Inicio > Mis eListas > encuentrohumboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 2937 al 2956 
AsuntoAutor
258/10 - NEOLIBERA Encuentr
260/10 - PATRONES Encuentr
261/10 - ALMUERZO Encuentr
259/10 - “ELECCION Encuentr
262/10 - GOVERNO E Encuentr
263/10 - LA SOJA Y Encuentr
264/10 - Situación Encuentr
265/10 - Suelo Urb Encuentr
266/10 - EL PROBLE Encuentr
267/10 - Compensac Encuentr
268/10 - PANEL POL Encuentr
269/10 - TALAMPAYA Encuentr
270/10 - Mercado P Encuentr
271/10 - La Ciudad Encuentr
272/10 - ESTADO DE Encuentr
273/10 - El partid Encuentr
274/10 - LA CIUDAD Encuentr
275/10 - LA DIFERE Encuentr
276/10 - PARTICULA Encuentr
277/10 - EL SISTEM Encuentr
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
ENCUENTRO HUMBOLDT
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 3014     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[encuentrohumboldt] 271/10 - La Ciudad dentro de la Metrópolis
Fecha:Viernes, 22 de Octubre, 2010  00:41:59 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..............org>

La Ciudad dentro de la Metrópolis. El caso de la Ciudad de El Alto – Bolivia

                                                                      

                                                           Lic. Mariela Paula Díaz[1]

                                                           Becaria CONICET

                                                          

 

 

                                                                      

                                                                                                                                  

Resumen

 

Estudio de la expansión de la urbanización en la ciudad de El Alto, en el marco de la aplicación de las políticas neoliberales, en la década de 1980,  como un caso particular de evolución urbanística, donde los principales actores de ese proceso, son la población joven aymara, en parte provenientes  de las  comunidades agrarias migrantes; y sus consecuencias a la hora de la apropiación de ese espacio urbano fragmentado, desde el punto de vista de la segregación socio económica.

 

Palabras clave: El Alto, urbanización, segregación, migración rural

 

Abstract

 

Study of the urbanization expansion in the city of El Alto, in the context of the implementation of neoliberal policies, in the 1980s, as a special case of urban development, where the main actors of this process are aymara young people, partly from migrant agricultural communities; and their consequences at the time of the appropriation of this fragmented urban space from the point of view of socioeconomic segregation.

 

Key words: El Alto, urbanization, segregation, rural migration

 

 

Introducción

 

Este trabajo, que se plantea con un carácter exploratorio, se centra  en la relación entre la expansión de la urbanización en la ciudad de El Alto- Bolivia, y  las políticas neoliberales plasmadas en el Decreto 21060 del Gobierno de Paz Estenssoro, en la década del ‘80.

 

Siguiendo los diversos estudios sobre las transformaciones socio- territoriales de las grandes áreas metropolitanas de los países latinoamericanos, el caso de la evolución urbanística de un país como Bolivia- donde según el último censo nacional, el 62 % de la población declara su pertenencia a uno de los grupos étnicos- es un fenómeno reciente que requiere profundización teórica.

 

En este sentido, José Blanes (2006), señala que La Paz, Cochabamba, y Santa Cruz, conforman el eje dominante del proceso de urbanización, desde  mediados del siglo XX hasta nuestros días. En estos centros se fueron organizando la administración, los servicios, la industria y los principales proyectos de desarrollo regional. En particular señala a La Paz, como un modelo de urbanización indígena, fundamentalmente Aymara, a diferencia del modelo moderno de Santa Cruz, y el intermedio de Cochabamba, que goza de las características de ambas. 

 

 

 La ciudad de El Alto, también se insertaría en el modelo de urbanización indígena,  ocupa casi la mitad de la zona metropolitana de la Paz, compuesta básicamente por gente joven, y en parte por migrantes de las comunidades rurales, de cultura fundamentalmente aymara, con altos índices de concentración de pobreza. El crecimiento de La Paz, fue la base para la expansión de los centros aledaños, urbanizándose las áreas rurales circundantes. Según De Mattos (2007),  esta extensión “periurbana” junto con el policentrismo, son propios  de las áreas metropolitanas en América Latina.

 

Nuestra hipótesis, que se inserta en una investigación más amplia, sostiene que en  la ciudad de El Alto se vislumbra la síntesis de la segregación y de la fragmentación socio territorial, que se manifiesta como segregación socio-económica, así como residencial y cultural, dando cuenta en esta ponencia solamente de la primera de las manifestaciones mencionadas

 

 

Perspectivas teóricas acerca de la segregación urbana

 

En primer lugar,  partimos de la distinción de Lefebvre (1983), entre la ciudad y lo urbano. En efecto, ha existido la polis griega, la ciudad oriental o medieval, comercial o industrial, pero la sociedad urbana es aquella que surge de la industrialización.

La sociedad urbana hace referencia a una tendencia, orientación, una virtualidad, que se extiende a nivel mundial,  lo que implica una extensión del tejido urbano, consumiendo los residuos de la vida agraria.

 

Con la ciudad industrial se da un proceso de implosión – explosión, mediante una enorme concentración (de actividades, de agentes, etc.) en el escenario urbano, junto  con la proyección de múltiples fragmentos  socio-territoriales (periferia, residencias secundarias, satélites, etc.), lo que nos hace concebir ciudades policéntricas, centralidades diferenciadas y renovadas. Esta realidad urbana, se convierte en fuerza productiva, ello significa que la ciudad no es un lugar pasivo de la producción o concentración de capitales,  sino que lo urbano interviene como tal, en la creación de las condiciones generales de producción y reproducción del capital y fuerza de trabajo.

 

En este sentido, siguiendo la tradición marxista, de este autor se desprende la consideración de  la segregación urbana como proyección sobre el espacio de la división social del trabajo,  tanto en el sentido local como global.

 

Según Lefebvre (1978), la contradicción propia intrínseca de las sociedades modernas capitalistas, surge entre la socialización de la sociedad y la segregación generalizada.

Esta última puede concebirse como espontánea, en tanto que procede de los ingresos y las ideologías; voluntaria -estableciendo espacios separados, asimilable a lo que se denomina auto segregación-; y la  programada, donde hay una ordenación y plan específico.

Con respecto a la segregación voluntaria, se puede asimilar con el concepto de  autosegregación[2], cuando aquellos sectores de la clase media, y media alta deciden voluntariamente asentarse en las urbanizaciones cerradas, hacia las  afueras de la ciudad.

 

Actualmente, distintos autores ligan esta tendencia a la segregación y fragmentación a partir del auge de las medidas neoliberales. Si compartimos la noción de Lefebvre podemos decir que esta condición es una tendencia de las sociedades capitalistas en sí, que se ve profundizada y visibilizada, con el paquete de ajustes estructurales, pero no una característica “nueva” del estado neoliberal.

 

Hay que recordar que América Latina (más allá de sus especificidades) conoció sus "treinta gloriosos", y que el periodo de gran crecimiento urbano corresponde a los años 40 a 60, es decir, el periodo de desarrollo de las industrias de sustitución de importaciones, de los asalariados y de la clase media.

 

Como definición, Harvey (2008), señala que el Estado Neoliberal implica una restauración o la formación del poder de clase de las élites económicas, es decir la coalición forjada entre la élite y los intereses financieros,  a expensas de la fuerza de trabajo, subsumida en condiciones de flexibilidad laboral, con bajos salarios y aumento de la explotación laboral, unidas a una creciente desigualdad social, y concentración de la riqueza y la renta.

 

Este vuelco neoliberal, que se inicia hacia los años ’70 con la crisis de los Estados “benefactores”, se asienta en la década del ’80 y ’90, con el conocido “Consenso de Washington”. En America Latina, las mismas fueron  precedidas por  gobiernos dictatoriales, los cuales contaron con el apoyo de los EEUU, que condicionaron las nuevas concepciones de la gestión urbana y territorial.

 

Lo que se aplicó, fue un ajuste estructural, que permitió el impulso de la liberalización económica basada en principios de subsidiariedad y neutralidad del Estado, se incluyeron medidas de desregulación, privatización, apertura externa y flexibilización laboral.

 

Como señala C. de Mattos (2005), en este período la governance urbana se asocia a estrategias de corte empresarial, orientadas a intensificar la atractividad de la ciudad en el escenario internacional, con el fin de intensificar sus niveles de acumulación físico, capital humano y progreso técnico.

 

En ese sentido, el proceso de globalización revitalizaría la tríada que H. Lefebvre estableció para caracterizar a la sociedad urbana contemporánea: homogenización, fragmentación y jerarquización del espacio, procesos que se reproducen simultáneamente a escala global y local.

 

En  América Latina, asistimos a procesos de fragmentación y segregación socio territorial, en la medida en que se crean redes trasnacionales de componentes dinámicos a nivel mundial, al mismo tiempo que se segregan grupos sociales al interior  de cada región o ciudad.

 

En el mercado de trabajo, esta  fragmentación laboral, se muestra en una mayor polarización de salarios de un sector hegemónico con altos salarios y seguridad de empleo, y un sector subordinado, que presenta características inversas, en torno a la precarización laboral.

Este proceso, corresponde a una fase de creciente tercerización productiva, y financierización de la economía,  que intensifica aún más la urbanización de los mercados de trabajo.

 

En la medida que lo local está inserto en escenarios de desarrollo desigual[3], y consecuentemente con situaciones de fragmentación económica, social y cultural, puede existir en muchos casos una “globalización de problemas nacionales” y al mismo tiempo, una “especificidad singular de las ciudades y regiones” (Veiga, Danilo, 2009).

 

Esta noción de la profundización de la segregación socio espacial a partir de las mutaciones en la relación capital/trabajo desde la óptica neoliberal, y el aumento de la desigualdad social, hipótesis del  trabajo central- que excede a esta ponencia-, contrasta con el punto de vista de autores, como  Sabatini, Francisco, e Isabel Brian (2008). Estos últimos señalan que, en realidad, dicha segregación disminuye, tanto en Chile como en el resto de los países de América Latina, gracias a la multiplicación de barrios cerrados de las clases medias y altas en la periferia popular. Esto permitiría una reducción de la distancia entre los grupos sociales  que ocupan los extremos de la escala social, es decir, como  una reducción de la segregación residencial,  que conlleva ventajas comerciales, laborales, urbanísticas y de servicios,  entre otros.

 

Una aproximación a la Ciudad de El Alto - Bolivia

 

El Municipio de El Alto es considerado capital de  la cuarta sección de la provincia Murillo del departamento de La Paz, desde la aplicación de la Ley 728, el 6 de marzo de 1985[4]. Hasta ese momento era considerada un barrio más de la ciudad de la Paz, siendo reconocida, por el Congreso Nacional, su estatus de ciudad en septiembre de 1988 (Ley 1014).  De los 350,4 Km2 que abarca este Municipio, según la Ordenanza Municipal 065/2002 de mayo de 2002, se dividió políticamente en 9 distritos municipales, de los cuales 8 son urbanos y uno rural[5].  Actualmente, la cantidad de distritos municipales ascendió a 13. Según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística, el crecimiento poblacional  promedio de El Alto, en el periodo intercensal 1992-2001, fue de 5.1%, por  lo que se estima que hacia  finales del 2010  llegaría al millón de habitantes.

 

 

Originalmente, en el período precolonial, los primeros pobladores del área pertenecieron a las culturas Wankari y Chiripa. Luego sus descendientes, los aymaras, los cuales llamaban a El Alto Alja Pacha (Tierra en el Cielo), y posteriormente Altupata Marka (Pueblo de Arriba), de aquí su nombre. Ya para principios del siglo XX, El Alto figuraba como una gran zona rural, de propiedad de unos pocos hacendados  de la élite paceña, sistema de latifundio heredado de la colonia, en detrimento de las tierras comunales y ayllus, que sobrevivieron de la época anterior a la conquista[6].  

 

En los años cuarenta, los propietarios iniciaron gestiones para urbanizar, y mediante el proceso de loteamiento, se funda la primera zona urbana, Villa Dolores. Ya a fines de los años cincuenta, El Alto logra  ser reconocida como una zona de la ciudad de La Paz, cobijando a habitantes provenientes de la ciudad de La Paz y de algunas regiones rurales cercanas, al calor de los efectos de la revolución de 1952 y de la reforma agraria que aquella conlleva, que provocaron procesos migratorios rural- urbanos.

 

En sus orígenes, la Ciudad de El Alto, era más bien una “ciudad dormitorio”,  y la ciudad de la Paz la “residencia laboral” de estos habitantes.

 

En este sentido, las  migraciones en 1932[7], post guerra del Chaco, en 1952  Revolución de Abril y en 1985 las “relocalizaciones en el sector minero”, y las migraciones del área rural, pueden ser considerados como los antecedentes de lo que hoy es la ciudad de El Alto.

 

Para el decenio de 1990 se consolida como una de las cuatro ciudades más grandes y pobladas de Bolivia,  y actualmente es la segunda ciudad más poblada del país,  luego de Santa Cruz.  Se la considerada una ciudad joven en dos sentidos, por su creciente creación y por la consolidación a nivel demográfico de una población infantil- menor de 14 años- y juvenil- de 15 a 24 años.

 

Si retomamos, el análisis de James Dunkerley, éste nos explica que hasta los ’50, el 72% de la PEA se dedicaba a la agricultura, que implicaba el 33 % del PBI, y apenas el 4 %de todos los obreros estaban empleados en la industria manufacturera, con una contribución de menos del 9% del PBI; la minería empleaba a 3.2% de la población activa, producía el 25 % del PBI.

 

Ello constituye una muestra del predominio rural e indio campesino, hasta avanzado el siglo XX, donde el retraso del país se estructuraba por un desarrollo desigual y combinado, con un sector capitalista exportador relativamente avanzado – la industria de estaño en mano de la oligarquía-orientado a la exportación, que coexistía con una organización agrícola arcaica. Más del 18% de las importaciones de un país mayormente agrícola era alimentos, lo que se vincula con el hecho de que menos del 6 % de la tierra cultivada fuera trabajada con maquinaria.

En este sentido, José Blanes (2006) señala, que en general en Bolivia, el proceso de urbanización fue reciente y en un breve período de tiempo. Hasta mediados del siglo XX la población se duplicó sin mostrar cambios importantes en su estructura. El Censo de 1950 reportó un total de 3.019.031 habitantes, con una población urbana de 780.722 –el 25,86%-, porcentaje menor al promedio mundial de ese entonces (29%). Su densidad poblacional ascendió a 2,75 habitantes por km2., como se puede observar en el Cuadro Nº 1 sobre la composición de la población de Bolivia de 1950 a 2001.

La revolución de 1952, con la reforma agraria de 1953[8], la eliminación del pongueaje[9], y la reforma urbana del ’54, permitió que la población indígena pueda asentarse en las ciudades. Hasta la víspera de la revolución se prohibía la entrada a los indios a ciertas calles céntricas y plazas de La Paz. En esta fecha, El Alto ya cuenta con seis urbanizaciones localizadas sobre las vías regionales hacia Oruro y hacia el Lago Titicaca.[10] La reforma agraria en el Alto, se hace concreta con la expropiación de la hacienda el Tejar, que ocupaba toda la zona de la Ceja- actualmente es presentada como el  lugar “cívico comercial” de la ciudad de El Alto-, lo que da un impulso al proceso de urbanización de la ciudad.

La Reforma urbana es considerada como un motivo de aceleramiento del proceso de urbanización, a partir del cual se piensa en la Ciudad de El Alto como lugar preferencial para la localización de las industrias; y con el fin de solucionar el déficit de viviendas y servicios básicos de gran parte de la población urbana y nacional, el Estado inicia obras de vivienda social.

 

Sin  embargo, los estudios elaborados por el Gobierno Municipal de El Alto (GMEA), señala que el crecimiento más fuerte de esta ciudad se registra  a partir de 1976 a 1992- tasa de crecimiento llegó al 9.4%- por varias razones económicas y sociales, entre ellos la relocalización de mineros y fabriles, tras la aplicación de  medidas de corte neoliberal, plasmada en el Decreto 21060 del Gobierno de Paz Estenssoro[11], -que luego se plasmarían en el conjunto de América Latina mediante el Consenso de Washington en los ’90-junto a las sequías  e inundaciones por efecto del Niño, que provocó la migración desde el Altiplano Norte. En el mimo sentido, José Blanes señala que  el proceso de urbanización en Bolivia es muy reciente y rápido.  Según el censo de 1950, la población rural representaba 73.80% de la población total de Bolivia y la urbana 26.20%, en tanto que en el año 2001 la población rural alcanzaba el 37.57% y la urbana el 62.43%. .En la Figura Nº 1 puede apreciarse la evolución de la mancha urbana,  El Alto – La Paz.

 

En relación al departamento de La Paz, en 1950 la población urbana representaba el 34.25% de la población total, y la rural el  65.75%, en tanto que en el año 2001 la población urbana alcanza a 66.05% y la rural a 33.95%. El punto de cambio en la composición poblacional por área se dio aproximadamente en 1978, es decir en el periodo intercensal 1976-1992. (Ver Cuadro Nº 2, sobre la composición de la población en el departamento de La Paz.)

 

Asimismo, la documentación consultada, describe a El Alto como una ciudad con crecimiento desordenado, sin planificación,  y discontinuidad territorial, por la presencia del Aeropuerto Internacional, con una superficie de alrededor de 600 has, que divide en dos a la ciudad, entre el Alto Norte y el Alto Sur. A su vez, es una de las ciudades más pobres, cerca del 60% tiene necesidades básicas insatisfechas, lo que supera ampliamente el promedio de la pobreza en América Latina y el Caribe, que según informe de la CEPAL, se encuentra alrededor del 30%.

 

Según datos obtenidos en el Censo 2001, los componentes de las necesidades básicas insatisfechas (NBI), indicadores de  pobreza, en el municipio de El Alto registraron: insatisfacción en materiales de la vivienda 29,34%, en área urbana 29,12% y en área rural 82,25%; insuficiencia en espacios de la vivienda 72,36%, con inadecuados insumos energéticos 13,42% e inadecuados servicios de agua y saneamiento 50,75%; insuficiencia en la educación 47,43% e inadecuada atención en salud 68,75%. En área urbana del municipio de El Alto, el porcentaje más alto se presentó en insuficientes espacios en la vivienda con 72,36%, mientras que en área rural, el porcentaje más alto se registró en inadecuados servicios de agua y saneamiento con 99,81%. Aquellos porcentajes superan ampliamente a los que se presentan en La Paz, como sección capital, por ejemplo con respecto al inadecuado servicio de agua y saneamiento, representa un porcentaje tres veces menor (21,7%), al de la ciudad de El Alto (50.8%), algo similar ocurre con la atención inadecuada de la salud, mientras en El Alto representa el 68,8%, en la Ciudad de La Paz, el 42,2 %. Estas variables, están marcando indicadores de pobreza, según el Censo 2001, la población pobre triplica aproximadamente la población que corresponde a La Paz, y supera el porcentaje del país en su conjunto. (Ver Cuadro Nº 3 sobre el NBI de estas ciudades).

 

Es necesario, entonces, profundizar en un estudio posterior, las trasformaciones del mercado laboral y las  tasas de desocupación, en estos últimos 25 años, para analizar tanto los sectores económicas predominantes como su nivel de precariedad, para comprender y vincular estas condiciones de pobreza que incumben a los habitantes de la Ciudad de El Alto y en parte a los de la Ciudad de La Paz[12].

 

Por último, se puede decir, que El Alto ha sido el epicentro de la escena política boliviana, donde ocurrió  la insurrección de octubre de 2003, denominada “Guerra del Gas”, con la consigna de: ¡No a la salida del gas por Chile! el pueblo alteño levantó barricadas, enfrentó a la policía y el Ejército, haciendo posible la huida del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada.  En el año 2005, protagonizaron movilizaciones dirigidas por la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve), lo que se conoce como la “Guerra del Agua”, proceso que concluye con la salida de empresa capitalizada “Aguas de Ilimani”.

 

 

Dinámica migratoria,  pertenencia étnica, y dinámica urbana

 

La Ciudad de El Alto cuenta con una población  predominantemente “joven” donde alrededor del 60 % tiene menos de 25 años, lo cual puede explicarse por factores demógrafos y por el perfil del migrante. En el Cuadro Nº 4 se destaca la composición de la población de El Alto según grupos de edad.

 

En relación  a su composición étnica, según datos del Gobierno Municipal de El Alto, el 74.25% de la población se identifica con la cultura aymara, luego le sigue el quechua con un 6.36%. Lo que explicaría su profundo carácter andino, por lo que urge indagar cómo esto se expresaría también en la forma de apropiación del espacio y la morfología de sus construcciones.

 

Por el contrario, La Paz da cuenta de la afluencia de población desde  un entorno fundamentalmente aymara y de la formación de una “ciudad región” culturalmente heterogénea, donde las poblaciones del centro y sur de la ciudad se distancian social, económica y culturalmente de las poblaciones aymaras de las periferias (José Blanes, 2007)[13]

 

La Ciudad de El Alto, se ha convertido en la segunda ciudad más poblada de Bolivia, después de Santa Cruz, con un crecimiento de 30.000 habitantes por año (INE 2007).El promedio de crecimiento de esta ciudad (5.1%), es superior al crecimiento de la población urbana de Bolivia que fue del 3.6%, y mayor al de la ciudad de La Paz que fue del 1.1%, durante el  período 1992-2001. A su vez, es mayor a la tasa anual de  crecimiento intercensal que presenta el departamento de La Paz (2,23%), según censo de 2001.

 

El Alto presenta una configuración piramidal, típica de los países más pobres, con una base muy ancha, que se caracteriza por una alta natalidad, ata mortalidad y reducida población de 60 años y más. Según datos del  GMEA (2004), hay una elevada tasa de fecundidad (4 hijos por mujer en edad fértil), y  la tasa de mortalidad[14] (86 niños cada mil nacidos vivos) y una  esperanza de vida (62.5 años).  Esta configuración piramidal, es una característica en sí de Bolivia, dada la pobreza estructural del país,  y en particular del Departamento de La Paz, de lo que puede deducirse que también es denominado común de la ciudad de La Paz[15]. Sin embargo, cabe destacar  el índice de Desarrollo Humano del PNUD[16], (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo)- más allá de su sesgo al tomar sólo tres variables- según el cual, El Alto – cuarta sección de La Paz- ocuparía el puesto 47 entre los 327 municipios de Bolivia, mientras  la sección capital- La Paz, se hallaría en el lugar número 6.

 

Según el estudio del GMEA/ CEDLA, para el año 2000 el 59% de la población alteña estaba conformada por personas nacidas en El Alto, y el 41% por inmigrantes- no incluía a los inmigrantes del exterior-, de los cuales el 33% eran antiguos y el 8% eran recientes[17]. Por otra parte, el estudio del CEDLA[18], consigna amplios porcentajes de población no inmigrante en el estrato hasta 14 años (86.7%),  en el estrato de 15 a 19 años (71%),  y en el estrato de 20 a 24 años (55%), confirman este proceso de formación de una población con raíces locales. En cambio, analizando la población adulta, de más de 25 años, resalta la población inmigrante antigua (63 %), en referencia a los inmigrantes recientes y a los no inmigrantes, lo que distingue a la ciudad de El Alto en su proceso de urbanización como tal.  Estos valores han sido consignados en el Cuadro Nº 5.

 

Por otra parte, se resalta la preponderancia de las mujeres sobre los hombres en ambas tipologías de inmigrantes, dentro de los inmigrantes recientes, en el estrato de 20 a 24 años, duplica a la proporción de la población masculina (66% a 33%). Se consigna también en el Cuadro Nº 6.

 

 La dinámica migratoria de El Alto sufre un cambio importante a fines de los años ’90, donde no sólo los inmigrantes van a provenir de áreas rurales sino también de otras ciudades, particularmente de La Paz.

 

Sin embargo, en función de los datos obtenidos, más allá de su disidencia numérica que presentan los distintos organismos consultados, se mantiene un alto índice de población migrante de origen rural[19], los cuales mantienen estrechas relaciones con sus comunidades de origen, retornando periódicamente a las mismas para las fiestas locales y para las épocas de siembra y cosecha.

 

De acuerdo con datos del CEDLA[20],  se estaría produciendo una  paulatina desintegración de la comunidad campesina, sobre todo a partir de los últimos 20 años debidos, en gran medida, a las políticas aplicadas por el neoliberalismo, lo que implica abordar tanto el decreto de la década de los ‘80, como la Ley INRA de mediados de los años ’90, a partir del cual se dio un proceso de concentración de la tierra y subdivisión que ha resultado insuficientes.[21].

 

En síntesis, “se podría decir que se trata de familias que tienen un pie en la ciudad y otro en el campo y que, para muchas de ellas, la pequeña parcela que aún mantienen en propiedad es parte importante de la reproducción de las mismas en los ámbitos urbanos”.

 

 

Conclusiones finales

 

Por un la lado, el proceso de urbanización de la Ciudad de El Alto, que en un principio formó parte de la ciudad de La Paz, hasta alcanzar su “status independiente como ciudad” en la década del ’80, se liga especialmente con las políticas neoliberales aplicadas en el año 1985, las cuales provocaron una importante migración desde las zonas rurales hacia dicha ciudad. Como hemos comentado, el crecimiento más fuerte de esta ciudad se registra  a partir del periodo intercensal 1976 a 1992, donde la  tasa de crecimiento llegó al 9.4%, por varias razones. Entre ellas, la relocalización de los mineros y fabriles, tras la aplicación del Decreto 21060 del Gobierno de Paz Estenssoro, junto a las sequías e inundaciones por efecto del Niño; aunque se pueda nombrar como antecedente más importante la Revolución de 1952.

 

Desde el punto de vista de Lefebvre,  se analiza los procesos de urbanización, en el marco de lo ocurrido en Europa y los EEUU, ligado a la industrialización, y a la expansión de la vida urbana a expensas de las zonas rurales. En el caso de Bolivia, que presentamos en este trabajo, se puede inicialmente considerar la emergencia de una imbricación entre ambos espacios, en lugar de analizarlos como dos aspectos totalmente diferenciados, sin dejar de considerar la tendencia a la desintegración de las comunidades agrarias.

 

Aquello nos permite pensar, partiendo del presupuesto de C. de Mattos (2002), de calificar a las zonas intersticiales o residuales, como zonas híbridas entre lo urbano y lo rural,  cómo ocurre dentro de la misma formación urbana, - en el área metropolitana de La Paz, y especialmente en la ciudad de El Alto- una hibridez entre lo urbano y lo rural, donde ambos espacios permiten la reproducción social de los residentes de la ciudad de El Alto.

 

A su vez,  ambos espacios marcados por la cosmovisión y prácticas de una población de origen étnico, fundamentalmente aymara, nos lleva a analizar cómo estos jóvenes migrantes de la Ciudad de El Alto se apropian de ese espacio, qué inserción laboral poseen,  y de qué forma su cosmovisión aymara, y sus prácticas comunitarias, inciden en sus propias relaciones sociales en el ámbito urbano.

 

Por otra parte, considerando los indicadores utilizados de segregación socio urbana, concepto que expresa espacios homogéneos a nivel socio económico y, por lo tanto, retomando a Lefebvre de tipo “espontánea”, se puede concluir que esta ciudad presenta altos índices  de segregación, como enclave de pobreza, que supera tanto a la Ciudad de La Paz como a la población pobre total del país.

 

Asimismo, considerando la pobreza estructural del país, esta ciudad comparte con aquellas, la  configuración piramidal típica, con una base muy ancha, que se caracteriza por una alta natalidad, ata mortalidad y reducida población de 60 años y más.

 

Finalmente, cabe preguntarse acerca de las continuidades y rupturas entre las políticas neoliberales- anteriores a lo dictado por el Consenso de Washington en la década del ’90 para el conjunto de América Latina-, y  las medidas de corte “estatista” del ’52,  en relación a las condiciones y formas de vida de la población de la ciudad de El Alto y La Paz, para analizar cómo fue el desarrollo y la tendencia de los procesos de segregación social del objeto de estudio en cuestión.

 

En consecuencia, es importante indagar la relación que se produjo entre las transformaciones a nivel del mercado laboral, de las formas del régimen político, y las condiciones de vida de la población de la ciudad de El Alto- La Paz, y en particular, de los migrantes rurales aymaras.

 

Bibliografía

Ascher, François, “Los nuevos principios del urbanismo. El fin de las ciudades no está a la orden del día”, Edición Alianza, Madrid, 2001.

Blanes, José, “Bolivia: las áreas metropolitanas en perspectiva de desarrollo regional”, en  Revista Eure, Vol. XXXII, N° 95; pp. 21-36, Santiago de Chile, mayo 2006.

Choque Quispe, María Eugenia, “Chacha Warmi, Imaginarios y Vivencias en El Alto”, Centro de Promoción de la Mujer  Gregoria Apaza, La Paz, 2009.

De Mattos, Carlos, “Redes, nodos y ciudades: Transformación de la Metrópoli Latinoamericana”, Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales, Pontifica Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, 2002.

De Mattos, Carlos, “Gestión territorial y urbana de la planeación a la governance”, en Revista Ciudades. Planeación Urbana, N.66, México, 2005.

 

De Mattos, Carlos, “Globalización, negocios inmobiliarios y mercantilización del desarrollo urbano.”, en Revista Nueva Sociedad, N. 212, España, 2007.

Dunkerley, James, “Rebelión en las Venas”, Plural Editores,  La Paz, 2003.

Gobierno Municipal de El Alto, “Perspectivas del Medio Ambiente Urbano: GEO El Alto”,  Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), La Paz, 2008.

Grover, Antequera, “Plan de Ordenamiento Urbano y Territorial”, Gobierno Municipal de El Alto (GMEA), El Alto, 2002.

Harvey, David, “Breve Historia del Neoliberalismo”, Akal, Madrid, 2008.

Klaus Frey, Fabio Duarte, “L’auto segregation: quand les gens disent  non à la Ville”,  Editions de L’Aube/Cosmopolitiques Paris, 2004.

Klein, Herbert, “Historia de Bolivia”, Librería Editorial Juventud, La Paz, 2000.

Lefebvre, Henri, “El Derecho a la Ciudad”, Ediciones Península, Barcelona, 1978.

Lefebvre, H., “La Revolución Urbana”, Alianza Editorial, España. 1983.

Rojas, Bruno, Rossel, Pablo, “Destino incierto. Esperanzas y Realidades Laborales de la Juventud Alteña”, Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA),  La Paz, 2006.

Topalov, Ch., “La urbanización capitalista”, Edicol,  México, 1979.

Veiga, Danilo, “Desigualdades sociales y fragmentación urbana: obstáculos para una ciudad democrática.”, en  H. Poggises y T. Cohen Egler Tamara (Coods.), Otro desarrollo urbano, Bs. As., Clacso, Bs. As.,  2009.

 

Páginas de Internet consultadas

 

CEDLA, 31/07/2006, “Un paquete de medidas para el sector campesino e indígena: Reversión de Tierras de los residentes para consolidar la gran propiedad agraria”, en http://www.cedla.org/

 

 http://www.ine.gov.bo/ (Instituto Nacional de Estadística de Bolivia).

 

 

 

Diarios y Revistas Consultadas

 

El Diario, “Ciudad de El Alto. 25 Aniversario. La Ciudad más Joven de Bolivia en busca de su desarrollo”, viernes 5 de marzo de 2010.

 

David Harvey, “El nuevo imperialismo: Sobre reajustes espacios-temporales y acumulación mediante desposesión.”, en Revista Viento Sur (Estado español), Nº 447, 16/04/04.

 

 

 

 

ANEXO

 

Cuadro Nº 1

 

Bolivia: Población total,  por área, según censos de 1950, 1976, 1992 y 2001

 

Descripción

1950

%1950

1976

%1976

1992

%1992

2001

%2001

BOLIVIA

2.704.165

100

4.613.486

100

6.420.792

100

8.274.325

100

Área urbana

708.568

26.2

1.925.840

41.74

3.694.846

57.54

5.165.230

62.42

Área rural

1.995.597

73.8

2.687.646

58.26

2.725.946

42.45

3.109.095

37.58

Fuente: Elaboración propia,  en base a la información del INE Bolivia.

 

 

Cuadro Nº 2

 

 La Paz: Población Total,  por área, según  censos de  1950 - 1976 -1992 - 2001

 

Descripción

1950

%1950

1976

%1976

1992

%1992

2001

%2001

LA PAZ

854.079

100

1.465.078

100

1.900.786

100

2.350.466

 

Área urbana

292.507

34.25

697.263

47.59

1.193.821

62.81

1.552.146

66.04

Área rural

561.572

65.75

767.815

52.41

706.965

37.19

798.320

33.96

 Fuente: Elaboración propia, en base a la información del INE Bolivia.

 

 

Cuadro Nº 3

 

Bolivia: Componentes del índice de NBI y porcentaje de Población Pobre, según provincia y sección municipal. Censo 2001

 

Depart.

Provinc.y Municip.

Inade-

cuados  materia-

les de la vivien-da

Insufi -ciente espa-cio de la vivien-da

Inadecuado servicio de agua y saneamien-to

Inadecua-do insumos energéti-cos

Insufi-ciencia

en educa-ción

Inade-cuada aten-ción de salud

Total pobl.

Pobre

Pobl-pobre

(%)

Pobl. Censada

Bolivia

39,1

70,8

58,0

43,7

52,5

 

 

37,9

4,695,464

58.59

8,014,380

La Paz

41,9

66,0

53,2

39,0

49,1

64,9

1,513,188 

66.20

2,285,907

Pedro Domingo Murillo

20,4

63,5

36,3

11,0

36,7

55,1

726,0

50.42

1,439,943

Sección capital- La Paz

10,7

55,9

21,7

5,9

25,9

42,2

263,8

34.47

765,237

Cuarta sección-El Alto

29,3

72,4

50,8

13,4

47,4

68,8

424,5

66.90

634,535

Fuente: Elaboración propia, en base a la información del INE Bolivia.

 

 

 

 

 

 

 

Cuadro  Nº 4

 

 El Alto: Proyección de Población según sexo y grupos de edad. Año 2005

 

Grupos de Edad 

Hombres

 

Mujeres

 

%

0 a 4 años

49,802

 

46,966

 

12,09

5 a 19 años

130,37

 

127,487

 

32,22

20 a 39 años

131,228

 

138,53

 

33,71

40 a 64 años

67,795

 

77,15

 

18,11

65 años y mas

13,417

 

17,52

 

3,87

Fuente: INE Bolivia.

 

 

Cuadro Nº 5

 

 El Alto: Población Total por tramos de edad según condición migratoria. Año 2000.

 

Condición de Inmigrante

Total

Total (%)

Hasta 14 años

Hasta 14 años (%)

15-19 años

15-19 años (%)

20-24 años

20-24 años (%)

25 y más años

25 y más años (%)

Total

705.393

100

276.149

100

68.414

100

75.313

100

285.517

100

Inmigrante reciente

56.630

8.0

20.396

7.4

6.799

9.9

8.813

11.7

20.622

7.2

Inmigrante Antiguo

234.023

33.2

16.417

5.9

13.119

19.2

25.029

33.2

179.458

62.9

No Inmigrante

414.740

58.8

239.336

86.7

48.497

70.2

41.471

55.1

85.436

29.9

Fuente Elaboración propia, en base a la “Encuesta de Empleo y Condiciones de Vida”. (CEDLA).

 

Cuadro Nº 6

 

Estructura porcentuales de la población total por sexo y grupos de edad y según condición migratoria. Año  2000 (en porcentajes por fila)

 

Condición migratoria/ grupo

Total

Hombre

mujer

de edad

 

 

 

Inmigrante reciente

100

46,4

53,6

hasta 14 años

100

51,1

48,9

15-19 años

100

46,7

53,3

20-24 años

100

33,4

66,6

25 años y más

 

47,3

52,7

Inmigrante antiguo

100

48,4

51,6

hasta 14 años

100

39,6

60,4

15-19 años

100

48,4

51,6

20-24 años

100

54,1

45,9

25 y más años

100

48,4

51,6

No inmigrante

100

51,1

48,9

hasta 14 años

100

52,8

47,2

15-19 años

100

45,3

54,7

20-24 años

100

50,3

49,7

25 y más años

100

50,1

49,9

Fuente: Elaboración propia, en base a la “Encuesta de Empleo y Condiciones de Vida” (CEDLA)..

 

Figura Nº 1

 

Evolución de la urbanización de la Ciudad de El Alto y La Paz (1912-2003)

 

 

Fuente: GMEA, Año 2004

 



[1] Proyecto de Investigación Plurianual (PIP/CONICET) N° 0243 – Directora: Dra. Sonia Vidal

[2] Por ejemplo ver trabajo de Klaus Frey, Fabio Duarte (2004), “L’auto segregation: quand les gens disent  non à la Ville”, Ascher  Francois (2001), “La tercera revolución urbana moderna” en Los Nuevos Principios del urbanismo.El fin de las ciudades no está a la orden del día

[3] Sobre la noción de desarrollo desigual, se puede nombrar a Harvey (2004) y su concepto de “desarrollo geográfico desigual”, donde la incesante acumulación del capital sobre el vasto escenario de la economía global, termina con la concentración de inmensas riquezas en espacios reducidos. En este mismo sentido, Topalov (1979) señala que la concentración de capital, producto de la localización de los capitales en función de obtener sobreganancias, conduce a un desarrollo desigual del espacio, y por ende, un derroche de recursos, de fuerzas productivas humanas y materiales, lo que expresa los límites de la socialización de las fuerzas productivas.

[4] Para lograr aquello, la población, en 1984 bajo el gobierno de Hernán Siles Suazo de la UDP (Unión Democrática Popular, alianza entre el MIR, el MNR y el PCB), se enfrentó a la policía con la finalidad de ser apoyados por el alcalde paceño Raúl Salmón Barra y conseguir su autonomía  como ciudad. Fuente, “Ciudad de El Alto. 25 Aniversario. La Ciudad más Joven de Bolivia en busca de su desarrollo”, El Diario, viernes 5 de marzo de 2010.

[5] Según GMEA, en los 8 distritos urbanos, contienen 320 urbanizaciones aprobadas, y unas 100 en proceso de regularización. La mayor parte de las urbanizaciones consolidadas se encuentran en los primeros 6 distritos urbanos, concentrando el 89.44% de la población (Pág. 47)

[6] “Mientras las comunidades en 1880 todavía retenían la mitad de la tierra y alrededor de la población rural, en 1930 habían quedado reducidas a menos de un tercio en ambos rubros”.Klein, Herbert, “Historia de Bolivia”, Librería Editorial Juventud, La Paz, Pág. 167.

[7] La guerra del Chaco, 1932-1935, entre Bolivia y Paraguay por la posesión del Chaco Boreal, una aplastante mayoría de los soldados de infantería estaba compuesta por campesino quechuas y aymaras. Esta derrota, fue una más de las que redujeron la superficie del país a la mitad de lo heredado por la independencia.  Dunkerley, James, “Rebelión en las Venas”, Plural Editores, La Paz, 2003, Pág. 52.

[8]Después de dos años,  51% de los latifundios de La Paz, 49 % en Chuquisaca y 76 % en Oruro habían sido afectados; pero en Tarija la cifra fue de 33%, en Santa Cruz de 36% y en Cochabamba sólo de 16 %, sumando un total nacional de solamente 28.5 %”. ídem

[9] Los trabajadores campesinos en las haciendas estaban obligados a prestar servicios gratuitos al hacendado, práctica conocida como pongueaje en el caso de los hombres, y mitanaje en el de las mujeres. La hacienda puede ser considerada, como un sistema de concentración de la propiedad privada, que mantuvo la tradición de opresión económica y social de la masa indígena, lo que puede asemejarse a una mezcla entre esclavitud y segregación racial. Ídem.

[10] Para 1942, se incluye en el radio urbana de La Paz la parte sur de El Alto y comienzan a construirse las urbanizaciones de Villa Dolores y Villa Bolívar. La ocupación de su parte norte comienza en 1950 con las villas 16 de Julio, Ballivián y Alto Lima. “Perspectivas del Medio Ambiente Urbano: GEO El Alto”, Programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente (PNUMA), Gobierno Municipal de El Alto, La Paz, 2008.

[11]  El Decreto 21060, de 29 de agosto de 1985, impulsado bajo el Gobierno de Paz Estensoro (MNR), contempló las siguientes medidas, frente a la crisis de hiperinflación y de la deuda internacional: reducción del déficit fiscal, disminución de los gastos del Estado, incremento del precio de los hidrocarburos, congelamiento de los salarios, libre cambio de la moneda, reducción de los empleados estatales, libre contratación de personal y liberalización del mercado. Costo social de las medidas, que  se tradujo en el incremento del desempleo y de los niveles de pobreza, lo que obligó a los campesinos empobrecidos y a los mineros “despedidos” ante el cierre de las minas estatales,  o los  "relocalizados"  por la reducción de personal, a migrar a las ciudades para dedicarse a otras actividades dentro de una economía informal o precarizada. (Klein, 2002). Según el “Plan de Ordenamiento Urbano y  Territorial” del GMEA, a partir de la relocalización minera, con el cierre de las empresas mineras del Estado, la COMIBOL hecha a más de 30.000 obreros- incluso YPFB tuvo que despedir a  4000 asalariados-, y por motivo de las sequías, expulsa enormes contingentes humanos de las áreas rurales de los departamentos de Potosí, Oruro y el Altiplano paceño.

[12] Según información del Plan de desarrollo Municipal de La Paz 2007-2011, el departamento de La Paz, refleja una participación del 19% del sector primario ( minerales, metales, etc.), 19 % del sector secundario (industria manufacturera, construcción, y obras públicas), y el 62% del sector terciario

( servicios, transporte, comercio y administración pública)

[13] Según información del GMEA; en cambio en la ciudad de La Paz, el 49.8% de la población  se autoidentifica como de origen aymara, que espacialmente se ubican a la periferia y laderas de la ciudad. Según censo 2001, alrededor de 60% de los habitantes de 15 años o más,  se considera perteneciente a algún pueblo indígena, de esta proporción aproximadamente 31% corresponde a personas identificadas con el pueblo quechua y 25% a personas que se autoidentifican con el pueblo aymara. En la población masculina se registra que cerca de 63% se autoidentifica con algún pueblo originario o indígena concentrándose aproximadamente 30% en el pueblo quechua y 26% en el pueblo aymara; en cuanto a la población femenina se aprecia que el porcentaje de mujeres que se consideran pertenecientes a algún pueblo originario se encuentra próximo a 62%, correspondiendo alrededor de 31% al pueblo quechua y cerca de 25%al pueblo aymara. En el departamento de La Paz alrededor de 68% de la población se autoidentifica con el pueblo aymara.

[14] Un análisis comparativo, a partir de las estimaciones del INE y del (CELADE) en relación

al periodo 1995-2000 permite observar una disminución superior a 50% respecto al quinquenio 1975-1980 y alrededor de 10% en cuanto al quinquenio 1990-1995.

[15]De acuerdo con el Censo 2001, se observa una tasa global de fecundidad, en Bolivia, de 6.2 hijos

por mujer en área rural y 3.6 hijos por mujer en área urbana, y en el Departamento de La Paz oscila en estas cifras (área urbana 3.5%, y área rural 5.5%)  En Bolivia, según estimaciones para el año 2000, la tasa de mortalidad infantil (TMI) habría alcanzado, 66 defunciones por mil niños menores de 1 año, similar al Departamento de La Paz.  (64 defunciones).

[16] Este índice se calcula en base a los índices de Esperanza de Vida, Educación e Ingresos.

[17] Población inmigrante reciente son todas aquellas personas que residen en la ciudad por un período menor a los 5 años, y los inmigrantes antiguos aquellas personas que residen en ella por más de cinco años. Esta información se basa en los datos recogidos por la Encuesta de Empleo y Condiciones de Vida,  realizada por el CEDLA en el año 2000.

[18] Rossel, Pablo, Rojas, Bruno, “Destino Incierto. Esperanzas y realidades laborales de la juventud alteña”, CEDLA, Bolivia, 2006

[19] Según el CEDLA (2006),  para el año 2000, el 56% provenía de áreas rurales y el 44% de otras ciudades, particularmente de la ciudad de La Paz. Los inmigrantes recientes (1996-2001) provienen fundamentalmente de áreas urbanas (58%), a diferencia de los inmigrantes antiguos que provenían mayoritariamente de áreas rurales (59%).Sin embargo, el 60% de los jóvenes alteños inmigrantes provienen de áreas rurales, en contraste con el 40% de los centros urbanos. Según el  INE (2002) se estima que alrededor del 84% de la población total corresponde a nuevos y antiguos migrantes aymaras de otras regiones del Altiplano (INE, 2002)

[20] CEDLA, 31/07/2006, “Un paquete de medidas para el sector campesino e indígena: REVERSIÓN DE TIERRAS DE LOS RESIDENTES PARA CONSOLIDAR LA GRAN PROPIEDAD AGRARIA”

[21] En este artículo no se intentará abordar en profundidad sobre estas temáticas, su desarrollo queda pendiente para el transcurso de la tesis doctoral en curso.

 


Ponencia presentada en el XII Encuentro Internacional Humboldt "El Capitalismo como Geografía", La Rioja, Argentina - 20 al 24 de setiembre de 2010.






Crea tu propia Red Social de Noticias
O participa en las muchas ya creadas. ¡Es lo último, es útil y divertido! ¿A qué esperas?
es.corank.com