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Asunto:[encuentrohumboldt] 259/10 - “ELECCIONES FUERA DEL CENTRO”
Fecha:Lunes, 11 de Octubre, 2010  23:57:46 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..............org>

“ELECCIONES FUERA DEL CENTRO”

 “Un caso particular: Argentina”

             

                                                                       

Copia de Copia de DE JUNIO A SETIEMBRE10 132                                                                                      

María Rosa Lecarotz[1]

           

 

Abstract

 

El análisis de la Geografía Electoral implica relacionar fundamentalmente los procesos electorales en diferentes momentos históricos,  con situaciones económicas y sociales implícitas, cuya base territorial le sirve de sustento. Diferentes enfoques teóricos han realizado desde la visión europea un análisis de la geografía electoral, en especial a partir del desprestigio de la geopolítica como subdisciplina dentro de la geografía política, llenando el vacío dejado por aquella y en consonancia con marcos teóricos legitimadores de los modelos de acumulación existentes en el primer mundo  Los sistemas electorales cuyos principales articuladores son los partidos políticos, permiten por un lado canalizar el conflicto social existente en la sociedad y por el otro materializar a través del resultado eleccionario el poder de las diferentes coaliciones que en la misma articulan estrategias de cooptación del votante.

 La geografía electoral en países como la Argentina, refleja la incidencia del escenario mundial, pero también las respuestas generadas en ámbitos geográficos donde,  problemáticas específicas actúan como detonante en el momento de votar. Las mismas pueden ser cambiantes entre una elección y la subsiguiente.  Las últimas elecciones legislativas demuestran por un lado la pérdida de identidades y confiabilidad que caracterizaba a los partidos de mayor peso, y por el otro una oposición carente de propuestas programáticas con un mínimo consenso que las aglutine. El Congreso Nacional, por lo tanto recupera su centralidad.

 

The analysis of the Electoral Geography involves, mostly, relating electoral processes in different historical moments, with implicit economic and social situations, which territorial base serves of support. Different theoretical approaches have been made since the European view an analysis of the electoral geography, especially from the discredit of geopolitics as a sub discipline within the political geography, occupying the space left by those, and in line with theoretical legitimizing accumulation models existing in the first world. Electoral systems whose main articulators are political parties, allow one hand to lead social conflict in the society, and on the other hand realized through the election result the power of different coalitions in the same articulate strategies of cooptation of the elector.

Electoral geography in countries like Argentina, reflects the impact on the world stage, but also the responses generated in geographical areas where specific problems operate as a trigger at the time of voting. They may be shifting from one election and the subsequent. The last legislative elections on the one hand demonstrate the loss of identity and confidence that characterized the parties more weight, and the other opposition proposals lacking program with a minimum consensus that brings together. The National Congress therefore returns to its centrality.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El análisis de la Geografía Electoral,  implica relacionar fundamentalmente los procesos electorales en diferentes momentos históricos,  con situaciones económicas y sociales implícitas en los mismos, cuya base territorial le sirve de sustento.  Siendo necesario tener en cuenta – más allá del marco teórico anglosajón, predominante en cierta forma en estas disciplinas,  aportes nacionales y latinoamericanos, que consideran la especificidad de los momentos históricos de nuestras sociedades.  

Diferentes enfoques teóricos han realizado desde la visión europea un análisis de la geografía electoral, en especial a partir del desprestigio de la geopolítica como subdisciplina dentro de la geografía política, llenando el vacío dejada por aquella y en consonancia con marcos teóricos legitimadores de los modelos de acumulación existentes en el primer mundo, especialmente desde Estados Unidos.

No obstante, más allá de los diferentes enfoques teóricos realizados, dichos autores señalan  la estrecha  relación existente entre democracia liberal y democracia social, donde la primera se modifica paulatinamente hasta transformarse en la segunda, básicamente por la presión ejercida a través de los diferentes  intereses  de clases que se instalan  en la estructura social europea. En este sentido los diferentes estados naciones, especialmente Inglaterra, Alemania,  otorgan políticas sociales como una estrategia de cooptación de los sectores obreros, dirimiendo de esta forma el conflicto social surgido a través de la lucha de clases.                    

Políticas sociales (Estado de Bienestar) que, a través de políticas imperialista (formal e informal) son sostenidas por la explotación y extracción de la plusvalía de la periferia, situación que lleva a estos autores a sostener que:  “puesto que la economia mundo esta inherentemente polarizada, las ventajas politicas de la democracia liberal y social, nunca pueden ser trasladadas por completo a la periferia, motivo por el cual el ideal de E.S.D.L. que se ofrece a estos países esta fuera de su alcance” (Taylor, Peter, 2002). Efectivamente, reiteramos, es la periferia la que mantiene al estado social en el primer mundo a costa del suyo propio.

Los sistemas electorales cuyos principales articuladores son los partidos políticos, permiten por un lado canalizar el conflicto social existente en la sociedad y por el otro materializar a través del resultado eleccionario el poder de las diferentes coaliciones que en la misma articulan estrategias de cooptación del votante. Escenario en el cual se conjugan “supuestas situaciones amenazantes” que se eliminarían con la asunción de determinados partidos con sus respectivos candidatos: restauración y vigencia de la democracia: América Latina en la década del 80. Argentina con Alfonsín en 1983; crisis económica: Elecciones en EE. UU. (Obama): inseguridad:  por terrorismo (EE.UU., España, etc.) o  delincuencia interior (Argentina: Ruscauf en 1999: a los delincuentes: balas);  corrupción: Argentina en 1999 (gobierno de la Alianza).

Si la economía mundo presenta diferentes escenarios y ámbitos dentro de los cuales conjuga el poder y la ideología que lo legitima, son los estados naciones y en menor medida las localidades ( el eslabón más débil) los que están filtrados y en parte determinados por situaciones generadas en los países desarrollados. Por lo tanto la geografía electoral en países como la Argentina, refleja la incidencia del escenario mundial, pero también las respuestas generadas en ámbitos geográficos donde,  problemáticas específicas actúan como detonante en el momento de votar. Las mismas pueden ser cambiantes entre una elección y la subsiguiente. Si bien nuestro análisis se centrará en los últimos acontecimientos electorales del país, observaremos  brevemente esas cambiantes situaciones que fueron de una manera u otra, influyendo en el proceso electoral a partir de 1916.

 

Devenir histórico:

1916-1930:  este período se caracteriza por una   Argentina, agro-exportadora, donde una alianza de clases, entre  oligarquía agrícola-ganadera y representantes del capital inglés, a través  del libre cambio, logra una extraordinaria transferencia de la tierra pública hacia el grupo hegemónico de poder,  contando para ello  con la garantía estatal que, no sólo  permite  la conformación de una infraestructura acorde con dicha división internacional del trabajo, sino que fue legitimando – especialmente a través del orden jurídico -  una estructura social con dos clase sociales bien definidas: el sector hegemónico y una gran fuerza de trabajo, especialmente migrante que, en cierta medida permitió una extraordinaria acumulación de capital.  En lo político, el fraude, viabilizaba la dirección y hegemonía de una determinada élite y la exclusión de grandes sectores de la población; sectores que también estaban marginados de la distribución de la riqueza.

No obstante, la presencia de población migrante, cuyas oleadas sucesivas permitirán la llegada de sectores con cierta formación ideológica reivindicativa, irán diversificando dicha estructura social y una serie de conflictos ponen en riesgo el poder del grupo hegemónico: la sindicalización urbana junto a los reclamos de los chacareros, sumados a los cada vez más frecuentes reclamos de la Unión Cívica (nacional y radical), determinarán el surgimiento de la Ley Saenz Peña (1912), de esta forma “la oligarquía comprendió que era más riesgoso tratar de mantener el control exclusivo del Estado que aceptar la participación en el poder”…pero la misma ” garantizaba de todos modos que los viejos sectores dominantes no desaparecerían por completo de la escena política” (Rofman y Romero, pág. 115. 1990).

El ascenso del radicalismo al poder a través de presidentes como Irigoyen y Alvear, si bien permitieron y se sustentaron con una creciente clase media, no cuestionaron los resortes de poder del grupo hegemónico., debiendo soportar serios conflictos sociales con aquéllos que sí lo hacían, especialmente los anarquistas. El golpe de 1930, no sólo pondrá nuevamente a la oligarquía en el centro del poder, sino que reaparecerá una vieja práctica política que les permitirá seguir sustentándolo: el fraude.

En este período confluyeron , no sólo  situaciones externas de gran importancia que influirían en toda la economía mundo, como la primer guerra mundial y la crisis económica de 1929 sino también situaciones internas  que, si bien son originadas a la luz de dichas situaciones, se agravan por la forma particular que adquiere en la periferia las relaciones sociales de producción, debiendo soportar la fuerza de trabajo una doble explotación: “ la originada  en el proceso del intercambio desigual”…  en el cual ”  se combina la lucha de clase, a escala estatal, con la lucha centro-periferia, a escala global, para producir el desarrollo desequilibrado tan característico de nuestro mundo” (Taylor, P.)

1945-1955: Luego de la década infame (materializada en el pacto Roca-Runciman), un grupo de oficiales (G.O.U.) decide encarar un proyecto, de corte nacionalista con intención de profundizar el desarrollo industrial. De dicho movimiento surge una figura emblemática en el nuevo escenario: Juan Domingo Perón. A través de la secretaria de Trabajo y Previsión irá conformando políticas que lo acercarán a los obreros y peones de campo. Surge paulatinamente un nuevo actor social que será fundamental en las elecciones subsiguientes: la clase obrera. El 17 de octubre de 1945 quedará materializada su presencia en el reclamo efectuado en plaza de mayo. Este espacio geográfico será el símbolo de su presencia.

 La nueva coalición de poder, está basada en una alianza de clases, que prioriza las medianas y pequeñas empresas, con los obreros. Como sostiene Torrado, en esta estrategia de corte “distribucionista”, la industria constituye el objetivo central del proceso de desarrollo; actuando como centro de atracción de la fuerza de trabajo del agro, que nunca más, recuperará el nivel de inserción del período anterior. El Estado se transforma no solo en el principal centro de reasignación de recursos, sino también en empresario de servicios públicos. El mercado interno, a través de la demanda lograda con  buenos salarios, refleja el compromiso entre empresarios y obreros, garantizado por el Estado. La conjunción de políticas keynesianas con estado de bienestar permitirá una redistribución de la riqueza por parte del sector asalariado (50%), que posibilitará a Perón no sólo ir construyendo su propio poder, sino fundamentalmente plantear una conciliación de intereses entre patrones y obreros… “desde el inicio la clase obrera peronista ve al Estado de Perón como su Estado benefactor. Sin haber leído a Keynes”…a través de la CGT habrá de concederles las mejoras que necesitan y por medio de esas mejoras habrá de conquistar su respaldo político” ( Feinamn, José P. 9/12/2007).

En todo el devenir histórico de nuestro país, presidente alguno tuvo el respaldo obtenido por Perón en las tres elecciones en las que se presentó (gráfico Nº 1, abril de 2003. Clarín).  En la reelección de 1952 hubo un factor  importantísimo para su triunfo: el papel desempeñado por su esposa María Eva Duarte…” fue para el peronismo, lo que el Che para la Revolución Cubana. Su rostro más extremo. Su rostro jacobino. Una jacobina con faldas”…(Feinmann, José P, 24/2/08).

Su último discurso fue realmente una demostración del poder que Evita había construido y que quizá excedía al propio Perón a quien sin duda había superado. Sólo su enfermedad pudo doblegarla, pero antes de morir y ya sin tener que dosificar su bronca, dictó  … “ yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle… Por eso no me deslumbró jamás la grandeza del poder, y pude ver sus miserias; y por eso nunca me olvidé de las miserias de mi pueblo y pude ver sus grandezas”…

…” quiero demasiado a los descamisados, a las mujeres, a los trabajadores de mi pueblo y por extensión quiero demasiado a todos los pueblos del mundo, explotados y condenados a muerte por los imperialismos y los privilegios de la tierra” (Eva Perón en Fermín Chávez, 1987).

 El sector agro-exportador (del cual se extraían parte de los recursos para ser redistribuidos) fue el principal oponente, junto con la iglesia, ciertos sectores intelectuales y  la cancillería de EE.UU. Serán situaciones externas como la segunda guerra mundial y la posterior venta de materias primas para la reconstrucción de la sociedad europea, lo que permitirá la acumulación de excedentes en nuestro país, pero será la interpretación y valoración de un descontento generalizado por años de fraude, corrupción, lo que llevará a Perón a construir un extraordinario poder…” no era un líder revolucionario. No quería darles el poder a los obreros. Quería, sí que los obreros fueran parte del poder. Gobernó para ellos, les dio lo que nadie les había dado. Y lo que nadie les habría dado si no hubiera aparecido él “ (Feinamn, José P., 23/12/2007).

Esta política y el nuevo escenario mundial (finalizada la guerra de Corea) donde EE.UU. a través de sus empresas pretende retomar el control sobre el escenario latinoamericano,  influirá decididamente en el golpe de 1955. El peronismo será prohibido y con ello una historia de desencuentros que gravitará a partir de ahora en futuros procesos eleccionarios.

1958-1962: Los golpes militares no sólo violan el sistema democrático sino que, interrumpen los procesos eleccionarios que lo sustentan. No obstante, la revolución libertadora, llama a elecciones para convocar a un Congreso Constituyente con el objetivo de anular las reformas de 1949. Es decir que además de ser fraudulenta, la Convención anuló la reelección presidencial presente en la misma, pero lo que es aún más grave los importantes avances que en materia laboral estaban registrados en la misma, sustituyéndolos por el artículo 14 bis. Y aún más, la propiedad privada dejaba de tener un fin social.

Desde el enfoque de la geografía electoral, el voto en blanco (abstención activa voluntaria y legítima: ( Del Aguila, Rafael. Pág. 357. 1997) superó a los partidos que presentaron sus propuestas: la UCRP y la UCRI. Dicho voto tuvo un amplio contenido político: fue la respuesta de gran parte del electorado peronista en protesta por la proscripción del mismo.

Arturo Frondizi, representante de la UCRI captó dicho votos a través del acuerdo que Frigerio y Cooke elaboraron con el consentimiento de Perón, lo cual le permitió superar a la UCRP, no obstante una parte del electorado peronista votó en blanco en disidencia con dicho acuerdo y ante la desconfianza hacia Frondizi (EGGERS-BRASS, Teresa. Pág. 541. 2006). Desconfianza que con el transcurrir de los acontecimientos se iría corroborando,  especialmente por la política ejercida a través del Plan Conintes, muchos de cuyos encarcelados eran justamente peronistas. Las posteriores elecciones  de 1962 y la intervención de las provincias donde había triunfado el peronismo, especialmente Buenos Aires, produjeron por un lado la clara señal que Frondizi había traicionado el acuerdo con Perón y por el otro el descontento generalizado de las tres fuerzas armadas que lo destituyeron el 29 de marzo de 1962., asumiendo en forma inmediata el presidente del Senado.

1963-1966: El simulacro de democracia ejercido por José María Guido – con el poder real en las fuerzas armadas – y los recurrentes y crecientes conflictos al interior de las mismas  (azules y colorados) y entre los obreros (vandoristas e izquierdas) especialmente después del Programa de Huerta Grande,  sumado a las consecuencias que la recurrente crisis de la balanza de pagos, y la remisión de partidas al exterior, efectuada por las empresas transnacionales, agudizan los conflictos sociales y determinan un nuevo llamado a elecciones.

 Este es un gobierno que asume con una debilidad estructural muy grande (25,1%) sólo superado en el 2003 por Néstor Kirchner (22,0%) (gráfico Nº 1), en tanto que el voto en blanco – nuevamente con profundo sentido político ante la proscripción del peronismo – alcanzaron cerca del 20%. Al carecer de una coalición de poder propia, Illía necesitó el apoyo en el Colegio Electoral de sectores conservadores, partidos provinciales, demócratas cristianos, socialistas democráticos y tres electores de la UCRI (Zaiat, A. agosto 2007).

A pesar de la política keynesiana aplicada con el consecuente estado de bienestar, especialmente en la educación pública, y la equitativa distribución del ingreso,   soportó en los tres años de su gobierno una fuerte oposición enraizada en amplios sectores: empresariales, SRA, CGT, laboratorios farmacéuticos, fuerzas armadas, medios de comunicación, etc. que fueron socavando su gobierno: “El tirano es un monstruo, una deformación política. El dictador es un funcionario para tiempos difíciles” (Mariano Grondona, en defensa de Onganía”). La revolución argentina, es un preludio de 1976.

1973-1976: Uno de los capítulos más interesantes del proceso electoral argentino, se dará en este período. Multiplicidad de elementos confluyen en su concreción: la prohibición del peronismos con gobiernos constitucionales permanentemente jaqueados por los militares, los recurrentes golpes de estado, los desequilibrios en la balanza comercial dentro de una economía mundo que se está globalizando y donde los cambiantes escenarios mundiales, preanuncian el debilitamiento de los pueblos y sus reivindicaciones, junto a la concentración de la riqueza en niveles preocupantes. Donde el capital financiero se impone sobre el industrial y la desarticulación del modo de producción keynesiano, trae como inmediata consecuencia la desarticulación del mercado de trabajo que lo sustentaba.

En este contexto las sociedades del tercer mundo influenciadas por la revolución cubana, el proceso de descolonización, el ascenso de Salvador Allende al gobierno de Chile, y la Teología de la Liberación, influyen en miles de jóvenes que encuentran canales de expresión a sus broncas contenidas. Argentina es uno de ellos y qué mejor para expresarlo que ese diálogo imaginario entre el general Aramburu y ese grupo de jóvenes que supuestamente encarnan la justicia popular antes de fusilarlo, especialmente por su responsabilidad en los asesinatos de José L. Suarez:

  “ No se gaste,  general. Desde hace 15 años escucho cosas abominables de Perón. Yo y todos los míos. Todos los pibes como yo. Toda mi generación. Por eso estamos con él. Usted pregunta quién nos convenció de todos los disparates en que creemos. Ustedes, general. Ustedes hicieron de nosotros lo que somos. Nos inventaron. Somos el fruto perfecto del país gorila. Ahora, jódanse” (Feinmann, José P. 26/10/08).

Las extraordinarias esperanzas de gran parte de la sociedad para con el líder que regresaba del exilio, conllevó a resultados electorales, donde no se sopesaba la posibilidad de sus dificultades para gobernar, debido al deterioro de su salud y donde la situación del país, se tornarían inviables con su compañera de fórmula, como realmente pasó, luego de fallecido Perón. Se pretende aplicar medidas del estado distribucionista, similar a los gobiernos anteriores (en economía B, Gelbard), pero el escenario es diferente. El golpe militar de 1976 conforma un nuevo bloque dominante realizado por una alianza entre el estamento militar y el segmento más concentrado de la burguesía nacional y de las empresas transnacionales (Torrado) .Las fuerzas armadas buscan lograr un disciplinamiento social generalizado mediante un cambio drástico de la antigua estructura de relaciones económicas, sociales y políticas.

1983-1989: Estas elecciones, quizá como ninguna otra antes, reflejan el sentir del imaginario colectivo:  se busca en ese momento, catalizar en la figura del Dr. Alfonsín, la paz y seguridad que la sociedad desea por sobre otra cosa -  la quema del ataúd por parte de H. Iglesias -  fue una de las estrategias más equivocadas del justicialismo, que no comprendió la sensibilidad de una sociedad en la que estaban muy presentes  los hechos dramáticos vividos como consecuencia de la dictadura más atroz:   los desaparecidos,  la guerra de Malvinas y una deuda externa que en ese momento no se visualizaba en toda su dimensión pero a través del cierre de fábricas, industrias y despidos se comprendía y vivía desde la cotidianeidad.

Si la base electoral del peronismo la constituyó básicamente el obrero, el radicalismo se caracterizó por representar a la clase media, especialmente las burocracias estatales, no obstante el mensaje de Alfonsín trata de cooptar el espectro más amplio posible de una sociedad marcada por sus muertos y desaparecidos, con una economía donde la industria y el mercado interno son también el reflejo de la política encarnada por un sector hegemónico que, tuvo en Martinez de Hoz un fiel representante  de la Sociedad Rural Argentina y  del capital transnacionalizado, especialmente norteamericano. Comienza aquí un proceso que marcará de ahora en más la geografía electoral argentina: el paulatino desdibujamiento de las identidades partidarias.

Se cierra así un ciclo atroz graficado en una de las últimas entrevistas efectuadas al general   Camps refiriéndose al proceso: “ no desaparecieron personas, sino subversivos.”…” mientras yo fui jefe de la policía de Buenos Aires desaparecieron unas cinco mil personas”…en cuanto a los niños…” lo que hice fue entregar a algunos de ellos a organismos de beneficiencia para que les encontrasen nuevos padres”, ya que “los padres subversivos educan a sus hijos para la subversión” y “ eso  hay que impedirlo” (CISEA, 1984, pág. 465).

La primera medida del ministro de economía (Dr. Grispun) es anunciar aumentos salariales y mejoras en las asignaciones familiares para la familia tipo. El estado de bienestar sigue vigente, pero en un contexto internacional que necesita que desaparezca junto a  las políticas sociales que él representa. La permanente oposición del peronismo en el parlamento y en la CGT, irán paulatinamente debilitando el gobierno hasta obligarlo a finalizar su mandato meses antes de lo previsto.

 El camino queda abierto para entrar al proceso globalizador, su herramienta más eficaz fue el aumento de precios descontrolado ejercido por determinados grupos económicos conjuntamente con la presión ejercida por los organismos financieros internacionales que, imposibilitan con sus exigencias, mejorar la calidad de vida de los argentinos a través de un proceso de industrialización que estaba presente en la agenda presidencial, especialmente en la primera cartera económica (Grinspun). La espiral inflacionaria juega un rol determinante en las elecciones a nuevo presidente.

1989-1999: Si el radicalismo había significado para muchos recuperar el camino hacia la paz y la tranquilidad que tanto deseaba la sociedad argentina, la vuelta del peronismo al escenario nacional pretendía desde el sentir colectivo controlar la inflación. Una nueva estrategia, basada en la alianza con los sectores más concentrados de la economía, se pone en marcha:  evidenciándose esta alianza en la figura de los ministros de economía (Roig y Rapanelli) los cuales provienen del grupo Bunge y Born.  El escenario mundial de marcado acento neoliberal, se materializa no sólo en figuras como los Alzogaray (padre e hija) en el nuevo gobierno, sino en prácticas que, paulatinamente terminarán con los vestigios del keynesianismo y estado de bienestar: apertura de la economía, privatización de todas las empresas estatales, destrucción del mercado de trabajo, desregulación laboral, etc. avalado por una legislación que ofrece un respaldo democrático a tales políticas

El poder,  materializado descarnadamente en las sucesivas juntas militares, se legitima en autoridad a través de la dominación legal racional (Weber), por lo tanto quién podría dudar del nuevo orden existente, si éste proviene de poderes – especialmente el parlamento – constituidos democráticamente. Son los representantes del pueblo, los que levantan la mano para sancionar leyes que, paulatinamente destruyen el tejido social, haciendo retroceder la participación del asalariado a uno de  los niveles más bajos de la historia argentina.

La reelección presidencial (1995) está asegurada (48,44% para presidente) , desde el punto de vista político con la reforma constitucional que la habilita, y desde el punto de vista económico a   mantener una estrategia que en lo inmediato  asegura no sólo  estabilidad, sino  el consumo, especialmente de la clase media,  a través de un grave endeudamiento. El radicalismo, sufrió uno de los reveses políticos más importantes de su historia,  con un resultado eleccionario para presidente que llegó sólo al  12,44% de los votos emitidos.

Este proceso electoral, en forma similar a otras elecciones muestra la importancia en la escena política de una fuerza que actúa como bisagra en el bipartidismo radicalismo – peronismo: el FREPASO (35,77%). Surgida de una escisión del propio peronismo  en el parlamento,  consolida su posición a partir de la Constituyente de 1994. No obstante los errores de cierta dirigencia más proclive a los cargos y a los puestos, deja de ser una alternativa viable que, olvida sus banderas originarias (Brunati)  para constituirse en una alianza con el radicalismo, sin proyectos en común  en el momento de  gobernar (Alianza), con el sólo objetivo de terminar con el menemismo.

El recambio legislativo de 1997, plantea la necesidad de terminar con la corrupción, sin poner en riesgo el modelo económico y mostrando que los partidos políticos si bien tienen un porcentaje mínimo de votos cautivos, el resto fluctúa de una elección a otra, por determinadas circunstancias, como señalamos en nuestra parte introductoria. En este caso la pérdida de votos en la provincia de Buenos Aires, con respecto a elecciones anteriores,  representada por Chiche Duhalde (más del 10%) (Lauga, Martín, Internet) y el triunfo de Graciela Fernández Meijidi, en cierta forma estaban marcando el escenario futuro de 1999.

La crisis social que se profundiza, con altos índices de desocupación (aproximadamente 14%) y la creencia en el imaginario colectivo de un proceso corrupto, avalado por un Parlamento que hasta 1997 el PJ había tenido mayoría, sumado a una Corte Suprema de Justicia, en la cual el poder ejecutivo supuestamente tenía clara incidencia con los “jueces de la servilleta”, van configurando un escenario cuya prioridad es recuperar la honestidad, para terminar de este modo con la corrupción.

1999 – 2003: Si en sus inicios la geografía electoral considerando en parte  los aportes de la ciencia política, otorga importancia a la “tesis de la nacionalización de los sistema electorales, en tanto expansión de la ciudadanía electoral y estandarización-democratización de las prácticas electorales” (Calvo Escolar. Pág. 41. 2005), estas elecciones parecieran ir desvirtuando paulatinamente dicha tesis. La provincia de Buenos Aires que, en el recambio legislativo de 1997 priorizó la honestidad y votó por Graciela Fernández Meijidi por sobre Chiche Duhalde – castigando con ello la dupla Menem – Duhalde – en estas elecciones votó a Carlos Rusckauf por sobre Meijidi, pues su estrategia de campaña: “ a los delincuentes una bala” había calado hondo en la sociedad de esta provincia.  Sociedad que a nivel nacional vota para presidente a Fernando de la Rúa (mapas Nºs. 1 y 2), cuando las razones del voto a dicho candidato son en primer lugar: por el candidato:

Por qué voto a Fernando de la Rúa:

Por el candidato:

        40,2 %  

 

Por su honestidad: 59,8%

Por su carisma: 12,8%

 Por la propuesta:

        32,6 %  

Para eliminar la desocupación: 35,8%

Para eliminar la corrupción:  26,3%

Por el partido

        27,2 %  

 

Por tradición partidaria: 36,5 %

Por su seriedad y su ética: 31,8%

Por qué voto a Eduardo Duhalde:

Por el partido:

        34,7 %  

 

Por tradición partidaria: 52,9%

 

 Por la propuesta:

        33,7 % 

Para eliminar la desocupación: 32,4%

Por el candidato:

        31,7 %

 

Por su experiencia de gobernante: 32,8 %

Por qué voto a Domingo Cavallo:

Por el candidato

        47,6 %  

 

Por su capacidad: 53,3 %

 

 Por la propuesta:

        41,3 % 

La continuidad de la estabilidad: 30,8 %

Por el partido:

        7,9 %

 

Por su serenidad y ética: 40,0%

Fuente: BOSCHI, Silvana. Clarín 25/10/99.

 

En estas elecciones más allá de las contradicciones observadas en la provincia de Buenos Aires, la base electoral del peronismo siguen siendo los sectores de bajo nivel de educación (64,9). A de la Rúa lo “apoyaron en forma pareja hombres y mujeres, aunque con leve predominio de éstas últimas. En su mayoría son jóvenes de entre 18 y 34 años y   más de la mitad de la gente que lo votó pertenece a sectores medios en cuanto a nivel de Educación” (Boschi, S. pág. 21. 1999).

La falta de un proyecto consensuado a nivel de la coalición de gobierno, más el impacto de la situación socio económico que dejaron tantos años de neoliberalismo, sumado a la presión externa de los organismos financieros, como consecuencia de los diferentes compromisos contraídos por gestiones anteriores y las estrategias propias de la Alianza, conjugaron un panorama de recurrentes crisis, demandas, cuestionamientos, etc., donde la errática política de enfrentamientos entre el presidente (de la Rúa) y el vicepresidente (Chacho Alvarez), determinaron la abrupta renuncia de éste último, especialmente a partir de las denuncias de corrupción en el Senado, para obtener las leyes de flexibilidad laboral que los organismos externos exigían.

Las legislativas del 2001, mostraron a una sociedad con deseos por un lado  de reencontrar un clima de estabilidad  y por el otro de castigar a la dirigencia política: la Alianza pierde votos (23,3%), el PJ se recupera (40,0), pero aparece nuevamente en el escenario político el voto bronca: en blanco 8,2 %,  nulos 12,9% y el ausentismo llegó al 26,3%; la escala es a nivel de todo el territorio de la República Argentina.  En definitiva “ los caciques de los partidos mayoritarios no dieron muestras de sospechar que se avecinaba una decisión aluvional, que poco tiene que ver con una crítica al sistema democrático, sino que está más cercana a la poca credibilidad que, en general despiertan entre los ciudadanos los dirigentes políticos” (Medeot, E. pág. 6. Clarín 16/10/2001). Quienes siguen conservando gran parte del poder acumulado en sus respectivas gestiones son determinados gobernadores de provincia, especialmente R. Sáa de San Luis y Néstor Kirchner de Santa Cruz.

Estas elecciones que han castigado lo que consideran la corrupción y poca credibilidad hacia el espectro político, han premiado  la decencia y la honestidad de un político que sin recursos, llega nuevamente después de ocho años a la Cámara de Diputados con el voto del 10 % de los porteños: el abogado Luis Zamora.

Los serios conflictos generados en diciembre del 2001 y su secuela de muertos,  con cierta sospecha de haber sido en parte alentados por un sector peronista, determinaron la renuncia del presidente.

Luego de una serie de presidentes interinos (Rodríguez Saa; acefalía por unas horas) Eduardo Camaño ( titular de la Cámara de Diputados)   ante la difícil situación existente,  convoca en forma inmediata a la Asamblea legislativa, que eligió a  quien en las elecciones de octubre había sido el gran ganador como senador nacional: Eduardo Duhalde quien, premonitoriamente había expresado:  “ no quiero cargos, ni en la Cámara ni en el bloque. Tengo otra misión: organizar el nuevo modelo. Y eso llevará trabajo “ – habla como presidente – “ hablo como siempre. Pero creo sinceramente que soy el más apto para armar un gran movimiento nacional. No veo a  otro que pueda hacerlo, ni dentro ni afuera del PJ. Estoy decidido a ponerle el pecho” (Perez de Eulate, M. Clarín, pág. 8. 16/10/01).

En lo inmediato trató de lograr cierto consenso que le permitiera gobernar en un país con muchos muertos, post convertibilidad, el corralito, varias cuasi monedas nacionales, aumento de la tasas de pobreza (de 38,3% en octubre del 2001 a 57,5% octubre del 2002), de indigencia (de 13,6% a 37,5 en la misma fecha), etc., razón por la cual y ante la presencia de dos grupos económicos enfrentados como consecuencia de la crisis del 2001: capitales extranjeros – grupos locales, optó por estos últimos.  Una serie de medidas económicas implementadas y profundizadas  a partir de la designación de Roberto Lavagna (en reemplazo de Remes Lenicov) y la contención social, especialmente a través del plan Jefas y Jefes de Hogar, fueron paulatinamente estabilizando el país y creando nuevamente confiabilidad en la clase política.

No obstante, así como los acontecimientos de diciembre del 2001 habían marcado el fin de de la Rúa, la masacre del Puente Avellaneda (2002),  con la muerte de dos piqueteros como Kostequi y Santillán preanunciaron  el resurgir del descontento colectivo y nuevos problemas   en el  gobierno de Duhalde. En este contexto se preparó para armar la sucesión:  a la negativa de Reuteman y la poca intención de voto hacia de la Sota, lo indujeron a pensar en el santacruceño, su “estrategia sólo podía ser exitosa en un contexto de alta fragmentación de las demás fuerzas políticas (Calvo/Escolar, pág. 69. 2005).

En las presidenciales del 2003, el magro resultado obtenido por Kirchner (22,24%) ante el retiro de la otra fórmula, encabezada por Menem – Romero (24,45%), le permitió acceder al poder, en una sociedad que se debatía – en caso de ballotage – a elegir al  “menos malo”. En caso de ocurrir una segunda vuelta, Kirchner trataría  de captar la mayor cantidad de votos…” creo que se terminó el voto corporativo. El 18 de mayo la gente decidirá entre dos modelos diferentes de vida. Los argentinos tienen memoria. ¿ Quién no conoce el proyecto de Carlos Menem, el vaciamiento de la Argentina, el endeudamiento, la desocupación?. A este modelo queremos oponerle el de la producción y el trabajo, con estabilidad, con inclusión, sin liderazgos fundamentalistas y mesiánicos que le han hecho tanto daño a la Argentina. Hace falta una fuerte renovación política y con una conducción colectiva” (Gutierrez, Alfredo. Clarín, pág. 8. 29/4/03).

2003- 2007: territorialmente se visualiza el dominio de cada candidato en espacios donde ejercen por el momento su construcción de poder: la Patagonia, Buenos Aires, Formosa y Jujuy para Kirchner; Mendoza, San Juan y San Luis para Rodríguez Saá; en tanto que Menem gana en las restantes, es decir Catamarca, La Rioja, Misiones, Santa Fé, Santiago del Estero y Tucumán. López Murphy por su parte en la Capital Federal (mapa Nº 3). El enorme bastión del conourbano bonaerense, especialmente La Matanza, Alte. Brown e Ituzaingó, si bien le ofrecían su apoyo, le enseñaron al santacruceño que en la construcción del poder propio debía tenerlos en cuenta. Hacia allí, apuntará su política futura el presidente Kirchner, especialmente a través de dos estrategias: a) obras públicas y b) políticas sociales.

No obstante, en la elaboración y construcción del mismo, dejó en el camino los soportes que le permitieron acceder al gobierno: Duhalde y su ministro de economía: Roberto Lavagna. En estas circunstancias es cuando se observa el abandono de lealtades y el rápido reacomodamiento en la nueva coalición de poder que se gesta. Así muchos políticos (gobernadores, intendentes) y funcionarios, pasaron – en el caso del PJ – del menemismo al duhaldismo y de éste al kirchenismo. Y de aquel movimiento transversal que pretendió armar el presidente, incluyendo a figuras de otros partidos, especialmente del radicalismo (Cobos, Katz) formando el Frente para la Victoria, con el cual podría asegurar la continuidad a través de su esposa, se volvió nuevamente hacia el PJ cuando las circunstancias fueron necesarias.

Ya  las legislativas del 2005 reflejaron dicho reacomodamiento con una gestión que se legitimó en el Congreso, en ambas cámaras, mientras una Chiche Duhalde obtenía una senaduría en la provincia de Buenos Aires por medio de la minoría, en una elección que le permitió a Cristina Fernández, superarla ampliamente.

Por su parte, antiguos bastiones del duhaldismo, como Lomas de Zamora, Lanús, Berazategui, Tres de Febrero, Avellaneda, etc. , se volcaron masivamente hacia la nueva coalición de poder. Es interesante observar cómo se diluyen identidades partidarias y personales; en dichas legislativas el ministro de gobierno bonaerense,  Florencio Randazzo, reclamó… “ la renuncia inmediata del diputado nacional José María Díaz Bancalari a la presidencia del justicialismo provincial”…” el triunfo del FpV “decidió quiénes somos los verdaderos representantes del peronismo, los que interpretamos el legado histórico y defendemos sus intereses”…” hay que acompañar a Felipe Solá” (La Capital, pág. 17, 25/10/05).

Las legislativas del 2005 mostraron la recuperación de la credibilidad en la clase política_ por un lado la participación osciló entre el 76,39% (La Rioja) hasta el 66,75% (Córdoba) y por el otro los votos en blanco e impugnados descendieron (8,98%) con respecto a los resultados en similar oportunidad en 2001.

En definitiva, si las elecciones del 2003 reflejaron el descontento y la incertidumbre de una sociedad que no lograba tener confianza en la clase política luego de la crisis del 2001, en el recambio legislativo del 2005, se priorizó nuevamente la confianza en un gobierno que había logrado mantener la estabilidad, especialmente económica iniciada por Duhalde, con un apoyo de otros sectores que se sintieron incluidos, especialmente organismos de derechos humanos atraídos por el discurso del nuevo presidente.

2007: esa legisladora y primera dama que en determinado momento criticó al PJ, llegando a comparar a cierto dirigente con el “padrino” y que manifestó “no ser portadora de apellido”, llega a la presidencia de la nación en parte, valiéndose de ambos. Territorialmente, otra vez existe uniformidad en los resultados, excepto en San Luis (Alberto Rodríguez Saá), Córdoba (Lavagna) y Capital Federal (Carrió), ( Mapa Nº 4: elecciones 2007) . Por su parte, aquel deslucido vicepresidente de Kirchner (Scioli) que en muchas oportunidades fue ignorado por el propio presidente y criticado en el Congreso por la senadora Fernández, demostró tener su propio poder al ganar en la provincia de Buenos Aires, superando a la propia Cristina Fernández. “ En un país donde los escenarios políticos cambian a ritmo vertiginoso, Scioli había empezado a hacer campaña para lanzarse como candidato a Jefe de Gobierno porteño. La derrota de Misiones, llevó a Kirchner a reveer todas sus jugadas”…” atrás quedaron las aspiraciones de Solá”…” el gobierno se podía dar el lujo de perder la ciudad de Buenos Aires a manos de Macri, pero de ningún modo la provincia” (Veiras, N. Clarín, pág. 12, 29/10/07).

La gestión presidencial de Cristina Fernández, muy pronto tuvo una bisagra en su incipiente desarrollo: el conflicto con el campo.

Este conflicto, cuyo origen tuvo aristas interesantes entre chacareros que no se veían representados ni por la Federación Agraria y menos aún por la SRA.,  y camioneros que sentían lo propio ante Moyano (especialmente Pablo), dejó al descubierto las debilidades de la propia coalición gobernante y de un Kirchner que ejerce y retiene su propia ambición, lo cual lo lleva a nuevos acuerdos y alianzas, aún con lo más negativo del PJ.

Si las elecciones presidenciables mostraron la necesidad del electorado de continuar en la misma línea política y económica, también es interesante observar la presencia en Santa Fé de un gobierno socialista que puede desestabilizar el entramado de los Kirchner, especialmente luego de la sentencia de Duhalde: “quien gane las legislativas del 2009, ganará la presidencia en el 2011”. Si la transversalidad y el FpV., quedaron resentidos luego del voto en el Senado (Cobos), necesario es recurrir a viejas estrategias: concentrar la mayor cantidad de poder  en el PJ, reactivar el estado de bienestar, incrementar las obras públicas (especialmente con fondos de la ANSES), políticas sociales que aseguren el voto en los bastiones peronistas del conurbano, volcarse y negociar con aquellos políticos con buena imagen pública (Reuteman, Bielsa, Alberto Fernández, etc.), conseguir el apoyo de intendentes y gobernadores en un espectro lo más amplio posible, etc.

 

“ Las provincias vuelven a depender de billetera oficial en año electoral

El Cronista Comercial: 6/1/09

 

Pretender, en un año electoral como el del 2009 realizar un análisis de los posibles resultados legislativos, con escenarios tan cambiantes, fue en su momento muy difícil de preveer. Viejas estrategias, conjugaron con nuevas modalidades. Lo concreto es la pérdida de identidades y confiabilidad que caracterizan a los partidos de mayor peso, profundizándose “la relación de mutua dependencia entre el Estado nacional y las provincias”…”la mayoría de las provincias dependen del Estado nacional económicamente y, a la vez, el Estado nacional depende de las provincias para obtener apoyo político” (Cherny/Vommaro, 2004. pág. 149).

Las alianzas mutan permanentemente, en muchos casos, sólo con fines electorales, sin acuerdos ni programas previos, que debieran ser consensuados en base a cierta identidad ideológica. Por otra parte, cualquier hecho imprevisto: internacional, nacional o local,  puede modificar no sólo la agenda electoral, sino los propios resultados. Es constante, la disponibilidad de los electores “para nuevas articulaciones políticas en las que lo local y lo provincial como espacios de identificación cumplen un rol fundamental, variando el voto de los ciudadanos en una misma elección para una y otra fuerza según el nivel de representación – el fenómeno del corte de boleta – o bien de una elección a otra – fluctuación del voto” (Cherny/Vommaro, 2004. pág. 158).  La provincia de Buenos Aires es un claro ejemplo (recordar lo ya anotado en 1999) y dentro de ella la respuesta de diferentes municipios, como el de Gral. Pueyrredón, el cual brinda un escenario por lo general esquivo al PJ., donde el corte de boleta beneficia en determinado momento  a Carrió para las presidenciales (2003)  o a intendentes de partidos vecinales (Pulti, 2007) más allá de los consensos a nivel provincial y/o nacional.

En todo este entramado es necesario tener en cuenta, no sólo, los proyectos personales  y grupales plasmados en fuerzas políticas partidarias, sino también, las presiones de corporaciones económicas, culturales, etc., como también el nivel cultural de las sociedades civiles que, son el sostén de esta geografía electoral y hacia donde apuntan determinadas políticas, cuya naturaleza varía de acuerdo al grado de participación o no de dichas sociedades.

 

Escenarios políticos de junio del 2009

 

             De acuerdo a nuestro planteo inicial, la economía mundo filtra toda la estructura social argentina. A ello hay que agregar las dificultades a nivel regional en el intercambio comercial al interior del MERCOSUR y finalmente las situaciones específicas en cada una de nuestras localidades. Estas situaciones, además de ciertos hechos puntuales, transforman permanentemente el escenario político y por ende la  geografía electoral del 2009, razón por la cual   en su momento, resultó  muy difícil  diagnosticar posibles resultados, donde  hasta la primera fecha establecida (octubre) se transformó en obsoleta, cambiándola por junio.

            Una catástrofe como la de Tartagal, que resume en sí infinidad de variables: pobreza estructural, como sostiene la presidenta, desmonte y tala indiscriminada, ineptitud y desidia de los diferentes gobiernos, expresada no sólo en la desigual distribución de la riqueza, sino en priorizar estrategias que profundizan dicha situación, específicamente la ausencia – en este caso específico – de las obras de infraestructura que sirvan de contención a las lluvias y desbordes en determinados momentos del año. Una muerte como la del Dr. Raúl Alfonsín, logró por un lado el acercamiento de un sector de la oposición dentro de su mismo partido (radicalismo y Coalición Cívica) y por el otro realzar la figura política de su hijo y continuador . Hechos estos que en cierta forma influyeron en las elecciones legislativas.

            Razón por la cual,  los escenarios políticos que se presentaron, admitieron diferentes y variadas coaliciones:  

Alianza entre Macri, Solá y De Narváez a quienes se los ubica en una lectura ideológica y política que oscila entre la “derecha”, ”derecha neoliberal peronista, un reciclaje de lo que fue el menemismo en los ’90” (Gustavo López, subsecretario general de la Presidencia, integrante del radicalismo K, Página 12. 20/2/09),  hasta un “populismo peronista de derecha”, cuyo articulador fue en un primer momento Eduardo Duhalde. Este sector trata de captar a todos aquellos posibles  funcionarios y legisladores del PJ o del Frente para la Victoria que puedan abandonar la alianza kirchnerista, el caso más paradigmático fue tratar de cooptar a Reuteman y Montoya: el primero luego de su alejamiento de la línea presidencial y sus críticas hacia la política agraria y el segundo a partir de su desvinculación de la AFIP.. La estrategia de adelantar las elecciones, provocó en un primer momento confusión en el arco opositor; cada uno responde de diferente manera de acuerdo a sus recursos y aspiraciones: de Narváez con una  extraordinaria fuente de recursos económicos propios,  tratando  de consolidarse territorialmente en espacios que le fueron esquivos en el 2007, apuntando a un tema que atraviesa la estructura social de la provincia: la seguridad. Por su lado Macri toma cierta distancia tanto de la estructura del FpV como de sus propia interna, sus aspiraciones se proyectan hacia el 2011. Mientras que Solá,  queda desdibujado en dicha  coalición.

El radicalismo y su vertiente kirchnerista, especialmente Cobos, cuya intención de voto  creció en su provincia: Mendoza,  lo cual le ofrece cierta cuota de poder propio para intentar  su reincorporación. No obstante, si bien ha quedado plasmado el acercamiento con la Coalición Cívica, en el caso específico de Cobos, trata de mantener una posición equidistante de estas internas, tratando de no colisionar aún más con el resto del ejecutivo del cual es parte.  A este escenario se lo trató de incorporar a Luis Juez…”Si coincidimos que a este país lo están quebrando Cristina y Néstor (Kirchner)... si coincidimos que la corrupción de Schiaretti está paralizando a la provincia (...) Lo demás se puede empezar a discutir", dijo Juez, quien defendió en su momento su opción de aliarse con la UCR "porque es un partido que conoce lo que es el poder y el radicalismo sabe que con poder se resuelven los problemas de la gente" (Crítica de la Argentina, 16/2/09). A pesar de ello, no se logró dicha unificación.  El abrazo de Carrió y Alfonsín muestran las expectativas de posicionarse nuevamente en una fuerza con poder propio que extienda su base de sustentación territorial y social fuera del ámbito que le es tan favorable como la Capital Federal.

Pino Solana y su movimiento Proyecto Sur que lo colocaría en un espectro de centro izquierda, según lo manifestado tanto por él como por Claudio Lozano, en el momento de plasmar su propuesta, el cual pretende discutir y analizar lo que está sucediendo con la distribución de la renta, la extranjerización de la tierra, la minería, la renta petrolera, la fuga de capitales, es decir, “poner sobre la mesa una propuesta socialmente justa”. Más adelante sostuvo  que está viendo "la danza de los acuerdos" y calificó que el Proyecto Sur no quiere "transitar el camino" de las "alianzas electorales circunstanciales".

"Por un lado, está el corral radical que abre su tranquera y vuelven todas las ovejas descarriadas como la pobre ovejita Carrió, vuelve el cabrón de Cobos y va a entrar también la cabra López Murphy", ironizó y agregó: "Por el otro, los pejotistas también abren su corral y se van a presentar en varias listas y, como si fuera poco, se producen nuevas deserciones en esta gran farsa de la borocotización de la política" (Crítica de la Argentina, febrero 2009).

Finalmente, el kirchnerismo y sus múltiples estrategias, algunas ya señaladas. Su herramienta fundamental el control y dirección del PJ, el cual abarca un espectro tan amplio que pudo en cierto momento cobijar hasta Aldo Rico, si su caudal de votos, lo tornasen apetecible para negociar. Por otra parte, el apoyo de la CGT, se transformó en un soporte estratégico, dejando a un lado la vieja promesa de Néstor Kirchner de darle la personería jurídica a la CTA., con lo cual coloca a su dirigencia, especialmente el sector de Hugo Yaski – luego de su apoyo al gobierno – en una situación de tener que reiniciar su camino de viejos reclamos, que siempre caracterizaron a la CTA. Provincias importantes como Mendoza, Córdoba y Santa Fé, especialmente esta última que presenta un gobernador socialista  como Binner  “creible” para las presidenciales del 2011 y con un Reuteman que se aleja del kirchnerismo quebrando por el momento el escenario que trató de articular el ex presidente. Una bisagra en esta campaña se ubica en las elecciones legislativas de Catamarca, donde Néstor Kirchner en su condición de presidente del PJ, realizó alianza con sectores a los que había criticado: Saadi y Barrionuevo. En forma inmediata a los comicios y ante el resultado desfavorable, primero ataca al grupo Clarín y luego aprovechando lo anunciado por Macri para la ciudad de Buenos Aires, produce el efecto sorpresa: ADELANTAR LAS ELECCIONES PARA EL 28 de Junio, con lo cual si bien descoloca totalmente al arco opositor, también es una muestra de la debilidad de la gestión actual, pues como sostiene Rosendo Fraga: “ El Gobierno ha realizado una maniobra hábil, pero en política electoral suele decirse que la ingeniería electoral suele comerse al ingeniero” (La Nación: 14/3/09). Además la incorporación de candidatos testimoniales desvirtúa por completo el proceso electoral en cuanto a elecciones internas y representatividad.

Producida las elecciones, su resultado deja un mapa (Nº 5) de la distribución del poder  realmente interesante: diferentes fuerzas con porcentajes similares, pero el oficialismo pierde en dos provincias importantes: la de Buenos Aires y Santa Cruz, más allá de Mendoza, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos y Catamarca. Excepto el Acuerdo Cívico y Social, las restantes fuerzas sostienen ser representantes o variantes del partido peronista, en versiones que oscilan entre los Rodríguez Sáa en San Luis, Gioja en San Juan, Das Neves en Chubut, Capitanich en Chaco, hasta las vertientes seudo peronistas de un Macri en Capital Federal, De Narváez en la provincia de Buenos Aires y Reuteman en Santa Fé. ¿Podrán estos últimos captar el voto peronista en las presidenciables del 2011?

            Cuáles fueron las razones de este resultado, más allá de la influencia de la crisis global?. Diferentes causas confluyeron en el mismo:

 

a)    una derecha que representa los sectores más concentrados de la economía y que cuenta para la socialización de sus propuestas y reclamos con parte de los medios de comunicación, profundizando la falsa conciencia de sectores que no pertenecen a la clase social que dichos medios representan

b)    la soberbia desde el poder que no comprendió la naturaleza y alcance del conflicto agrario, especialmente los pequeños y medianos productores, argumentando permanentemente por una distribución de riqueza que parecieran no ejercer desde sus propias prácticas empresarias (ejercida por familiares y  amigos )

c)    la errática política de recursos naturales, especialmente minera que fue muy bien aprovechada  por el cineasta Pino Solana,  en la Capital Federal.

 

En la nueva conformación del Congreso, se pondrá a prueba la capacidad tanto del oficialismo para mantener su arco político, como de la oposición para presentar propuestas consensuadas y compartidas o disgregarse ante hechos puntuales. Lo concreto es que el Congreso recupera su centralidad.

 

 

A MODO DE  REFLEXION

 

             Habíamos planteado en un comienzo que “ la geografía electoral en países como la Argentina, refleja la incidencia del escenario mundial, pero también las respuestas generadas en ámbitos geográficos donde,  problemáticas específicas actúan como detonante en el momento de votar. Las mismas pueden ser cambiantes entre una elección y la subsiguiente”.

Pocas elecciones, como las de junio del 2009 son  reflejo de  circunstancias coyunturales. La falta de propuestas programáticas, de consensos logrados a la luz de discusiones que hagan al interés general de la población y a la condición de precariedad de amplios sectores, candidatos surgidos por efecto de la intención de votos que revelan las encuestas o presionados por la “billetera nacional”, coaliciones de poder sin perfiles identitarios, costosas campañas tanto en el oficialismo como en determinados sectores de la oposición, etc., son sólo algunas de las características del recambio legislativo .

Pero lo más preocupante y en amplia coincidencia con lo que sucede en la realidad aulica con los adolescentes, la mayor parte de la sociedad permanece indiferente, sin sentirse partícipe y protagonista del proceso eleccionario, como si el “cambio social” y las transformaciones, en caso de concretarse, fuese más el producto de una minoría enraizada y perpetuada en el poder que, el resultado de debates, consensos y disensos, de la población en su conjunto, dirimidas al interior de los partidos políticos. La territorialización del voto conlleva a la implementación de políticas públicas, especialmente obras, en aquellos espacios como el conurbano bonaerense, y fundamentalmente La Matanza que resultan decisivas en el resultado electoral. En ese sentido Kirchner aprendió la lección: la construcción de poder propio – desalojando a Duhalde -  apuntó a dichos territorios geográficos y sociales, los cuales tratará de mantener y acrecentar su influencia. La materialización  de las obras de infraestructura  se visualizan geográficamente: “traen votos”  y pueden dejar jugosas ganancias a quienes las efectúan. Las políticas sociales otorgadas a través de los punteros, completan la estrategia.

            Difícil y complejo entramado político se avisora en el congreso,  el parlamento pareciera haber  retomado su centralidad. No obstante la lucha por retener y/o acrecentar cuotas de poder con vista al 2011 reforsarán alianzas y rupturas en el nuevo escenario legislativo, donde las debilidades de la oposición, sumado a la efectividad de ciertas políticas sociales implementadas desde el estado nacional, podrían revertir los resultados de las elecciones de junio del 2009.

 

 

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Resumen:

 

 


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Ponencia presentada en el XII Encuentro Internacional Humboldt "El Capitalismo como Geografía", La Rioja, Argentina - 20 al 24 de setiembre de 2010.

 



[1] Mg. En ciencias Sociales (FLACSO). Lic. en Ciencias Políticas (UNMDP Adjunta Interina en Geografía Política con funciones en  Sociología. Investigadora Grupo Calidad de Vida. Facultad de Humanidades. UNMDP.

 






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