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Asunto:[encuentrohumboldt] 160/07 - Políticas imperiales y riesgos de apropiaci ón de los recursos naturales: el caso del agua en Pata gonia
Fecha:Jueves, 25 de Octubre, 2007  08:49:23 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentrohumboldt @..................ar>

Políticas imperiales y riesgos de apropiación de los recursos naturales: el caso del agua en Patagonia

 

por Gerardo Mario de Jong+

 

Introducción

El agua, como todo recurso estratégico, es apetecido por las grandes potencias dadas sus condiciones de escasez a los efectos de la reproducción ampliada del capital. Sucede el nivel de agresión a que se ven sometidos los recursos naturales, particularmente en la actual etapa de la diferenciación tecnológica, define un alto nivel de presión de uso. Dicho de otra manera, la degradación de los recursos naturales no responde a la multiplicación de la población mundial, sino que es el resultado de la forma en que se genera y distribuye la riqueza en el contexto de las actuales contradicciones que caracterizan al capitalismo decadente. Aquellas que son la manifestación de la captura de la capacidad innovadora del ser humano, degradado a su actual condición de frivolidad consumista (aquel del individuo en el enjambre) para lo cual cumple con las labores que son estrictamente necesarias al sistema social, en particular la proyección de ese fenómeno al conjunto social, hecho que se verifica en el fenómeno de la exclusión. En este sentido, cabe señalar que no se han dado situaciones históricas en las que un modo de producción resistió tal manifestación decadente del desarrollo de las fuerzas productivas.

En el contexto sintetizado, existen tres tipos de recursos indispensables para la subsistencia del género humano que han sido particularmente agredidos: La atmósfera y su comportamiento en función de la subsistencia de la vida, las tierras productoras de la mayor parte del los alimentos que demanda el hombre y el agua en todas sus modalidades de uso por parte de la sociedad. En este trabajo se efectuarán diversas consideraciones acerca de las apetencias de los países imperiales, aquellos que definen las modalidades de apropiación y uso de los recursos a escala mundial, en relación a la modalidad en que actúan los mecanismos de dominación.

 

El contexto mundial

A título de ejemplo, se puede afirmar que mucho se ha hablado ya (aunque nunca es suficiente), acerca del acuífero Guaraní y la indudables políticas de entrega de este recurso capaz de cubrir el consumo mundial de agua potable en los próximos 200 años. Por lo contrario, poco se ha hablado de los recursos hídricos superficiales de otras regiones que por la disponibilidad y calidad de los mismos aparecen como apetecibles a las necesidades de aquellas regiones del centro capitalista que ya han agotado o contaminado sus propios cuerpos de agua: tal es el caso de ese recurso de la región patagónica, en estado líquido, sean éstos subterráneos o superficiales, y también en estado sólido.

Para poder contextualizar el problema es necesario ubicarse en la dimensión a las aludidas fuerzas que actúan en relación al manejo de los recursos del planeta. El control de los excedentes a escala mundial requiere también de un consecuente control de los recursos naturales, de la tecnología y de la innovación tecnológica a esa escala, donde el espacio y sus recursos, insumos indispensables de los procesos productivos, acrecienta día a día sus rasgos comunes en función de ciertos estilos dominantes de tecnología que aseguran la maximización de la productividad de los recursos, en función de la generación de riqueza y del correspondiente control de los excedentes generados. La puesta en valor de los recursos no es, entonces, una función de la necesidad de satisfacer las demandas de los grupos humanos, sino que por lo contrario, es aquella demanda que plantea la reproducción del capital.

Ello exige el control del acceso a la extracción de la riqueza generada mediante el control de los recursos disponibles en cada región. No obstante, para el capital monopólico trasnacional, la tecnología disponible ha asegurado que el mundo entero se transforma en un lugar que requiere del control de los recursos en función de sus demandas. Ellos serán explotados, seguramente, con modalidades extractivas degradantes propias de la mayor necesidad del capital en materia del aumento de la productividad. Así, si el agua potable y el agua demandada para esa forma de crecimiento del capital se agota en un país central (por ejemplo EEUU) las corporaciones (bloques de poder) que gobiernan ese país harán todo aquello que crean necesario para obtener, de dónde sea (por ejemplo, el acuífero Guaraní o la Patagonia), el agua que demandan sus industrias y sus poblaciones en el marco del aumento de las contradicciones del sistema y su modo de producir valor.

A estas relaciones monopólicas, se agregan otros monopolios[1], los que en realidad, son distintas formas de mirar el comportamiento de capital en relación a la apropiación de excedentes a escala mundial en la nueva era del capital diferenciado en función de la innovación tecnológica. Efectivamente, el control de la información y de las armas de destrucción masiva forman parte de los mecanismos de dominación necesarios a los efectos de que los recursos naturales, conjuntamente con los nuevos mecanismos de control y sumisión de la fuerza de trabajo (flexibilizaciones laborales de por medio), aumenten la capacidad de generar riqueza. Son instrumentos que aseguran la organización de los mercados en función de la forma de operar de los monopolios del capital tecnológico a escala mundial. En este sentido, nunca se ha concentrado, monopolizado y ejercido el uso de la fuerza, como sucede ahora, para imponer y sostener el sistema mundial en beneficio de las corporaciones de los países del centro capitalista. Servia, Kosovo, Palestina, Irak, Irán, América Latina son muestras de la fiereza de la opresión del sistema decadente. Desde el punto de vista de los sistemas ecológicos terrestres, acuáticos y de los recursos naturales renovables en general, la presión de uso y de devastación de los mismos ha superado la velocidad de su recuperación, en el marco de la resiliencia de los ecosistemas.

Desde una perspectiva política, los arriba enunciados fenómenos estructurales han resultado en que los estados nacionales han desdibujado su rol tradicional, consistente en asegurar la reproducción del capital mediante un sistema legal de organización y control social, encontrándose sujetos a formas de internacionalización de las decisiones en atención a los mecanismos de acumulación a escala mundial de las grandes corporaciones y a la correspondiente concentración del capital. En cuanto a la toma de decisiones soberanas, los estados han sido reemplazados en buena medida por esas grandes corporaciones transnacionales (que, además, han absorbido buena parte de las empresas nacionales de los países sometidos) que controlan los excedentes a escala mundial. A los efectos de mantener la administración del conjunto social, esos estados nacionales han reservado para sí el poder de policía y la gestión de los acuerdos internacionales que aseguran la apropiación por parte de las corporaciones. Ejemplos de lo dicho son las guerras corporativas desatadas por la intervención los países de la alianza liderada por las administraciones anglosajonas en Irak y Somalía, así como aquellas de la OTAN (EEUU más los países gendarmes europeos) en la ex – Yugoeslavia y en Afganistan. Asombran, a las sociedades sometidas y desprevenidas del mundo, la saña tenaz conque se arrojan sobre esos países las fuerzas equipadas con armas de destrucción masiva que emplean estos predadores del presente.

Ese es el contexto en el que se da la explotación de los recursos naturales en el momento actual. No obstante cabe advertir que la coyuntura política mundial implica un cambio notable en el escenario mundial. En este sentido, es necesario distinguir el proceso de caída de la potencia hegemónica en el contexto de las contradicciones del sistema, encuadradas a su vez en el contexto de la decadencia del modo de producción capitalista, es decir, de las razones históricas que alimentan el colapso del sistema. Dicho de otro modo, una cosa es la coyuntura histórica de la decadencia de EEUU y el capitalismo en área atlántica y otra, el eficiente manejo de esas contradicciones por parte de India, Rusia, China y los países asiáticos del Indico y del Pacífico.

El británico Eric Hobsbawm asimila la caída del imperio norteamericano “condenado al fracaso y a ocasionar desorden, barbarie y caos, con la decadencia del imperio británico en el siglo XIX”. Para él, “no existe precedente de una primacía global como la que EEUU intenta establecer”, propósito en el que seguramente fracasará[2].

Para ilustrar un poquito más en base a circunstancias históricas similares, el desarrollo capitalista mercantil del imperio bizantino y de países asiáticos tales como el reino de Samarcanda (creación de Tamerlan), la India, Ceilán y China, en el período que va desde el siglo V hasta el siglo XV, fue primeramente sacudido por la expansión musulmana en el siglo VIII y colapsó con la cuarta cruzada y la caída de Constantinopla en el siglo XV. Pero los europeos occidentales, con Venecia, Génova y las hansas del norte de Europa, había aprendido de esa organización social las ventajas de la acumulación a través de un eficiente manejo del comercio (primera figura de la mercancía). Los europeos expandieron el comercio a través del Atlántico y, más tarde, inventaron la diferenciación industrial del capital (siglo XVII, segunda figura de la mercancía). El ciclo se cierra cuando en los siglos XX (segunda mitad) y XXI, llevados por las mismas contradicciones del sistema (crisis de inversión, agotamiento de la capacidad de consumo de los mercados, crisis de la disponibilidad de recursos naturales críticos como los hidrocarburos, etc.), las corporaciones occidentales inventan o sugieren las pautas de una nueva diferenciación del capital: el capital tecnológico. Pero son los países asiáticos aquellos que logran hacer un uso eficiente de la innovación en sociedad con el apoyo de las corporaciones occidentales, las que, ahogadas por la reducción de sus tasas de ganancia, se asocian al proceso en curso con la idea de que las licencia de tecnologías y las inversiones en áreas de fuerza de trabajo barata son la salida a sus propios conflictos. Pero los países asiáticos no se detienen en las licencias de tecnología solamente, sino que, además, acrecientan su capacidad innovadora con tecnologías basadas en sus propios desarrollos y progresivamente mejoran el ingreso en sus sociedades.

Hasta aquí la pintura del contexto. Esto es que, sea por las nuevas áreas de expansión capitalista o las viejas áreas en las que ha hecho mella el proceso histórico ineludible de la decadencia del modo de producción, los recursos naturales del planeta se encuentran sometidos, en su capacidad de reproducción o de uso racional, a fuerzas depredadoras de difícil control social. En este sentido es fundamental difundir, tanto el contexto estructural, como los casos particulares de presiones sobre el uso de los recursos, así como mecanismos políticos, económicos y militares con que esas presiones se ejercen.

Para el caso de los recursos de agua dulce en la Patagonia, es particularmente importante el papel que pueda jugar la potencia hegemónica y sus socios europeos (esto, en el marco de perversas políticas de dominación, más salvajes aún en el contexto de crisis) mediante los usuales mecanismos de dominación política y económica y, eventualmente, militar; y, con formas más sutiles, de las potencias asiáticas (Rusia, China e India, sobre todo). Pero los riesgos con respecto al tema que aquí se trata sigue siendo el mismo en tanto el surgimiento de las mencionadas potencias responde a la misma crisis estructural. Tal situación supone la necesidad de un reposicionamiento de Argentina y América Latina en materia de las relaciones, económicas y políticas sobre todo, con las potencias emergentes. Claro que si se toma a Argentina como ejemplo, ya hace más de 30 años que en ese país no existe una política deliberada de investigación y planificación orientada a la inserción del país en el mapa político y económico del mundo. Este país y, probablemente otros de América latina, han amputado la capacidad creadora en cuanto a la construcción de un futuro político y económico como sociedades. No sucede en el ámbito estatal y, en los grupos de intelectuales, sólo producen los “papers” que los ámbitos de las estructuras académicas y del poder (que son una misma cosa) subsidian y están dispuestos a escuchar.

 

El agua en la Patagonia

Existe una deliberada política imperial orientada hacia la apropiación de los recursos patagónicos. En Enero de 2004 la revista National Geographic, medio pseudocientífico de divulgación, famoso por sus no muy casuales inexactitudes y sospechado también de recibir financiamiento del Departamento de Estado, trata de instalar la imagen del desierto patagónico en el imaginario mundial. Publica un artículo sobre la Patagonia, con bonitas fotografías, donde desliza que la región patagónica “Nunca ha sido un país ni un Estado, sino más bien una región libremente definida (como si no fuese libre cuando pertenece a Estados que, además, son NACIONES!!!) y que comparten dos países, Chile y la Argentina…[3] Al respecto, el profesor Héctor E. Ramírez de la Universidad Nacional de Salta se pregunta acerca de la intencionalidad de esta expresión habida cuenta que “…quienes le dieron su configuración territorial actual a la Patagonia fueron, justamente, ambos Estados soberanos.”[4]

El equipo que realizó el informe sobre curiosidades patagónicas, pletórico de inexactitudes, se reitera, liderado por un periodista inglés residente en Estados Unidos y su traductor argentino, entrevistó al autor del presente artículo. En esa oportunidad se les exigió, antes de la entrevista, no tergiversar el contenido de la misma[5]. La información que se les brindó no fue tenida en cuenta, ignorada completamente. No obstante escribieron tales como que ”… no existe un sentimiento predominante de identidad patagónica…”, cuando si hay algo que caracteriza a los patagónicos, más allá del cosmopolitismo de las grandes ciudades, es su sentimiento de pertenencia a esa región y a la nación argentina.

Todo el artículo olvida la historia, muchas veces dolorosa, de su dominio y ocupación puntual por parte de España primero, su incorporación al territorio nacional después, genocidio de por medio, y donde perduran situaciones coloniales como las de la islas Malvinas, ubicadas en la plataforma continental que es la extensión por debajo del mar de la mesetas patagónicas. Por lo contrario, en el artículo se puede percibir una intencionalidad manifiesta en brindar una imagen de “tierra disponible de la cual no se ocupan los estados de los cuales forma parte” (parecido al argumento inglés sobre Malvinas, repetido con reiteración, acerca de que en 1833 las islas estaban ocupadas por unos pocos bandoleros y no por un gobierno y población argentinos). En tal sentido el artículo abunda en mensajes subliminales para el desprevenido lector de otras partes del mundo (construcción de una imagen): se magnifica la baja densidad de población sin mencionar que los datos sólo consignan la densidad rural, aparecen menciones acerca de enormes riquezas en oro para ser extraídas (un símil moderno de la leyenda Trapalanda, la ciudad del oro y las riquezas que atrajo a tantos aventureros a la región después del siglo XVI), se muestra a su gente como ignorante y de un primitivismo absoluto, se exagera el aislamiento y la falta de infraestructura, obvian totalmente la existencia y la vida de las grandes ciudades patagónicas (la conurbación neuquina tiene ahora 500.000 habitantes y Comodoro Rivadavia, Trelew-Rawson y Río Gallegos superan los 100.000 habitantes), exageran las distancias que no cuentan con abastecimientos básicos, dibujan la crisis de la ganadería ovina patagónica (en vías de superación) como un colapso de la economía de la región en su totalidad y sugieren que la única economía que funciona y donde existe racionalidad en la toma de decisiones es aquella que depende de los inversores extranjeros que han comprado tierras patagónicas. En fin, la imagen que se trasmite en el artículo consiste en mostrar que la región está disponible para cualquiera que le interese explotar sus recursos. Es significativo el hecho de que se calla la información acerca de la disponibilidad de los dos recursos que despiertan la codicia de los amos del mundo: el agua dulce y el petróleo (los yacimientos de la plataforma submarina pueden ser explotados si se mantiene el precio actual de ese combustible fósil). En este sentido ya hay tratativas entre ENARSA, Petrobras y PEDEVESA (superarán el discurso?). Es de desear que en esos acuerdos no se filtre alguna forma de que el petróleo sea extraído por alguna multinacional que se vea favorecida por algún tipo de jugoso contrato, con las correspondiente “comisiones” para políticos.

Por ahora, el problema del petróleo quedará como motivo de otro documento, aunque cabe señalar que la política estatal de la Argentina, de connivencia con los poderes mundiales, prosigue la privatización de los escasos recursos hidrocarburíferos[6]. Por lo tanto, compromete seriamente a la actual y a las futuras generaciones, en beneficio de unos pocos capitales y personas que exportan las ya muy menguadas existencias de gas y petróleo.

 

La importancia de los recursos acuáticos superficiales en la Patagonia

El caso del agua es especialmente significativo para el mundo en los próximos años. En el precitado contexto se inscribe el uso de ese recurso natural. Subestimar el riesgo por falta de información acerca de la perversidad de las fuerzas actuantes, constituye una imperdonable ingenuidad, como mínimo.

El interés por la Patagonia demostrado por la primera potencia mundial no es fruto de la casualidad. Frente a otros recursos, esta región tiene la particularidad de disponer de un recurso de agua extremadamente importante, disponible en la superficie, es decir que su extracción no es costosa y su calidad es excelente. El siguiente cuadro brinda una idea de la disponibilidad de agua dulce, de excelente calidad (en el río Limay superior y sus afluentes, por ejemplo, se ha constatado una calidad equivalente a agua bdestilada), que en este momento es vertida en el mar Argentino.

 

Cuadro 1: Módulos de los ríos patagónicos

RIO

Estaciones de aforos

Módulo: m3/seg

Río Colorado

Pichi Mahuida (R. Negro)

133,2

Río Negro

Paso Roca (R. Negro)

1014,0

Río Chubut

Gaiman (Chubut)

48,1

Río Senguerr

Dique de toma (Chubut)

49,4

Río Deseado

Puerto Deseado (Santa Cruz)

5,0

Río Chico

Gdor. Gregores (Santa Cruz)

30,0

Río Santa Cruz

Charles Führ (Santa Cruz)

770,0

Río Coile

Ruta 3 (Santa Cruz)

5,0

Río Gallegos

Güer Aike (Santa Cruz)

30,0

Rio Grande

Río Grande (Tierra del Fuego)

30,0

Todos los ríos

Total en m3/s

2114,7

Todos los ríos

Total m3/día

181.500.000

Fuente: Consejo Federal de Inversiones. Recursos Hidráulicos superficiales - 1961

 

El total de 2114,7 m3/s (cuadro 1) que suman los ríos patagónicos, transformados en m3/día suman un total de 181,5 millones de m3 que están disponibles para el uso humano. Para tener una idea de lo que esto significa se puede establecer un parámetro de referencia con un indicador apropiado al caso: ese volumen de agua disponible podría cubrir el consumo urbano de 453,8 millones de personas, a razón de 400 litros diarios por persona. Ese volumen de agua es el que consumirían las familias y las actividades que se desarrollan en las ciudades, exceptuadas industrias basadas en el uso intensivo del agua (por ejemplo, plantas de agua pesada o fábricas de soda solvay, por mencionar dos industrias de este tipo que ya existen en la Patagonia). Se tratadle consumo medio normal de sociedades urbanas con un nivel de industrialización medio. Un recurso nada despreciable, no es cierto?

 

Los recursos de aguas subterráneas

En cuanto a aguas subterráneas, las perforaciones realizadas brindan una información que puede dar idea de las dimensiones  de los acuíferos, aún cuando los estudios realizados en materia de disponibilidad de aguas subterráneas son pocos y de confiabilidad limitada. Esto es relativamente normal en una región con tantos recursos superficiales. No obstante se aventuran aquí algunas cifras que surgen de la lectura de los datos de las mencionadas perforaciones. Sobre esa base se pueden establecer ciertos rangos de disponibilidad de agua en las siguiente áreas:

 

I – Meseta: se pueden encontrar cañadones y cuecas cerradas en cuyo subálveo las perforaciones pueden brindar caudales de entre 500 y 2000 l/h, de calidad aceptable a mala (estas últimas, no aptas para el consumo humano).

II - Valles de los grandes ríos alóctonos: (Negro, Chubut, Santa Cruz): Los caudales medidos varían entre 2500 l/h y 10.000l/h. En este caso, a diferencia de las pocas y aisladas zonas de la meseta que cuentan con niveles freáticos, los caudales se pueden repetir en reiteradamente con más y más perforaciones en tanto las capas freáticas se extienden a lo largo de los aluviones que conforman el fondo de los valles, los que admiten la extracción de caudales mayores. Un parámetro que puede dar una idea de la disponibilidad de agua es el caudal que se desplaza por las terrazas del río Negro entre Cipolletti y Valle Azul (a lo largo de 130 km), tramo en el que su caudal fue medido por métodos indirectos (al caudal que arroja la sumatoria de todos los desagües de riego y urbanos se le descontó el aporte del canal principal de riego, único aporte de agua a excepción del agua de las lluvias y el agua infiltrada desde el río) y que arroja un caudal total subterráneo del orden de los 60 a 70m3/s. En una confrontación con los caudales superficiales patagónicos, ese valor coloca a los caudales subterráneos de las terrazas de ese río en el cuarto lugar, después de los caudales superficiales de los ríos Negro, Santa Cruz y Colorado, en ese orden. Es necesario, no obstante, remarcar que se trata de terrazas cuyo río está regulado y que cuentan con riego superficial, por manto: ambos factores influyen en la recarga de los niveles freáticos. La calidad es, en general, buena u óptima.

III - Cordillera: Allí las perforaciones realizadas en esos valles han ofrecido resultados que arrojan datos sobre caudales que varían entre 1500 y 6000 l/h. Como la disponibilidad de agua superficial en los valles cordilleranos es muy importante en cantidad y con una distribución que coincide con los lugares aptos para los asentamientos humanos, el aprovechamiento de los caudales subterráneos (cuya distribución se corresponde con los valles dónde se encuentran recursos superficiales importantes), la investigación sobre caudales no se ha desarrollado suficientemente. Es decir, que la búsqueda de agua subterránea no es un objetivo social relevante, por lo que los datos son escasos. La calidad es, también, excelente.

 

El hielo continental como recurso

Después de la Antártida, es el recurso de agua en estado sólido más importante del hemisferio sur. Las dimensiones de los campos de hielo hablan por sí mismo de la relevancia de esta fuente de agua dulce. Véanse las superficies del hielo continental patagónico en el siguiente cuadro 2:

 

Cuadro 2: Agua en estado sólido

Cuenca pacífica austral

Cuenca atlántica austral

Sup. Km2

%

Sup. Km2

%

9140

84,6

1660

15,4

Fuente: Consejo Federal de Inversiones. Recursos Hidráulicos superficiales - 1961

 

Si bien, en el contexto de los cambios del clima, sean estos de propios de ciclos de largo plazo o la definitiva proyección de la contaminación en calentamiento de la atmósfera, el mayor derretimiento de los hielos se está dando en el hemisferio norte (calota polar y Groenlandia) pero también están siendo afectados los hielos antárticos y el hielo continental patagónico. Pero más allá de estas afectaciones, es indudable que los recursos de agua de la Patagonia están en la mira de los intereses de las poderosas corporaciones monopólicas.

A criterio de quien esto escribe, pareciera razonable tomar el guante e iniciar una profunda e importante discusión pública del tema con el objetivo de denunciar las intenciones del imperio, tanto si se toman al descuido los incidentes del tipo de aquél señalado más arriba, como si se ignora el marco de fenómenos estructurales vinculados a la decadencia de la potencia hegemónica y el surgimiento de las potencias asiáticas.

 

Las compras de tierras en Argentina

Otras consideraciones y acciones preocupantes concurren a poner en evidencia las intenciones con respecto a los recursos naturales patagónicos, los que se describen en los apartados siguientes., bajo el influjo de la propaganda que fomenta la imagen de que nunca podría esperarse tal perversidad de los grupos hegemónicos de los Estados Unidos y de las corporaciones capitalistas internacionales.

Así, cabe advertir que “la cosa” no pasa sólo por difundir una imagen de la Patagonia como vacío poblacional y de un sinnúmero de riquezas listas para ser llevadas como resulta de la intención de la revista National Geographic; existen hechos concretados a través de la compra de tierras por parte de grandes empresarios, entre los cuales dominan aquellos que operan desde EEUU. La mayoría de las tierras han sido adquiridas en aquellos lugares en que se encuentran las mayores reservas de agua dulce de excelente calidad. Son las áreas de captación de las cuencas hidrográficas patagónicas y, en algunos casos, en las riberas de los grandes ríos. La ubicación de las tierras compradas no solo abre la puerta a la explotación del recurso, sino que asegura el control de las cuencas debido a que las decisiones tomadas aguas arriba siempre condicionan las que pudiesen ser tomadas aguas abajo.

En nuestro país hay nuevos “colonos”[7], esta vez por el procedimiento de compra de tierras a los valores venales que muchos terratenientes y productores medios de argentina están dispuestos a vender en el contexto de la crisis a que nos han conducido las políticas económicas y sociales diseñadas en los centros hegemónicos imperiales.

Algunos datos dan cuenta de la situación:

 

Cuadro 3: Tierras bajo control extranjero o en riesgo de estarlo

 

hectáreas

% sup. total

% de ventas concretadas

Tierras vendidas o en venta, excepto región Patagonia*

12.766.097

6,41

0,46

Tierras vendidas o en venta en la región Patagonia*

3.798.702

4,83

3,2

Tierras vendidas o en venta en el total del país

16.566.799

5,93

----

Tierras enajenables con privatización del Banco Nación

14.500.000

5,19

----

Total de tierras en riesgo de recibir “colonos”

31.066.799

11,13

----

(*) Provincias al sur del río Colorado.

Fuente: Programa periodístico de canal 13 y datos propios, año 2001.

 

La concreción de la estrategia que aquí se denuncia es especialmente alarmante, ya que del total de tierras disponibles para la venta en la Patagonia (sin contar las que se pondrían a la venta con la privatización total o parcial del Banco de la Nación), que suman un 4,83% de la región y que obviamente pueden aumentar, se ha concretado la venta efectiva de aproximadamente el 3,2% de la superficie patagónica (unas 350 estancias).

Los datos muestran un interés diferencial por la Patagonia con respecto a las demás regiones de Argentina, ya que la compra de tierras es mucho más activa y pareciera mostrar la preferencia del supuesto proyecto imperial por la región. Ello surge de confrontar esas cifras con el resto del país, donde el proceso es menos importante habida cuenta que sólo se ha vendido hasta ahora el 0,46% del territorio nacional, sobre un total de tierras disponibles que ascienden al 6,4% del territorio del resto del país (no se cuentan, tampoco aquí, las tierras enajenables en una eventual privatización del Banco de la Nación). Los datos no son precisos y sería deseable que el Estado tomase a su cargo un pequeño trabajo de investigación con el objeto de llegar a valores precisos acerca de las operaciones con tierras producidas en los últimos 15 años, trabajo que debería incluir datos mínimos acerca de los nuevos propietarios. Para abonar esta sugerencia vale tomar nota de que noticias periodísticas de Estados Unidos, indudablemente preocupantes, estiman la superficie de la región patagónica que pasó a manos de extranjeros es un 17% del total[8], superficie muy superior a la que se consigna en el cuadro 3. La conducción política del Estado debe priorizar, sin duda, su interés en la protección del recurso frente a los buenos negocios para unos pocos.

Todavía más: el diario parisino Liberation[9] ha denunciado que el Estado argentino, en la agonía de la crisis 2001/2002, planificó y eventualmente hubiese podido pagar su deuda externa con territorio y, particularmente, ha denunciado el citado proceso de venta de tierras a sumas extremadamente bajas. Otros periódicos también lo han hecho, lo cual implica preguntarse acerca de la intencionalidad de estos artículos, si se intenta promocionar el tema o si algunos de los perversos políticos locales están relacionados a una operación de alta traición, de la cual se puede sospechar ante la pasividad de los gobiernos provinciales en cuanto a la preservación del recurso.

 

Los colaboradores locales

Dos gobernadores patagónicos firmaron, en el contexto de la crisis 2001/02, un acuerdo destinado a llevar adelante una política de fusión de las provincias de Río Negro y Neuquén. Uno de ellos, el de Neuquén, tiene la pretensión de convertirse en presidente de la nación. Véanse los hechos.

La acción de gobierno de cada uno de esos gobiernos provinciales ha sido muy pobre en la solución de los problemas regionales y en la generación de riqueza y empleo, a la cual se agrega en el caso de uno de ellos, el hecho de haber dispuesto la entrega del yacimiento de gas más importante de Argentina a una firma española por un lapso de 27 años. Ello, hasta dónde se ha difundido, sólo (¿?) a cambio de las inversiones necesarias para explotar los yacimientos e, incluso, con el acompañamiento de medidas extraordinarias tales como el perdón del impuesto de los sellos, que significó otra enorme pérdida para el erario provincial.

La propuesta subyacente era extender este tipo de “integración regional” al resto de las provincias patagónicas. El cambio de situación en la economía nacional y el comienzo del cambio de la crisis de 2001 y 2002 implicó el olvido (momentáneo?) del proyecto de fusión.

Es dable sospechar que, de alguna manera, las potencialidades de la Patagonia estaban en juego. Vale preguntarse si este proyecto tenía que ver con los recursos acuáticos, mineros, hidrocarburíferos pesqueros, de germoplasma o forestales de esta particular región. En todo caso cabría preguntarse si este tipo de fusión y de reclamo paralelo de mayor autonomía no tiene que ver con la política deliberada de fragmentación territorial impulsada desde EEUU. La hipótesis de fragmentación territorial, que en los años de crisis parecía estar siento impulsada con mucha fuerza, dejó de ocupar el centro de la especulación en Argentina, pero se la ve trasladada ahora a Bolivia. Los intentos de mayor autonomía de los departamentos de Pando, Santa Cruz y Tarija no parece ser fruto de la casualidad.

 

El contexto de los mecanismos de dominación

La política de fragmentación territorial que impulsan los centros hegemónicos a escala mundial, en particular desde EEUU, es una realidad. Ella siempre contará con socios locales que admitirán la apropiación de tierras por parte, no ya de extranjeros, sino de grandes capitales comprometidos con las políticas mundiales de sus gobiernos. Pero los socios locales se inscriben en un primer impulso hacia el fomento de las autonomías regionales (cuando la coyuntura lo permite), consonante con las políticas seguidas al efecto por el Departamento de Estado en otros campos, por ejemplo, el control de los mercados desde Alaska hasta Tierra del Fuego vía el ALCA.

En el conjunto de fuerzas que se mueven en dirección a la fragmentación territorial, la discusión acerca de la eventual fusión de provincias no es otra cosa que un juego peligroso, perverso o ingenuo, según se lo mire, que parece desconocer las actuales condiciones en que se desenvuelve la crisis del sistema mundial a la que se aludió más arriba. El estado de la globalización del sistema social en el contexto de su crisis, ha producido fenómenos dignos de ser considerados según ya se expuso. Queda claro entonces, que en materia de organización del territorio, la fragmentación de los mismos es funcional al control de los recursos del planeta y al ejercicio político y militar de la dominación.

En términos de abundar en precisiones, se puede afirmar que nunca las sociedades locales han sido tan penetradas por los mecanismos de manejo de los excedentes a escala mundial, en particular, a través del sistema financiero. Nunca como ahora la modalidad del uso de los recursos naturales depende tanto de las necesidades y dinámica de la reproducción ampliada del capital a esa escala. Nunca tampoco se ha controlado, de la manera que se da en el presente, la circulación de bienes a escala mundial, o regulado el consumo y por ende el funcionamiento de los mercados hasta el punto que un supuesto "libre" comportamiento de los mismos les asegura a buena parte de los países del tercer mundo su condición de "emergentes" para siempre.[10] Cabe entonces preguntarse porqué el uso y manejo de recursos naturales vitales para la economía de las grandes corporaciones monopólicas (con su crisis estructural), no despertaría el interés y la decisión política para asegurar el control de los mismos.

Así, se puede afirmar, una vez más, que la política imperial de fragmentación territorial (hecho que puede llegar a implicar, incluso, el uso de las de las armas de destrucción masiva, monopolizada por las potencias hegemónicas), es totalmente funcional a los mecanismos de apropiación de excedentes a escala mundial aquí descriptos. Ello sucede aunque y porque implica favorecer una estructura económica ineficiente que sólo puede ser sostenida mediante el vaciamiento productivo del resto del mundo y el control de mercados estables en las distintas regiones del globo, aptos para consumir los productos de alta tecnología generados en el imperio y sus socios de oportunidad en función de la diferenciación del capital tecnológico. El resto de la población mundial, aquellos que no logran insertarse en el excluyente sistema mundial, sólo tiene un destino, la exclusión, la miseria, la subalimentación, el hambre y la muerte. Asia, que luce con una dinámica del capital un tanto diferente, requerirá y ya requiere también, de recursos naturales a escala planetaria.

Ante esto, sólo cabe una estrategia, el diseño de una política de estado para la preservación y uso racional de todos los recursos naturales y, en particular, de las fuentes de agua dulce. Para ello es necesario superar, por parte de los políticos, la soberbia de sentirse elegidos por sus condiciones intelectuales y no por un simple proceso electoral, para pasar a aceptar que no existe ni ha existido un país que logró su desarrollo como sociedad sin equipos ocupados en la planificación del proceso de construcción social.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

1 - AMIN, Samir: “El futuro de la polarización global” publicado en Realidad Económica (IADE), N° 130, Marzo de 1995.

2 - CALCAGNO, A. E. y CALCAGNO, A. F.: El universo neoliberal: recuento de sus lugares comunes, Editorial Alianza, Buenos Aires, 1995.

3 - de JONG, Gerardo M.: “Cambios estructurales en la fruticultura del Alto Valle”, en Realidad Económica N° 136, Instituto Argentino para el Desarrollo Económico, Buenos Aires, 1995.

4 - de JONG, G. M. y otro (compilación): Metodología regional del proceso de desertificación, Departamentos de Geografía y Ecología, Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, 1987.

5 - de JONG, G. M., FONTAINE, M., LEVIN, P., LOBERT, J. P. y otros: Análisis de la situación socioeconómica actual y configuración espacial de la provincia de Santa Cruz, Consejo Federal de Inversiones, Buenos Aires, 1974.

6 - de JONG, G. y TISCORNIA, L. M. et alia: El minifundio en el Alto Valle del río Negro: estrategias de adaptación, Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, 1994.

7 - de JONG, G. M.: Introducción al método regional, LIPAT-Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, 2001.

8 – Diario CLARÍN del día 28 de Junio de 2007.

9 - DIFIERI, H.: Conferencia pronunciada el 30 de noviembre de 1962. Centro de Estudiantes Universitarios de Geografía, Comisión de Publicaciones, Buenos Aires, 1963.

10 - FERRARI BONO, B.: “Uso social del agua, ciencia y planificación para el desarrollo sostenible”, en Planificación y manejo de cuencas hidrográficas, Laboratorio patagónico para el ordenamiento ambiental y territorial (LIPAT), U. N. del Comahue, Neuquén, 1997.

11 - HARVEY, D.: Los límites del capitalismo y la teoría marxista, Fondo de cultura económica, México, 1990.

12 - HOBSBAWM; E.: Conferencia dictada en la Universidad de Harvard, consignada en Harvard Crimson, cuyo comentario hace JALIFE R., A., en “Bajo la Lupa”, La Jornada, UNAM, México, Octubre de 2005.

13 -  LEFF, E.: Ecología y Capital, Siglo XXI Editores, México 1994.

14 - LEVIN, P.: El capital tecnológico, Catálogos, Facultad de Ciencias Económicas, U. B. A., 1997.

15 - MARTINEZ ALIER, Joan: La ecología y la economía, Fondo de cultura económica, México, 1993.

16 - RAMIREZ, H. E.: “La secesión de la Patagonia”, El Tribuno, Salta, 2 de Mayo de 2004.

17 - SOLANAS, Pino: Entrevista del día 26 de Junio de 2007, Radio de las Madres, 530.

18 - WORRALL, S.: “Tierra del viento vivo”, en National Geographic (versión en castellano), pp 44 a 69, revista oficial de National Geographic Society, México, Enero de 2004.

 



+ Profesor Titular del Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades de la UNCo. Ex planificador regional del Consejo Nacional de Desarrollo y del Consejo Federal de Inversiones. Ex planificador ambiental de la Hidronor S. A. Actual profesor de Teoría Regional.

[1] AMIN, Samir: “El futuro de la polarización global” publicado en Realidad Económica, N° 130, Instituto Argentino de Desarrollo Económico, Marzo de 1995.

[2] HOBSBAWM; E.: Conferencia dictada en la Universidad de Harvard, consignada en Harvard Crimson, cuyo comentario hace JALIFE R., A., en “Bajo la Lupa”, La Jornada, UNAM, México, Octubre de 2005.

[3] WORRALL, S.: “Tierra del viento vivo”, en National Geographic (versión en castellano), pp 44 a 69, revista oficial de National Geographic Society, México, Enero de 2004.

[4] RAMIREZ, H. E.: “La secesión de la Patagonia”, El Tribuno, Salta, 2 de Mayo de 2004.

[5] No es la primera vez que se dan situaciones similares. Unos meses antes, el periodista jefe para Sudamérica del The New York Times, un tal Larry Rother, quién tiene poco de periodista y mucho de empleado del imperio, que además se ufana del poder indestructible de su país y de la conquista de Irak, escribió un artículo en la primera página del diario (¿se puede hacer esto sin estar bien respaldado por un poder corporativo o administrativo supremo?) lleno de falsedades acerca de un supuesto interés de la población patagónica por lograr autonomía política. No es casualidad que, en esos días , Argentina pasaba uno de los momentos más terribles de su historia, a la que la habían llevado la desmovilización social, fruto de la dictadura genocida de los militares al servicio del imperio y, los material e ideológicamente corruptos gobiernos de los mediocres dirigentes civiles del país. Todavía, en 2007, ellos gobiernan con un discurso algo actualizado.

[6] Hace pocos días atrás la provincia de Chubut, en acuerdo con el gobierno nacional, extendió por 30 años la explotación a manos de una multinacional de las ricas reservas del yacimiento de Cerro Dragón. Asimismo, la provincia de Santa Cruz, cerró un acuerdo con Pan American Energy, la inglesa British Petroleum (60%) y la familia Bulgheroni (40%) para prolongar las concesiones de 2017 a 2027 en las áreas Piedra Clavada, Koluel Kaike y la superficie santacruceña de Cerro Dragón. Pino Solanas, en entrevista del día 26 de Junio de 2007, Radio de las Madres 530 y diario Clarín del día 28 de Junio de 2007.

[7] No debe olvidarse que fueron colonos estadounidenses los que se instalaron en Texas y California para declarar la independencia de estos estados, aún siendo una minoría. Luego, una vez justificada la guerra con México, EEUU tuvo la oportunidad de incorporar a esos dos nuevos estados y también a Nuevo México y Arizona a su territorio.

[8] National Geographic Society, 2004.

[9] Edición del 5 de Marzo de 2003.

[10] de JONG, G. M.: Introducción al método regional, LIPAT-Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, 2001.


Ponencia presentada en el IX Encuentro Internacional Humboldt. Juiz de Fora - Minas Gerais, Brasil. 17 al 21 de setiembre de 2007.




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