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Asunto:[encuentrohumboldt] 228/08 - LA TERRITORIALIZACIÓN DE LAS ACCIONES DEL EST ADO EN VIVIENDA SOCIAL
Fecha:Domingo, 23 de Noviembre, 2008  17:56:49 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentro @..................ar>

LA TERRITORIALIZACIÓN DE LAS ACCIONES DEL ESTADO EN VIVIENDA SOCIAL. EL CASO DE LA CIUDAD DE BAHÍA BLANCA EN LA ÚLTIMA DÉCADA

 

Eduardo J. Gárriz

 Nidia Formiga

Departamento de Geografía y Turismo – Universidad Nacional del Sur - Argentina[1]

 

 

 

 

Resumen

El trabajo  está relacionado con la investigación de las áreas residenciales en el sector Sur-Oeste de Bahía Blanca, ciudad media localizada en el sudoeste de la Provincia de Buenos Aires, Argentina, y en la incidencia de las políticas habitacionales que han  reforzado la estructura física y social del área.

 

Se focaliza en las políticas habitacionales,  a través de las acciones llevadas a cabo por el Estado, con el propósito de resolver problemas de déficit habitacional, entre los que se destacan situaciones de conflicto surgidas de las ocupaciones ilegales de tierra. Sin embargo, los diversos programas y proyectos no alcanzaron a producir una transformación significativa en el hábitat y  una solución al déficit habitacional.

 

Abstract

The work is related with an investigation of the residential areas in the South-West sector of Bahía Blanca, medium size city located in the Southwest of the Province of Buenos Aires, Argentina, and how the housing policies have reinforced the social and physical structure of this area.

The focus is the housing policies, through the actions of the State, with the purpose of solving problems of housing deficit, among those arisen conflicting situations of the illegal occupations. However, the diverse programs and projects didn't reach a significant transformation in the habitat and a solution to the housing deficit.

 

 

 

La ciudad, como producto social, se manifiesta en diferentes paisajes a través de diversas materialidades, las cuales surgen como marcas indivisibles de las diversas formas de habitar de sus habitantes, siendo su  resultado un espacio fragmentado, diversificado y segregador que pone en evidencia las diferencias y distancias sociales entre sus habitantes. Pero por detrás de estas formas y su significado en el imaginario individual y colectivo,  es importante destacar la diversidad de actores que intervienen en la construcción de las ciudad, sus acciones que marcan la forma en que se materializa y como se entrelazan  con el contexto general, que permite distinguir que los mismos actores no actúan en la misma forma ante diversos contextos.

 

El interés central del trabajo es resaltar la acción del Estado en los últimos años, asumiendo un rol principal mediante acciones de regulación y la ejecución de políticas públicas vinculadas con la construcción de vivienda.

 

El propósito es destacar la magnitud de las intervenciones, el tipo de participación, los sectores beneficiados, los tipos de viviendas construidas y el impacto que ha tenido  en los distintos sectores de la ciudad,  lo que podríamos destacar como la espacialización de las acciones del Estado con relación a la vivienda.  En este contexto el Estado ha participado ó participa no sólo desde lo económico como financiador de la vivienda, sino también elaborando normativas y marcos regulatorios que han solucionado problemas en cuanto a regularización dominial y  mejoras urbanas que reestructuran tanto la morfología de ciertos espacios como  la producción social del hábitat.

 

En los 90, se destaca en el contexto de condiciones restrictivas, la “incipiente diversificación de los lineamientos de políticas dirigidas a los grupos de menores ingresos, siendo las mas significativas, las políticas ex post enfocadas a la regularización dominial”  (Rodríguez, 2007: 58)

 

Superada la crisis del 2001, “En el sector habitacional, en este contexto, se generó un brusco giro re-centralizador, orientado a paliar la grave crisis económica y financiera... Las políticas habitacionales y de infraestructura urbana y territoriales se concentran en un área clave con nivel ministerial, manteniendo así estas inversiones como motor de las políticas de empleo y contención social. De este modo, nuevamente se otorga un rol central a la obra pública. La producción de vivienda se contextualiza como un eslabón de esa cadena” (Ibíd.: 63), asumiendo importancia creciente el gobierno nacional a través de la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, dependiente de la Secretaría de Obras Públicas del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación.

 

Bahía Blanca, ciudad intermedia localizada en el sudoeste de la Provincia de Buenos Aires ha evidenciado cambios importantes en su estructura económica, en relación con los procesos nacionales y globales, que implican  la incorporación de agentes y actividades  cuyas acciones se desarrollan en el ámbito internacional, con significativa incidencia en la organización del territorio.

Dentro de ese contexto, la problemática habitacional correspondiente a los hogares de menores recursos permanece como asunto pendiente en la agenda de la gestión local, con limitados avances en la última década  y propuestas que no logran concretarse. Estas iniciativas se concentran en un sector de la ciudad cuyos rasgos morfológicos y condiciones del sitio, son los menos atractivos y con menores condiciones para constituir un hábitat adecuado y que permita una adecuada integración a la trama urbana consolidada, así como el acceso a los servicios urbanos.

 

Las configuraciones territoriales son resultado de la espacialización de las acciones que han conformado un territorio diferenciado funcional y morfológicamente. Hay diferencias significativas en la estructuración del territorio, que se hace más patente y ostensible en lo residencial, que ha determinado una fragmentación notoria entre, especialmente, los grupos situados en los extremos de la escala social.

Gran parte del hábitat popular del sur-oeste marginal es producto de la acción del Estado- directa o indirectamente- a partir de los emprendimientos habitacionales para vivienda social.

El resultado es un hábitat de baja calificación, con grandes limitaciones. Tiene que ver con las condiciones del sitio donde se asienta la ciudad y los rasgos de las áreas ocupadas en cada caso particular.

El sector alto, sobre la terraza o “lomas”, de mejor calidad ambiental y paisajística, es ocupada por las áreas residenciales de prestigio, un eje dinámico de expansión de actividades y servicios especializados modernos. La planicie donde se desarrolla la mayor proporción de la trama consolidada presenta adecuadas condiciones físicas de habitabilidad, de drenaje, etc. En este sector se concentran las actividades centrales tradicionales, con adecuada provisión de infraestructura y equipamiento, así como la mayor accesibilidad.

Hacia la franja costera es donde se encuentran las áreas con condiciones más desfavorables para el habitar y es el sector de menor calidad ambiental, en cuanto a recursos naturales, ya que se trata de suelos muy bajos y salinizados, propensos a inundaciones, próximos al complejo portuario industrial moderno y globalizado.

Es por ello que también recibe más directa e inmediata los efectos contaminantes de las industrias petroquímicas.  En este sector donde se acumulan las negatividades, es también donde se localiza la mayor proporción de asentamientos carenciados y también de los próximos conjuntos habitacionales, derivados de planes nacionales de la política de vivienda en ejecución.

 

En el espacio bahiense se destaca el sector sur-oeste en el que se concentran las desigualdades, las carencias y la marginalidad, social y ambiental (Figura 1). Y es en este sector donde se registran importantes intervenciones, debido a que es allí donde también se localiza una amplia disponibilidad de tierras del Estado, destinadas a programas de vivienda social. Desde hace algo más de una década, se iniciaron  acciones que han resultado en cambios importantes en ciertas áreas; sin embargo, la situación de precariedad prevalece en gran parte del sector, ya que los diversos programas y proyectos no alcanzaron a producir una transformación significativa en el hábitat. En este contexto, el interés de la ponencia está focalizado en el estudio de las políticas habitacionales- entendidas de manera general como el conjunto de decisiones y acciones, directas e indirectas, del sector público en materia habitacional-  a través de las acciones llevadas a cabo por el Estado y otros agentes, con el propósito de resolver problemas de déficit habitacional, entre los que se destacan las situaciones de conflicto surgidas como consecuencia de las ocupaciones ilegales de tierra.

 

 

LAS POLÍTICAS DE VIVIENDA DE INTERÉS SOCIAL

 

El accionar del Estado ha sido variable, según las condiciones socioeconómicas y políticas en que se registraron sus intervenciones, lo que ha motivado la aplicación de distintos programas habitacionales, con resultados variables debido a los cambios en los agentes intervinientes, en los estilos de gestión y las modificaciones que se introducen durante la ejecución de los emprendimientos.

La actuación del Estado, a través de la formulación de políticas habitacionales define (mediante distintas fases: diseño, implementación, seguimiento) diversas formas de intervención y relación entre ciertos actores, estableciendo mecanismos de gestión que estructuran roles y relaciones, formas de ejecución y pautas de localización en la producción del hábitat” (Rodríguez, op. cit.: 23).

 

Las políticas habitaciones reflejan la forma de actuar del Estado y en tal sentido “Las políticas habitacionales no se reducen a la expresión normativa de una presunta voluntad del Estado, sino que además se manifiestan en un conjunto de toma de posiciones que reflejan una cierta filosofía política y una concepción sobre el modo en el que deben resolverse determinadas cuestiones sociales” (Ibíd.:24)

Siguiendo a Vinuesa Angulo (2008) se puede decir que “La vivienda como espacio privado necesario para satisfacer el derecho básico de los ciudadanos a disponer de un alojamiento digno y adecuado, es el principal configurador del espacio urbano y el primer consumidor de territorio…”.

Como se indica en un estudio sobre la situación habitacional en la Provincia de Buenos Aires para 2001  (SDU-UQ: 2007), tanto la vivienda  como el concepto de vivienda adecuada y los indicadores utilizados para medir el grado de satisfacción de las necesidades habitacionales son construcciones sociales. Los autores hacen referencia a un documento del Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales  en el que se destacan   como aspectos a ser considerados en cualquier contexto los siguientes:

§  Seguridad jurídica de la tenencia, en especial frente al riesgo de desalojo.

§  Disponibilidad de servicios materiales, facilidades e infraestructura.

§  Gastos soportables, dentro del presupuesto familiar.

§  Habitabilidad, considerando el concepto de vivienda saludable.

§  Asequibilidad, en especial para los hogares de menores recursos.

§  Lugar, que permita un adecuada accesibilidad y conexión a la trama urbana

§  Adecuación cultural de la vivienda, que responda a los valores, necesidades y requerimientos de los hogares que los habitan.

 

Se considera de sumo interés y prioridad tomarlos en consideración, ya que la vivienda no sólo tiene la función de cobijo sino que, especialmente en los grupos de menores recursos también se constituye en lugar de trabajo y como espacio de acumulación, resguardo y manejo de recursos para la sobrevivencia.

En el estudio, como síntesis se establece como condiciones que debe reunir la vivienda:

§  Seguridad como unidad física: condiciones de estabilidad y durabilidad estructurales.

§  Saneamiento y bienestar: disponibilidad de servicios básicos.

§  Independencia habitacional

§  Seguridad en la tenencia

§  Accesibilidad al espacio público y adecuada inserción en el entorno.

§  Adecuadas condiciones ambientales

 

La realidad muestra que “La construcción de la vivienda colectiva económica, como manifestación experimental del estado, ha establecido -y aun establece- una relación poco dinámica con los ciudadanos. La representación ciudadana que ejercen las autoridades se invierte cuando el estado prefigura de modo representativo la forma de vida de sus ciudadanos en un formato común para todos.”(Diéguez y Tella 2008)

 

A partir de fines de 2004, se destaca la puesta en marcha de Programas Federales,  en cuyo marco se han iniciado una serie de operatorias en todo el país, orientadas en gran parte a la producción masiva de viviendas llave en mano y a cargo de grandes empresas constructoras.

En la página oficial se indica que el "Sistema Federal de la Vivienda", establecido en la Ley Nacional N° 24.464 y promulgada el 27/03/95, fue creado con el objeto de facilitar las condiciones necesarias para posibilitar a la población de recursos insuficientes, en forma rápida y eficiente, el acceso a la vivienda digna, conforme lo previsto en el Art. 14 de la Constitución Nacional. Este Sistema está integrado por el FO.NA.VI. - Fondo Nacional de la Vivienda -, los Organismos Ejecutores Provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los cuales son responsables de la aplicación de la Ley en sus respectivas jurisdicciones, y el Consejo Nacional de la Vivienda.

Se indica que se realizan acciones tendientes al logro de los siguientes objetivos prioritarios:

      -     Atender la demanda habitacional destinada a familias de recursos insuficientes, mejorando la calidad de vida de los adjudicatarios, facilitando el acceso a una vivienda.

      -     Disminuir el déficit habitacional en las distintas jurisdicciones.

      -     Promover el desarrollo tecnológico del sector de la construcción mediante la aplicación de técnicas y materiales que conduzcan a mejorar la calidad de los productos, con disminución de tiempos y costos.

      -     Contribuir a la generación de empleos directos e indirectos, apoyando el fortalecimiento de las economías regionales y locales.

 

En el texto se señala que los recursos del FO.NA.VI. están destinados a financiar, total o parcialmente, los emprendimientos que cumplan con el objetivo de la Ley y se ejecutan con la intervención de los Organismos Ejecutores de vivienda a nivel provincial y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por acción directa o con la participación de municipios, comunas o entidades intermedias, siendo su responsabilidad las de programación, ejecución, control, adjudicación y recupero de las inversiones realizadas.

Además, en dicho sitio  se indica que, generalmente, los siguientes emprendimientos, financiados total o parcialmente, se desarrollan a través de la implementación de diversas líneas de acción, estando facultados los organismos ejecutores al dictado de normas y reglamentaciones que tiendan al fiel cumplimiento del destino impuesto por la citada Ley

      -     Construcción de viviendas, por acción directa o a través entidades intermedias mediante el otorgamiento de créditos individuales o mancomunados.

      -     Otorgamiento de créditos individuales para la compra, mejoramiento, terminación y/o ampliación de viviendas.

      -     Provisión de materiales y/o mano de obra.

      -     Desarrollo de programas de Lotes con Servicios y/o Núcleos Húmedos.

      -     Ejecución de obras de urbanización, de infraestructura básica y de equipamientos comunitarios.

Una síntesis de los diversos programas  en ejecución se presenta en el esquema siguiente y el desarrollo de los mismos esta disponible en la página oficial www.vivienda.gov.ar/programas .html

 

       Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda -  FO.NA.VI.

o Programas Federales:  

- Fed REACTIVACIÓN

- Fed  SOLIDARIDAD

- Fed CONSTRUCCIÓN

- Fed MEJOR VIVIR

o Programas:

- Fed EMERGENCIA

- PROPASA

- PROMHIB

- PROSOFA

- ROSARIO HABITAT

- PROMEBA

o Otros Programas:

  - CARITAS

 

Por lo tanto, como organismo rector de la política habitacional se encuentra la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, dependiente de la Secretaría de Obras Públicas  del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación, que “marca una concepción de la vivienda como mero objeto físico y de cambio, sin llegar a cuestionar las causas fundamentales de dicho problema, que pertenecen sin dudas al complejo campo de los social” (Gargantini, 2005: 100).

 

Sin embargo, a pesar de esta oferta, se considera que se carece de una política habitacional adecuada a las necesidades y capacidades de las familias de escasos recursos, que permita implementar un proceso de mejoramiento del hábitat popular sustentable y que permita aprovechar el capital social y humano existente en estos grupos de la población. Las diferentes políticas socio-habitacionales (es decir, de viviendas de interés social, implementadas para grupos de escasos recursos) se han orientado a la producción de viviendas y no corresponden al concepto de construcción de hábitat o de servicios habitacionales, según Yunovsky.

En tal sentido se debería utilizar una definición amplia, como indica Herzer en cuanto a que “se trata de una vivienda adecuada en un período adecuado como parte de un proceso colectivo; que sea accesible que se pueda pagar (sea alquiler o compra); que esté relativamente bien ubicada (que se acceda mediante transporte público), que tenga comodidades para la familia que la va a habitar; que disponga de servicios-luz, agua y cloacas, que se construya sobre suelo adecuado, que dé seguridad y privacidad a la familia y que se adecue culturalmente a sus necesidades. En pocas palabras que cumpla con los derechos expresados en el derecho a la vivienda”. (Herzer 2005: 36).

Debido a que, en general, son financiadas por el Estado, con créditos subsidiados y construidas por empresas privadas, las viviendas no han respondido adecuadamente a las necesidades de los hogares destinatarios y no se ha logrado una diversificación de la oferta, que podría haber incrementado el número de soluciones  habitacionales concretadas y lograr una reducción del déficit. 

Una crítica reiterada se hace a los criterios de selección, para acceder a estos planes, que  en muchos casos no son accesibles a personas con graves problemas de vivienda, por la composición del grupo familiar, o bien  por los requisitos al demandante, que se orientan más a personas con empleos formales.

Además, la persistencia en la oferta de viviendas llave en mano no permite el acceso a otras opciones correspondientes a soluciones progresivas y tecnologías adecuadas  a condiciones locales. En gran número de casos, las soluciones aportadas corresponden a unidades diseñadas para otras realidades, con materiales que no responden a las condiciones ambientales, “concentrando los recursos en modelos que imitan situaciones ajenas, en muchas ocasiones sin fundamentos técnicos y bajo concepciones sectoriales del hábitat humano” (Gargantini: 105). Las propuestas técnicas no toman en consideración las necesidades de sus futuros habitantes, en relación a  las prácticas cotidianas y actividades económicas desarrolladas en el ámbito familiar.

Las nuevas viviendas diseñadas para los actuales programas, responden a tipologías únicas para la construcción de unidades habitacionales a escala nacional. Estos prototipos se conforman sobre una estructura de 44 m2, aproximadamente, y cuentan con dos dormitorios, baño, cocina y estar-comedor. Lo más saliente es que los beneficiarios no tienen poder de elección, ni tampoco se trabaja con técnicos que podrían aportar proyectos consensuados, para establecer una relación “más amigable” entre habitantes y viviendas, como elemento básico del hábitat.

Es así que “en este contexto de pobreza, no se plantean elementos de diseño. Como si la pobreza por ingresos fuera universalizable, extensible y homologable a todos los planos de la existencia y los arquitectos populares no pudieran ejercer la práctica del diseño, como parte de la transformación de las condiciones de vida con los grupos de mas bajos ingresos”. (Rodríguez et al: 2007:108-109).

Siguiendo a Lombardo (2007), se considera que en la producción social del espacio urbano el proceso de espacialización se realiza a través de:

§  la calificación del espacio –referida a la provisión de infraestructura, equipamiento y servicios, a las distintas áreas de la ciudad.

§  La valorización del territorio – los precios del suelo, de los edificios y sus modificaciones según la calificación de las distintas zonas de la ciudad para las diversas funciones urbanas –

§  La diferenciación espacial – las diversas cualidades que las distintas zonas y lugares urbanos presentan entre si.

 

Complementando lo anterior en cuanto a la idea de producción de hábitat deberían tenerse en cuenta los siguientes aspectos: (Herzer op. cit: 37)

a)  Seguridad de la tenencia:

b)  Creación de un ambiente sostenible

c)  Desarrollo de instrumentos financieros adecuados

d)  Participación, valoración de las necesidades y recursos de los grupos atendidos

e)  Integración social y mejoramiento urbano-mejoramiento barrial

 

CAMBIOS EN LOS INICIOS DEL SIGLO XXI

 

De acuerdo a información obtenida[2], para Bahía Blanca se encuentran asignadas, dentro de los Programas Federales, un total aproximado a las 4.230 viviendas. Según anunció el Intendente  Breitenstein, ‘el plazo para la construcción de las viviendas fue estimado en tres años, 1200 corresponden directamente al municipio y 3000 fueron gestionadas con instituciones, también con la necesaria participación de la comuna’. En ese momento, el jefe comunal destacó que ‘se hizo en su momento una convocatoria a aquellas instituciones que estuvieran dentro de los requisitos del Plan Federal, las que tenían terrenos los aportaron, las que no trataron de conseguirlos, y también existieron muchas que no pudieron cumplir las pautas establecidas’. Estimó que en 60 días se comenzaría el proceso de licitación, de 180 o 200 viviendas por mes y se esperaba en ese año avanzar en un porcentaje importante de las adjudicadas para el municipio. Finalmente, Breitenstein aclaró que ‘para no generar expectativas, es importante destacar que hemos decidido no llamar a ninguna inscripción’. Según se indica en la nota, se asignaron a Bahía Blanca 4.233 viviendas, con un monto de aproximadamente 300 millones de pesos. Se indica en la nota que la Municipalidad construirá 1219 unidades en Loma Paraguaya y Villa Rosas y las 3014 restantes serán destinadas a entidades intermedias de la ciudad.

Las unidades habitacionales a construir, serán de dos dormitorios. En planta baja con una superficie de 55,70 m2, y dúplex de 60,18 m2.

Considerando el tiempo transcurrido y los periodos proyectados, todavía es muy escaso el nivel de materialización de las acciones. “Desde la implementación del denominado Plan Federal de Viviendas en nuestro país, Bahía Blanca ha sido una de las ciudades que más dificultades ha encontrado para concretar complejos habitacionales dentro de los lineamientos de esta operatoria, al punto que, en determinados momentos, dirigentes políticos de primer nivel no dudaron en señalar que era  ‘la única ciudad del interior sin estas obras’.” (LNP 30/12/07).

Un nuevo impulso y perspectivas de cambio importantes se perfilan a partir de  abril de 2007, a nivel local. Para responder a estas nuevas responsabilidades de la gestión municipal, por Decreto 355/07, se establece el Instituto Municipal de Vivienda, Tierra y Hábitat, con el objetivo general de llevar adelante la aplicación de las políticas de vivienda, tierra y hábitat de este Municipio. En el documento  se hace referencia que se ha detectado, en los últimos años, una demanda creciente de vivienda, registrándose más de 5.600 familias bahienses que carecen de vivienda o habitan en inmuebles precarios, sumándose a ello requerimientos de mejoras, asistencia constructiva y dotación de infraestructura básica de servicios.  Los ambiciosos objetivos que se propone esta nueva dependencia quedan expresados en el Artículo 2º  al señalar que se establecen como principios rectores:

-      Formular las políticas de vivienda y tierras en el ámbito local.

-      Contribuir al acceso a una vivienda digna a los habitantes del Partido de Bahía Blanca, postergados por razones económicas y sociales.

-      Gestionar el ingreso de tierras al erario municipal.

-      Garantizar la regularización dominial de los inmuebles a favor de los destinatarios de las diferentes operatorias.

-      Gestionar, administrar y ejecutar planes, programas y proyectos habitacionales.

-      Mejorar las condiciones de calidad de vida urbana.

-      Promover el mejoramiento de sectores urbanos deprimidos.

Esta dependencia municipal es la que articula, con los niveles provincial y nacional, la gestión de las operatorias de los Programas Federales.

 

Se presentan a continuación los Programas Federales actualmente en ejecución  en Bahía Blanca, indicando sus características principales, objetivos, como así también las distintas operatorias que comprenden y su localización (Figura 2).

 

1. Programa Federal de Construcción de Viviendas  Fed CONSTRUCCION

 

También se lo identifica como Programa Federal Plurianual de Construcción de Viviendas  Etapa II

El Programa busca atender a los hogares de bajos recursos que necesitan una vivienda a través de la financiación con recursos presupuestarios nacionales. Está dirigido a fortalecer el proceso de reactivación económica de la industria de la construcción. Las características generales de las viviendas establecen superficies mínimas que variarán desde los 44 m2. a los 49m2, según la zona geográfica, partiendo de un costo por vivienda que oscilará entre $33.000 y $65.000, en función de su localización.

  

En cuanto a los objetivos establecidos para este Programa son muy ambicioso pues pretende consolidar la evolución decreciente del déficit habitacional; fortalecer el proceso de reactivación económica del sector habitacional y de la industria de la construcción; contribuir a la disminución del índice de desempleo a través de la generación de 360.000 puestos de trabajo; instrumentar programas de capacitación para la provisión de los recursos humanos necesarios y mejorar la calidad de vida de los hogares.

 Operatorias del Programa Plurianual

* 160 viviendas, en chacra 344, sector norte, adjudicada, falta firma de contrato.

* 146 viviendas, en Arias-Chubut-Levalle-Moore, adjudicada, falta firma del contrato.

* 22 viviendas, en General Cerri, adjudicada, falta firma de contrato.

* 172 viviendas, en Villa Esperanza, licitada; se abrió el sobre Nº 2 con las ofertas.

* 276 viviendas, Sindicato Trabajadores de la Industria de Agua Gaseosa y Afines, en  Berutti 2.500. Ya licitada se espera anticipo financiero, mediante la modalidad TPU  (Terreno y Proyecto Urbano, provisto por el oferente).

* 256 viviendas, en Undiano y Tierra del Fuego y Villa Harding Green. Licitada, se

    espera el anticipo financiero.

* 160 viviendas, Sindicato de Luz y Fuerza, en chacra 292. Licitada, se espera el anticipo

    Financiero, mediante la modalidad TPU.

 

1.a.  Subprograma Federal de Construcción de Viviendas con Municipios

 Consiste en el financiamiento directo de la Nación para la ejecución de obras de vivienda, que se realizan mediante convenios con los respectivos municipios.

 Operatoria Subprograma Federal con Municipios

* 105 viviendas, en Don Bosco y vías del FC, en construcción, 67% de avance.

* 80 viviendas, en E. Rosas, Moore, Arias y vías, en construcción, 63% de avance.

 

1.b. Subprograma Federal de Urbanización de Villas y Asentamientos Precarios

  Consiste en el financiamiento de la Nación para la urbanización integral de villas y asentamientos precarios.

Operatoria Subprograma Federal de Urbanización de Villas y Asentamientos Precarios

* 183 viviendas nuevas y 231 mejoras, en barrio Spurr, licitada, se espera el anticipo  financiero.

* 54 viviendas y 72 mejoras, relocalizaciones camino de interconexión, pliego en confección.

 

1.c. Subprograma Federal para el Mejoramiento del Hábitat Urbano, Obras de Infraestructura y Obras Complementarias

  Consiste en el financiamiento de la Nación para obras de infraestructura y obras complementarias imprescindibles para la habilitación de las viviendas correspondientes a cualquiera de los Programas Federales.

Operatoria  Subprograma Federal de Mejoramiento del Hábitat Urbano.

* 114 viviendas, Cáritas, red de agua y cloacas al 82% de avance; gas y electricidad, al 50%. ( nexos para infraestructura)

 

  2. PROGRAMA REACTIVACIÓN

 

El Programa pretende reactivar los planes de vivienda financiados con los recursos provenientes del Fondo Nacional de la Vivienda -FONAVI- y ejecutados por los organismos provinciales -IPV-, a través del aporte de un financiamiento no reintegrable del Gobierno Nacional.

Se lleva a cabo en dos etapas: denominadas Reactivación I Etapa y Reactivación II Etapa. La primera etapa se encuentra finalizada y la segunda en sus tramos finales.

 

Actualmente, el Programa se encuentra en su segunda etapa en la cual se incorporó como mano de obra para la construcción de las viviendas a los beneficiarios del Plan Jefes y Jefas de Hogar, pasando formar parte del sector formal del empleo.

Los objetivos de este programa son reactivar la construcción de viviendas cuyo margen de avance en obras es de un nivel muy bajo o se encuentra directamente paralizado;  promover e incentivar a que dicha reactivación de viviendas se lleve a cabo a través de los recursos del FONAVI con el auxilio financiero de la Nación y contribuir a la generación de empleo a través de la inserción de mano de obra actualmente desocupada dentro del mercado laboral.

 

Operatorias Solidaridad Reactivación II-IPVBA.

* 28 viviendas, en Villa Rosario Sur, se terminaron obras de infraestructura.

 

Operatorias Completamiento reactivación II-IPVBA

* 16 viviendas, en Aldea Romana, para completar, 92% de avance.

* 46 viviendas, en Villa Harding Green, para completar, 65% avance de obra.

* 9 viviendas, en Chubut-Arango-J. M. de Rosas-E. Rosas, para completar, 78% avance de  obra.

 

 

3. OTROS EMPRENDIMIENTOS

 

3.1   A nivel municipal

Operatoria Programa Municipal de Vivienda.

Son emprendimientos locales de pequeña magnitud, financiados por el municipio y para beneficiar a familias en emergencia habitacional y de escasos recursos.

 

* 3 viviendas, Villa Harding Green, se encuentra a la firma del contrato.

 

 

3.2  A nivel nacional

Operatoria    Programa Agua + Trabajo

Es importante destacar este  programa que se está implementando en la ciudad, que depende directamente de la Presidencia de la Nación, para la extensión del servicio de agua en áreas  carenciadas. Los habitantes aportan el trabajo y el Municipio los organiza, aporta materiales y dirección técnica. Se forman cooperativas de trabajo por cuadra y se capacita a los frentistas en esta tarea, lo que luego les permite participar en mercado. En este programa se asigna un valor muy importante a la participación de las mujeres.

Se han organizado dentro de esta operatoria, tres cooperativas integradas cada una por 16 personas; ocho que sean beneficiarios de planes sociales y ocho desocupados. Se organizan a través de las Sociedades de Fomento.

 

Es evidente el bajo grado de materialización de los Programas Federales  en la ciudad ya que, desde su implementación, recién en febrero de 2007, luego de varios procesos licitatorios anulados, postergados o desechados, sólo se ha logrado poner en marcha la construcción de 185 unidades, distribuidas en dos conjuntos habitacionales, que corresponden a:

     .  105 viviendas ubicadas en proximidad del barrio Vista Alegre (entre calle Don Bosco y la línea del ferrocarril), y

           .   80 viviendas, localizadas en el área delimitada por Emilio Rosas, Fitz Roy, las avenidas Jorge Moore y Arias y las vías del ferrocarril.

En ambos casos se evidencia un avance promedio del alrededor del 80%, en la ejecución de la obra.

Por otra parte, el 1º de julio el intendente Cristian Breitenstein estuvo presente en la entrega de las actas de posesión y llaves de las primeras 26 viviendas construidas en el barrio Spurr, en Villa Rosas, pertenecientes a un plan de 231 unidades[3]. Una de las beneficiadas indicó: "Es un cambio importante para nosotros, porque, para un obrero, hacer una casa como esta es imposible. Así que estoy feliz y muy agradecida a la comisión de vecinos del barrio que trabajó de una manera única".
 Aquí en el barrio Spurr, como se ha indicado, la operatoria comprende las mejoras de las 231 unidades y la construcción de 183 unidades nuevas, cuya ejecución incluye obras de infraestructura en las 23 manzanas del sector, incluidas redes de gas, agua, cloacas, electricidad y cordón cuneta.

LA CONFORMACIÓN DE LOS ESPACIOS PERIFÉRICOS CARENCIADOS

 

En el contexto de la problemática urbana actual es necesario evaluar en qué medida la gestión atiende  las acciones e impactos derivados de los nuevos emprendimientos industriales, en forma equilibrada con la atención a los requerimientos del conjunto urbano, de la población local.  Las inversiones públicas  que demandan las nuevas actividades y espacios van en detrimento de las áreas carenciadas que siguen esperando turno para se atiendan, resuelvan sus necesidades.

Si se quiere actuar para incrementar la seguridad urbana es imperativo, además de las políticas específicas – especialmente económicas, llevar a cabo acciones tendientes al mejoramiento del hábitat popular periférico, para dotarlo de equipamiento e infraestructura de servicios  en forma adecuada y lograr su efectiva integración al conjunto urbano consolidado. Para ello, es necesario que también en estas áreas se conformen núcleos de servicios que proyecten nuevas centralidades, mediante la concentración de equipamientos colectivos  que revaloricen estos sectores y  se conviertan en atractivos  subcentros periféricos(por el tipo de actividades y por su diseño) con un adecuado acondicionamiento del entorno, con particular énfasis  en las áreas verdes.  Además, se requiere  de una adecuada  accesibilidad  al resto del espacio urbano para promover la movilidad e integración de estos grupos sociales actualmente marginados. En contraposición  a la tendencia predominante, se requiere democratizar la ciudad, haciendo efectivo el derecho a la ciudad y convirtiendo a todos los habitantes en ciudadanos.

Dos condiciones  se destacan como importantes: 1) la necesidad de calidad y simbolismo que  deben caracterizar a estas construcciones  para constituirse en áreas calificadas  del espacio urbano periférico, que es el que presenta las mayores carencias; 2) la participación de la comunidad desde la formulación a la gestión de estos conjuntos. Es preciso atender a la estructura urbana para conformar un espacio articulado,  para superar las condiciones que, como señala Borja, son características de la no-ciudad: insuficiente desconcentración funcional por falta de subcentros, sectores periféricos relativamente aislados  y con marcadas deficiencias en dotación y calidad de  servicios e infraestructura,

 

Muy bien son caracterizados como precariópolis estos espacios periféricos en el caso de Santiago de Chile (Los resultados de estas iniciativas de vivienda pública son lo que hemos denominado precariópolis estatal, que corresponde a un espacio monofuncional, segregado y fragmentado, definido por la presencia de los servicios de urbanización –electricidad, agua potable, luz eléctrica y en algunos casos calles pavimentadas. En estos lugares, la población habita en residencias con tamaños cuyo promedio no supera los 45 m2 edificados y por la ausencia del resto de clases sociales, equipamientos y algunos servicios básicos y no básicos, como colegios, centros de salud, áreas de esparcimiento y centros de comercio, entre otros (Hidalgo, 2007, citado en Hidalgo, Borsdorf,Zunino  2008 ).

 

REFLEXIONES FINALES

 

En la parte alta de la ciudad se observa, en la última década, un incremento constante en la ocupación del suelo y en la dotación de infraestructura. Los rasgos destacados y positivos del paisaje se van acentuando y mejorando: asfalto, cloacas, iluminación, áreas verdes, etc.  En tanto, el sector opuesto permanece en estado lamentable. Como un ejemplo simple y cotidiano, se tiene que la maquinaria de las delegaciones no dan respuesta a la demanda de arreglo de las calles de tierra con los problemas de intransitabilidad, no sólo cuando llueve, sino también por los enormes baches y zanjas existentes. Esto incide directamente, por ejemplo, en la prestación de servicios de transporte público.

 

Como indica Rodríguez (op.cit:16) “De hecho, en el continente, las políticas de ejecución de nuevas viviendas se diseñan pensando y priorizando notoriamente a las empresas constructoras convencionales y las políticas de mejoramiento barrial tienen escaso y acotado desarrollo”. Y agrega esta autora, “Consideramos que la localización urbana y el acceso a la infraestructura, bienes y servicios constituyen un componente relevante para  la caracterización de la desigualdad. Por ello se refuerza la segregación urbana, se contribuye a incrementar la desigualdad tanto por las pautas de localización espacial como por las asimetrías en términos de la provisión de los diversos servicios urbanos (que pueden manifestarse en un territorio acotado, por lo que algunos denominan fragmentación lo que nosotros consideramos como una manifestación particular de la segregación socio-espacial” (Ibíd.: 20)

 

La diferenciación socioespacial es evidente y se ha constatado en diversos estudios: a) a partir del análisis cuantitativo  de variables censales y de las categorías socio-ocupacionales; 2) de la información cualitativa proveniente tanto de encuestas como de entrevistas. El contraste entre los extremos de las categorías es más que evidente, entre el norte-noreste, donde se ubican los estratos más acomodados, de mayores ingresos,  frente a la marginalidad del sur-oeste. Además de constatar la existencia de las desigualdades, lo  más significativo es la marcada desventaja en la calidad de vida de los hogares de menores recursos, ostensible en las condiciones del hábitat.

 

La diferenciación socio-espacial que muestra rasgos marcados en el ámbito bahiense, es de particular significación en cuanto a las carencias que se observan en las áreas residenciales y, si bien no alcanzan grandes dimensiones en cuanto al déficit habitacional, los problemas vinculados a la vivienda y  el entorno son aspectos a subrayar dentro de la problemática del hábitat popular. A las condiciones de vida materiales inadecuadas, afectadas por graves carencias, se agregan situaciones de ilegalidad que afectan su seguridad y estabilidad. “Los sectores excluidos del mercado obtienen las peores localizaciones urbanas y/o viven en las mayores condiciones de precariedad (físicas y socio culturales) (Rodríguez,op.cit.: 19).

 

Estos grupos de población, que no pueden participar en el mercado inmobiliario, requieren una respuesta de tipo social desde la gestión local.

La situación en Bahía Blanca, dadas sus características de  ciudad intermedia, se puede considerar como manejable a nivel de la gestión local. En general,  aunque algunos están presentando un alto dinamismo, no se han planteado situaciones conflictivas. En el caso de las ocupaciones ilegales, en gran medida se trata de asentamientos consolidados y la mayor parte se encuentra en proceso de regularización de la situación dominial. Es por ello que el acento se pone en el mejoramiento del hábitat  y en el concepto  más amplio de servicios habitacionales[4]; la política de vivienda no puede  estar desvinculada del ordenamiento urbano, por sus implicancias ambientales.

 

La realidad muestra  que si no hay respuesta desde el Estado, dado que estas familias no pueden participar en las formas legales existentes en el mercado, la necesidad de resolver su problema habitacional llevará a la conformación de asentamientos ilegales, nuevos o incrementando los existentes. De esta forma se crean conflictos de propiedad, de localización, en la provisión de servicios básicos, en la calidad del medio ambiente, etc. y así es que se profundizan las desigualdades socio-espaciales

 

Si el objetivo es evitar estas situaciones conflictivas, sería necesario analizar y evaluar las distintas propuestas relativas a hábitat popular, tomando en consideración la experiencia local y general en proyectos de este tipo, para capitalizar esas experiencias y definir algunas acciones que se consideren más adecuadas y viables.

 

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[1] Este trabajo se enmarca en el Proyecto de Investigación “ Factores de cambio en la estructura urbana y dinámica económica bahiense. Segunda Etapa”, financiado por la Secretaría General de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional del Sur.

[2] La Nueva Provincia 22 Marzo 2007

[3] La Nueva Provincia  2-7-2008

[4] El concepto de servicios habitacionales abarca, dentro de la trama urbana, las relaciones en áreas residenciales entre las viviendas y de éstas  con los equipamientos que corresponden a consumos colectivos ( salud, educación , transporte, etc.).


 Ponencia presentada en el Décimo Encuentro Internacional Humboldt. Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina. 13 al 17 de octubre de 2008.