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Asunto:[encuentrohumboldt] 277/10 - EL SISTEMA DEL TRATADO ANTÁRTICO
Fecha:Sabado, 30 de Octubre, 2010  01:18:56 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..............org>

EL SISTEMA DEL TRATADO ANTÁRTICO

 

Andrés Peña

 Biólogo

 

 

RESUMEN

El objetivo de este trabajo es, previa exposición de las características biogeográficas de Antártica, comentar el aporte del Sistema del Tratado Antártico a la conservación del ecosistema antártico. Se incluyen en este trabajo, reflexiones sobre los asentamientos humanos y el turismo.

                                                             

 

SUMMARY

This paper aims at describing the bio-geographic characteristics of the Antarctica and the contribution of Antarctic Treaty System to the preservation of the ecosystem in the area. Some further considerations on the human settlements in the Antarctica and tourism in the area, are also included in this paper.

 

 

 

INTRODUCCION BIOGEOGRÁFICA

Debe Antarctica su nombre –formado mediante raíces griegas-  a que se encuentra en las antípodas de la región ártica;  aunque  en Argentina se emplea la versión afrancesada, Antártida.   

La extensión del continente  es de unos catorce  millones de kilómetros cuadrados, lo que lo posiciona en el cuarto más extenso,  después de África,  con una superficie, mayor que la de Oceanía y Europa,  31.00 % superior a la de los Estados Unidos de América y 45.00 % superior a la de Australia. Las distancias oceánicas que separan a Antártica  de Sur América, Australia, Nueva Zelanda y África,  son  1000 Km.,   2200 Km., 2250 Km. y 3600 km, respectivamente. Antártica es el más elevado de todos los continentes,    alcanzando un promedio de 2000 m snm, debido al espesor  de la masa de hielo que lo cubre, estando las restantes masas continentales  por debajo de los 1000m snm. Durante el invierno,  el océano circundante se congela y la helada costra  marina puede llegar a tener una extensión superior   a la de la superficie continental. En cuanto a las masas glaciarias, se originan en las  precipitaciones nivales continentales; este  hielo  forma en la costa las llamadas barreras, las que dan origen, al fracturarse,   a los témpanos o icebergs. También de origen continental, son los llamados “bandejones”: bloques de hielo de porte muy inferior al de los témpanos.   Es Antártica,   el continente  más ventoso, más seco  y más frío. En su casi totalidad se halla al sur del Círculo Polar Antártico (66° 33´ S) y el 98 %  de su superficie está cubierta  por una gruesa costra de hielo de un espesor promedio de 2000 m,  con sectores de más de 4000 m,   similar a las grandes masas glaciarias que cubrieron a Europa y a América del Norte, durante la última Edad Glacial. Esta  capa de hielo eterno  constituye el 90 % de todo el  hielo terrestre y el 70 % del agua dulce mundial y  desde la misma   sobresalen los picos rocosos de algunas montañas: los nunataks, donde existe una flora y fauna endémicas. Por otra parte,  la mayor altura corresponde al  Monte Vinson, de 4897 m snm, el que forma parte de las Montañas Ellsworth, a menos de 1000 km del Polo Sur. Bajo la costra de hielo eterno se encuentran, al este,  un escudo rocoso de forma arriñonada  y  al oeste,  los Antartandes o Andes Antárticos, prolongación de la Cordillera Andina Sur-Americana. Si desapareciese la capa de hielo, este sector de Antártica sería un archipiélago. La existencia de actividad volcánica –son ejemplos de volcanes el Erebus y el Scotia-   al igual que las aguas cálidas marinas  -vecinas a las  arenas calientes de la Isla Decepción, del Archipiélago de la Shetland del Sur- indican que en profundidad existe roca fundida. Los depósitos carboníferos  y fósiles, son prueba de que en el pasado el clima fue lo bastante caluroso  como para que prosperasen  una mucho más diversificada  y abundante flora  y fauna que las actuales. El continente antártico, sus islas vecinas y el océano circundante, forman una región biogeográfica propia, la que se encuentra al sur de la llamada Convergencia Antártica, una franja oceánica donde confluyen las frías aguas circumpolares, con masas oceánicas norteñas de mayor temperatura. Las especies marinas al sur de la Convergencia, son acentuadamente endémicas. Desde el Océano Antártico se originan corrientes frías que se desplazan hacia el norte, transportando gases y nutrientes en alta concentración, generando así,  zonas de elevada  productividad biológica frente a las costas patagónicas y peruana. Es muy alta, también, la participación  de Antártica en el flujo de calor a nivel planetario y en el mantenimiento del equilibrio térmico mundial. Este continente,  que  tiene la peculiaridad de no tener    población humana aborigen y de ser  el único, aún, sin límites políticos reconocidos por la ONU,   es también el más despoblado de vida terrestre, entre todas las masas continentales, dependiendo aquella, si de fauna se trata, enteramente,  del océano circundante  para su alimentación, el que a diferencia del continente, es exuberante en vida, poseyendo, también,  una muy elevada densidad de biomasa, cuya    abundancia se debe a la gran concentración de gases disueltos, tales como oxígeno y dióxido de carbono –imprescindibles para la respiración y la fotosíntesis-  y a los abundantísimos   nutrientes, ya  que la baja temperatura del agua –aún durante el verano– aumenta la solubilidad de los gases y previene la rápida mineralización de la materia orgánica. La cadena trófica o alimenticia, se inicia, particularmente, con las algas diatomeas, fotosintetizadoras principales –aunque son también abundantes las clorófitas, feófitas, rodófitas y dinoflageladas-  y prosigue, particularmente, con los miembros del género Euphasia (krill),  un crustáceo que integra la exuberante fuente de alimento de los siguientes eslabones de la pirámide trófica, tales como  peces –algunos de ellos curiosos como el pez de hielo, de la Fam. Chaenictidae, que carece de hemoglobina - ballenas y aves, por lo que junto a Euphasia vamos a encontrar las grandes concentraciones de la fauna marina y lamentablemente, también,  a los pesqueros y balleneros.    

En cuanto a los minerales, se han encontrado unos 170, aunque, afortunadamente para la vida en esas tierras, aún no se ha iniciado su explotación. 

En Antártica, la precipitación nival predomina por sobre la pluvial y pese a ser este continente el más abundante en agua, es el más seco, ya que se encuentra aquella bajo la forma de hielo,  por lo que su  disponibilidad  para la flora y la fauna es escasa, a lo largo de casi todo el año, con la excepción de algunos pocos sectores costeros –los ice free patches, de la literatura anglosajona-  donde, juntamente con  la nieve,   el hielo funde durante la primavera y el verano, bajo la influencia del benigno clima marítimo, generándose numerosos chorrillos, esto es, cursos de agua de longitud y caudal variados, que se extienden desde lo alto de los glaciares hasta la costa.  En estos oasis, que se encuentran dispersos  en la periferia de Antártica,  a modo de un cinturón interrupto, de un ancho variable,  pero no superior a un puñado de centenares de metros,  durante los meses cálidos se desarrollan  la fauna del suelo, tal como ácaros e insectos ápteros como los colémbolos  -todos artrópodos,  con gran influencia en la edafogénesis – y una flora terrestre constituida por algas,  hongos, líquenes, musgos de colores diversos -que pueden cubrir extensas superficies, como si fueran un césped-   y escasas gramíneas -plantas vasculares de pequeño porte– tales como  Deschampsia antarctica y Colobanthus chitensis.   Contribuyen a la formación del suelo de los oasis –además de los invertebrados y la vegetación pionera precitada– la  disponibilidad   de agua líquida generada por  la fusión  del hielo y la nieve, la precipitación pluvial, la reducida  evaporación -debida a la baja temperatura de la atmósfera estival-  y   el aporte de materia orgánica proveniente de las deyecciones de las aves que anidan en  esos mismos oasis  –particularmente los pingüinos, que,  de entre todas,   son las más numerosas–  generándose, así, los suelos ornitogénicos. Donde el perfil edáfico ha alcanzado un desarrollo importante, el  mismo consiste en un horizonte A, muy trabado, de alto contenido orgánico, que puede separase entero, como una almohadilla, de una roca madre poco alterada. Sirva como ejemplo de la dificultad con la que prospera la vida en Antártica, que para la formación sobre la roca  de una capa de materia orgánica de tan solamente 2 cm. de espesor,  puede ser necesario el  transcurso de  mil años de proceso edafogenetico. Sobre la nieve y el hielo prosperan, durante el verano,  algas de color verde y también  rojo. En los oasis  se asientan, además  de los abundantísimos pingüinos, gaviotas,  palomas antárticas, skúas, petreles,  cormoranes y colonias  de mamíferos, tales como  focas, elefantes y lobos marinos, ya que su inmediatez con el océano circundante les permite un rápido acceso a esa rica fuente de alimentos, por lo que la fauna precitada merece el adjetivo de anfibia, ya que reparte sus ciclos vitales entre dos medios bien distintos. La superficie total de los oasis es inferior a la de la Provincia  de Buenos Aires – Argentina-  ya que  no supera el 2 % del área  toda  del continente,  aunque no   se encuentran colonizados por flora y fauna, en su totalidad, ya que buena parte de los mismos es aún  roca  yerma, aunque sobre  ella  pueden observarse, en ocasiones,  manchones de líquenes,  por lo que el continente  antártico  es, por mucho, en atención a su superficie cubierta casi enteramente por el hielo y debido a este mismo hielo, el  más pobre,  en vida silvestre,  del planeta , vida sobre la que pesa una  desigual competencia con los humanos, ya que los asentamientos que los gobiernos han levantado -algunos de ellos de muy gran tamaño, tal como la Base estadounidense Mac Murdo-    han reducido y hasta extinguido, localmente, la vida vegetal y animal.

 

 

DISCUSION

Los acuerdos que forman parte del Sistema del Tratado Antártico1 y que se citarán y comentarán a continuación, elaborados para su aplicación en Antártica y su océano circundante, no son normas de la Organización de las Naciones Unidas y tan solo rigen para los países que, voluntariamente, a ellos adhieran.

· El Tratado Antártico.

· La Convención para la Conservación de las Focas Antárticas.

· La Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos     Antárticos.

· El Protocolo al Tratado Antártico sobre la Protección al Medio  Ambiente.

 

En el año 1958,  el gobierno de los Estados Unidos de América propuso una conferencia internacional que se celebró en la ciudad de Washington, en el año 1959. El 1° de diciembre de ese año, 12 Estados firmaron el Tratado Antártico, consistente en 1 preámbulo y 14 artículos, los que rigen al sur del paralelo de 60° S.
Uno de los objetivos del Tratado, según su Preámbulo y sus artículos 1 y 5 es “...que Antártica continúe utilizándose siempre con fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional...” (2° párrafo del Preámbulo). El Tratado “...prohíbe...toda medida de carácter militar, tal como el establecimiento de Bases y fortificaciones militares, así como los ensayos de toda clase de armas...” (Art. 1), por lo que “...Toda explosión nuclear y la eliminación de desechos radiactivos en dicha región, quedan prohibidos...” (Art. 5). El otro objetivo del Tratado es la “...Protección y conservación de los recursos vivos de la Antártica...” (Art. 9 I. f).Es evidente que la desmilitarización de Antártica junto al artículo 4 del Tratado, que sostiene que ninguna disposición del mismo se interpretará “...como una renuncia o menoscabo por cualquiera de las partes contratantes, a cualquier fundamento de reclamación de soberanía territorial en Antártica ( Art. IV. b), generan condiciones de armonía en el continente antártico y con ello favorecen la conservación de su ecosistema. Este Tratado tiene, pese a su mérito, una grave deficiencia: la ausencia de la prohibición de actividades extractivas de los componentes bióticos y abióticos del ecosistema antártico, deficiencia coherente con el empleo, en el mismo, de la expresión “recursos vivos” –de manifiesto significado productivista- para designar a las especies vivientes. Esta deficiencia –que se agravará en acuerdos posteriores- redujo la efectividad del Tratado para que Antártica “...no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional...” y para proteger y conservar al ecosistema antártico.

Si hubiera sido una completa contribución a la armonía internacional y a la conservación del ecosistema antártico, la inclusión en el Tratado Antártico de la prohibición de actividades económicas extractivas, fueron netamente desafortunadas –a juicio del autor- las convenciones para la “conservación” de las focas antárticas y de los “recursos” vivos marinos antárticos, cuyos preámbulos dicen, respectivamente: “...Reconociendo que las poblaciones de focas antárticas constituyen un importante recurso vivo del medio marino...” y “...Observando la concentración de recursos vivos marinos en las aguas antárticas y el creciente interés en las posibilidades que ofrece la utilización de esos recursos como fuente de proteínas...” y haciendo la previa aclaración que para la convenciones respectivas, se entiende como “recursos vivos marinos antárticos” a “...las poblaciones de peces, moluscos, crustáceos y todas las demás especies de organismos vivos, incluidas las aves, que se encuentran al sur de la convergencia antártica...” (Art. 1.2) y por “conservación” a “...la utilización racional...” (Art. 2.2), el autor sostiene que si el objetivo de las convenciones para la “conservación” de las focas y las especies marinas todas, fuera “…establecer un mecanismo apropiado para recomendar, promover, decidir y coordinar las medidas y estudios científicos necesarios para asegurar la conservación de los organismos vivos marinos antárticos…” ( Preámbulo de la Convención para la conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos), alejando, cuanto fuera posible, el riesgo de extinción de las especies, lo mejor hubiera sido el compromiso de las partes contratantes de aquellas, a renunciar a la explotación de esos “recursos”, como contribución a su perdurabilidad como poblaciones marinas antárticas, ya que la convención que regula la cacería de focas, dedica en su preámbulo los siguientes pasajes a los riesgos asociados a la explotación comercial: “...Reconociendo la preocupación general acerca de la vulnerabilidad de las focas antárticas a la explotación comercial y la consiguiente necesidad de medidas de conservación efectivas...”, “...Reconociendo que las poblaciones de focas antárticas constituyen un importante recurso vivo del medio marino, que exige un acuerdo internacional para su conservación efectiva...” y “... Reconociendo que este recurso no deberá ser agotado por una explotación excesiva y en consecuencia, que toda caza deberá ser regulada para no exceder los niveles de óptimo rendimiento sostenible...”. El mismo significado tienen los artículos 5.4.b, 5.5, 6.1.c.iv y 6.3 de la precitada convención. Por otra parte, la convención que regula la explotación de los “recursos vivos marinos”,  también se extiende sobre los riesgos a los que se expone al ecosistema, al sujetarlo a actividades comerciales y así dice su preámbulo: “...Reconociendo la importancia de salvaguardar el medioambiente y de proteger la integridad del ecosistema de los mares que rodean Antártica...”, exhortando, a continuación, a “...la urgencia de asegurar la conservación de los recursos vivos marinos antárticos...” y agregando “...que es conveniente establecer un mecanismo apropiado...para asegurar la conservación de los organismos vivos marinos antárticos...”. El mismo significado tienen los artículos 2.3.a, 2.3.b, 2.3.c, 9.1.f, 9.2.h, 9.6.c y 9.6.d, de la precitada convención. Ahora bien, ¿Puede creerse que países que no realizan explotación económica sustentable en sus territorios soberanos,  ni en sus zonas económicas exclusivas marinas2, sí van a alcanzar la explotación sustentable del ecosistema antártico? ¿Puede creerse que dos convenciones reguladoras de la explotación de las especies antárticas, tendrán mas éxito que la Convención Internacional para la Regulación del Comercio de Fauna y Flora Silvestres (CITES), y las sucesivas  Cumbre de la Tierra? ¡Pero si el planeta está agónico pese a los 100 acuerdos internacionales firmados, a lo largo de los últimos 40 años, con el objetivo de salvarlo! y tan es así, que en la revista Science, del 15 de febrero de 2008, se publicó un trabajo sobre el impacto de la actividad humana sobre los océanos, siendo sus conclusiones, definitivamente patéticas. ¿No es más conveniente recuperar los sobre-explotados caladeros de los Atlántico Norte y Sur,  los impactadísimos ecosistemas dulceacuícolas –víctimas de represas, colmatación de cuencas, contaminación química, sobrepesca y pesca mediante explosivos- y revertir la degradación de los suelos destinados a la agricultura en América, África y Asia, mediante la siembra directa, la rotación de cultivos, la restitución de nutrientes, la siembra de precisión, la elección de los genotipos más convenientes, apropiado empleo de la maquinaria durante la siembra y la cosecha, con el fin de lograr una posterior explotación  sustentable en esos ecosistemas, antes que extender la explotación al krill y los  peces antárticos? ¿Puede creerse que una humanidad de, actualmente, más de seis mil quinientos millones -para la que la Organización de las Naciones Unidas estima  no menos de nueve mil millones hacia el año 2050- y que practica un consumo ecológicamente insostenible al norte del Pasaje de Drake -al grado tal que, según el Fondo Mundial Para La Naturaleza (WWF), en su informe LIVING PLANET REPORT 2000, se necesita un planeta con una superficie 30% mayor,  para proveer materia y energía, de manera sustentable, a la humanidad actual- velará más por el ecosistema antártico  que por las pluviselvas a las que desmonta y los ríos cuya biodiversidad destruye mediante pesca con veneno y explosivos, represas y contaminación? ¿Lo hará por el simple hecho de que Antártica es el continente más sureño del planeta? ¿Por qué el gobierno brasileño brindará más protección al ecosistema antártico que  a la Amazonía, arrasada por madereros, fazendeiros y garimpeiros? ¿Por qué el gobierno brasileño ha de hacer más por la fauna antártica que por las especies del Cerrado, el Pantanal y la Amazonía, si decenas de millones de especimenes son arrancados, año tras año, de sus ecosistemas nativos, haciendo que Brasil participe, de esta manera, con no menos del 10% del volumen del comercio mundial e ilegal de fauna, encauzado, principalmente, hacia los países del G7, “protectores”, también, del ecosistema antárctico? ¿Por qué el gobierno noruego ha de dar más protección a las focas y aves antárticas, que la que le da a las focas y aves de su mar territorial?3 ¿Es creíble que la humanidad necesita de las proteínas de foca, de pingüino o de la especie antártica que fuere? Esta idea parece surgida de los dueños de los restaurantes safari y sus clientes, ávidos de platos exóticos, antes que de un imperativo de la realidad. Por otra parte, el consumo de  proteínas de origen animal es un despilfarro, ya que la eficiencia de la trasferencia energética desde el eslabón trófico vegetal al animal, es de un 10%, por lo que un 90% de la energía contenida en los alimentos vegetales se disipa hacia la atmósfera bajo la forma de calor –cumpliéndose así la Segunda Ley de la Termodinámica- perdiéndose, de este modo, un importante soporte trófico o dicho de otra manera: si existiera tanta preocupación para alimentar a los pobres del mundo, no se destinaría tanta  soja y maíz al ganado y a los biocombustibles, sino a los carenciados del mundo –los que, por su alto precio, jamás consumirán carne de foca, ni de ninguna especie antártica- Por otra parte, el consumo de carne es “un gustito” que le cuesta muy caro al planeta todo, incluyendo a Antártica y no solamente a los pobres, ya que el metano eructado por las vacas y con un efecto invernadero 23 veces superior al CO2, es un poderoso agente causal del calentamiento global en general y antártico, en particular. Si solamente una economía mundial, sustentable, podría satisfacer las necesidades de alimentos de la humanidad, solamente una Antártica sobre la que no pese explotación económica, podrá ser un ecosistema a salvo.

Por otra parte, respecto de la “Convención Para La Reglamentación De Las Actividades Sobre Los Recursos Minerales Antárticos” –la que no forma parte del Sistema del Tratado Antártico-- la que dice en su preámbulo: “... Reconociendo que las actividades sobre los recursos minerales antárticos podrán afectar severamente el medio ambiente antártico y ecosistemas o ambientes dependientes o asociados...”, pudiéndose leer mas adelante en el mismo: “...Creyendo que la protección del medio ambiente antártico y ecosistemas dependientes y asociados, debe ser una consideración básica en las decisiones que se adopten acerca de eventuales actividades sobre recursos minerales antárticos ...” y que en atención a los precedentes pasajes, cuenta la precitada con los artículos 4, 13, y 15: “Principios Sobre Criterios Relacionados Con Las Actividades Sobre Recursos Minerales Antárticos”, “Áreas Protegidas” y “Respeto De Otros Usos De Antártica”, respectivamente, dice el Protocolo Al Tratado Antártico Sobre Protección Al Medio Ambiente, mediante su artículo 7°: “Prohibición De Las Actividades Relacionadas Con Los Recursos Minerales”: “Cualquier actividad relacionada con los recursos minerales, salvo la investigación científica, estará prohibida”, ¡¡a pesar de que los Estados Parte de la convención minera tomaron nota del “... valor ecológico y estado silvestre de Antártica y la importancia de la misma para el medioambiente global...” y sostuvieran que aquella,  era una  “... una Reglamentación efectiva de las actividades sobre recursos minerales...” !! (Preámbulo de la Convención Para La  Reglamentación De Las Actividades Sobre Los Recursos Minerales Antártico). De poco valieron, entonces, para los autores del Protocolo Al Tratado Antártico Sobre Protección al Medio Ambiente,   las manifestaciones conservacionistas de la convención minera y  es comprensible que así haya sido, ya que esa convención  debió incluir un artículo como el 8°: “Medidas De Respuesta y Responsabilidad”, el que dice en uno de sus pasajes: “La responsabilidad de operador será objetiva por: a) daño al medioambiente o ecosistemas dependientes o asociados, emergente de sus actividades sobre recursos minerales antárticos, incluyendo el pago de indemnizaciones, en el caso que no haya restauración al status quo ante” (Art.8.2.a) y pregunta el autor de este trabajo: ¿Indemnizaciones a quien? ¿A las aves, a los peces, a la cobertura vegetal?

El Art. 7° del precitado Protocolo es, entonces, conforme al principio sostenido por el autor de este artículo: “El ecosistema antártico debe ser conservado, no gestionado comercialmente”.

Por otra parte, el de la armonía internacional en Antártica,  es un importante objetivo, indispensable para la conservación de su ecosistema, que intenta alcanzar el Tratado Antártico y así, se lee en su preámbulo: “... Convencidos, también, que un tratado que asegure el uso de Antártica exclusivamente para fines pacíficos y la continuación de la armonía internacional en Antártica, promoverá los propósitos y principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas ...” ( Preámbulo; 5° párrafo) pero, desafortunadamente, las convenciones para la explotación de focas y especies marinas, en general, no promueven la armonía internacional, porque pese a que la convención reguladora de la explotación de los “recursos vivos marinos antárticos”,  dice en su preámbulo: “Las Partes Contratantes…persuadidas de que interesa a toda la humanidad preservar las aguas que rodean al continente antártico para fines pacíficos exclusivamente y evitar que lleguen a ser escenario u objeto de discordia internacional ...”, su objetivo principal, enunciado en su  título y en el art. 2.2, es el de la explotación comercial de las especies antárticas, -hallándose similar objetivo en el texto de la convención foquera, en sus Arts. 6.1.c.ii y 6.3 y en los Arts. 6.a, 6.b, 6.d y 7 de su apéndice, en los que se encuentran las expresiones “captura comercial”, “caza comercial”, y “explotación industrial”- pudiéndose leer, también, en  un pasaje del preámbulo de la “Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos”: “Observando la concentración de recursos vivos marinos en las aguas antárticas y el creciente interés en las posibilidades que ofrece la utilización de esos recursos como fuente de proteínas”, interés, este,  -a juicio del autor generador de potenciales conflictos internacionales por asignación de cupos de caza y pesca -además de  causa de un no lejano y severo empobrecimiento del ecosistema antártico- y tan es así, que puede leerse en el art. 25: “1.Si surgiera alguna controversia entre dos o más partes contratantes en relación con la ...presente Convención, esas partes contratantes consultarán entre sí con miras a resolver la controversia ... 2.Toda controversia ...no resuelta , se someterá, para su decisión, a la Corte Internacional de Justicia o a arbitraje ...”. Al final de la Convención se encuentra, también, un “Anexo Relativo Al Tribunal De Arbitraje”. ¿Son creíbles las  manifestaciones de “preocupación por la conservación de los recursos vivos marinos antárticos” y  de interés  en “preservar las aguas que rodean al continente antártico”, expresadas  por los gobiernos que adhieren a la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos o bien aquella otra de “preocupación general acerca de la vulnerabilidad de las focas antárticas a la explotación comercial y la consiguiente necesidad de medidas de conservación efectiva”, seguida de un reconocimiento de que las poblaciones de focas no deberán ser agotadas “por un explotación excesiva y en consecuencia que toda caza debería ser regulada para no exceder los niveles de óptimo rendimiento sostenible”, tal como esos mismos gobiernos sostienen en la Convención para la Conservación de las Focas Antárticas? Veamos. Algunos de los gobiernos que adhieren a las expresiones supracitadas (Estados Unidos de América, Japón, etc.), son los mismos que están promoviendo,  mediante la demanda de biocombustibles,  el reemplazo de la rica flora nativa, de los países periféricos, por soja, caña de azúcar y palma aceitera, esto es, la destrucción de una biodiversidad constituida por millones de especies animales y vegetales, para su posterior reemplazo por  monocultivos, mientras que otros gobiernos, que también adhieren a esas convenciones, son los de esos mismos  países periféricos -tales como los de Argentina y Brasil- que nada hacen para impedir ese biocidio e incluso lo fomentan. ¿Porqué esos gobiernos han de proteger a Antártica,  si concurren de manera planeada y sostenida a la destrucción de  los biomas que se encuentran al norte del Pasaje de Drake? ¿Porqué el gobierno chino ha de proteger a Antártica, cuando nada hace para contener al ecocidio que se está produciendo en su propio país y que está practicando de manera creciente en África, movido por la búsqueda de materias primas? ¿Por otra parte, ¿es creíble que la humanidad necesita de las proteínas de focas, pingüinos y peces antárticos? El “creciente interés” que ofrece la utilización de los  “recursos” vivos marinos antárticos como fuente de proteínas, es el interés de las potencias industrializadas, pesqueras y balleneras,  que promueven convenciones como las precitadas, las que no son más que entendimientos comerciales entre las grandes potencias mundiales y cuyo único fin es el lucro, ya que si la prevención de situaciones de discordia internacional está asociada a la solución a la escasez de proteínas, esta escasez no puede ser otra  que la que pesa sobre los países pobres,  no siendo la solución –a juicio del autor-  la extracción de proteínas al sur del paralelo de 60° S, sino una más apropiada gestión de los ecosistemas al norte de ese paralelo, lo que permitirá resolver el problema del hambre en el mundo y disminuir la parte de la conflictividad mundial, presente y futura, que el hambre pueda ocasionar. Las proteínas obtenidas en Antártica bajo forma de krill, peces,  focas y ballenas, desde el S.XVIII hasta el presente, no tienen otro destino que los países más desarrollados del planeta. No están destinadas a resolver, ni siquiera a paliar, el problema del hambre en África, América o Asia. Las proteínas antárticas, financieramente mucho más costosas que la soja, el trigo o el maíz, están reservadas a europeos, estadounidenses y japoneses –incluyendo a sus mascotas-, ya que la “ayuda” alimentaria que los países desarrollados dan a las naciones económicamente subdesarrolladas, es a base de alimentos que se obtienen en zonas templadas y subtropicales y no antárticas. Es evidente, por otra parte, que tan solamente pueden tener acceso a las proteínas antárticas las empresas y los gobiernos poderosos –y, evidentemente, los consumidores pudientes- ya que los buques congeladores, de gran porte y autonomía, son costosos, por lo que las convenciones “conservacionistas” como las comentadas en este artículo, que pesan sobre el ecosistema antártico, tienen como principal sostén a los países industrializados, que intentan reducir, mediante las precitadas, los conflictos que entre ellos pudieran surgir, lo que no es necesariamente sinónimo de armonía internacional ni en Antártica ni fuera de ella, ni de los principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas. Un consumo menos desigual de proteínas, a nivel mundial y con ello una disminución de la conflictividad entre los pueblos, jamás ha de conseguirse explotando comercialmente –convenciones mediante- a Antártica, sino recuperando los ecosistemas terrestres y acuáticos sobreexplotados, mediante actividades extractivas y consumo sustentables. En cuanto al ya citado “Protocolo al Tratado Antártico sobre la Protección del Medio Ambiente”, si bien sostiene, mediante su preámbulo, la doble necesidad “... de incrementar la protección del medioambiente antártico y de los ecosistemas dependientes y asociados…” y de “… garantizar que Antártica siga utilizándose siempre y exclusivamente para fines pacíficos y no se convierta en escenario u objeto de discordia internacional…”,  desafortunadamente reafirma “... los principios de la Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos...”, la que a juicio del autor, es fuente de controversia internacional. Finalmente, respecto de la abolida convención reguladora de la actividad minera, a pesar de leerse en su preámbulo “... que es en interés de toda la humanidad que el área del Tratado Antártico continúe utilizándose siempre exclusivamente con fines pacíficos y que no llegue a ser escenario de discordia internacional...” no pudo evitarse la necesidad de incluir, en la misma, un artículo como el 7.3, sobre controversias entre partes y un “Anexo Para Un Tribunal Arbitral”.

 

 

 

                                                      

CONCLUSIONES

Sistema del Tratado Antártico

De todos los acuerdos intergubernamentales sobre Antártica, tan solamente el Tratado Antártico, aunque de objetivos incompletos, fue afortunado desde el punto de vista conservacionista, porque la Convención para la Conservación de las Focas Antárticas, la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos y la abolida Convención para la Reglamentación de las Actividades sobre los Recursos Minerales Antárticos, exponen a  severos riesgos -asociados a la explotación económica-  a la fauna y flora antárticas, riesgos innecesarios, ya que la demanda de alimentos y minerales de la humanidad, pueden satisfacerse con los recursos que existen al norte de la convergencia antártica, si se gestionaran apropiadamente los ecosistemas y se realiza un consumo sostenible de bienes y servicios.

El Sistema del Tratado Antárctico responde al sistema mundial imperante de generación de ricos cada vez más ricos, generación que se asienta en la depredación maquillada de la naturaleza o bien abierta cuando no puede maquillársela, en gobiernos impúdicamente  corruptos –propios de los países periféricos- que son algo así como la cola de barrilete de gobiernos y empresas poderosas, en científicos venales y en la falsedad de que seremos tanto más felices, cuando más consumamos.

Mientras no haya un compromiso mundial, de cumplimiento obligatorio y asociado a sanciones -esto tan solamente puede darse de manera efectiva, dentro del marco de las Naciones Unidas- mediante el que se renuncie a la explotación de los componentes bióticos y abióticos de Antártica, con el transcurso del tiempo seguirá incrementándose la apetencia mundial por aquellos, la que seguramente estará asociada a la discordia internacional. Las actuales convenciones, de carácter utilitarista, son desfavorables al ecosistema antártico.

 

Los asentamientos humanos.

Existen demasiados asentamientos (bases) y no pocos son excesivamente grandes, en relación a los fines conservacionistas y de investigación que se les ha asignado. De los precitados  sostienen los gobiernos que son de valía científica, pero enmascaran, en numerosas ocasiones, pretensiones de soberanía política e intereses económicos, surgiendo, así, una competencia desigual entre personal, medios de transporte de todo tipo – incluyendo helicópteros y aviones– y obras de ingeniería en constante expansión, por un lado y la flora y fauna inermes ante el avance de los hombres, por el otro, ya que estas estaciones se levantan, mayoritariamente, en los oasis costeros, donde resulta mas sencilla su construcción, mantenimiento y logística, aunque también son los únicos sectores de Antártica donde pueden proliferar la flora y la fauna, debido a la proximidad del mar. Estas bases producen la destrucción de la cobertura vegetal y la expulsión o, al menos, la reducción de los asentamientos de aves y mamíferos.

Desafortunadamente no existe un acuerdo internacional que promueva la reducción de los asentamientos humanos o, al menos, que su número no se incremente. Algunas de las posibilidades diplomáticas para alcanzar los objetivos precitados son:
· Ofrecimiento organizado por parte de los países que han levantado bases en Antártica, a aquellos que aún no lo hayan hecho y que tengan interés en realizar actividades científicas en este continente, de compartir sus instalaciones y equipos. La construcción de una base, su mantenimiento y el transporte de personal hacia y desde Antártica es muy costoso, por lo que un ofrecimiento como el citado sería bien recibido por aquellos países que no reclaman soberanía, ni pretenden realizar explotación económica.
· Otro camino podría ser la reducción recíproca, multilateral, y progresiva de bases innecesarias para fines científicos y conservacionistas.

· Una tercera posibilidad podría ser el ofrecimiento de una suma de dinero razonable y compensatoria, por parte de gobiernos e instituciones interesadas en proteger al ecosistema antártico, a aquellos países que tienen estaciones innecesarias, con el fin de que acepten su remoción.

Una Antártica  no sujeta a apetencias económicas, no despertará el interés de los gobiernos en levantar nuevas bases y hasta generará condiciones para su reducción, favoreciendo la conservación del ecosistema.

 

 

Turismo

Es una actividad sostenida, creciente y carente de cuidado hacia el ecosistema, tal como, actualmente, la están realizando las empresas y esto es así pese a la adhesión de las precitadas –mediante  la Organización Mundial del Turismo (OMT)- al Tratado Antártico, al Protocolo de Madrid, a los acuerdos de cooperación con la UNESCO y el PNUMA y al envío de representantes a la cumbres internacionales sobre protección de la biodiversidad antártica. La modalidad de turismo que se practica actualmente, ha generado un impacto altamente desfavorable, verano tras verano, sobre sitios de rica biodiversidad, no habiendo posibilidad alguna de recuperación, durante el otoño y el invierno. Buques que transportan centenares de turistas,  se suceden a lo largo de los meses, unos a otros, desembarcando viajeros en los mismos escasos sitios de rica biodiversidad y alta fragilidad. Un ya demasiado elevado y creciente número de visitantes y un insuficiente número de guías naturalistas para hacer cumplir las normas de bioconservación, son características del turismo irracional, no sustentable, que las empresas dedicadas al turismo, más preocupadas por el negocio que por el conservacionismo, practican.

Los  daños que actualmente ocasionan el gran número de turistas y su modalidad  de visita, tan solamente serán contenidos y revertidos con normativa apropiada que, a modo de ejemplo, incluya cupos de visitantes -los que necesariamente serán variables, de acuerdo al lugar seleccionado para la visita- prohibición de visitas terrestres, si fuera necesario la recuperación de los  biótopos afectados  y el reemplazo  de aquellas por avistajes desde el mar; mayor número de guías naturalistas a bordo de los buques dedicados al turismo, además de un apropiado control de la actividad de las empresas, mediante, por ejemplo, el embarque de observadores-naturalistas, de ONGs representativas, etc4.

 

 

 


 CONCLUSIONS

Antarctic Treaty System

Of all the inter-government agreements on the Antarctica existing, only the Antarctic Treaty, in spite of its incomplete goals, has been successful from the conservationist perspective. Other agreements, such as the Convention for the Preservation of Antarctic Seals, the Convention for the Preservation of the Antarctic Live Marine Resources and the Convention for the Regulation on Activities Related to Mineral Resources in the Antarctica, expose the fauna and flora in the area to unnecessary dangers, since human need for food and minerals can be satisfied with the resources existing in the north of the Antarctic area, if ecosystems are duly managed and sustainable use of property and services are properly managed.

Unless there is a world commitment, obligatory and penalized in case of non compliance - something only possible within the frame of the United Nations – to stop the exploitation of biotic and abiotic components in Antarctica, there will be a world growing demand for such elements, something that will most probably cause discord among nations. Present day conventions, most utilitarian in nature, have a unfavorable attitude to the Antarctic ecosystem.

 

Human settlements

An Antarctica not subjected to economics craving, will probably make governments lose their interest in setting new bases and even cause their intention to reduce them, something that will surely favor the preservation of that ecosystem.

 

Tourism

All systematic damage caused by unsustainable tourism, can be only stopped and reverted with adequate legislation.

 

Notas

1- Los textos completos y comentados de los acuerdos intergubernamentales citados, pueden encontrarse en las siguientes obras:

“ANTARTIDA”. Rebagliati, Orlando. Editorial Dunken. 1996
LA ANTARTIDA. RESERVA ECOLOGICA”. Fraga, Jorge A. Instituto de   Publicaciones Navales. 1992 .

“ANTARTIDA Y ARCHIPIELAGOS SUBANTARTICOS ” Ts 1 y 2. Palazzi, Rubén. Editado por la Fuerza Aérea Argentina.

“HANDBOOK OF THE ANTARCTIC TREATY” USA. Departamento de Estado. 1994
También pueden consultarse en la web

 

2- Si en Argentina se practica  la pesca  insustentable en los ríos-de  la que el sábalo es un elocuente ejemplo- se explotan los caladeros oceánicos casi hasta extinción,  se desmonta el bosque nativo a un ritmo superior al mundial, se destruyen ecosistemas naturales por el avance descontrolado de las fronteras urbana y agrícola, se practica un turismo insustentable, existen cuencas hídricas hipercontaminadas, siendo, además, este país, uno de los más importantes proveedores de especimenes destinados al tráfico ilegal de fauna, ¿puede pensarse, con fundamento, que existe la voluntad necesaria, desde el  Gobierno Nacional y el provincial de Tierra del Fuego,  para  proteger a un ecosistema que, como el antártico,  se encuentra a 1000 Km al sur del Pasaje de Drake,  cuando no existe ni una Armada con recursos mínimos para proteger la ZEE, ni un servicio de guarda parques bien dotado, para proteger a los ecosistemas de la Argentina Sur Americana?

 

3- Noruega es el más importante productor y exportador de salmón rosado. Las empresas dedicadas a la acuicultura de esa especie, se valen de los peces del mar de Noruega con el fin de alimentar a los salmones, lo que ha reducido muy sensiblemente las poblaciones de aquellos, de las que se alimentan, también, las aves y las focas, generándose una muy importante disminución de estas especies.

 

4- Se sugiere la lectura del trabajo del autor,  titulado “El impacto del Turismo en Antártica”

 

 

APENDICE

A continuación se reproducen los preámbulos del Tratado Antártico, de las Convenciones y del Protocolo comentados en este trabajo y las medidas acordadas para la protección de la fauna y flora antárticas.

                                                         

TRATADO ANTARTICO

PREAMBULO

“Los Gobiernos de Argentina, Australia, Bélgica, Chile, la República Francesa, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, la Unión del Africa del Sur, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de América.

Reconociendo que es interés de toda la humanidad que la Antártica continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional.

Reconociendo la importancia de las contribuciones aportadas al conocimiento científico como resultado de la cooperación internacional en la investigación científica en Antártica.
Convencidos de que el establecimiento de una base sólida para la continuación y el desarrollo de dicha cooperación fundada en la libertad de investigación científica en Antártica, como fuera aplicada durante el Año Geofísico Internacional, concuerda con los intereses de la ciencia y el progreso de toda la humanidad.
Convencidos también, de que un Tratado que asegure el uso de Antártica exclusivamente para fines pacíficos y la continuación de la armonía internacional en la Antártica promoverá los propósitos y principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas, han acordado lo siguiente:………………………………………………………………………………”

y a continuación se encuentran los 14 artículos que componen el resto de la norma.

 

 

CONVENCION PARA LA CONSERVACION DE LAS FOCAS ANTARTICAS

“Las partes contratantes,

Recordando las Medidas Acordadas para la Conservación de la Fauna y la Flora Antárticas, adoptadas en el Tratado Antártico firmado en Washington el 1° de Diciembre de 1959.

Reconociendo la preocupación general acerca de la vulnerabilidad de las focas antárticas a la explotación comercial y la consiguiente necesidad de medidas de conservación efectiva.

Reconociendo que las poblaciones de focas antárticas constituyen un importante recurso vivo del medio marino, que exige un acuerdo internacional para su conservación efectiva.
Reconociendo que este recurso no deberá ser agotado por una explotación excesiva y en consecuencia que toda caza debería ser regulada, para no exceder los niveles de óptimo rendimiento sostenible.

Reconociendo que a fin de mejorar los conocimientos científicos y establecer así la explotación sobre una base racional, será necesario hacer los mayores esfuerzos, tanto para alentar las investigaciones biológicas y de otra índole sobre las poblaciones de focas antárticas, como para obtener información de dichas investigaciones y de las estadísticas de futuras operaciones de caza de focas, de manera que puedan formularse normas adicionales adecuadas.

 Notando que el Comité Científico para Investigaciones Antárticas del Consejo Internacional de Uniones Científicas (SCAR) está dispuesto a llevar a cabo las tareas que del mismo requieren en esta Convención.

Deseando promover y lograr los objetivos de protección, estudio científico y utilización racional de las focas antárticas y mantener un equilibrio satisfactorio en el sistema ecológico.

Han convenido lo siguiente:……………………………………………………”
y a continuación se encuentran16 artículos y 1 apéndice.

 

 

CONVENCION SOBRE LA CONSERVACION DE LOS RECURSOS VIVOS MARINOS ANTÁRTICOS.

“Las partes contratantes,

Reconociendo la importancia de salvaguardar el medio ambiente y de proteger la integridad del ecosistema de los mares que rodean la Antártica.
Observand
o la concentración de recursos vivos marinos en las aguas antárticas y el creciente interés en las posibilidades que ofrece la utilización de esos recursos como fuente  de proteínas.

Conscientes de la urgencia de asegurar la conservación de los recursos vivos marinos antárticos.
Considerando que es esencial aumentar el conocimiento del ecosistema marino antártico y de sus componentes, para poder basar las decisiones sobre recolección en una sólida información científica.

Persuadidas de que la conservación de los recursos vivos marinos antárticos exige la cooperación internacional, teniendo debidamente en cuenta las disposiciones del Tratado Antártico y con la participación activa de todos los Estados dedicados a actividades de investigación o recolección en aguas antárticas

Reconociendo las responsabilidades fundamentales de las Partes Consultivas del Tratado Antártico en materia de protección y preservación del medio ambiente antártico y en particular sus responsabilidades en virtud del  párrafo 1.f del artículo IX del Tratado Antártico, con respecto a la protección y conservación de los recursos vivos de Antártica.
Recordando la acción ya emprendida por las Partes Consultivas del Tratado Antártico, en especial las Medidas Acordadas para la Conservación de la Fauna y la Flora Antárticas, así como las disposiciones de la Convención para la Conservación de Focas Antárticas.
Teniendo presente la preocupación por la conservación de los recursos vivos marinos antárticos expresada por las Partes Consultivas en la Novena Reunión Consultiva del Tratado Antártico y la importancia de las disposiciones de la Recomendación de la IX-2 que dio lugar al establecimiento de la presente Convención.

Persuadidas de que interesa a toda la humanidad preservar las aguas que rodean al continente antártico para fines pacíficos exclusivamente y evitar que lleguen a ser escenario u objeto de discordia internacional.

Reconociendo a la luz de lo que antecede, que es conveniente establecer un mecanismo apropiado para recomendar, promover, decidir, y coordinar las medidas y estudios científicos necesarios para asegurar la conservación de los recursos vivos antárticos,
Han convenido lo siguiente:……………………………………………………………………….”

y a continuación se encuentran 33 artículos y 1 “Anexo Relativo al Tribunal de Arbitraje”

 

 

 

PROTOCOLO AL TRATADO ANTARTICO SOBRE PROTECCION DEL MEDIO AMBIENTE

PREAMBULO

“Los Estados Parte de este Protocolo al Tratado Antártico, en adelante denominados las Partes,
Convencidos de la necesidad de incrementar la protección del medio ambiente antártico y de los ecosistemas dependientes y asociados.

Convencidos de la necesidad de reforzar el Sistema del Tratado Antártico para garantizar que Antártica siga utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y no se convierta en escenario u objeto de discordia internacional.

Teniendo en cuenta la especial situación jurídica y política de Antártica y la especial responsabilidad de las Partes Consultivas del Tratado Antártico de garantizar que todas las actividades que se desarrollen en Antártica sean compatibles con los propósitos y principios del Tratado Antártico.

Recordando la designación de Antártica como Área de conservación especial y otras medidas adoptadas con arreglo al Sistema del Tratado Antártico para proteger el medio ambiente antártico y los ecosistemas dependientes y asociados.
Reconociendo además las oportunidades únicas que ofrece Antártica para la observación científica y la investigación de procesos de importancia global y regional.
Reafirmando los principios de conservación de la Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos.
Convencidos de que el desarrollo de un sistema global de protección del medio ambiente de Antártica y de los ecosistemas dependientes y asociados interesa a la humanidad en su conjunto.

Deseando completar con este fin el Tratado Antártico, acuerdan lo siguiente:..............................................................................................................................”
y a continuación se encuentran 27 artículos, 1 apéndice de 13 artículos y 5 Anexos de 8, 9, 13, 15, y 12 artículos.

 

CONVENCION PARA LA REGLAMENTACION DE LAS ACTIVIDADES SOBRE

RECURSOS MINERALES ANTARTICOS.

(No forma parte del Sistema del Tratado Antártico)

PREAMBULO

“Los Estados Parte de esta Convención, en adelante denominados las Partes,

Recordando las disposiciones del Tratado Antártico.

Convencidas de que el Sistema del Tratado Antártico ha probado su eficacia en la promoción de la armonía internacional en la consecución de los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, al asegurar la ausencia de toda medida de carácter militar y la protección del medio ambiente antártico y en la promoción de la libertad de investigación científica en Antártica.

Reafirmando que es en interés de toda la humanidad que el área del Tratado Antártico continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional.

Tomando nota de la posibilidad de que puedan existir recursos minerales explotables en Antártica.
Teniendo presente la especial condición jurídica y política de Antártica y la responsabilidad especial de las Partes Consultivas del Tratado Antártico de garantizar que todas las actividades en Antártica estén en conformidad con los propósitos del Tratado Antártico.

Teniendo presente también que un régimen para los recursos minerales antárticos debe estar en conformidad con el Artículo IV del Tratado Antártico y que, en consecuencia, debe ser sin perjuicio y aceptable para aquellos Estados que hacen valer derechos o reclamaciones de soberanía territorial en Antártica y para aquellos Estados que no reconocen ni hacen valer tales derechos o reclamaciones, incluyendo aquellos Estados que hacen valer un fundamento de reclamación de soberanía territorial en Antártica.
Tomando nota del valor ecológico, científico y de estado silvestre de Antártica y de la importancia de Antártica para el medio ambiente global.

Reconociendo que las actividades sobre recursos minerales antárticos podrían afectar adversamente el medio ambiente antártico o ecosistemas dependientes o asociados.
Creyendo que la protección del medio ambiente antártico y ecosistemas dependientes y asociados debe ser una consideración básica en las decisiones que se adopten acerca de eventuales actividades sobre recursos minerales antárticos.

Preocupados por asegurar que las actividades sobre recursos minerales antárticos, si tuvieran lugar, están en conformidad con la investigación científica y otros usos legítimos de Antártica.

Creyendo que un régimen que regule las actividades sobre recursos minerales antárticos fortalecerá aún más el Sistema del Tratado Antártico.

Convencidos de que la participación en las actividades sobre recursos minerales antárticos debe estar abierta a todos los Estados que tengan interés por tales actividades y que suscriban un régimen que las regule y que debe tenerse en cuenta la situación especial de los países en desarrollo que son Partes del régimen.
Creyendo que una reglamentación efectiva de las actividades sobre recursos minerales antárticos es interés de la comunidad internacional en su conjunto:

Han acordado lo siguiente:………………………………………………………………………”

y a continuación se encuentran 67 artículos y 1 anexo de 12 artículos.

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 Ponencia presentada en el XII Encuentro Internacional Humboldt "El Capitalismo como Geografía", La Rioja, Argentina - 20 al 24 de setiembre de 2010.