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Asunto:[encuentrohumboldt] 507/06 - LA MEDICIÓN DE LA POBREZA A PARTIR DE DATOS C ENSALES
Fecha:Viernes, 29 de Diciembre, 2006  09:39:43 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentrohumboldt @..................ar>

LA MEDICIÓN DE LA POBREZA A PARTIR DE DATOS CENSALES
El caso de Bahía Blanca

 

Nidia Formiga[1]

María Belén Prieto[2]

Departamento de Geografía y Turismo

Universidad Nacional del Sur

 

 

Resumen

 

El estudio de la pobreza ha cobrado, en los últimos años, indiscutible importancia y en torno a esta problemática se han desarrollado intensos debates sobre los enfoques teórico-metodológicos más apropiados para su análisis, tomando en cuenta  las limitaciones en su medición.

Esta ponencia tiene como propósito analizar aspectos relacionados con la medición de la pobreza, a partir de datos proporcionados por el Censo de Población, Hogares y Vivienda correspondientes al año 2001, en relación a la aplicación de dos métodos: Necesidades Básicas Insatisfechas e Índice de Privación Material de los Hogares (IPMH). Se destaca el aporte de este último en la identificación de hogares pobres, reconociendo la heterogeneidad e intensidad de las situaciones de privación que se complementa con el análisis espacial mediante la aplicación de Sistemas de Información Geográfica.

 

 

Introducción  

 

El estudio de la pobreza ha cobrado, en los últimos años, indiscutible importancia. Actualmente pobreza y desigualdad son fenómenos que se han acentuado considerablemente. Así lo afirma Ocampo en su discurso pronunciado en el Día de las Naciones Unidas en el año 2002 “...la pobreza y la desigualdad social siguen siendo objetivos esquivos de nuestro desarrollo y han sido duramente golpeados en los últimos años por nuestra vulnerabilidad macroeconómica...” En torno a esta problemática se han desarrollado intensos debates sobre los enfoques teórico-metodológicos más apropiados para su análisis, tomando en cuenta  las limitaciones en su medición.

Al abordar el estudio desde la perspectiva de la diferenciación socioespacial, la atención se focaliza en uno de los aspectos constituyentes de la realidad urbana, vinculado directamente a las áreas residenciales de los grupos de población de menores recursos, que  por su relevancia social y espacial, conforma uno de los rasgos destacados de la morfología urbana.

Esta ponencia tiene como propósito analizar aspectos relacionados con la medición de la pobreza, en relación a la aplicación de dos métodos: Necesidades Básicas Insatisfechas e Índice de Privación Material de los Hogares (IPMH). Se destaca el aporte de este último en la identificación de hogares pobres, reconociendo la heterogeneidad e intensidad de las situaciones de privación que se complementa con el análisis espacial mediante la aplicación de Sistemas de Información Geográfica.

Como estudio de caso se selecciona la ciudad de Bahía Blanca donde se evidencia una importante diferenciación socio-residencial, que se corresponde con importantes desigualdades en la calidad de vida. Las áreas ocupadas por los asentamientos carenciados se concentran  en los sectores con menores condiciones desde el punto de vista ambiental, con importantes limitaciones en la habitabilidad. Los datos utilizados  para el estudio corresponden al Censo de Población, Hogares y Vivienda del año 2001. Se dispuso de información a nivel de radios censales, lo que permitió el análisis intraurbano y el tratamiento espacial se realizó mediante un Sistema de Información Geográfica. Los resultados obtenidos permiten establecer las potencialidades y las debilidades de los métodos aplicados para una adecuada cuantificación y caracterización de la pobreza en Bahía Blanca. En particular, es preciso destacar las limitaciones que imponen los datos disponibles, que resultan en sobre o subestimaciones de los hechos analizados.

La Pobreza: dificultades en definición y localización

 

La pobreza, como problemática que atrae la atención tanto de científicos sociales como de funcionarios y políticos, se presta a una diversidad de interpretaciones conceptuales. Aunque el término pobreza es ampliamente utilizado y existe un consenso más o menos implícito en cuanto al grupo de referencia, los científicos sociales concuerdan en que el concepto no se inscribe en ningún cuerpo teórico particular y se aborda como problemática desde diversos enfoques  conceptuales (Altimir, 1979; Franco, 1982; González, H., 1995).

Desde la denominada “cultura de la pobreza”, a las personas sujetas a esta situación se les atribuyen  ciertos rasgos de fatalismo  y resignación, que se explican por la falta de adopción de valores modernos. Al respecto, Argüello (1982) critica esta postura y señala que la pobreza es un síndrome socio-económico-cultural mucho más complejo, un aspecto del cual está representado por la insuficiencia educacional. Comprende los factores materiales de su existencia, que se repiten de generación en generación, y que suelen cristalizarse en una marginación  general, que abarca desde las oportunidades para la inserción laboral, el acceso a las posibilidades educacionales, la participación en actividades culturales y sociales en general, hasta una ubicación ecológica que en muchos casos, desde lo geográfico, es  una identificación de su ubicación dentro de la sociedad (ibid. ,pp.217).

Para Franco (op. cit.,pp.46), el problema radica en la forma cómo se abordan los fenómenos y en el modo en que se recorta la realidad social que los incluye, ya que considera que en cualquier definición de pobreza, de manera explícita o implícita, se está haciendo una referencia acerca del resto  de la sociedad.

Dentro de los estudios llevados a cabo en Argentina, Minujin y Vinocur (1989, pp.8), parten de la reflexión de que los cambios estructurales que se observan en el país son efectivamente excluyentes de un amplio sector social, debido a que la polarización no es sólo  resultado de una estructura distributiva inequitativa sino que el modelo de acumulación implicaría una nueva conformación social. De allí que realizan un análisis de la pobreza según los cambios  evidenciados en los años ochenta, como consecuencia de las variaciones  estructurales que sufre la sociedad, y que resultarían  en un aumento de la heterogeneidad social.

Por otro lado, el estudio del INDEC (1990, pp.17) sobre  la pobreza urbana en la Argentina, la enmarca como una manifestación específica de la pobreza en general, que es resultado de un crecimiento socioeconómico dependiente y distorsionado, común a (y propio de) los países latinoamericanos. Se señala que el deterioro en la distribución de los ingresos y el crecimiento de las posiciones precarias (asalariadas y no asalariadas) se expresa en el incremento de población en peligro de no poder satisfacer sus necesidades básicas. Entonces, el mercado de trabajo que genera formas heterogéneas de pobreza y las condiciones de privación a que se ven sujetos los hogares, configuran un problema complejo y múltiple  que atañe al conjunto de la estructura social. Los pobres forman un grupo funcional al sistema económico y constituyen una reserva laboral  que presiona sobre los salarios deprimidos vigentes en la actividad económica.

Altimir señalaba la ambigüedad del concepto y las dificultades en su formulación teórica, cuyas disquisiciones aparecen como superfluas frente a la magnitud social del problema. "La pobreza es, por lo pronto un síndrome situacional en el que se asocian el infraconsumo, la desnutrición, las precarias condiciones de vivienda, los bajos niveles educacionales, las malas condiciones sanitarias, una inserción inestable en el aparato productivo o dentro de los estratos primitivos del mismo, actitudes de desaliento y anomia, poca participación en los mecanismos de integración social, y quizás la  adscripción  a una escala particular de valores, diferenciada en alguna medida de la del resto de la sociedad. "(Altimir, 1979, pp.1).

Pobreza y riqueza son los extremos de las desigualdades sociales, que son esencialmente relativas. Pero la desigualdad no se reduce a la pobreza y no toda privación relativa es pobreza; el concepto de desigualdad es mucho más general al abarcar una gran variedad de situaciones y, por lo tanto, engloba tanto casos de privación relativa que quedan incluidos dentro de la pobreza como  otro conjunto que están marcados sólo por la desigualdad (ibid., pp.9). La pobreza es una de las consecuencias de los mecanismos que actúan en la determinación de las desigualdades sociales. Pobreza y desigualdad son términos que a veces se utilizan indistintamente, pero que no son equivalentes. Al concentrarse en la pobreza, se ha llamado la atención sobre los problemas más acuciantes de la desigualdad, pero también su ambigüedad es una forma de desfocalizar la atención de un planteamiento más integral de la desigualdad.

El concepto de pobreza es relativo en tanto los criterios para su determinación están referidos a un contexto social  y a un momento  específico, que implica un marco de valores y  un determinado estilo de vida.  La identificación de las carencias, de la privación,  depende  de la situación del grupo de referencia. Si bien está presente la relatividad contextual, se considera que el concepto de pobreza contiene una dimensión absoluta, un núcleo irreductible al decir de Altimir, que nace de la noción de dignidad humana  y de la universalidad de los derechos humanos básicos (ibid., pp.11).

Si bien hay coincidencia en reconocer que los pobres constituyen el estrato más perjudicado desde el punto de vista socioeconómico,  son diversos los criterios que se plantean con el fin de establecer el grupo de referencia y ponen en evidencia las dificultades en su identificación, las  que provienen de la ambigüedad conceptual.

Las dificultades se presentan en el análisis de la pobreza absoluta en relación a los condicionantes locales de las distintas sociedades, como por ejemplo el determinar un nivel de ingresos que sirva como límite adecuado ante las variaciones espaciales que se verifican en el costo de vida y los cambios en las expectativas de la población. Estos diferenciales  llevan a proponer el concepto de pobreza relativa para tomar en cuenta las especificidades locales. Sin embargo, tampoco este término relativo está exento  de imprecisiones e inconvenientes.

En esta perspectiva, el estudio de La pobreza en la Argentina (INDEC,1985) busca una aproximación a las situaciones de necesidades básicas insatisfechas y de pobreza, con el propósito de dimensionar y establecer la distribución espacial de estos problemas a nivel nacional. 

Desde el punto de vista metodológico, el concepto de pobreza es esencialmente normativo; se considera pobre a quien no obtiene o no puede procurarse recursos suficientes para llevar una vida mínimamente decorosa, de acuerdo con los estándares implícitos en el estilo de vida predominante en la sociedad a la que pertenece. El desarrollo de esta línea de investigación basada en las necesidades básicas insatisfechas (NBI) continuó siendo ampliamente utilizada, posteriormente, para estudios comparativos en todo el país.

La pobreza relativa plantea la diferencia entre los pobres y el resto de la sociedad pero no introduce las desigualdades existentes dentro de cada uno de esos subgrupos. Al respecto y en forma complementaria, se considera oportuno plantear dos determinantes que influyen en la heterogeneidad de la pobreza, por la forma en que inciden en las oportunidades, las expectativas y, en general, en las condiciones  de vida. Están referidos al capital social y al capital cultural de los cuales Minujin y Kessler, basándose en P. Bourdieu, hacen la siguiente caracterización. El capital social  se refiere a  la posesión, o no,  de una red de familiares y de amigos que estén en posición de brindar trabajos, comprar bienes u obtener algún tipo de servicio en condiciones favorables; su valor depende de las diferentes trayectorias sociales y orígenes familiares. El capital cultural se refiere a que el origen social, la educación recibida, el tipo de experiencias y la posición ocupada en los distintos ámbitos  sociales que se han transitado, van forjando formas casi inconscientes de mirar el mundo y de representarse su propio lugar en él; su incidencia se  plasmará en las distintas  formas de percibir, de actuar, de reflexionar y de  demandar (Minujin y Kessler, 1995, pp. 44-46).

La pobreza constituye un fenómeno mucho más amplio que la satisfacción de necesidades básicas y se relaciona directamente con modelos y diversas estrategias de desarrollo llevados a cabo. Como lo indica Arriagada, se ha llegado a cierto consenso en que la pobreza “es la privación de activos y oportunidades esenciales a los que tienen derecho todos los seres humanos. La pobreza está relacionada con el acceso desigual y limitado a los recursos productivos y con la escasa participación en las instituciones sociales y políticas. Deriva de un acceso restrictivo a la propiedad, de bajos ingresos y consumo, de limitadas oportunidades sociales, políticas y laborales, de insuficientes logros educativos, en salud, en nutrición, en acceso, uso y control en materia de recursos naturales, y en otras áreas del desarrollo” (2005, pp 102)

Desde la perspectiva del desarrollo y como una ampliación de las libertades, la pobreza en palabras de Sen (2000,pp114) “...debe concebirse como  la privación de capacidades básicas y no meramente como la falta de ingresos,  que es el criterio habitual  con el que se identifica la pobreza.”

Sen señala (ibid.) las siguientes ventajas de esta concepción:

 

1.                              La pobreza puede identificarse de forma razonable con la privación de capacidades; el enfoque se centra en las privaciones son intrínsecamente importantes (diferencia que renta baja es importante sólo desde lo  instrumental).

2.                              Hay otros factores que influyen en la privación de capacidades, además de la falta de renta –no es el único instrumento que genera capacidades-.

3.                              La relación instrumental entre la falta de ingreso y la falta de capacidades varía de unas comunidades a otras e incluso de una familia a otras y de unos individuos a otros.

 

Boltvinik (2005) plantea una conceptualización más general, la del florecimiento humano, como marco para fundamentar el recorte del eje correspondiente al nivel de vida y a la pobreza. Sostiene “la visión de la pobreza (que ahora llamo económica) como la situación por debajo de un punto de corte normativo en el eje del nivel de vida, ahora concibo este eje como la perspectiva económica del eje de florecimiento humano, cuyos elementos constitutivos son las necesidades y capacidades humanas” (pp.10). Dentro de este marco, la satisfacción de necesidades básicas constituye el umbral a partir del cual comienzan a cobrar significado las necesidades de orden superior. 

Adoptando un concepto amplio de pobreza que va más allá de lo económico y tiene que ver con las privaciones para la realización del hombre como persona  en libertad, con el desarrollo total de sus capacidades y  oportunidades,  en este caso se aborda el estudio de las necesidades básicas como un primer nivel de satisfacción.  

 

La medición de la pobreza con datos censales

 

En esta ponencia se abordan los dos métodos que utilizan datos censales en la medición de la pobreza:  

 

ü                              Necesidades Básicas Insatisfechas - NBI - 

ü                              Índice de Privación Material de los Hogares – IPMH -

 

 

El método de NBI

 

Identifica los hogares que no satisfacen un conjunto mínimo de necesidades básicas a partir de variables censales referidas a calidad de la vivienda, disponibilidad de servicios sanitarios, accesibilidad a la educación y ocupación del jefe de hogar, que se considera se presentan con alta frecuencia en situaciones de bajos ingresos y asociadas con otras dimensiones de las necesidades básicas. Este método ha alcanzado gran difusión debido a que utiliza variables censales, por lo cual permite su aplicación a distintas escalas territoriales y la comparación entre unidades espaciales.

Los resultados del Censo Nacional de 2001 indican que un hogar es pobre por NBI si presenta al menos una de las siguientes condiciones:

 

ü                               Hacinamiento: más de tres personas por cuarto.

ü                               Vivienda inadecuada: pieza de inquilinato, vivienda precaria u otro tipo, lo que excluye casa, departamento y rancho.

ü                               Condiciones sanitarias: ningún tipo de retrete

ü                               Menores no escolarizados: al menos un niño de 6 a 12 años que no asiste a la escuela.

ü                               Capacidad de subsistencia: cuatro o más personas por miembro ocupado y cuyo jefe de hogar  no haya completado el tercer grado de escolaridad primaria.

 

Importantes críticas se han planteado en cuanto a las limitaciones de este procedimiento para una adecuada captación de los hogares pobres y para la cuantificación de la pobreza.  Entre otras se ha señalado (Gómez et al., 2005, pp.1003) que:

 

¨               la cantidad de pobres que se identifica depende de la cantidad de indicadores que se utilizan para definir la población con NBI (Boltvinik, 1997);

¨               no es posible la distinción entre grados de satisfacción de necesidades dado que la metodología incorpora indicadores que sólo captan situaciones extremas, considerándose a la pobreza como un fenómeno único y homogéneo, sólo susceptible de una clasificación dicotómica:  pobre-no pobre  (INDEC, 1994; Minujín 1992);

¨               la probabilidad de cada hogar de ser identificado como pobre depende de su estructura demográfica, vale decir que los indicadores de privación se refieren a distintos niveles de mensurabilidad de los hogares (Alvarez y otros, 1997);

¨               no es posible el reconocimiento de la población afectada por los procesos de pauperización ocurridos en las últimas décadas (Beccaria y Minujín,1985; Kaztman, 1996) debido al carácter estructural de las carencias identificadas ya que el indicador de capacidad de subsistencia refleja escasamente la insuficiencia de ingresos (Alvarez, 2002);

¨               la sobrerrepresentación de los indicadores de la dimensión habitacional determina que una gran proporción de la pobreza medida a través de las NBI se explique a partir de carencias habitacionales (Giusti, 1988; INDEC, 1994);

¨               los indicadores de carencia reciben idéntica ponderación a pesar de que expresan privaciones de distinta intensidad (Feres y Mancero, 2001);

¨               los comportamientos de los hogares con NBI muestran inconsistencias que impedirían una ponderación diferencial de los indicadores, a la vez que la clasificación por NBI suele albergar en su interior conjuntos de situaciones heterogéneas (Alvarez, Lucarini y Mario, 2001).

 

El  Índice de Privación Material de los Hogares (IPMH) se plantea con el propósito de superar las limitaciones señaladas. Permite avanzar respecto a la dicotomía entre pobres y no pobres, tendiendo a captar la heterogeneidad de la pobreza mediante la distinción de categorías basadas en la disponibilidad de recursos materiales según dos dimensiones: recursos corrientes y patrimonial.  Se considera que pobreza debida a la insuficiencia de recursos corrientes –más ligada a las fluctuaciones del ciclo económico- y la pobreza patrimonial o estructural.

Se hace referencia a que la noción de heterogeneidad alude, en este contexto, a un aspecto importante de la pobreza relacionado directamente con la persistencia o duración de la privación (Gómez  et al., op.cit, pp.1004)

En la Nota Metodológica del IPMH (www.indec.mecon.gov.ar) se indica que se aplica esta variable para identificar los hogares en situaciones de privación y la caracterización se realiza mediante tres medidas: Incidencia, Intensidad y Razón

Las dos dimensiones establecidas (patrimonial y recursos corrientes) responden a la forma de disponer de dos tipos de recursos básicos:

a)                                                      los que demandan ahorro e inversión acumulados en períodos prolongados de tiempo, y

b)                                                      el acceso cotidiano a otros bienes de consumo inmediato cuya adquisición es menos costosa pero debe renovarse permanentemente.

 De allí que se establece la distinción entre hogares con carencias en una de esas dimensiones y los que presentan ambas carencias- pobreza convergente. Así se establece cuántos son los hogares con privación y su caracterización: cómo son y cuán grave es la situación que presentan.

“La incapacidad de los hogares para proveerse de uno u otro tipo de recursos es lo que distingue entre los hogares con privación o sin ella.  El primer aspecto, se vincula a la privación patrimonial que afecta a los hogares en forma más estable y dada su característica de persistencia se la considera de tipo estructural o crónico. En cambio, la privación de recursos corrientes puede variar considerablemente en el corto plazo y está ligada más directamente a las fluctuaciones de la economía.” (INDEC, op.cit.)

La combinación de las dos dimensiones da lugar a las cuatro situaciones representadas en el siguiente esquema:

 

Esquema 1. Construcción del IPMH

Suficiente

PRIVACION SÓLO DE RECURSOS CORRIENTES

(PR)

SIN PRIVACIÓN

(SP)

Insuficiente

 

PRIVACIÓN CONVERGENTE

(PC)

(Insuficiencia patrimonial y de recursos corrientes)

PRIVACIÓN SÓLO PATRIMONIAL

(PP)

 

Insuficiente

Suficiente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    

                                                           

 

                                                             Recursos Corrientes

 

Respecto a la composición de los indicadores que integran el  IPMH  se indica los siguientes  (Gómez et al.,op.cit, pp.1005) :

Para la construcción del IPMH se utilizan dos indicadores complejos construidos a partir de la información contenida en la cédula censal. Por una parte,  para aproximarse al patrimonio de los hogares, se elaboró un indicador de las condiciones habitacionales del hogar (CONDHAB) dado que la vivienda es un bien cuyo disfrute depende usualmente de la acumulación exitosa y sostenida, permitiendo inferir su situación patrimonial. CONDHAB fue elaborado a partir de las características de los materiales constructivos y de la infraestructura sanitaria que componen la vivienda.

En tanto que la dimensión de recursos corrientes, se captó a través de un indicador de la capacidad económica del hogar (CAPECO), concebido como una aproximación a la insuficiencia de ingresos. Este indicador se construye a partir de la relación entre los años de educación formal aprobados por los perceptores de ingresos y la cantidad total de miembros del hogar (Alvarez, 2002).

La metodología de IPMH establece un umbral para cada uno de estos indicadores que distingue a los hogares según posean o no un nivel de satisfacción adecuado en cada una de las dimensiones. Los hogares que presenten al menos una privación son considerados pobres.

 

Debilidades y fortalezas de los métodos

La comparación entre NBI  e IPMH permite establecer las diferencias en cuanto a la captación de las unidades de análisis, de acuerdo a los criterios que se establecen en cada caso respecto a identificación y agregación.

Identificación de los hogares pobres: El problema que presenta el método de NBI en la captación de hogares pobres es que de los 5 indicadores utilizados sólo 2 se aplican a todo el universo de hogares (Tipo de vivienda y Condiciones sanitarias), dado que los otros tres establecen condiciones de  estructura y composición. En consecuencia una parte de hogares pobres no son captados por este método.

En el caso del IPMH los dos indicadores son observables en el universo de hogares.

Agregación de los hogares identificados como pobres: “El criterio de combinación de indicadores que se adoptó el caso de la metodología NBI, fue el de la ‘condición suficiente’: un hogar se identifica como pobre si tiene insatisfecha al menos una de las necesidades básicas. En consecuencia, se obtiene una clasificación dicotómica que diferencia entre hogares pobres y no pobres a través de la incidencia de los hogares con NBI sobre el total de hogares.”(Gómez et al. op. cit, pp.1006)

El IPMH posibilita cuantificar los hogares con privación y su incidencia en el total de hogares, así como la intensidad (privación convergente respecto a recursos corrientes y patrimonial) y la dimensión que prevalece mediante la razón de privación de recursos corrientes (recursos corrientes o patrimonial).

El IPMH “…constituye un instrumento de medición con alto poder discriminatorio que reproduce diferentes alternativas de satisfacción de necesidades básicas, distinguiendo grupos internamente homogéneos y diferentes entre sí…., ofreciendo una aproximación a la pobreza que va más allá de la dicotomía entre pobres y no pobres, dando cuenta de la heterogeneidad de la misma”(Gómez et al, pp.1007).

 

El caso de la ciudad de Bahía Blanca

Al aplicar ambos métodos al caso de la ciudad de Bahía Blanca se obtiene resultados con diferencias considerables, derivados de los distintos criterios adoptados para captar los hogares pobres. En el caso del IPMH se detecta una sobreestimación de hogares pobres que se debe a no poder discriminar en el caso de los jefes de hogar de estudiantes su condición de dependientes con recursos.

 

Ciudad de Bahía Blanca  2001

NBI

IPMH

Total de  hogares

85340

Total de hogares

85340

 

Hogares sin NBI

79493

Hogares sin privación

62173

 

Hogares con NBI

5847

Privación sólo recursos corrientes

17103

 

 

Privación sólo  patrimonial

2336

 

 

Privación Convergente

3728

 

 

Total  hogares con privación

23167

 

 

 

 

 

 

                Fuente: INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda,  2001.

 

Hogares con NBI

En el ámbito de la ciudad de Bahía Blanca se observa una alta concentración de hogares con necesidades básicas insatisfechas en el sur y oeste de la ciudad, que corresponde al sector donde se localizan los barrios de familias de menores recursos como así también los restantes radios periféricos con porcentajes altos de NBI. De los cálculos resulta que del total de hogares -85340- en la ciudad se registra 5847 hogares con necesidades básicas insatisfechas. Estos últimos forman parte del hábitat popular y los integran asentamientos irregulares, con invasión de terrenos en gran parte propiedad del Estado y en distintas etapas de regularización dominial. 

              

 

 

 

 

La aplicación del IPMH

      

En primer lugar se puede observar la distribución de hogares sin privación, donde es notoria la concentración en el sector norte y en el centro de la ciudad. Corresponde a las áreas ocupadas por los barrios de mayor prestigio, vinculados al verde en la periferia urbana, así como los sectores céntricos que presentan elevados niveles de calidad de vida. Es importante destacar los valores que alcanzan los porcentajes por radio. El primer grupo- radios con menores porcentajes de hogares sin privación- es amplio y comprende de 5 a 32 % de los hogares del radio, que se localizan en la parte más periférica del sur-oeste, a los que se agregan los radios donde se ubican Stella Maris y Miramar. Adyacente y hacia el interior, se encuentra el siguiente grupo -33 a 56 % de los hogares sin privación- que completa el área de hábitat con mayores carencias.

 

 

Los hogares con privación de recursos corrientes están vinculados a situaciones más coyunturales relacionadas a condiciones de empleo y percepción de recursos monetarios y la mayor privación abarca de 35 a 53% de los hogares del radio. Si bien los mayores porcentajes corresponden a radios de la periferia, los valores más altos no abarcan  el eje sur (ferrocarril-puerto), que se encuentran más afectados por la privación convergente, como se verá más adelante. Es preciso tomar en consideración que este tipo de privación se presenta en hogares que disponen de adecuadas condiciones de vivienda y servicios sanitarios.  Sin embargo, los radios localizados en el sector norte y dentro de la trama consolidada se considera que no corresponden a situaciones de carencias de ingresos sino  que, dado que es el barrio universitario, se encuentran habitados por una gran proporción de estudiantes provenientes de la región. Debido a que no son perceptores de ingresos pero son personas dependientes con disponibilidad de recursos, provenientes de sus padres, no son captados de manera adecuada por este índice.

 

 

La situación que presenta la privación sólo  patrimonial – vinculada a las condiciones materiales de vida – no se presenta tan acuciante dado que los valores de mayor privación representan de 15 a 23 % de los hogares del radio. Los radios con mayores carencias se localizan hacia la periferia oeste y este, donde se encuentra una importante concentración del hábitat popular y, en parte, de asentamiento reciente. En la explicación de esta situación es preciso considerar que las áreas de mayor carencia están vinculadas a presencia conjunta de los dos tipos de privación.

 

 

 

 

En el caso de la privación convergente –hogares que presentan conjuntamente privación de recursos corrientes y patrimonial - se captan las situaciones más graves afectadas por la pobreza estructural y la pobreza coyuntural. La situación más grave representa de 33 a 61% de los hogares del radio y comprende un número limitado de radios – un grupo concentrado en el sur- que comprende los asentamientos carenciados a lo largo del arroyo Napostá y Barrio Saladero, así como un caso en el oeste que abarca Villa Nocito, un asentamiento con origen en la invasión de tierras y en proceso de legalización, cuya población presenta un alto grado de carencias.

 

 

Al tomar en consideración las relaciones que se establecen entre los distintos tipos de carencias (INDEC), se  determinan tres tipos de razones: incidencia, intensidad  y privación de recursos corrientes.

 

INCIDENCIA

 

La incidencia (I) responde la pregunta sobre magnitud del fenómeno. Se define como la suma de los hogares con algún tipo de privación, sea sólo de recursos corrientes (PR), sólo patrimonial (PP) o convergente (PC) sobre el total de hogares (N) [1].

 

   

 

 

 

En este caso, se observa que al tomar en cuenta, conjuntamente, los tres tipos de privaciones las situaciones más graves corresponden a radios donde de 65 a 95% de los hogares están afectados por algún tipo de privación. Como se ha manifestado en el análisis previo, las situaciones más críticas se localizan en las áreas ocupadas por los asentamientos carenciados mencionados anteriormente,  se agrega Bajo Rondeau.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INTENSIDAD

 

La medida que refiere a la intensidad (INT), da cuenta del peso relativo de los hogares con privación convergente sobre el total de hogares con privación expresando cuán grave es la pobreza.

 

 


                                                                                                                     

 

Se observa que el mayor peso de la privación convergente se localiza en los radios mencionados anteriormente y se agrega un radio ubicado más hacia el interior donde  se ubica un asentamiento precario – Villa Quilmas-. Este asentamiento fue objeto de un proceso de relocalización  de las familias a un barrio próximo (Programa Arraigo), pero  fue nuevamente ocupado por familias carenciadas.

 

 

RAZÓN DE PRIVACIÓN DE RECURSOS CORRIENTES

 

La medida de composición (tipo de privación que predomina) es la razón de privación de recursos corrientes (RPRC): hogares con privación de recursos corrientes  por cada cien hogares con privación patrimonial. Valor próximo a 100: la composición de la pobreza es totalmente heterogénea valores inferiores a 100 predomina la privación patrimonial y con superiores la de recursos corrientes:

 

 

 

 

 

 


Los valores de las clases indican el predominio de la privación de recursos corrientes, dado que el inicio se establece en 87% (87 hogares con privación de recursos corrientes por cada 100 hogares con privación patrimonial) que está indicando la  heterogeneidad de la pobreza en un alto porcentaje de radios.

 

 

Se observa aquí que es en los radios de la periferia donde afectan los dos tipos de privaciones, como se puso de manifiesto en los análisis previos.

También aquí se evidencia el problema, respecto a  los datos censales en la aplicación del IPMH, en los radios que alcanzan un alto valor en esta razón y se localizan en el sector norte de la ciudad, dentro de la trama urbana compacta y corresponde a radios donde se localizan gran número de departamentos ocupados por estudiantes, como se ha señalado anteriormente. Dado que no son perceptores de ingresos, esos  hogares de estudiantes están consignados como con  privación de recursos corrientes. En la realidad, corresponden a áreas residenciales de buena calidad donde se desarrolló un proceso inmobiliario importante relacionado con este tipo de demanda.

 

Consideraciones finales

Es evidente la diferencia en los resultados obtenidos con ambos procedimientos y que deriva de  los distintos criterios aplicados. Con los resultados de NBI  hay una subestimación de hogares pobres, en tanto con el IPMH se obtiene una sobreestimación, por lo cual se requiere tomar en consideración la incidencia de las limitaciones de los datos en el análisis de las áreas particularizadas. En el IPMH el problema corresponde a los jefes de hogar que se clasifican como económicamente inactivos, pero que en realidad disponen de algún tipo de ingreso/recurso (estudiantes, rentistas, etc.).

En coincidencia con ambos procedimientos, se detecta que el sector  periférico del sur y oeste de la ciudad, a lo que se agregan algunas áreas periféricas correspondientes a asentamientos carenciados, constituyen el espacio donde se concentra las situaciones de mayor pobreza. En general, en cuanto a distribución espacial, hay coincidencia en los resultados obtenidos con NBI e IPMH.

Al considerar la distribución de los hogares sin privación en la ciudad de Bahía Blanca se advierte que las mejores situaciones de hogares se localizan preferentemente en el micro y macro centro y en algunos sectores periféricos que coinciden con el emplazamiento de barrios parques de carácter residencial exclusivo como lo son Barrio Palihue,y  Barrio Parque Patagonia, de alto poder adquisitivo (84-95%).  En el resto, la proporción de hogares sin privación material disminuye progresivamente desde el centro hacia la periferia de la planta urbana.

Las situaciones más desfavorables –5 a 32%- corresponden al sector sur y suroeste de la ciudad: Villa Rosario, Barrio Thompson, Villa Moresino, Spurr, Villa Serra, Villa Talleres y Barrio Saladero, Villa Nocito, área sur del Barrio Noroeste. Además en el sector noreste se destaca Stella Maris y Miramar. En gran parte corresponden a asentamientos carenciados con problemas de regularización dominial. 

Respecto a la privación convergente, esta caracterización de hogares representa la privación conjunta tanto de recursos corrientes como patrimoniales.

El valor extremo en la distribución corresponde al área sur, donde el 61 % de los hogares se encuentra afectado por este tipo privación. Se agregan en este grupo con las condiciones más graves (33 a 61%), en el sector sur, Villa Rosario Sur, Spurr, Thompson, Villa Moresino, Villa Serra, Villa Talleres y Barrio Saladero;  hacia el suroeste se agrega, además, Villa Nocito.

El estudio permitió comprobar  lo indicado por Gómez, Mario y Olmos, en cuanto a que “La utilización complementaria de las medidas derivadas del IPMH -magnitud, composición e intensidad- constituyen herramientas cualitativamente diferentes de las tradicionales para el abordaje de la pobreza a partir de la fuente censal que posibilitan una descripción más ajustada  de la realidad y permite, a la vez, una aproximación más valida para el diseño y  aplicación de políticas en distintos ámbitos de la acción social y localización territorial”(op.cit., pp.1011).

La fragmentación y segregación socio-espacial se expresa en los rasgos morfológicos  de la ciudad de Bahía Blanca y la aplicación del Índice de Privación Material de los Hogares  permitió una aproximación a la cuantificación de la pobreza intraurbana.

 

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[1][1] nformiga@uns.edu.ar

[2][2] Becaria CONICET, mbprieto@uns.edu.ar


Ponencia presentada en el Simposio Urbanismo y Sociedad. Octavo Encuentro Internacional Humboldt. Colón, Entre Ríos, Argentina. Jueves 28 de setiembre de 2006.