover la complementariedad, la investigación y la transferencia de tecnología, aumentando la producción de la industria para la defensa identificando áreas y capacidades de asociación estratégicas. En cuanto a formación y capacitación se constituyó el Centro Suramericano de Estudios Estratégicos de Defensa[12].

El Consejo “no pretende crear una fuerza militar que opere internacionalmente” al estilo de la OTAN, explicaba el presidente pro témpore del organismo, el titular de Defensa chileno, José Goñi, sino que serviría para “mejorar la comunicación y trabajar en el proceso de creación de confianza entre los países”, mientras que la viceministra de Defensa ecuatoriana, Lourdes Rodríguez, señalaba que la creación constituía “un momento histórico”, porque permitiría la creación de “un espacio de paz” en la región[13]. De todos modos, lo más grave del caso es que los gastos militares del 2008 aumentaron en miles de millones de dólares con respecto al año 2007. Esta agenda flexible y gradual intentaba generar los consensos básicos y necesarios en un tema fundamental como es la defensa, sobre todo si se toma en cuenta los intereses extra-regionales que buscan materias primas, agua y energéticos en la región. Este consejo integrado por los ministros de defensa del área que sesionará una vez al año y sus acuerdos se adoptarían por consenso, tendrá que trabajar mucho en convencer a la opinión pública y a las mismas fuerzas armadas que en muchos casos prefieren preservar su identidad nacional y ven al vecino con desconfianza o directamente como un enemigo.

Esta propuesta brasileña permitiría evitar los ataques como los que había realizado Colombia a Ecuador, al mismo tiempo que serviría para acentuar la vigilancia en la zona fronteriza de los países y especialmente para estar alerta ante cualquier intento de potencias extranjeras de apropiarse de recursos naturales. Por supuesto que los países deben lograr materializar una identidad sudamericana que permita tomar posturas en común en el caso de la defensa mediante el diálogo político entre los presidentes. Al ser una integración más de carácter intergubernamental, si hay disidencias entre los jefes de estado, los ministros y viceministros no van a poder avanzar, más allá de los entendimientos  a los que puedan llegar. La consolidación de la zona de paz, junto con gobiernos democráticos debe servir para atraer inversiones para solucionar los problemas de desequilibrio social y territorial que perduran en todos los países, de ahí que el Consejo de Defensa además de su función natural sirva también indirectamente para mejorar las condiciones económicas de la región.

Sin embargo, Estados Unidos no había perdido la presencia ni el poder que los países de la región creían. Por el contrario, los norteamericanos habían firmado un convenio con Colombia el principal país aliado en la región por el cual se le otorgaban bases colombianas para la presencia de militares estadounidenses que supuestamente venían a combatir al narcotráfico y al terrorismo. Se mencionaban tres bases aéreas, dos terrestres y dos navales (Malambo, base aérea, Cartagena, base naval, Tolemaida del ejército, Bahía Málaga, base naval sobre el Océano Pacífico, Larandia, base terrestre del ejército, Palanquero, base aérea y Apiay, base aérea), pero las sospechas eran que desde esas bases los soldados podían desplazarse a toda la región andina y amenazar la frontera norte de la amazonia brasileña. Este avance norteamericano tenía que ver con el cierre de la base norteamericana en Manta, Ecuador, y de la base de Vieques en Puerto Rico que ya se había producido antes. A esto recordemos se le sumaba el patrullaje marítimo de la IV flota.

Ante esta situación, los presidentes de la UNASUR se reunieron en Quito para tratar la presencia militar estadounidense, pero sin la presencia del presidente colombiano Álvaro Uribe. La presencia norteamericana era vista como un factor de desestabilización regional y en el caso particular del presidente Hugo Chávez, lo analizaba como un intento de los norteamericanos de lograr que estallara una guerra entre Colombia y Venezuela. En este sentido ese país junto con Bolivia y Ecuador eran los que mantenían una postura más dura, mientras que Chile y Paraguay lo consideraban como un asunto interno colombiano y el resto de los países mantenían una mirada crítica, especialmente el presidente brasileño Lula da Silva que pretendía explicaciones y garantías políticas, jurídicas y militares de que la presencia de soldados del país del norte no afectara la zona fronteriza con Brasil.

La cumbre no llegó a un acuerdo sobre el tema ante la ausencia del gobernante colombiano, pero se lo invitó a la siguiente cumbre a desarrollarse en Argentina. De todos modos se emitió una declaración final en donde los mandatarios, acusaban al sistema económico financiero del mundo desarrollado como culpable de una de las peores recesiones internacionales, aspirando al desarrollo de una nueva arquitectura financiera internacional, reconociendo que “en el actual contexto mundial, es fundamental profundizar y acelerar la integración y la cooperación regional para enfrentar concertadamente estas preocupaciones. Frente a deterioro del bienestar básico de millones de ciudadanos y ciudadanas de toda la región, reafirman la necesidad de impulsar un desarrollo sostenible, teniendo en cuenta la noción de libertad e inclusión social. (…) Ante este escenario la UNASUR reitera su objetivo de construir, de manera participativa y consensuada, un espacio de integración y unión en lo cultural, social, económico y político entre sus pueblos, otorgando prioridad al diálogo político, las políticas sociales, la educación, la energía, la infraestructura, el financiamiento y el medio ambiente, entre otros, con miras a eliminar la desigualdad socioeconómica, lograr la inclusión social y la participación ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías en el marco del fortalecimiento de la soberanía e independencia de los Estados”[14].

Revalidaron “su compromiso con la democracia como único sistema para resolver los desafíos y brindar mayores esperanzas y oportunidades a nuestros pueblos, con pleno respeto a los Derechos Humanos y a las libertades fundamentales. En este sentido, en el marco de la institucionalidad democrática y el estado de derecho, la vía del diálogo y la negociación son los únicos caminos para resolver las diferencias, construir la paz y la convivencia duradera. No habrá reconocimiento, de ninguna manera, a la ruptura del orden institucional democrático”[15]. Este último punto será objeto de un protocolo adicional que se sumará al Tratado Constitutivo de la UNASUR.

A pesar de los inconvenientes que se fueron presentando, confirmaron “la clara voluntad política de avanzar en el proceso de integración regional, conforme se expresó en la Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno en Brasilia, el 23 de mayo de 2008, con la aprobación del Tratado Constitutivo de la UNASUR, ocasión en que Chile asumió la Presidencia Pro Tempore hasta agosto de 2009”, y subrayaron “la importancia de seguir avanzando en el proceso de ratificación del Tratado Constitutivo de la UNASUR que permita su pronta entrada en vigor, para consolidar la etapa fundacional de la integración suramericana”[16].

A los consejos de Salud y de Defensa se sumaron la creación de los Consejos Suramericanos de Lucha contra el Narcotráfico; Infraestructura y Planeamiento; Desarrollo Social; Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología e Innovación de la UNASUR (artículos 13 y 16). Las Jefas y Jefes de Estado reconocieron el grado de interrelación, de compromiso y consenso que se había alcanzado en la región, lo que había permitido solucionar el grave problema institucional acontecido en el Estado Plurinacional de Bolivia, gracias a la Comisión de Apoyo a la Mesa de Diálogo que se estableció en los meses de septiembre y octubre de 2008 (artículo 17). También señalaron la intención de avanzar hacia “la construcción de la ciudadanía suramericana, abordando el tema de la migración con un enfoque integral y comprensivo, bajo el respeto irrestricto de los Derechos Humanos de los migrantes y sus familias, conforme lo dispuesto en la Declaración de Cochabamba, de diciembre de 2006”[17].

Más allá de estas cuestiones, lo importante era la estrategia militar de Estados Unidos en la región y su postura de defensa del abastecimiento de todos aquellos recursos naturales que son vitales para la economía y la defensa estadounidense. Para ello es necesario todo tipo de procedimientos económicos, financieros, políticos, militares que conlleven a la protección de aquellos lugares estratégicos en cualquier lugar del mundo, sea África o América del Sur. De ahí el apuro por solucionar el tema de las bases en Colombia en la próxima reunión realizada en Bariloche, Argentina. En un reportaje realizado antes de viajar a Argentina, el canciller de Colombia, Jaime Bermúdez, señaló que “el objetivo de este acuerdo no busca generar problemas con nuestros vecinos, sino defender a Colombia del narco y el terrorismo. El acuerdo prevé los principios e igualdad soberana, la integralidad territorial de los Estados y la no intervención”. Según el canciller “no habrá tropas ni aviones de combate de Estados Unidos. La presencia será coordinada con nuestras autoridades. No se trata de aumentar la presencia estadounidense en Colombia. De hecho, ésta ha disminuido en los últimos años. Se trata de tener las herramientas tecnológicas y operativas más efectivas para combatir el narcotráfico y el terrorismo”[18].

Sin embargo, el presidente Rafael Correa, uno de los más duros opositores argumentó que “las bases generan inestabilidad en la paz de la región” y advirtió que “si salen a bombardear Ecuador regresan a Colombia y no los pueden meter presos, sino que van a ser juzgados en Estados Unidos”. Acusó a Colombia de haber violado el Tratado Constitutivo de UNASUR al bombardear su territorio, y señaló que “con todo cariño al pueblo argentino, no podemos olvidarnos de las Malvinas. O es que acaso no existía el tratado de ayuda mutua que firmaron todos los países y que hicieron pedazos los Estados Unidos”. Además se preguntó “¿cuando se ha podido controlar a los norteamericanos?. Ya le tocará al consejo de defensa de la Unasur verificar si esas bases son legítimas”[19].

En cambio en línea con lo que ya había indicado su canciller, el presidente Álvaro Uribe, se quejó de que “recibimos expresiones de pésames y solidaridad, pero pocas veces la cooperación práctica, y en ese sentido “el acceso de los Estados Unidos para ayudar a Colombia en su lucha contra el narcoterrorismo es un acceso sin renuncia de Colombia a la soberanía sobre un milímetro de territorio. Estados Unidos nos dio una ayuda práctica. Colombia, que ha sufrido inmensamente el flagelo del terrorismo, recibe expresiones de pésames y solidaridad, pero pocas veces la cooperación práctica que es lo que nos dio Estados Unidos enmarcada en acuerdos bilaterales de Naciones Unidas”, señaló el presidente colombiano. La eficacia y la ayuda práctica que le brindaba Estados Unidos “es lo que estamos dispuestos a examinar con ustedes en esta reunión de hoy de Unasur” indicó el mandatario, especificando el acuerdo dispone que “no se puede utilizar para la intervención en asuntos internos de un Estado”. Asimismo hizo mención a que “este acuerdo con los Estados Unidos se rige por el principio de la igualdad soberana. No hay renuncia colombiana a soberanía, ni abdicación. Se rige por el principio territorial de los estados” y le pidió a los Estados de la UNASUR que reconozcan a “las guerrillas de narcotraficantes de las FARC como grupos terroristas” [20].

Para Hugo Chávez, presidente venezolano “aquí se está hablando de guerra, esto es movilidad para la guerra, mientras que el presidente uruguayo Tabaré Vázquez especificó que “Uruguay rechaza históricamente, desde hace 200 años, que en nuestro territorio no existan bases militares extranjeras como tampoco deben existir en ninguno de los países de América del Sur”. La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner dijo que “los mecanismos de verificación son primordiales para reconstruir la confianza en la diplomacia”, que “fuimos capaces de discutir públicamente nuestras diferencias” y que “hoy hemos arribado, luego de un debate serio, a un documento que, creo que muy importante, porque estamos fijando mecanismos de verificación para volver a reconstruir la confianza para reconstruir canales diplomáticos entre las naciones. Indicó que “lo importante es que a pesar de nuestras diferencias pudimos conformar una hoja de ruta y lograr el proceso de consolidación de la Unasur. Creo que es muy importante lo que hemos logrado”[21].

También Ecuador, Venezuela, Bolivia y Argentina pretendían que Barack Obama acudiera ante la UNASUR para dar explicaciones sobre la injerencia norteamericana en la región, sin embargo, esto fue tajantemente rechazado por el presidente colombiano. El presidente boliviano Evo Morales pidió explícitamente que “se apruebe un documento para defender la soberanía de Sudamérica y Latinoamérica y que se rechacen las bases militares de los Estados Unidos en la región”. De hecho, haciendo referencia a Estados Unidos, Hugo Chávez trajo a colación un libro sobre la estrategia global norteamericana respecto a conseguir apoyo en todo el mundo para lograr la seguridad de abastecimientos de materias primas, energéticos y minerales: ‘Estrategia suramericana. Libro Blanco, Comando de Movilidad Aérea (AMC)’[22]. Finalmente, los presidentes firmaron una declaración que en realidad no resolvió el punto fundamental por el cual fue convocado el cónclave, es decir la presencia de las tropas de Estados Unidos en las bases colombianas, aunque se comprometieron a que los ministros de relaciones exteriores y de defensa analizaran y discutieran el acuerdo entre Colombia y Estados Unidos[23].

En la declaración final, los países reconocieron que las relaciones de cooperación y de amistad entre los países deben basarse en el Derecho Internacional y que “los acuerdos de cooperación militar deben regirse por el respeto estricto a los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas y a los principios fundamentales del Tratado Constitutivo de la UNASUR; Enfatizando que el irrestricto respeto a la soberanía, integridad e inviolabilidad territorial de los Estados, la no injerencia en asuntos internos y la autodeterminación de los pueblos son esenciales para consolidar la integración regional; Reiterando nuestra disposición de consolidar en Suramérica una zona de paz, fundamento para el desarrollo integral de nuestros pueblos y la preservación de sus recursos naturales, a través de la prevención de conflictos, la solución pacífica de las controversias y la abstención de recurrir a la amenaza o el uso de la fuerza; Subrayando la vocación de la UNASUR por la solución pacífica de las controversias y la promoción del diálogo y el consenso en materia de defensa mediante el fomento de medidas de cooperación, confianza y transparencia”[24].

Los mandatarios se obligaron a “fortalecer a Suramérica como zona de paz, comprometiéndonos a establecer un mecanismo de confianza mutua en materia de defensa y seguridad, sosteniendo nuestra decisión de abstenernos de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial de otro Estado de la UNASUR”. Además, ratificaron su “compromiso de fortalecer la lucha y cooperación contra el terrorismo y la delincuencia transnacional organizada y sus delitos conexos: el narcotráfico, el tráfico de armas pequeñas y ligeras, así como el rechazo a la presencia o acción de grupos armados al margen de la ley”. Sin embargo, no condenaron ni la posible presencia de bases militares norteamericanas, ni tampoco la presencia de militares norteamericanos en suelo suramericano, sino que señalaron que “la presencia de fuerzas militares extrajeras no puede, con sus medios y recursos vinculados a objetivos propios, amenazar la soberanía e integridad de cualquier nación suramericana y en consecuencia la paz y seguridad en la región”. Los ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores fueron los encargados de consensuar en las futuras reuniones mecanismos de transparencia y garantías para tratar los distintos temas de defensa, soberanía, integridad, inviolabilidad territorial y no inferencia en los asuntos internos de los Estados, y en el caso específico del libro citado por Hugo Chávez, el Consejo Suramericano de Defensa debía analizarlo y elevar un informe a los jefas y jefes de Estado[25].

Para finalizar este tema, se podría mencionar el análisis que hace Carlos Pérez Llana (2009) sobre las contradicciones de la reunión. Según el experto en relaciones internacionales, en la reunión quedó en claro que siempre el presidente colombiano mantuvo en soledad su posición, y cuando todo se encaminaba a una condena, el documento final no sancionaba ni el acuerdo, ni las bases militares estadounidenses, sino que simplemente se condenó en forma tangencial a las FARC, se pasó el asunto al Consejo Suramericano de Defensa, y se señalaron otros puntos que habíamos analizado en los párrafos anteriores. Entonces la pregunta que se hace el autor es “¿Por qué un presidente aislado logró que no se lo condenara?. La explicación oficial es demasiado simple: ‘se trató de evitar una fractura’. En verdad, los gobiernos que no defendieron a Colombia, tampoco estuvieron dispuestos a apoyar los planteos maximalistas de Venezuela, Ecuador y Bolivia. Seguramente, en la intimidad de las negociaciones hicieron valer su peso.

La segunda paradoja se inscribe en la comunicación. Uribe advirtió una posible trampa en la edición de las imágenes. La propaganda podía ayudar a sus adversarios, potenciando el discurso del bloque chavista orientado a la humillación de Colombia. Con otras desgarradoras experiencias en la memoria, Uribe reclamó y obtuvo la televisación de la totalidad de la Cumbre. Y allí radicó su victoria. Por TV gana quien trasmite seriedad y pierde el desbordado. Chávez no pudo abrazarse al discurso guerrero que venía proclamando, mientras Uribe logró hacer docencia. (…) La tercera paradoja está asociada al futuro. La televisación de la Cumbre y un final sin condena le permiten a Uribe continuar apostando a su tercera reelección. (…) La cuarta paradoja: con el innegable ascenso internacional del Brasil, Lula sobreestimó su poder. Halagado en “las Cumbres G”, elogiado por Obama, el presidente brasileño creyó que estaban dadas las condiciones para plantarse como EL interlocutor de Washington. El modelo de bicefalia fracasó y resultó desmesurada la convocatoria a Obama”[26].

Un mes después a esa reunión los países parecieron volver a un acuerdo, por lo menos algunos, en cuanto a la creación del Banco del Sur, que contaría con un capital inicial fijado en 20.000 millones de dólares, de los cuáles Argentina, Brasil y Venezuela aportarían 4.000 millones cada uno, mientras que Bolivia, Ecuador, Paraguay y Uruguay aportarían en dimensiones distintas. La idea era conformar un banco que se utilizara para dar créditos a los propios países suramericanos y no depender de los bancos y organismos multilaterales extranjeros. El banco tendría su sede principal en la ciudad de Caracas, con subsedes en Buenos Aires y La Paz y “prestará asistencia crediticia únicamente en los países miembros, para la ejecución de proyectos en el ámbito territorial de UNASUR. Entre sus funciones principales se encuentran financiar en cualquier país miembro a órganos estatales, entidades autónomas, empresas mixtas, empresas privadas, cooperativas, empresas asociativas y comunitarias, que lleven a cabo proyectos de los tipos indicados a continuación. A los efectos de la evaluación de cada proyecto se tendrán en cuenta los avances que el mismo genere con relación al logro de la soberanía alimentaria, energética, de la salud, de los recursos naturales y del conocimiento”[27].

Más allá de esta connotación económica con la creación del Banco del Sur, es indudable que el nuevo modelo de integración es netamente político. Su aspiración a un mundo multilateral en abierta crítica a las decisiones tomadas por Estados Unidos y la Unión Europea, crea las condiciones para que la UNASUR se maneje geopolíticamente en el tablero internacional mostrando una nueva identidad suramericana que ha sido respaldada en los hechos por la solución a los problemas como el de Bolivia y a otros que escapan a este trabajo como el intento de golpe de Estado en Ecuador. De todos modos al organismo le faltaba todavía contar con la aprobación de por lo menos nueve países aunque ya había intervenido en la crisis boliviana, y debía consolidar una estructura mucho más aceitada que lo hiciera más ágil y eficaz en la resolución de los problemas. Ese era otro punto importante a tener en cuenta en el sentido que existen otros organismos regionales que vienen de décadas como la Organización de Estados Americanos. Claro que la UNASUR presenta una ventaja: no está Estados Unidos. La desconfianza continuaba entre los países, por eso era necesario generar los mecanismos de seguridad y tranquilidad para seguir avanzando en la integración.

En ese sentido, en noviembre de 2009, los Ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa de la UNASUR se reunieron en Quito, Ecuador, para establecer justamente Medidas de Fomento de la Confianza y Seguridad. Entre otras medidas se pueden mencionar la creación de una red para intercambio de información sobre políticas de defensa; la información sobre organización y procedimientos de los ministerios de defensa, y las fuerzas armadas en cuanto a efectivos, armamento; la notificación de acuerdos de cooperación intra y extra regionales en materia de defensa; la información sobre gastos de defensa y el presupuesto nacional de defensa en todas las etapas; la notificación con anterioridad a los países miembros de la UNASUR de maniobras, despliegues o ejercicios militares terrestres, aéreos o navales, junto con las tropas y el armamento utilizado; el aumento de la vigilancia en la zona fronteriza para combatir el contrabando y el tráfico de armas: la abstención de ayuda, financiamiento o apoyo a los que cometan actos de terrorismo; la proscripción del uso a amenaza del uso de la fuerza y agresiones militares contra la soberanía e integridad territorial de otros Estados de UNASUR, la garantía que cualquier personal militar o civil de países extra regionales no servirán para violar la integridad territorial de los Estados de UNASUR; el intercambio de información y las visitas a las instalaciones militares y; la cooperación en la lucha contra el tráfico de estupefacientes o drogas ilícitas en todos los eslabones de la cadena, desde el cultivo, la producción y la fabricación hasta el tránsito, el tráfico y la distribución[28].

Para finalizar, cabe decir que la cooperación y la integración en la UNASUR es fundamental para solucionar no solo la crisis económica que desde hace algunos años se viene sintiendo en la región como consecuencia de los descalabros financieros producidos en los países desarrollados. Es cierto que la región a pesar de haber sufrido las consecuencias ha estado mejor preparada que en otras oportunidades para superar la crisis. Tal vez por eso esta crisis es una oportunidad para mejorar la inserción en la economía internacional, pero existen varios problemas por solucionar todavía: la desconfianza en el tema de la seguridad fronteriza, las deficiencias en los transportes y las comunicaciones, la falta de infraestructura, la superación de las desigualdades sociales regionales e internas en cada país, la consolidación del sistema democrático, las asimetrías regionales entre otros. A favor cuenta la voluntad política de llevar a cabo un cambio de políticas distintas al neoliberalismo imperante en los noventa y a principios del siglo XXI. Esa convicción es la que guía a los presidentes suramericanos a continuar por un camino lleno de escollos, pero con optimismo para lograr los cambios estructurales que requieren los países para insertarse en la nueva economía internacional del siglo XXI.

 

Comentarios finales.

En el 2009, mencionábamos que el regionalismo de los noventa tomó en consideración el fin del bipolarismo y la convergencia de intereses comunes de los bloques económicos principales como la Unión Europea y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y países como Japón, China y otros de Asia Oriental. Los objetivos son siempre los mismos: aumentar la participación de las empresas transnacionales estatales, privadas o mixtas en el comercio internacional y en el comercio regional. En el caso de América del Sur, tanto la Comunidad Andina como el Mercado Común del Sur no han estado a la altura de las circunstancias debido a medidas proteccionistas o divergencias en las relaciones económicas internacionales. Se buscó mejorar las habilidades productivas de la región tratando de eliminar las barreras arancelarias e intentando llegar a un acuerdo sobre el arancel externo común. Sin embargo, a pesar del crecimiento de las exportaciones hacia la misma región, no se ha incrementado significativamente la productividad, ni el aumento del valor agregado de los productos exportados a los mercados extra-regionales.

En este sentido, el continente es exportador de materias primas y alimentos especialmente a los mercados asiáticos, lo que no requiere mejoras tecnológicas, al mismo tiempo que las economías sudamericanas son competitivas entre sí en varios productos. Además, uno de los problemas recurrentes es la falta de infraestructura que impacta en los costos de transporte, perjudicando el intercambio regional, a lo que se suma la inestabilidad económica de algunos países. A esto hay que agregarle la baja calidad institucional de los países. Si bien se niegan por ahora a conformar organismos comunitarios, tampoco ayudan los nacionalismos al mismo tiempo que todas las decisiones recaen en las cancillerías o en las cumbres presidenciales. Además, todos los países no solamente se fijan en la región, sino que también tienen ojo puesto en otras regiones como Estados Unidos y China. Con la UNASUR, los gobiernos vuelven a tener mayor preponderancia en la integración, pero la misma no es estrictamente económica.

La nueva integración que pretende ser una “integración de los pueblos” ofrece una oportunidad histórica para que los pueblos sudamericanos a través del diálogo y con gobiernos democráticos y representativos, aseguren un camino para cumplir los numerosos objetivos que se han planteado en el tratado. El desarrollo económico y social de la región es indispensable para conseguir una mejora de las condiciones de vida de la población. La inequidad en la distribución de los recursos junto con las asimetrías regionales deben dar paso una mejor redistribución del ingreso y una actitud fuerte del Estado redirigiendo las inversiones públicas y privadas a aquellas zonas menos desarrolladlas. El aumento del valor agregado a las exportaciones junto con el desarrollo de una infraestructura acorde permitirá aumentar la ventaja comparativa de la región, junto con una mejor coordinación entre los Estados, en síntesis “la Unión Sudamericana no debe ser una iniciativa más de libre comercio como las que se han venido haciendo hasta ahora, bajo el lema de ‘integración’, sino una ‘alianza estratégica’ para sentar las bases de la América Latina o la Sudamérica de los próximos 25 o 30 años, pensando en su desarrollo económico y social y en una mejor inserción internacional”[29].

 

 

 

Bibliografía.

 

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Declaración de La Moneda. Santiago de Chile, 15 de septiembre de 2008.

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Consejo Suramericano de Defensa. Declaración de Santiago de Chile. 10 de marzo de 2009.

III Reunión Ordinaria del Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Declaración de Quito. Quito, Ecuador, 10 de agosto de 2009.

Declaración conjunta de Reunión Extraordinaria del Consejo de Jefes y Jefas de Estado de la Unión de Naciones Suramericanas. San Carlos de Bariloche, Argentina, 28 de agosto de 2009.

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Sitios web.

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Www.amersur.org.ar

Www.cepal.org

Www.comunidadandina.org

Www.cries.org

Www.elargentino.com

Www.infobae.com

Www.unasursg.org

 

Diarios.

Clarín.



[1]Profesor de la Licenciatura en Relaciones Internacionales, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. El presente trabajo corresponde al proyecto de investigación “Políticas Exteriores Comparadas de América Latina, Regionalismo y Sistema Mundial (2005-2009/11)” SECAT-UNICEN.

[2]Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas. Brasilia, 23 de mayo de 2008, preámbulo.

[3]Ibídem, artículo 2.

[4]Ibídem, artículo 3. Para un análisis sobre el Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas, véase, Luchetti, Javier: El nacimiento de la Unión de Naciones Suramericanas, en; XXII Encuentro Internacional Humboldt “El capitalismo como geografía”. La Rioja, 20 a 24 de septiembre de 2010.

[5]Comunidad Andina. Secretaria General; Principales indicadores de la Unión de Naciones Suramericanas 1998-2007. Documento estadístico, SG/de 215, 10 de junio de 2008.

[6]Sanahuja, José: Del “regionalismo abierto” al “regionalismo post-liberal”. Crisis y cambio en la integración regional en América Latina, en, Anuario de la Integración Regional de América Latina y el Gran Caribe, en; Www.cries.org. Buenos Aires, Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales, noviembre de 2008, nº 7, pp. 22-23.

[7]Declaración de La Moneda. Santiago de Chile, 15 de septiembre de 2008, artículos 1, 2, 8 y 9.

[8]Declaración de la Unión de Naciones Suramericanas sobre la “Directiva de Retorno” de la Unión Europea. Santiago de Chile, 4 de julio de 2008.

[9]Estatuto del Consejo de Defensa Suramericano de la UNASUR. Santiago, 11 de diciembre de 2008, artículo 3.

[10]Ibídem, artículo 5.

[11]Consejo Suramericano de Defensa. Declaración de Santiago de Chile. 10 de marzo de 2009.

[12]Ibídem.

[13]Clarín, 10 de marzo de 2009.

[14]III Reunión Ordinaria del Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Declaración de Quito. Quito, Ecuador, 10 de agosto de 2009, artículo 6.

[15]Ibídem, artículo 7.

[16]Ibídem, artículos 11 y 12.

[17]Ibídem, artículo 25.

[18]Clarín, 28 de agosto de 2009.

[19]Www.elargentino.com. 28 de agosto de 2009.

[20]Ibídem.

[21]Ibídem.

[22]El libro en cuestión hace referencia a las estrategias en materia de seguridad y defensa nacional que debe alcanzar Estados Unidos para obtener un acceso directo en todo el mundo a las materias primas, minerales y energéticos necesarios para que funcione su economía y el complejo militar-industrial. Las rutas debían interconectarse entre sí para lograr un desplazamiento más rápido desde una zona a la otra del planeta, pero para eso se requiere una amplia movilidad e instalaciones adecuadas y ubicadas estratégicamente. En este sentido, las bases aéreas y navales son importantes no solo para vigilar la zona en cuestión, sino también como zona de tránsito a la siguiente, por ejemplo, las bases aéreas en Colombia servirían no solo para llegar al sur del continente (hasta cerca del Cabo de Hornos), sino también como escala en viaje a África, donde Estados Unidos no tiene más que una sola base en Campo Lemonier, Djibouti.

[23]Www.infobae.com. 28 de agosto de 2009.

[24]Declaración conjunta de Reunión Extraordinaria del Consejo de Jefes y Jefas de Estado de la Unión de Naciones Suramericanas. San Carlos de Bariloche, Argentina, 28 de agosto de 2009.

[25]Ibídem.

[26]Pérez Llana, Carlos: Las contradicciones que jaquean a nuestra región, en; Clarín. Buenos Aires, 10 de septiembre de 2009, p. 29. Cabe acotar que Álvaro Uribe, finalmente no se presentó a la presidencia nuevamente.

[27]Convenio Constitutivo del Banco del Sur. Isla Margarita, 26 de septiembre de 2009.

[28]II Reunión Extraordinaria de Ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa de la UNASUR (Resolución). Quito, 27 de noviembre de 2009.

[29]Dallanegra Pedraza, Luis: ¿A dónde va América Latina?, en, Dallanegra Pedraza, Luis (Comp.); Unión suramericana: un camino y un destino. Buenos Aires, Instituto Buenos Aires de Planeamiento, 2005, p. 20.


Ponencia expuesta en el XIV Encuentro Internacional Humboldt. Las Termas de Río Hondo, provincia de Santiago del Estero - Argentina. 15 al 19 de octubre de 2012.