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Asunto:[encuentrohumboldt] 245/08 - Flexibilización laboral, precarización so cio-espacial y acción colectiva de protesta en la indu stria pesquera marplatense
Fecha:Viernes, 12 de Diciembre, 2008  10:13:27 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..................ar>

 

 

Flexibilización laboral, precarización socio-espacial y acción colectiva de protesta

en la industria pesquera marplatense. Una aproximación histórico-geográfica. 1975-2007

 

Licenciado en Geografía Gonzalo Julián Yurkievich

                       Universidad Nacional de Mar del Plata/Conicet

 

                    Resumen:  Este trabajo tiene como objetivos fundamentales: interpretar las modificaciones acaecidas en la relación salarial en la industria pesquera marplatense durante los años 90, observando las principales contradicciones sociales y espaciales que esta situación trajo consigo y las diferentes acciones colectivas de respuesta por parte de los actores sociales afectados y analizar los motivos por los cuales estas acciones no lograron inscribir agenda y traducirse en modificaciones en las normas que regulan el trabajo asalariado en el puerto de Mar del Plata.  El  recorrido se detiene en tres momentos históricos significativos: El año 1975, en el cual se firmó luego de una extensa lucha un convenio colectivo de trabajo beneficioso para los trabajadores. El año 91, en el cual la quiebra de algunos empresarios y la coyuntura política y macroeconómica determinó el cambio en la relación salarial monopólica vigente para instalar otra más flexible, la cual repercutió directamente en la calidad de vida de los protagonistas y en el espacio en el cual se asientan. El año 2007 en el cual se dio un ciclo de lucha que acabó diluyéndose sin alcanzar los objetivos planteados por los demandantes.  

 

        Abstract: The main purpose of this paper consists on an interpretation of the changes that took place in the 1990´s in the relationship between capital and workforce in the fish industry in Mar del Plata. ¿What was the outcome of these changes in terms of social and spatial impacts? What responses of the harmed actors could we observe in terms of collective protest? Why these actions of response were not enough to include the problem in the agendas of politicians, the media and the public opinion, and therefore couldn’t force a modification in the norms that regulates the utilization of the workforce? The analysis will travel trough three different important historical moments: 1975, when after a long period of struggle the workers obtained a workers collective agreement that was a very favourable for them, 1991, when this agreement was busted and a new flexible relation was imposed, and 2007, when a new cycle of protest took place ending with very little success.          

 

 

 

1-    Introducción

En  julio de 2007 un grupo de trabajadores de la industria pesquera de la ciudad de Mar del Plata encabezó un repertorio de lucha. El objetivo: regularizar su situación laboral, exigiendo la registración en el marco del convenio colectivo de trabajo 161/75, suscripto en el año 1975, luego de décadas de pelea obrera. Éste establecía una relación salarial que contemplaba reivindicaciones obtenidas por los trabajadores argentinos durante décadas de pelea: Aguinaldo, Seguro Médico, Jubilación, Vacaciones Pagas, Garantía Horaria, etc. Esta última resulta crucial en la pesca local, debido al carácter zafral de la actividad y al desabastecimiento de merluza generado, en las últimas décadas, por la sobreexplotación del caladero argentino, sobre todo a partir de la firma de acuerdos en materia pesquera con la Comunidad Económica Europea[1], los cuales resultaron en una apertura  del caladero a la flota congeladora/factoría española. Pero antes de la firma de éstos, el estado nacional ya había reacondicionado las reglas del juego en materia laboral. Empezando los 90’ y en el marco de la ley de quiebras menemista,  varias empresas tradicionales endeudadas con el  estado habían salido del circuito, dejando miles de trabajadores en la calle, los cuales fueron reincorporados al proceso productivo en condiciones flexibles, a través de la cooperativización. Los trabajadores abandonaron así su relación  de dependencia con las empresas y fueron incorporados a cooperativas, que tienen dueños, que operan para las empresas y que utilizan trabajadores asalariados, que cobran por cajón de pescado fileteado, quedando paralizados cuando no existe disponibilidad de recurso.

Uno de los objetivos fundamentales de este trabajo apunta a analizar los dos tipos de relación salarial: la alcanzada en el año 75 y la vigente desde el año 1991, la cual generó un cambio estructural en el circuito e inauguró un periodo de crisis e inestabilidad en el barrio Puerto que se tradujo en un empeoramiento de la calidad de vida de los obreros  del pescado y en un deterioro espacial notable. Dentro de esta nueva estructura de la actividad pesquera local se sucedieron varios conflictos de carácter coyuntural a lo largo de los últimos 15 años. En ese contexto y en una coyuntura específica se ubica la lucha de 2007, interpretada a ejercicio teórico como Acción Colectiva de Protesta.

Analizar los numerosos factores que imposibilitan que las demandas logren inscribirse en la agenda pública, política y de los medios y que los reclamos se traduzcan en modificaciones en las normas, es otro fin fundamental de este ensayo, el cual  consta de tres partes fundamentales: Una primera en la cual se desarrollan a grandes rasgos los postulados de los teóricos de la regulación y se atraviesan los últimos 30 años, para en ese marco analizar con detenimiento los dos tipos de relación salarial en pugna; una segunda sección en la cual se detallan los hechos ocurridos en los últimos 5 meses de 2007, identificando a los protagonistas y resaltando sus acciones concretas, y una tercera sección en la cual se analizan los limitantes de esta lucha.

            Existen pocos trabajos que analicen el mundo del trabajo en la industria pesquera local y no hay un registro exhaustivo de los distintos momentos de lucha de los últimos 15 años y aún menos de la experiencia previa a la firma del tratado del 75´. Son utilizados los documentos existentes sobre el tema y el relato de ciertos informantes para reconstruir los momentos históricos 1975-1991 y los periódicos y revistas actuales sumados a la observación in situ de los hechos para referir a la acción de protesta actual. También se utiliza aunque en menor medida información estadística publicada en las páginas de los organismos oficiales que regulan la actividad pesquera.

            El relato llega hasta el día 13 de diciembre de 2007, fecha en la cual este investigador viajó junto a los trabajadores a la segunda de las decepcionantes reuniones con la cartera laboral nacional, la cual utilizó constantemente la retórica para diluir el conflicto sin avanzar en la modificación de las reglamentaciones.  

             

2-    La Relación Salarial en el marco de la Teoría de la Regulación

             

              Los teóricos regulacionistas, como  Robert Boyer y Michel Aglietta,  generaron en los 70’  la idea de nociones intermedias, las cuales  sirven  como herramienta metodológica para organizar el análisis. La noción de Régimen de Acumulación describe el esquema de crecimiento de una economía en un periodo histórico determinado y la de Modo de Regulación o conjunto de regularidades predominantes que codifican (instituciones o estructuras) un determinado régimen de acumulación. De esta forma un Régimen de Acumulación se legitima y se hace posible a través de un Modo de Regulación.   

Este modo de regular dentro de un régimen específico se desarrolla a partir de cinco formas institucionales básicas:



Moneda, estado, formas de competencia en el mercado interno, forma de inserción del sistema productivo nacional en la división internacional del trabajo (DIT) y relación Salarial.

 La relación salarial es la forma institucional que nos interesa ya que especifica las modalidades adoptadas históricamente por la relación existente entre los trabajadores asalariados y los propietarios de los medios de producción. Es la forma institucional que expresa el conjunto de condiciones jurídicas e instituciones que regulan los alcances del uso del trabajo asalariado y el modo de existencia de los trabajadores. La misma puede ser descompuesta en 5 partes:

  • Proceso de trabajo: refiere  a la modalidad de articulación entre: el trabajo, los medios de trabajo (esencialmente maquinarias, equipos e instalaciones), y los objetos de trabajo (materias primas e insumos intermedios) que condiciona la tecnología a ser utilizada en los procesos de producción y la naturaleza de los productos terminados.
  • División social y técnica del trabajo da lugar a las clasificaciones de los puestos de trabajo, determina los requerimientos en materia de calificaciones profesionales, experiencia previa y competencias, y configura la estructura jerárquica de las empresas.
  • Salario: Es este un punto clave, ya que determina el nivel de los salarios mínimos y la composición de los ingresos directos e indirectos de los asalariados.
  • Formas y grados de representación obrera: refiere a los diferentes modos de representación de los obreros y a su alcance real en diferentes regímenes de acumulación.
  • Formas de consumo obrero: tienen o no los obreros la  capacidad de consumir los bienes y servicios que se producen en una economía determinada.

Los años 90’ sirven, en nuestro país, para borrar el atisbo de representatividad que habían detentado los sindicatos, hasta entonces, en la defensa de los intereses obreros. La Relación Salarial se modifica en el marco neoliberal y los empresarios  se concentran, eliminando competidores e integrando verticalmente los procesos productivos de captura, procesamiento, distribución y comercialización. Aparecen en este momento en Mar del Plata los pulpos pesqueros[2]: Moscuzza, Giorno-Balastro, Solimeno y Barillari, entre otros, los cuales cuentan con barcos costeros, fresqueros y congeladores-factoría, manejan instrumental económico clave como transporte y  almacenamiento en frío, cuentan con plantas de procesamiento en Mar del Plata y en la Patagonia y además distribuyen y venden a través de canales establecidos con sus socios foráneos con quienes establecieron Joint Ventures[3].  El ajuste laboral se realiza antes de la masiva entrada de la flota Congeladora-Factoría[4] europea  con la firma de los Convenios de Pesca con la Unión Europea de 1994. El camino es allanado para asegurar al capital foráneo formas institucionales capaces de asegurar el éxito de sus inversiones.

 

                        3- Los dos tipos de relación salarial

                        3.1 El convenio Colectivo de Trabajo 161/75 rama filet

                        Fue suscripto el 1º de junio de 1975 por el Sindicato de Obreros de la Industria Pesquera (SOIP) y por la Cámara Argentina de Productores de Filete de Pescado, para ser aplicado en el partido de General Pueyrredón alcanzando un número de beneficiarios de aproximadamente 17.500 a 18.000 obreros. Existió una dura lucha que precedió a la firma del convenio “Durante el periodo previo se produjeron asambleas en las plantas, asambleas interfabriles, incesantes reuniones en el sindicato y en ‘la plaza de los fileteros’, movilizaciones, concentraciones, piquetes de huelga, tomas de fábricas, enfrentamientos entre los diferentes sectores (…) paros en la producción y huelgas con acatamiento total…” [5]

Observemos algunas de las reivindicaciones alcanzadas en este convenio:

-Deberá haber un peón cada 8 fileteros. -El personal gozará de un descanso de 15 minutos cada 4 horas de trabajo.

-Las horas suplementarias (luego de las 8 horas) se pagarán con un recargo del 50% y 100% y los días domingos y sábados después del medio turno.

-Se garantizará a los fileteros una producción de 140 cajones mensuales de 23 kilos cada uno. Para peones, envasadores y empaque se garantizará 184 horas de trabajo mensuales.

-Los aportes para beneficios sociales se regirán por lo dispuesto  en las leyes 18.610 y 18.980.

-El salario familiar se abonará de acuerdo a lo establecido en el decreto 7914/57, ley 15.223 y 18.017.

-El personal gozará de las vacaciones anuales.

-Existirán licencias especiales por nacimiento o fallecimiento de familiares directos.

-Las empleadas que entren en el primer mes de embarazo serán destinadas a tareas livianas y recibirán un trato preferencial.

-El trabajador tendrá derecho a licencias con goce de sueldo a fin de rendir examen en la enseñanza primaria, secundaria y universitaria.

-El accidente de trabajo se abonará de acuerdo a lo establecido por la ley 9.688, percibiendo el obrero sus jornales en forma íntegra desde el primer día de accidente. Para pagarle se dividirán los kilos producidos por el obrero en los últimos 6 meses por la cantidad de días trabajados.

-El establecimiento deberá contar con baños y duchas para hombres y mujeres en cantidad adecuada para el número de obreros. También deberá contar con botiquín de primeros auxilios, comedores adecuados, cocina para preparación de alimentos, heladeras y cofres individuales para cada obrero.

-Existirán cuerpos de delegados elegidos en comicios desarrollados dentro de la empresa y habrá pizarrones especiales para comunicaciones sindicales. En estos se exhibirá una copia del  Convenio Colectivo de Trabajo.

-Los obreros/ encuadrados en el presente Convenio tendrán derecho a percibir un “PLUS” por antigüedad.

-Se otorgará un 20% extra sobre el total de la remuneración en concepto de presentismo.

Es importante aclarar la dimensión del punto referido a la garantía de 140 cajones procesados para los fileteros y de 184 horas trabajadas para peones, envasadores y empaque. El tipo y la cantidad de las especies disponibles para la pesca fluctúan durante el año. Desde septiembre se pesca la anchoíta y ya en noviembre y diciembre se pesca el Magrú y la caballa. Éstas, son las principales especies que nutren a la industria de la conserva de pescado. Fuera de estos meses, ya pasando el verano, la mano de obra utilizada por esta industria se reduce a menos de la mitad.  La merluza Hubssi, principal especie pescada en el caladero argentino y exportada al mercado mundial desde los años 60’, puede ser pescada a lo largo de todo el año pero se encuentra claramente depradada, tal como puede constatarse en los informes del INIDEP[6], siempre desatendidos por la Subsecretaría de Pesca. Esta depredación genera un achicamiento del tamaño de los ejemplares y un acortamiento  de los tiempos de las temporadas de pesca, si a esto sumamos el hecho de que los grandes barcos factoría procesan a bordo y de que los empresarios cuentan con la posibilidad de procesar merluza en la Patagonia adonde hay excepciones impositivas e incentivos a las exportaciones, todo deja a los trabajadores del puerto de Mar del Plata muy mal parados ya que es cada vez más escaso el recurso que llega a ser procesado en el puerto local y cada vez más la necesidad de los empresarios de contar con una mano de obra flexible de la cual puedan desentenderse cuando la falta del recurso lo demande.

Otro aspecto a destacar es el tipo de representatividad obrera que plantea el convenio destacando la presencia de pizarras que informen y cuerpos de delegados permanentes. 

El clima de inestabilidad que se genera en el país provoca pronto una sucesión de hechos de violencia que van a culminar con la toma del poder público por parte de las Fuerzas Armadas.

Los empresarios pesqueros deciden apoyar en conjunto a la dictadura militar adhiriendo al paro general propiciado por los empresarios.

En el listado de entidades que adhieren al paro figura la Cámara Marplatense de Industriales del Pescado, que buscaba en el golpe, la venganza de la derrota sufrida con la huelga del SOIP de 1975, la cual lograra imponer el convenio.[7] Todas las desapariciones que se dieron en el puerto de la ciudad de Mar del Plata se produjeron ya en tiempos de dictadura militar y resultaron un escarmiento para aquellos que habían luchado en el periodo previo.

            Sin embargo el gran auge de la industria de la segunda mitad de los 70’ permite un pleno empleo y una expansión exponencial de la industria, la cual continúo operando con mano de obra en blanco y en el marco del convenio del 75[8]. La formación de empresas mixtas, la reinversión y la fusión de empresas nacionales condujo, frente a una demanda internacional sostenida y con precios en alza, a los máximos de capturas y exportaciones de 1977, 1978, y 1979. Las principales especies fueron la merluza y el calamar. La expansión comenzó a revertirse a mediados de 1979, por la grave situación económica interna, y se manifestó en la disminución de las capturas y exportaciones de 1980 y 1981, agravada por la crisis en los mercados tradicionales, culminando el periodo con una flota envejecida por el alto promedio de edad de los buques ingresados al caladero.[9] Durante los años 80´ existieron refinanciaciones de las deudas de los empresarios  y comenzó la pesca del langostino el cual debido a su alto costo en el mercado internacional sirvió de auxilio y de prorroga a la crisis que vino unos años más tarde y que desembocó en la quiebra de un gran número de actores tradicionales.

3.2  Las quiebras

En el año 91 y en el marco de la Ley de Quiebras suscripta por el gobierno menemista, la cual posibilitó el traspaso de los activos de las empresas directamente a sus acreedores sin respetar las deudas existentes con los trabajadores, algunas empresas líderes hasta entonces, entran en convocatoria de acreedores y se declaran en quiebra. Entre estas encontramos a Ventura, Arpemar, Estrella de mar, Tomar de Tobo, Pesquera San Andres, Antonio D’Antonio Pesquera, Alfe Trade, Pesquera Bolívar, Mediterraneo y Frigocen.[10]

Es precisamente en estos años, que empresas más nuevas y menos comprometidas financieramente como Moscuzza, Giorno-Valastro, Solimeno y Barillari,  comienzan a crecer vertiginosamente. Por otro lado, el núcleo de empresas quebradas ha gozado ya por mucho tiempo del favor oficial y la refinanciación de sus deudas con el estado.

“Al no llegarle el socorro prometido por el gobierno que pretendía rescatarlos nuevamente con créditos, fueron todos al vaciamiento que les permitió retirar masivamente los capitales y rematar las plantas y barcos.  Los capitalistas de la pesca se largaron a estafar sistemáticamente a los bancos estatales o privados; “dibujando” proyectos de pesca y comprando barcos inútiles accedieron a créditos… las deudas de Arpemar con los bancos rondaban los 100 millones de dólares a la hora de la quiebra”.[11]

Más de 6000 trabajadores quedan entonces en la calle y los nuevos empresarios aprovecharon la coyuntura para concentrar el capital.

“La gestión judicial que se hizo cargo de las quiebras trabajó para  facilitar la concentración de capitales y Valastro, Moscuzza, Solimeno, El Marisco y  Barilari entre otros, se disputaran el botín adquiriendo a precio de remate los activos físicos que tuvieran algún valor (barcos y plantas)”.[12]

En el año 90´, se equipara por primera vez la capacidad de captura entre fresqueros[13] y congeladores.[14] De esta forma comienza el periodo de mayores cambios estructurales en la actividad pesquera nacional. El crecimiento congelador actúa en detrimento de las empresas puramente fresqueras. En el año 1994 se firman los  tratados de pesca con la Unión Europea y se hace masiva la entrada de los congeladores, los cuales procesan a bordo,  permitiendo saltear al puerto local y no dependiendo de la mano de obra en tierra como en el pasado. El siguiente gráfico es claro al respecto.

       Evolución de las capturas de merluza argentina

             por tipo de flota 1988-2002[15]

     

Esta innovación técnica repercute negativamente en el puerto local siendo cada vez menor la cantidad de mano de obra utilizada sobre una base territorial firme, ubicada en un sector espacial de una ciudad, en donde se inserta una formación social particular.

Este tipo de modelo de empresa será el que adoptarán desde entonces las sobrevivientes de la catástrofe de principios de los 90´ y líderes del sector desde entonces. Los puertos patagónicos serán su base de operaciones más importante en detrimento del puerto de la ciudad de Mar del Plata en donde se comienza a gestar el proceso de “cooperativización” de la mano de obra.

 

3-3 La “cooperativización” del trabajo

Un elemento fundamental de la nueva estrategia de acumulación, está dado por el aumento de la explotación de la mano de obra. Si bien los salarios habían bajado sistemáticamente desde el año 1975 esto no es suficiente y se recurre a la flexibilización extrema a través de las cooperativas.[16]                                        

Según testimonios de los protagonistas el trabajo en negro siempre existió en el puerto de Mar del Plata, debido a que una parte de la pesca que abastecía al mercado interno circulaba por el canal de las “cuevas” (plantas de fileteado clandestino). Cuando había excedentes de materia prima con respecto a la capacidad instalada para procesarla, los empresarios recurrían a éstas para completar el proceso productivo. De todas formas esta tendencia era marginal ya que el grueso del fileteado se realizaba en grandes plantas habilitadas.[17]. Luego de las quiebras de 1990, los nuevos agentes que se van consolidando cuentan con gran cantidad de mano de obra calificada y desempleada disponible. La misma es reinsertada en el proceso productivo a través de falsas cooperativas manejadas por los empresarios a través de  testaferros.

“Se crearon las cooperativas para eludir toda la legislación laboral, para terminar con los aportes patronales a la jubilación, liquidar la obra social y la garantía horaria. Desde el punto de vista de la patronal lo que se logra es la destrucción lisa y llana del convenio del 75´”[18]

 Bajo este régimen el trabajador se debe inscribir como trabajador autónomo, debiendo hacerse cargo de todos sus gastos previsionales.

El mismo Solimeno declara en 1994:

“…las empresas que sobrevivieron lo consiguieron a base de mejorar su eficiencia antes que sus costos. A partir de la constitución de cooperativas con el personal, se mejoró notablemente el rendimiento, se atenuó el ausentismo que había llegado a fluctuar en un 25% y hoy existen productos que de no ser por la cooperativas no podrían elaborarse                                           

 Otros autores opinan  “…en el período posterior a las quiebras, con un alto número de trabajadores en situación de desempleo, la cooperativización de la mano de obra se convirtió en la estrategia de política económica utilizada por los grupos empresarios para abaratar los costes salariales”[19]

La aplicación del sistema cooperativo repercute en diferentes aspectos de la relación salarial impulsada por el convenio de 1975:

La garantía horaria queda anulada estableciéndose una remuneración por productividad en la cual la escasez estacional de recurso repercute y es amortiguada directamente por los trabajadores no estableciéndose un sueldo mínimo garantizado.

 Cuando el recurso escasea, el trabajo se detiene no obteniendo remuneración alguna.[20] Por otro lado la aplicación de este sistema se traduce en la desindicalización de los obreros y el sindicato, que en los 70’ llegó a contar 18.000 afiliados, hoy no llega a los 2000 sobre aproximadamente 10.000 trabajadores activos.

  Los seguros por accidentes de trabajo quedan sin efecto, también las licencias por embarazo, las vacaciones pagas, los aguinaldos, los permisos por examen, las primas por familia numerosa, los plus por antigüedad, las licencias por nacimiento o fallecimiento de familiares cercanos, etc. Cabe destacar que existen dos tipos de cooperativas, aquellas “legales” inscriptas en SENASA y aquellas constituidas como verdaderas “cuevas” que evaden el control impositivo y de seguridad alimenticia. En éstas, las condiciones de trabajo son muy precarias, no existiendo vestuarios para hombres y mujeres y trabajando en muchos casos con agua acumulada en el suelo. En las cooperativas “legales” las condiciones laborales no son mucho mejores y en ningún caso existe un peón cada 8 fileteros tal como lo indica el convenio del 75´ y en muy pocos casos instalaciones sanitarias que aseguren un ambiente laboral saludable.

Hacia fines de los 90´ ya se hace evidente la sobreexplotación de la merluza provocada por la entrada de la flota factoría. En el año 99 se firma la Ley de Emergencia Pesquera que establece diferentes vedas para los factoría al norte del paralelo 41º. A la crisis biológica de la especie arrasada se le suma la crisis  económica de finales de los 90´ y la sobre-valoración de la moneda nacional  que no permite insertar las exportaciones pesqueras en el mercado mundial a buen precio. Todas estas condiciones plantean un nuevo escenario en el cual los conflictos van a sucederse. “numerosos paros, huelgas, marchas, concentraciones, asambleas, cortes de calle, huelgas de hambre, cierre de comercios, tomas de fábricas, ollas populares, tomas de edificios públicos, piquetes, y otros. En más de una oportunidad se realizaron movilizaciones conjuntas de trabajadores de tierra y embarcados, empresarios fresqueros (fracción menos concentrada del capital) y el intendente Aprile hacia la Capital Federal”[21]

Esta situación culmina con un paro total del sector que dura más de tres meses y con los sucesos del 28 y 29 de junio de 2000 en los cuales se provocan enfrentamientos con la policía, incendios de plantas y la toma de la sede sindical en manos del Partido Justicialista, con Abdul Saravia como secretario general.[22]                                                                                       

La devaluación del peso de 2001 genera un incentivo macroeconómico a las exportaciones y vuelve a incrementarse la acción de los factoría y la presión sobre el recurso. En el año 2002 el SOIP es históricamente ganado por el P.O (Partido Obrero) en lo que se supone representará un cambió de rumbo y una lucha verídica por la defensa de los intereses de los trabajadores. Sin embargo el Secretario General Luís Salas y los Asesores gremiales, hermanos Luís y Mamerto Verón defraudan las expectativas y se limitan a continuar el rol burócrata de mediación entre un capital explotador y una mano de obra sindicalizada cada vez más escasa.  

            Los conflictos no tardan en reaparecer.

           

4-    El conflicto de 2007

           

            4.1 Por la noche y en un tren.

            A las 11 y media de la noche del día 12 de diciembre de 2007, somos unas 100 personas quienes subimos al primer vagón del convoy nocturno, con rumbo a la ciudad de Buenos Aires. A las 12 horas del siguiente día, el ministro de trabajo de la nación, Carlos Tomada, recibirá a un grupo de delegados de las cooperativas pesqueras en conflicto. En esta reunión, según se prometió en la anterior reunión realizada el día 27 de noviembre, se buscará una solución al trabajo en negro o cooperativizado en el puerto de Mar del Plata y se avanzara hacia el blanqueo de los trabajadores en el marco del convenio colectivo de trabajo 161/75 sin modificaciones ni anexos. El vagón está casi en penumbras, todos guardan una esperanza aunque saben  que la lucha es larga y que probablemente buscarán disipar la situación y promover nuevas reuniones de negociación siempre distantes en el tiempo y nunca efectivas.

 ¿Como llegamos a esta noche férrea cargada de esperanzas, falsas promesas y desilusiones?

 

            4.2 Los piquetes en el Puerto

Hacia los primeros días de julio de 2007, un grupo de 8 “cooperativas” pesqueras que faenan para el grupo Giorno-Valastro  se encuentran sin suficiente materia prima. Los obreros venían trabajando salteado, a veces solo una jornada de cuatro horas por semana, y debían cortar pescado cada vez más chico.[23]  Esta situación, genera una tensión que estalla en conflicto el día 16 de julio a las 03:00 hs. cuando trabajadores de la Cooperativa San Julián se niegan a procesar 250 cajones de castañeta de ínfimas dimensiones y condicionan el corte de otros 500 cajones de merluza, de la empresa Giorno, a la entrega de una vale de 100 pesos antes del mediodía. En pocas horas, la retención de tareas se extiende a las 8 cooperativas que trabajan para Giorno S.A perteneciente al grupo Valastro. A las 11 Hs, el contador Guillermo Ferreira, apoderado de la empresa, recibe en su despacho a una delegación de obreros y rechaza el pedido que le hacen de un salario garantizado de 980 pesos y ni  hablar de la regularización laboral. Durante toda la tarde se queman neumáticos delante de las puertas de la empresa y al anochecer, ante la falta de respuestas, se resuelve en asamblea volver el día siguiente. Durante todo el segundo día los delegados de las cooperativas de Giorno intentan sin éxito el diálogo con la patronal. 

Elda Taborda delegada de una de las cooperativas y referente histórico de las luchas en el puerto solicita la intervención del abogado de la CTA (Central de Trabajadores Argentinos). Aquí entra en juego un actor que tratará de orientar y asesorar la acción de los trabajadores en una clara maniobra política ya que siempre fue su intención meterse en la pugna por la representación de los obreros del pescado. Ya existe una experiencia de este tipo con el SIPES (Sindicato de Pesca).[24]  

Por la noche de este segundo día ya arden gomas frente a las entradas al puerto de la ciudad de Mar del Plata. Formando un triángulo que imposibilita que el recurso, descargado de los barcos, pueda llegar a las plantas para ser procesado y que se acumule pudriéndose en el puerto. La situación es tensa y las amenazas de desalojo violento son constantes, pero allí están ellos, los manifestantes, firmes, decididos y convencidos de la validez de su relamo:

La registración laboral en el marco del Convenio Colectivo de Trabajo 161/75 sin enmiendas ni anexos.

Se suceden las reuniones conciliatorias. No se llega a un acuerdo ya que los empresarios  no concurren o cuando lo hacen se manifiestan en contra de registrar trabajadores bajo ningún concepto. Calamante, titular de la C.T.A Mar del Plata, expresa “Esperaremos hasta el lunes. De no haber alguna respuesta de los empresarios, no descartamos realizar paros generales en la ciudad, cada vez más extensos. Y podemos continuar con un paro más contundente, de mayor envergadura, si el conflicto sigue sin solución” [25]  Esto nunca ocurrió.

La tensión sigue durante varios días con constantes amenazas de desalojo. En estos momentos de máxima tensión,  se observa una gran solidaridad de otros sectores del campo popular marplatense que se acercan a los piquetes del puerto. Ciudadanos que concurren a titulo personal y miembros de diferentes agrupaciones y organizaciones sociales, culturales, políticas y de derechos humanos, “infiltrados”, a decir de burócratas sindicales, empresarios y sus voceros en los medios de comunicación.

Durante esta etapa del conflicto se desarrollan manifestaciones en contra de los cortes. El día lunes 30 de julio capitanes de lanchas amarillas y barcos costeros, transportistas y cooperativistas se concentran a las 8:30 horas para movilizarse hacia la Autovia 2[26], para pedir que se liberen los piquetes. La marcha reúne a cerca de 20 camiones y decenas de autos particulares. Hay un pequeño enfrentamiento con la policía que impide el corte de ruta promovido por la llamada “Contramarcha”.

            El miércoles 1º de agosto, luego de 15 días de cortes y muchas negociaciones, y ante el inminente desalojo violento de los piquetes, se firma un acuerdo, en el cual las partes acuerdan constituir una comisión integrada por el SOIP, las entidades empresariales y un delegado de cada cooperativa, para analizar las condiciones  laborales de los trabajadores, su dependencia laboral y la registración laboral, conforme a las leyes y los convenios vigentes. La comisión sesionará y resolverá en un plazo no mayor a 100 días. También se acuerda entregar un sueldo de $800 correspondiente al mes de julio y asegurar de ahí en más un mínimo de $800 para todos aquellos que concurran a trabajar ante cada convocatoria de la cooperativa y siempre que mantengan un ritmo de actividad normal y usual[27].

            A los trabajadores se les entrega la suma de $800 por única vez durante el mes de julio, las negociaciones comienzan en el ministerio de trabajo pronto pero queda claro que los empresarios no están dispuestos a registrar en el marco del convenio del 75. Estas reuniones se extienden durante un mes para luego interrumpirse.  

            Los jerarcas del sindicato, sin llamado a una reunión de delegados, comienzan a gestionar por fuera de estas reuniones un pacto con los empresarios y a diseñar un nuevo convenio “basura” llamado convenio Pyme. Si bien en éste los trabajadores aparecen en relación de dependencia, no disponen de representación gremial, plus por antigüedad, ni regulación en la forma de pago, además de establecerse una garantía horaria de solo 800 pesos y de ser obligados a procesar todos aquellos productos que puedan ser calificados como aptos para el consumo humano al contrario del convenio del 75 que establecía que no existía obligación de procesar merluza inferior a los 35cm, a fin de “preservar nuestra riqueza marina”.  Los trabajadores en lucha se niegan a aceptar este nuevo convenio, y esta situación desencadenará los hechos ocurridos durante la segunda etapa del conflicto.

 

            4.3 La toma del SOIP, el Consejo Deliberante y el Ministerio de Trabajo

            El día martes 11 de septiembre fileteros, peones y envasadores marchan por la calles del puerto, golpeando las puertas de la fábricas, incitando a los obreros y obreras de otras plantas a sumarse al reclamo. La jornada concluye con heridos y detenidos y con la toma de la sede del SOIP. Los trabajadores desde ahora se declaran en estado de asamblea permanente.

            El día 27 de septiembre hay una movilización a la municipalidad donde los trabajadores esperan ser recibidos por el intendente Daniel Katz para entregarle un petitorio. Éste no los recibe.   

            El día 29 de septiembre los trabajadores marchan por la calles del puerto para hacer cumplir el paro pero la manifestación, que se había detenido ante la cooperativa “El Dorado”, es duramente reprimida por infantería y Diego Argañaraz de 23 años resulta herido por una bala en el tórax por disparos efectuados desde el interior de una planta.

            El día 11 de octubre se realiza una marcha que culmina  con una fuerte represión policial y la detención de tres obreros quienes son brutalmente golpeados por la policía

            Durante todo este periodo de la lucha, la ciudad de Mar del Plata se militariza desplazándose a la misma efectivos de infantería y de distintos grupos especiales de tareas. Se suceden las amenazas a militantes del puerto y de distintas organizaciones. 

            Eleonora Alais, de hijos Mar del Plata relató a Indymedia, Mar del Plata el día 8 de noviembre: “se nos hizo referencia a la Ley Antiterrorista, nos llamaban por nuestros nombres, sabían quienes éramos, nos decían en particular que nos iban a detener en la fiscalía como mínimo durante 24 horas, y que una vez que estuviéramos allí iban a saber quienes eran ellos”[28]

Todos los detenidos durante este periodo son trasladados a la ciudad de Balcarce con causas caratuladas con motivos diferentes a las causas por las cuales se producen las detenciones. En la mayoría de los casos se producen agresiones físicas y psicológicas en las comisarías.

            El día 17 de octubre, un automóvil Wolkswagen Gol blanco con vidrios polarizados y sin patente efectúa varios disparos contra la sede sindical tomada hiriendo en una pierna a Franco Juárez.

            Y llega noviembre y el día 100 se acerca y el único saldo hasta entonces de la lucha es: Cien días más de trabajo en negro, 500 obreros despedidos, 2 baleados, varios heridos, procesados y detenidos. Militarización de calles y empresas, criminilización de la protesta y ningún trabajador registrado. [29]

            El viernes 9 de noviembre, día 101, 200 obreros acompañados por las organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos se dirigen hacia la municipalidad custodiados por un amplio cordón policial. Mientras el grueso permanece frente a la municipalidad, bajo la lluvia, un grupo de unas 30 personas logra entrar al edificio  y llegar hasta la sala de sesiones del consejo deliberante. Al rato, se asoman al balcón y saludan a sus compañeros que los aclaman con júbilo. Aquí los trabajadores permanecen todo el día y toda la noche mientras se negocia con los legisladores y el intendente una salida. Finalmente se firma un acta a la cual se le adjunta un petitorio y se acuerda aguardar al día 14, en el cual arribarán a la ciudad, como resultado de las gestiones que realizará el intendente Daniel Katz, las autoridades nacionales con competencia en el tema.[30]

            El día 14 se confirma la versión de que éstos no vendrán.

            El 16 de noviembre Daniel Katz se presenta en el SOIP para comunicar que realizó las gestiones pertinentes para que Nieto y Tomada arriben a la ciudad pero que no lo harán ese día y  que no tiene la certeza de cuando lo harán. Apenas puede el intendente salir del sindicato en una camioneta que lo espera y que se aleja raudamente entre cascotazos. Enseguida los manifestantes inician una movilización por el puerto buscando la adhesión de más compañeros y luego se dirigen al centro de la ciudad. Antes de llegar, una ovación festeja la noticia: un grupo de obreros, que se desprendieron de la marcha y se adelantaron para burlar la custodia, han logrado entrar al Ministerio de Trabajo de la Nación. Cuando la marcha llega, doce compañeros se encuentran en el balcón del ministerio adonde permanecerán por una larga semana.  Uno de los cánticos que predomina reza: “Adónde están, que no se ven, la CTA y la CGT”

            Durante toda esta semana los funcionarios siguen sin aparecer y se suceden marchas pacíficas por el puerto tratando de sumar compañeros a la lucha.

            El jueves 22 de noviembre, mientras la mayoría de los compañeros se encuentra cortando la calle de la sede ministerial, solo seis se encuentran realizando la guardia nocturna en el SOIP. Éstos son despertados por la violenta irrupción de unos 100 efectivos del cuerpo de infantería que los reducen y los detienen, dejando la casa de los trabajadores de nuevo en manos de la burocracia. La perdida del sindicato resulta un duro golpe y plantea un escenario cada vez más complicado.

Durante ese día 22 de noviembre, los obreros que mantienen tomado el ministerio de trabajo emprenden una huelga de hambre. Hay amenazas de represión y desalojo violento.

            A las nueve de la noche los diez protagonistas que aún quedan en el edificio reciben un fax mediante el cual el Ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada  se dirige a ellos, exigiéndoles que desalojen el ministerio y comprometiéndose a recibirlos el día martes 27 de noviembre en Buenos Aires.[31] El edificio es desalojado esa noche.

            De aquí en más las asambleas se realizan en la sociedad de fomento del barrio Cerrito Sur donde deben pagar 20 pesos (6,5 dólares) la hora. Estas se hacen más esporádicas que cuando estaba tomada la sede gremial.

           

            4.4 Sin sindicato, a la vera de las promesas oficiales

El 26 de noviembre por la noche un nutrido grupo de trabajadores  viaja a Buenos Aires,  unos 12 de ellos se reúnen con el ministro Tomada el cual se compromete a “buscar un mecanismo que permita registrar laboralmente a los trabajadores, modificando los actuales abusos y distorsiones en el sistema vigente”. En tal sentido se compromete a “coordinar a todos los organismos involucrados, a fin de contar a la brevedad con una respuesta a implementar en el sector, a cuyo efecto se convocará además de a la AFIP, a la Dirección General de Rentas, a la Subsecretaría de actividades pesqueras de la provincia de Buenos Aires y a la Municipalidad de General Pueyrredón..”[32]

 

Y el jueves 13 de diciembre…

 

            …llegamos al Ministerio de Trabajo de la Nación antes de las 12 horas, no hay signos de que la reunión comience a horario.  Tomada no está en el edificio. Llega una columna del P.O a apoyar a los trabajadores de Mar del Plata. Más tarde arriba por Leando N. Alem una nutrida columna de la C.C.C (Corriente Clasista y Combativa). Se corta uno de los carriles de la avenida. La reunión se demora y finalmente cerca de las 14 hs. comienzan a pasar los trabajadores en grupos de a tres. La reunión no comenzará hasta cerca de las 3 y media de la tarde. En la misma participan los trabajadores, las carteras laborales de nación y provincia, la subsecretaría de pesca, el INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social), el secretario de producción del municipio de General Pueyrredón, Horacio Tetamanti y la subsecretaría de Actividades Pesqueras bonaerense. Participan también el abogado de la C.T.A, Julio Hikkilo y el titular local Calamante. Cuando éste llega se origina una trifulca entre trabajadores que apoyan la intervención de la CTA y aquellos que se oponen, esto hace evidente una partición hacia dentro del grupo de Trabajadores Autoconvocados del Puerto que llevan entonces cinco meses en lucha. En la reunión no se logran avances concretos en la registración de los trabajadores, lo único que se llevan, es un nuevo compromiso del ministro de trabajo Tomada de coordinar acciones conjuntas. Se habla de una registración en el marco del convenio Pyme mejorado. Para esto se llama a una mesa de trabajo la próxima semana en Buenos Aires en la cual participaran los mismos actores pero con la condición de que el número de representantes de los trabajadores se reduzca a 6. Hasta aquí llegará este relato y nada hace suponer un desenlace que contemple la registración laboral en el marco del convenio del 75´. El tema no logra incluirse en la agenda pública local y menos aún en la nacional.

 

            5- Reflexiones finales de una lucha.

 Partamos del supuesto de que una acción colectiva de protesta debe estar impulsada por un grupo con características particulares y comunes, en el cual un sujeto  manifestará una demanda hacia otro sujeto que lo oprime. Es decir que se manifiesta una alteridad en la cual ese sujeto que demanda se diferencia de ese otro al cual acusa. Por ende con ese otro, se genera un antagonismo, una oposición entre quien dispone de los medios de producción, en este caso, y quienes poseen solo su fuerza de trabajo. Esta demanda se intenta generalizar, es decir darle sentido público para que todo el que no está involucrado y es mero espectador juzgue y arbitre. En este intento se genera una vos, del demandante que buscara hacerse oír y comprender y generar nuevos marcos interpretativos que amplíen la protesta y  que naturalicen aquello por lo cual el sujeto se manifiesta.[33]  Esta demanda será exitosa cuando se generen cambios en las normas, cambios que responderán a satisfacer las demanda de quienes están de pié reclamando. Antes de que esto suceda, la demanda deberá tomar sentido público e integrar la agenda de la opinión pública, así como la agenda de la clase dirigente y la de los medios de comunicación.[34]

El derecho al trabajo en blanco, en relación de dependencia, con todos los beneficios sociales que esto implica, dentro de una relación salarial monopólica, es el hilo conductor que genera, en el caso de los trabajadores del pescado de la ciudad de Mar del Plata, la acción colectiva de protesta. Hay dentro de este esquema un elemento material específico: la necesidad de un salario mínimo garantizado, el cual no dependa de la disponibilidad  de pescado a ser procesado. En este marco se libra una lucha que lleva 15 años pero que en los últimos meses de 2007 generó un repertorio de protesta que significó un avance en la obtención de reivindicaciones históricas y estructurales. Este avance fue sin embargo sutil y la posibilidad de inscribir agenda se vio limitada por diversos factores que derivan en gran parte de las dimensiones de análisis referidas más arriba. 

            La inexistencia de un sindicato o asociación profesional que agrupe a los trabajadores en negro del puerto genera un efecto distorsivo a la hora de organizar las acciones. No existen, pues, instancias o instituciones formales que conduzcan y encaucen la lucha. Solo existen instancias informales u organizaciones sociales aisladas las cuales logran agrupar algunos sectores. El devenir posterior es espontáneo, destacándose algunos sujetos que, como referentes históricos, buscan conducir la pelea. La toma de la sede gremial actuó como un claro elemento aglutinante en el cual la continuidad física de los manifestantes promovió la organización, la solidaridad y la reproducción del conflicto. La perdida posterior de este espacio generó un efecto adverso y difícil de sortear, debilitando la lucha. Esta falta de instituciones formales cooperó para que sean los partidos políticos de izquierda tradicionales quienes se introduzcan, a través de ciertos referentes ya insertos en la lucha y militantes de sus filas, e intenten ser la vanguardia o conducción del conflicto. Estos no propiciaron  la integración de los sectores sino que más bien propusieron estrategias diferenciadas que en último término corrompen la organización y la unión. Estos factores promueven, entre otras cosas, una gran desmovilización y una imposibilidad de sumar actores al conflicto, el cual estuvo encarnado en unas 500 personas las cuales no representan ni siquiera al 10% del total de los trabajadores de la industria.

            En cuanto a la estructura de oportunidad política  es claro que  si bien las elites políticas muestran algunas fisuras o desencuentros, cuando se trata de defender intereses comunes que suponen la perdida de privilegios específicos, se consolidan como un grupo hegemónico que desarrollará todas las estrategias a su alcance en pos de mantener el Status Quo. Es importante destacar que este gobierno proviene de la Patagonia y que fue esta región del país la más beneficiada en materia pesquera en los últimos 25 años debido a incentivos a la actividad corporizados por medio de subsidios, créditos blandos, reducciones al precio del gasoil, exenciones impositivas e incentivos a las exportaciones. Fue en esta zona del país en la cual se instalaron numerosas Joint Ventures que permitieron la instalación de agentes extranjeros los cuales se vieron beneficiados con la instauración de una relación salarial flexible. El actual subsecretario de pesca de la nación Gerardo Nieto fue el subsecretario de pesca de la Provincia de Santa Cruz durante la gestión de Nestor Kirshner al mando del gobierno de la provincia. Por otro lado, el saliente gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, era Subsecretario de Pesca de la Nación en el año 1994, momento en el cual se firmaban los acuerdos con la Unión Europea, que posibilitarían la masiva entrada al caladero de la flota congeladora-factoría española. Es decir que hay múltiples intereses económicos resguardados por un tipo de gestión política que apuntó a instaurar un modelo pesquero basado en la expoliación del recurso, la privatización del caladero argentino a través del sistema de Cuotas Transferibles y la instauración de condiciones laborales flexibles. En esta coyuntura es muy difícil apuntar a fisuras en las estructuras de poder para lograr el éxito de las demandas. Es muy importante considerar que este estado, tanto a escala local como provincial y nacional, ha apuntado a criminalizar la protesta, a reprimir la misma y a militarizar el espacio portuario en particular y la ciudad de Mar del Plata en general. Esta tendencia a la represión no se condice con el discurso oficial que promueve la defensa de los derechos humanos y la recuperación de la memoria histórica. En este aspecto los medios masivos de comunicación actuaron por acción o por omisión en detrimento del éxito del reclamo. En muchos casos los medios locales mostraron a los manifestantes como bárbaros, delincuentes, incendiarios de fábricas, vagos, dando siempre vos a los empresarios y demás agentes que estaban en contra del conflicto. Los medios nacionales prefirieron casi ignorar la situación dándole poco espacio entre sus titulares. Solo hubo una repercusión importante de los primeros momentos de la lucha en los cuales el proceso productivo estaba interrumpido por los piquetes. El rol de los aliados se limitó a la acción de los partidos políticos de izquierda y a organizaciones de derechos humanos, además de otros movimientos sociales locales. Estuvo también el movimiento universitario aportando su apoyo. No se encontraron casos de instituciones con un grado mayor de credibilidad y aceptación por parte de la sociedad (iglesia, partidos políticos tradicionales, colegios de profesionales, etc.) que hayan apoyado los reclamos. Hubo otros actores como los transportistas y los dueños de pequeñas lanchas que se organizaron para contradecir el reclamo y manifestarse, en acciones como el corte de la Autovia 2, por el propio derecho a trabajar, en el marco también de los piquetes del primer momento.

            Es muy importante recordar que la Argentina es un país históricamente agrícola-ganadero y que existe una  falta de conciencia colectiva acerca de la significación de la pesca y de su rol relevante en la constitución del Producto Bruto Nacional actual, con exportaciones que rondan los 1000 millones de dólares anuales desde hace unos 6 años ocupando un puesto similar a las exportaciones de carnes vacunas.

 

     Exportaciones Pesca-Bovinos 2002-2006 en millones de dólares[35]

 

 

 

 

 

 

                                     Año   2002    2003    2004    2005    2006         

            Complejo pesquero      830      890     817      813      1.249

            Complejo Cárnico       485      621     1.062   1.404   1.357

 

            Esto permite que las autoridades gocen de una libertad para gestionar y legislar en materia pesquera de la que no gozan en otros circuitos económicos como el ganadero en donde prevalecen convenios colectivos de trabajo fuertes. Esta falta de significancia de la actividad hace muy difícil inscribir los reclamos en la agenda pública. Todos estos factores más muchos otros más que se irán develando con el tiempo imposibilitaron un avance real en la reivindicación perseguida y generaron un estancamiento de las negociaciones y un control tácito de la situación por parte de las autoridades “competentes”.       

            Sin embargo se pueden rescatar, aunque pocos, algunos avances de esta campaña: como el hecho de poner sobre el tapete las múltiples irregularidades que se dan lugar en el puerto de Mar del Plata en donde prolifera el trabajo en negro, las precarias condiciones laborales, el abuso a mujeres, el trabajo infantil, el tráfico de pescado por fuera de los controles de los organismos competentes como SENASA, AFIP, INAES, etc; así como la decadente situación del caladero en el cual el recurso merluza es cada vez más escaso y los controles cada vez menos efectivos. En algunos de estos aspectos el ministro de trabajo Tomada se comprometió, al menos en forma retórica, a avanzar en inspecciones y regularización de ciertas situaciones. 

Un hecho puntual pero significativo es que tres días después de que se levantaron los piquetes de la primera etapa del conflicto la Secretaría de Ganadería, Agricultura, Pesca y Alimentación de la Nación (SAGPyA) dicta la resolución 14/2007 modificando la 920/2006, que regulaba la actividad pesquera de merluza[36]. De esta forma SAGPyA reconoce el estado crítico del recurso merluza. 

            El tema fue puesto a debate en Mar del Plata, una ciudad en la cual la avenida Juan B. Justo pareciera dividir aguas entre dos localidades con imaginarios distintos. Una ciudad “feliz”, turística, limpia, sana y con ánimos de servicio y una ciudad trabajadora, sucia, con olor a pescado, con conciencia industrial y segregada históricamente por aquella otra. Si bien solo algunos entraron al debate, este fue librado y muchos quienes no son parte del mundo de la pesca comenzaron a involucrarse y a pugnar desde sus espacios de acción para que muchos otros se enteren y se involucren con una realidad que se da lugar en su mismo distrito. Solo entendiendo el rol primordial de la pesca en la economía local y comprometiéndose todos los ciudadanos con la continuidad de la actividad, ésta podrá sortear un futuro oscuro e incierto. La lucha es muy larga y los protagonistas saben que la solución depende de una decisión política, y que esta solo llegará cuando muchos se sumen a los reclamos y generen climas de inestabilidad social. La lucha que hoy se apaga lleva quince años y se recrudecerá en la medida que el recurso y los réditos sean cada vez más escasos y su repartición más desigual.    

Quienes dirigen deberán estar más atentos y generar políticas claras y justas, de otra forma tiempos negros se darán lugar en la ciudad de Mar del Plata.                                                             

 

6- Notas



[1] En el año 1994 entra en vigor el “Acuerdo sobre las relaciones en materia de pesca entre la C.E.E y la República Argentina”; Según se desprende de los considerandos del acuerdo, los objetivos declarados del mismo son: “desarrollar una cooperación económica más estrecha en el sector de la pesca marítima, mediante la promoción de sociedades mixtas y radicación de empresas y la constitución de asociaciones generales de empresas”, con el objeto de proveer “un acceso estable a nuevas posibilidades de pesca” para la flota europea, contribuir “al objetivo de la renovación y reconversión de la flota argentina y la reestructuración de las flotas de la comunidad”, así como promover “la explotación racional de los recursos de largo plazo” Todo esto no se cumplió y el convenio significó un sobre-dimensionamiento de la flota con primacía de la flota factoría lo cuál resultó en una depredación del recurso.     

[2] Pradas “Un Acercamiento a la problemática pesquera marplatense”, Ed El Mensajero, Buenos Aires 2006.

[3] Joint venture es un tipo de alianza estratégica, y supone un acuerdo comercial de inversión conjunta a largo plazo entre dos o más personas (normalmente personas jurídicas o comerciantes). Una joint venture no tiene por qué constituir una compañía o entidad legal separada. El objetivo de una joint venture puede ser muy variado, desde la producción de bienes o la prestación de servicios, a la búsqueda de nuevos mercados o el apoyo mutuo en diferentes eslabones de la cadena de un producto. Se desarrollará durante un tiempo limitado, con la finalidad de obtener beneficios económicos. Fue la forma utilizada para el ingreso de capitales pesqueros extranjeros al caladero argentino durante los 90’, los cuales se radicaron sobre todo en la Patagonia.

[4] Barcos congeladores-factoría: Son barcos que capturan, procesan y congelan el pescado a bordo. Los hay de diversos tipos, diferenciados en general por su especie objetivo y sus artes de pesca. Entre ellos se distinguen los poteros (calamar), palangreros (merluza negra), poteros multipropósito, o poteros palangreros, tangoneros (langostino, redes de arrastre de fondo para langostino o “tangones”, estos buques pescan también merluza), surimeros (polaca y merluza de cola para producción de surimi a bordo, redes de arrastre), centolleros, vieyreros, de pelágicos, de demersales australes y  merluceros, que capturan merluza con red de arrastre de fondo, al igual que la flota fresquera y costera. Alcanzan esloras de 86 metros. Su eslora promedio es de 51 metros. Su antigüedad promedio es de 25 años. Los buques ingresados al caladero en las últimas décadas pertenecen a esta categoría y fueron causantes de sobrepesca y de expulsión de mano de obra en tierra.

[5] Tomasone, 2005 en Colombo y Contreras “Repensando lo sindical en las luchas obreras. El Caso de los trabajadores de la industria pesquera marplatense en dos momentos históricos 1975-2000” Jornadas Universidad y Movimiento Obrero. Pasado y Presente del Mundo del Trabajo, Universidad de la Plata 2006.

[6] Hay que remarcar que el rol de este organismo es consultivo y que a pesar de haber alertado en más de una oportunidad acerca de las condiciones del caladero y de la necesidad de establecer vedas, los organismos de control como la Subsecretaría de Pesca de la Nación y el Consejo Federal Pesquero no tomaron la medidas indicadas, presionados por condicionamientos económicos.

[7] Pradas, op. cit.

[8] Milcíades espoz espoz 1985 en Pradas op. cit, pag. 35.

[9]  Maria Bertolotti, “El mar Argentino y sus recursos pesquero. Tomo III Flota pesquera argentina. Evolución durante el periodo 1960-1998”, 2001.

[10] Pradas. op. cit.

[11] Ibidem, pag. 52.

[12] Ibidem, pag. 53.

[13] Barcos fresqueros: Esta es la flota nacional típicamente merlucera. Pueden alcanzar esloras de hasta 65 metros. Su eslora promedio es de 35 metros. Traen pescado fresco conservado por hielo. Lo desembarcan entero en puerto para ser procesado en las plantas en tierra. Por su color reglamentario también es referida como “flota colorada”. Su antigüedad promedio es de 28 años. Estos barcos fueron clave durante la época más exitosa de la industria pesquera marplatense, para ser desplazados parcialmente desde los años 80´ por los congeladores-factoría.

[14] Bertolotti, op. cit.

[15] Fuente : Revista Comunidad Pesquera, CedePesca, julio 2004.

[16] Ibidem.

[17] Pradas, op. cit.

[18] Ibidem, pag, 55.

[19] Colombo y Contreras op. cit.

[20] Ibidem.

[21] Nieto 2005 en Colombo y Contreras, op. cit

[22]  Abdul Saravia ocupó durante 25 años el cargo de Secretario General del SOIP y estuvo presente durante la firma del convenio del 75 y durante el proceso de cooperativización.

[23] El tamaño del recurso incrementa el esfuerzo y disminuye los ingresos dentro de la relación salarial impuesta en los 90’ a mas o menos el 70% de los trabajadores en tierra;  la remuneración al trabajo se calcula por producción, es decir en base a los kilos fileteados por cada trabajador y no en base a horas trabajadas.

[24] Sipes: Esta experiencia se dio durante el año 2000 y fue coordinada por la CTA en cofradía con el Partido Comunista (PC) en un intento de formar un órgano gremial que representara a los obreros cooperativizados. La experiencia falló no llegando nunca a obtener la personería jurídica para poder funcionar.

[25] En Revista “De Acá”, Año 1/ Nº 8 Agosto de 2007, pag. 8.

[26] La autovia 2 es la principal vía de acceso de la ciudad  desde la ciudad de Buenos Aires. Esta arteria resulta vital durante los periodos de afluencia turística, la cual en su mayor parte proviene desde la ciudad de Buenos Aires u otros lugares en el norte del país.

[27] En acta firmada por los funcionarios Mouilleron y Casas; los representantes patronales Mariano Perez, Fernando Rivera y Oscar Gerez; y por los trabajadores, con mandato expreso de la asamblea en pleno, Alberto Ygriega, Carlos Caro, María Cristina Carpio, Carlos Corvalan, Noel Carvallo y Rogelio Cisneros, patrocinados por el abogado de la CTA nacional Horacio Meguira, publicada en revisa “De Acá”, Año 1/Nº8 Agosto de 2007, pag 9.

[28] En Indymedia, Mar del Plata, 11 noviembre de 2007.

[29] En Revista “De Acá” Año 1/Nº11 Noviembre de 2007, pag 7.

[30]  Acta de apoyo político firmada por los concejales el sábado 10 a la cual se le agrega como anexo un petitorio de los trabajadores, ambos publicados en revista “De Acá” Año1/Nº12, pag. 5, diciembre de 2007.

[31] 22/11/07 - 21:09 – Fax Nº 43106315 publicado en revista “De Acá” Año1/Nº12, pag. 11.  diciembre de 2007

[32] En diario “El Atlántico”, pag. 3,  Mar del Plata 27 de noviembre de 2007.

[33] Nardachione, “La acción colectiva de protesta: del antagonismo al espacio público” En AAVV Tomar la palabra. Estudios sobre protesta social y acción colectiva en la Argentina contemporánea. Buenos aires, Prometéo 2005  pp. 85-109. 

[34] Gordillo, “Acción colectiva y construcción de agendas en el marco de los ajustes provinciales. Córdoba, 1995-1997 en “Movimientos sociales. Experiencias históricas. Tendencias y conflicto”. Anuario  21 Segunda época 2005/2006.

[35] INDEC. En el año 2007 las exportaciones del complejo pesquero, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y censos (INDEC) y de la Subsecretaría de Pesca, habrían superado los 1000 millones de dólares, mientras que el brote de aftosa habría disminuido significativamente las exportaciones ganaderas. Debemos considerar,  a su vez, que la  actividad ganadera es una actividad extensiva, repartida entre gran cantidad de productores. No así la actividad pesquera, nucleada en la ciudad de Mar del Plata y en un par de puertos de la Patagonia y concentrada en un contado número de empresas, en cofradía con capitales externos, especialmente en el sur argentino.

[36] En Revista “De Acá” Año 1/Nº12 Pag. 20 y 21, diciembre de 2007, entre sus fundamentos menciona:

*Resulta necesario reducir la permanencia de la flota pesquera en el caladero para asegurar la disminución de la actividad extractiva.

*Con el objeto de preservar las áreas de desove y de crecimiento de ejemplares juveniles, se hace indispensable disponer el cierre estricto y absoluto del Área Interjuridiccional de Esfuerzo Restringido en la zona correspondiente a la jurisdicción nacional.

*Es imprescindible mantener el criterio de contemplar las situaciones de crisis social que pudieran atravesar las provincias con litoral marítimo.

*Aumento del día de parada de los barcos. 

                                                          

 

7- Bibliografía

 

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*NEFFA JULIO CESAR “Modos de regulación, regímenes de acumulación y sus crisis en la Argentina (1880-1996): una contribución desde la teoría de la regulación” Eudeba, 1999.

*PRADAS, E. “Un acercamiento a la problemática pesquera marplatense” Ediciones El Mensajero (2005)

*YURKIEVICH GONZALO “Configuración social y espacial de la actividad pesquera marítima en el barrio Puerto de la ciudad de Mar del Plata en el siglo XX, Auge, concentración y decadencia” Universidad Nacional de Mar del Plata, Febrero de 2007.

 

 

            PAGINAS WEB

 

* www.argentina.indymedia.org/features/mardelplata/

* www.prensadefrente.org

* www.mdphoy.com

* www.cfp.gov.ar/

*www.subpesca.cl

 

            DIARIOS Y REVISTAS

 

*REVISTAS “DE ACA” Editada por el Movimiento Social Pancho Ramírez del barrio Puerto y Cerrito Sur. Números 8 al 12 de meses de agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 2007.

*REVISTAS COMUNIDAD PESQUERA  julio de 2004 y mayo de 2005

*DIARIOS “LA CAPITAL” de Mar del plata del 21 de julio de 2007 al 15 de diciembre de 2007.

  *DIARIOS “EL ATLÁNTICO” de Mar del Plata del 20 de julio de 2007 al 14 de diciembre de  2007.       


 Ponencia presentada en el Décimo Encuentro Internacional Humboldt. Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina. 13 al 17 de octubre de 2008.