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Asunto:[encuentrohumboldt] 118/12 - El regionalismo latinoamericano en la hora de d esglobalización
Fecha:Sabado, 10 de Noviembre, 2012  21:26:50 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..............org>

 

 

 

El regionalismo latinoamericano en la hora de desglobalización

 

Silvia Quintanar(*)

 

 

Resumen

 

El trabajo analiza el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) como el esquema de integración y cooperación regional de América Latina más representativo de lo que podríamos llamar la hora de la desglobalización. Esta estrategia de desarrollo regional multidimensional presenta características que la tornan original al desafiar los supuestos del consenso neoliberal global. Se destacan sus logros y obstáculos para su desenvolvimiento. Se señala su carácter flexible y el mérito de su efecto demostración. El ALBA es una respuesta defensiva a la globalización neoliberal y en este sentido se ha convertido en un interlocutor político de fuerte incidencia en los asuntos regionales con proyección hemisférica y mundial. 

 

 

Abstract

 

The paper analyzes the ALBA (Bolivarian Alliance for the peoples of our America) as the scheme of regional integration and cooperation in Latin America more representative of what you might call the de-globalization time. This multidimensional regional development strategy includes features that make it original to challenge the assumptions of the global neoliberal consensus. Highlights their achievements and obstacles to their development. Notes its flexible nature and the merit of its demonstration effect. The ALBA is a defensive response to neoliberal globalization and in this sense has become a political partner of strong impact on Regional Affairs with hemispheric and global projection.

 

 

 

Introducción

 

Este trabajo tiene por propósito analizar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, determinando su origen, evolución, principios y características, así como sus principales logros y obstáculos para su desenvolvimiento.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos, comúnmente denominada con el acrónimo ALBA, correspondiente a su nombre inicial de Alternativa Bolivariana de las Américas, es una nueva forma de regionalismo latinoamericano, identificado por su carácter radical, alternativo a los esquemas vigentes.

El concepto de regionalismo adoptado en este trabajo expresa dimensiones más amplias y no necesariamente limitadas a la integración económica comercial.

El ALBA es un regionalismo en el que la política toma la vanguardia del proceso de integración: una integración multidimensional, que tiene como objetivo central el combate a la pobreza y el desarrollo social.

Está integrado por un número limitado de países sin contigüidad geográfica, pero es un esquema subregional de integración que aspira a una proyección regional: la concreción de la Patria Grande del imaginario bolivariano, y la que José Martí concibiera en el ensayo “Nuestra América”, para diferenciarla de la otra América estadounidense, expansionista y de apetitos imperiales.

El ALBA tiene identidad propia que le permite enfatizar sus aspectos distintivos, encontrando sus raíces comunes en la historia, en la resistencia y las luchas por la emancipación de los pueblos latinoamericanos y caribeños, de ahí las alusiones frecuentes a la “segunda y definitiva independencia”.

Surgió para enfrentar al proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas conocido como ALCA, como reacción frente a las consecuencias sociales del modelo económico neoliberal y a la tendencia marcadamente económico comercial que signaron la impronta de los esquemas regionales de integración, particularmente en la década de los noventa.

La propuesta ALBA, por lo tanto, no solamente representa una alternativa real al ALCA dominado por los Estados Unidos, y a sus vástagos los Tratados de Libre Comercio bilaterales, sino también, se puede entender como una crítica a los bloques económicos regionales existentes.

Los principios que rigen el ALBA son diametralmente opuestos a los asociados a los modelos del desarrollo neoliberal. Promueve la complementariedad como alternativa a la competencia, la solidaridad, la cooperación, la disminución de las asimetrías entre Estados y el respeto a la soberanía (Fritz, 2007:5-6).

 

Origen, miembros y estructura orgánica del ALBA:

 

Hugo Chávez mencionó la idea del ALBA por primera vez en el marco de la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe celebrada en la isla de Margarita el 10 de diciembre de 2001.

En palabras del presidente venezolano el ALBA se asocia a la idea de amanecer, a la propuesta de algo nuevo y además un juego de palabras “el ALBA…contra el ALCA”[1].

En sus orígenes fue una propuesta poco concreta que simplemente buscaba enfrentar al ALCA. Se materializó recién después que su gobierno lograse superar a las ofensivas de desestabilización de la oposición conservadora. La nueva etapa en la delimitación conceptual del ALBA se inicia a fines de 2004, luego de la abrumadora victoria en el referéndum revocatorio realizado en agosto de ese año. Es a partir de ahí, cuando Chávez adopta una actitud de mayor y abierto enfrentamiento con Estados Unidos al que comienza a describir como imperio, radicalizándose además el discurso anti-neoliberal e, incluso, sustituyéndose por una prédica anticapitalista y a favor de construir un modelo económico descrito como “Socialismo del Siglo XXI” (Briceño Ruiz, 2011:29).

El ALBA, por lo tanto, también es reflejo de la consolidación de la “Revolución Bolivariana” proclamada por Venezuela. El término bolivariano identifica tanto al ALBA como el régimen prevaleciente en Venezuela. Esta coincidencia ilustra la directa ligazón que existe entre una experiencia política nacional y su proyección regionalista.

El ALBA se creó a iniciativa de Hugo Chávez y Fidel Castro el 14 de diciembre de 2004, en La Habana. Bolivia firmó su ingreso en abril del 2006, a poco de iniciar el gobierno de Evo Morales, poniéndose en marcha el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), como respuesta a las negociaciones de tratados bilaterales de libre comercio con Estados Unidos, por parte de tres miembros de la Comunidad Andina de Naciones (Colombia, Perú y Ecuador).

La propuesta Tratado de Comercio de los Pueblos, nombre ilustrativo del carácter social que se pretende dar a la integración, es bastante similar a los principios del ALBA, incorporando modalidades de producción cooperativistas e indígenas en armonía con la naturaleza y el respeto a la diversidad cultural.

Luego del acuerdo tripartito ALBA-TCP entre Venezuela, Cuba y Bolivia, adhirieron al esquema Nicaragua, Honduras, Dominica, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas y Ecuador. A fines de junio de 2009 se produjo el golpe de estado en Honduras que terminó con el gobierno de Manuel Zelaya. Venezuela suspendió el envío de petróleo a ese país como parte de las medidas de repudio al golpe cívico-militar. Por su parte, antes de finalizar el año, el gobierno de facto de Roberto Micheletti denunció el tratado del ALBA “por facilitar al presidente Chávez llevar a Honduras hacia su hegemonía y el socialismo del siglo XXI”.

Aunque el ALBA por naturaleza tiene un fuerte contenido ideológico, muestra una importante dosis de pragmatismo. El presidente Chávez ha definido al ALBA como compatible con los acuerdos y procesos de integración latinoamericanos y caribeños existentes (Mayobre, 2006:166). No hay en el ALBA obligaciones que aten legalmente a los Estados adherentes al acuerdo bajo las normas de tratado internacional. Los “principios” y “acuerdos parecieran ser de naturaleza política, ellos son documentos bilaterales o trilaterales, específicamente suscritos por Jefes de Estado y/o Gobierno. Los términos “acceso”, “adhesión” o “participación” pudieran ser más apropiados que el término “membresía” para dar cuenta de la naturaleza de la asociación que implica pertenecer al ALBA (Girvan, 2008:8-9).

El ALBA ha experimentado un proceso de institucionalización creciente. Se han realizado diez cumbres presidenciales y siete cumbres extraordinarias. Actualmente el ALBA cuenta con una estructura orgánica que ostenta como máxima autoridad al Consejo de Presidentes. También existe el Consejo de Ministros que está constituido en las áreas política, social y económica por el Consejo Ministerial Político, el Consejo Ministerial para los Programas Sociales y el Consejo Ministerial de Complementación Económica. Además se creó el Consejo Ministerial de Mujeres de ALBA-TCP, espacio de visibilidad y protagonismo de las mujeres para asegurar la transversalidad de género de todos los procesos de integración. En el mismo nivel jerárquico del Consejo de Ministros, se encuentra el Consejo de Movimientos Sociales. Este consejo es el espacio que permite la participación popular en la construcción del ALBA, concibiéndose a los pueblos como el principal motor de la unidad. El Consejo de Movimientos Sociales está en etapa de definición, siendo los movimientos sociales de los países del ALBA responsables de su organización, la cual deberá incorporar a los movimientos sociales de los demás países de Nuestra América que se identifiquen y comprometan con los principios del ALBA. Para articular estas instancias se creó la Comisión Política y la Coordinación Permanente del ALBA.

 

Características, principios y prioridades del ALBA:

 

El respeto a la soberanía y la recuperación del rol del Estado: el ALBA se basa en la voluntad soberana de los Estados miembros, los acuerdos son intergubernamentales, y no hay poderes delegados ni supeditación a un orden comunitario de decisión. La implementación de las acciones es flexible; los países del ALBA no están en obligación de aplicar de forma inmediata, o a la misma velocidad, todos los acuerdos.

A diferencia de la integración neoliberal que da prioridad al desmontaje de las capacidades de gestión pública y a la libertad de comercio, inversiones y circulación de capitales, el ALBA pone el acento en la recuperación del rol del Estado en su función planificadora y reguladora.

Se sostiene que la profundización de la integración latinoamericana requiere de una agenda definida por los estados soberanos libre de influencias nocivas de organizaciones internacionales.

El ALBA desafía el actual modelo económico basado en la actividad económica privada y un papel pasivo del Estado. Se propone regular fuertemente los derechos de los inversionistas privados extranjeros y recuperar el control de los recursos considerados estratégicos; crear o fortalecer las empresas estatales y promover la asociación de las empresas estatales de la región

Al mismo tiempo el ALBA se contrapone a las llamadas “reformas” que tienen por objeto la desregulación y la privatización de los servicios públicos. La negociación de cualquier acuerdo de integración debe tener presente que la mayoría de los servicios básicos son bienes públicos que no pueden ser entregados al mercado, por ejemplo el considera el agua como un derecho humano esencial para el pleno disfrute del derecho a la vida[2].

 

La integración energética solidaria: para el presidente venezolano la energía es el principal eje sobre el cual impulsar un proceso de integración en América Latina y el Caribe. Dicha iniciativa de integración energética asume que la integración regional es un asunto de Estados, a fin de que el esfuerzo esté guiado por una voluntad política, con visión económica y con vocación social. En este sentido, se observa cierta tendencia a rescatar un papel más activo del Estado en las actividades energéticas, lo que no implica, monopolio estatal de la actividad.

Los proyectos energéticos del ALBA disponen de elementos solidarios importantes, entre ellos créditos con condiciones ventajosas y la posibilidad de pagar parte de la factura petrolera con exportaciones de bienes y servicios. Esto les ahorra costos reales a los países importadores de energía.

Las iniciativas del ALBA pueden tener un efecto directo sobre la distribución de la riqueza. Los medios que se ahorran por la importación de petróleo, van en parte a programas de desarrollo económico y social, que han sido creados en el marco del ALBA y PETROCARIBE, a través del Banco del ALBA, lo que garantiza un financiamiento permanente (Fritz, 2007:21).

Las relaciones con PETROCARIBE[3] muestran con claridad el carácter flexible del ALBA demostrado en la promoción de las llamadas “Alianzas Estratégicas Circunstanciales”. Estas alianzas están inscriptas como versiones pragmáticas del ALBA (PETROCARIBE es una de ellas), guiadas por el sentido del ALBA como marco referencial pero sin los compromisos ideológicos que lo caracterizan (Correa Flores, 2005:20).

Hay importantes similitudes entre el ALBA y PETROCARIBE. Todos los países que  integran el ALBA, forman parte de PETROCARIBE[4]; aunque todos los países que integran PETROCARIBE no adhieren al ALBA[5].

El tratado PETROCARIBE muchas veces sirve de referencia para la aplicación de los principios del ALBA lo que demuestra la intención de producir un “efecto demostración” de la lógica ALBA en esquemas más heterodoxos. Por ejemplo la Iniciativa ALBA- Alimentos, que surge en el ALBA se abre a la participación de PETROCARIBE.

Tanto en el ALBA como en PETROCARIBE, el gobierno venezolano utiliza su recurso abundante, escaso en territorios de gobiernos aliados, dando condiciones de comercialización solidarias que aseguran el acceso democrático de los pueblos a la energía a un precio razonable.

 

La cooperación social: adquiere importancia central en el ALBA destacándose la cooperación en construcción de viviendas sociales, salud y educación.

Con respecto a salud y educación, las capacidades en términos de recursos humanos de Cuba juegan un papel central. De hecho se reporta que alrededor de 30.000 médicos cubanos están proporcionando servicios gratuitos de salud a los pobres a través de Latinoamérica y el Caribe, 70.000 estudiantes están recibiendo entrenamiento como profesionales de la salud y 600.000 pacientes han sido intervenidos quirúrgicamente para restaurar diversas dolencias oftalmológicas a través de la Operación Milagro. Los Acuerdos del ALBA proporcionan 2000 becas cubanas por año para venezolanos y 5000 becas cubanas para estudiar medicina para bolivianos. Además Bolivia se está beneficiando de 6000 especialistas médicos cubanos y Venezuela tiene 15.000 profesionales cubanos de la medicina trabajando en la Misión Barrio Adentro. En el caso de Dominica, más de 100 estudiantes de ese país están formándose en escuelas de enfermería y de ciencias médicas cubanas. Varios cientos de dominicos con problemas de visión han sido operados en Cuba o Venezuela a través de la Operación Milagro (Girvan, 2008:5).

Entre otros Proyectos Grannacionales se destacan los programas sociales de eliminación del analfabetismo, utilizando los métodos cubanos de alfabetización y post-alfabetización “yo sí puedo” y “yo sí puedo seguir” y otros programas nacionales como en el caso de Ecuador. El ALBA pretende erradicar en el mediano plazo el flagelo del analfabetismo. Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador han declarado libres de analfabetismo por la UNESCO[6].

 

La agricultura y la soberanía alimentaria: el ALBA entiende que la agricultura es la base del relacionamiento humano con la naturaleza, el fundamento de la seguridad y autosuficiencia alimentaria y un modo de vida para millones de personas por lo que no puede ser tratada como una actividad económica cualquiera sometida a las reglas del mercado.

El ALBA promueve la defensa de las economías campesinas, el acceso a la tierra y la soberanía alimentaria de sus países. La lucha en contra del proteccionismo y los subsidios agrícolas del Norte no debe cuestionar a la vez el derecho de los países en vías de desarrollo a proteger su agricultura campesina. Aunque los países desarrollados eliminaran los subsidios a la agricultura, millones de personas en áreas rurales se verían afectadas por una inundación de productos agrícolas importados.

El ALBA reconoce el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas agrícolas y alimentarias; a proteger y reglamentar la producción agropecuaria nacional; y a privilegiar el bien colectivo por sobre los derechos del agronegocio a través de la regulación de la oferta y de las importaciones.

En un contexto de escasez e incremento notable en el precio de los alimentos que está afectando a la región, los líderes del esquema regional sentaron los precedentes de la Iniciativa-ALBA Alimentos. Así, en la I Cumbre Extraordinaria del ALBA, realizada en Caracas, el 23 de abril de 2008, se suscribió el Acuerdo para la implementación de Programas de Cooperación en materia de Soberanía y Seguridad Alimentaria. Venezuela propuso extender las iniciativas al ámbito de PETROCARIBE.

La Iniciativa-ALBA Alimentos nace en la Cumbre Presidencial de PETROCARIBE el 13 de julio de 2008, inicialmente con el nombre de Petroalimentos.

El Proyecto Grannacional ALBA Alimentos o Iniciativa-ALBA Alimentos tiene el objetivo de desarrollar acciones comunes en materia agrícola como estrategia para enfrentar la crisis alimentaria producto de la especulación, el uso de alimentos como materia prima para la elaboración de combustibles, y los altos costos de insumos esenciales. La conforman los países miembros del ALBA y de PETROCARIBE, a través de sus Ministros de Agricultura y tiene dos importantes mecanismos para su funcionamiento: el Fondo ALBA Alimentos y la Empresa Grannacional ALBA Alimentos.

Se propuso financiar ALBA-Alimentos por un fondo constituido por aportes equivalentes a 0,50 dólares de cada barril exportado fuera de los convenios de cooperación por la República Bolivariana de Venezuela que se cotice por encima de los 100 dólares y quedará abierto a otras fuentes de financiamiento. Si bien el fondo no pudo concretarse de la forma prevista originalmente debido al descenso de los precios al crudo, durante las reuniones que siguieron los compromisos fueron reafirmados con otros aportes (Ruiz.Caro, 2010:70).

Se crea la Empresa Gran-Nacional ALBA Alimentos que coordina y/o ejecuta las directivas y mandatos de la Secretaría Técnica Ejecutiva dependiente del Consejo de Ministros y Ministras de Agricultura y coordina los proyectos agropecuarios en los países miembros,

Implica el desarrollo de un proceso amplio y sostenido, de cooperación, complementariedad e integración en materia agropecuaria que toma en cuenta una nueva concepción de distribución e intercambio, de integración productiva, acceso a insumos productivos fundamentales y de inversiones para la producción de alimentos.

Las iniciativas están orientadas al fortalecimiento de sectores productivos agrícolas de las poblaciones más vulnerables para que puedan alcanzar la soberanía alimentaria, con énfasis en las comunidades campesinas, originarias y afro-descendientes.

 

La disminución de asimetrías entre países y sistemas alternativos de comercio internacional: los gobiernos del ALBA creen que la libre competencia entre desiguales que impone el comercio internacional hegemónico sólo sirve a los más fuertes. Cuestiona que las normas de “trato especial y diferenciado” con las que se comprometieron los países desarrollados en la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC), no sean más precisas, efectivas y operacionales.

Las naciones más débiles tienen derecho a proteger sus sectores productivos. La no reciprocidad y el comercio compensado[7], son dos formas mediante las cuales los principios de comercio justo y tratamiento especial y diferenciado se aplican en el ALBA.

El ALBA quiere eliminar el comercio desigual y la imposición de reglas comerciales rígidas. Los acuerdos de comercio son negociados caso a caso, permitiendo la flexibilidad en los compromisos adoptados de acuerdo a las circunstancias de cada país, con acuerdos recíprocos y compromisos unilaterales. Así por ejemplo en el acuerdo tripartito entre Bolivia, Cuba y Venezuela, los aportes bolivianos son bastantes modestos comparados con la cooperación o las facilidades comerciales de Cuba o Venezuela.

Conviene destacar que tales acuerdos se caracterizan por introducir una desconexión entre el precio de los bienes transados y su cotización mercantil nacional o internacional, en abierta contraposición a las normas capitalistas que guían el comercio internacional. Este intercambio se basa en un principio de ventajas cooperativas compartidas por todos los países y no en un esquema de ventajas comparativas de cada economía (Katz, 2006:69).

Los esquemas comerciales se asocian a la cooperación y asistencia técnica que ayuden a eliminar las asimetrías entre los estados. Para apoyar el concepto de disminución de asimetrías, Venezuela propone la creación de los llamados “fondos de convergencia estructural”, que recuerdan a los fondos estructurales de la Unión Europea. Por lo pronto se han creado una serie de fondos en el marco del acuerdo PETROCARIBE y del Tratado ALBA-TCP.

 

La Grannacionalidad: el ALBA crea Proyectos Grannacionales y Empresas Grannacionales. La definición misma de grannacional permite observar el apego a la idea de Gran Nación representada por la visión bolivariana de la “unión” de las Repúblicas latinoamericanas y caribeñas. “El concepto grannacional puede asimilarse al de mega Estado, en el sentido de la definición conjunta de grandes líneas de acción política común entre Estados que comparten una misma visión del ejercicio de la soberanía nacional y regional, desarrollando y desplegando cada uno su propia identidad social y política, sin que ello implique en el momento actual la construcción de estructuras supranacionales” (ALBA, 2008).

Estos proyectos abarcan desde lo político, social, cultural, económico, científico e industrial hasta cualquier otro ámbito que pueda ser incorporado. De los proyectos Grannacionales pueden surgir o no, Empresas Grannacionales; pero toda Empresa Grannacional debe ser el producto de un Proyecto Grannacional. Un Proyecto Grannacional puede nacer y desarrollarse en dos o más países, pero no es requisito indispensable a los efectos de considerarlo como tal, el que no abarque el ámbito de todos los países del ALBA, es decir en el ALBA se observa una tendencia a incluir instrumentos bilaterales a pesar de tener objetivos multilaterales como la unidad de América Latina y el Caribe.

Las Empresas Grannacionales son propiedad absoluta de los Estados y pueden asociarse con el sector privado en el desarrollo de determinadas actividades. Podrán existir entre dos o tres países, o ser multilaterales. El concepto de Empresa Grannacional, surge en oposición al de las empresas transnacionales, por tanto su dinámica económica se orientará a privilegiar la producción de bienes y servicios para la satisfacción de las necesidades humanas, rompiendo con la lógica de la ganancia y la acumulación de capital. Su producción se destina fundamentalmente al mercado intrarregional.

Los proyectos Grannacionales están en diferentes etapas de maduración. Algunos presentan importantes avances como los mencionados de Alfabetización y Post-alfabetización, la Iniciativa-ALBA Alimentos, el Alba Cultural, el Albamed que contribuye a la accesibilidad de los medicamentos como elemento clave de las políticas de salud de los países miembros y el Banco del ALBA.

 

El Banco del ALBA y el SUCRE: el Banco del ALBA creado en el año 2008 y el Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (SUCRE) en 2009, como la alternativa monetaria del pacto regional, se mencionan entre las iniciativas más ambiciosas del ALBA.

El Banco del ALBA se establece con el objetivo de financiar con créditos blandos los proyectos multinacionales de los países miembros. Se inicia con un capital de más de 1000 millones de dólares aportados por todos los participantes según capacidad financiera. Los mayores aportes fueron hechos por Venezuela y Cuba. Su sede principal está en Caracas y contará con sucursales en todos los Estados miembros.

Según la interpretación de Antulio Rosales estas dos instituciones (Banco del ALBA

y SUCRE), son una alternativa ante las postergaciones y/o abandono de los lineamientos definidos en la Declaración de Quito[8] en el marco de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) que comprometían a los presentes con el fin de crear una “nueva arquitectura financiera regional” (Rosales,2010:8).

La intención del SUCRE se centra en “lograr el desacoplamiento progresivo del dólar estadounidense” (Acuerdo Marco 2009) y avanzar sobre la base del intercambio comercial en un sistema de pagos común y una canasta de monedas que dé sustento a la unidad monetaria.

En este caso, la integración planteada en el ALBA, si bien trasciende el esquema comercial del libre comercio, incorpora el componente comercial entre sus aristas. Con la suscripción del Acuerdo Marco del SUCRE, la promoción del comercio administrado intra-miembros y la compensación comercial toman un carácter prioritario.

Si bien la voluntad política en el marco del nuevo modelo integracionista representa un indicativo de fortaleza para el futuro del SUCRE, el escaso dinamismo comercial y la poca diversificación económica de sus miembros implican sus principales desafíos.

Se estima que el volumen de comercio regional alcanza los 9 mil millones de dólares de los cuales alrededor de 7 mil millones representa el intercambio de petróleos y derivados. Esto último hace de Venezuela un país superavitario por excelencia en el grupo y eleva dudas sobre la conveniencia de incluir en la primera etapa los flujos petroleros en el sistema de pagos de manera integral (Rosales, 2010:10).

 

La solidaridad a países de América Latina y el Caribe: de hecho varios de los programas solidarios del ALBA se extienden a países de PETROCARIBE no miembros del ALBA, especialmente en educación, alimentos, salud y apoyo a micro-emprendimientos. Entre ellos se destaca el Plan para la Contribución solidaria de los países del ALBA al Esfuerzo de Reconstrucción de Haití, enfrentada a los desastres dejados por un devastador terremoto en enero de 2010, al que se sumó luego una epidemia de cólera. Según datos de la Conferencia Internacional de Donantes para Haití realizada en la sede .de las Naciones Unidas la ayuda brindada por el ALBA a ese país supera la de Estados Unidos y la Unión Europea.

En medio de este panorama es de reconocer la labor de la brigada médica cubana que ha tenido a su cargo la mayoría de los centros de atención contra la epidemia de cólera. La colaboración venezolana no sólo se centra en el aspecto humanitario de la salud y la donación de alimentos, sino también en el desarrollo sostenible de Haití. Además de haber condonado la deuda de Haití con Venezuela y realizar donaciones de 18 millones de dólares mensuales al gobierno de René Préval para sufragar sus operaciones cotidianas, el gobierno bolivariano ha desempeñado un importante papel en la reconstrucción de viviendas, en proyectos de infraestructura eléctrica y en la formación académica de los jóvenes haitianos a través de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho[9].

 

La concertación política y la proyección internacional: el ALBA sostiene elementos de una determinada política exterior si no de carácter común, al menos muy armonizada entre sus diferentes integrantes, a través de la cual se concibe una forma alternativa de inserción internacional que aspira a una mayor autonomía de la región. El ALBA es una eficaz instancia de concertación política que le otorga prioridad a la negociación en bloques subregionales, que permite presentar posiciones normalmente monolíticas y así multiplicar el poder político del grupo.

Esta consistencia lo ha llevado a imponerse paulatinamente como un actor a nivel internacional. Los países del ALBA tienen siempre una voz visible en distintas reuniones y foros multilaterales, incluida las Naciones Unidas y han actuado en forma conjunta en crisis regionales, con fuerza para incidir aunque no para decidir. Entre algunos ejemplos merecen destacarse sus posiciones comunes frente a la crisis financiera internacional, la Cumbre de las Américas de Puerto España, la Cumbre de Copenhague sobre cambio climático, el golpe de Estado de Honduras, la instalación de bases norteamericanas en Colombia, el ataque armado a Libia, así también se destacan sus posturas críticas con respecto a la Organización de Estados Americanos (OEA) y ante las instituciones globales como la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El objetivo de cambiar el orden mundial es explícito habiéndose planteado como propósito la conformación de un bloque geopolítico regional en dirección a la conformación de un mundo multipolar que quiebre la hegemonía del imperialismo norteamericano, y para ello el ALBA tiene como uno de los objetivos fundamentales de su política exterior, la construcción de una política de alianzas que permita la formación y fortalecimiento de un eje antiestadounidense a través del liderazgo de Venezuela.

Pero el ALBA también está cuestionando la calidad de la multipolaridad en vista de que una nueva reconfiguración de las relaciones internacionales no favorece por sí misma a los países débiles ni a las mayorías populares. Y esta constatación[10] ha llevado a los países del ALBA a criticar por ejemplo al G-20 en el que los grandes países emergentes han ascendido y participan del club de los poderosos pero ninguno se presenta como un modelo alternativo al dominante y todos han aceptado en mayor o menor medida la economía de mercado.

Se presenta como fundamental para el ALBA la conformación de un entorno favorable a la nueva concepción de la integración que se trata de desarrollar y al proceso bolivariano, con aliados que compartan los nuevos valores de la revolución, de allí la importancia de promoverlo con múltiples y variados instrumentos, como la llamada diplomacia o diplomacia de los pueblos propuesta por el presidente Evo Morales (Arellano, 2009:14).

Se trata de un nuevo modelo de intercambio entre los pueblos latinoamericanos sin la intervención de los gobiernos formales, sino de manera directa. La diplomacia de los pueblos no pretende sustituir a la diplomacia tradicional adelantada por los Estados y los gobiernos, sino complementarlos. Remite al intercambio ancestral que han mantenido los pueblos originarios. La naturaleza de la diplomacia de los pueblos es la de constituirse en instrumento para la democratización de las relaciones internacionales, a través de la promoción de mecanismos para la participación de los pueblos más allá de sus fronteras. (Barreto, Méndez y otros, 2007:52).

La diplomacia de los pueblos hace referencia al reconocimiento de un nuevo actor en las relaciones internacionales: el pueblo. En definitiva se trata de organizaciones y movimientos sociales progresistas que se convierten en actores internacionales, bajo de principios de integración más horizontales y como parte de un propuesta más amplia de otro tipo de democracia, la democracia participativa.

Josette Altmann Borbón, Coordinadora Regional de Cooperación de FLACSO señala en la introducción del libro recientemente publicado América Latina y el Caribe: ALBA: ¿Una nueva forma de integración regional? que el ALBA se ha logrado consolidar no sólo como una alianza política en la región, sino como espacio para la convergencia de diversos movimientos sociales latinoamericanos, construyendo una estrecha relación con la sociedad civil por medio de la creación del Consejo de Movimientos Sociales del ALBA (Altmann Borbón, 2010:12).

En el terreno de la diplomacia de los pueblos el ALBA ha recurrido a diversas estrategias. Por una parte, una activa diplomacia social que busca estimular la aparición de movimientos, líderes y gobiernos afines, mediante una red de apoyo político. Otra táctica, consiste en aliarse con los gobiernos subnacionales o locales, opositores de tendencia de izquierda para lograr mayor penetración entre los grupos sociales radicales (Cobo, 2008:2).

 

Reacciones y respuestas al ALBA

 

El ALBA es el vehículo político para enfrentar el poder de los países desarrollados y en especial el de Estados Unidos. Se fundamenta en un discurso antimperialista, que cuestiona la hegemonía norteamericana y en general toda forma de dominación y relaciones asimétricas y destaca de manera romántica y emocional la potencial unión política y social de nuestros pueblos.

La reacción al carácter antiimperialista del ALBA no se hace esperar. La desestabilización y el aislamiento es el principio fundamental de la estrategia del gobierno de los Estados Unidos y de algunos gobiernos europeos contra el ALBA[11].

Además del despiadado ataque de los grandes medios, el gobierno norteamericano y sus aliados locales promueven bazas políticas con el propósito de alentar crisis que afecten la gobernabilidad. Honduras demostró ser el eslabón más débil de la cadena. Por su parte la Unión Europea no ha reconocido como interlocutor válido a este nuevo esquema de integración latinoamericano y caribeño.

En el ámbito regional se perfilan diferencias entre las posturas del ALBA y los gobiernos más moderados del Mercosur y sus socios como es el caso de Chile que evitan enunciar cualquier opinión sobre el ALBA. Se puede apreciar también un progresivo distanciamiento entre las estrategias de Brasil y las posturas del ALBA. Brasil aspira a un liderazgo regional y a ser un jugador global “moderado” orientado al diálogo y el respeto a la diversidad, para ello requiere mantener un delicado equilibrio con un proyecto contrahegemónico cargado de simbolismos y expresiones anti-norteamericanas.

Frente a esta rivalidad en el subcontinente, los Estados Unidos y la Unión Europea han decidido designar a Brasil como su interlocutor privilegiado en el diálogo con América del Sur, apoyándolo en el desarrollo de su status de líder de la región.

En cuanto a la relación con China se ha podido constatar que a pesar que son intensas y excelentes las relaciones bilaterales del país asiático con los países del ALBA, las relaciones con el bloque son incipientes. El reconocimiento de Taiwan por parte de algunos miembros del ALBA puede que sea un impedimento para mayores acercamientos al esquema regional como tal.

El presidente Dmitri Medvédev ha manifestado la voluntad de Rusia de incrementar sus relaciones con el ALBA y su disposición a hacerlo de manera “mutuamente ventajosas”,  tanto en el formato multilateral como en el bilateral.

Las relaciones con Irán que se ha incorporado como país observador en el ALBA[12], son, por otra parte, no sólo económicas sino estratégicas en su designio anti-norteamericano. El ALBA ha apoyado explícitamente al presidente iraní y ha condenado las injerencias externas sobre ese país. En febrero de 2011 se iniciaron las coordinaciones para la creación de la Asociación Cultural Irán-ALBA.

 

Conclusiones

 

El ALBA combina claridad conceptual y pragmatismo. Ha mantenido su coherencia, consistencia y radicalidad y al mismo tiempo ha construido alianzas estratégicas circunstanciales con otros países de América Latina y el Caribe sobre la base de un discurso unionista de diálogo, fomentando el consenso y el acuerdo entre las naciones latinoamericanas y caribeñas.

El ALBA reafirma el respeto irrestricto a la soberanía nacional, y el rechazo a su menoscabo en aras de algún ordenamiento jurídico supranacional; esto se expresa muy claramente en la cautela con que se estructuran y construyen las diferentes instancias de integración regional con la adopción de acuerdos con formatos bilaterales, trilaterales o multilaterales.

Sus críticos sostienen que si bien el ALBA tiene una invocación permanente a un regionalismo de mayor extensión cuenta con un número limitado de socios. Esta afirmación debe confrontarse con otra realidad: el ALBA exige forjar la unidad antiimperialista y pro-socialista[13] de la región por lo que si pretende mantener su carácter emancipador está claro que limita la participación de aquellos países que no comparten los mismos valores políticos. Este factor se ha constituido en un requisito fundacional, que si bien les otorga cohesión a los miembros de la organización por el respaldo de valores comunes, también genera limitaciones. (Arellano, 2009:7)

Para sus oponentes el ALBA no clasifica como estrategia de integración regional, puesto que no cumple con la promoción y liberalización del mercado como piedra angular del proceso de integración, es por ello que suscriben al ALBA más en el esquema de cooperación internacional. No obstante el ALBA se inserta en las propuestas de regionalismo latinoamericano, particularmente en la última ola de nuevos regionalismos sobre la realidad política y económica que al presente imperan en el área. (Linares y Guerrero Lugo, 2008: 229).

Según Larry Catá Backer y Augusto Molina la mayor contribución del ALBA podría ser su ideología. Su mera existencia sirve de base para desafiar los supuestos de las conversaciones en curso sobre la globalización y el internacionalismo legal patrocinados por los Estados desarrollados. Proporciona una base a través de la cual estas voces ideológicas distintivas pueden ser aprovechadas por los Estados para los debates de integración hemisférica e interregionales. Entendida como una empresa ideológica conjunta entre sus participantes, representa un espacio en el que un consenso sobre las alternativas a las formas convencionales de comercio y al actual modelo económico, financiero, cultural y tecnológico de la globalización puede ser construido (Catá Backer y Molina. 2010)

La relevancia de discutir sobre un nuevo modelo de integración surge de lo que muchos observan como el escaso efecto que ha tenido el incremento del comercio intrazonal en la promoción de una transformación productiva con equidad en la región

El ALBA parece confiar en el “efecto demostración” del acuerdo subregional. El ALBA es un esquema referencial, así el impacto de la lógica del acuerdo en esquemas más heterodoxos a nivel regional, por ejemplo en la UNASUR, o en la futura Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) parece ser una función importante.

Entre otras críticas se señalan su carácter antisistémico confrontativo con potenciales incidencias negativas en términos de convivencia en el marco internacional, temor a que incorpore una dimensión militar, dudas sobre su fortaleza y continuidad que depende de avatares políticos, disminución de la proyección regional de Hugo Chávez y contradicciones entre discurso y realidad al mantener importantes intercambios comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea.

Lo cierto es que a pesar de todas sus debilidades y contradicciones la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América ha comprobado que los márgenes para una integración social y solidaria son mucho más amplios de lo que afirman muchos gobiernos.

El ALBA ha aportado un conjunto de resultados tangibles que benefician a un amplio sector de las masas populares de la región, con lo cual se amplía la base social de los proyectos de cambio.

 

 

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(*) Geógrafa, Magister en Relaciones Internacionales. Co-Directora del Grupo de Investigación Mercosur y Relaciones Internacionales. Profesora Titular de Geografía de América Latina y de Relaciones Internacionales de América Latina. Directora del Departamento de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional del Centro, Tandil, República Argentina.

[1] Comentarios de Hugo Chávez en rueda de prensa, Palacio de Convenciones, La Habana, Cuba, 29 de abril de 2006.

[2] Entre las primeras luchas desarrolladas por esta temática en el ámbito del actual ALBA se destaca la que los movimientos sociales bolivianos llevaron a cabo en 1999 en Cochabamba  que luego se denominaría “Guerra del agua”. Comenzó cuando el Estado boliviano entregó en concesión el servicio de agua potable a una empresa extranjera Bechel Enterprises, de Estados Unidos.

[3] Organización creada en el marco de PETROAMÉRICA, el proyecto de integración energética de América Latina que impulsa el presidente Chávez.

[4] Excepto Bolivia.

[5] Al cierre de este capítulo vuelven a ser 18 los países adherentes a PETROCARIBE ya que Porfirio Lobo y Hugo Chávez negocian la reincorporación de Honduras al esquema, como parte de los acuerdos del retorno de Manuel Zelaya al país centroamericano.

[6] Según la UNESCO un país está listo para solicitar esta declaratoria a escala internacional cuando la población de analfabetos no supera el 3,9% del total de habitantes.

[7] Por ejemplo a través del intercambio directo de productos que no requiere concurrir al gasto de divisas, o, petróleo por prestaciones médicas y de educación, como es el caso de la cooperación venezolano-cubana.

[8] El 3 de mayo del 2007 hubo una importante reunión en Quito, en la que se reunieron funcionarios de Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Ecuador, Venezuela, y Brasil. Se coincidió respecto a la necesidad de diseñar una nueva arquitectura financiera regional. Los funcionarios presentes convinieron: priorizar la creación del Banco del Sur, analizar el concepto del Fondo de Estabilización (el Fondo del Sur), una suerte de escudo de la región para defenderse de las crisis financieras, una forma de evitar la dependencia del FMI en situaciones de crisis creando un mecanismo complementario al Banco del Sur y avanzar en el desarrollo de un sistema monetario regional para poder generar finalmente una moneda única regional.

 

[9] Estas actitudes contrastan con el intento de Estados Unidos de monopolizar la ayuda a Haití tomando el control militar del aeropuerto de Puerto Príncipe, asumiendo de facto la coordinación de la ayuda en el país caribeño. Estados Unidos dio un paso al frente ante la catástrofe de Haití y envió un contingente de 10.000 soldados entre marines y ejército de tierra. La diplomacia de la Unión Europea y de los países europeos, en especial de Francia, no ocultaron su malestar y señalaron que Haití no necesitaba más ayuda militar sino mayor coordinación para que la ayuda humanitaria llegase a los afectados. Denunciaron que el despliegue estadounidense en el aeropuerto estranguló la llegada de ayuda humanitaria. “Se trata de ayudar a Haití y no de ocupar a Haití”, declararon. En El Mundo, 2010.

[10] Señalada por Claudio Katz y expresada en el concepto “multipolaridad opresiva” en el artículo América Latina frente a la crisis global (2009), en http//www.lahaine.org/b2-ing09/Katz_crisis

[11] Para demostrar la hostilidad de la actual administración norteamericana hacia algunos países del ALBA-TCP puede verse el artículo de Luis Suarez Salazar Las estrategias inteligentes de Barack Obama contra el ALBA-TCP, 12 de febrero de 2010.

[12] También son miembros observadores del ALBA, Haití, Paraguay, Uruguay y Siria.

[13] En realidad la sustitución del régimen capitalista por otro que surgiría de proyectos basados en un nuevo ideario socialista para el siglo XXI, aparece como meta final a construir, pero por su carácter altamente sensible, aún no ha trascendido el discurso político del bloque. Esta observación la remarca Carlos Oliva Campos en el artículo El ALBA y la UNASUR: Entre la concertación y la confrontación.

 


Ponencia expuesta en el XIV Encuentro Internacional Humboldt. Las Termas de Río Hondo, provincia de Santiago del Estero - Argentina. 15 al 19 de octubre de 2012.