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Asunto:[encuentrohumboldt] 17/09 - La Culpa no es de la Soja…
Fecha:Miercoles, 18 de Febrero, 2009  12:37:18 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..................ar>

 

La Culpa no es de la Soja…

 

 

Ana María Liberali

Centro Humboldt/ UNMDP

 

 

Resumen

 

El objetivo de esta investigación  consiste en el desarrollo de un breve diagnóstico sobre el rápido crecimiento de la producción de soja en la Argentina en los últimos veinte años, considerando no solamente las áreas de expansión sino también las consecuencias sociales, económicas, ambientales y políticas.

Para esto han sido consultados tanto fuentes bibliográficas como reportes periodísticos y estadísticas oficiales sobre la evolución de la producción a nivel provincial y a los saldos exportables. Además, se han hecho relevamientos in situ y se ha participado de eventos referidos a la temática tratada donde se han podido contactar informantes claves.

En el análisis de la situación, de carácter holístico, se ha tomado en cuenta tanto la dinámica interna de los procesos productivos como el contexto internacional en el cual se enmarca.

Primeramente se ha realizado una reseña sobre las características de la agricultura en la Argentina, previas a este fenómeno para luego mostrar mediante cuadros estadísticos, la evolución de la producción sojera en cada una de las regiones.

Luego se ha puesto énfasis en la nueva estructura económica y social del campo, destacando tanto a los nuevos actores de la producción como a la mayor dependencia tecnológica, para posteriormente hacer referencia a las consecuencias ambientales de dicho proceso.

Y por último, se ha planteado el conflicto surgido entre los representantes de las principales entidades rurales y el gobierno nacional, para tomar posición al respecto.

 

 

Abstract

 

The objective of this research is to develop a brief diagnosis of rapid growth in soybeans production about this phenomenon that has occurred in Argentina in the last twelve years taking into account the areas of expansion as well as the social, economic, environmental and political consequences.
This will have consulted both bibliographic sources as news reporting. They were used official statistics on the evolution of production at the provincial level as well as export price indexes published by the Trade Centre de Rosario as the busiest port of this production.

We have conducted field work in rural areas and has participated in various social events where they were interviewed key informants.

From the primary and secondary sources, we examined the case of soybeans in Argentina so without losing its contextualization in the international framework.

The '90 for Argentina have been synonymous of privatization, regressive redistribution of salaries, concentration of economic and political power, demise of the railway network, external indebtedness, impoverishment, unemployment, deindustrialisation and re-primaryzation of the economy, among many others plagues of Egypt. Such return to primary economy includes more agriculture than livestock in rural production, which happens to occupy soybeans 50% of the total cultivated.
The turning point, from which was accentuated this trend occurred in the 1996/97 campaign, when released in the middle for the first planting materials transgenic soybeans tolerant to glyphosate, combined with the spread of direct sowing. The remarkable expansion of area under cultivation this oleaginous placed in the Republic of Argentina as the third world producer of grain after the U.S. and Brazil, the world's leading exporter of oil.

Therefore, the main conclusions reached are that the uncontrolled expansion of soybean cultivation has generated huge profits in transnational business sectors and in medium and small farmers, as well as those who have invested in the area of finance as part of "seed pool."

But, in parallel, has increased unemployment, the exodus without the contribution to the industry to absorb surplus rural population, deterioration of soil, fauna and air pollution and watersheds, besides reducing production food for the domestic market and cornered those who can not convert their production.

Since March this year launched a bid between the government intends to increase rates on exports, especially soybeans, and the bloc of "field" which seeks to enjoy the benefits offered by private ownership of land.

It has damaged the image of government and there has been a unity among agricultural institutions that once were confronted by conflicting interests. This union, far from being positive sample employers' economic interests above the needs of rural workers.

The discussion did not happen either by the working conditions of laborers, or by the need for food needed to alleviate hunger, nor solve the problems of unemployment or the future of soil or destruction of wildlife. The logic that prevailed was that of the right to property.

A small segment of society endorses the need to socialize the means of production to achieve food sovereignty, improve living conditions for workers and for controls on the environment.
Only a few raised the socialization of the means of production as the only way to fight rather than soybeans in particular, but to capital, as the assertions that Karl Marx and strikes at the same time against the earth and man, real bases production.

 

 

 

La Pampeanización de las Áreas Extra-Pampeanas

 

Las Pampas, áreas de extensas llanuras sin árboles naturales, con clima templado húmedo y tierras negras humíferas, habían sido en la Argentina las únicas destinadas a cereales y oleaginosas. Sin embargo, pese a las condiciones de marginalidad de las áreas denominadas extra-pampeanas para estas producciones, a mitad del siglo XX se comenzaron a utilizar terrenos con desniveles, climas rigurosos y suelos poco fértiles y débiles, debido a la necesidad de aumentar la superficie cultivada. Sin embargo, se trataba de una expansión relativamente lenta y en buena medida, controlada.  

Entre las principales características de la Argentina, podíamos reconocer un elevado predominio de la ganadería con una heterogeneidad agrícola en directa relación con la diversidad regional a nivel climático y edáfico, y que permitía gozar de autosuficiencia alimentaria.

Más allá de las posibles planificaciones y deseos, esto no era más que una consecuencia de las demandas, en especial externas, que determinaban en gran parte tal diversificación. Pero en la actualidad, esto se ha modificado. Es entonces cuando, una oleaginosa que no tenía casi presencia en el total de la producción nacional, pasa a constituirse en el principal cultivo de exportación a costa de la sustitución de otros cultivos como también de áreas ganaderas, tambos y tala indiscriminada de bosques.

Mientras la producción de soja en la campaña 1970/71 era de 59000 tn ocupando una superficie de 37700 ha, llegamos a 2006/07 con 16134837 tn en una superficie de 7176250 ha. ocupando no sólo la región pampeana sino también el NEA[1], el borde oriental del NOA[2], la provincia de  Córdoba completa y San Luis. (Ver Mapas Nros 1 y 2).

 

Mapa Nro 1. Evolución de la Producción de Soja (1965-1975)

Fuente: SAGyP.

 

Mapa Nro 2. Producción de Soja 2007.

 

Foto Nro 1. Paisaje monótono a lo largo de toda la gran región sojera

 

 

Los ’90 han sido para la Argentina sinónimos de privatizaciones, redistribución regresiva del ingreso, concentración de poder económico y político, desaparición de la red de ferrocarriles, endeudamiento externo, pauperización, desempleo, desindustrialización y re-primarización de la economía, entre otras tantas plagas de Egipto. Dicha re-primarización de la economía incluye la agriculturalización de la producción rural, de la cual la soja pasa a ocupar el 50% del total cultivado.

El punto de inflexión, a partir de los cuales se acentuó esta tendencia se dio en de la campaña 1996/97, cuando se liberaron al medio para su siembra los primeros materiales de soja transgénica tolerantes a glifosato, en combinación con la difusión de la siembra directa. La notable expansión del área bajo cultivo con esta oleaginosa posicionó a la República Argentina como el tercer productor mundial de grano después de EEUU y Brasil, y el primer exportador mundial de aceites. (Ver Tabla Nro 1).

 

 

Tabla Nro 1. Evolución de la Producción de Soja

Total del País – 1997 - 2007

Total país

1997/98

1998/99

1999/00

2000/01

2001/02

2002/03

2003/04

2004/05

2005/06

2006/07

Superficie Sembrada

7.176.250

8.400.000

8.790.500

10.664.330

11.639.240

12.606.845

14.526.606

14.400.000

15.364.574

16.134.837

Superficie Cosechada

6.954.120

8.180.000

8.637.503

10.400.193

11.405.247

12.419.995

14.304.539

14.037.246

15.097.388

15.974.764

Producción

18.732.172

20.000.000

20.135.800

26.880.852

30.000.000

34.818.552

31.576.751

38.300.000

40.467.099

47.460.936

Rendimiento

2.693

2.444

2.331

2.584

2.630

2.803

2.210

2.730

2.680

2.971

Superficie: expresada en hectáreas
Producción: expresada en toneladas
Rendimiento: expresado en kilogramos por hectárea

Fuente: SAGPyA

 

 

Sin duda, la expansión de la superficie ha sido el principal factor del crecimiento productivo, permitiéndose a través del paquete tecnológico incorporado, el avance sobre áreas marginales, en particular en las regiones del NOA y del NEA. (Ver Tablas Nros 2, 3, 4 y 5).

 

En la provincia de Tucumán la soja ha desplazado cultivos de caña de azúcar y de cítricos tanto en el este como en el sur, es decir, sobre el escaso espacio llano con que cuenta la provincia. (Ver Tabla Nro 2)

Una de las particularidades es que ya ha aparecido la “roya asiática”, enfermedad causada por el hongo Phakopsora pachyrhizi y que es atacada con fungicidas muy poderosos.

 

 

Tabla Nro 2. Evolución de la Producción de Soja

Provincia de Tucumán (NOA) – 1997 - 2007

Tucumán

1997/98

1998/99

1999/00

2000/01

2001/02

2002/03

2003/04

2004/05

2005/06

2006/07

Superficie Sembrada

111.270

150.000

125.000

180.000

239.139

260.000

230.000

259.630

283.518

281.450

Superficie Cosechada

109.820

147.000

124.850

180.000

229.139

257.000

224.353

244.572

278.378

281.450

Producción

261.777

360.000

312.100

329.400

660.000

570.000

489.100

578.238

835.903

876.008

Rendimiento

2.384

2.449

2.500

1.830

2.880

2.218

2.180

2.360

3.003

3.112

Fuente: SAGPyA

 

En Santiago del Estero se ha desarrollado sobre otrora áreas de montes y de ganado. Se trata de una región edáficamente débil sumado a elevadas temperaturas que contribuyen a que las nutrientes que se agregan a los suelos se quemen. (Ver Tabla Nro 3)

 

 

Tabla Nro 3. Evolución de la Producción de Soja

Provincia de Santiago del Estero (NOA) – 1997 - 2007

Santiago del Estero    1997/981998/99

1999/00

2000/01

2001/02

2002/03

2003/04

2004/05

2005/06

2006/07

Superficie Sembrada

154.600

280.000

261.500

323.000

659.229

654.500

679.000

630.713

719.580

803.380

Superficie Cosechada

129.900

250.000

258.500

272.700

617.729

647.000

674.000

528.586

702.080

797.880

Producción

279.900

520.000

631.400

509.400

1.380.000

1.473.600

1.219.900

713.920

1.572.281

1.974.800

Rendimiento

2.155

2.080

2.440

1.868

2.043

2.278

1.810

1.350

2.239

2.475

Fuente: SAGPyA

 

En Salta los desmontes de las yungas[3] han generado, por un lado, el aumento de las inundaciones por falta de absorción de las precipitaciones estivales; y por el otro, el reemplazo y/o corrimiento de los otros cultivos tradicionales, en especial los cítricos. Actualmente la soja es el cultivo de mayor superficie y volumen de la Provincia. (Ver Tabla Nro 4)

 

Tabla Nro 4. Evolución de la Producción de Soja

Provincia de Salta (NOA) – 1997 - 2007

Salta

1997/98

1998/99

1999/00

2000/01

2001/02

2002/03

2003/04

2004/05

2005/06

2006/07

Superficie Sembrada

165.000

260.000

210.000

300.000

329.980

320.500

437.000

466.546

477.000

477.000

Superficie Cosechada

157.000

257.000

208.000

298.000

325.980

289.500

421.200

439.483

474.700

477.000

Producción

237.100

660.000

535.700

671.200

750.000

743.000

821.200

733.748

1.367.338

1.361.000

Rendimiento

1.510

2.568

2.575

2.252

2.304

2.566

1.950

1.670

2.880

2.853

Fuente: SAGPyA

 

 

Foto Nro 2. Desmonte en el Chaco Salteño.

 

El Chaco es una de las áreas más castigadas a lo largo de toda la historia económica del país. En una primera etapa fue víctima de la tala indiscriminada de quebrachos;[4] más tarde, el monocultivo del algodón la llevó a una situación de inestabilidad económica; y actualmente, la expansión sojera, generó una diferenciación social nunca vista, amén del deterioro ecológico en casi toda la Provincia, incluyendo “El Impenetrable”.

Siendo la provincia con mayor cantidad de tierras fiscales del país, los gobiernos “otorgaron tierras a las comunidades” a bajo precio, sin imponer normas pero tampoco subsidios para emprendimientos productivos. Es así, como dichos pobladores, sin contar con el capital suficiente para iniciar actividades económicas, vendieron a precios irrisorios dichas tierras a empresarios de diferentes tamaños. En este caso, gran parte de los desmontes están a cargo de pequeños o medianos empresarios chaqueños o cordobeses, quedándose las grandes empresas con campos anteriormente destinados al algodón o a la ganadería. (Ver Tabla Nro 5)

La región algodonera del norte argentino daba trabajo a miles de familias durante la cosecha manual, pero los productores algodoneros se volcaron al cultivo de soja transgénica y, al desaparecer el algodón, los recolectores pierden sus trabajos y se concentran, desocupados, en las afueras de las grandes ciudades.

En esas regiones, 6 de cada 10 adultos ya no tienen trabajo, se amontonan en los suburbios pobres y, en el mejor de los casos, reciben un subsidio de 150 pesos. Cientos de miles de trabajadores rurales fueron expulsados de los campos donde siempre vivieron y en los próximos años, su número seguirá aumentando ya que la industria urbana, destruida por el menemismo, no puede ayudar a los expulsados del campo. Así los suburbios de las grandes ciudades ven crecer los asentamientos en el hambre, la indigencia, la violencia y la desesperación. (Valente, 2005)

Es así como puede verse en algunos de los pueblos a una clase media en ascenso que invierte o envía dinero fuera del país, y a un sector pauperizado en extremo en los bordes de estos poblados. En muchos casos se trata de comunidades toba o wichi que reciben un subsidio del estado y que son vistos como “vagos” por ese sector pequeño burgués.

Por otra parte, debido a suelos de escasa fertilidad y clima subtropical con lluvias estacionales que generan inundaciones seguidas de sequías extremas, se desestabilizan las fuentes hídricas y la provisión regular de agua. Las elevadas temperaturas estimulan la presencia de insectos, lo que es compensado con la aplicación de mayores dosis de plaguicidas. En muchos casos, los aviones fumigadores no toman en cuenta la presencia de poblados en la zona. (Liberali, 2008b)

 

Tabla Nro 5. Evolución de la Producción de Soja

Provincia de Chaco (NEA) – 1997 - 2007

Chaco

1997/98

1998/99

1999/00

2000/01

2001/02

2002/03

2003/04

2004/05

2005/06

2006/07

Superficie Sembrada

130.000

215.000

350.000

410.000

600.000

768.000

772.000

664.475

642.309

710.350

Superficie Cosechada

85.800

195.000

350.000

406.400

561.000

754.700

736.250

639.229

576.709

700.947

Producción

159.600

430.000

629.200

830.800

1.184.400

1.606.000

841.200

878.385

1.396.480

1.306.665

Rendimiento

1.860

2.205

1.800

2.044

2.111

2.154

1.143

1.370

2.421

1.864

Fuente: SAGPyA

 

 

La situación actual en muchas provincias es por demás preocupante. En las zonas centro y sur de Santa Fe se observa un proceso homogéneo y generalizado de agriculturización, con 85,0 a 90,0% de la superficie cultivada con soja y se presentan problemas muy extendidos de degradación y erosión de suelos. En la zona central, la agriculturización con soja ha desplazado al tambo con el consiguiente efecto sobre la mano de obra ocupada. Un fenómeno similar ocurre en la parte norte de la provincia, con el desplazamiento del algodón por la soja. (Ver Tabla Nro 6).

 

 

Tabla Nro 6. Evolución de la Producción de Soja

Provincia de Santa Fe – 1997 - 2007

Santa Fe

1997/98

1998/99

1999/00

2000/01

2001/02

2002/03

2003/04

2004/05

2005/06

2006/07

Superficie Sembrada

2.608.500

2.753.800

2.873.550

3.117.150

3.212.300

3.319.000

3.558.000

3.531.100

3.553.290

3.474.600

Superficie Cosechada

2.546.200

2.741.200

2.863.400

3.087.650

3.148.850

3.260.000

3.531.500

3.483.587

3.524.318

3.433.555

Producción

7.310.500

7.300.000

6.637.500

8.657.700

8.350.300

10.223.500

9.141.950

10.448.196

10.257.415

11.295.735

Rendimiento

2.871

2.663

2.318

2.804

2.652

3.136

2.589

3.000

2.916

3.290

Fuente: SAGPyA

 

 

Por su parte en Córdoba, la soja representa del 80,0 al 85,0% del área cultivada con granos, por lo que su monocultivo se constituye en el principal problema, con el consiguiente efecto sobre la degradación del suelo. Por otro lado los altos costos de los arrendamientos y la ausencia de contratos a largo plazo, atentan contra la planificación a mediano plazo (rotaciones). (Ver Tabla Nro 7).

 

Tabla Nro 7. Evolución de la Producción de Soja

Provincia de Córdoba – 1997 - 2007

Córdoba

1997/98

1998/99

1999/00

2000/01

2001/02

2002/03

2003/04

2004/05

2005/06

2006/07

Superficie Sembrada

2.096.800

2.564.600

2.729.000

3.151.500

3.452.900

3.564.352

4.172.940

3.981.146

4.343.718

4.477.882

Superficie Cosechada

2.070.300

2.459.950

2.707.400

3.088.960

3.444.370

3.543.402

4.128.670

3.925.908

4.273.718

4.447.482

Producción

5.820.700

5.263.300

6.932.900

8.154.200

9.658.300

9.851.100

8.376.200

11.190.869

11.123.165

14.173.030

Rendimiento

2.811

2.140

2.561

2.640

2.804

2.780

2.030

2.850

2.603

3.187

Fuente: SAGPyA

 

El fenómeno de agriculturización en la provincia de Entre Ríos ha tenido un fuerte incremento, superando la última campaña 1,7 millones de hectáreas, de las cuales el 60,0% corresponden al cultivo de la soja. Los efectos negativos de este proceso se pueden potenciar aún más, si tenemos en cuenta los siguientes factores: la alta predisposición de los suelos a la degradación, la gran subdivisión de las tierras, los arrendamientos por una campaña y las posibilidades de contaminación.

En la provincia de Buenos Aires se produjo la expansión de la soja a costa de los cultivos de maíz y girasol. También muchos productores lecheros han arrendado sus campos para el cultivo de soja, y en los últimos años gran cantidad de tambos fueron cerrados. (Ver Tabla Nro 8).

“Los años noventa registran los más altos índices de transferencias de tierras de toda la historia en la Provincia de Buenos Aires, centro de la zona, núcleo en que se produce con mayor impacto el desarrollo de los monocultivos de soja. La competencia por menores costos va por otra parte, dejando en el camino a los más pequeños que son absorbidos por los otros. Según informaciones empresariales, a finales de los años noventa veinte millones de hectáreas de las mejores tierras están en manos de tan sólo dos mil productores.” (Rulli, 2004)

 

 

Tabla Nro 8. Evolución de la Producción de Soja

Provincia de Buenos Aires– 1997 - 2007

Buenos Aires

1997/98

1998/99

1999/00

2000/01

2001/02

2002/03

2003/04

2004/05

2005/06

2006/07

Superficie Sembrada

1.604.000

1.732.300

1.808.450

2.413.010

2.188.090

2.475.653

3.205.523

3.324.129

3.709.800

4.057.028

Superficie Cosechada

1.560.860

1.699.930

1.744.160

2.304.368

2.151.310

2.450.723

3.133.613

3.249.179

3.665.000

4.009.918

Producción

3.859.680

4.579.260

3.777.100

5.725.568

5.776.800

7.142.260

7.852.200

10.000.746

10.526.710

11.653.274

Rendimiento

2.472

2.694

2.166

2.485

2.685

2.914

2.510

3.078

2.872

2.906

Fuente: SAGPyA

 

 

La dependencia tecnológica

 

 “Las modificaciones genéticas introducidas a la semilla de soja le ha conferido resistencia a un herbicida llamado glifosato. El glifosato es un veneno para hierbas y plantas que mata la mayor parte de las especies, incluyendo a la soja no transgénica, y que, por lo tanto, no podía ser aplicado a los cultivos, ya que los mataba. Los productores adoptaron la soja porque su cultivo es más barato y les deja más ganancias con cuidados mínimos, poco personal, poca maquinaria y poco combustible.” (Caldarone, 2006)

El Glifosato es un herbicida sistémico propiedad de Monsanto[5]. Su venta como parte de un paquete tecnológico fue la verdadera razón comercial de imponer Sojas que por manipulación genética eran tolerantes a su uso.

“(…) las pocas grandes empresas semilleras transnacionales no sólo proveen la semilla sino también el paquete tecnológico y los insumos que lo acompaña, los cuales el productor se ve obligado a comprar indefectiblemente. De tal modo se produjo la creciente dependencia del productor agropecuario, no sólo respecto de la agroindustria y la provisión de insumos agroquímicos, sino también -y mucho más que antes- de las empresas proveedoras de semilla. (…) Es el caso de la soja RR que el chacarero pampeano adoptó masivamente en los últimos años debido a que estuvo asociado íntimamente a la siembra directa y la reducción de costos que ésta trajo aparejada.” (Teubal, 2004)

 

 

Los nuevos actores

 

Las sojas transgénicas no requieren mano de obra rural. Los antiguos puesteros, alambradores, vendedores de insumos locales, herreros, repuesteros de maquinaria agrícola, braceros, etc. ya no son necesarios y desaparecen junto a un modelo del campo argentino agrícola pastoril que desaparece también con los alambrados y los molinos que daban de beber al ganado. Y con los poblados rurales y caseríos, en que coincidía la Estación del Ferrocarril, con la escuela, la sociedad italiana con el templo y los comercios locales, las casas de los trabajadores rurales jubilados y toda la Cultura agraria, tradiciones e imaginería que expresaban en la Sociedad argentina esos cientos y cientos de poblaciones, hoy desaparecidas. (Rulli, 2004)

El negocio de la soja quedó concentrado, según Claudio Katz, en tres grandes sectores:

1)      Los contratistas (pool de siembra) que se nutren de fondos de inversión y operan a gran escala sobre las tierras arrendadas.

2)      Los proveedores de agroquímicos (Monsanto, Dupont, Bayer). Acaparan lucros mediante la fuerte dependencia que tiene la producción de soja de las nuevas semillas y fertilizantes.

3)      Las cinco grandes compañías exportadoras, que manejan el 90 % de las ventas: Cargill, Bunge, Dreyfus, Nidera y Aceitera General Deheza (AGD).

Sin embargo, es tan elevado el ingreso que la soja produce, que “un productor chico de la región pampeana con una propiedad de cien hectáreas (es decir una extensión minúscula para la zona) obtiene una renta mensual de 10 mil pesos [6] y en menos de un año su propiedad territorial se ha valorizado en un 50%. Esta ubicación social en gran medida explica por qué la Federación Agraria (FAA)[7] actúa en bloque con la Sociedad Rural[8]. Tampoco los antiguos cooperativistas se parecen a los empresarios medianos que controlan CONINAGRO[9]. A su vez, los grandes propietarios de CRA[10] se han convertido en grandes burgueses y los latifundistas ganaderos de la Sociedad Rural en agro-capitalistas.

El término de pequeño productor correspondería más bien a los propietarios de 50 o 60 hectáreas, de las zonas con rindes bajos, alejadas del boom sojero. También podrían encuadrarse en esa categoría los campesinos extra-pampeanos que desenvuelven una agricultura familiar en predios de 5 a 20 hectáreas. Este sector de productores de frutas, hortalizas, legumbres, caña de azúcar, tabaco o yerba mate estuvo ausente del bloque ruralista durante el conflicto, porque son víctimas de la expansión sojera. (Katz, 2008ª)

Entre las verdaderas organizaciones de trabajadores rurales desposeídos, podemos citar al MOCASE[11] o al Movimiento Nacional Campesino Independiente.

 

 

Primero…, los de afuera

 

Como puede verse en las Tablas Nros. 9, 10 y 11, el precio de la soja respecto al trigo y al maíz, es sustancialmente superior, lo que permite explicar este fenómeno.

Como la Argentina, al igual que otros países periféricos, ha estado desde el comienzo de su historia sujeta a las necesidades del mercado externo, no es atípico semejante comportamiento que ya ha sido visto en otras etapas de la evolución de su economía, cuando dejando de lado las necesidades del mercado interno, se han expropiado y expoliado gran cantidad de áreas para la producción agrícola-ganadera.

 

 

Tabla Nro 9. Precios de la soja

FOB

Precio

Var.

Fecha

Grano SAGPyA

u$s456

+

2008-08-07

Aceite Cerc

u$s1083.99

+

2008-08-07

Pellet Cerc

u$s352.4

+

2008-08-07

Disponible

Precio

Var.

Fecha

Fca/Tim-SM-SL-Ric-VGG-GL

$810

-

2008-08-08

Cámara

Precio

Var.

Fecha

Rosario

$845

+

2008-08-08

 

Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario.

Fuente:

 

 

Tabla Nro 10. Precios del trigo

FOB

Precio

Var.

Fecha

Emb Cerc v

u$s310

=

2008-08-07

SAGPyA

u$s310

=

2008-08-07

Disponible

Precio

Var.

Fecha

Exp/SM-AS Sin Descarga

$560

-

2008-08-08

Cámara

Precio

Var.

Fecha

Rosario

$597.4

+

2008-08-08

 

Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario.

Fuente:

 

 

Tabla Nro 11. Precios del maíz

FOB

Precio

Var.

Fecha

SAGPyA

u$s209

+

2008-08-07

Disponible

Precio

Var.

Fecha

Exp/AS

$400

-

2008-08-08

Cámara

Precio

Var.

Fecha

Rosario

$420

+

2008-08-08

 

Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario.

Fuente:

 

Casi toda la soja producida es exportada, a países del primer mundo o a China. El 70% se exporta sin procesar y el resto se transforma en harina o aceites antes de ser embarcado.
“Existe el peligro, de que nos estemos transformando en una típica economía agroexportadora especializada en un solo cultivo, en detrimento de la producción de alimentos básicos de consumo popular masivo. ¿No será que nos estamos transformando en una republiqueta sojera?” (Teubal, 2006)

Al acabarse el petróleo está comenzando a insinuarse un nuevo boom: el del biodiesel, o sea la conversión de aceite de soja en combustible líquido para vehículos automotores: ahora vamos a cultivar soja para hacer biocombustibles, mientras Repsol, la empresa de los amigos de Kirchner, se lleva el petróleo y nos deja los pozos vacíos.

Pasamos de un mono cultivo destructivo de soja para engordar los chanchos y las vacas europeas a un nuevo boom sojero para llenar los tanques de los autos de españoles y franceses.
Claro que, Monsanto y los grandes capitalistas del agro seguirán destruyendo nuestros campos y embolsando fortunas. (Valente, 2005)

 

 

Modo de producción minero

 

“Los ecosistemas nativos y los suelos son puestos en estado de precolapso, la biodiversidad es gravemente afectada cuando se siembran hasta las banquinas, las cuencas hidráulicas se contaminan con el uso masivo de agrotóxicos, el hábitat de los campesinos y de los pueblos aborígenes es destruido, y se los deja sin posibilidades de sobrevivir en el nuevo desierto verde de la soja; las poblaciones rurales son desplazadas de ese modo y deben emigrar a los nuevos cordones de pobreza urbana.”

“El uso abusivo de un solo patrón agroquímico, el Glifosato, sobre más de quince millones de hectáreas, provoca una reacción previsible aunque no considerada por los técnicos oficiales del INTA[12] que festejaron los nuevos desarrollos biotecnológicos. Decenas de malezas desarrollan resistencia al glifosato y deben ser combatidas con mayores dosis del producto, llegándose a casos de más de diez litros por Hectárea y aún así es preciso apelar a otros herbicidas aún más tóxicos, tales como el 2.4D y el Paraquat que se usan en la pre-emergencia y en los barbechos químicos del invierno.” (Rulli, 2004).

“La propuesta de la WWF (Fondo Mundial para la Vida Silvestre) no cuestiona el actual modelo industrial de agricultura implementado en Sudamérica. (…) De esta manera la WWF cumple el rol de predicador del capitalismo verde: no interrumpir el flujo de intereses financieros, apoyando el crecimiento de la producción agrícola de tipo industrial como táctica, convenciendo a las transnacionales hacia un sutil giro hacia prácticas que produzcan menores impactos negativos y de esta forma ayudándoles a legitimar sus operaciones. La mesa redonda de la soja sustentable se ha convertido en un club privado en que las corporaciones, con la anuencia de los ambientalistas, podrán utilizar un sello de 'sustentabilidad' con que verdear su industria.” (Grupo de Reflexión Rural/ MOCASE, 2004).

Pero este modelo de producción-destrucción no es privativo de la soja sino también de la plantación de pinos para las pasteras y de la minería a cielo abierto, entre otros ejemplos.

 

 

Los únicos privilegiados…, ¿serán los niños?

 

A pesar de que los productores de soja han justificado sus prácticas con el supuesto fin de terminar con el hambre, la realidad nos está mostrando lo contrario.

El éxodo rural producido tanto por la escasa demanda de trabajadores del modelo sojero como por la expropiación forzada de comunidades que habitaban las zonas desmontadas o marginales, provocó un incremento de la población en condiciones de extrema pobreza en los cordones urbanos. Este hecho sumado a la pauperización post-crisis 2001/2002 obligaron al gobierno a “resolver” el problema. Fue así como a principios del 2002 se puso en marcha un plan para regalar porotos de soja a comedores comunitarios de todo el país, como una “forma de combatir el hambre” sustituyendo carne y lácteos con soja. Lejos de constituirse en una solución y a pesar de las campañas realizadas en su defensa, debe tenerse en cuenta que lejos de reemplazar las nutrientes necesarias, la soja y la denominada “leche” resultan particularmente dañinas para los niños, ya que inhibe la absorción de nutrientes esenciales como calcio, hierro y zinc, imprescindibles para un crecimiento sano y normal.

 

 

Verde soja por verdes billetes

 

A partir de devaluación de 2002, se han producido ciertos cambios en la Argentina, en especial los relacionados con el intercambio comercial.

Aquellos sectores que estaban en crisis por no poder competir en el mercado externo, se vieron favorecidos con un dólar que llegó a valer 4$ y que posteriormente se mantuviera alrededor de los 3$ hasta el día de hoy. Por otra parte, la industria, desintegrada por la libre importación desde todas partes del mundo, también volvió a tener un lugar en el mercado interno, tal cual ha ocurrido con el turismo y con otras actividades concatenadas.

El “campo” fue una de las áreas beneficiadas por esta situación, sumado desde ya al aumento coyuntural de los bienes primarios en una situación de crisis a nivel mundial. Dentro de estos productos agropecuarios, sin duda la soja, es la que ha presentado mayores ingresos, y esto ha sido avalado y apoyado por todos los gobiernos desde Menem en adelante. Es más, el kirchnerismo ha basado gran parte su política de subsidios en los impuestos a este sector.

Pero a partir del 11 de marzo del presente año, el Ministro de Economía Martín Lousteau, mediante la Resolución Nro 125, anunció el aumento de las retenciones al sector, convirtiéndolas en móviles en relación directa con los precios internacionales.

Este hecho generó un conflicto, que en situación de tensión duró 150 días, pero que lejos de haber concluido, prosigue generando grandes fisuras en el Gobierno y ha partido a la sociedad entre quienes van por el Gobierno y quienes apoyan al “campo”. La gran mayoría de la población se identifica con uno de los dos “bandos” acríticamente, prevaleciendo quienes adhieren al segundo.

Al respecto Christian Castillo[13] denunció que "El gobierno quiere apropiarse de más retenciones no para redistribuir la riqueza a favor de los intereses del pueblo trabajador, sino para hacer honor al pago de la deuda externa, seguir subsidiando a los capitalistas y tener una red política clientelar con gobernadores e intendentes".

“En la protesta de las patronales del campo, hubo una confluencia de intereses de todos aquellos vinculados al negocio sojero en defensa de los recursos obtenidos por el aumento de la renta diferencial. Un “negocio” que se ha desarrollado favoreciendo la concentración de la producción agraria en manos del capital financiero y de los reyes del agronegocio, junto al poder ganado por las multinacionales proveedoras de semillas y agroquímicos, y del control de las exportaciones por un puñado de oligopolios, sobre la superexplotación de los trabajadores rurales y los campesinos expulsados de sus tierras.” (Castillo, 2008a)

Pero el sector más invisible que aglutina a los explotados del sector está conformado por 1,3 millones de peones rurales. El 75% de ellos trabaja en negro y percibe un sueldo promedio de 600 pesos, soporta el mayor porcentaje nacional de accidentes laborales y carece de protección social. Este segmento - no ha recibido ningún goteo de la bonanza exportadora y su total ausencia durante el conflicto confirma el carácter pro-capitalista de las demandas en juego.

La acción que convulsiona al campo es un lock out y no una rebelión de oprimidos. Se ha desenvuelto como una acción patronal, con cortes de rutas que coexisten con la continuidad de la actividad laboral tranqueras adentro. Sus protagonistas retraen productos de la venta y especulan con el momento oportuno de comercializar los granos o hacienda. Se guían por cálculos de mercado y no por criterios de rebelión popular. (Katz, 2008b) (Ver fotos Nros 3 y 4).

 

 

  

Fotos Nro 3 y 4. La patronal piquetera en la provincia de Entre Ríos (Sociedad Rural de Gualeguay).

 

 

El gobierno primeramente justificó la medida argumentando que su objetivo era el de disminuir el área de producción de soja a partir de las consecuencias negativas que genera sobre el ambiente, la población y las demás actividades económicas. Pero, como vino aplicando la política contraria, se ganó el desprestigio ante la mayor parte de la población. A esto sumó la organización de actos de apoyo a partir de los sindicatos oficialistas, lo que le quitó el escaso crédito que le quedaba. (Ver Fotos Nros 5 y 6).

 

   

Fotos Nros 5 y 6. Los sindicatos del gobierno dirigiéndose al Congreso.

 

 

Por otra parte, los medios en general jugaron a favor del “campo”, vocablo que aglutinó a las cuatro principales agrupaciones que se unieron en la denominada “Mesa de Enlace”, como también a quienes comparten ganancias a través de inversiones bancarias de diferente monto, y que están conformando diversos sectores de la sociedad, en su mayoría, citadinos.

La lucha por alguna tajada de la torta, grande o pequeña, o simplemente por su frutilla, puso al país en vilo durante meses, no sólo con la consecuente renuncia del Ministro de Economía y de otros prominentes miembros del staff gubernamental, sino con el envío del proyecto al congreso.

Es allí cuando el bloque de diputados aprueba las retenciones móviles mientras que en el bloque de senadores se llega a un empate que debió dirimir el Vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, y que para sorpresa de todos, votara en contra de su propia compañera de fórmula, la Presidente Cristina Fernández de Kirchner.

Además de la fractura política que este hecho implica, se procedió a la anulación de la resolución 125, dando poder al bloque ruralista que logró retrotraer las retenciones al 35 % fijo. Toda la cosecha almacenada será comercializada a esa tasa y dentro del circuito de la soja se repartirán los 1250 millones de dólares en disputa con el controvertido decreto. Los ganadores inmediatos serán los exportadores y sobre todo los grandes productores, que pagarán un impuesto inferior al estipulado en el proyecto de ley que rechazó el senado. Sin embargo, a pesar del supuesto triunfo, los productores más chicos no se han visto beneficiados y en el transcurso de este mes de agosto de 2008, vuelven a las medidas de fuerza en las principales rutas del país.

Ni al Gobierno ni al “campo” le interesan la soberanía alimentaria y la conservación de los ecosistemas para las futuras generaciones. Sólo aspiran a recurrir a la oleaginosa verde para obtener los verdes billetes que resuelven la totalidad de sus preocupaciones.

Para Katz “Dejar en libertad al campo” equivale a multiplicar la desigualdad y reforzar un modelo que no industrializa, ni crea empleo. El problema no es la soja, sino la agricultura capitalista. Llegó el momento de comenzar a revertir ese sistema, generando alimentos para todos y transformando la renta agraria en un bien colectivo.

 


Conclusiones

 

El aumento repentino de la producción de soja en la Argentina trajo aparejado mayor desempleo, éxodo rural, disminución de la biodiversidad, gran concentración económica, aumento de precios en los productos básicos de la canasta familiar, y mayor disparidad económico-social.

Todo esto avalado desde hace más de una década, pretende utilizarse como forma de aumentar ingresos del gobierno para subsidiar una economía débil y pagar las obligaciones de la deuda externa. Por otra parte, las diferentes asociaciones patronales del campo, logran imponerse ante la sociedad primero y ante el gobierno después, argumentando escasas ganancias e inconstitucionalidad de las medidas.

Gran parte de la población, tanto la que está ligada a los agro-negocios de diferente escala en forma directa como indirecta, como el ciudadano común cuyo imaginario es un campo homogéneo en cuanto a costos y beneficios, apoyó masivamente a los grandes empresarios del sector agropecuario.

La discusión no pasó ni por las condiciones laborales de los peones, ni por la necesidad de contar con los alimentos necesarios para paliar el hambre, ni por resolver los problemas de desempleo ni por el futuro de los suelos o la destrucción de la fauna. La lógica que primó fue la del derecho a la propiedad.

Sólo unos pocos se plantean la socialización de los medios de producción como única forma de combatir no a la soja en particular, sino al capital, que tal como lo aseverara Carlos Marx, atenta al mismo tiempo contra la tierra y el hombre, verdaderas bases de la producción.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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www.ecoportal.net: Fotografía nro 2.

 

 

PALABRAS CLAVES:

SOJA – AGRO-NEGOCIOS – GLIFOSATO – CAMPO - CAPITAL



[1] Nordeste Argentino.

[2] Noroeste Argentino.

[3] Nombre regional del bosque subtropical.

[4] Las compañías británicas que dominaban la economía argentina a principios del siglo XX, utilizaban los quebrachos para la extracción de tanino para la industria del cuero y para los durmientes del ferrocarril que estaba en etapa de construcción.

[5] Empresa multinacional norteamericana.

[6] El tipo de cambio está alrededor de 3,10$ por cada dólar.

[7] La Federación Agraria Argentina, presidida por Eduardo Buzzi es una entidad privada, de carácter gremial y de servicios que por libre determinación nuclea a pequeños y medianos productores. Su origen fue una declaración de huelga de arrendatarios y aparceros que tuvo lugar en 1912, y que la historia recogió como 'Grito de Alcorta'.

[8] La Sociedad Rural Argentina, presidida por  Luciano Miguens, es parte de la historia económica y política del país.  Fundada en 1866, siempre ha representado a los grandes terratenientes.

[9] La Confederación Intercooperativa Agropecuaria Cooperativa Limitada, presidida por Fernando Gioino integrada históricamente  por cooperativistas, hoy en día la conforman productores medianos.

[10] Las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), presididas por Mario Llambías, representan dentro del panorama gremial del campo argentino, cuenta  en la actualidad con 13 confederaciones y federaciones, integradas a su vez por más de 300 sociedades rurales de todo el país. En total, están representados a través de la acción de CRA  poco más de 109.000 productores agropecuarios pequeños, medianos y grandes.

[11] Movimiento de Campesinos de Santiago del Estero.

[12] Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

[13] Christian Castillo es economista y docente de la Universidad de Buenos Aires, y dirigente del Partido de Trabajadores Socialistas (IPS).


 Ponencia presentada en el Décimo Encuentro Internacional Humboldt. Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina. 13 al 17 de octubre de 2008.  






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