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Asunto:[encuentrohumboldt] 250/08 - Aspectos de la Exclusión Social de la Pobla ción Envejecida en el Entorno Mexicano
Fecha:Miercoles, 17 de Diciembre, 2008  07:48:38 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..................ar>

 

Aspectos de la Exclusión Social de la Población Envejecida en el Entorno Mexicano

 

María Inés Ortiz Álvarez

María Elena Cea Herrera

Departamento de Geografía Social, Instituto de Geografía,

Universidad Nacional Autónoma de México, México

 

Resumen

En las últimas décadas han tenido lugar numerosas transformaciones en diferentes ámbitos del desarrollo de México; uno de ellos es el demográfico, dentro del cual se registra el envejecimiento de la población que, de acuerdo con las proyecciones oficiales, tendrá un futuro inédito y deberá afrontar importantes cambios producto de la transición demográfica, es decir, de la disminución proporcional de la población joven y el incremento de la de mayor edad (65 años y más). El contexto territorial donde se da este envejecimiento poblacional se encuentra en áreas del país que, por lo general, han tenido un rezago a lo largo de su historia, independientemente de que sean áreas urbanas o rurales.

El estudio hace referencia a la importancia de la población de 65 años y más en el entorno urbano de México, grupo social que hoy día constituye una minoría excluida de diversos procesos socioeconómicos, con un crecimiento tan significativo que será el predominante en los próximos treinta años, debido a los cambios demográficos que presenta. Se hace énfasis en la Ciudad de México por ser la entidad federativa que registra un mayor número de ancianos.

 

Abstract

THEMES OF THE SOCIAL EXCLUSION OF THE POPULATION AGED IN THE MEXICAN SCOPE

In last decades, numerous transformations had taken place in different scopes in the modern development of Mexico, one of them is the demographic change, in which an increase in the population aged is registered, and according to official projections, an uncertain future is possible for this social group, meanwhile it will be important changes due to the demographic transition (proportional reduction of young people versus the old age population increase, 65 years old, and more). This grow old increase occurs, from the point of view of geographer, in those areas of the country that generally have remained backward throughout the history, independently if they are urban or rural areas.

This research study the population of 65 years, and more in the urban development of Mexico, the social group that today constitutes a minority excluded from diverse socio-economic processes, and recognized with a significant growth that it will be predominant in the next 30 years, due to the demographic changes that the group has registered. Emphasis in the Mexico City is crucial to this analyze because is the federal and political organization that register a major number of older people.

 

Introducción

El proceso de envejecimiento registrado en México es resultante de la avanzada etapa de la denominada transición demográfica en que se ha insertado el país a partir de la década de 1940, cuando empezó a disminuir paulatinamente sus tasas de mortalidad y de la de 1970 en que comenzó la reducción de las tasas de fecundidad, así como del mejoramiento de las condiciones de salud e higiene por los adelantos de la medicina, incrementando con ello la esperanza de vida de la población y por tanto la proporción de viejos en su composición por edades.

Otro factor que ha influido en ese proceso es el migratorio, ya que los grandes volúmenes de las corrientes de migrantes campo - ciudad, integrados principalmente por población joven, produjeron desde entonces un importante crecimiento de los centros urbanos y, al término de su vida activa, contribuyen al envejecimiento de la población de esos centros.

El aumento de la población envejecida genera una seria problemática por las necesidades derivadas tanto de los padecimientos y enfermedades como de la pérdida de facultades, aspectos característicos en las edades más avanzadas que se incrementan sobre todo en la población de 80 y más años de edad. El proceso de envejecimiento plantea nuevas demandas de servicios especializados de salud, alimentación, centros de atención y de servicio social, sistemas de pensiones, de asistencia y de seguridad social, etc., que generalmente son insuficientes en el país.

Esa insuficiencia de infraestructura para la atención a los ancianos hace que este creciente sector de la población gravite en torno a la población de adultos jóvenes y maduros, de cuya productividad dependerán los grupos todavía importantes de niños y personas muy jóvenes (0 a 14 años) y los mencionados grupos de adultos mayores y viejos (65 y más años de edad). La problemática de la dependencia de los descendientes y ascendientes debe ser solucionada por los integrantes de las familias, que constituyen “el instrumento no presupuestario con el que los gobiernos hacen frente a la dependencia” y sobre quienes recae la responsabilidad de satisfacer las necesidades de cuidados de los ancianos en situación de fragilidad (Puyol y Abellán, 2006), y que, por lo común, cuentan con limitados recursos económicos y sociales para asumirla adecuadamente.

El objetivo del estudio es resaltar diversos aspectos geográficos, socioespaciales y demográficos inherentes all proceso de envejecimiento del país y en particular de la Ciudad de México como representativa de este proceso, señalando aquellos aspectos que han influido en la conformación de su población envejecida y que, a la vez, han sido causa y efecto del mismo en diferentes ámbitos, en los cuales ésta puede ser afectada y excluida del desarrollo urbano.

Metodología

El presente trabajo se elaboró a partir de la información oficial censal, principalmente para los períodos 1940-2005, con base en la cual se construyeron tanto los cuadros sintéticos de información básica como el material cartográfico y gráfico ilustrativo a escala nacional y de la Ciudad de México o Distrito Federal, así como del análisis documental sobre la temática de estudio.

Se basa en el análisis de la población de 65 años y más de edad, la cual se considera que constituye al grupo de adultos mayores, término que se emplea indistintamente para designar a la población vieja, anciana, envejecida o en proceso de envejecimiento.

Asimismo se hace un uso indistinto de los nombres Ciudad de México o Distrito Federal para designar a la entidad considerada como caso de estudio.

La población envejecida en el entorno mexicano

La población anciana se distribuye irregularmente en las distintas entidades del país; el estado que presenta una mayor tasa de envejecimiento, de 7%, es Zacatecas, con 96 032 personas de 65 y más años de edad, le siguen el Distrito Federal, Oaxaca, Michoacán, Nayarit, San Luis Potosí y Veracruz, cuyas tasas exceden de 6.5%; por el contrario, la entidad que tiene la menor tasa de envejecimiento, de 2.4%, es Quintana Roo, con 27 749 ancianos, siguiéndole Baja California y Baja California Sur, con 4 o menos por ciento de ancianos. También se advierten notables diferencias en la distribución de la población envejecida en las áreas urbanas; el Distrito Federal, por las propias características de gran ciudad, registra el 99% de sus viejos en el área urbana, le siguen Nuevo León y Coahuila, con 80% y más. Las entidades donde los ancianos se distribuyen con menor proporción en las áreas urbanas son Oaxaca con 19%, Hidalgo (25) y Zacatecas (26) únicas con menos del 30% de este indicador (Anexo 1).

En la actualidad el envejecimiento demográfico adquiere una gran importancia en los países como México, caracterizados por encontrarse en proceso de desarrollo, en los cuales se advierte una significativa presencia de personas de 65 años y más de edad, tanto en números absolutos como relativos.

La población de México con 65 años y más comparte con las otras estructuras etáreas aspectos relacionados principalmente con la precariedad económica y con la insuficiencia de servicios especializados, los que en esta etapa de la vida presentan una mayor demanda por su condición de vulnerabilidad y la creciente desigualdad existente en su entorno. El proceso de envejecimiento, o mejor dicho los procesos que muestran el paso de los diferentes estadíos de la población hacia uno denominado envejecimiento, se manifiesta por las diversas situaciones que resultan de los cambios en la natalidad, la mortalidad y las migraciones, los cuales han incidido en la estructura por edades de la población.

A escala nacional el proceso de estos cambios, denominado transición demográfica plantea una situación en la cual se registran bajas tasas de natalidad de 34.7% en 1980 a 19.0% en 2000, y de mortalidad de 7.0% en 1980 a 4.9% en 2000, así como modificaciones en los patrones de morbilidad al disminuir las enfermedades infecciosas para dar paso a las crónico degenerativas, incidiendo a su vez en el aumento de la esperanza de vida que ha pasado de 67años en 1980 a 74.5 en 2000.

El cambio en la composición de la estructura por edad de la población modifica la conformación de las pirámides de edades, determinado un envejecimiento relativo influido por la inercia demográfica; la población infantil tiende a decrecer y los estratos de adultos y adultos mayores tienden a registrar una mayor presencia. Si bien en la actualidad es mayor el peso en el incremento de la población adulta, con el consecuente aumento de la presión sobre los mercados laborales y de vivienda y la situación ventajosa de una mayor cohorte de población económicamente activa que excede en dos o tres veces el volumen de las personas en edades dependientes, con el paso de los años se presentará la problemática del aumento de los adultos mayores, cuyo monto actual de cerca de 6 millones se calcula que se cuadruplicará para el año 2050 a cerca de 25.9 millones (CONAPO-SEGOB, 2008:7)

Estos cambios han sido más significativos en los últimos treinta años, como se puede observar en la estructura y silueta de las pirámides de edades en los distintos espacios territoriales de México, donde los peldaños de éstas presentan una reducción de la base, correspondiente a la población infantil y un ensanchamiento en la cúspide, con el aumento de los escalones correspondientes al grupo de 65 años y más (Ortiz, 2007), que es claro indicador del avance del envejecimiento en el país (Figura 1) y en las entidades federativas que lo conforman (Figura 2).

 

Figura 1. Estructura de la población en México, 1970-2000.

 

 

Figura 2. Estructura de la población por grandes grupos de edad y sexo, 2000

La tasa de envejecimiento señala que la Ciudad de México, junto con Zacatecas, Oaxaca, Nayarit, Yucatán y Michoacán, son las entidades que para el año 2000 registraron valores superiores al 7%, los cuales, aún siendo bajos para considerar a una población como vieja, plantean la necesidad de tomar en cuenta las tendencias que registra el envejecimiento y que, de acuerdo con las proyecciones del CONAPO (2002), en los próximos 30 años, las entidades mencionadas serán las más envejecidas. (Cuadro 1, Figura 3)

 

Figura 3.Tasa de envejecimiento de la población en México, 2000

 

 

Cuadro 1. Tasa de envejecimiento por entidad federativa, 2000- 2030

 

El proceso de envejecimiento es más notable en las áreas urbanas, en las cuales el modelo de desarrollo económico centralizado favoreció la migración a algunas entidades y principalmente a sus espacios urbanos, tal es el caso de la Ciudad de México, donde el desarrollo y la urbanización fueron factores que atrajeron importantes volúmenes de población que hoy día, junto con los habitantes oriundos de la entidad, han conformado una población cuya tendencia es a envejecer de manera significativa, debido en gran medida a que la población vieja presenta patrones de poca movilidad, éstos se caracterizan por ser muy reducidos en tiempo y distancia y la mayoría de las veces son casi nulos, dando lugar a un envejecimiento in situ (Negrete, 2001:18-19 y 2003).


El envejecimiento en la Ciudad de México

En México, la entidad denominada Distrito Federal o Ciudad de México[1] es la capital del país y sede de la ciudad más importante; se ubica en una gran depresión que en realidad es una cuenca endorreica que ocupa el 20.9% de la superficie de la región denominada Valle de México, con una extensión territorial de 1 499.1 km2 y rodeada por montañas.

En este sitio se encontraba una diversidad de lagos que, por razones geológicas, se fragmentaron dando lugar a una zona lacustre que más tarde fuera el espacio geográfico donde se asentó la Ciudad Prehispánica, luego la ciudad Virreinal y hoy en día la Ciudad de México.

Es considerada como asiento hegemónico no sólo político, sino también económico y social, aspectos que trajeron como consecuencia un crecimiento poblacional que pasó de 101 mil habitantes en el año de 1742 a 138 000 en 1803; a 345 000 en 1900 y para 1930 registró 1 millón de habitantes; en 1970 la población llegó a 6.9 millones, en 1990 a 8.2 millones y en 2000 ascendió a 8.5 millones de habitantes; para 2005 la Ciudad de México registró una población de 8.7 millones de personas.

Este aumento no sólo ha sido poblacional, sino que fue acompañado de un crecimiento espacial con una extraordinaria expansión física que sobrepasó los límites político-administrativos de la entidad, integrando paulatinamente a numerosos municipios conurbados, para dar lugar a la actual Zona Metropolitana de la Ciudad de México.

En la década de 1940 ya era una ciudad muy compacta que se caracterizó por la concentración, en la porción central, de viviendas para personas de escasos recursos, pero, debido al fuerte impacto de la industrialización, se dio una expansión hacia el norte, por la presencia de nuevas zonas industriales y hacia la porción sur y poniente principalmente con fines de vivienda, acompañada además por el crecimiento de los barrios y colonias existentes.

Ya para la década de 1960, la ciudad había traspasado los límites político-administrativos del Distrito Federal en distintas direcciones, principalmente hacia el norte y este, por el crecimiento de la industria y para el oeste como área habitacional, desde antes aún. Esta expansión se manifiesta por un crecimiento habitacional para población de ingresos altos que podía adquirir vivienda de lujo, con espacios en que se intercalaba con áreas de urbanización escasa y vivienda de población proletaria localizada por lo general en zonas de montaña, barrancas y cañadas con insuficiente infraestructura de servicios básicos. (Peña, 2003: 88-102)

Su crecimiento demográfico se liga al desarrollo económico nacional y se asocia con los distintos modelos económicos que han sido implementados en el país. Siendo la Ciudad de México una de las ciudades de alta primacía, ha sido el polo de atracción de la población nacional a través de diversos procesos migratorios de distinta intensidad y origen, los cuales en la actualidad han decrecido, ya que la tendencia actual es a emigrar. Esa disminución de la inmigración, acompañada de una baja natalidad y una fecundidad en decremento, así como con procesos internos que se manifiestan a través de una desconcentración de la ciudad central hacia la periferia, han derivado en una reducción de la población en general a partir del decenio de 1980.

Ello se debe en gran parte a la saturación del espacio físico, al aumento del valor del suelo urbano, a cambios en el uso del suelo urbano principalmente en las cuatro delegaciones centrales, al deterioro ambiental, lo cual ha dado lugar a tasas de crecimiento negativas, como la que se registró en el período 1980-1990 de –0.69; para el periodo 1990-2000 la tasa de crecimiento, aunque positiva, fue escasa significación (0.4%).

La densidad poblacional en la entidad de estudio, por los aumentos en números absolutos, se ha visto acrecentada; de 2 035 habitantes por km2 en 1950, pasó a 5 817.4 habitantes por km2 en 2005. Sin embargo, cabe mencionar que algunas delegaciones que la integran han empezado a disminuir su volumen de habitantes en los últimos treinta años: Azcapotzalco y las cuatro delegaciones que conforman la parte central y más antigua de la Ciudad de México (Benito Juárez, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza), en gran parte debido al aumento de las actividades terciarias en esa parte central de la ciudad; y, por la misma expansión de la ciudad, las delegaciones periféricas han registrado aumentos en su población, como Cuajimalpa, Tláhuac e Iztapalapa, que destacan por un aumento más significativo. Esta forma de poblamiento de las delegaciones centrales hacia las periféricas está incidiendo sobre los patrones espaciales de envejecimiento de la población en la ciudad.

Este trabajo, que tiene por objeto el estudio del envejecimiento, analiza el caso del envejecimiento en la Ciudad de México, por ser la entidad que tiene el mayor número de ancianos en el país (596 210 que representan el 6.8% de su población total), y aunque por el porcentaje que registra la rebasa el estado de Zacatecas, la proporción de población de la tercera edad que concentra (10.4) es mayor que la de su población total (8.4), comparadas ambas con los totales respectivos del país. Además, en los últimos 30 años del siglo XX el número de viejos en la Ciudad de México aumentó más que su población total. Mientras que el total de habitantes de esta entidad se multiplicó por 1.25 en todo el período, los ancianos alcanzaron más del doble (2.11) de su población en 1970.

En la Ciudad de México, la tasa de natalidad fue de 27.4% en 1980 y para 2006 de 14.4%; la de mortalidad fue de 4.5% en 1980 y de 5.5 en 2006; la tasa global de fecundidad pasó de 3.2 a 1.6 para estos años, la tasa de crecimiento total de 0.7% a 0.0; y la de crecimiento natural de 2.3 a 0.9%; por otra parte, la esperanza de vida  fue de 71.9 y de 75.4 años respectivamente (CONAPO, 2008).

Los cambios más significativos se advierten en los grandes grupos de edad, en particular en el de 65 años y más; éste en el decenio de 1940 registró una población de 50 198 personas y para el año 2000 la cifra fue de 503 357 habitantes, con tasas de crecimiento que fluctúan entre 6.9 en el período 1940-1950 a 2.5% en el de 1990-2000. Este grupo es el que ha mostrado las mayores tasas de crecimiento en comparación con el de niños, que en las dos últimas décadas registró tasas de -2.6% en el período 1980-1990 y de -1.11 en el de 1990–2000; y con el adultos cuyas cifras para el último decenio llegan a 0.8% (Figura 4).

 

Figura 4. Estructura de la población por edad y sexo en la Ciudad de México, 2000.

Las delegaciones con mayores tasas de envejecimiento para el año 2000, son Benito Juárez 10.5%, Miguel Hidalgo 8.8%, Cuauhtémoc 8.3%, Venustiano Carranza 7.5%, Azcapotzalco 6.8%, Iztacalco 6.7%, Coyoacán, 6.5% y Gustavo A. Madero 6.3%, es decir que el 50% de las delegaciones que integran a la Ciudad de México, registran tasas de envejecimiento superiores al promedio de la entidad y que por lo general corresponde a aquellas que constituyen el núcleo central de la ciudad (Figura 3).

 

Figura 3. Tasas de envejecimiento en  la Ciudad de México, 2000.

Uno de los grupos que integran a esta población envejecida en la Ciudad de México, es el que corresponde a la población hablante de lenguas indígenas (phli), la cual se caracteriza por las más graves condiciones de marginación, “esta población presenta elevadas tasas de mortalidad por causas transmisibles, que en su mayoría son prevenibles y curables […] la tasa global de fecundidad en este grupo es casi 30% mayor que la observada entre las mujeres no indígenas” (CONAPO 2006, citada en CONAPO-SEGOB, 2008: 5). Se trata de una población que se integra de diversas etnias provenientes de diferentes regiones indígenas del país; los indígenas mayores de 50 años representan el 20.5% de la phli existente en la Ciudad de México; es una minoría étnica que participa de los procesos excluyentes de la población vieja en el ámbito urbano. Esta población se ubica primordialmente en las delegaciones que presentan mayor rezago y marginación: Iztapalapa concentra el 22.5% del total de phli en la Ciudad de México y Gustavo A. Madero el 12.8%. Las 14 delegaciones restantes sólo registran en el 1.1% y el 7.5% de phli; esto permite inferir la distribución espacial de los ancianos indígenas en el Distrito Federal

Consideraciones finales

El panorama demográfico descrito para la población envejecida del país, y particularizado para la Ciudad de México, advierte situaciones diferenciales de acceso a los servicios, principalmente a los de salud y asistencia social, y a la falta de empleo.

La distribución territorial de la población de 65 años y más para el año 2000 se concentra principalmente en localidades urbanas y representa el 57% del total; el mayor porcentaje, 18.5% corresponde a la población de las localidades de 100 mil a menos de 500 mil habitantes; el 12.4% a las de 500 mil a menos de un millón y el 12.3% a las de un millón y más de habitantes, patrón que se ha venido conservando desde el decenio de los ochenta, y por el cual se advierte la necesidad de revalorar desde la perspectiva geográfica, la migración de retorno en ciertos espacios urbanos y rurales de origen y el envejecimiento de otros por la emigración, que conduzca a una mejor comprensión de este proceso en las áreas urbanas.

La población envejecida por lo general presenta una exclusión social, con escasas posibilidades para desarrollarse en su vida cotidiana o para ser atendida por sus congéneres, al ir perdiendo la plenitud de sus aptitudes y facultades ya sean físicas o mentales, se convierte en una carga y un “estorbo” para la familia, situándose con grandes desventajas económicas y sociales para poder afrontar los años más difíciles de su existencia, ya que las oportunidades de empleo, los servicios de salud o la infraestructura para su desenvolvimiento físico, social y económico son prácticamente limitadas. Por otra parte, la situación de exclusión en el anciano también deriva de su falta de capacidad productiva y de solvencia económica, además, por negarse a aceptar los estilos de vida actuales se ven enfrentados a los grupos de menor edad que los ignoran, menosprecian y marginan, causando conflictos intergeneracionales, ya que con el aumento de la longevidad la estructura familiar se ha modificado propiciando la convivencia de dos o más generaciones simultáneamente.

La población vieja representa todavía una minoría, pero en las próximas décadas será un sector más numeroso que competirá y dependerá de la población no envejecida de manera más evidente. Debido a ello, este creciente sector de la población nacional manifestará una mayor dependencia y marginación en las próximas décadas, en el entorno de la población mexicana.

Cabría además profundizar en estudios diferenciales por grupos etáreos al interior del conjunto de la población en proceso de envejecimiento ya que, de acuerdo con Solís (1998, citado por Negrete, 2003) la diferencia entre ser funcional o no serlo marca una “situación de transición o frontera entre la tercera y cuarta edad, límite que se ubica aproximadamente a partir de los 80 años cuando se agudiza la situación de dependencia, ya que “una de cada dos personas tiene discapacidad y necesita ayuda en diverso grado” (Puyol y Abellan op. cit.).

”Así la vejez como la etapa de la vida caracterizada por mermas en la salud, disminución de las capacidades físicas, obsolescencia social y económica y pérdida de la autonomía, demanda un anhelo en la calidad vida diaria, en la salud e independencia social […] no sólo bastan los buenos deseos, siempre debe haber prácticas y políticas individuales, familiares y de gobierno para lograr una vejez digna (Ham, 1994: 49).

 

Bibliografía

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ANEXO 1. POBLACIÓN TOTAL Y POBLACIÓN ENVEJECIDA, POR ENTIDAD FEDERATIVA Y EN LOCALIDADES URBANAS



[1] Según el Gobierno del Distrito Federal, la división territorial establecida en la Ley Orgánica de 1941, se modificó hasta el mes de diciembre de 1970, mediante reformas a dicha Ley. Una de las reformas más significativas se observa en capítulo II, " Del Territorio", en su artículo décimo: " El Distrito Federal o Ciudad de México se divide, para los efectos de esta ley y de acuerdo a sus características Geográficas, Históricas, Demográficas, Sociales y Económicas, en 16 Delegaciones..."


Ponencia presentada en el Décimo Encuentro Internacional Humboldt. Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina. 13 al 17 de octubre de 2008.