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Asunto:[encuentrohumboldt] 15/09 - Red de actores en el control de la fiebre aftosa
Fecha:Domingo, 15 de Febrero, 2009  23:37:16 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..................ar>

Red de  actores en el control de la  fiebre aftosa[1]

 

María Cristina Nin

Departamento e Instituto de Geografía

FCH. UNLPam

 

 

 

Resúmen                                 

            El propósito de la presente ponencia es analizar el rol de los  actores que intervienen en el control de la fiebre aftosa.

            El mercado internacional de carnes vacunas se caracteriza por la presencia de restricciones comerciales y sanitarias. Los países importadores han establecido barreras arancelarias  y para-arancelarias a los efectos de proteger su producción.

            El mercado de la carne vacuna se encuentra segmentado, ya que los países productores se dividen en los que pertenecen al circuito de países libre de aftosa, y los que padecen de este problema sanitario.

            La presencia de este virus en el territorio argentino no es reciente, sin embargo fue en las dos últimas décadas cuando el Estado argentino invirtió recursos económicos y organizó una red de actores para  controlar y erradicar la enfermedad. Se trata de identificar y analizar las acciones de los actores sociales involucrados en la tarea de erradicar la enfermedad en la Provincia de La Pampa.

            Durante el período 1990-2006, la presencia de aftosa afectó el circuito productivo de la carne vacuna.

            El análisis del circuito implica  la identificación de los actores intervinientes, por ello se estudiará el rol que los distintos actores sociales tuvieron y tienen en la implementación de programas y políticas para la erradicación de la  aftosa.

 

 

Abstract

Actors net in the foot and mouth disease control.

The purpose of this paper is to analyze the role of actors who take part in the foot and mouth disease control.

The international market of bovine beef is characterized by the presence of health and commercial restrictions. The importing countries established tariff barriers and “para-tariff” in order to protect its production.

The market of bovine beef is segmented, because the producer countries are divided in those which belong to the circuit of foot and mouth disease-free countries and those which suffer from this sanitary problem.

The presence of this virus in the Argentinean territory is not new, however it was in the last two decades when Argentinean State invested economic resources and organized a actors net to control and eradicate the disease. This is about identifying and analyzing the actions of the social actors involved in the task of eradication of the disease in the Province of La Pampa.

During the period 1990-2006, the presence of the foot and mouth disease affected the productive circuit of bovine beef.

The analysis of the circuit implies the identification of the intervenient actors, that is the reason why it will be studied the role that the different social actors had and has in the implementation of programmes and policies to the eradication of foot and mouth disease.

El rol del Estado

 

            En las  últimas décadas, la reforma del Estado, el ajuste económico, la renovación tecnológica son algunos de los cambios que impone el capitalismo avanzado, a los cuales los países dependientes no han podido escapar, provocando consecuencias negativas en los distintos sectores de la economía y por lo tanto en la población.

            La adopción de nuevas tecnologías no ha llegado a todos los sectores al mismo tiempo. En el caso de la producción de carnes este proceso ha sido más lento que en la producción agrícola. Ello trajo como consecuencia que la primera sea menos atrayente y competitiva que la segunda, y por consiguiente se traslade a suelos marginales. Dentro de la ganadería el sector de la cría ha sido el que más sufrió estas consecuencias.

            El aumento del intercambio comercial junto al fenómeno de la globalización productiva y los procesos de integración regional en el mundo, son el escenario de riesgos pero a la vez de  oportunidades indispensables para alcanzar la transformación de la economía nacional. La competencia y el logro de la máxima eficiencia son preceptos que priman en la organización de la producción  actualmente.

            Desde los primeros años del siglo XX, el mercado internacional de carnes vacunas se caracteriza por la presencia de restricciones comerciales y sanitarias. Los países importadores han establecido barreras arancelarias y para-arancelarias a los efectos de proteger su producción y reducir los egresos de divisas por la importación de carnes vacunas. “Una vez instaladas las primeras plantas frigoríficas en el país, con amplio predominio de capital inglés, hacia 1900 la aftosa fue utilizada como determinante de la prohibición impuesta por el Reino Unido a la importación de ganado en pie proveniente de la Argentina. Reabiertos en febrero de 1903 los puertos británicos, en junio del mismo año se cerraron definitivamente luego de anunciarse nuevos casos de aftosa” (Azcuy Ameghino, 2007:116). Desde hace más de un siglo, la fiebre aftosa es un obstáculo para la producción bovina en la Argentina.

            El mercado internacional de la carne se encuentra segmentado, ya que los países productores se dividen entre los que se encuentran en el “circuito libre de aftosa” y los que por el contrario, padecen de este problema sanitario. Argentina formó parte del primer circuito por escasos meses, para pasar a integrar parte del segundo circuito, luego del brote de aftosa del año 2001 y 2006.

            Los acontecimientos han demostrado que la enfermedad no se erradica, sólo se  controla. En el ejercicio de este control, el Estado es sin lugar a dudas, el único responsable, debido a que son los organismos que de él dependen los encargados de llevar adelante los controles pertinentes. Responsabilidad que llevará a que la producción argentina pueda crecer y mejorar su calidad o se retraiga  perjudicando la economía  del país y de miles de productores, que con sus acciones contribuyen a que el Estado tenga éxito en sus políticas.

            En el presente estudio, el análisis de las condiciones que posibilitan la complementariedad y la cooperación efectivas entre el Estado y la sociedad civil, entre los sectores público y privado permite comprender  las relaciones Estado-sociedad en los procesos de puesta en práctica de acciones concretas para resolver el problema de la fiebre aftosa en los rodeos de ganado.

 

 

Instituciones y sujetos intervinientes

 

            La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, área que depende del Ministerio de Economía y Producción de la Nación, a través del SENASA (Servicio de Sanidad Animal) ha ideado una estructura organizativa que lleva adelante las tareas del programa de lucha contra la fiebre aftosa, donde el Estado y el sector privado actúan en forma coordinada.

            Respecto al Senasa[2], organismo sanitario nacional, funciona descentralizado dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya), se encarga de ejecutar las políticas nacionales en materia de sanidad y calidad animal y vegetal y verificar el cumplimiento de la normativa vigente en la materia. Este organismo planifica, organiza y ejecuta programas y planes específicos que reglamentan la producción, orientándola hacia la obtención de alimentos inocuos para el consumo humano y animal. Entre otras, las acciones del Senasa son: prevenir, diagnosticar, controlar y erradicar las enfermedades de los animales y las de origen animal, transmisibles al hombre, así como las plagas y enfermedades que afecten a los vegetales, instrumentando y promoviendo la acción sanitaria y fitosanitaria en todo el territorio nacional; emite certificaciones que correspondan, tanto en el ámbito nacional como en lo referente a exportaciones e importaciones; establece zonas y fronteras epidemiológicas cuando lo requiera la salvaguarda del patrimonio sanitario animal o vegetal, aplicando las medidas necesarias; adopta y ejecuta las medidas técnicas apropiadas, inclusive el sacrificio de animales y destrucción de vegetales, para salvaguardad el patrimonio sanitario animal y vegetal. 

El supervisor de la Oficina  Regional La Pampa - San Luis del SENASA explica que…

 “La tarea específica del organismo es la de controlar y la de realizar  auditorías respecto a la sanidad animal. En 2007 se regionalizó y con esta medida se descentralizaron las acciones. Cada provincia es la responsable de aplicar el plan de control de aftosa. En La Pampa existen 24 fundaciones o entes de aplicación de las vacunas. Entre los objetivos de la Oficina Regional está el de transformarse en un organismo más abierto, para continuar trabajando en conjunto con el gobierno provincial, las fundaciones,  los productores y la Facultad para lograr ámbitos de capacitación permanentes.” (A. S.).[3]

 

 

 

            Esta estructura participativa está conformada por CONALFA (Comisión Nacional de Lucha contra la Fiebre Aftosa) (ley 24305), COPROSAS (ley 23899) y Entes Sanitarios de lucha contra la Fiebre Aftosa (ley 24305).

            Los entes sanitarios constituirán la base de ejecución del programa a nivel local, su actuación es oficializada por el SENASA. En el caso de La Pampa están representados por las fundaciones y la sociedad rural[4]. Las primeras se encuentran ubicadas en las cabeceras de Departamento en la Zona este de la Provincia, en el oeste una misma fundación se encarga de organizar dos Departamentos. Respondiendo este nivel organizativo a la existencia ganadera de cada área.

            En el orden provincial se procura el establecimiento de asociaciones de segundo grado que agrupan a los entes, éstas son las interlocutoras de los aspectos operativos del programa. Con respecto al funcionamiento de esta estructura,

 

La COPROSA, Comisión Provincial de Sanidad Animal, está integrada por el sector público y privado. En ella participan representantes de los productores a través de diferentes entidades como la Sociedad Rural, Federación Agraria, Asociación Agrícola Ganadera; por el sector público participa el INTA, SENASA, la Dirección de Agricultura y Ganadería (el presidente de COPROSA es el Director de Agricultura  y Ganadería), el sector académico esta representado por la Facultad de Ciencias Veterinarias y los profesionales veterinarios con la participación del Colegio que los agrupa.

Se realizan reuniones periódicas en las cuales se conversan problemáticas relacionadas con la sanidad animal, se plantean problemáticas que puedan solucionarse. Se discuten se proponen ideas y se consensúan las políticas a implementar.

En la última reunión se solicitó la modificación del calendario de vacunaciones. Se planteó la dificultad de vacunar durante el período de destete, entonces se propuso el calendario de vacunación  en los períodos de mayo - junio y diciembre - enero” (P. G.)[5].

 

            Los Entes Sanitarios realizan tareas referidas a vacunación, registro del RENSPA (registro nacional sanitario de productores agropecuarios), vacunación antibrucélica, identificación, vigilancia epidemiológica y control de movimientos de ganado, incluyendo la emisión de proyectos de certificaciones.

            Las Fundaciones y la Sociedad Rural están organizadas con un coordinador (profesional médico veterinario) y son responsables del control y  la vacunación de la hacienda, la que es realizada por vacunadores asignados por cada coordinador cuando los productores solicitan el turno de vacunación.

             Las vacunaciones, a partir del brote en el año 2001, son realizadas por profesionales veterinarios, en la mayoría de los casos,  en otros la ejecuta personal idóneo;  antes de 2001 eran realizadas por personal no profesional capacitado para ello.

 

 

“En el Departamento Capital todos los vacunadores son Médicos Veterinarios excepto uno. Las dosis se compran de manera directa al Laboratorio Biogénesis, que es el único proveedor de la misma en este Departamento. El responsable técnico de la Fundación Capital para la Sanidad Animal (FUNCAP) se encarga de distribuir las dosis a los vacunadores de acuerdo a la solicitud de los productores. El costo de la vacuna incluyendo el costo operativo es de $ 2,20. La FUNCAP está integrada por una comisión directiva formada por cuatro miembros de la Asociación Agrícola Ganadera y cuatro miembros de la Cooperativa mixta agrícola ganadera de Anguil; y por una comisión técnica formada por profesionales representantes de la Facultad de Agronomía , del  Colegio de Veterinarios, del Senasa, de la dirección General de Agricultura y Ganadería, del INTA, de la Asociación Agrícola de Santa Rosa y de la Cooperativa mixta de Anguil”( D. D.)[6]

 

            Se puede vincular estas redes de organización con lo planteado por Coleman (1990), quien considera que el conjunto de jugadores o las formas de interacción social se pueden denominar estructura social (Clemens, 2001). Según el análisis de Clemens, “el entorno institucional local puede ser definido como la estructura social local dentro de la cual circula una diversidad de reglas. Tanto la estructura como las reglas pueden ser caracterizadas por diferentes niveles de formalidad; desde organizaciones formales y leyes, hasta relaciones de amistad y normas de comportamiento” (Clemens, 2001).

            En la problemática que se analiza en esta tesis, se puede ver reflejado el surgimiento de reglas impuestas desde el Estado ante la imposibilidad de exportar carnes, una materia prima que ocupa un lugar primordial en el producto bruto de nuestro país y de la provincia de La Pampa. No obstante la imposición “desde arriba” del conjunto de normas y reglamentaciones para poder comercializar carnes, los productores aceptaron las normas y se apropiaron de ellas, institucionalizándolas y cumpliéndolas. Esta integración de los productores a la estructura institucional ha generado el surgimiento, a mi modo de ver, de un capital social, que se constituyó en un recurso productivo vital para la superación de este problema. Entendiendo el concepto de capital social como “..el conjunto de normas, instituciones y organizaciones que promueven la confianza y la cooperación, aunque sin olvidar que el capital social debe ser  entendido también como capacidad organizativa, madurez emocional y psicológica, salud física y aptitud social para el desarrollo moral, estético y personal” ( Caravaca Barroso, Gonzalez Romero, Pérez, 2006:142). En el abordaje de la problemática de la fiebre aftosa, las prácticas implementadas y la formación de conciencia constituyen las condiciones culturales en las que tienen lugar los procesos económicos y están vinculados directamente a los resultados obtenidos.

 

 

Los productores como protagonistas

 

            Los  productores entrevistados,  manifiestan no tener objeción en la continuidad de la aplicación de la vacuna antiaftosa. La vacuna se aplica dos veces al año, tiene un costo de dos pesos con treinta centavos por animal (incluido el costo del médico veterinario vacunador).

            Entre los productores se observa una actitud de naturalidad ante el procedimiento de la vacunación y no se visualiza ninguna resistencia a implementarla.

Así comenta un médico veterinario del Departamento Capital la relación productor-vacunación;

 

“¿Cuando Vacunamos? Pedime turno, me dicen los productores que son clientes y saben que también realizo ese trabajo. Saben que es algo que hay que hacer porque si no, no pueden mover hacienda” (G.L)[7].

 

            El mismo consiste en solicitar el turno a la fundación correspondiente al Departamento; el que es otorgado por un coordinador, con fecha y horario precisos. Luego que se concreta la misma, se realiza un acta la cual es firmada por el propietario o encargado del establecimiento donde se vacunaron los animales. El veterinario entrega dicha acta en la Fundación correspondiente (ver Formulario de Acta en página 60). El productor debe abonar en ese lugar  el costo de la vacuna más el operativo; luego entrega la certificación en SENASA, con este trámite se da por finalizadas las exigencias sanitarias.[8]

 

 

 

 

 

 

 

Foto Nº 1

Vacunación de un rodeo bovino

 

Fuente: Cuadernillo de Actualización Técnica para Veterinarios. Biogénesis-Bagó 2008.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura Nº 1

 

 

 

 

            De lo expuesto hasta aquí se puede afirmar que las acciones coordinadas por el Estado Nacional con los diferentes actores (públicos, privados, productores, profesionales) son posibles y también necesarias. A partir de esta experiencia está instalada la capacidad de trabajo en forma conjunta y recursos humanos  formados para concretar diversas acciones en pos de mejorar la producción de carne bovina.

            Es importante revalorizar el trabajo diario de los productores en la lucha para controlar la aftosa en los rodeos vacunos argentinos. Así relata un Ingeniero Agrónomo las dificultades de este trabajo… 

 

“Indudablemente hay que continuar con el control. Sería conveniente que se realice una sola vacunación al año y que las fechas estuvieran pensadas de acuerdo a las épocas de pariciones. Por que es difícil juntar las vacas con ternero en pie sobre todo en las zonas de monte ya que este procedimiento se realiza cortando el agua. Lo ideal sería llegar a una sola vacunación al año para hacer un solo movimiento de hacienda al año. En los campos limpios no es tan complicado”. (R. S)[9] .

 

            El precio de la carne se encuentra por estos días en la tapa de todos los periódicos y en el comentario de toda la sociedad. Lo que aparenta haber quedado olvidado es la crisis sanitaria que se atravesó en distintos períodos y que  cerró los mercados internacionales.

            Las medidas que pretendieron mejorar la situación sanitaria de los rodeos bovinos argentinos y  que por  consiguiente colocaban al país en el status sanitario del circuito de países libre de la enfermedad aftosa; quedaron desdibujadas frente a medidas coyunturales. Medidas como el cierre a las exportaciones, acuerdos de precios, imposición de precios referenciales. Esta situación agrega incertidumbre y desaliento a los productores ganaderos. En relación con la planificación de políticas, un dirigente rural sostiene que…

 

“El Estado debe pensar y planificar políticas ganaderas a largo plazo. Políticas públicas que apunten a mejorar la productividad y la sanidad animal. Que sean consensuadas entre todos los sectores, público y productivos, que se piensen para que no ganen los más poderosos del sector.

Respecto al control de la aftosa lo más negativo fue levantar la vacunación en el gobierno de Menem. Se deben continuar las dos vacunaciones anuales y aprovechar y valorar la concientización que lograron los productores de vacunar y aplicar el plan de control de esa enfermedad” (U. F)[10]

 

 

           

            El Estado ha sido el promotor y ejecutor del control sanitario en la lucha contra la fiebre aftosa. El éxito de esta política, planificada para insertar a las carnes argentinas en el mercado internacional sin ninguna restricción, fue y es sostenido por el accionar de los productores. Ellos fueron y son protagonistas del control sanitario, mediante su trabajo diario y responsabilidad en el cumplimiento de las normativas propuestas por el Estado.

           

 

            Dedicar un capítulo a los productores, teniendo en cuenta sus vivencias y perspectivas es de suma importancia para culminar el análisis propuesto en la presente tesis.

            Es importante aclarar que para este estudio no se tiene en cuenta la tipología de productores, si son pequeños, medianos o grandes. Sin embargo, conviene realizar una lectura de datos que proporcionen  una idea respecto a la cantidad de explotaciones y productores que conforman el área de estudio.

            Según el Censo Nacional Agropecuario 2002, existen en el Departamento Capital 361 EAPs. Al respecto, M. Labey  (2007) compara los datos intercensales de la escala de extensión de las explotaciones agropecuarias para el departamento Capital, “(…) entre 1.969 y 1.988 desaparecen las unidades de hasta 25 has. y para el Censo Nacional Agropecuario 2.002 hay 5. En las EAPs de 25 a 100 has. hay una considerable disminución, de 73 existentes en el departamento para 1969, quedan 45 en 1.988 y 26 en 2.002, es decir aproximadamente un 65% menos EAPs de estas dimensiones. En las explotaciones de hasta 200has. se pasa de 95 a 70 y 53 en los tres censos analizados. Entre 1.969 y 2.002 disminuyen de 230 a 217 el número de EAPs con superficies que tienen entre 200 y 1.000 has. en el departamento en estudio. En relación a las extensiones superiores a 2500 has., aumentan el número de unidades, incluso se registran tres (3) unidades de explotación con más de 10.000 hectáreas para 1.988, mientras que en 1.969 no se registraban explotaciones de esta escala productiva” (Labey M, 2007:129).

            De acuerdo a los datos del año 2007 que proporciona el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA), existen en el Departamento Capital 430 unidades productivas. Estos datos nos indican que se pueden considerar productores no solo a los propietarios de tierras sino a todos aquellos que realizan una actividad productiva, en este caso la ganadería bovina. La actividad puede estar emprendida por propietarios, arrendatarios o personas que adquieren ganado y lo entregan a capitalizar. También chacareros que nacieron en el campo y continúan con la actividad, productores que no residen en la zona rural pero se desplazan periódicamente a su establecimiento para realizar las tareas agropecuarias; nuevos sujetos rurales, considerados como tales aquellos que se iniciaron en la actividad agropecuaria en los últimos veinte años pero cuya procedencia no es del sector.

            Siguiendo las palabras de Miguens (2007) “Durante los últimos cincuenta años, el sector productor se ha agrupado en cada una de las zonas del país, en las llamadas Comisiones Locales de Sanidad Animal, que colaboran con los representantes del sector sanitario oficial en acciones de diagnóstico temprano de las enfermedades, en particular la fiebre aftosa, y de seguimiento de las campañas de vacunación contra esta enfermedad, entre otras enfermedades del ganado (…)” (Miguens, 2007:480).

            La participación activa de los productores en las acciones de aplicación de vacunas a los rodeos es uno de los factores de éxito en la lucha por el control de la aftosa. Son los productores los que asumen el costo de la aplicación de la vacuna contra la fiebre aftosa con adyuvante oleoso que se aplica semestralmente.

            A través de los años, los productores han transformado sus prácticas profesionales y han tomado como parte de su cultura de trabajo las ventajas de la prevención de las enfermedades mediante la vacunación, por sobre  medidas curativas, muchas veces más costosas de implementar y a veces poco eficaces. De este modo expresan los productores entrevistados sus prácticas y sus ideas respecto a la vacunación…

 

“Vacunar, está muy bien, es la única manera de seguir teniendo status para exportar” (F. C)[11].

 

“Ahora vacuna todo el mundo, este es un plan funcional” (C. D)[12].

 

“No hay dudas, cuando es la época de vacunación, hay que solicitar turno, sino después no podes mover hacienda” (L. R)[13].

 

“Cuando se puede pedimos que venga a vacunar nuestro veterinario, y aprovechamos para hacer otros trabajos” (A. F)[14].

 

 

            Durante todo el proceso de control y lucha por erradicar la enfermedad, los productores ganaderos, trabajan con el asesoramiento profesional de los médicos veterinarios y del Servicio Sanitario Oficial. Sin esta relación trialéctica no serían posibles las acciones sanitarias preventivas.

            “Las políticas sociales deberían capitalizar los recursos humanos y materiales en acciones concertadas que comprometan al conjunto del tejido social local. La localización de las políticas sociales no termina con las reformas institucionales descentralizadoras; es necesario que existan sujetos-actores capaces de llevar  a cabo una verdadera cogestión de las políticas sociales”  (Arocena, 1995:115).

            Para dar cuenta de esta acción conjunta, la experiencia de un veterinario es ilustrativa…

 

“Llegué al establecimiento, los animales estaban encerrados, cuando empezaron a pasar por la manga observé exceso de baba, un olor a descomposición que es característico de la enfermedad. Se examinaron más animales en el yugo. Se suspendió el trabajo que habíamos planificado realizar. Inmediatamente le dije al productor que tenía que informar a la fundación  y no se opuso. Luego del  alerta, personal del Senasa visita el establecimiento y procede a tomar muestras para el diagnóstico definitivo” (G. L).

 

 

            El jefe técnico de la Fundación Capital (FUNCAP) explica el proceso de denuncia de los casos de aftosa de la siguiente manera;

 

“Una vez que el veterinario o productor denuncian la presencia de aftosa y senasa la confirma, se interdicta el campo. La hacienda n se puede mover, se vacuna todo el ganado de esa propiedad y se realiza un anillo alrededor del mismo para proceder a vacunar también” (D. D).

 

            En el estudio realizado, los productores entrevistados y los productores en general, se comportaron como sujetos cogestores de las políticas propuestas por el Estado. Sin la participación activa de los principales actores del primer eslabón del circuito productivo de la carne, el control de la enfermedad no sería posible. De hecho en los momentos que  ese control se debilitó, fue debido al incorrecto accionar de más de un responsable en la cadena de producción y comercialización.

 

 

 

Reflexiones finales

 

 

 

            A partir  del estudio de diferentes fuentes y documentos oficiales se abordó el rol de los diferentes actores que intervienen en el primer eslabón del circuito de la ganadería en la provincia de La Pampa. El análisis de la información y las entrevistas realizadas con productores, agentes sanitarios y técnicos  responsables en el control de la aftosa permite construir el estado de situación del circuito de la ganadería y su status sanitario. 

            Las medidas nacionales como la limitación a las exportaciones de carne, perjudican al sector ganadero. En tanto, a nivel provincial se visualizan perspectivas de un trabajo conjunto entre el sector oficial y el productivo. El plan de activación ganadera que impulsa el estado provincial es un intento que procura dinamizar el sector ganadero ya que involucra a todos los actores de la cadena productiva y de comercialización de la carne.

             El precio de la carne se encuentra por estos días en la tapa de los periódicos y en el comentario de toda la sociedad. Lo que aparenta haber quedado olvidado es la crisis sanitaria que se atravesó en distintos períodos y que  cerró los mercados internacionales. Las medidas que pretendieron mejorar la situación sanitaria de los rodeos bovinos argentinos y  que por  consiguiente, colocaban al país en el status sanitario del circuito de países libre de la enfermedad aftosa, quedaron desdibujadas frente a medidas coyunturales. Medidas como el cierre a las exportaciones, acuerdos de precios, imposición de precios referenciales agregan incertidumbre y desaliento a los productores ganaderos.

            Productores que fueron y siguen siendo los verdaderos protagonistas del control sanitario, siendo el Estado el promotor y auditor de dicho proceso, se encuentran desprotegidos, ante las nuevas medidas implementadas desde 2006 a la fecha. Por lo tanto, en este contexto es el propio Estado el que desaprovecha el esfuerzo sanitario realizado por todos los actores de la producción bovina y desconoce la red de instituciones y actores que él mismo organizó y puso en funcionamiento.

            La producción ganadera es un negocio a largo plazo, requiere de inversión en pasturas, control sanitario, planificación del manejo reproductivo, asesoramiento de profesionales. Para que este circuito funcione adecuadamente necesita medidas estructurales, que aseguren cierta estabilidad a los productores. Para ello, y luego de lo expuesto en las líneas precedentes, considero que el rol del Estado es vital como promotor del mejoramiento de instituciones como SENASA, INTA y la red de instituciones y asociaciones que trabajan en el control de la aftosa, así como es responsable de la implementación de planes de largo plazo.

            La importancia que la producción ganadera tiene para la economía y como fuente de trabajo en Argentina y en La Pampa, favorecida por la creciente demanda externa, muestra la necesidad de que se investigue y divulgue el funcionamiento de este circuito de producción. Este trabajo y la investigación en la cual se encuadra, pretenden ser un aporte para que se conozca y analice la organización de los productores en torno al control sanitario de los rodeos y la relevancia de las tareas coordinadas entre el Estado y los productores.

Esta ponencia tiene la intención de revalorizar el trabajo diario de los productores en la lucha para controlar la aftosa en los rodeos vacunos argentinos.  Sostener en el tiempo la vacunación de los rodeos garantiza a la Argentina el aumento de las exportaciones y la apertura de mercados nuevos.

La geografía, como ciencia social, explica o intenta explicar fenómenos o problemas que atañen a la sociedad. Las relaciones sociales que se generan bajo el actual sistema económico mundial constituyen procesos de cambio. En este trabajo se analizan las relaciones globales, estatales y locales que surgieron a partir de las normas que regulan el comercio internacional de carnes bovinas.

Las exigencias del mercado internacional, las leyes de dicho mercado y el marco jurídico internacional y nacional, establecieron una red de relaciones de escala global, nacional y local, cuyos actores estatales o privados, individuales o institucionales, tejieron una trama de relaciones que atraviesan el campo de la gestión, la tecnología, el consumo y la vida cotidiana de los productores de ganado bovino.

 

 

 

 

Bibliografía

 

 

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Fuentes

 

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-Economía. La Nación. 11 de Agosto de 2000.

-“Finaliza hoy el sacrificio decidido por el Senasa”, Economía La Nación 11 de agosto de 2000).

-“Herida que duele”, Suplemento Campo. La Nación 11 de febrero de 2006.

-Página web de SENASA: www.senasa.gov.ar/Sanidad/aftosa.

-Entrevistas en profundidad realizadas a productores del Departamento Capital, La  Pampa.

-DIRECCIÓN GENERAL DE ESTADÍSTICAS Y CENSOS. Provincia de La Pampa. Serie de datos estadísticos.

-REPAGRO (Registro Provincial de Producción Agropecuaria). Ministerio de Asuntos Agrarios. Provincia de La Pampa.

-ENA (Encuesta Nacional Agropecuaria). INDEC, Buenos Aires.

-CENSO NACIONAL ECONÓMICO ’94. INDEC, Buenos Aires.

-CENSOS AGROPECUARIOS. INDEC.

-PLAN PROVINCIAL DE ACTIVACIÓN GANADERA. Provincia de La Pampa 2.004.

 



[1] El presente trabajo constituye un capítulo de la Tesis de Licenciatura en Geografía titulada: “La Producción de carne bovina para exportación y la fiebre aftosa. El caso de la Provincia de La Pampa Argentina  dirigida por la Prof. Stella Maris Shmite. FCH, UNLPam. Esta tesis está enmarcada dentro del Proyecto de Investigación “Circuitos Productivos, sustentabilidad y desarrollo rural. Los circuitos de las oleaginosas y de la ganadería bovina en la provincia de La Pampa” Res. Nº 043-05, FCH, UNLPam.

[2] Información obtenida de la página web, www.senasa.gov.ar

[3] A.S. Médico Veterinario. Se desempeña como Supervisor de la sede Regional del Senasa La Pampa-San Luis.

[4] El Listado de las Fundaciones teniendo en cuenta el Departamento en que están ubicadas y el nombre del Plan  Local es el siguiente: Atreucó, FUNDAFA; Caleu Caleu, FUNSASO; Capital FUNCAP; Catriló, FUMECO; Conhelo, FUNCOSA; Conhelo, FUWIMA; Chalileo, FUNSACHA,; Chicalcó, Fundación CHICALCÓ; Chapaleufú,  FUSADE; Guatraché, FULFAGU; Hucal, Fundación Hucal; Lihuel Calel, FUNDACO; Loventué, FUNLOSA, Maracó, FUMASA;  Quemú Quemú, FUQUEBASA; Rancul, AGA-UEL; Rancul, FUCAPILA; Rancul, FUNRASA; Realicó, FUNSALAI; Realicó, FUNRESA; Toay, SOC: RURAL; Trenel, FUNTRESA, Utracán, ASOC: RURAL; Utracán, FUNSASU.

[5] Ingeniero Agrónomo. Director de Agricultura y Ganadería de la Provincia de La Pampa.

[6] Médico Veterinario, 46 años. Jefe técnico de la Fundación Capital para la Sanidad Animal, FUNCAP.

[7] Médico Veterinario, 41 años. Desde 1993 participa en campañas de vacunación antiaftosa. Complementa su actividad profesional como asesor sanitario y reproductivo de rodeos bovinos.

[8] Proceso relatado en campo por un productor y el médico veterinario cuando realicé observación participante.

[9] Ingeniero Agrónomo, trabaja en asesoramiento productivo de establecimientos que combinan ganadería con agricultura.

[10] Vicepresidente segundo de la Federación Agraria Argentina.

[11] Hijo y nieto de productores agropecuarios. Se dedica al manejo productivo del campo propiedad de la familia.

[12] Ingeniero Agrónomo, 49 años. Productor agropecuario, se desempeña como asesor técnico en diferentes establecimientos productivos.

[13] Productor agropecuario, 50 años de edad. Reside junto a su esposa en el establecimiento rural de 150 has, ubicado a 150 Km de la ciudad de Santa Rosa.

[14] Esposa de productor agropecuario. Reside en el campo desde hace 25 años. Colabora en los trabajos rurales como encerrar hacienda, vacunar etc.


Ponencia presentada en el Décimo Encuentro Internacional Humboldt. Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina. 13 al 17 de octubre de 2008.  





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