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Asunto:[encuentrohumboldt] 233/08 - ENFOQUES ESPACIALES Y SOCIOLÓGICOS EN LOS PRO CESOS DE URBANIZACIÓN DE LOS BARRIOS CERRADOS: LOS CAS OS DE BUENOS AIRES, BOGOTA Y MÉXICO D.F.
Fecha:Lunes, 1 de Diciembre, 2008  00:52:12 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..................ar>

ENFOQUES ESPACIALES Y SOCIOLÓGICOS

EN LOS PROCESOS DE URBANIZACIÓN DE LOS BARRIOS CERRADOS:

 LOS CASOS DE BUENOS AIRES, BOGOTA Y MÉXICO D.F.

 

Cintia Ariana Barenboim

 

 

Los acelerados cambios a nivel mundial, así como los producidos en el propio contexto local, han llevado al replanteo de la relación entre sociedad, economía y espacio, generando tanto la especialización del espacio urbano como una intensificación de la fragmentación y segregación socio territorial.

Para Borsdorf (2003) la fragmentación urbana es una nueva forma de separación de funciones y elementos socio – espaciales, ya no en una dimensión grande (ciudad rica – ciudad pobre, zona habitacional – zona industrial), sino en una pequeña. Elementos económicos y barrios habitacionales se dispersan y mezclan en espacios pequeños: urbanizaciones de lujo se localizan en barrios muy pobres; centros de comercios se emplazan en todas partes de la ciudad; barrios marginales entran en los sectores de la clase alta.

Asimismo, la ruptura de la estructura espacial tradicional de la ciudad latinoamericana, compacta y con un centro único, y su reemplazo por una organización espacial difusa y policéntrica ha sido acompañada por el surgimiento de nuevos “artefactos” urbanos. Entre estos se destacan: grandes centros comerciales en la periferia ligados a las grandes avenidas o carreteras urbanas; parques tecnológicos o logísticos periféricos que concentran empresas y barrios cerrados para residencia o recreación de los grupos de mayores ingresos. Estos conjuntos urbanísticos de producción, consumo, residencia y recreación se interconectan por vías, usualmente congestionadas, sin la continuidad espacial que presentaba la ciudad compacta predominante hasta fines de la segunda mitad del Siglo XX (Janoschka, 2002).

La reestructuración espacial ha tenido impactos significativos y duales. Por una parte, cuenta con una buena dotación de infraestructura y servicios, donde se ubica la población de mayores ingresos, y por otra parte, generalmente la mayoritaria, con menores servicios, alejada de los centros de empleo, con problemas ambientales y de inseguridad donde se concentran los hogares de bajos ingresos.

Los barrios, conjuntos o unidades residenciales o condominios cerrados, son propuestas que han surgido como respuestas de la sociedad a toda esta serie de cambios ocurridos durante la década del noventa.

El presente trabajo de investigación invita a una reflexión,  integrando  enfoques espaciales y sociológicos,  partiendo desde los conceptos acuñados por Pierre Bourdieu (1999), acerca del capital económico, social, cultural y simbólico, de estas nuevas formas residenciales en las ciudades de Bogotá, Buenos Aires y México D.F. Se estudiaron sus características constitutivas y formas de comercialización de los distintos barrios cerrados. Finalmente, se compararon las diversas situaciones de dichas urbes.

Las ciudades analizadas son grandes capitales en el contexto latinoamericano, pero ninguna es totalmente rica o pobre: cada una esconde el choque social entre ambos extremos.

En países como Colombia y México, la violencia y la inseguridad pasaron a ser los principales motivos de miedo y preocupación, desplazando a temas como el empleo, la vivienda, la salud y la educación. Una suerte de psicosis colectiva se apoderó de la población. Inseguros, los ciudadanos comenzaron a "privatizar" la violencia buscando formas de autodefensa. Se dio así un auge de las empresas privadas de seguridad. Paralelamente surgió una visible arquitectura del miedo amurallado en las ciudades.

Zonas residenciales de estas ciudades, han sido convertidas en "archipiélagos de seguridad", "bunkers de los felices", asentamientos-dormitorio tipo fortaleza con casas enrejadas y provistas de cuatro cerraduras, custodiadas por hombres armados y perros amaestrados, en barrios sellados al exterior por casetas de vigilancia, retenes y barreras levadizas, a lo que se suma el control de documentos de peatones y vehículos. Estos "barrios-fortaleza" están poblados por una nueva generación de "colonos", que para defenderse de los "bárbaros" de afuera (pandillas, bandas, mafias, etc.) se han transformado en verdaderos "prisioneros voluntarios". Los ciudadanos empezaron a desconfiar los unos de los otros. Se cerraron calles y barrios, impidiendo el libre tránsito.

En el caso de Bogotá, la existencia de estos cerramientos no implica solo un caso de aislamiento social, ni siquiera urbano, dado que sus habitantes realizan casi todas sus actividades en los mismos sitios y de la misma manera que quienes viven en espacios abiertos; sino que aluden a la seguridad, abarcando desde los estratos socio-económicos más bajos hasta los más altos. Allí, los procesos de fragmentación y segregación social aún se encuentran en un estado muy incipiente, comparados con los de grandes ciudades como Buenos Aires, en donde puede considerarse que se ha llegado a un estado más crítico.

A pesar de ello, y de otras causas de tipo económico y social, es posible que los clubes y los conjuntos campestres que hoy son considerados como lugares de segundas residencias o simplemente de recreación, lleguen posteriormente a implementar las tipologías que hoy se observan en estos countries o barrios cerrados de Buenos Aires.

Por su parte, el gran Buenos Aires es donde se han hecho más visibles dichas muestras de segregación espacial, contando para ello con una amplia diversidad de ofertas que buscan, básicamente, dar la oportunidad a las personas de clases alta y media-alta a salir de una ciudad caótica, peligrosa, congestionada y contaminada, entre otras cosas, para vivir en un lugar tranquilo, seguro, limpio, en donde se les asegura, además, la oportunidad de practicar deportes al aire libre, ir a colegios de alto nivel y llevar un nivel de vida acorde, gozando de diversos privilegios y de una gran exclusividad en todo. Es por eso que en este caso se hace más evidente la importancia del capital simbólico, ya que es uno de los objetivos que se espera alcanzar al vivir en un sitio distintivo. Sin embargo, dichas personas deben contar primero con el capital económico y en algunos casos capital social y cultural que les facilite la aceptación en esta nueva sociedad.

En general, con respeto a los conceptos de Bourdieu observamos que en los tres casos estudiados se hace referencia al capital económico dado que estamos hablando de elegir donde vivir, y el dinero, es un elemento fundamental y decisivo al momento de escoger un barrio y adquirir allí una vivienda.

El capital social, conectado a los recursos vinculados a la red de relaciones sociales, se evidencia más en la ciudad de Buenos Aires que en los otros casos, a través de la amistad que se forman con los vecinos del barrio cerrado, la participación en las actividades deportivas y sociales de toda la familia.  Esto es debido a las particularidades que ocurren en esta ciudad en cuanto a las tipologías de los barrios cerrados, en los que las buenas relaciones interpersonales con los otros habitantes del barrio son casi un requisito para permanecer en él.

Por último, el capital simbólico, como el prestigio de vivir en un determinado lugar y al reconocimiento por parte de los demás de un poder a ese valor, se da en todo los casos estudiados. Sin embargo, es mucho más notorio y valioso en Buenos Aires, en donde entran en juego cuestiones como el arquitecto que construye la casa, el lugar donde se encuentra ubicada y otros servicios con los que cuenta aparte de vigilancia,  escuelas,  deportes, etc. Estas características determinan la gran exclusividad que representa vivir en un barrio cerrado.

La elección de ¿Dónde vivir? obedece a los patrones de fragmentación de la ciudad que produce espacios bien definidos con características propias, ya no solo de localización, infraestructura, equipamientos o calidad de la vivienda, sino también a una serie de códigos y valores que se aceptan y se obtienen implícita (y a veces explícitamente) al ser parte de una clase determinada de la sociedad. Es así como se evidencia al capital simbólico, como el prestigio de vivir en un determinado lugar y al reconocimiento por parte de los demás de un poder a ese valor.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

§  Borsdorf, Axel, Como modelar el desarrollo y la dinámica de la ciudad latinoamericana, EURE, 29, 86, 2003.

§  Bourdieu, Pierre, (1999). «Efectos del lugar», en La miseria del mundo, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.

§  Castells, Manuel, (1972). La cuestión urbana. Siglo XXI, Editores S.A.

§  Janoschka, Michael, (2002) “El Nuevo modelo de la ciudad latinoamericana: fragmentación y privatización” Revista EURE 28 (85): 11-29

 

 

El presente resumen  es parte del trabajo EL CAPITAL SIMBÓLICO COMO ELEMENTO DE ELECCIÓN DE VIVIENDA: LOS CASOS DE BUENOS AIRES, BOGOTA Y MÉXICO D.F. realizado por los autores: Barenboim, C . A.; Cárdenas, M. F.; Gutiérrez, E.; Ospina , N.;Yépez, A. En el marco de la Maestría en Planificación Urbana – Regional, FADU – UBA, 2006.