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Asunto:[encuentrohumboldt] 207/11 - CONFLICTOS SOCIALES EN EL USO Y MANEJO DEL RECU RSO AGUA EN UN “OASIS DE RIEGO” DEL NORTE DE LA PATA GONIA
Fecha:Martes, 6 de Diciembre, 2011  23:19:11 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..............org>

CONFLICTOS SOCIALES EN EL USO Y MANEJO DEL RECURSO AGUA

EN UN “OASIS DE RIEGO” DEL NORTE DE LA PATAGONIA.

EL CASO DEL VALLE DEL ARROYO COVUNCO.

 

 

Marcos Damián Mare

LIPAT - UNCo

UER - CEHIR – ISHIR – CONICET

 

 

 

 

RESUMEN

 

La escasez de un recurso vital como el agua pone de relieve las tensiones y contradicciones internas de la sociedad regional, en cuanto al acceso, el uso y las formas de manejo de los recursos. La comprensión del problema, sólo puede alcanzarse si se atiende de forma articulada a la dinámica natural y a los procesos y relaciones sociales.

El concepto de escasez resulta, para el caso estudiado, de la combinación sistémica de una particular dinámica hidrológica de la cuenca, con la irracionalidad y desigualdad de poder entre distintos agentes sociales, la ausencia del Estado y la falta de solidaridad regional en el uso y manejo del recurso. Así, el conflicto se manifiesta desde sus dimensiones espaciales e históricas, en cuanto refiere a las formas que adoptan las relaciones sociales, las que son por definición complejas.

Sobre la base de estos fundamentos, el diseño metodológico que se presenta a continuación persigue el objetivo de analizar el conflicto social de manifestación espacial, como una construcción geográfica e histórica en la que intervienen variables tales como la apropiación de las tierras, el auge y retroceso de actividades económicas y las relaciones desiguales de poder de distintos grupos humanos.

Para ello se toma el caso de la organización social en el valle del arroyo Covunco, con características propias de un oasis de riego, inserto en los ambientes semiáridos del norte de la Patagonia argentina, donde las formas de manejo del recurso agua que se implementan en distintos sectores de la cuenca hidrográfica, inciden adversamente en la disponibilidad y calidad del recurso para la población del sector oriental o valle inferior. Siendo que se trata de un ámbito predominantemente rural, destaca en la actualidad la importante diversidad de agentes y de actividades económicas, cuya explicación se encuentra en la escena regional, definiéndose la problemática tanto por la confrontación entre distintos tipos de usos de suelo como por la polarización social.

 

 

PALABRAS CLAVE

 

Análisis Regional

Recursos

Usos de suelos

Desigualdad


SOCIAL CONFLICT OVER WATER RESOURCE USE AND MANAGEMENT IN AN IRRIGATED OASIS IN NORTHERN PATAGONIA. CASE STUDY IN THE COVUNCO CREEK VALLEY.

Marcos Damián Mare

UER - CEHIR – ISHIR – CONICET

LIPAT – UNCo

 

ABSTRACT

 

 

The scarcity of a vital resource as water, highlights the tensions and contradictions within the regional society in terms of access, usage and ways of managing resources. An complete understanding of the problem can only be achieved if treated in a holistic way to the natural dynamics and processes and social relations.

The concept of scarcity is, in the case studied, a result of the systemic combination of a particular drainage dynamics at the basin with the irrationality and inequality of power between different social agents, the irrationality and lack of regional solidarity in the use and resource management. Thus, the conflict manifests itself from its historical and spatial dimensions, as a concern of the different ways taken by social relations, which are defined by complexity.

Based on these facts, the methodological design that is presented below aims to analyze the spatial manifestation of social conflict as a geographical and historical construction in the intervening variables such as land ownership, the rise and decline economic activities and the unequal power of different groups.

To achieve this, it is studied the case of social organization in the Covunco creek valley, with characteristics of an irrigated oasis inserted in semiarid environments of northern Patagonia, Argentina. There, the ways of handling water resource management that are implemented in different sectors of the watershed, adversely affect the availability and quality of the resource to the population of the eastern sector or lower valley. It is a predominantly rural area where stands at present an important diversity of social agents and economic activities, whose explanation lies in the regional scene, and the problem is defined both by the confrontation between different types of land uses as the social polarization.

 

 

KEY WORDS

 

Regional Analysis

Resources

Land uses

Inequality

 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Dada su localización, en el sector central de la provincia del Neuquén, en la transición entre los ambientes antecordilleranos de climas húmedos y las mesetas donde se extiende la influencia de la denominada diagonal árida argentina, las cuencas del arroyo Covunco junto a la del río Agrio, ambos tributarios del río Neuquén, constituyen los principales sistemas hidrográficos en torno a los cuales se ha estructurado históricamente el poblamiento, la circulación y el desarrollo de la mayor parte de las actividades económicas. A éstos se añade, desde un punto de vista hidrológico, la disponibilidad del recurso a partir de los valles encajonados por fractura del basalto y en los frentes distales de los mantos lávicos del centro de la provincia de Neuquén, donde la presencia de vertientes ha definido, entre muchos otros rasgos del territorio, la localización del principal núcleo urbano de la región, la ciudad de Zapala, con más de 35.000 habitantes.[1]

 

De oeste a este, las precipitaciones experimentan un pronunciado gradiente negativo. Se estiman para las cabeceras de la cuenca (con alturas superiores a los 1800 msnm), unos 900 mm anuales, mientras que para la desembocadura del arroyo Covunco (a 520 msnm) rondan los 130 mm anuales, en una transecta lineal de oeste a este de 110 km. Ahora bien, antes de la mitad de dicho trayecto, para la localidad de Zapala, ya se establecen las condiciones de un clima semiárido, con menos de 230 mm anuales (ver Balance Hídrico). Es justamente a partir de esta posición proyectada 14 km hacia el norte, equivalente con el margen distal de los mantos lávicos, donde se produce  la apertura del valle del arroyo Covunco, como consecuencia del menor control estructural que ejercen las rocas sedimentarias. Geomorfológicamente, ello ha hecho posible la ampliación del piso del valle y la construcción fluvial de terrazas, siendo estos sectores aquellos con mayor aptitud para el asentamiento humano y el desarrollo de las actividades agrícolas.

En este valle, se destacan de oeste a este los asentamientos agrícolas de Portada Covunco, el centro de población aglomerada de Mariano Moreno, el asentamiento militar RIM 10, los asentamientos humanos del sector Los Hornos, los parajes Covunco Abajo y La Patagonia y, ya en inmediaciones de la desembocadura, las instalaciones de la estancia El Mangrullo. Para el área superior de la cuenca, la región de los mantos basálticos es ocupada mayormente por la estancia de Llamuco, mientras que en las nacientes de la cuenca sólo es permanente la ocupación del asentamiento militar de Primeros Pinos y, estacionalmente, son utilizados los campos abiertos de la comunidad Mapuce Quinchao y las tierras fiscales abiertas con permiso de ocupación para pastaje.

Teniendo en cuenta la escasez y concentración del recurso agua en la cuenca media e inferior, las formas de manejo que se lleven a cabo en distintos sectores, inciden directamente en la disponibilidad y calidad del recurso para la población del área oriental. Ello se constituye en el contexto actual de una importante diversidad de actividades económicas, que configuran un espacio de contrastes y de marcada polarización social.

 

Una vez que el arroyo Covunco se proyecta hacia el este de los mantos lávicos predomina su carácter alóctono, alterado únicamente por los aportes escasos que recibe desde la margen norte, proveniente de arroyos permanentes alimentados desde acuíferos libres, constituidos en los estratos permeables de las formaciones sedimentarias de la Sierra de la Vaca Muerta. Con un módulo de 7,07 m3/seg en el colector troncal[2], la desigualdad y derroche que imprimen los usos consuntivos con mayores requerimientos en la cuenca media, hasta el sector Los Hornos, determinan una reducción del caudal superior al 30%. Durante las últimas tres décadas, la ampliación de la superficie de pasturas, el deterioro progresivo del sistema de riego y el auge del perfil de Mariano Moreno en cuanto a la modalidad de segunda residencia y los usos de recreación, han significado un incremento importante en la presión de uso sobre el recurso. Aguas abajo, en los parajes de Covunco Abajo y la Patagonia, los efectos mencionados llegan a implicar tal impacto que, variaciones normales en el régimen de precipitaciones en la cuenca, pueden implicar que prácticamente desaparezca el escurrimiento superficial por el cauce. Este fenómeno, muchas veces es atribuido por los pobladores al cambio del clima: “cada vez llueve menos”[3], sin que exista una conciencia clara respecto a los mecanismos sociales de inequidad y manejo irracional que profundizan el fenómeno.

Hipótesis: La visión sesgada de los problemas ambientales, conlleva a su vez acciones aisladas y sectoriales por parte de la sociedad, agravando o profundizando la situación de conflicto.

 

Marco conceptual

La complejidad inherente al problema que se aborda conduce a la consideración de dos grandes sistemas interrelacionados: uno natural y otro social. Cada uno de éstos contiene elementos, dinámicas y funciones que les son específicos, pero que a su vez, al interactuar, dan lugar a nuevas situaciones. Todo intento de explicación de los problemas resultantes de los usos del suelo requiere, necesariamente, de un análisis de tipo integral. Asimismo, la comprensión de los cambios o del desarrollo en uno u otro sentido de formas alternativas (no necesariamente coherentes ni sustentables) de utilización de un mismo espacio y del conjunto de los recursos que le constituyen, responde a construcciones históricas de la sociedad, en el contexto de una formación social dada.[4] La comprensión de fenómenos territoriales actuales implica, necesariamente, un abordaje histórico de los procesos sociales que les han generado, cuya explicación es incompleta si se restringe al ámbito local en que se pudiera definir el problema.

Por región ha de entenderse, en su expresión más simple, la noción de una “espacialidad menor contenida en una más amplia”, concepto que trasciende el reduccionismo determinista de las regiones naturales, al incorporar al espacio como construcción histórica realizada en el funcionamiento activo de las sociedades en interacción con el medio[5]. Ahora bien, si bien la región resulta de las articulaciones de sistemas locales insertos en sistemas de relaciones espaciales funcionalmente más amplios, la región posee una dinámica propia, endógena, un conjunto de articulaciones en las que prevalece cierto grado de autonomía con respecto a los órdenes de escalas mayores. Esta forma de análisis consiste, básicamente, en integrar los procesos territoriales particulares a las distintas escalas del espacio social, histórica y funcionalmente determinado en lo local, lo nacional y supranacional, según la lógica del encadenamiento o red de interacciones entre distintos actores sociales, conectados entre sí en torno a actividades productivas y relaciones de poder. Así entendidas las regiones, su extensión es independiente de los límites jurídico administrativos, quedando sujeta a su propia dinámica y explicación.

Los límites de una región son funcionales y dinámicos, no se restringen a una determinación espacial a priori, ni son líneas tajantes que separan por imposición. Se constituyen a partir de las relaciones sociales como márgenes móviles de interacción y de flujos con otros espacios regionales. La introducción del conocimiento regional alude al análisis contextual de procesos de desarrollo (armónicos o conflictivos) de la sociedad.

Conceptualmente, se asume que los patrones espaciales de usos del suelo responden principalmente a condiciones de la base material de la sociedad, por lo que son consecuencia concreta de relaciones económicas. En éstas, se insertan distintos agentes sociales con diversidad de intereses, muchas veces contrapuestos, y sobre los cuales se construyen relaciones de poder que explican el desigual acceso a los recursos, a los medios tecnológicos para su utilización y a la existencia de condiciones de ineficiencia y de abusos en cuanto a su manejo.

 

Metodología

La explicación del problema alude simultáneamente a dos instancias en su definición espacial, atendiendo tanto a la dialéctica existente entre un sistema local (el valle irrigado del arroyo Covunco) y otro más amplio que le contextualiza, como a las especificidades del primero, local. En una primera instancia, de carácter introductorio y que constituye un instrumento explicativo relevante, implica extender la superficie del área bajo análisis, atendiendo a la dinámica del recurso agua en el contexto de la cuenca hidrográfica[6], por cuanto esta última constituye en estos ambientes semiáridos, el elemento físico en torno al cual se han articulado históricamente los distintos usos sociales del espacio. La comprensión de las formas en que se producen las articulaciones entre sociedad y naturaleza demanda considerar la dinámica de ambos sistemas en interacción. Por tal motivo, el abordaje de los procesos sociales de presión de uso sobre los recursos, a nivel de la cuenca, son complementados con referencias al medio biofísico sustentadas en principios de los estudios integrados de tierras.[7]

Sobre la base de lo anterior, se plantea el reconocimiento de los tipos de agentes sociales que presentan una demanda intensiva del recurso agua y del uso de las tierras fértiles del valle. Ello es acotado a la consideración de su posición relativa en la cuenca hidrográfica, con relación a la disponibilidad del recurso; a los rasgos característicos de las prácticas productivas; y a su inserción regional en el contexto de las actividades económicas clave, con relación al diagnóstico de condicionantes que pudieran incidir en el desarrollo de prácticas irracionales y no solidarias de manejo del recurso. Asimismo, se considera al accionar del Estado.

Los resultados parciales que son volcados en el presente artículo resultan de tareas de reconocimiento, diagnóstico y evaluación que se vienen desarrollando desde el año 2003 en adelante, en primer instancia en el marco de un trabajo de tesis de Licenciatura en Geografía (MARE, M.: 2004), que hasta el momento constituye el principal antecedente en cuanto al estudio integrado del medio biofísico para una escala de semidetalle. Campañas posteriores posibilitaron la realización de trabajos de campo y entrevistas en profundidad a informantes calificados, que incluyeron tanto a habitantes radicados en el valle del arroyo Covunco, como a extensionistas rurales de la Dirección Provincial de Tierras y del Programa Social Agropecuario, agentes sanitarios del SELSA-SENASA, técnicos de la Dirección Provincial de Recursos Hídricos y de la Dirección Provincial de Minería, todas éstas con sede en Zapala. A ello se añade la participación del autor en equipos interdisciplinarios de consultoría para la evaluación de proyectos con aplicación en inmediaciones del área, para los cuales se relevaron entre otras cuestiones datos acerca del comportamiento hídrico de la cuenca.

En todos estos procedimientos, la utilización de la herramienta de Sistemas de Información Geográfica (SIG) tanto para el procesamiento espacial como en lo referido a interpretación de imágenes satelitales, han sido de gran utilidad para la producción de bases para el estudio sistémico para el medio biofísico, la evaluación de recursos, la organización social en cuanto a disponibilidad de infraestructura, equipamientos y servicios, etc.

 

Caracterización descriptiva del área de estudio.

La cuenca hidrográfica del arroyo Covunco se localiza en el centro de la provincia del Neuquén, en la transición entre los ambientes húmedos cordilleranos y las mesetas semiáridas. Con una superficie de 377.054 has., se encuentra en su totalidad en la provincia del Neuquén, si bien internamente queda distribuida en dos jurisdicciones político - administrativas diferentes, con un 65% de su superficie en el departamento Zapala y el  35% restante en el departamento Picunches, habiéndose establecido el límite entre ambos, en el colector troncal de la cuenca. (Mapa 1)

Argentina 

FUENTE: Elaboración propia: Lic. Marcos Mare, Año 2011. En base a MDT, USGS-Radar Topography Mission y Cartas Topográficas oficiales del Instituto Geográfico Nacional.

 

Las nacientes de la cuenca, están definidas en el sector occidental por las elevaciones del cordón del Chachil, su extensión por el coronamiento basáltico (2.000 msnm) de la meseta de altura Llano Blanco hasta al cerro La Atravesada (2.614 msnm), manteniéndose un cordón ininterrumpido cuyo punto de menor altitud se encuentra inmediatamente al oeste del precario centro de turismo invernal en Primeros Pinos, con unos 1.800 msnm. Hacia el noroeste y luego hacia el este, las divisorias de aguas se mantienen por el alineamiento de antiguos conos volcánicos, hasta el cerro La Bandera (1.360 msnm), en el extremo distal oriental de los mantos basálticos de la zona. La inmediata transición a los ambientes de rocas sedimentarias coloca los límites de la cuenca en las crestas de los estratos plegados de la sierra de la Vaca Muerta. Estos dos últimos límites naturales dividen aguas entre las cuencas del río Agrio y la del Covunco. Hacia el sur, limita con cuenca endorreica de ambientes basálticos de Laguna Blanca y con la cuenca del río Picún Leufú, con bajos endorreicos y con las elevaciones de la meseta del cerro Mangrullo. El sistema hidrográfico del arroyo Covunco desagua en el río Neuquén a una cota aproximada de 520 msnm.

Los paisajes característicos del área de estudio presentan una particular configuración fisiográfica que puede ser descripta de modo aproximado, como dos grandes franjas paralelas en sentido longitudinal. La primera, occidental, se encuentra constituida por extensas mesetas basálticas cuya importancia social radica en su función como grandes reservorios de agua subterránea que, sobre el plano de contacto con un estrato profundo de rocas impermeables, escurre y aflora a modo de vertientes en algunos faldeos. Estos “ojos de agua” dan lugar a la formación de vegas o mallines en laderas y sectores deprimidos con restricciones en el drenaje. Los cursos hídricos superficiales se encuentran encajados en estrechos y profundos valles de origen estructural, flanqueados por laderas escarpadas.  En estos ambientes, el poblamiento se ha realizado fundamentalmente en torno al perímetro distal de las planicies, donde se produce el afloramiento del agua de vertientes. Este es el caso de buena parte de la población rural dispersa, y de la ciudad  de Zapala.

Los relieves correspondientes a la segunda faja se caracterizan por la presencia de mesetas, serranías y depresiones de origen hidroeólico constituidas sobre rocas sedimentarias. Abarca los sectores medio e inferior de la cuenca y se extiende desde el borde de los basaltos hasta el valle del río Neuquén. En estos ambientes, los antiguos plegamientos tectónicos han generado disposiciones inclinadas y elevadas de los estratos, por lo cual el agua de lluvias puede ser retenida en reservorios de rocas porosas y emerger por las laderas. Considerando las escasas precipitaciones anuales, en el orden de los 200 mm, también aquí las vertientes han resultado históricamente de gran importancia para el asentamiento humano, especialmente en los pequeños valles de la sierra de la Vaca Muerta.

 

El uso de los recursos y la organización de la sociedad regional.

El minifundio ganadero, pobreza y degradación de las tierras. Primer escenario de la desigualdad.

Históricamente, el uso predominante de las tierras en la porción semiárida de la cuenca ha estado definido por la práctica extensiva de la ganadería y por la extracción de minerales y materiales de aplicación, mayormente en pequeña y mediana escala, orientados al sector económico de la construcción.

En cuanto a la actividad ganadera, el cierre de fronteras entre Argentina y Chile a partir de la década de 1930, implicó transformaciones sociales de importancia que condujeron a un progresivo deterioro de las condiciones de intercambio económico. Ante la desarticulación del área de invernadas en Argentina y la del mercado en Chile, las grandes distancias y costos asociados al transporte, la diferencial disponibilidad del recurso natural y la desproporción en escala de la producción con respecto a la ganadería de la pampa húmeda, implicaron entre otros factores una incapacidad de reorientar la producción ganadera neuquina hacia la economía nacional del Atlántico.[8] Asimismo, las sostenidas cargas ganaderas que se extendieron con el modelo ovino, en la provincia, hasta mediados del siglo XX y especialmente luego de la profundización de la crisis estructural de los ’70, comenzaban a mostrar los efectos de haberse superado por décadas los umbrales ecológicos de capacidad de carga de estos ecosistemas.

El avance de la propiedad privada y del alambrado en las tierras más aptas, fueron “empujando” y concentrando a los ganaderos de menor escala, desorganizados y ocupantes permisionarios de tierras fiscales, hacia sistemas fisiográficos productivamente marginales. En tales condiciones: circuitos comerciales tradicionales interrumpidos, el creciente deterioro del recurso, falta de escala, desorganización y escasa disponibilidad de capital, etc.; surgieron estrategias de adaptación y de subsistencia. Ello se concretó en la reconversión a un tipo de ganado más rústico, con menores requerimientos en cuanto a calidad del forraje, equipamiento rural y tratamientos sanitarios, menor demanda de mano de obra y la posibilidad de una utilización multipropósito (fibra, cuero, carne y leche) con mayor facilidad para colocar la producción en el mercado, ya sea por la venta directa para faena o a través de intermediaros: mercachifles[9], barracas y consignatarios, carnicerías y talleres.

Desde entonces y hasta la actualidad, se ha sostenido con importante presencia para los sectores medio e inferior de la cuenca hidrográfica del arroyo Covunco, una forma de explotación familiar, cuya economía es sostenida mayormente por los rendimientos económicos del ganado caprino (si bien productores de este grupo, en la parte superior del estrato social, complementan con un stock de bovinos que raramente supera las 50 cabezas y en algunos casos también de ovinos) y frecuentemente incorporan ingresos extraprediales para compensar los magros rendimientos de la actividad ganadera. Este tipo de agente social practica una ganadería trashumante establecida entre distintas áreas ecológicas: invernadas y veranadas, definidas no por el tipo de manejo del ganado, sino por el período estacional de permanencia. Las veranadas, con tres a cuatro meses de duración, son practicadas en tierras altas con dominio fiscal, en tanto que en las invernadas se desarrollan en campos fiscales con permiso de ocupación o con título de propiedad que, ante la escasa disponibilidad de capital, permanecen abiertos (sin alambrar perimetralmente). En el piso del estrato social, buena parte de estos agentes sociales enfrentan condiciones de marginalidad social y geográfica, crecientes niveles de pauperización y rasgos marcados del campesinado minifundista, que en raras ocasiones logra generar una tasa de ganancia, subsistiendo mayormente a partir del autoconsumo.

Tabla 1: Situación Dominial: áreas con uso ganadero, participación relativa. Cuenca hidrográfica del arroyo Covunco.

 

Cuenca media e inferior
(invernada)

Cuenca superior
(invernada y veranada)

Fiscal    

29,18   %

15,62     %

Privado

26,29   %

15,2       %

Com.Mapuce

4,53     %

1,83       %

Porcentaje calculado sobre la superficie total de la cuenca.

Sup. Total

247124 ha

129930 ha

Fuente: Elaboración propia. Lic. Marcos Damián Mare. 2011. En base información suministrada por la Dirección Provincial de Catastro e Información Territorial – Departamento de Geodesia y Cartografía.– Provincia del Neuquén.  

A medida que las condiciones de aridez se vuelven más pronunciadas hacia el este (cuenca inferior del arroyo Covunco) con un déficit hídrico en torno a los 500 mm anuales, la reducción de la utilidad forrajera para el uso de secano de los sistemas fisiográficos, restringe seriamente la posibilidad de sostener un lote de bovinos en el rodeo, que pudiera aportar un mejor rendimiento económico. La escasez de agua y la insuficiencia del recurso, así como las condiciones de aislamiento y la progresiva pauperización en las condiciones de vida, vienen signando desde hace décadas los magros rendimientos económicos en estas unidades de producción. Asimismo, la falta de escala junto al escaso hábito de asociativismo añaden una limitante más a la mala calidad del producto y los precios bajos a los que pueden acceder en el mercado local (Centros de acopio o Barracas y ferias populares, radicadas en la ciudad de Zapala).

Los puestos ganaderos, se encuentran situados o bien en cercanías al valle del arroyo Covunco, o en sitios reparados, al pie del área distal de las mesetas, en cañadones donde las condiciones geológicas determinan la existencia de vertientes naturales, de poco caudal. Estas últimas son manifestación de acuíferos formados a partir de la alternancia de estratos de rocas sedimentarias permeables e impermeables, cuya recarga se reduce a la capacidad de colección, infiltración y almacenaje en la superficie mesetiforme, durante los escasos eventos de precipitaciones. Taperas de ladrillos y chapas quedan así ocultas en un paisaje de suaves ondulaciones, intercaladas a los sectores tabulares y un generalizado manto aluvial y eólico. Los tonos grises se impregnan incluso en el follaje de la vegetación, dominando una formación de tipo arbustiva, con uno a dos estratos y cobertura media a baja, desarrollada en suelos generalmente profundos y bien drenados pero esqueléticos, con considerables contenidos de sales y minerales calcáreos. En esto último no sólo inciden los efectos de la elevada evapotranspiración, responsable de la formación de costras salinas en los cauces secos de los cursos intermitentes y depresiones que estacionalmente pueden ser utilizadas como aguadas (para lo cual los constantes e intensos vientos del suroeste juegan un papel de importancia), sino también la presencia de un regolito formado sobre la base del sustrato sedimentario continental, de areniscas sementadas por yeso y sales, así como también por materiales transportados desde los sectores medio a inferior de la cuenca, en las serranías meridionales de la sierra de la Vaca Muerta, donde es dominante una estratigrafía de sedimentitas marinas del Cretácico.

Las adaptaciones de esta vegetación propia de la provincia fitogeográfica del monte, se expresa en una baja cobertura, debido a la competencia por el agua y agravada por la presión histórica del uso, y por la presencia codominante de arbustivas espinosas. Así, la calidad del pelo caprino en estos campos, se ve afectada por el permanente desgarre que sufren los animales al pastar los brotes tiernos del arbustal espinoso, como también por la suciedad que genera el polvo y arenas sueltas, fácilmente movilizadas por los fuertes vientos ante el marcado déficit de agua en el suelo durante más de siete meses, en verano y otoño, (ver Balance Hídrico) motivo agroecológico de la práctica de la trashumancia. Consecuentemente, la reconversión promovida desde programas estatales[10] hacia fibras de mejor calidad, no resulta una opción para estos productores, manteniéndose en buena medida la genética del caprino criollo, si bien la falta de alimentos condiciona la ganancia de peso corporal para la producción cárnica, además de afectar la eficiencia del servicio, parición y lactancia (reducción de la señalada).

Atendiendo a todas estas cuestiones previas y considerando que, ante la falta de recursos económicos, la ruta pecuaria se realiza con arreos a pie rumbo a los ambientes cordilleranos para distancias que pueden superar los 100 km, el impacto de la venta de tierras a grandes propietarios en la cuenca media y superior ha traído aparejado consecuencias severas en la práctica cultural y en los ecosistemas. La falta de previsión para mantener abiertas las históricas rutas trashumante y la legitimación por parte del Estado de los procesos de concentración de la propiedad, además del uso desigual del agua con respecto a las estancias en la cuenca superior, forzó un incremento de las distancias de los arreos, la concentración de los rodeos en los escasos pasos disponibles y la consecuente aceleración hasta límites extremos de desertificación en las rutas trashumantes. Ello se traduce en la escasez forrajera en dichas vías, el distanciamiento con respecto a las fuentes de agua para el descanso y recuperación de los animales y el consecuente deterioro físico que, en temporadas adversas puede traducirse en una marcada reducción de los ingresos y severas pérdidas de capital de explotación.

En consecuencia, ante el sostenimiento de tasas de ganancia cada vez menos favorables e incluso de descapitalización, sumado a la presión sobre la propiedad de las tierras en inmediaciones a los centros poblados o por el avance de las tareas de exploración y extractivas vinculadas con la minería y extracción hidrocarburífera, estos pequeños productores quedan progresivamente marginados del sistema económico, recurriendo a la práctica de la sobrecarga de los campos como estrategia casi “desesperada” por subsistir, que en su reproducción histórica establece un círculo vicioso de pérdida de productividad de los ecosistemas y pauperización social. Durante entrevistas en los campos de invernada en inmediaciones a la ciudad de Zapala y la localidad de Ramón Castro, se registró la presencia de familias que hasta hace poco tiempo atrás se posicionaban en estratos de unidades de producción con condiciones relativamente sostenidas de capitalización, pero que en la actualidad debieron ceder la mayor superficie de las tierras para otros usos y actores sociales, como resultado de la combinación de los bajos rendimientos económicos de la actividad y de la competencia de distintos usos de suelo, e incluso por la creciente incidencia de procesos de especulación inmobiliaria. En la actualidad, la subdivisión de los campos y la expansión de la franja periurbana de la ciudad de Zapala, junto con la constitución de parajes rurales satélites, a modo de asentamientos agrícolas en el área inmediata de influencia de este centro urbano, han introducido importantes cambios en la estructura fundiaria y de los usos del suelo, factor que coadyuva a la pérdida de superficie por parte de familias de productores ganaderos trashumantes “fiscaleros”.

 

Competencia en el uso del agua. Segundo escenario de la desigualdad.

En cuanto a superficie, los rasgos fisiográficos dominantes en la cuenca superior del arroyo Covunco, están representados por extensos mantos basálticos, que fueran depositados durante distintos episodios discontinuos de emanaciones plio-pleistocénicas, que cubrieron las series sedimentarias que previamente habían ocupado el extremo meridional de depocentros asociados a la fosa tectónica de Loncopué.[11] Estas tierras, además de los relieves tabulares fuertemente resistentes a procesos erosivos, se caracterizan por el incremento de las precipitaciones y de la altitud hacia el oeste, con sus correlativas modificaciones en el régimen de los suelos y en la vegetación. Ello se manifiesta en la transición de la provincia fitogeográfica del monte (arbustal dominante), al este, hacia la provincia fitogeográfica de la Patagonia (estepa graminosa dominante – Coironal)[12], con el correspondiente aumento de cobertura de vegetación y productividad forrajera por unidad de superficie y la reducción del período del año aprovechable debido al rigor invernal.

En estos sectores, además de equipararse el dominio fiscal y privado en cuanto a la superficie destinada a usos ganaderos (ver Tabla 1), aumenta también la concentración de la propiedad. Únicamente la Estancia Llamuco, con 41.200 ha dentro del área de estudio, reúne aproximadamente el 30 % de la superficie total de la cuenca superior del arroyo Covunco, en la zona de mantos lávicos, donde las precipitaciones medias anuales van incrementando a partir de los 300 mm, hasta alcanzar los 500 mm anuales (según estimaciones propias) entre los límites oriental y occidental de la propiedad.

Independientemente del incremento de las precipitaciones, debe considerarse el carácter estratégico de la localización en cuanto al recurso hídrico. Considerando que el predio se sitúa en toda su extensión en el área de relieves tabulares del sector más occidental y húmedo de toda la cuenca, donde las divisorias de aguas de altas cumbres de las estribaciones septentrionales de la sierra del Chachil envuelven estas tierras a modo de gran arco que se cierra completamente dentro de los límites de la estancia, hacia donde converge la totalidad de los afluentes permanentes del arroyo Covunco (MAPA 1) y se añaden los aportes de acuíferos subterráneos constituidos por debajo del basalto, queda en evidencia lo antedicho, reforzando el hecho que un 80 a 90 % del volumen total del agua del arroyo Covunco, discurre primeramente por las tierras de la estancia.

Históricamente, dichos campos fueron utilizados para veranada y rutas pecuarias, si bien en la actualidad y por acuerdo con los encargados de la estancia algunos trashumantes tienen permiso de paso, con destino a sus veranadas en las vecinas cuencas de los arroyos Cochico Chico y Cochico Grande, sin que en las entrevistas pudiera detectarse la existencia de algún tipo de contraprestación por el servicio. Asimismo, la estancia mantiene abierto el paso que conecta las divisorias de aguas en cercanías del cerro Bandera, desde donde se accede a la ruta nacional Nº 40, vincula el sector de invernadas en tierras fiscales de La Ramadilla, atraviesa el casco de la estancia y conecta con la ruta provincial Nº 13 y el valle abierto del arroyo Carreri, desde donde se proyectan las rutas pecuarias hacia el área cordillerana. En el tramo interno de la estancia, el campo abierto cuenta con aguadas, y pasturas, si bien no pudo constatarse aún si existe acuerdo con productores para usar estos sectores para el descanso del rodeo.

La estancia actúa bajo la modalidad de una empresa agropecuaria especializada, de gran escala para el contexto regional que, según pudo relevarse durante las entrevistas y levantamientos en el terreno, se dedica exclusivamente al ganado bovino, en las etapas de acondicionamiento de vientres para el servicio y engorde de terneros, contando un stock que ronda las 5.000 cabezas, mayormente Hereford Polled y en menor proporción Aberdeen Angus. A ello se añade un lote de ciervos (coto de caza). Esta unidad de producción se diferencia completamente de todas las demás explotaciones de la cuenca, incluso de aquellas que han adoptado un sistema de organización empresarial. El grueso de la producción de terneros es enviada por transporte carretero hacia campos de invernada en Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires y comercializados en el mercado central, manteniéndose ajena a los canales comerciales a los que se integran incluso grandes explotaciones ganaderas de la región central de la provincia de Neuquén.

Hacia finales de la década de 1980, como consecuencia de la crisis mundial del precio de las lanas y de la fragilidad del ganado ovino ante las inclemencias del tiempo y plagas (zorro y puma), esta gran empresa inició la reconversión hacia el ganado vacuno. Ello implicó transformaciones de importancia en cuanto al manejo de los recursos agua y tierras. Las tareas culturales realizadas para la extensión de las áreas “mallinosas” en torno a la ruta provincial número 13 implicaron una expansión del 90% en la superficie de praderas utilizables, según pudo determinarse a partir de la comparación de fotografías aéreas escala 1:50.000 del año 1962 e imágenes actuales de alta resolución espacial, con apoyo en la corroboración directa de levantamientos en el terreno. El cambio de sistema de producción se implementó mediante la división del campo para la rotación del pastoreo, la construcción de una red de canales que capta y desvía buena parte del caudal de la totalidad de los afluentes de régimen permanente del arroyo Covunco:  Arroyos Carreri, Guayapa, Primeros Pinos, de los Pinos Ralos, y dos más sin nombre provenientes de los cerros Queli Mahuida y Palau Mahuida. El agua es conducida gravitacionalmente siguiendo curvas a nivel de bajo declive, hacia sectores menos elevados e irriga por inundación e infiltración una superficie total de 1.500 ha, donde se practica la resiembra de los mallines con especies de alto valor forrajero, control de plagas y división de cuadros.[13]

La restitución del agua a los cauces naturales se efectúa con una pérdida considerable respecto al caudal acumulado que ingresa a los mallines de Llamuco, como consecuencia de los usos consuntivos (ténganse en cuenta las pérdidas por evapotranspiración, infiltración y pastoreo). Mediante una estimación expeditiva para los meses de verano, dicho valor ha sido establecido en un mínimo de 0,5 m3/seg. En caso que la estancia se asegure de mantener el contenido óptimo de humedad de las praderas, y teniendo en cuenta la reducción estival de los caudales que en términos medios para los meses de febrero y marzo les coloca en valores medio de 3,4 m3/seg para Portada Covunco[14], se está demostrando que la Estancia consumiría en el período de mayor estrés hídrico, por lo menos el 15 % del caudal del arroyo Covunco.

De este modo, el objetivo de un sostenido incremento de la tasa de ganancia de la empresa pecuaria, condición “natural” y “legítima” en el contexto del sistema capitalista, confronta con la reducción de la disponibilidad del recurso escaso para todo el conjunto de los actores sociales radicados aguas abajo. Es este el primer eslabón en el uso inequitativo del recurso en la cuenca. Por otra parte, la empresa pecuaria concentra su actividad en el uso intensivo de los mallines, en tanto que el resto de la superficie 40.500 ha permanece sin utilización actual. Ello se da en el contexto generalizado de la sobrecarga de los campos vecinos, ocupados por pequeños productores en los umbrales de la subsistencia, a quienes se hizo referencia en el primer escenario de la desigualdad.

 

Competencia en el uso del agua. Tercer escenario: el derroche.

Usos agrícolas en el valle medio del arroyo Covunco.

Aguas abajo de los mallines, los valles de los tributarios del Covunco se cierran quedando encajados en fracturas estructurales del basalto por un tramo de unos 5 km hasta la confluencia de los arroyos Guayapa y Carreri, a partir de donde se considera el nacimiento del arroyo Covunco. Desde este punto y por 18 km el valle se mantiene con las mismas características hasta el sector distal de los basaltos, en inmediaciones a la ruta nacional Nº 40. Como se refirió previamente, la apertura que resulta de los cambios geológicos, está asociada con el desarrollo de las terrazas fluviales y de las tierras aptas para usos agrícolas, si bien persisten condicionantes por el régimen de heladas[15] y la frecuencia e intensidad de los vientos, especialmente en primavera.

En el sector denominado Portada Covunco, 2 km al NE del puente de la ruta nacional N° 22 sobre el arroyo, se sitúan las primeras obras de ingeniería de importancia, en comparación con las rudimentarias implementadas para los mallines de Llamuco. Desde estas obras civiles, se desvía cerca de un 20 % del caudal del módulo del arroyo, esto es entre 1,3 y 1,5 m3/seg, mediante conducción gravitacional y a cielo abierto, por un canal con recorrido oeste – este que va tomando nivel por las laderas al sur, constituidas en el sector de pendientes de remanentes de una terraza fluvioglaciar[16] que para este sector flanquea al valle, factor al que se hará referencia posteriormente, hasta alcanzar los sectores mesetiformes superiores.

 

MAPA 2: Usos de suelo. Sector Portada Covunco.

FUENTE: Elaboración propia: Lic. Marcos Mare 2011, en base a levantamientos en el terreno, años 2004 y 2006, e interpretación visual de imágenes satelitales de alta resolución espacial (0,60 m) Digital Globe (Satélite QuickBird) difundidas públicamente por GoogleTM Earth.

 

El canal en cuestión posee un recorrido de unos 5,8 km en el cual se experimenta una reducción de caudal en el orden del 20 % como resultado del suministro de agua para riego de las parcelas con uso agrícola, emplazadas en las terrazas fluviales actuales, a lo cual se añaden las pérdidas por evapotranspiración e infiltración. Estas últimas totalizan 50 ha sistematizadas, aproximadamente el 80 % de la tierra utilizable de las terrazas fluviales desarrolladas a partir de la margen derecha del cauce, para el sector en cuestión. En cuanto a las tierras situadas al norte, estas permanecen con una menor ocupación, dependientes de sistemas propios de bombeo para alimentar la red interna de acequias.

El escenario del derroche sistemático del agua comienza a manifestarse a partir del nulo mantenimiento y ausencia de las acciones necesarias de regulación del riego, que deriva en una gran cantidad de infiltraciones desde el canal principal. De este modo, en un área agroecológica para la cual las precipitaciones raramente superan los 200 mm anuales, con una evapotranspiración potencial que ronda los 600 mm[17] y consecuentemente, un balance hídrico francamente negativo, se sostiene un manejo totalmente ineficiente del recurso. Construido en buena parte de su traza sobre materiales muy permeables (ya se mencionaron las características geomorfológicas de la unidad de terraza fluvioglaciar), las pérdidas exceden a su simple manifestación visible en áreas mallinosas, sin más uso que el pastaje ocasional y no planificado, entre la ruta provincial Nº 3 y el canal de riego al sur de la primera. Además de las infiltraciones en este tramo del canal, se verificó la proliferación excesiva de algas resultante de un caudal que disminuye progresivamente por las infiltraciones y derivaciones por acequias y la falta de mantenimiento. Se añade a ello la práctica de la siembra de forrajeras en parcelas situadas en el piso del valle, donde se pudo verificar la implementación de riego en manto o por anegamiento.

El retorno del primer sistema de riego (Portada Covunco) se produce en el sector denominado localmente como la “Usina”[18], a partir del cual nuevas obras dan lugar a una ramificación en tres brazos. El principal corresponde al cauce del arroyo, con algo más del 80 % del caudal total, una acequia de riego que abastece a las tierras con usos agrícolas del sector inmediatamente aguas abajo participa con un 0,4 % y un canal principal de riego que se prolonga hacia el este reúne el 16 % restante del flujo. Este último se extiende abasteciendo a todo el sector de Mariano Moreno por un total de 11 km, punto en el cual  se ramifica hacia el sur para abastecer al RIM 10  con un recorrido de 3 km más, mientras que por las terrazas más antiguas del piso del valle se mantiene el canal principal que cubre a todo el sector denominado Los Hornos, añadiéndose un tramo de 10 km (total 21 km de canales), prácticamente hasta donde el valle comienza a cerrarse nuevamente y donde nuevas obras de captación y conducción por canales completan la irrigación de Covunco Centro, en este caso con una cobertura de 1.500 metros. Es aguas arriba de este último sector donde, en temporadas extraordinarias en cuanto al incremento del régimen hidrológico, terminan de retornar los excesos al cauce del arroyo. Todo este sistema, recibe además en las terrazas bajas, el aporte de canales precarios construidos por los mismos pobladores, a fin de extender al máximo posible la superficie de tierras cultivables de las terrazas fluviales del sector de Covunco Centro.

 

Usos residenciales y de recreación en el valle medio del arroyo Covunco.

Por otra parte, el escenario del derroche se fusiona al de la desigualdad al analizarse las implicancias de la reorientación económica de la localidad de Mariano Moreno durante la última década, como “oasis” de recreación de alcance regional orientado al “río”. El crecimiento poblacional en la localidad de Zapala para las últimas dos décadas se ajusta más bien a una tendencia lineal[19], con una tasa de crecimiento medio poblacional en el orden del 17 0/00, que ha implicado entre otras muchas cuestiones, un incremento en la demanda de ámbitos de esparcimiento.  Siendo el arroyo Covunco el único curso hídrico cercano al principal centro aglomerado de población, la dinámica regional ha desencadenado una serie de transformaciones en cuanto a usos de suelo que contribuyen al uso desigual e irracional del recurso a nivel de la cuenca. Por un lado, la construcción de una extensa costanera (10 ha de espacios recreativos, incluyendo una piscina con una superficie de 15 por 35 m) y de obras de retención del agua en piletones artificiales. Por otra parte, la venta de antiguas chacras y la construcción de cada vez más numerosas casas de campo o de fin de semana, con grandes piscinas, sin que existan regulaciones adecuadas respecto al bombeo de agua y la presión de uso sobre los niveles freáticos de las terrazas fluviales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MAPA 3: Usos de suelo. Sector Covunco Centro.

Los Hornos

 

RIM 10

 

FUENTE: Elaboración propia: Lic. Marcos Mare 2011, en base a levantamientos en el terreno, años 2004 y 2006, e interpretación visual de imágenes satelitales de alta resolución espacial (0,60 m) Digital Globe (Satélite QuickBird) difundidas públicamente por GoogleTM Earth.

 

En cuanto al sistema de riego, en Mariano Moreno se localiza una toma fija con compuertas y un canal aductor de 20 km. de largo (canal principal), desde donde se efectúa la captación para la planta potabilizadora. El canal de riego Covunco Centro al igual que el del trayecto anterior sirve a los asentamientos de las terrazas de la margen sur, donde se totalizan 147 ha de forestaciones, 348 ha dedicadas a pasturas y cultivos hortícolas, 46 ha correspondientes a las parcelas con explotaciones de hornos de ladrillo y 56 ha con una sistematización incipiente. En la localidad de Mariano Moreno se asienta una población estable superior a los 2000 habitantes, distribuidas en 74 ha destinadas al uso residencial predominante (Mapa 3), a la que se añaden la población correspondientes al destacamento militar RIM10 y aquellos del asentamiento Los Hornos, estimándose que en total el área reuniría actualmente más de 3000 personas.

En este contexto del manejo social del recurso, desde las obras de toma en Portada Covunco, hasta el sector Los Hornos, el caudal se reduce entre 2 y 3 m3/seg a lo cual se agrega los 0,5 m3/seg (de mínima) que fueran referidos para los mallines de Llamuco, totalizando algo más del 40% del módulo. Para el solsticio de verano, el caudal puede mantenerse por encima del módulo en un orden de magnitud de 2 a 3 m3/seg como consecuencia de los aportes de la fusión en altas cumbres y, especialmente del retardo de escorrentía resultante del almacenaje en los acuíferos situados en rocas permeables infrayacentes a los mantos basálticos. Para el período crítico del estiaje, se estima que en Portada Covunco el caudal puede rondar normalmente los 3 m3/seg ( para el mes de marzo)[20], descontado el consumo en Llamuco, sobre lo cual las pérdidas y usos consuntivos en el valle medio determinarían un caudal ligeramente superior a 1 m3/seg en el ingreso al asentamiento agrícola de Covunco Abajo, cuestión que atendiendo a la evolución histórica del uso del recurso en la cuenca, se corresponde con las apreciaciones de los productores respecto a la pérdida de agua. A partir de este sector, se desencadenan los mayores impactos de la confluencia de la desigualdad social y del derroche.

 

 

RESULTADOS Y DISCUSIONES

 

En el documento que se ha presentado, se planteó un abordaje integral a la problemática de la desigualdad y abusos en cuanto al uso y manejo que, desde el sistema social, se genera con relación al recurso agua, en ambientes semiáridos del centro de la provincia del Neuquén. La posibilidad de concentración de la propiedad de la tierra en localizaciones estratégicas, conjuntamente con modalidades de acción desde una lógica empresarial, con el objetivo capitalista de maximización de la tasa de ganancia, se contrapone a los principios de solidaridad y del bien común. Surge en este estudio de caso una crítica importante a las libertades de los distintos agentes sociales con relación a las diferencias de poder en la apropiación de recursos vitales escasos. Este es un primer nivel en el cual omisiones en el accionar del Estado ponen en riesgo a las garantías básicas para la subsistencia de las poblaciones aguas abajo en una cuenca.

Por otra parte, la ineficiencia técnica y el derroche involucran, en un segundo nivel, a un Estado ausente en sus funciones de regulación de usos y de mantenimiento de infraestructura, en este caso del sistema de riego. A ello se añaden hábitos irracionales para el consumo del recurso adoptados por la población local. Este fenómeno se manifiesta no sólo para aquellos sectores de la sociedad que utiliza con fines exclusivamente residenciales y/o de recreación a las tierras en el piso del valle, sino también por parte de quienes se dedican a labores agrícolas en explotaciones de pequeña escala.

Surge del desarrollo de este trabajo la necesidad de evaluar adecuadamente las transformaciones actuales en la función regional del principal centro urbano, la ciudad de Zapala, y sus efectos en el área de hinterland, al trasladar nuevas demandas en cuanto a los usos y procesos de apropiación de las tierras que han implicado no sólo transformaciones en la estructura agraria regional sino, un incremento en la competencia por los recursos agua y tierras.

Finalmente, se insta a reflexionar en las determinaciones regionales del problema planteado en los escenarios de la desigualdad. Para el caso de la extensión de los mallines de Llamuco, el incremento del consumo de agua obedece al ámbito de acción de una empresa ganadera que se integra al subsistema de capital con la suficiente escala, medios tecnológicos, información y calidad de sus productos, como para ampliar permanentemente su base productiva, mediante innovaciones tendientes a maximizar la renta del suelo. Queda pendiente para futuras exposiciones, presentar los escenarios de la desigualdad que explican la organización social de minifundios condicionados por mercados regionales concentrados, como patrón recurrente en la región. En particular se destacan: la producción familiar de ladrillos en el paraje Los Hornos y la actividad agrícola en los asentamientos de Covunco Abajo y el paraje La Patagonia, que se añaden al caso presentado de la ganadería menor trashumante.

Todos estos planteos refuerzan la necesidad de planificar de forma articulada los usos de suelo y las modalidades de apropiación de los recursos, sobre la base de una política de uso racional y sustentable, diseñada a escala regional, de forma participativa y con alcances sobre el total de los actores sociales radicados en la cuenca. Esto implica, desde un punto de vista metodológico, la definición de tres niveles de análisis: aquel acotado al ámbito de la manifestación visible del conflicto en el valle fluvial (estrictamente local); el de la cuenca hidrográfica (ámbito sistémico más amplio de la dinámica del recurso); y el de los procesos sociales, en el contexto regional de articulaciones entre diferentes agentes sociales.

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[1] Dato estimado en base a Censo Nacional de Población y Viviendas 1970 - 1980 - 1991 – 2001 INDEC y al cálculo de proyecciones.

[2] Correspondiente al sector Portada Covunco, según estimaciones y aforos para el período noviembre de 1997 y marzo de 2003, en: RED INGENIERÍA. 2005; y en VALICENTI, J. y ASOCIADOS. 1991.

[3] Cuestión que no se corrobora como tendencia, a partir del análisis de series históricas de precipitaciones para la zona, suministradas por organismos oficiales: Servicio Meteorológico Nacional, Dirección Provincial de Recursos Hídricos (Neuquén) y Autoridad Interjurisdiccional de las cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC).

[4] de JONG, G.M. 2009.

[5] CARBONARI, M.R. 2009:21.

[6] El concepto de cuenca hidrográfica se define, para distintas escalas, como una superficie del terreno caracterizada, en términos generales, por una topografía relativamente deprimida con respecto a formas del relieve más elevadas y que en su continuidad determinan un perímetro de divisorias de aguas. Esta superficie puede ser considerada como unidad, dado que capta excedentes hídricos meteóricos en interfluvios y de aportes subterráneos que afloran a modo de vertientes, que en su conjunto, al escurrir en superficie o fluir por percolación, son luego canalizados en una red de canales que drenan la cuenca y convergen ramificadamente en un único colector principal, o permanecen dentro de la cuenca en caso de no ser posible un desagüe externo, como consecuencia de restricciones topográficas. (MARE, M.D. 2011. Inédito)

[7] Antecedentes a de este tipo de estudios pueden encontrarse entre otros, en los levantamientos de tierras o Land Surveys diseñados en Australia durante la Segunda Guerra Mundial; en la metodología equivalente posteriormente desarrollada por la FAO y la determinación de land systems; en los principios que desde la década de 1960 se desarrollaron en Polonia y en la República Democrática Alemana con respecto a la Landschaftsökologie o ecología del paisaje (landscape ecology); y especialmente, en los Estudios Integrados o Evaluación de Tierras desarrollados, entre otros países, en Holanda.

[8] BANDIERRI, S.; FAVARO, O.; MORINELLI, M. 1993.

[9] El “mercachifle” es un agente social tradicional de áreas rurales del norte de la Patagonia. Se trata de un comerciante ambulante que recorre los campos llevando consigo parte de su negocio y cuya función regional ha sido articular a pequeños productores geográficamente aislados con el eslabón del acopio. A la vez les abastece de bienes de consumo e insumos productivos, pudiendo mediar mecanismos de trueque para los cuales es el mercachifle quien fija las relaciones de valor de las mercancías. MARE, M.D.2011. Inédito.

[10] Por ejemplo desde el Programa Social Agropecuario, el Plan Mohair.

[11] LAMBERT, L.1956.

[12] CABRERA, A. 1971.

[13] Relevado en entrevistas a encargados de la estancia y al agente sanitario del SELSA-SNASA, Zapala.

[14] VALICENTI, J. y ASOCIADOS. 1991.; RED INGENIERÍA. 2005.

[15] Con un período estimado en 90 días libres de diciembre a marzo, para inmediaciones a la localidad de Zapala. ARROYO, J. 1980.

[16] La mención específica de esta unidad geomorfológica obedece a la elevada permeabilidad de los materiales que la constituyen

[17] Estimado en base a Balance Hídrico de Thornthwaite, con relación datos meteorológicos suministrados por la Dirección General de Recursos Hídricos.

[18] Según fue relevado en entrevistas a informantes calificados, el canal de Portada Covunco fue diseñado para ganar nivel y lograr un salto de 15 metros, aprovechado para dar potencia a una usina de generación hidroeléctrica (de instalaciones militares) que proveía de electricidad al RIM 10. Luego de la incorporación de la región al Sistema Interconectado Nacional, la usina fue dada de baja, permaneciendo el canal con un uso fundamentalmente destinado al riego. Las instalaciones militares de la usina fueron abandonadas por problemas presupuestarios y saquedas, siendo hoy en día ruinas del patrimonio histórico.

[19] En base a datos del Censo Nacional de Población y Viviendas 1970 - 1980 - 1991 – 2001 y al cálculo de proyecciones.

[20] Téngase en cuenta que, dada la escasez de registros sistemáticos, las inferencias se efectúan sobre la base de los trabajos de: ARROYO, J. 1980., cotejados con aforos propios realizados en campañas de campo y complementados por métodos indirectos a partir de entrevistas a pobladores locales.


Ponencia presentada en el XIII Encuentro Internacional Humboldt. Dourados, MS, Brasil - 26 al 30 de setiembre de 2011.





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