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Asunto:[encuentrohumboldt] 243/08 - UNA MIRADA A LOS ENFOQUES DE LA POBREZA EN BÚ SQUEDA DE UNA APROXIMACIÓN DE LA POBREZA URBANA
Fecha:Miercoles, 10 de Diciembre, 2008  07:34:38 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..................ar>

UNA MIRADA A LOS ENFOQUES DE LA POBREZA

EN BÚSQUEDA DE UNA APROXIMACIÓN DE LA POBREZA URBANA

 

JOHAN AVENDAÑO ARIAS

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS

DEPARTAMENTO DE GEOGRAFÍA

 

 

 

No es lo mismo ser pobre hoy en un país desarrollado que serlo en un subdesarrollado, o ser pobre auto suficiente, como un campesino, a ser uno dependiente como tienden a ser los pobres urbanos. Clara Restrepo, 2000: 21.

 

 

INTRODUCCIÓN

 

El presente ensayo realiza un recorrido sobre el marco de referencia de la denominada Pobreza Urbana. Se inicia indagando sobre del origen del concepto “moderno” de pobreza, el consecuente nacimiento de los indicadores sociales para caracterizarla, así como de los enfoques teóricos clásicos y multi-dimensionales que han abordado su caracterización. Luego se realiza una breve presentación acerca de los Métodos de Medición (N.B.I., Línea de Pobreza, Método Integrado, Índice de Sen e Índice de Condiciones de Vida –entendido este último como una estimación positiva de Bienestar más que de situaciones de pobreza-).

 

Al pasar por ese amplio recorrido sobre la conceptualización de la pobreza, se entra en el intento de definir la pobreza urbana propiamente, para luego terminar con el análisis de su relación con otros conceptos como el de Marginalidad, Exclusión Social y Segregación Socio-Espacial. De toda esta mirada se concluye que existe un amplio vacio sobre el manejo espacial que se le ha dado a los estudios tradicionales sobre Pobreza Urbana, dejando con ello abierto el compromiso desde la geografía para aportar en esta temática. A pesar de los valiosos ejercicios que se han realizado para abordar la espacialidad del fenómeno, tal como se menciona en la revisión bibliográfica[1], aun persiste en el ambiente que las expresiones territoriales de la pobreza se encuentran suficientemente caracterizadas con los informes asociados a las unidades político-administrativas, generando con ello graves generalizaciones que ocultan las reales dimensiones y diferencias de la pobreza urbana.

 

MARCO DE REFERENCIA

 

El concepto de Pobreza, es quizá uno de los más polemizados y reinterpretados en los estudios de las ciencias sociales. Para comprenderlo, se hará un breve recorrido por lo que significó su aparición en el ámbito mundial moderno, hasta las más recientes acepciones de tipo humanistas.

 

 

Origen “moderno” del concepto de pobreza

Clara Restrepo (2000), recuerda que el concepto de pobreza se encuentra inevitablemente asociado al modelo de desarrollo predominante, por lo cual cada civilización ha tenido una caracterización propia del fenómeno. Señala que la concepción actual que se tiene de la pobreza se origina al terminar la Segunda Guerra Mundial, en plena mitad del siglo XX, donde con la consolidación de las Naciones Unidas surge la preocupación por “luchar contra el hambre” de las antiguas colonias y por ampliar el mercado de las naciones industrializadas. En palabras de Arturo Escobar (1996: 69):

 

Si durante la Segunda Guerra Mundial la imagen de lo que sería el Tercer Mundo estada determinada por consideraciones estratégicas y por el acceso a las materias primas, la integración de tales regiones a la estructura política y económica nacional a finales de la guerra se complico más. … el destino del mundo no industrializado fue tema de intensas negociaciones. Aun más, las nociones de “subdesarrollo” y “Tercer Mundo” fueron productos discursivos del clima de la segunda posguerra. Estos conceptos no existían antes de 1.945. Aparecieron como conceptos de trabajo dentro del proceso en el cual Occidente, y en formas distintas Oriente, se redimió a sí mismo y al resto del mundo. A comienzos de los años cincuenta, la noción de tres mundos –naciones industrializadas libres, naciones comunistas industrializadas y naciones pobres no industrializadas que constituían el Primer, Segundo y Tercer mundos respectivamente- estaba implantada con firmeza. Aun después de la desaparición del Segundo Mundo, las nociones de Primer y tercer Mundo (y de Norte y Sur) siguen articulando un régimen de representaciones geopolíticas.

 

A partir de ese argumento, Arturo Escobar conceptualiza la denominada Invención del tercer Mundo, nueva categoría geopolítica que justifica el intervencionismo por parte de las naciones industrializadas con el fin de “desarrollar” a esa facción del planeta para sacarlo de la pobreza:

 

En la rápida globalización de la dominación mundial…, la “guerra a la pobreza” en el Tercer Mundo comenzó a ocupar un papel destacado… El nuevo énfasis fue estimulado por el reconocimiento de las condiciones crónicas de pobreza y malestar social que existían en los países pobres, y la amenaza que representaban para los países más desarrollados.

 

La pobreza a escala global fue un descubrimiento del periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial. … La “modernización” de la pobreza significó no sólo la ruptura de las condiciones tradicionales, sino también el establecimiento de nuevos mecanismos de control. Los pobres aparecieron cada vez más como un problema social que requería nuevas formas de intervención en la sociedad.

 

.. el tratamiento de la pobreza permitió a la sociedad conquistar nuevos territorios. Tal vez más que el poder industrial y tecnológico, el naciente orden del capitalismo y la modernidad dependían de una política de la pobreza cuya intención era no sólo crear consumidores sino transformar la sociedad, convirtiendo a los pobres en objetos de conocimiento y administración… el resultado fue una multiplicidad de intervenciones que significaron la creación de un campo que algunos investigadores ha denomina lo “social” (Ibíd.: 54.).

 

En este marco, desde los países del Primer Mundo se afirma que la manera de sacar a los pobres de dicha condición es a través de la Industrialización y la Urbanización, tal como hipotéticamente ellos lo hicieron. Fue entonces el desarrollo material la ruta que se decidió hacia la “modernización”, esperando con ello la implantación del progreso social, cultural y político, dejando por fuera a toda luz la razón supuesta de tal transformación: las personas. El desarrollo en el Tercer Mundo no fue visto entonces como un proceso de origen cultural, sino como la implantación de objetivos de dominación  (Restrepo, 2000: 20).

 

 

 

Los Indicadores Sociales y la Pobreza

Asociado a la “preocupación” de la ONU y los países industrializados por la pobreza en el Tercer Mundo, durante la década de los años 50´s surge la necesidad de estandarizar el concepto de pobreza a través de la medición de estándares de mejoramiento de la calidad de vida de la población, de tal manera que a posteriori, les permitiera evaluar la eficacia de la “lucha” contra la pobreza.

 

Es así como en 1954 la Comisión Social de las Naciones Unidas publica el primer documento titulado: Definición Internacional y Medición de Estándares y Niveles de Vida, documento donde se recogen las recomendaciones del Consejo Económico y Social (ECOSOC), la Séptima Conferencia Internacional de Trabajo de la OIT y el panel de Bienestar Rural de la Conferencia General de la FAO. El gran aporte consiste en la definición de los 12 componentes que han de tenerse en la valoración de la calidad de vida: Salud, Alimentos y Nutrición, Educación junto a analfabetismo y habilidades, Condiciones de Trabajo, Situación de Empleo, Ahorros y Consumo Agregado, Transporte, Vivienda incluyendo instalaciones y servicios, Vestuario, Recreación y Diversión, Seguridad Social y Libertades Humanas (Gai y otros, 1998: 5).

 

Desde este momento se consolida el cuerpo teórico y las distintas formas de medición de Calidad de Vida y Pobreza “moderna”. Sobresale en 1.976 la Conferencia Mundial de Empleo de la OIT, donde se recomienda el desarrollo de una medida homogénea tipificada como Necesidades Básicas Insatisfechas. En el mismo año se propone la creación de la medida Calidad Física de Índice de Vida -PQLI- que aborda la mortalidad infantil, el alfabetismo y la expectativa de vida al nacer; también se recomienda la creación de una Contabilidad Social a través del Sistema de Estadísticas Sociales y Demográficas; y finalmente se crea la famosa Matriz de Cuentas Sociales -SAM- que innovaba con la tipificación de hogares por medio de la ponderación del ingreso nacional vs el consumo familiar. Producto de este proceso de conceptualización, liderado principalmente por la ONU y los Estados Unidos de Norteamérica, se recomienda la unificación de metodologías censales así como la realización de las Encuestas de Hogares, ya estas son consideradas las principales fuentes de datos para el cálculo de los Indicadores Sociales (Ibíd.: 6).

 

Enfoques teóricos de la Pobreza

En función del enfoque que se aborde, la pobreza posee una definición, así como una metodología específica de medición. Groso modo, Víctor Reyes (2007) tipifica los enfoques teóricos de la pobreza en dos grandes grupos: Subjetivo y Objetivo.

 

El enfoque subjetivo se basa en el supuesto metodológico, que son pobres todas aquellas personas que no satisfacen lo que ellas mismas consideran como sus necesidades básicas, es decir, ellos determinan individualmente sus propios satisfactores ausentes. Reyes manifiesta que este enfoque presenta dos problemas: el primero referido a la brecha existente entre las aspiraciones de cada individuo (sus satisfactores deseados) y la factibilidad concreta o posible de alcanzarlas; y el segundo, debido a la dificultad evidente que presenta cada individuo de distinguir entre lo que realmente es esencial y lo superfluo o mediático. En este enfoque, el hecho que sea cada sujeto el definidor de la condición de pobreza, implica la aparición de múltiples situaciones de pobreza, y por ende, la imposibilidad de agregar para ser clasificadas.

 

El enfoque objetivo posee un cuerpo mucho más amplio. Se enmarcan en él los desarrollos metodológicos donde previamente se han definido algunos criterios para caracterizar a la población en estado de pobreza, según los planteamientos de las hipótesis construidas por el investigador a priori, es decir, que la situación de pobreza es identificada por el investigador, no por el sujeto de estudio. A partir de esta premisa, el enfoque objetivo se ramifica en la Pobreza Relativa y en la Pobreza Absoluta.

 

La pobreza relativa hace referencia al tipo de medición en el cual se compara el bienestar personal o familiar con el de una sociedad dada, es decir, que los parámetros de valoración son construidos por el investigador en un contexto temporal y espacial específico, de acuerdo con el objeto de estudio de la indagación (Ibíd.). Por lo anterior, sus resultados no son comparables en el tiempo, ni mucho menos entre distintas agrupaciones sociales.

 

La pobreza absoluta es valorada a través de la definición de condiciones mínimas estándar (decididas por el investigador, en función de un marco metodológico reconocido), respecto al cual se compara la condición de la unidad de análisis determinada (individuo, hogar, agrupación espacial o político-administrativa) con los parámetros predeterminados. Tal es el caso de los métodos de Necesidades Básicas Insatisfechas –IBN- y de la Línea de Pobreza –LP-. El Índice de Calidad de Vida -ICV-corresponde a los parámetros de la mirada absoluta, con la diferencia conceptual que este método no mide niveles de pobreza, sino grados de bienestar de un grupo dado según los estándares predeterminados.

 

Enfoques multi-dimensionales de la pobreza

De la reflexión de todas estas miradas clásicas, es donde se soporta la aparición de los “recientes” enfoques de la pobreza en el marco del humanismo, incluso de las posturas críticas, denominados: Enfoques de las Capacidades y los Derechos de Amartya Sen, enfoque del Desarrollo a Escala Humana  de Manfred Max Neef y el enfoque de la Seguridad Humana propuesto por el Programa de las Naciones Unidas en 1994.

 

El Enfoque de la pobreza desde las Capacidades y los Derechos, cuentan con un amplio soporte teórico que llega a su punto máximo con la publicación de las reflexiones de Amartya Sen bajo el título de Desarrollo y Libertad, en 1999. Este trabajo consiste en el planteamiento que hace el autor acerca de las privaciones humanas que caracterizan a las sociedades de nuestros días, las cuales han creado situaciones de pobreza mucho más críticas que las evidenciadas por los indicadores sociales tradicionales, producto del modelo de desarrollo dominante, donde se pondera los beneficios económicos sobre cualquier otro aspecto.

 

Con ello, Sen propone mirar la pobreza como la Privación de las Capacidades[2] Básicas de los Individuos y no meramente como la falta de ingresos, es decir, la ausencia de esa capacidad que tienen los individuos para obtener logros en el ser o el hacer. Su enfoque además es una crítica a la mira clásica economicista y utilitarista de la pobreza:

 

 

 

…. los puntos a favor del enfoque de la pobreza basados en las capacidades son los siguientes:

1)       La pobreza puede identificarse de forma razonable con la privación de capacidades; el enfoque centra la atención en las privaciones que son intrínsecamente importante (a diferencia de la renta baja que sólo es instrumentalmente importante).

2)       Hay otros factores que influyen en la privación de capacidades -y por tanto de pobreza, en la pobreza real- además de la falta de renta (la renta no es el único instrumento que genera capacidades).

3)       La relación instrumental entre la falta de renta y la falta de capacidades varía de unas comunidades a otras e incluso de unas familias a otras y de unos individuos (la influencia de la renta en las capacidades es contingente y condicional) (Sen, 2000: 114).

 

Esta posición enmarca una nueva concepción del desarrollo, el cual debe ser visto como el proceso a través del cual cada individuo logra la expansión integral de las libertades reales[3], entendidas estas como las institucionales, sociales, políticas, humanas, y por supuesto económicas. La pobreza se relaciona en este planteamiento del desarrollo, ya que ésta aparece como una de las principales fuentes de privación de libertad[4], para que los individuos aumenten sus capacidades para vivir mucho y mejor.

 

Sen no desconoce el papel de la renta, por el contrario, plantea que está inevitablemente relacionada con la coartación de libertades, ya que es un importante medio –no un fin en sí mismo-  para tener más capacidades.

 

Las desventajas, como la edad, la incapacidad o la enfermedad, reducen la capacidad de una persona para percibir una renta. Pero también hacen que sea más difícil convertir la renta en capacidad, ya que una persona de edad más avanzada, más incapacitada o más enferma puede necesitar más renta … para lograr las mismas funciones… esto significa que la pobreza real (entendida como privación de capacidades) puede ser, en un importante sentido, mayor de lo que parece en el espacio de las rentas (Ibid: 115).

 

El enfoque de la pobreza en la perspectiva del Desarrollo a Escala Humana fue propuesto por el chileno Mandred Max Neff en la década de los 90´s, hecho que le propicio el reconocimiento del premio Nobel Alternativo de Economía en 1983. Al igual que Amartya Sen, el autor propone una reinterpretación de los conceptos de desarrollo y pobreza, al ser evidente el fracaso de los modelos desarrollistas implantados en Latinoamérica. Para Max Neef existen múltiples “POBREZAS, las cuales se definen como cualquier necesidad humana fundamental No satisfecha adecuadamente”. Estas son (Max Neef, 1986: 94):

                                                                                                                                             

1)       Pobreza de subsistencia: por alimentación y/o abrigo insuficiente.

2)       Pobreza de protección: por sistemas de salud ineficientes, por violencia y/o condiciones de guerra.

3)       Pobreza de afecto: debido al autoritarismo, la opresión, la sobre utilización del medio ambiente.

4)       Pobreza de entendimiento: debido a la marginalización de la mujer, los niños y las minorías en general. Y

5)       Pobreza de identidad: debido a la imposición de valores extraños a la cultura local y regional, migraciones forzadas, y exilio político.

 

Las necesidades humanas [5] son finitas, mensurables, tangibles, limitadas, son las mismas en todos los periodos de la historia, en todas las civilizaciones y culturas, la diferencia entre ellas es la manera o los medios como son satisfechas. Lo que interesa según Max Neef, son los satisfactores de esas necesidades, estos si varían de acuerdo con la cultura, no son bienes económicos per se, son todas aquellas formas que por representar el ser, el tener, el hacer y el estar, posibilitan la satisfacción de las necesidades humanas (Restrepo, 2000). Las dinámicas del capitalismo, especialmente las fuerzas del mercado, dice Max Neef, impiden el acceso a los satisfactores, es ahí donde se encuentra el origen de las pobrezas.

 

El enfoque de la pobreza en la mirada de la  Seguridad Humana, es producto según algunos autores, de la adopción de los planteamientos de Amartya Sen y Mandred Max Neef, en una interesante combinación que con el tiempo ha tomado un mayor cuerpo teórico. La seguridad humana fue inmensa en el discurso mundial a partir del Informe de Desarrollo Humano publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD- para el año 1994. Es allí, donde con cierta dificultad, se define la Seguridad Humana como aquel grupo de condiciones de protección frente a las amenazas crónicas tales como el hambre, la enfermedad, y la represión; así mismo contra las alteraciones súbitas y dolorosas de la vida cotidiana, bien sea a nivel del hogar, del trabajo y/o de la comunidad (PNUD, 1994: 26)[6].

 

La innovación de la “mundialización” de esta postura, consiste en el reconocimiento del SER HUMANO como fin último de la seguridad, de la necesidad de luchar por su libertad, por la satisfacción de sus necesidades, y por la inexistencia de los miedos en quehacer de la vida.

 

Esencialmente, la seguridad humana significa una vida libre de amenazas profundas a los derechos de las personas, a su seguridad o incluso a sus propias vidas. La seguridad humana se ha transformado tanto en una nueva medida de la seguridad mundial como en un nuevo plan para la acción mundial. La seguridad es el sello distintivo de una vida sin temor, mientras que el bienestar es el objetivo de una vida sin necesidades. La seguridad humana y el desarrollo humano son por lo tanto dos caras de la misma moneda, que se refuerzan y conducen mutuamente a un ambiente propicio para ambos (Red de Seguridad Humana, 1999).

 

Según el profesor Alberto Martínez (1997), la Seguridad Humana hace parte del enfoque multi-dimensional de la pobreza, ya que esta última se convierte en problema de seguridad al generar fragmentación social, expresada en fenómenos delincuenciales por ejemplo. Los problemas de seguridad humana, asociados con pobreza, se materializan en el espacio urbano a través de: la crisis del espacio público de los nuevos barrios pobres, su inseguridad, y la vulnerabilidad de los pobres en su desplazamiento por la ciudad.

 

Mientras los métodos de medición de la pobreza tienen un carácter transversal, este concepto, enfatiza la existencia de procesos que funcionan como determinantes dinámicos de la exclusión (económica, cultural o política). A nivel económico, la exclusión opera a través del mercado de trabajo, que limita el acceso a los medios necesarios para participar en el consumo y la producción, particularmente, en lo referente al acceso a la tierra, al capital, a la capacitación y/o al empleo. La exclusión cultural, se refiere a la deficiencia de las redes sociales primarias como las vecinales o los barrios. La exclusión política, por su parte, se manifiesta como la marginación de los espacios de decisión. La exclusión social, igualmente, fija su atención en los entrelazamientos de las diferentes formas de privación. Aquellas personas que padecen privaciones suelen tener serias desventajas, múltiples y acumulativas (Martínez, 2007: 121).

 

Chambers (1995), citado por Martínez (2007), señala que existen 8 elementos fundamentales para reconocer algunos aspectos concretos pobreza:

 

1)        La pobreza por ingresos y recursos, como un estado dominado por su carencia.

2)        La inferioridad social, como una sensación impuesta o atribuida, adquirida o relacionada a factores que pertenecen al ciclo de vida.

3)       El aislamiento geográfico, mediante el cual se margina y excluye de la participación activa en la sociedad a la que se pertenece.

4)        La debilidad física, al ser el cuerpo el mayor recurso de los pobres, su discapacidad o inhabilidad son con frecuencia reportados como un gran problema.

5)       La vulnerabilidad, entendida como la falta de medios para enfrentar la pérdida de  recursos físicos o sociales, o de capacidad de control sobre ellos. Este hecho puede llevar a una debilidad física, a la dependencia social, al empobrecimiento económico, al sufrimiento psicológico y a la humillación.

6)       La estacionalidad, referida a las estaciones o a los ciclos (en términos socio- económicos), la cual se manifiesta en el peso de los recién nacidos, en las tasas de morbilidad y mortalidad.

7)       La carencia de poder, que impide determinar y sostener el sentido y la dirección de la vida.

8)        La humillación, como falta de respeto hacia la persona misma.

 

Métodos para la medición de la Pobreza

En el mundo entero se han desarrollado maneras para cuantificar las condiciones de pobreza, sin embargo, la dificultad de unificar criterios, los costos de la recolección de datos primarios alternativos de los censos nacionales (que son la fuente principal para alimentar los indicadores sociales) y las limitaciones para repetir el ejercicio con el fin de hacerlo comparativo (Gai y otro, 1998), lleva a que sean unos pocos los métodos que por su posibilidad de estandarización, se aplique de manera sistemática.

 

En ese sentido, se encuentran métodos de Tipo Directo, por que miden la satisfacción de las necesidades básicas al estilo de las Necesidades Básicas Insatisfechas NBI, y de Tipo Indirecto, como la Línea de Pobreza LP, que miden a través del ingreso la POSIBILIDAD de satisfacer las necesidades a través de la adquisición de bienes y servicios.

 

          Método Directo: Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI)

El Índice de N.B.I. es un método que se origina en la década de los 70´s, con el cual se buscaba sustituir la tradicional manera de medición de la Pobreza realizada con el método de la Línea de Pobreza, ya que éste solo daba una aproximación indirecta de tal condición o la mera posibilidad de satisfacer necesidades. Por ello, el Índice de N.B.I. fue estructurado de tal manera que con él se tuviese una medición directa de la Pobreza. En este contexto, Feres y Mancero (2000) definen la pobreza como “aquella situación de los hogares que no logran reunir, en forma relativamente estable, los recursos para satisfacer sus necesidades”. Es decir, la pobreza es vista como una situación de ausencia o carencias de un grupo de condiciones socialmente necesarias, por lo cual el no tenerlas se valora de manera negativa.

 

El método tiene como unidad de análisis al Hogar, su fuente de información es el censo nacional y se ha estimado en función de cinco dimensiones, cada una considerada como necesidad básica: calidad de la vivienda, situación de hacinamiento, servicios básicos, niveles de ausentismo escolar y grados de dependencia económica. Si el hogar posee una de las necesidades básicas no satisfechas es considerado como Pobre, si posee más se clasifica en estado de miseria. La unión de estas variables muestra los síndromes de la pobreza, la caracteriza.

 

Víctor Reyes manifiesta que el método es limitado ya que: 1) no se puede aplicar indistintamente en los ámbitos urbanos y rurales, 2) no incluye todas las necesidades básicas tales como la salud y la nutrición (por la dificultad y el costo del levantamiento de esta información), 3) asigna igual ponderación a cada una de las variables, y 4) no es sensible a las fluctuaciones económicas de corto plazo. Acá se muestra un cuadro síntesis de las categorías y las dimensiones de análisis del método de NBI.

NECESIDADES BÁSICAS INSATISFECHAS –N.B.I.-

CATEGORIA

DIMENSIÓN

VARIABLE

HOGARES

CONSOLIDADO

N.B.I.

1

2

3

4

N

ACCESO A LA VIVIENDA: ASPECTOS HABITACIONALES

CALIDAD:

VIVEINDA INADECUADA

Vivienda móvil

 

 

 

 

 

 

% de los hogares

Vivienda en refugio natural

 

 

 

 

 

 

Vivienda sin paredes

 

 

 

 

 

 

Vivienda con pisos en tierra

 

 

 

 

 

 

Vivienda con estructura y/o encerramientos en materiales precarios (listones, paroi, zinc, plástico,…)

 

 

 

 

 

 

HACINAMIENTO         CRÍTICO

Número de personas conviviendo en el hogar

 

 

 

 

 

 

% de los hogares

Número de habitaciones incluyendo sala, comedor y dormitorios

 

 

 

 

 

 

Hogar con vivienda en donde conviven más de tres personas por habitación (incluyendo sala, comedor y dormitorios)

 

 

 

 

 

 

ACCESO A SERVICIOS BÁSICOS CON NIVELES SANITARIOS

SERVICIOS BÁSICOS

Hogar en vivienda sin servicio básico de desagües

 

 

 

 

 

 

% de los hogares

Hogar en vivienda sin servicio básico de suministro de agua

 

 

 

 

 

 

ACCESO A LA EDUCACIÓN BÁSICA

AUSENTISMO ESCOLAR

Hogar con al menos un niño entre 7 y 11 años, pariente del jefe de hogar, que NO asistente a un centro educativo.

 

 

 

 

 

 

% de los hogares

CAPACIDAD ECONÓMICA  PARA EL CONSUMO MÍNIMO

DEPENDENCIA ECONÓMICA

Años de educación  del jefe de hogar

 

 

 

 

 

 

% de los hogares

Número de personas que no reciben ingresos (Número de dependientes)

 

 

 

 

 

 

Hogar con más de tres personas por miembro ocupado y que éste tenga una escolaridad inferior a tres años.

 

 

 

 

 

 

 

 

          Método Indirecto: Línea de Pobreza (LP)

El método es creado por la Oficina del Censo Norte Americano, donde se propone la estimación de una canasta básica normativa, o de bienes y servicios en términos monetarios, con la cual los hogares estarían bien nutridos y cuyo valor per cápita es equivalente al mínimo necesario para la sobrevivencia humana (Reyes, 2007). Luego de determinar el valor de esa canasta básica normativa, denominada línea de pobreza, se cuantifica la cantidad de personas que pueden comprarla en función de los ingresos de la familia. Quienes no la alcanza se considera que están en situación de pobreza absoluta. A su vez, con la ayuda del coeficiente de Engel, se determina la Línea de Miseria, que es el valor de la canasta básicas de alimentos (excluyendo los bienes y servicios) que debería consumir una familia para sobrevivir. Los hogares que se encuentren por debajo de está se consideran que son la población en pobreza extrema.

 

El método es complementado por el cálculo de la Incidencia de la Pobreza, es decir, el porcentaje de hogares pobres, así como de la Brecha de Pobreza, tipificada como el promedio monetario que les falta a las familias para pasar el valor de la línea de pobreza. La línea de pobreza ha sido objeto de bastantes críticas, siendo la principal el hecho que solo toma el ingreso como variable para determinar la situación de pobreza, recordando que mide UNICAMENTE la POSIBILIDAD de satisfacer ciertas necesidades básicas. En segundo grado, las críticas consideran que la forma de determinar el ingreso es muy inexacta, ya que se obtiene a través de las encuestas a hogares, además que este variable ingreso es totalmente coyuntural.

 

          Método Integrado (MIP)

Katzman, a finales de la década de los 90´s diseño el Método Integrado de Pobreza (MIP). Este consiste en la combinación de la Línea de Pobreza  LP con las Necesidades Básicas Insatisfechas INB  tal como se muestra en la siguiente tabla, de la cual surgen nuevas categorías que se determinan jerarquías en la pobreza.

 

Método Integrado de Pobreza

NBI

Y menor

que LP

Y mayor

que LP

Una o mas

Pobreza Crónica

Carencias inerciales

Ninguna

Pobreza Reciente

Integración social

 

          Índice de Sen

Corresponde a una propuesta elaborada por Amartya Sen para medir la pobreza, intentado sustituir las miradas clásicas de la LP y las NBI´s, a través de una medida que sea la suma ponderada del déficit de las personas consideradas pobres (Sen, 1992: 321). Esta medida está planteada como:

P (Pobreza)= H ( I+ (1-I)*G)[7]

 

El indicador ha sido puesto en prueba en algunos países, con afortunados resultados. En el caso de Bogotá recientemente la tesis de Adelia Hasleidy Sanchez, titulada como: La espacialidad y el comportamiento de la pobreza en Bogotá, durante el periodo de 1.993 -2005, del Programa de Estudios de Postgrado en Geografía EPG, IGAC-UPC, realiza la aplicación del índice a nivel de localidades, obteniendo interesantes resultados acerca del estado de la pobreza en la ciudad.

 

          Índice de Condiciones de Vida ICV

Contrario a los índices ya mencionados, el ÍNDICE DE CONDICIONES DE VIDA I.C.V., no mide niveles de pobreza, sino que es una estimación positiva que mide el grado de BIENESTAR alcanzado en promedio por los hogares, respecto al conjunto de estándares asumidos en las 4 dimensiones. Es un indicador de tipo global, en el contexto del Sistema de Indicadores Socio-Demográficos –S.I.S.D.-, el cual se valora en una escala de 0 a 100 puntos, siendo 100 el valor de máximo Bienestar.  Analiza la condición de vida en que se encuentran los hogares, siendo este la Unidad de Análisis de la Variable Condición de Vida (Reyes: 2007). Su inclusión en los indicadores sociales trae la filosofía de sustituir la medición de NBI, a través de su medición con la información obtenida en la Encuesta de Calidad de Vida. A continuación se resumen las 4 dimensiones y los respectivos indicadores de medición.

 

ÍNDICE DE CONDICIONES DE VIDA I.C.V.

DIMENSIÓN

INDICADOR

Puntuación

Ponderador

HOGARES

1

2

3

4

5

.

.

.

N

ACUMULACIÓN DE BIENES MATERIALES

Materiales predominantes en pisos

Tierra

0,4

6,11

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cemento

0,6

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Madera

0,8

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Baldosín

0,9

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cerámica, Madera, Alfombra

1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Materiales predominantes en paredes

Bahareque o Guadua

0,5

6,79

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Madera o Caña

0,7

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cemento y Ladrillo

0,9 a 1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DOTACIÓN DE SERVICIOS PÚBLICOS

Recolección de Basuras

SI

1

6,66

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NO

0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Abastecimiento de Agua (>98.6%)

SI

1

6,99

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NO

0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Eliminación de Excretas

SI

1

7,14

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NO

0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Combustible para cocinar

Sin fuente

0,1

6,67

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leña, Carbón o Gas Pipeta

0,5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gas Natural o Electricidad

1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ACUMULACIÓN DE CAPITAL HUMANO

Escolaridad máxima jefe de hogar

Analfabetismo o Primaria Incompleta

0 a 0,3

11,5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Secundaria

0,4 a 0,7

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Universidad

0,8 a 1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Proporción de jóvenes entre 12 y 18 años escolarizados

Analfabetismo o Primaria Incompleta

0 a 0,3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Secundaria

0,4 a 0,7

5,7

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Universidad

0,8 a 1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escolaridad personas mayores de 12 años (sin jefe de hogar)

Analfabetismo o Primaria Incompleta

0 a 0,3

12,3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Secundaria

0,4 a 0,7

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Universidad

0,8 a 1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Proporción de niños entre 5 y 11 años escolarizados

Número SI hay

Cantidad

9,95

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No Hay

1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITAL SOCIAL BÁSICO O COMPOSICIÓN FAMILIAR

Proporción de niños menores de 6 años

No hay

1

7,45

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 o 2 niños

0,5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3 niños

0,8

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Más de 3 niños

0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hacinamiento

1 persona/habitación

1

12,8

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 persona/habitación

0,6

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3 persona/habitación

0,3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Más de 3 persona/habitación

0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA POBREZA URBANA

 

Si bien el término pobreza urbana abunda en la bibliografía social, incluso en las caracterizaciones institucionales y oficiales, así como en algunos trabajos geográficos, se encontró que los autores poco se preocupan por definir tácitamente su significado. Intentando hacer una muy breve arqueología del concepto, hubo necesidad de remitirse al Centro de Sociología Urbana de París, en sus inicios hacia la década de los años 50´s, con las reflexiones de Henri Lefebvre en principio, donde se re-direccionan los estudios urbanos hasta el punto de originar la denominada Nueva Sociología Urbana –NSU-. Esta vertiente de la sociología vuelca sus preocupaciones hacia los efectos del capitalismo en las ciudades, estando las condiciones inequitativas urbanas, entre ellas la pobreza, como elementos de ineludible análisis (De la Garza, 2006).

 

En el Tratado Latinoamericano de Sociología se argumenta que la NSU, soportada en la interpretación marxista de la ciudad, considera que la estructura de las urbes “modernas” es resultado de las contradicciones del desarrollo de las fuerzas de producción vs las relaciones sociales de producción, comportamientos propios del capitalismo. Ello genera una nueva idea de ciudad, pues ya no es un nodo de concurrencia social como tradicionalmente se había considerado, sino que es un espacio social en crisis, resultado de las intervenciones de los poderes economicistas del modelo predominante, es decir, es una expresión de las contradicciones de la urbanización capitalista[8].

 

No tardo mucho para que los exponentes de la Nueva Sociología Urbana, giraran sus miradas a las ciudades latinoamericanas. Marta Schteingart (2006) menciona como este fenómeno de la escuela parisina de sociología impacta enormemente nuestras latitudes, posibilitando la renovación de los estudios urbanos, al punto de generar nuevos temas, propios de la situación particular del denominado Tercer Mundo, tal como es el caso de pobreza urbana “moderna”.

 

En medio de las múltiples reflexiones de la NSU, se consolida un vasto grupo de estudios  acerca de la marginalidad, la exclusión y la pobreza urbana. Sin embargo, pareciera que hasta tiempos muy recientes los tres términos era utilizados indistintamente, con el fin de categorizar las estructuras urbanas desigualmente presentes en las ciudades (Arriagada, Irma 2005: 106; citada por Formiga, 2007: 2), materializadas principalmente en los barrios periféricos más deprimidos, receptores de la población migrante proveniente de las áreas rurales.  

 

El fenómeno de la migración campo-ciudad es clave para entender la consolidación de la “nueva pobreza urbana”, así como las caracterizaciones y estudios de la época en mención. Juan Romero y Javier Pérez (1992), argumentan que la hiper-urbanización de las ciudades en los países menos desarrollados, producto de los desplazamientos de la población campesina a las ciudades, tiene el más negativo de los significados sociales. Las urbes latinoamericanas no poseían, y no la poseen ahora tampoco, la capacidad de carga para recepcionar ese ejercito de población, de manera que pudiesen ofrecer condiciones mínimas de calidad de vida. A este comportamiento poblacional, impulsado por las promesas desarrollistas y de progreso, y en el caso particular colombiano por los procesos de colonización y reconcentración de tierras en el campo que se daban de la mano con la violencia bipartidista de la segunda mitad del siglo XX, como lo explica Jacques Aprile en sus estudios sobre la ciudad colombiana, es que se atañe la potenciación del fenómeno de pobreza urbana.

 

Así las cosas, los estudios sociales urbanos se centraron en el análisis de las evidencias del fracaso del modelo capitalista, expresado en los desequilibrios socio-espaciales de las ciudades. Se empezó a hablar entonces de la proliferación de emplazamientos marginales, es decir, fuera del sistema urbano, caracterizados por la ocupación irregular o la invasión de las tierras, mayoritariamente en zonas de alto riesgo (por inundación, remoción en masa,…), como respuesta de la población a la escasez de vivienda. Junto a la precaria condición de habitabilidad (por los materiales poco resistentes, la ausencia de servicios públicos domiciliarios y el hacinamiento), se conjugó la evidente ausencia de servicios sociales y de infraestructura (vías, educación, salud), no siendo menos importante la ausencia de un mercado laboral, factores que todos combinados en el mismo espacio-tiempo, tipifican las evidencias de pobreza urbana en las ciudades latinoamericanas.

 

A este tipo de caracterizaciones los investigadores denominan como condiciones de marginalidad y pobreza urbana, marginalidad porque es población que se encuentra fuera del sistema de la ciudad (laboral, de movilidad, educacional), y de pobreza porque no poseen los medios para poder satisfacer sus necesidades básicas. Alicia Ziccardi sintetiza el fenómeno, asociado con las formas de habitación, la incapacidad de oferta del sistema productivo, y el nacimiento del clientelismo político en nombre de los pobres:

 

A diferencia de épocas anteriores en las que la pobreza se localizaba predominantemente en el campo, en las últimas décadas ha crecido notablemente en el medio urbano. Esto está vinculado al mayor crecimiento de la población urbana en relación con la rural, y a la incapacidad del sistema productivo para ampliar las opciones de empleo estable y bien remunerado, lo cual genera tanto desempleo como las diferentes modalidades de empleo precario e informal.

 

En las ciudades latinoamericanas, algunas décadas atrás la pobreza se localizaba espacialmente en enclaves urbanos: formas precarias y deterioradas de habitación colectiva denominadas de manera diferente en los países de la región (conventillos, cortijos, inquilinatos, bodeville) y asentamientos populares autoconstruidos (favelas, villas miseria, colonias populares, campamentos), las cuales compartían, no obstante sus diferencias, rasgos comunes. Estas formas de habitación popular eran expresiones espaciales de la llamada marginalidad, categoría creada en la época para diferenciar a estos sectores sociales del tradicional ejército industrial de reserva, puesto que esta masa marginal independientemente de sus atributos y capacidades, era un excedente de la fuerza de trabajo que no lograba insertarse en el sistema productivo. Dado que su presencia en el medio urbano encerraba cierto grado de conflictividad social, espacial y política, esta población pasó a ser disputada por fuerzas políticas que enarbolaban proyectos de defensa y reivindicación de los intereses populares, en el sentido más amplio del término. Ziccardi, Alicia. Las ciudades y la cuestión social. Argentina: CLACSO, 2002. pg 20.

 

Luego de tal recorrido, es en el trabajo de Nidia Formiga (2007) donde se encuentra la principal acepción del concepto de pobreza urbana, que como bien lo explica ella, no es un fenómeno per se, sino que corresponde a una expresión particular, de la hoy dominante desigualdad:

 

Respecto al problema de la pobreza urbana, objeto de estudio, no está planteado desde la perspectiva de una especificidad en lo urbano en la caracterización de la pobreza, sino desde lo que se suele mencionar como la urbanización de la pobreza, en relación a la concentración de la población en condiciones de pobreza en áreas urbanas (pg 8)

 

Es una realidad social muy difícil de conceptualizar, por su carácter multidimensional, que ha dado lugar al desarrollo de numerosos estudios y reflexiones, con la introducción de nuevos enfoques que, si bien están estrechamente relacionados, no tienen el mismo significado, como son marginalidad, vulnerabilidad, desigualdad, exclusión y discriminación de género, de etnia y raza (pg 2).

 

Desde la perspectiva geográfica, el análisis de la pobreza se enfoca desde la dimensión territorial, por lo cual adquieren mayor significación los aspectos relativos a las materialidades, localización, distribución y condiciones del hábitat, sin restringir por ello el concepto de pobreza sólo al conjunto de condiciones de existencia (pg 3).

 

A partir de este marco, se desmitifican muchas de las acepciones que indistintamente se utilizan en los trabajos e informes, pues queda claro que la pobreza urbana es una expresión de la desigualdad, es un estado por el que pasan grupos de población emplazados en las urbes. Se refiere no a la renta que se estima, produce la sociedad citadina, sino a la ausencia  de capacidades efectivas que permitan la satisfacción de las necesidades básicas, estando en los satisfactores la diferencia entre una y otra estructura urbana (Rodriguez, 2003: 19). Esta simple aclaración posee una importancia enorme, pues parte del hecho que los espacios geográficos, en las expresiones que sean: barrio, comuna, ciudad,…, poseen obvias diferencias entre uno, pero NO son desiguales por naturaleza, esa desigualdad es una creación esculpida por los grupos sociales que lo habitan, por cual, cada uno de manera particular, debe poseer una manera de satisfacer esas necesidades, que si bien son “homogéneas”, tienen grados y gamas distintas de privación.

 

Pobreza, Marginalidad, exclusión Social y Segregación Socio-Espacial.

Es importante intentar plantear las diferencias que hoy ya se han conceptuado acerca de los términos de marginalidad, exclusión social, y muy recientemente de segregación socio-espacial, respecto de la pobreza urbana.

 

Sergio Rodríguez (ibíd: 12), cita a Germani (1980) para decir que la marginalidad es “la falta de participación de individuos y grupos en aquellas esferas en las que de acuerdo con  determinados criterios les correspondería participar”, a lo cual se agrega la concepción que generalmente los grupos hegemónicos tienen acerca de la marginalidad, que la definen como “la no-existencia de grupos excluidos de la sociedad, sino incluidos, aunque en el nivel que les corresponde”. En América Latina, continua Rodríguez, la marginalidad se materializó con la aparición de aquellas áreas periféricas en las ciudades, con viviendas improvisadas, sobre terrenos ocupados ilegalmente y con engaños, encontrándose sin incorporación alguna a los sistemas de servicios urbanos.

 

Afirma Sergio Rodríguez, que una cuestión es pobreza urbana y otra distinta, no disociada indudablemente, es marginalidad: los pobres se sienten y son en su mayoría marginados, sin embargo, no todo sector marginado se puede considerar como en situación de pobreza.  Para ello, elaboró el siguiente cuadro a partir del análisis de los trabajos más sobresalientes, para mostrar las diferencias entre un concepto y otro.

 

MARGINALIDAD

POBREZA

Distribución areolar concéntrica

Distribución en intersticios urbanos de

interior y periferia

Deficiente conexión casa – trabajo

Desempleo o subempleo prolongado

Asume mecanismos de participación para la

reivindicación de derechos

Aceptación sin demasiadas objeciones del orden social establecido

Encima de la línea de pobreza de cada país o región, aunque en situación vulnerable para bajar

Bajo la línea de pobreza sin posibilidades

aparentes de superarla

Posición en la escala social sujeta a cambios

de acuerdo a posibilidades de mejora

Pocas opciones de mejora en la escala social

Dificultades para el aprovechamiento del

tiempo libre y vida social, por la inflexibilidad en la jornada de trabajo y las

dificultades de movilidad urbana

Precariedad aún mayor que los marginados, por la media de ingresos más deficitaria

Población de media o baja cualificación

Predomina la baja cualificación

Amplio alejamiento del actual o potencial lugar de trabajo

Formas ambulantes e informales de subsistencia

Espacios urbanos de modesta calidad

Precaria calidad de la estructura urbana

Su estado se acerca pero no pertenece

mayoritariamente al sector de pobreza

Siempre supone marginalidad

Sergio Rodríguez, Transporte público urbano, Configuración socioeconómica y Marginalidad. 2003

 

Vale la pena mencionar que Pilar Monreal (1996), citada por Rodríguez (pg 15), denomina las dimensiones o significaciones de la marginalidad en cuatro tipos[9], siendo la primera de ellas la clase que podría interesar para el desarrollo del presente trabajo, sin desconocer que en la  comprensión de las otras tres, se pueden entrar muchas de las explicaciones causales de esta:

 

1)        Marginalidad Residencial: residencia en asentamientos ilegales, caracterizados por la ausencia de equipamientos urbanos y el aislamiento físico con respecto al resto de la ciudad.

2)        Marginalidad Cultural y/o Social: minorías raciales, subculturas y aquellos que mantienen conductas consideradas desviadas.

3)       Marginalidad Económica: aquellos que no están imbricados en el mercado de trabajo ni poseen el poder adquisitivo para vincularse a las estructuras de consumo de la sociedad.

4)       Marginalidad Política: población que por apatía, tradicionalismo o “estrechez de miras” desconoce y no participa en los procesos políticos.

 

Respecto al concepto de exclusión social, el profesor Alberto Martínez (2007) considera que la es una situación donde algunos de los individuos de un grupo social, permanecen por fuera de los procesos de desarrollo, como reflejo de la incapacidad de integración del modelo social vigente. Juan Carlos Checa y Ángeles Arjona (2005), van un poco más allá al considerar que la exclusión social es de por sí un concepto de connotaciones negativas:

 

La exclusión social es un concepto de connotaciones negativas, en términos de aquello de lo que se carece y se necesita. Carencias que hacen referencia más a necesidades vitales y obligatorias que a necesidades aspiración; es decir, nos referimos aquellas situaciones en la cuales se produce una falta o ausencia de algo que resulta casi imprescindible para la vida integrada de los seres humanos. Por lo tanto, como señala J. F. Tezanos  (1999, p. 11-13) su compresión total sólo es posible en función de la otra parte de la polaridad conceptual de la que forma parte, de su referente alternativo: la idea de inclusión. La exclusión social implica, en su raíz, una cierta imagen dual de la sociedad, en la que existe un sector integrado y otro excluido. Forman parte de una dialéctica inclusión-exclusión.

 

La situación de exclusión se produce con respecto a la noción de ciudadanía social, idea que tiene su génesis con Thomas Marshall, desarrollada en su libro Ciudadanía y clase social, y que atiende a los aspectos civiles, políticos y sociales. La ciudadanía confiere un estatus en la sociedad. Pero este concepto tal y como fue definido en un primer momento encubre un sesgo importante, la homogeneidad cultural comunitaria; o lo que es igual, excluye en algunos aspectos a aquellos  que son diferentes a la cultura  “mayoritaria”, achacando de forma inconsciente que los no beneficiados del estatus de ciudadano lo son por su diferencia cultural y su comportamiento. Se ignora así la diversidad y se construyen esquemas que encorsetan nuestra visión de la realidad.

 

En palabras de Amartya Sen (2000: 5), la exclusión es una dimensión más amplia que la segregación y que la inequidad. La exclusión social puede ser de manera constitutiva, una parte de la privación de capacidades, pero también puede ser, desde el punto de vista instrumental, una causa de diversas fallas en las capacidades, en consecuencia de la libertad y por ende origen de la pobreza.

 

Alberto Martínez (2007) considera que existe una diferencia entre exclusión social y pobreza urbana, en el sentido que la primera puede ser causante de la segunda, ya que la ExS se expresa a través de la privación de los grupos a un nivel de vida decente por la dificultad al acceso de: el mercado laboral, al crédito, a los servicios sociales, a la educación y el alfabetismo (o la instrucción); como también por: el aislamiento territorial, la discriminación de género, etno-lingüística y política, la carencia de vivienda.

 

El caso de la Segregación Socio-Espacial, es una de las últimas acepciones, a pasar de no poseer un marco teórico de origen tan reciente, que se asocian a condiciones de pobreza. Es un término que al igual que el resto de conceptos revisados, cuenta con un sentido bipolar: homogeneidad o mezcla, diversidad o singularidad. La segregación hace referencia entonces al grado de diferenciación que existe entre los elementos de un grupo social, y al mismo tiempo entre grupos, es decir, que tan “mezclados” se encuentran entre sí los estratos sociales, que tan grande es la brecha socio-económica entre ricos y pobres (SDP-UN, 2007).

 

La segregación parte entonces de identificar las distintas formas de agrupación que constituyen una aglomeración urbana, bien sea: por estratificación socio-económica, por ubicación espacial, o por acceso a los bienes y servicios. Para el caso del estudio realizado para la ciudad de Bogotá, se construyeron 6 indicadores de segregación:

 

1)       Índice de Condiciones Socio-Económicas: Evaluó el tipo y la manera de tenencia de  la vivienda, el nivel socio-económico del jefe de hogar, el pago total de servicios públicos, el hacinamiento, el ingreso familiar, el ingreso per cápita y el gasto total del hogar.

2)       Índice de Condiciones de Entorno Urbano: Evaluó el acceso a las vías, la disposición de equipamientos urbanos y las facilidades de transporte.

3)       Índice Combinado de Condiciones: Es la integración de 1 y 2

4)       Índice de Segregación  Residencial Socio-económica: Basado en 1

5)       Índice de Segregación de Acceso Socio-Económico : Basado en 2

6)       Índice de Segregación Integrado: Es la integración de 4 y 5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIONES

 

Indudablemente es posible encontrar un vasto cuerpo teórico y metodológico entorno de la caracterización de las condiciones de pobreza. Desde distintas vertientes en las ciencias sociales, así como en las disciplinas exactas al estilo de la estadística, la academia ha realizado aportes en la reelaboración de formas más integrales para comprender el fenómeno, al punto de haber conceptualizado interesantes miradas como las del Enfoque desde las Capacidades y los Derechos, el Desarrollo a Escala Humana, y recientemente el Enfoque de la Seguridad Humana.

 

Pese a los esfuerzos que se han hecho en el tema, aun se encuentran vacios sobre la manera para realizar una medición-caracterización de la pobreza mucho más integra, que salga del parámetro del ingreso y las meras necesidades biológicas.  La pobreza es un fenómeno de compleja comprensión, ya que cada expresión es producto tanto del contexto inmediato en que se presenta, como de la influencia de los factores externos que condicionan el que-hacer social de las comunidades que se encuentran en estado de pobreza.

 

En estos factores, el espacio geográfico es una variable de ineludible consideración. Sin embargo, se encontró que un importante número de trabajos en el tema ignoran la relevancia de este factor dentro de los análisis. Si bien no se pretende desconocer la relevancia que poseen las caracterizaciones estadísticas y/o político administrativas, si queda claro que algunos de los autores desconocen la implicación real de abordar una temática bajo la titulación de espacial o territorial, con lo que dan la espalda a la multi-dimensionalidad del fenómeno, y consolidan aun más la simplicidad desarrollista que ha dominado este tipo de estudios.  

 

Ni siquiera, en las caracterizaciones propiamente urbanas de la pobreza, se ha logrado llegar a un nivel de detalle mucho más amplio, pues se insiste en la presentación de datos a niveles agregados de unidades político-administrativas (como las comunidades o las comunas), con lo cual se ocultan las verdaderas dimensiones de la pobreza y sus distintos matices, entregando una visión errónea a los tomadores de decisiones y a los investigadores en general.

 

Es necesario entonces incluir la visión espacio-territorial en los análisis  sobre la pobreza. El uso de la categoría espacial es mucho más integro de lo que se piensa, el espacio adquiere por naturaleza los rasgos del desarrollo de las actividades sociales desiguales, de los conflictos por las pugnas de poder y de la imposición de intereses. En síntesis, es una categoría marcada por los conflictos en medio de los procesos de apropiación del mismo.

 

En conclusión, desde esta perspectiva espacial, la geografía debe responder a la necesidad de caracterizar la pobreza urbana a partir de la construcción de un armazón teórico propio de la disciplina, con el cual se comprenda el fenómeno para luego generar análisis, descripciones y explicaciones causales, correspondientes a las dimensiones espaciales en las que se traducen y evidencian las desigualdades, como expresión de facto de pobreza en la ciudad.

 

 

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[1] Revisar las referencias sobre los importantes aportes de Clara Inés Restrepo Mesa en Pobreza Urbana en Medellín: Mediciones y Percepciones (2000); Alberto Martínez, en Estudio de la pobreza urbana en cinco comunidades de la ciudad de Cali (2007); y Nidia Formiga del Centro de Investigación de Estudios Territoriales adjunto al departamento de Geografía y Turismo de la Universidad de Bahía Blanca con Una aproximación a la pobreza urbana (2007).

[2] Las capacidades en Sen hacen referencia a la libertad de las personas para decidir sobre sus desempeños y optar por las oportunidades que los lleven a satisfacer su crecimiento personal, es decir, el HACER y el SER. En este sentido, la pobreza es una carencia de dotaciones iníciales mínimas, lo que limita sus posibilidades de elegir sobre su vida (Restrepo, 2000). “la capacidad de una persona se refiere a las diversas combinaciones de funciones que puede conseguir. Por lo tanto, la capacidad es un tipo de libertad: la libertad fundamental para conseguir distintas combinaciones de funciones (o, en términos menos formales, la libertad para lograr diferentes estilos de vida)” (Sen, 2000: 100).

[3] Sen (2000: 27) distingue además un tipo importante de libertades denominadas Instrumentales: Libertades políticas, de servicios económicos, de oportunidades sociales, de garantías de transparencia y de seguridad protectora. Estas fuera de estar relacionadas entre sí, contribuyen a mejorar las capacidades y las libertades de los individuos.

[4] Otras fuentes de privación de libertad son: la tiranía, la escases de oportunidades económicas,  las privaciones sociales (servicios sanitarios, de salud y educación), la intolerancia y la represión estatal.

[5] Max Neef propone la Matriz de Necesidades y Satisfactores. Es una matriz de doble entrada donde existen 4 columnas, una para cada necesidad existencial –ser, tener, hacer, estar-; y 8 filas, una para cada necesidad axiológica –Subsistencia, protección, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad -. Del cruce de las filas con las columnas surgen una importante cantidad de categorías que el individuo debería tener satisfechas para estar desarrollado. Sin embargo dice el mismo Max Neef, esta matriz es susceptible de ampliación o modificación según el contexto espacio-temporal dado.

[6] Este informe posee una gran importancia, pues en él se crea el Índice de Desarrollo Humano IDH.

[7] H, entendida como la Tasa de Incidencia, es decir el número de pobres respecto a la población total. I, entendida como la Brecha Estandarizada del Ingreso (magnitud de la pobreza). G, correspondiente al coeficiente de Gini que mide la distribución del ingreso. 

[8] A este respecto, la Nueva Sociología Urbana se soportó en la metodología de análisis estructural de Louis Althusser y Nicos Poalantzan.

[9] Así mismo como Rodríguez menciona existen dos importantísimos actores que inciden en la permanencia o la inclusión de los sectores de la ciudad en conserven en las diferentes maneras de marginalidad: los mercados de la Vivienda y del Empleo (para él, fundamentales para la subsistencia del ser humano), los cuales están insertos como ejes estructurantes de la configuración socioeconómica urbana, marco de la pobreza.

El mercado de vivienda está inmerso en las dinámicas de la urbanización dispersa, la periferización residencial de los promotores inmobiliarios y la explosión de las ciudades que ha derivado en la metropolización de los núcleos centrales. En este crisol, se añaden las perspectivas de la demanda que se rigen por los patrones de localización familiar, los cuales priorizan mudanzas por la motivación de mejoras, la emancipación familiar y los pasos de arrendatario a propietario de la finca.

El mercado laboral también es parte de la dispersión de funciones urbanas generadas por el capitalismo avanzado, “la fragmentación interna de la mano de obra entre productores informacionales y trabajadores genéricos reemplazables” (Castells, 2001) y las áreas de cohesión que aglutinan las relaciones laborales intra e intermunicipales.

El objetivo debe ser la vinculación espacial de estos mercados a las reales estructuras urbanas. Los efectos del acoplamiento se representan en la capacidad de búsqueda de otros empleos y la competencia por más altos ingresos.


Ponencia presentada en el Décimo Encuentro Internacional Humboldt. Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina. 13 al 17 de octubre de 2008.