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Asunto:[encuentrohumboldt] 274/10 - LA CIUDAD INCLUSIVA Y EL PLAN DE DESARROLLO LOCAL BAHIENSE EN EL MARCO DEL NEOLIBERALISMO
Fecha:Miercoles, 27 de Octubre, 2010  11:47:41 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..............org>

LA CIUDAD INCLUSIVA Y EL PLAN DE DESARROLLO LOCAL BAHIENSE EN EL MARCO DEL NEOLIBERALISMO.

 

Mag. Silvia Marenco[1]

Arq. Rosana Vecchi[2]

 

Resumen

El protagonismo de la ciudad, como producto de la mundialización de la economía de la década de 1990, y los graves procesos de segregación y exclusión social que se sucedieron en el marco de una economía de mercado, dieron lugar a las políticas de facilitación que implicaron, básicamente, la retracción del Estado en su rol de productor y la asunción del rol de facilitador, en este caso, del funcionamiento del mercado de viviendas. Las áreas de vulnerabilidad constituyen un lugar de arribo para numerosas familias que, expulsados por las crisis alternadas del sistema socio-económico del mercado, se convierten en residentes de estas áreas. Gran parte de dicha población no tuvo acceso a los mercados formales de tierra y vivienda y produjo modos de ocupación informal, ocupando predios libres, marginales o no aptos ambientalmente en el proceso de desarrollo urbano. Actualmente existen en Bahía Blanca 36 asentamientos irregulares con casi 20.000 habitantes, que representan un 7% de la población total y ocupan un 3 % de la superficie urbanizada. Este trabajo se propone analizar las políticas diseñadas desde el Estado, en sus tres escalas, para disminuir la pobreza e integrar o incluir a aquellos sectores de gran vulnerabilidad, en particular los últimos planes de desarrollo. Proyectar la gestión urbana de manera inclusiva, exige por un lado, una diferenciación de situaciones a partir de las causalidades y las localizaciones; por otro la asunción de que la pobreza y la exclusión no constituyen un estado permanente sino transitorio y que necesita por tanto la selección de estrategias que combinen en forma prioritaria la producción y la inclusión.

Palabras clave: ciudad inclusiva, neoliberalismo, desarrollo local, ordenamiento urbano

 

INCLUSIVE CITY AND THE LOCAL DEVELOPMENT PLAN UNDER THE Bahiense neoliberalism.

Abstract

The role of the city, as a result of the globalization of the economy of the 1990s, and the serious processes of segregation and social exclusion that occurred in the context of a market economy, led to policies of facilitation policies that involved, basically, the retraction of the state as a producer and the assumption of the role of facilitator of the functioning of the housing market. The areas of vulnerability are a point of arrival for many families who were expelled by the alternating crisis of the socio-economic market become residents of these areas. Much of this population had no access to formal land markets and housing, and informal modes of occupation occurred, occupying free land, marginal or environmentally unsuitable in the process of urban development. Currently there are 36 in Bahía Blanca slum with nearly 20,000 populations, which represent 7% of the total population and occupy 3% of the urbanized area. This paper analyzes the policies designed by the state and its three scales, to reduce poverty and integrate or include those areas of high vulnerability. Projecting an inclusive urban management requires on the one hand, a differentiation of situations from the causalities and locations, and secondly the assumption that poverty and exclusion are not permanent but a transitional state and thus required selection strategies that combine the highest priority in de production an inclusion.

Keywords: inclusive city, neoliberalism, local development, urban planning

 

1. Introducción

El crecimiento de las ciudades ha provocado cambios sociales, económicos y ambientales que rebasan los límites de las áreas urbanas. La ausencia de opciones en el acceso al suelo y a la vivienda, para los sectores de menores ingresos ha contribuido al incremento de asentamientos irregulares precarios, al margen de los planes urbanos, y carentes tanto de infraestructura básica de servicios, como de equipamientos educativos, sanitarios y comunitarios, generando periferias socioterritorialmente segregadas. 

Las estructuras administrativas burocráticas de las diferentes escalas institucionales, generaron deficiencias en las asistencias concretas a la problemática a abordar. Se necesita una articulación que confiera la transversalidad al organigrama municipal y a sus políticas.

En referencia a las políticas de vivienda desde hace 40 años (Invodina, 1970, Bourdieu, 1980, Logan y Molloch, 1990, citados por Sugranyes 2007), las propuestas siguen las mismas ideas de la mundialización de la economía, que resultan en nuevas formas de exclusión social y de estigmatización de la pobreza con más obstáculos y diferencias entre sectores de mayores y menores recursos, entre los ricos y los pobres. Estas políticas han privilegiado por un lado, el desarrollo de las tierras determinados por la renta del suelo y de gran especulación inmobiliaria, y por otro lado, por la provisión por parte del Estado de viviendas con carácter asistencialista a partir de subsidios, frente a demandas de los sectores más vulnerables. En este último caso, no se ha prestado suficiente atención a los valores y funciones de los aspectos colectivos que constituyen una parte integral de las condiciones para que una vivienda pueda considerarse adecuada a una vida digna.

El protagonismo de la ciudad, como producto de la mundialización de la economía de la década de 1990, y los graves procesos de segregación y exclusión social que se sucedieron en el marco de una economía de mercado, dieron lugar a las políticas de tercera generación o políticas de facilitación (Helmsing, 1999) que implicaron, básicamente, la retracción del Estado en su rol de productor y la asunción del rol de facilitador, en este caso, del funcionamiento del mercado de viviendas. Las áreas de vulnerabilidad constituyen un lugar de arribo para numerosas familias que, expulsados por las crisis alternadas del sistema socio-económico del mercado, se convierten en residentes de estas áreas. Gran parte de dicha población no tuvo acceso a los mercados formales de tierra y vivienda y produjo modos de ocupación informal, ocupando predios libres, marginales o no aptos ambientalmente en el proceso de desarrollo urbano. Actualmente existen en Bahía Blanca 36 asentamientos irregulares con casi 20.000 habitantes, que representan un 7% de la población total y ocupan un 3 % de la superficie urbanizada.

Proyectar la gestión urbana de manera inclusiva, exige por un lado, una diferenciación de situaciones a partir de las causalidades y las localizaciones; por otro la asunción de que la pobreza y la exclusión no constituyen un estado permanente sino transitorio y que necesita por tanto la selección de estrategias que combinen en forma prioritaria la producción y la inclusión.

En el caso de Bahía Blanca, el análisis tanto de la evolución del ordenamiento territorial de la ciudad para su periferia, como de las disposiciones del Código de Planeamiento Urbano (CPU), permitieron identificar una tendencia de intervención paliativa ante las ausencias que han persistido frente a la definición de las condiciones del desarrollo, del espacio habitacional y público, en esta parte de la ciudad.  Al respecto, las limitaciones que se identificaron en el Código plantean dudas sobre las posibilidades generadas por el modelo de ciudad, diseñado desde el Municipio, para superar esta tendencia.

El propósito de este trabajo consiste en analizar las políticas diseñadas desde el Estado, en sus tres escalas, para disminuir la pobreza e integrar o incluir a aquellos sectores de gran vulnerabilidad, en el contexto de políticas neoliberales. En el caso de Bahía Blanca, el proceso de ordenamiento territorial, no ha sido ajeno a los condicionamientos del impulso de la macroeconomía, y su aspiración a la integración en el escenario global. La intervención del estado ha superpuesto acciones escasamente articuladas, entre obras viales, viviendas, espacio público, desarrollo social, entre las más significativas para las áreas de vulnerabilidad de la ciudad. Sin embargo, entre las últimas propuestas, el “Plan de Desarrollo Local para el Partido de Bahía Blanca”, realizado por expertos locales con subsidio del Banco Interamericano de Desarrollo, constituye un aporte significativo y de carácter superador del modelo económico y territorial vigente, con proposiciones concretas de mejora y promoción de los sectores excluidos.

 

2. El contexto teórico-metodológico

2.1. Neoliberalismo y exclusión. Algunos conceptos

La ciudad del tercer milenio, inserta en realidades complejas, conjuga varias ciudades superpuestas, funcionando en simultáneo en forma paradójica: sistemas de inclusión-exclusión, que postergan sectores de las mismas, a calidades de vida por debajo de niveles de habitabilidad mínimos, por la falta de inversión pública y privada en infraestructura y equipamiento. La ausencia del Estado como garantía de desarrollo equilibrado fue el escenario real de las últimas décadas.  Este fenómeno se vio agravado por los procesos de ruptura y degradación de las redes sociales de contención barrial que fueron abandonando los espacios urbanos de intercambio, fomentando espacios de reclusión y exclusión de determinados grupos sociales, fragmentando la oferta y la demanda de equipamientos urbanos de alto costo. Por un lado, los espacios denominados del “no lugar” (los shoppings) y, por otro, mosaicos marginales sin cohesión urbana, degradando simultáneamente áreas centrales y periféricas (ex estaciones de trenes, villas de emergencia, bolsones de pobreza, etc.) El escenario de la Ciudad de las Luces y de las Sombras, de la Ciudad Legal y la Ciudad Ilegal.

Las políticas y las diferentes corrientes económicas han dejado su huella en los territorios, en este sentido Zuccardi (2008:9) manifiesta que “las ciudades latinoamericanas del siglo XXI expresan espacialmente los efectos de los profundos procesos de transformación económica, social y cultural generados por la aplicación de políticas neoliberales en un contexto internacional globalizado”. En las áreas urbanas estos efectos se reflejan, en principio de dos formas: una donde las nuevas formas de consumo y ocio, se mezclan con áreas de alto confort, a partir de los cambios en el estilo de vida de los habitantes, y otra, donde predomina la precariedad y la irregularidad, ausencia de infraestructura básica y equipamientos colectivos. Esta diferenciación, produce conflictos y tensiones entre el estado y la sociedad, que hasta la fecha parecen de difícil y lenta resolución.

En este marco, es necesario definir brevemente algunos conceptos de base económica que sustentan las consecuencias tanto desde el punto de vista territorial como social, generando políticas urbanísticas de carácter excluyente, y espacios duales; unos asociados netamente al consumo y al ocio en áreas privilegiadas ambientalmente, y otros, segregados de los anteriores, en áreas degradadas de la periferia de las ciudades.

Se han seleccionado tres conceptos económicos considerados claves en la historia del urbanismo, por sus efectos socio territoriales: capitalismo, neoliberalismo y globalización; aunque los dos últimos derivan del primero, plantean algunas diferencias.

El capitalismo, como régimen económico social, nació en el Siglo XVI, en Europa en reemplazo del feudalismo. Se basa en la propiedad privada de los medios de producción y la explotación del trabajo asalariado. Este modelo privilegia el capital y la creación de riqueza por encima del trabajo productivo. La principal contradicción de este esquema se traduce entre el carácter social de la producción y la forma privada de apropiarse del producto del trabajo. En este sentido el urbanismo capitalista, que somete el crecimiento a las leyes del mercado, tiene efectos dañinos para la vida social y degrada la calidad de vida las ciudades, dejando espacios prácticamente inhabitables. En general, no tiene en cuenta que la ciudad es un organismo vivo, que consume y desecha, y que cada vez condiciona más cantidad de territorio.

En el modelo urbanístico actual el territorio solo se ve desde la lógica de la rentabilidad, como territorio urbanizable. Es preciso, en este contexto generar políticas urbanísticas de salvaguarda para adaptarlo a la medida de los sectores que se encuentran fuera de la lógica del mercado.

El neoliberalismo u ortodoxia del libre mercado[3], es un proyecto del capitalismo que postula la reducción del estado en atención a los aspectos socioeconómicos a su mínima expresión, puesto que considera al libre mercado capitalista como el único elemento de equilibrio institucional y pilar de crecimiento económico de un país. "La crisis de los setenta, que debilitó intensamente a los trabajadores y sus representantes, facilitó el desarrollo de teorías que suponían un cambio radical en la política económica a favor de los intereses del capital."[4]

Díaz de Orueta, apelando a los conceptos de Harvey en 2005, expresa que éste  en su análisis histórico del neoliberalismo, muestra cómo su generalización a áreas cada vez más amplias del planeta ha producido una profunda reestructuración no sólo económica, sino también social, política y territorial. Las ciudades se han convertido en elementos centrales de la evolución del neoliberalismo. De hecho, muchas de las estrategias neoliberales de dominio político e ideológico se han generado en las ciudades” (Díaz de Orueta, 2006:2)

Se ha denominado “urbanismo liberal” a aquella forma a partir de la cual la construcción de las ciudades es coherente con los procesos de reestructuración socioeconómica, donde las instituciones juegan un rol fundamental al generar las condiciones legales que posibilitan la extensión del modelo. En este contexto se alienta a las ciudades a la dotación de equipamientos y mejora en las condiciones socio ambientales para alcanzar el éxito en la red jerarquizada mundial de ciudades, a partir de una gran competitividad. Proceso que ha generado, como se mencionara, un aumento en la desigualdad social, con diferentes formas de segregación urbana.

En muchos casos los proyectos de desarrollo urbano formulados para resolver los problemas de fragmentación socio espacial, son de tal magnitud, que no solo modifican el entorno de espacios reducidos, por el contrario, su magnitud tanto en espacio como en tiempo, excede la verdadera transformación de los barrios, generando aun mayores conflictos desde el punto de vista social.

En el contexto aludido el desarrollo inmobiliario configura actualmente uno de los pilares en el crecimiento de las economías urbanas. Díaz de Orueta, expresa que “los mercados inmobiliarios urbanos son uno de los principales vehículos de acumulación de capital del urbanismo neoliberal. El crecimiento del sector es considerado como fundamental para explicar el dinamismo económico actual y, por ello, se respalda toda aquella medida que lo apuntale y fortalezca. Empresarios del sector y políticos de distinto signo destacan su contribución a la creación de empleo, al aumento de la recaudación de impuestos y al impulso de la actividad turística” (2006).

En general el mantenimiento de las condiciones que favorecen la expansión del mercado inmobiliario, alientan la construcción y crecimiento del patrimonio en la economía de las ciudades. Entre estas condiciones se destacan particularmente las normativas urbanísticas que posibilitan claramente estos desarrollos. En el caso argentino y bahiense, en particular, los marcos jurídicos se han visto favorecidos además por el crecimiento económico posterior a la crisis del año 2001.

La globalización, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) "es una interdependencia económica creciente del conjunto de países del mundo, provocada por el aumento del volumen y la variedad de las transacciones transfronterizas de bienes y servicios, así como de los flujos internacionales de capitales, al tiempo que la difusión acelerada de generalizada de tecnología". Por tanto este proceso es defendido por el neoliberalismo, en tanto teoría económica y por sus intermediarios directos como el FMI, y el Banco Mundial. No se ahondara aquí en la conceptualización general de la globalización, sino solo en aquellos aspectos que refieren a las consecuencias territoriales de este fenómeno.

El modelo de desarrollo urbano inherente a la globalización es el de la ciudad difusa, discontinua, con crecimientos por saltos, que ha generado las dualidades mencionadas en párrafos anteriores, con grandes parques tecnológicos y empresariales, enormes superficies comerciales destinada a sectores de ingresos medios y altos, barrios cerrados y, en contraposición una ciudad de la periferia, ilegal de profunda desarticulación social. La legislación ha contribuido, no en forma ingenua a afianzar este modelo urbano. Las asignaciones de indicadores urbanos (FOS, FOT, umbrales poblacionales), han favorecido concretamente a la especulación inmobiliaria, en desmedro de áreas degradadas, donde predominan los asentamientos carenciados, generalmente excluidos de los sistemas formales de la economía y la cultura, más allá del rol de la ciudad en la red jerárquica urbano-regional.

En definitiva, se han desarticulado las relaciones sociales y las posibilidades de acceso de la población a los derechos y a la toma de decisiones públicas.

En este contexto la ciudad de Bahía Blanca, es el producto de la construcción de su espacio desde los postulados precedentes, con espacios diferenciados social, económica y culturalmente. Un área norte de gran confort, con desarrollo de barrios ocupados por segmentos de ingresos medio-altos y altos, shoppings, espacios de gran calidad paisajística, frente a una franja de vulnerabilidad socio-ambiental hacia el sur, de carencias múltiples.

Desde la normativa municipal, el Código de Planeamiento Urbano, consolida, hasta el momento, dicha situación. Sin embargo, desde el estudio llevado a cabo por un equipo de consultores locales, contratados por el Municipio, a partir de un subsidio del BID[5], se ha planteado el desarrollo urbano de la ciudad que postula la inclusión social como meta prioritaria.

El diseño del Plan de Desarrollo Local, integra una serie de ideas para discutir el futuro de la ciudad, en vistas al bicentenario de su fundación en el 2028. Dos tipos de estrategias dan forma a la imagen a alcanzar: una de promoción y conectividad, y la otra, de consolidación e identidad. Esta segunda, apunta particularmente a la revalorización del espacio público, a la ciudad densa, a la construcción de centralidades y a la mezcla social y funcional. Otorgando identidad a lo urbano, atendiendo a la morfología del lugar y a la calidad del entorno. Dado que las estrategias de inclusión se confrontan a un sistema general basado en la desigualdad, se planteó la reconstrucción de relaciones sociales y las posibilidades de acceso de la población a los derechos y a la toma de decisiones públicas, además de promocionar un proyecto, cuya dirección sea la redistribución más equitativa de los recursos. Se pretendió trabajar sobre un espacio representado, concebido y que se opone a las obras y formas estrictas de la espacialidad: un espacio percibido, practicado, vivido, usado, soñado, deseado.

 

3. El Ordenamiento del espacio urbano bahiense desde el Plan de Desarrollo Local en el marco del neoliberalismo

Un concepto no fragmentado de la infraestructura, en su triple aspecto como soporte de la conectividad territorial, canalizadora de servicios y contenedora de la sociabilidad tanto en términos funcionales como perceptivos y simbólicos, es la clave de la transformación del territorio. Desde este punto de vista es fundamental el mejoramiento de su red conectiva. En este sentido el Foro Barcelona 2004 expresaba que La creación de espacios urbanos colectivos que fomenten la convivencia y la tolerancia resulta indispensable para este cambio[6].

En la segunda Conferencia de Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos, Hábitat II en 1996, también conocida como la Cumbre de las Ciudades, 171 gobiernos firmaron la Agenda Habitat. Allí se asumía a las ciudades como centros de oportunidad y creatividad económica. Se consideraba asimismo que el proceso de urbanización debía gestionarse de manera tal que mejorara sensiblemente las condiciones de vida de la población.

A los países firmantes, entre ellos Argentina, se los anima, desde el Programa de Naciones Unidas a obtener, a partir de determinadas acciones, mejoras en las condiciones del entorno urbano. Para ello se apunta a generar innovaciones en las políticas destinadas a la provisión de viviendas a los sectores más necesitados.

Los programas UN-HÁBITAT, han promocionado campañas, en los distintos países destinadas a lograr la gobernanza urbana y la seguridad en la tenencia de la vivienda. En referencia a la primera, no resulta fácil de instrumentar en sociedades individualistas y con gobiernos marcadamente centralistas. En ellas, el Estado debe impulsar metodologías participativas inclusivas, articulando las acciones de las empresas, las organizaciones de la sociedad civil y la comunidad. La segunda, se ve desbordada por la demanda creciente. Sin embargo, para esta última campaña los gobiernos se muestran más proclives a aceptar el desafío. En Argentina, los planes de vivienda llevados a cabo por el Estado, sea nacional o provincial, son numerosos y se han sucedido desde mediados de la década de 1940. Las políticas estatales en todas sus escalas, han adherido a las directrices de las instituciones de financiamiento externo, particularmente en la provisión de viviendas. En general, dichas políticas, no han contemplado los verdaderos problemas planteados por la población carenciada en forma integral, dónde, además de la vivienda, deben solucionarse otros problemas como empleo, salud, educación, dotación de servicios de infraestructura básica, transporte, multiculturalidad.

Es claro que muchas ciudades, como Bahía Blanca no se han visto beneficiadas por un crecimiento económico proporcional ni de medidas redistributivas perdurables para disminuir la pobreza. Los planes de desarrollo urbano (1970, 1986, 2000, 2006), se han enmarcado en un claro contexto del neoliberalismo que, asociado al proceso de globalización, han generado espacios inconclusos para los sectores menos favorecidos de la población. Sin embargo se debe destacar que en el Plan Estratégico del año 2000, se formuló el proyecto “Plan Integral para los asentamientos irregulares y precarios”. Asimismo, en el Plan de los Vacíos Urbanos de 2006, se hizo hincapié en la prioridad para atender las necesidades de estos territorios y su integración al resto de la trama consolidada.

El cuadro siguiente sintetiza la articulación e integración de instrumentos y estrategias, propuestos como ideas para discutir el Plan de Desarrollo Local 2009-2028.

 

Fuente: Municipalidad de Bahía Blanca, Estudio 1-EE.289 BID (2009), Plan de Desarrollo Local para el Partido de Bahía Blanca, Unidad de Preinversión III, Bahía Blanca.

 

La propuesta de la CIUDAD INCLUSIVA está comprendida en un sistema de ideas que intenta abordar la mejora de la Calidad de Vida entendida como la incorporación de “todos” a los beneficios y oportunidades desde la condición de ciudadanía, lo cual se traduce en condiciones de hábitat y de espacio público. Se plantea la financiación a partir de un sistema, necesariamente a consensuar por todos los estamentos de la sociedad, que incorpora la instrumentación de las PLUSVALIAS URBANAS como la herramienta de promoción por un lado y de equilibrio por el otro, que pretende una mejora en la eficiencia del Estado al momento de conducir el gerenciamiento de la ciudad.

            Las instituciones de escala local, han jugado un rol fundamental. A partir de la privatización de los servicios esenciales, el municipio cumplió un papel de intermediario entre los habitantes y las empresas. Así, se han cubierto importantes demandas de aprovisionamiento de energía eléctrica, a través del tendido de nuevas redes, y de agua potable en aquellos asentamientos de mayor densidad poblacional. Algunos barrios, como Spurr ha recibido en los últimos años la mayor atención por parte de la comuna, con el aporte del estado provincial, si bien constituye el centro que nuclea a varios sectores. Allí el Municipio creó un Centro de Gestión Ciudadana (CGC), en instalaciones de la vieja Estación ferroviaria.

A fines del año 2009 se inauguró el Centro Integrador Comunitario del Barrio Spurr, construido con fondos provenientes de la Secretaria de Acción Social del Gobierno Nacional, en el cual el Estado provincial puso en marcha el “Programa Envión” en abril de 2010, el cual pretende restituir los derechos de los jóvenes entre 12 y 21 años y garantizarles el acceso a la educación, la salud y el trabajo a partir de acciones de inclusión, protección y prevención. Entre los objetivos del Programa Envión se plantea el sostenimiento de los beneficiarios dentro del sistema educativo, el acceso a oportunidades culturales y la oferta de espacios destinados a la libre expresión de los habitantes de esa franja etaria.

Desde el Municipio asimismo, se ha creado el “Plan Hábitat”, destinado particularmente a cubrir parte de la demanda de terrenos y viviendas, de aquellos sectores más rezagados de la población. Este plan, sin embargo es incompleto, ya que no responde a todos los postulados del Programa Hábitat II de Naciones Unidas.

En el marco del “Plan de Desarrollo Local para el Partido de Bahía Blanca”, realizado con un subsidio del BID, el equipo de trabajo propone el desarrollo del Programa Hábitat, en forma integral, al tiempo que considera la instrumentación de una legislación que, desde la captación de las plusvalías urbanas, permita financiar la dotación de infraestructuras y equipamientos indispensables para el área. Es decir que se pueden llevar a cabo transformaciones en la dimensión macro-económica que generen renta para atender los problemas de la pobreza urbana.

En Bahía Blanca, las respuestas a las necesidades en la tenencia de las viviendas[7], han adoptado distintas formas, a partir de un abanico de ofertas en una multiplicidad de políticas estatales, entre las que se destacan:

  1. acceso al lote
  2. regularización dominial
  3. plan de construcción de viviendas de interés social

 

4. El Programa Hábitat como alternativa de promoción en la “franja de vulnerabilidad”

En líneas generales el Programa Hábitat pretende contribuir a reducir la pobreza urbana y mejorar la calidad de vida de los habitantes de las zonas urbanas marginadas, a partir del fortalecimiento y mejora de la organización y participación social, así como el entorno urbano de dichos asentamientos. Asimismo establece mecanismos para medir la eficiencia del gasto público de las partidas asignadas a la promoción social. La preselección de los asentamientos a ser atendidos por el Programa se limita aquellos ubicados en áreas urbanizables con características de vulnerabilidad ambiental y que fueron definidos como Polígonos HÁBITAT.

Desde el Plan de Desarrollo Local se estableció entre sus propuestas una línea de integración estratégica, denominada Bahía Ciudad Inclusiva

La ciudad de Bahía Blanca refleja una situación de desigualdad social que se expresan territorialmente en la accesibilidad a infraestructura básica de servicios como así también en la disponibilidad de recursos tangibles o intangibles. Entonces, la línea de integración estratégica se plantea la articulación e integración de las áreas menos favorecidas, con el área central de la ciudad de mayor equipamiento e infraestructura actual. En este sentido los proyectos estarán referidos al completamiento de la infraestructura básica de servicios, el equipamiento comunitario, allí donde este sea insuficiente o bien inexistente, la mejora del espacio público, la dotación de espacios para la recreación y el desarrollo de actividades deportivas.

Con esta línea se espera generar una red articuladora del territorio de la periferia de Bahía Blanca que potencie las características culturales y físicas que permitan conformar un tejido social diferenciado AUTOECO-ORGANIZADO, apuntando a la mejora de la calidad de vida. Al mismo tiempo, la línea estratégica, antes mencionada tiene como propósito el incremento de la presencia del Estado en la gestión y control del territorio, con el fin de constituirse en “promotor” del crecimiento de la ciudad.

Los objetivos perseguidos por el programa refieren a:

-       Enfrentar los desafíos de la pobreza urbana instrumentando acciones que combinen mejora de infraestructura básica y equipamiento en zonas marginadas, con servicios sociales y acciones de desarrollo comunitario, en procura de una mejora en la calidad de vida.

-       Reducir el crecimiento del déficit habitacional

-       Encauzar los procesos de ocupación informal.

Para la consecución de estos objetivos se propone:

-  Promover la integración física y social de las áreas informales a la ciudad, que fortalezcan la inclusión social.

- Fortalecer de las capacidades y oportunidades de ingreso de las personas en situación de pobreza patrimonial.

- Fortalecer la creación de instancias locales que impulsan iniciativas y prácticas de desarrollo social y urbano en forma integrada.

- Promover el fortalecimiento de las redes de solidaridad a través de la participación de los involucrados en el proceso de mejoramiento de su hábitat.

- Mejorar el entorno ecológico reduciendo la vulnerabilidad de la población asentada en zonas de riesgo natural o antrópico.

- completar la extensión de la infraestructura básica de servicios, en las áreas carentes de los mismos

- promover la creación de Centros de Gestión Ciudadana en los sectores menos favorecidos de la ciudad, que lo requieran, replicando el existente en Villa Serra

- fortalecer y promocionar la red de organizaciones civiles barriales (sociedades de fomento, etc.)

- garantizar la accesibilidad a los distintos sectores de la ciudad, a través de una mejor conectividad de la red vial

- redimensionar los servicios de salud y educación de la población, de acuerdo a las necesidades expresadas por la comunidad

- estimular la concreción de proyectos urbanos que tiendan a mejorar las condiciones de articulación e integración de los distintos sectores de la ciudad.

Teniendo en cuenta que la localización de la mayor parte de los asentamientos marginales coincide con la franja de Vulnerabilidad detectada desde el Plan de Desarrollo Local, es que se han definido su delimitación a partir de los polígonos Hábitat. Ellos están constituidos por un conjunto de manzanas en las que se registra una alta concentración de hogares en situación de pobreza patrimonial.

Localización de barrios carenciados en Bahía Blanca (2009)

 Fuente: Municipalidad de Bahía Blanca. Departamento de Ordenamiento Urbano y Vivienda (2009)

4.1. Programas y proyectos

4.1.1. Programa de completamiento de infraestructura básica de servicios

Con este programa se pretende la ejecución de obras de completamiento de las redes infraestructurales, en barrios donde existen pero son insuficientes debido al crecimiento de los mismos.

Proyectos

. completamiento de la red de energía eléctrica en sectores deficitarios

. completamiento de la red de agua potable en sectores carenciados y en sectores en crecimiento

. extensión de redes de gas natural en sectores de población menos favorecida y en sectores en crecimiento

4.1.2.    Programa de mejora de la accesibilidad y conectividad

Se espera llevar a cabo acciones que apunten a mejorar las condiciones de accesibilidad y conectividad interna, hoy separadas por las vías del ferrocarril, que constituyen barreras claras de separación interbarrial.

Proyectos

. apertura de cruces ferroviarios sobre la diagonal ferroviaria centro-puerto

. apertura de cruces ferroviarios sobre las vías férreas de los tramos comprendidos entre los pares Sixto Laspiur-Malvinas y Chile-Brickman

. construcción de calles de conexión, paralelas a las vías sobre la diagonal ferroviaria centro-puerto

. apertura de calles y jerarquización de la red vial barrial

. construcción de nuevos puentes sobre el Canal Maldonado

. rediseño de los puentes existentes sobre el Canal Maldonado

. apertura y continuación de la calle Pilmayquén hasta Avenida Juan Manuel de Rosas

. apertura de calle Acuña y su conexión con Camino de la Carrindanga.

Transporte urbano:

- reformulación de los recorridos de las líneas de transporte urbano de pasajeros, que vinculen a los distintos barrios, evitando el paso por el centro de la ciudad

- aprovechamiento del sistema ferroviario urbano para la construcción de un tranvía de conexión interurbana y urbana

Circuitos de bicisendas:

-       diseño de un circuito de bicisendas que conecte los distintos barrios aprovechando el sistema de corredores que se propone en este plan y que complemente al actual Proyecto “Bahía Ciudad Amigable”

4.1.3.    Programa de intervención integral en asentamientos carenciados

Se plantean acciones conjuntas entre los organismos involucrados de intervención en este tipo de espacios (planeamiento urbano, desarrollo social, vivienda)

Proyectos

-       Banco de tierras

Conformación de un banco de tierras municipal para garantizar y posibilitar la ejecución de proyectos tendientes a lograr soluciones habitacionales, especialmente las referidas a la construcción de viviendas de interés social.

-       Regularización dominial

Acciones destinadas a solucionar situaciones dominiales en caso de irregularidad en la propiedad de la tierra, como así también con problemas referidos al parcelamiento.

-       Proyecto HÁBITAT de Mejora habitacional y desarrollo barrial

A partir de la participación comunitaria definición de alternativas en la búsqueda de opciones diferentes para la construcción de viviendas, con dotación de servicios e infraestructura.

- Aprovechamiento local del programa federal de  mejoramiento de viviendas “Mejor vivir” que está destinado a reducir el déficit habitacional del 80% del total de hogares del país que no necesitan una casa nueva, sino que su vivienda sea completada o mejorada; y a la generación de fuentes de empleo, a partir de la reactivación del mercado de la construcción   (paliar  el déficit  ocupacional).

- Destinatarios de las acciones con viviendas localizadas en terrenos no inundables, con dominio saneado.

- Creación de Centros de Gestión Ciudadana en las distintas Delegaciones

La consolidación de un espacio de participación ciudadana para el logro de políticas públicas consensuadas, constituye uno de los objetivos de este proyecto. Esto se puede desarrollar en la actualidad a partir de un marco instalado de democratización de la articulación entre los miembros de la sociedad civil y el gobierno municipal. La descentralización municipal a partir de las 8 Delegaciones facilita esta convocatoria, en las cuales se promocionarán las acciones en forma co-responsable para la toma de decisiones.

Se pretende asimismo, que estos CGC (Centros de Gestión Ciudadana), configuren nuevos subcentros complementarios a los ya existentes, cuya funcionalidad no atenderá solo al aspecto comercial, sino que se organicen como nuevos ámbitos de solidaridad y de concertación de políticas inclusivas y de mejoramiento de las condiciones de vida.

- Creación de un banco de datos con información social

Este proyecto apunta a detectar el perfil de familias demandantes de programas sociales, particularmente de necesidades básicas de alimentación, vivienda, y empleo.

La localización de este segmento de la población en un SIG (Sistema de Información Geográfica) que incluya condiciones de vivienda, salud, educación, beneficio en alguno de los planes de desarrollo social instrumentados por el municipio, es de gran importancia pues ello contribuiría a redefinir programas y criterios de aplicación de los recursos. Al mismo tiempo constituiría un observatorio social cuyo fin sería posibilitar la obtención de información cualitativa y cuantitativa sobre el contexto social y económico del Partido de Bahía Blanca; que apunte principalmente a la detección y medición de necesidades de los actores sociales que viven en el partido, procurando obtener estadísticas comparables en el tiempo sobre distintos aspectos de interés para la comunidad y su consistencia con los factores de los que la sociedad dispone.

Se espera asimismo desde este Observatorio lograr un conocimiento lo más acabado posible tanto de los recursos y potencialidades, como de los obstáculos y las carencias del área, en particular y del Partido, en general.

- Desarrollo comunitario e inclusión social

Acompañamiento institucional, capacitación laboral y asistencia técnica para acciones comunitarias en función del cuidado y mantenimiento de las infraestructuras, los espacios públicos y preservación de las condiciones medioambientales a escala barrial.

 

Los polígonos HÁBITAT en la franja de vulnerabilidad

Fuente: Municipalidad de Bahía Blanca-BID (2009), Plan de Desarrollo Local para el Partido de Bahía Blanca, Estudio EE1. 289. OC. AR. Unidad de Preinversión III. Resumen Ejecutivo.

Estos lineamientos, se complementan y articulan con aquellos planteados por la Dirección de Ordenamiento Urbano y Planificación Estratégica entre los años 2000 y 2003. Las principales líneas estaban referidas a: estudios socio territoriales; proyecto urbano-arquitectónicos; terrenos e infraestructura de servicios; construcción de vivienda nueva; mejoramiento de la vivienda; banco de materiales y herramientas; equipamiento comunitario, equipamiento productivo; parquización y mobiliario urbano; acompañamiento social; acciones integradas de capacitación, educación e inserción laboral para niños y jóvenes de los sectores intervenidos, y, consolidación, apoyo técnico y desarrollo funcional de microemprendimientos.

            Fruto de estas iniciativas el Municipio crea, por Decreto Nº 355 en el año 2007, el Instituto de Vivienda, Tierra y Hábitat (IMVITHA), en el marco de las facultades que le otorga la Ley Orgánica de Municipalidades, que postula como principios básicos:

. Formular las políticas de vivienda y tierras en el ámbito local.

. Contribuir al acceso a una vivienda digna a los habitantes del Partido de Bahía Blanca, postergados por razones económicas y sociales.

. Gestionar el ingreso de tierras al erario municipal para su administración y disposición.

. Garantizar la regularización dominial de los inmuebles a favor de los destinatarios de las diferentes operatorias.

. Gestionar, administrar y ejecutar planes, programas y proyectos habitacionales.

. Mejorar las condiciones de calidad de vida urbana

. Promover el mejoramiento de sectores urbanos deprimidos.

            Este organismo actualmente se encuentra parcialmente en funcionamiento considerándose fundamental su reactivación para llevar a cabo el Programa Hábitat propuesto.

 

5. A modo de síntesis.

La ciudad de Bahía Blanca, cuenta desde hace más de 40 años con instrumentos de planificación a escala urbana, que han respondido, en general a las políticas económicas e ideologías imperantes en cada época.

La economía neoliberal generó desigualdades en territorio, siguiendo a los procesos de fragmentación y segregación socio territorial, con graves consecuencias de exclusión para aquellos sectores de recursos más escasos, insertos en la economía informal.

Los planes desarrollados desde principios del siglo XXI han contemplado la intervención en las áreas de mayor vulnerabilidad de la ciudad, sea económica, física o social, a partir de una serie de propuestas claras y bien direccionadas.

Uno de los mayores problemas que afronta la ciudad es la existencia de grandes vacíos urbanos, con espacios ociosos del ferrocarril, cuyo propietario, el Estado Nacional, desarrolla políticas erráticas respecto tanto de su uso como de su asignación a otras jurisdicciones. En tanto esta situación de ambigüedades no se solucione, la comuna estará restringida en sus posibilidades de diseñar políticas de suelo. Así parte del ordenamiento de su espacio urbano estará dirigid y gestionado por distintos entes y jurisdicciones, tanto nacionales como provinciales.

El problema de las áreas marginales no se resuelve solamente con la construcción de viviendas, son necesarias otras políticas sociales y legales para dignificar a los pobladores de los asentamientos y promover su paso a la ciudadanía, sin que esto se convierta solamente en el llenado de postulación para un subsidio.

La función estatal de redistribución de la riqueza, desde el sistema tributario, es de fundamental importancia a la hora organizar la economía de la ciudad. Por tanto deberá prestarse especial atención a los instrumentos jurídicos del planeamiento, a partir de indicadores urbanísticos, que otorgan valor agregado al insumo suelo. Por tanto, deberá ser de especial interés para el municipio, si desea desarrollar políticas de equidad, desarrollar instrumentos que rescaten las plusvalías urbanas, para asignar la renta a las áreas menos favorecidas. Esto indica la urgente necesidad de desarrollar conocimiento calificado e interfases sociales y políticas creativas sobre los temas de planeamiento urbano y política fiscal del suelo urbano, particularmente si se tiene en cuenta que la disponibilidad de suelo urbanizable, en pos de un crecimiento coherente y sostenido, no debe dejarse en manos del mercado. Deberán buscarse mecanismos que privilegien los intereses comunes sobre los individuales y considerar la función social que cumple la vivienda, con el objetivo de promover ciudades más justas y equitativas.

Las bases de datos del área de vulnerabilidad de la ciudad son incompletas y los indicadores son insuficientes para explicar los alcances de los problemas denunciados por los habitantes, no arribando por tanto, desde el ámbito municipal a diseñar políticas efectivas de resolución.

            Para llevar a cabo las premisas mencionadas es imprescindible el desarrollo de la sociedad civil, a través de sus múltiples formas. En este sentido, las acciones municipales apuntan, desde los Centros de Gestión Ciudadana al fortalecimiento de estas organizaciones, que constituyen la base para el paso de habitantes a ciudadanos.

            El desarrollo del Programa Hábitat, desde el Plan de Desarrollo Local constituye un paso más hacia la conformación de una Ciudad Inclusiva, articulada a partir de políticas de vivienda y promoción social, y un instrumento superador al incluir nuevas formas de financiamiento, que apuntan a una mejor redistribución de riqueza en la ciudad.

 

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[1] CIUR. Estudios Territoriales. Depto de Geografía y Turismo UNS. PGI 24/055. smarenco@uns.edu.ar

[2] Agencia de Desarrollo Municipalidad de Bahía Blanca. roxanavecchi@bvconline.com.ar

[3] Borísov, Zhamin Y Makárova, Diccionario de economía a política, eumed.net, enciclopedia virtual.

[4]  Miguel Giribets Martínez, “Algunas consideraciones sobre la crisis actual del capitalismo”

http://www.eumed.net/libros/2009  (mayo 2010)

[5] BID (2009), Plan de Desarrollo Local para el Partido de Bahía Blanca, Estudio 1.EE. 289. OC. AR. Unidad de Preinversión III, Bahía Blanca.

[6] http://www.barcelona2004.org/

[7] Ver detalle de programas y planes de vivienda de interés social en Formiga, Garriz (2008)


Ponencia presentada en el XII Encuentro Internacional Humboldt "El Capitalismo como Geografía", La Rioja, Argentina - 20 al 24 de setiembre de 2010.






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