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Asunto:[encuentrohumboldt] 257/08 - DEGRADACION Y RIESGO AMBIENTAL EN ALGUNOS BARRIOS DEL EJE NORTE DE LA REGION METROPOLITANA DE BUENOS AIRES
Fecha:Domingo, 28 de Diciembre, 2008  17:48:05 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..................ar>

DEGRADACION Y RIESGO AMBIENTAL EN ALGUNOS BARRIOS DEL EJE NORTE DE LA REGION METROPOLITANA DE BUENOS AIRES.

 

Pereyra  Adriana

Goldwaser Beatriz

 Soria Lidia

  Chiasso Cecilia[1]

Universidad Nacional de Luján

Departamento de Ciencias Sociales. Divisiones Geografía y A.SE.C.

Buenos Aires – Argentina-

 
 
Resumen
 
La presente ponencia se enmarca en la investigación denominada “Situación y percepción de los habitantes de los barrios populares adyacentes a las urbanizaciones cerradas de la Región Metropolitana de Buenos Aires ¿efecto derrame o derrame de defectos?”  que forma parte del Programa de Estudios Geográficos de la División Geografía de la Universidad Nacional de Luján. El proyecto como objetivo general se propone indagar  los efectos manifiestos en el orden social, económico, ambiental, laboral, de servicios públicos, entre otros, que reciben o impactan sobre los habitantes y las familias de los barrios populares adyacentes a las urbanizaciones cerradas (UC) y a su vez uno de los objetivos específicos intenta identificar situaciones de riesgo ambiental asociadas a la polarización barrios populares/urbanizaciones cerradas en las áreas de la RMBA seleccionadas. En este contexto,  la ponencia plantea la problemática de las situaciones de riesgo y deterioro ambiental que se vienen manifestando  en algunos barrios del eje norte de la región de estudio, en particular los barrios San Miguel de Escobar y Las Praderas de Campana. 
 
 
Marco conceptual

La degradación ambiental  como síntesis de la salud urbana, aportes conceptuales para su interpretación

El crecimiento urbano y el estilo de desarrollo representan algunos de los factores que ejercen  e incrementan la presión sobre el espacio geográfico y con ello sobre el mismo ambiente. Alguna de sus manifestaciones son los cambios en los patrones de uso de la tierra, los procesos de producción urbana, ausencia de planificación como también déficit de infraestructura. Las ciudades se convierten en centros de atracción de población que en muchos casos proviene de áreas rurales u otras áreas urbanas periféricas y aumentan el número de pobres urbanos. Para Lavell (1996) la ciudad combina lo natural con lo social bajo patrones de centralidad y densidad. En este contexto las ciudades intermedias que acusaron, en las últimas décadas, un crecimiento demográfico superior al de metrópolis cercanas, presentan problemas ambientales diversos como basurales, contaminación de recursos atmosféricos, contaminación de  recursos hídricos superficiales y profundos, derrames tóxicos, etc. Situaciones que afectan la calidad de vida urbana entendida como “una forma de vivir de los habitantes dentro de una determinada realidad sociocultural, económica y de hábitat natural y construido que se plasma en el territorio de las ciudades” (Velásquez y García, M. 1999)

Las ciudades constituyen el resultado de un proceso de construcción social, sus problemas expresan la relación entre la sociedad y su entorno. Los procesos de cambio asociados a factores demográficos, políticos, económicos, culturales y sociales adquieren diferentes velocidades que afectan de distinta manera a los ámbitos urbanos. Entender una  ciudad como sociedad local “implica suponer que lo que en ella pasa, depende de lo que hacen los actores que en ella inciden, depende de sus decisiones. En segundo lugar, implica que esas decisiones surgen dentro de relaciones concretas entre actores particulares económicas, social y culturalmente. En tercer lugar, que esos actores deciden sobre la ciudad y lo hacen dentro, en un contexto formado por los ámbitos globales de la realidad (nacional e internacional).” Pirez (1995: 10)

Las transformaciones ambientales urbanas, en particular en Latinoamérica se desarrollan de manera casi espontánea, esto significa sin un ordenamiento territorial o planificación alguna y suelen ser el resultado de la conjunción de acciones de actores sociales con racionalidades diferentes. En los últimos años asistimos a un proceso de cambio a partir de la incorporación de espacios suburbanos con el slogan “una nueva forma de vivir en contacto con la naturaleza” hecho que ha elevado la renta del suelo y constituye la construcción de distintas. Coexistiendo con ello, los barrios aledaños ven transformar su espacio, cerrar las vías de comunicación, mejorar quizás la infraestructura de acceso y al mismo tiempo, en ciertos casos, como el área que nos ocupa, elevar las cotas. Realidades que redundan en un nuevo patrón de riesgos que modifica las relaciones pre-existentes. Algunos de los factores de cambio que se suman a los ya expresados como el crecimiento urbano, son los cambios en las funciones urbanas, en sus estructuras internas y en su composición poblacional, nuevos tipos de amenazas producto de los cambios ambientales globales, nuevas combinaciones de amenazas naturales y tecnológicas como también desconocidas. Por lo tanto, podemos afirmar como Blaickie, et al (1996) que los procesos de transformación urbana suelen generar causas de fondo que configuran presiones dinámicas y por lo tanto, las convierten en condiciones inseguras para la población generando escenarios propicios para la manifestación de amenazas, vulnerabilidades y potenciales riesgos o desastres urbanos. Es este, el denominado modelo de presión y liberación de desastres.

La “degradación ambiental urbana” es el elemento clave para comprender la salud de la ciudad, ya que según Herzer (1996) la degradación se manifiesta en “una reducción de grado a un rango menor” que representa la compleja relación que se configura entre lo social y lo natural en el proceso de construcción social del riesgo. Durante la década del ’90 el contexto internacional de la globalización ha dejado claras muestras de las fortalezas y debilidades que se advierten en particular en los países del sur, en la que la racionalidad económica dominante es la clave en los procesos de ocupación y utilización del espacio. Los obstáculos para la gestión ambiental adecuada prevalecen ante un mercado de tierras urbanos de carácter avasallador y motor de múltiples proyectos y demanda de mano de obra. Si la gestión ambiental urbana se halla debilitada, es de suponer que la gestión urbana del riesgo aún más y es una de las grandes ausentes en los estamentos de planificación urbana. Según Lavell (1996) este tema no ha sido incorporado a las agendas de investigación urbana como prioridad, sólo desde una mirada tradicional o fisicalista.

Los síntomas que refleja la “degradación ambiental urbana”, expresan un proceso de cambio en un sistema complejo, cuyas consecuencias pueden resultar desconocidas. Este proceso de cambio podría entonces definirse como el riesgo que es la probabilidad del desarrollo de una amenaza con consecuencias relativamente graves. Podríamos decir que la degradación ambiental urbana incrementa la  posibilidad de desastres. Los componentes del riesgo, son la amenaza y la vulnerabilidad. Por amenaza entendemos a la probabilidad de ocurrencia de un evento potencialmente desastroso durante cierto período de tiempo en un sitio dado (Cardona, 1996). La vulnerabilidad es definida como la incapacidad de una comunidad para absorber, mediante el autoajuste, los efectos de un determinado cambio en su ambiente (Wilches Chaux, 1996). Por lo tanto, la relación Amenaza y Vulnerabilidad configuran la posibilidad del riesgo. Es necesario entonces hacer mención al desastre  que constituye la actualización del riesgo, y expresa una situación de crisis o stress social. Los paradigmas en materia de riesgo interpretan y conciben al desastre como producto y como proceso. En primer lugar entenderlo como producto, implica no reconocer los elementos que han constituido su antesala, sus síntomas previos y sólo comprender que emerge de la exclusividad  de una amenaza natural, por lo tanto, el énfasis de la gestión del riesgo estará puesto en atender la emergencia, esta situación es propia del paradigma fisicalista, en la cual se profundiza sobre la amenaza y la vulnerabilidad física desconociendo el rol de la sociedad en la manifestación del mismo. El interpretarlo como proceso implica una visión sistémica de las variables espacio y tiempo en la construcción social del riesgo y desde una visión holística encarar los pasos adecuados para la gestión integral del riesgo abordando un conjunto de actividades: prevención, mitigación, preparación, alerta, evacuación, atención de la emergencia, rehabilitación y reconstrucción. El identificar cuáles son los riesgos a los que una sociedad está expuesta contribuyen a planificar su gestión, y en este marco todas las actividades posibles de realizar contribuyen a disminuir las acciones en la etapa subsiguiente, esto significa  disminuir el efecto cascada o dominó.

El paradigma fisicalista como se advierte profundiza en la amenaza y en la vulnerabilidad física, por lo tanto sus prevenciones se orientan en el sentido ingenieril  y no en las acciones de la sociedad. El paradigma proveniente de la sociología norteamericana enfatiza en el rol activo de la vulnerabilidad como parte de la detonación de desastres. Es evidente que a ello se suma la segregación social y espacial existente al momento de un evento peligroso, en los que la degradación ambiental urbana es un elemento clave en la construcción social del riesgo.

Las amenazas que pueden afectar a una ciudad son: naturales, socionaturales, antrópico contaminantes y antrópico tecnológicas. Las primeras son producto de las manifestaciones de la naturaleza, son de origen geotectónico, geodinámico, meteorológico o climático e hidrológicas. En estos casos no hay intervención humana directa. En cambio en las Amenazas socionaturales implican que son socialmente inducidas, es decir hay intervención humana, las situaciones de riesgo y desastre en ciudades son un claro ejemplo. Las antrópico contaminantes tienen una intervención humana pero están representadas por los procesos de transformación de elementos de la naturaleza como el agua, el aire y la tierra. Las antrópico tecnológicas se asocian a la actividad industrial y al transporte de productos potencialmente peligrosos que se hallan en cercanías de centros urbanos, implican riesgos de seguridad. Se asocian a “accidentes” consecuencia de negligencia, falta de controles, fallas, etc. Aquí es clave el efecto sinérgico o de amenazas concatenadas que pueden derivarse.

Distintas dimensiones de la vulnerabilidad componen a la vulnerabilidad global, siendo éstas la física, política, económica, social, institucional, educativa, biológica, ideológica, técnica, cultural. La  vulnerabilidad física se refiere a la ubicación de asentamientos humanos en zonas de riesgo con deficiencias en estructuras físicas para poder absorberlos. La vulnerabilidad política está representada por la autonomía que posea una comunidad. La vulnerabilidad económica se expresa en el nivel de ingreso de una sociedad y los indicadores son: desempleo, limitaciones en el acceso a salud, educación, vivienda, servicios básicos, etc. La vulnerabilidad institucional se manifiesta en la burocracia, la rigidez institucional, la falta de coordinación, etc. La vulnerabilidad social está en directa relación con la incapacidad de una comunidad para organizarse y hacer frente a la situación de riesgo. La vulnerabilidad educativa  se traduce en el desconocimiento de una comunidad sobre los riesgos a los cuáles está expuesta. La vulnerabilidad cultural se vincula en la percepción del riesgo, como también  en el tratamiento de la información por parte de los medios de comunicación sobre desastres. Por último la vulnerabilidad técnica  puede vincularse a la ausencia de elementos que permitan prevenir como también al desconocimiento de respuestas para combinaciones de amenazas producto de los cambios globales.

Otros de  los  aspectos a analizar son: la acumulación espacial de vulnerabilidades y la acumulación temporal de vulnerabilidades. Para Maskrey (1994) los cambios locales provocados por la globalización implican modificaciones de los procesos económicos, políticos y sociales y estos repercuten en las formas de ocupación del espacio, el crecimiento de asentamientos marginales, la transformación de las economías rurales y un éxodo rural urbano creciente. Las ciudades entonces se traducen en escenarios vulnerables, a los que se suman las industrias como factores de riesgos. El carácter temporal de las vulnerabilidades se advierte al analizar a través del tiempo los procesos por los que ha atravesado una ciudad, el contexto de ocurrencia, los factores de cambios, como también las velocidades y  turbulencias  en que se han desarrollado no permitiendo considerar la información sobre amenazas y vulnerabilidades. Por lo tanto, la racionalidad económica dominante constituye un alto factor de riesgo.  Esto se asocia a situaciones de desastre que actualmente representan síntomas de mayor gravedad en países pobres o del sur y demuestran lo expresado por Wikjman y Timberlacke (1985) al establecer que “los desastres son problemas no resueltos del desarrollo”.

Interpretar las implicancias del riesgo ambiental urbano nos lleva a vislumbrar cuál es el comportamiento de las instituciones encargadas de su gestión, por lo tanto garantes de la seguridad ciudadana. Para ello Lavell (1996) identifica  desde las estructuras estatales existentes elementos a considerar como:

 

1.    grados de centralización y descentralización del estado

2.    jerarquía otorgada a organismos responsables de riesgos

3.    ideologías y prácticas existentes en materia de gestión participativa

4.    nivel de continuidad y profesionalismo existente en organismos estatales, de manera de otorgar permanencia más allá de cambios políticos.

5.    permeabilidad técnico – política que permiten la llegada de la información a los puestos o cargos donde se toman decisiones.

6.    el papel e injerencia de los estamentos militares en la política y el quehacer estatal, legitimidad frente a la población.

 

La gestión del riesgo urbano se nutre de múltiples actores sociales, procesos, velocidades, soportes territoriales y ambientales como también contextos políticos, económicos, demográficos y sociales diversos. Siendo estos procesos locales, regionales e internacionales, por lo tanto cada estudio de caso, permitirá indagar cuáles son los efectos que surgen de los distintos imaginarios formales y reales.

El aporte teórico nos lleva a delimitar el desarrollo metodológico y aquí es necesario como clave el trabajo de campo, que nos permite observar, explicar, comprender e interpretar “caminando el terreno” de manera de separarnos de las abstracciones teóricas para buscar comprender socialmente, las experiencias, las circunstancias, el entorno y las complejas relaciones que se establecen entre la sociedad y su ambiente en la construcción social del riesgo.

 

De la teoría a la realidad

La cuestión teórica se enriquece y se completa con la empiria de los trabajos de campo. En principio podemos comentar el caso del Barrio San Miguel[2], ubicado en la localidad de Ingeniero Maschwitz, dentro del Partido de Escobar (provincia de Buenos Aires), un barrio originado a partir de la ocupación de tierras fiscales, organizado informalmente, con un alto grado de hacinamiento, con viviendas precarias y recurrentes problemas de inundaciones por causas mixtas (desborde y anegamiento), configurando, junto a la situación socioeconómica, una acumulación progresiva de vulnerabilidad física, social, económica y ambiental, generando una situación de riesgo.

 

Caso Nº 1- El barrio San Miguel (Partido de Escobar)

 

El Barrio San Miguel, como muchos barrios de la zona, formaba parte de la estancia Villanueva, frente a la estación ferroviaria y que la firma Adolfo Bullrich y Cia. (Beliera, 2007) remata en 1936, en subasta pública, parte de los terrenos que dieron origen a la   organización del barrio, y que alrededor de la década de 1960 comienza su expansión, dividiéndose en San Miguel 1 y San Miguel 2, debido al crecimiento por agregación de nuevas familias de acuerdo a los procesos de urbanización carentes de planificación, resultando un barrio informal, cuyo emplazamiento se realizó en una gran zona de bañados (ver plano 1).

 

 

Plano  1 AUTOPISTA DEL SOL  (Acceso Norte) 

Fuente: http//www.aca.org.ar/servicios/turismo/vial/mapa-norte.html

 

Las inundaciones como amenaza principal

 

En un paisaje de llanura como el de la localidad de Maschwitz, las inundaciones pueden clasificarse por sus causas en dos grandes tipos: el anegamiento y el desborde de los cauces; en el Barrio San Miguel, la causa de las inundaciones no sólo es por anegamiento, sino también por desborde. Las causas del anegamiento se deben a que el barrio se encuentra ubicado en una zona de bañados, la altura del terreno sobre el nivel del mar oscila entre los 5 y 2,5 metros (Atlas Ambiental de Buenos Aires),  esto significa que el barrio se encuentra al límite según lo determinado por la Ley Provincial Nº 6254 que establece que la cota mínima para fraccionamientos y ampliaciones de tipo urbano es de 3.75 msnm. Al ser una zona baja, la poca distancia que separa la sección epipuelche de la superficie terrestre es la causa principal de inundaciones. Ante precipitaciones, el agua de las napas asciende rápidamente causando anegamiento en el barrio. Por otro lado,  los desbordes se producen debido a la ubicación del barrio en  el valle de inundación de los arroyos Garín (hacia el SE) y Escobar (NO). A su vez, el barrio es atravesado por un curso de agua natural permanente a cielo abierto. Todos estos cursos forman parte de una pequeña subcuenca tributaria del sistema del Río Luján. El arroyo (sin nombre) que atraviesa el barrio constituye la principal amenaza. Tiene su nacimiento en el Aº Garín y desemboca en el Aº Escobar, luego de realizar un recorrido de 3.22 kilómetros aproximadamente en sentido SE-NO. A lo largo de alrededor de 700 metros, el arroyo atraviesa de punta a punta el Barrio San Miguel, dividiéndolo en San Miguel 1 y 2.

Durante su recorrido presenta distintas características en su morfología: variación del ancho de su cauce, profundidad, modificaciones antrópicas, desviaciones, obturaciones naturales (por acumulación de sedimentos), distintas especies vegetales, etc. Debido a la carga abundante de materia orgánica en agua, presenta signos claros de eutroficación: espesa vegetación, ausencia de fauna acuícola.

 

En cuanto a los aportes de los efluentes líquidos, los mismos están representados por vuelcos clandestinos provenientes desde las viviendas próximas (fuentes puntuales). Las fuentes difusas están dadas por pendiente y escorrentía, situación que se ve magnificada con las precipitaciones. Este curso natural fue modificado por los ocupantes del barrio, esto hizo que el arroyo fuera adquiriendo la forma rectilínea que hoy se observa en las imágenes satelitales (Imagen satelital Nº 1).  La cercanía de las viviendas al arroyo - apenas unos pocos metros de distancia- convierte a este barrio en un amanzanado altamente vulnerable.

 

En este sentido la Ley Provincial de Conservación de los Desagües Naturales (6253/60) establece que la zona comprendida dentro de los 50 metros a cada lado de un curso de agua, es considerada “zona de conservación de desagües naturales”, no pudiéndose efectuar ningún tipo de construcción dentro de ella hasta tanto se habiliten obras que aseguren las mínimas condiciones de seguridad y sanidad. Según esta Ley (6253/60), el Barrio San Miguel estaría asentado sobre una zona de conservación de desagües naturales.

 

Por otra parte, los fuertes vientos del sudeste un freno hidráulico evitando el drenaje normal de los ríos que desembocan en el Río de la Plata, entre ellos el Río Luján y sus afluentes los arroyos Garín y Escobar. Si a esto se le suma el  proceso de urbanización, todo el paisaje natural de la zona se ha ido modificando, produciéndose también alteraciones en el normal escurrimiento de las aguas. La cota de las costas NO del arroyo Escobar ha sido elevada para la construcción de emprendimientos inmobiliarios. Con el mismo objetivo, se han elevado los terrenos del NE, lindantes al arroyo Garín. Como consecuencia, el Barrio San Miguel ha quedado asentado en una especie de olla, en la que el agua es retenida por más tiempo ante desbordes (Gráficos 1 y 2).

 

       

 

 

 

              Gráfico 1- Drenaje normal de los cursos de agua de la zona de estudio,

                        con sentido NE, hacia su desembocadura en el Río Luján

                                        antes del asentamiento de los countries.

                          Fuente: Selva, María op.cit. (2006).

 

               Gráfico 2- Modificación del drenaje de los cursos de agua de la zona

                     de estudio tras la elevación de la cota de los terrenos lindantes.

                           Fuente: Selva, María op.cit. (2006)

 

 

 

Consecuencia de los desbordes y el anegamiento: las enfermedades

 

Entre las enfermedades más comunes que se pueden identificar después de una inundación, figuran: gastrointestinales, respiratorias agudas, Enfermedades de la infancia tales como sarampión, varicela, etc., lesiones dermatológicas, dengue, leptospirosis, hepatitis A, etc. En todos los casos se trata de enfermedades relacionadas con la contaminación del agua y los alimentos, la falta de higiene y el hacinamiento, o enfermedades infectocontagiosas.

 

Es decir, las condiciones propias de la región tales como las características del suelo (escurrimiento lento, humedad persistente) y el clima (húmedo con temperaturas cálidas), sumadas a factores como el hacinamiento, la falta de higiene, los animales domésticos y los residuos, hacen que, después de las inundaciones, el escenario resulte favorable para la proliferación de virus y bacterias causantes de enfermedades.

 

La gestión de desastres a nivel municipal se encuentra íntegramente bajo la coordinación de Defensa Civil de Partido de Escobar. En el Municipio de Escobar, esta gestión está orientada a la respuesta ante la emergencia. No existe una estructura involucrada en el momento de gestión anterior al desastre, por lo menos en materia de inundaciones.

 

En el caso concreto de la problemática que presenta el barrio San Miguel, no existen antecedentes en cuanto a la aplicación de medidas de tipo preventivas. Esto da la pauta de una gestión orientada a la conceptualización del desastre sólo como producto y no como proceso.

 

Caso Nº 2 - Barrio  Las Praderas (Partido de Campana)

 

El barrio Las Praderas se origina en la década de 1960 en tierras “ocupadas de hecho”  ubicadas en el Km. 70 de la Ruta Panamericana y a pocas cuadras de lo que hoy es la calle colectora de la ruta. Adyacente a este barrio, se encuentra la urbanización cerrada “el Bosque”, ambos barrios sólo se visualizan una vez penetrada la calle de acceso o por la señalización que es poco destacable (foto 1). Las Praderas está compuesto por familias de muy bajos recursos –muchas de las cuales se encuentran bajo la línea de pobreza- (foto 2) El trabajo de campo nos posibilitó constatar que la población subsiste a través de planes sociales; los hombres realizan changas o cartonean y algunas mujeres se desempeñan como empleadas domésticas en el country El bosque.  Otra actividad que se pudo detectar es la fabricación familiar de ladrillos con hornos a cielo abierto  (foto 3). También se detectaron cavas convertidas en basurales con los consiguientes riesgos de contaminación ambiental. La población del barrio Las Praderas, no sólo no tiene ningún servicio sanitario por red, sino tal como se registra en la foto 2, gran parte del agua se obtiene de canillas generales que se encuentran en las veredas.

 

Sin embargo, más allá de la propia contaminación que genera la pobreza, tanto en reuniones científicas como en presentaciones formales de los vecinos (de ambos barrios y en conjunto) ante el municipio, preocupados por la continuidad de los malos olores y la posible contaminación de la napas subterráneas (1) por la empresa Landnort (imagen satelital 2) que tiene 52 hectáreas destinadas al tratamiento y disposición final de residuos industriales que recibe de toda la Provincia de Buenos Aires (Diario La Auténtica Defensa). A pesar de haber sido clausurada por contaminación por la Justicia Federal (2), y de plantearse la reubicación de la misma, la empresa sigue funcionando, y se siguen registrando los malos olores, afectando a una población aproximada de 7000 habitantes comprendida entre las urbanizaciones  de Otamendi, San Jacinto, Albizola, Las Praderas y El Bosque. Por otra parte, ante el reclamo de los vecinos por el no cumplimiento de la relocalización, tanto la Dirección de Medio Ambiente y la Secretaría de Política Ambiental (SPA), se comunicaron con los vecinos para informar que el Municipio no dispone del predio que se había comprometido a conseguir para la reinstalación de Landnort.

Según la información recabada en la página Web del diario La Auténtica Defensa, los propios vecinos movilizados, informan que la contaminación no sólo afectará a los barrios populares sino que:

"Los malestares ocasionados por los malos olores, serán en breve compartidos por los futuros vecinos del megacountry náutico que se está construyendo en el km 64 de la ruta 9, o por los huéspedes del hotel 5 estrellas proyectado dentro del megacountry”.

 

Los vecinos autoconvocados de Las Praderas y El Bosque, ya en el año 2005 informan, a través de la publicación del diario local,  desconocer “si la Municipalidad de Campana advirtió a los inversores de tan importante desarrollo, de las precarias condiciones de confort en que se desarrollaran las actividades de los propietarios o huéspedes cuando la empresa Landnort vuelque sus efluentes a escasos 3 Km. de su emprendimiento".

 

Por su parte, en la Revista El Monitor (2007) La  Biblioteca Ecológica de la Escuela Nº 18 de  Campana advierte  a las autoridades del municipio y de la SPA que,  luego de estudiar los niveles topográficos de la zona, el agua de lluvia que cae sobre los terrenos de Landnort y que arrastran sólidos contaminados o los disuelve, terminan en la laguna de Otamendi con posibilidades que tarde o temprano se genere una catástrofe ecológica, siendo dicha reserva un santuario de la vida silvestre de la comunidad de Campana.

 

 

CONCLUSIONES

 

A modo de conclusión, se considera importante señalar que el crecimiento de las ciudades intermedias en las últimas décadas, sumado a procesos de la globalización e internacionalización del capital, como la apertura económica de nuestro país, han generado cambios en la estructura urbana, en su funcionalidad, como también, la introducción de nuevos actores sociales que frente a un Estado casi ausente y, la carencia de legislación, en algunos casos y débil aplicación en otros, incrementan los síntomas de la degradación urbana afectando la calidad de vida de la población.

 

A esto se suma, la ausencia de planificación, la debilidad en los controles en cuanto el cumplimiento de la legislación vigente, la prevalencia de la racionalidad económica frente a la ambiental en los procesos de toma de decisiones; la  falta de cumplimiento de los deberes de los funcionarios públicos; la carencia de infraestructura para hipótesis de desastres; el desconocimiento de la población acerca del riesgo al que está expuesto; la escasa participación de la población en los procesos de gestión del riesgo; y finalmente la desarticulación entre los diferentes actores sociales, en cuanto  roles, responsabilidades y compromisos, entre otros

 

En este contexto, es necesario generar una conciencia ambiental tanto en la población como en los sectores de poder, incluyendo sus mecanismos e instancias, de manera que se actúe en forma integrada, interjurisdiccional, interdisciplinaria y participativa, es decir, formado parte de un todo dinámico desde una visión sistémica.

 

A propósito de ello, la capacidad de revisión de los paradigmas vigentes es una cuestión imprescindible a la hora de replantear y actualizar esta problemática, a fin de lograr la articulación, no sólo, de los diferentes actores sociales, sino también, y en especial, de las estrategias a implementar en cada una de las instancias de la gestión del riesgo, en tanto parte integrada en la Ordenación ambiental del Territorio.

 

En este sentido, tal como lo afirma Cardona (2001) se deben repensar de manera holística los conceptos de amenaza, vulnerabilidad y riesgo de manera que un enfoque integral y multidisciplinar facilite la interpretación de la dinámica compleja del ambiente y dentro de este, las ciudades. Así pues, y siguiendo los tópicos ya expuestos, es fundamental el reconocimiento y tratamiento del riesgo desde la conceptualización de proceso, y no sólo como un mero producto, una simple consecuencia.

 

A modo de cierre, y de apertura para el tratamiento de la problemática planteada, se deja explícito, y nuevamente en la cúspide del quehacer investigativo, la pregunta que denota el título del Proyecto de base, es decir, una y otra vez, se nos presenta la cuestión acerca de “¿efecto derrame o derrame de defectos?”, en tanto la relación socio-urbana entre las UC y los barrios adyacentes, ahora pues, desde la teoría y praxis del riesgo ambiental y su gestión participativa. La culminación de la investigación nos lo confirmará.

 

NOTAS

 

(1)     Consideran que la contaminación pueda afectar las napas de donde proviene el agua que se bebe en los hogares, debido al método que utilizan en la empresa para tratar los residuos (Landfarming, donde se depositan los residuos en celdas en el mismo suelo) que no llegarían en la condición en que realmente deberían llegar en cuanto a su pre tratamiento.

(2)     El 30 de septiembre de 2004, la Justicia Federal de Primera Instancia dispuso la clausura preventiva y total de la Empresa Landnort  S.A., previamente, La Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires intimó a la empresa a subsanar distintas deficiencias basándose en el hallazgo de excesivas concentraciones de plomo, hidrocarburos y demás sustancias peligrosas (Anzolín, 2008)

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

Anzolin, A. 2008. Amenazas a la zona de amortiguación por contaminación ambiental. ODS, Conciencia Ciudadana ONG. En: Reunión de Trabajo “Información para el Manejo de la Zona de Amortiguamiento de la Reserva Natural Otamendi” Reserva Natural Otamendi.

Blaickie, P. et al. 1996. Vulnerabilidad, el entorno social, político y económico de los desastres. La Red. Tercer Mundo. Ed. Cap. 2

Cardona, O. 1996. Manejo ambiental y prevención de desastres, dos temas asociados. En: Maskrey, A. Los Desastres no son naturales. La Red. ITDG. Colombia. Cap. 4.

Wilches Chaux,  La vulnerabilidad global.

Gómez Orea, D.  2007. Evaluación Ambiental Estratégica, Ed. Mundi Prensa, Madrid.1º Edición.

Herzer, H.  y Gurevich, R. 1996. Experiencias: Construyendo el riesgo ambiental en la ciudad. En: Realidad Económica 148. Buenos Aires.

Lavell, A. y Franco, 1996. Estado, sociedad y gestión de los Desastres en América Latina: en busca del paradigma perdido. La Red. FLACSO. ITDG. Perú. Introducción.

Lavell, A. 1996. Degradación ambiental, riesgo y desastre urbano. Problemas y conceptos. Hacia la definición de una agenda de investigación. En: Fernández, M. A. Ciudades en riesgo, degradación ambiental, riesgos urbanos y desastres. La Red. Lima. Cap. 2.

Maskrey, A. 1994. Comunidad y desastres en América Latina. Estrategias de intervención. En: Maskrey, A. 1994. Viviendo en Riesgo. La Red. Lima. Cap. 1.

Ministerio de Educación, Presidencia de la Nación, 2007. Revista El Monitor, Número 16, Carta de Lectores “Biblioteca Escuela Ecológica en Campana
En defensa del medio ambiente”

Pirez, Pedro. 1995. Actores sociales y gestión de la ciudad. Ensayo. En: Ciudades 28. Octubre - diciembre 1995. RNIU.México. p. 10

Selva, M. 2006. Evaluación de necesidades y suministros ante inundaciones en el Barrio San Miguel de la localidad de Ing. Maschwitz (Escobar). Trabajo de Pasantía, Lic. en Información Ambiental, UNLu.

Seoanez Calvo, M. 2001. Tratado de gestión del medio ambiente urbano,  Ed. Mundi Prensa, Madrid.  1º edición. 

Velásquez, G. y García, M. Calidad de Vida Urbana. “Aportes para su estudio en Latinoamérica”. Conclusiones del IV Seminario de Calidad de Vida Urbana. CIG.UNCPBA. Tandil 1999. p. 297.

Wikjman y Timberlacke. 1985. Desastres naturales ¿Fuerza mayor u obra del hombre? Earthscan.

 

 

Páginas Web

 

http://.www.atlasdebuenosaires.gov.ar

http://www.cab.cnea.gov.ar/AATN99/Actas/Docs/R3I09.pdf

http://www.me.gov.ar/monitor/nro16/escuela.htm

 

 

ANEXOS

 

Foto 1-Calle de acceso a Las Praderas y El Bosque

 

Autor: equipo de investigación, año 2008

 

 

Foto 2– Barrio Las Praderas- pilar con suministro de agua.

Autor: equipo de investigación, año 2008

 

 

Foto 3 - Horno de ladrillos

Autor: equipo de investigación, año 2008

 

 

      Imagen satelital Nº 1 Ubicación de los barrios y trazado del arroyo (Escobar)

 

     Fuente: Google Earth, 2006

     Elaboración: Selva, Maria

 

 

 

Imagen satelital Nº2  Ubicación de los barrios y la empresa Landnort (Campana)

Fuente: Google Earth, 2008

Elaboración: Anzolín, Adriana



[1] Integrantes del equipo de investigación: Cruz Rosario, rosariocruz_74@yahoo.com.ar, Méndez Mariana, marianamendez78@hotmail.com. Auxiliar de investigación: Selva Maria, clorofila@arnet.com.ar.                                                                                                                                                                                         

[2] Trabajo de pasantía  para la Lic. en Información Ambiental de la Universidad Nacional de Luján realizado por la alumna María Laura Selva (2006),


Ponencia presentada en el Décimo Encuentro Internacional Humboldt. Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina. 13 al 17 de octubre de 2008.






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