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Asunto:[encuentrohumboldt] 472/06 - Ecología política: ¿fundamento de la po lítica ambiental?
Fecha:Viernes, 24 de Noviembre, 2006  16:09:25 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentrohumboldt @..................ar>

Ecología política: ¿fundamento de la política ambiental?

 

Gabriel Bautista

 

Este trabajo pregunta por la oportunidad y la posibilidad de que la ecología política sea fundamento de la política ambiental. El conflicto con el Uruguay generó una fuerte retórica acerca de la cuestión ambiental y, en general, se sostuvo que nuestro país carece de una política ambiental consistente, es decir coherente en sus principios y sostenida en el tiempo. La tesis de este trabajo es que una política ambiental consistente necesita fundamentarse en la ecología política porque se ha llegado al punto en que no sólo el orden de la polis es contractual, sino también el orden del oikos es intrínsecamente contractual, es decir, supone un contrato entre partes. Pero, en el contexto de una ética discursiva donde el diálogo supone la capacidad de arribar a los consensos, ¿quién habla por la naturaleza? Si la persona humana es la voz de la naturaleza, entonces el orden del oikos o del ambiente se dirime en el de la polis. No obstante, a su vez, el orden de la polis está intrínsecamente condicionado por el orden del oikos.

 

1. ¿Hasta dónde y cómo es posible concebir una ecología como ecología política?

 

Es notable también como todo lo ambiental sigue la escuela más o menos clásica de economía ambiental, política ambiental y ética ambiental, fundada en el individuo como categoría fundamental; mientras que lo ecológico, fundado en una mirada holística, intenta ser una revisión crítica de lo económico, lo político y lo ético y aún de lo ambiental.  De esta manera, el desarrollo sustentable mirado desde lo ambiental parece poco plausible: ¿cómo es posible conciliar crecimiento económico con viabilidad ecológica y equidad social? Por otro lado, el desarrollo sustentable mirado desde lo ecológico, como nexo de la ecología y  la política, parece ser más plausible porque significa la aceptación del límite y el reconocimiento recíproco. Esta idea de límite no es aceptada por la postura técnica. El reconocimiento recíproco permite desarrollar una economía fundada en la política, porque es relacional, y ésta, a su vez, en la ética.

La ecología hay que aceptarla en toda su gama, como ciencia, como valor, como movimiento social y como ética -y aun como una forma de la espiritualidad, así la ecología es una forma de mores y está expresando la tarea de ir construyendo la morada, el lugar de la vida. La ecología política es el desposorio del orden del oikos y del orden de la polis: dos palabras antiguas que dan lugar a una disciplina moderna. El derecho, como quehacer propiamente humano, ha llevado a la formulación de derechos de tercera generación y a la expresión de lo que debería ser un contrato natural, así como hubo un contrato social, así un contrato natural entre la sociedad y su entorno.

El riesgo consiste en que la ecología política puede llevar a posturas anti-históricas y relevadas del factor humano, el necesario orden de lo político cae en  la ilusión naturalista de la deep ecology o en la del determinismo moral del bioregionalism. Al rechazar la modernidad y la tradición de la Ilustración, la deep ecology o ecología profunda es una ilusión anti-ecológica en sus propios términos porque está centrada en una visión anti-política, donde política es el orden de la polis y los humanos son una comunidad de sujetos en sentido negativo, regidos por un universo mineral que se refleja sobre sí mismo como universo en tales sujetos. La condición humana moral y política es negada y sujetada al poder o la influencia del orden del oikos físico.

La ecología política como un campo distintivo fue articulado en correspondencia con el movimiento ambientalista de los años 70. En el mismo año de la propuesta de ecología profunda de Naess, Enzenberger escribió su Critique of Political Ecology, cuya especificidad consiste en estudiar la racionalidad de la relación entre el oikos, lo doméstico o la comunidad ecológica, y la polis, la comunidad humana organizada para el bien común (1). Como toda disciplina que se apoya en valores y tiene pretensiones éticas, la ecología política es normativa porque descansa en el presupuesto de que el entendimiento de la relación oikos-polis resolverá la crisis de la humanidad en la naturaleza y permitirá alcanzar un orden socio-ecológico. En este orden, en el cual el concepto de desarrollo sustentable es significativo, el concepto de ciudadanía es importante. Kemmis, Engel y Bookchin representan esta tradición desde diferentes puntos de vista, pero tienen en común la noción de ciudadanía (2). En una ética discursiva, la ciudadanía se gesta en función de la razón comunicativa, la naturaleza u orden del oikos es representada por la voz de la ciudadanía, que en cierto sentido se ha expandido en el sentido de la land ethic de Aldo Leopold.

La ecología política se presenta como una variante a la gama que va desde una mentalidad de gestión racional de los recursos naturales hasta la mentalidad de la ecología profunda. Siguiendo a Drysek, están el malthusianismo pesimista que ve el mundo como el sobrevivir de algunos y los desarrollistas optimistas que ven el mundo como cornucopia, el racionalismo administrativo que es controlado por los expertos y el pragmatismo democrático que confía en lo que la gente sabe, el racionalismo económico o el mercado se ocupa y el desarrollo sustentable, la modernización ecológica de la sociedad industrial y los negocios verdes y la nueva política del racionalismo verde, y finalmente el romanticismo verde según el cual una nueva conciencia salvará al mundo (3). En general, hay una creencia mágica en la tecnología y en los principios económicos para guiar la asignación de recursos escasos.

Además, la antropología utilitarista considera al ser humano como un animal solitario de derechos individuales y de propiedad absolutos, tratando de sobrevivir en medio de un mercado de competencia darwiniana. No hay sentido de comunidad o Gemeinschaft ni de sociedad contractual de intereses o Gessellschaft, en el sentido de la distinción clásica de Tonnies. Así no hay intimidad humana, que significa apertura y capacidad de escuchar al otro, estableciendo un diálogo que lleva a un conocimiento recíproco (4).

 

2. Ecología política: cuatro dimensiones necesarias

 

Esta capacidad humana de intimidad requiere su desarrollo en al menos cuatro dimensiones de la ecología política actual: (i) ciudadanía, (ii) contrato natural, (iii) municipalismo y (iv) jerarquía urbana. A continuación un comentario de cada una de las cuatro dimensiones.

 

(i) Ciudadanía

 

La globalización es una condición actual que resume tres ciclos de concatenados de mundialización: el de la expansión ultramarina de las sucesivas potencias europeas a partir del 1500, el de la Revolución Industrial a partir del 1800 y el de la descolonización y el ambientalismo a partir de 1960. Estos tres ciclos confluyen en la configuración de un mundo confinado y en el establecimiento del polisémico concepto de desarrollo sustentable. Esta racionalidad ha traído una perturbación perpetua. Aunque la globalización anhela la estabilidad, un orden sólido, no puede traer ni estabilidad ni paz, que según Santo Tomás es la tranquilidad en el orden. Por el contrario, trae más perturbaciones porque el régimen de disturbios permanentes es inherente a este modo; de otra manera, los países en desarrollo pasarían a ser desarrollados. Todo lo sólido se desvanece en el aire, porque es una estrategia intrínseca para sobrevivir. Cuando el cambio no es suficiente, la razón militar opera al nivel de la rapiña, la Raubwirtschaft o economía del pillaje, de la economía ecológica (5).

La globalización en sentido negativo supone que el mundo es un mercado y sus valores son: (i) los mercados es la manera racional de gobernar la realidad económica y social; (ii) los mercados dependen del individualismo y la competitividad; (iii) el bienestar se mide por el consumo; (iv) hay una necesidad de crecimiento económico continuado; (v) se requiere la innovación tecnológica continua a cualquier costo sin ningún control social; (vi) la innovación tecnológica y los cambios económicos significan progreso; (vii) la globalización como cultura está fundada en la tecnología y el crecimiento económico y no debe ser cuestionada; (viii) los problemas tecnológicos deben ser resueltos por más tecnología de avanzada; y (ix) si el crecimiento económico trae problemas sociales y ambientales, entonces la solución es más crecimiento y más circulación del capital financiero.

     Pero la globalización de la movilidad laboral significa una regulación de la movilidad del capital. Cualquier clase de ética ambiental tiene que ser pensada ubicándose en lo local en relación al proceso de globalización. La globalización es una respuesta del capitalismo que ha pasado su fase imperialista y ha entrado en una fase de límites porque la frontera geográfica en expansión está cerrada. El bioregionalismo -un tipo de fundamentalismo que es alienante- es un determinismo ambiental como una elección moral porque es un intento de traducir el “deber” al “ser”, pero el “ser” es entendido también como un “debe”. En otras palabras, es una opción moral que acepta el “deber” de la disciplina impuesta por los límites del “ser” geográfico de la bioregión. Hay que elegir vivir de acuerdo a la disciplina de la región, aunque se pudiera vivir de otra manera. Esta intimidad fundamentalista del bioregionalismo del Norte, o sea, de los países desarrollados como Suecia, sería alienante para el Sur, o sea, para los países en vías de desarrollo o subdesarrollados como Polonia y Zimbabwe. El Sur necesita profundizar el proceso de globalización, en especial los patrones de migración laboral. Cada habitante del Sur debería poder migrar al Norte. Esto puede compararse con el ciclo de 1800 a 2000, cuando la Revolución Industrial causó la migración desde las áreas rurales a las urbanas. Un ordenamiento estrictamente bioregional pondría fin a este flujo migratorio del Sur al Norte que es una condición necesaria para transformar el actual patrón de injusticia social. Al igual que el patrón migratorio desde lo rural a lo urbano creó las condiciones revolucionarias en las ciudades europeas durante el siglo XIX y el proletariado creció como la clase revolucionaria, de la misma manera, la migración del Sur al Norte creará nuevas condiciones para el cambio.

 

(ii) El contrato natural

 

La política está hoy gobernando la ecología. La política puede articularse de muchas maneras diferentes de acuerdo a quién valora a quién y qué, tal como el marxismo ecológico, la ecología social o los negocios verdes como desarrollo sustentable en las democracias gestionadas corporativamente. Estos contratos societarios o de intereses del tipo Gessellschaft son diferentes contrapuntos con respecto a la intimidad. Un contrato, sea social o natural, es un arreglo entre partes; es un proceso de negociación que no necesariamente presupone empatía, comunión, vinculación, interés altruista, simpatía, afecto y comprensión. No es un vínculo afectivo, sino un mero arreglo contractual de partes que podrían tener un interés común. La idea de un contrato natural en el comienzo del siglo XXI sigue la idea de uno previo, el del contrato social afirmado por Rousseau hace doscientos años. Serres, Ferri y Bugallo defienden su conveniencia que es correcta en un cierto nivel (6). Sin embargo, la idea de intimidad implica mucho más que Gessellschaft. Es un compromiso moral hacia una comunidad de vida y amor o Gemeinschaft porque hay una base ontológica previa de gratuidad. Sin embargo, el paso de un contrato social a un contrato natural es consistente con las narrativas o relatos de la frontera y de la ecología profunda. Para Serres (7), el contrato natural significa que

 

debemos agregar al exclusivo contrato social un contrato natural de simbiosis y reciprocidad en el cual nuestra relación con las cosas apartaría el dominio y la posesión a favor de una atención admirada, reciprocidad, contemplación y respeto; donde el conocimiento no implicaría mas propiedad ni sojuzgamiento … Un contrato de armisticio en la guerra objetiva, un contrato de simbiosis, ya que un organismo simbiótico o huésped reconoce los derechos del anfitrión, mientras que un parásito, que es lo que nosotros somos ahora, condena a la muerte al que saquea y habita, sin darse cuenta de que a la larga el mismo también se está condenando a la muerte.

 

El desarrollo nació en 1949, en  tiempos de Truman para oponerse al comunismo, lo mismo que la “Alianza para el Progreso” de Kennedy. La sustentabilidad fue articulada 30 años después por la Comisión Brundtland para apoyar al mismo sistema capitalista. La primera amenaza era simplemente política; la segunda, ecológicamente política. Algunas veces el desarrollo sustentable es mas un casamiento político que el intento serio de unificar la economía como un subsistema subordinado a la naturaleza (8). El desarrollo per se no provee una base sólida para el entendimiento o el logro de la intimidad. El dominio de lo político tiene todavía al estado como el principal jugador. Los estados han sido jerárquicamente calificados de acuerdo al desarrollo capitalista y a su capacidad militar para hacer cumplir los intereses capitalistas. El salto cualitativo del desarrollismo a la globalización, las políticas liberales del FMI y el final de la Guerra Fría hicieron que los estados débiles se convirtieran en fracasados al comienzo del siglo XXI. No sólo los estados artificialmente arreglados por las potencias europeas del siglo XIX y el proceso de descolonización de África, Asia, Oceanía y la región caribeña, sino también algunos estados ya establecidos, como los latinoamericanos, mucho de los cuales alcanzaron su independencia de España poco tiempo después de la de los EE.UU. y tienen una larga tradición como estado-nación. Aquí, el Imperio de Hardt y Negri parece ser válido, ya que los estados han sido capturados por las corporaciones y por los organismos internacionales que manipulan el actual orden crematístico mundial, es decir, el FMI, el BM y la OMC.

El desarrollo sustentable tiene diferentes significados. El arco es amplio desde George Soros a Leonardo Boff (9). El desarrollo sustentable algunas veces significa desarrollo local, es decir, que cualquier ser humano, comunidad y nación de la Tierra pueda ganarse la vida en su propio lugar y de acuerdo a sus propias necesidades basadas en su propio sistema de valores y filosofía de vida en el presente y en el futuro. Esto significa participación democrática. El desarrollo local significa que una comunidad es soberana para tener su propio gobierno; por lo tanto, se acerca al ideal del municipalismo de Bookchin, excepto por la necesidad de apoyo estatal, lo que es especialmente necesario en los países en vías de desarrollo.

 

(iii) Municipalismo

 

La Agenda Local 21 es una institución derivada del capítulo 28 de la Agenda 21 en 1992, que debe aplicarse en el millón de municipalidades del mundo. Maurice Strong diseñó el concepto que está basado en la efectiva participación de los ciudadanos, aun los niños, en consenso con las autoridades locales. Es un proceso de abajo hacia arriba. Este proceso determina objetivos y el control de la gente sobre la ejecución de los objetivos, monitoreándolos y cambiándolos si fuera necesario. Este proceso todavía no ha sido implementado casi nunca. Este proceso sería congruente con el municipalismo de Bookchin, pero su ecología social va más lejos porque la estructura estatal tiene que ser disuelta y remplazada por federaciones de municipalidades (10). Sin embargo, una geografía moral más plausible está fundada en municipalidades más bien que en bioregiones. Las municipalidades asumen la capacidad de carga de cada región respectiva, pero van más allá del concepto de “vivir en el lugar” o “re-habitarlo” o “volver a habitarlo”. El municipalismo está más relacionado a la realidad de ser humano y habitar la tierra como ser personal y político, más bien que como mero ser biológico. Bookchin enfatiza la importancia de la municipalidad en la historia de la civilización como un desarrollo humanizante (11). ¿Cómo puede entenderse la municipalidad según Bookchin? Como el espacio cada vez más libre en el cual el pueblo como pueblo en cuanto tal empieza a mirarse realmente uno a otro sin ataduras de arcaicos vínculos de identidad sanguíneos, tribales y tradicionalistas de cuño místico. La municipalidad es un proceso de civilización relacionado con la ciudadanía y la ciudad y no con la naturaleza como mero lugar salvaje. Esta ciudadanía está relacionada con la república como res-publica, las cuestiones pertenecen al ámbito de lo real, el proceso por el cual los ciudadanos participan y discuten la política concerniente a sus vidas como un pueblo que pertenece a un lugar. Este enfoque está cerca de Community and the Politics of Place de Kemmis (12). Haciendo un paralelo con Bookchin, se puede contraponer la alienación de la megalópolis a la intimidad de la municipalidad. La red jerárquica de ciudades globales de Sassen contradice la red anti-jerárquica de municipalidades. Megalópolis, que debe ser algo parecido a la Metropolis del cineasta Fritz Lang, es la metamorfosis de una comunidad municipal racional del orden Gemeinschaft y Gessellschaft en una atomización individualística y en una escala social inhumana, escala que está más allá de la comprensión y es el espacio de conflictos de clase, raciales, religiosos y de otros tipos de conflictos irracionales. Hay que notar aquí la cercanía de la noción de municipalidad de Bookchin con la noción de Berry de naturaleza como comunión de sujetos –que podría leerse como comunión de ciudadanos- y la de megalópolis con la de naturaleza como colección de objetos. Esto significa que tanto lo humano como lo natural no puede tomarse por separado. La explotación de la naturaleza es la de los humanos. Relaciones sociales injustas son la mediación por la cual se efectúa la explotación de la naturaleza.

     La municipalidad de Bookchin es una condición necesaria para llegar a ser plenamente humano. En este punto, al acentuar la importancia del barrio como algo más que un lugar donde la gente construye sus hogares, educa sus hijos, compra mercaderías, y quizás realiza su trabajo, Bookchin piensa como un geógrafo. El barrio es el espacio de la política y el poder; es un espacio vital donde la gente se congrega para discutir temas sociales. Los días que siguieron a la última gran crisis financiera de la Argentina, el 19 de diciembre de 2001, fueron días similares a aquéllos de la comuna de París de 1871. Las asambleas populares se reunían en las calles para resolver sus propios problemas. Ellos revitalizaron el real fortalecimiento anarquista de los ciudadanos que estaban totalmente trastornados en sus relaciones con las autoridades jerárquicas. Aunque los políticos fueron los más criticados en este levantamiento popular, la responsabilidad le corresponde también a los economistas, ejecutivos, hombres de negocios, banqueros, CEOs, consejeros financieros, oficiales de instituciones tales como el FMI, el BM y la OMC. Durante aquellos días la gente pareció tomar el control de sus propias vidas; esto es liberación. El poder político jerárquico y el poder de los mercados fueron totalmente perturbados, mostrando su verdadera incapacidad para tratar los intereses reales de la gente como gente. Este levantamiento viene de los cabildos de la tradición española. Los vecinos se reunían para deliberar, hasta que finalmente la independencia fue declarada en un proceso que tomó lugar en cada cabildo, algo similar a los consejos de las pequeñas ciudades de Nueva Inglaterra. Bookchin deja en claro que el municipalismo libertario no tiene compromiso con el parlamentarismo, los intentos reformistas de hacer el capitalismo más benevolente, o la perpetuación de la propiedad privada. La municipalidad es el lugar real de la política, distinto del orden provincial, el estatal y el de los organismos supranacionales. El municipalismo trae una tensión entre lo local y el poder estatal; y ni qué hablar de lo local y lo global como el “imperio”. En términos de continuidad, la municipalidad es parte de la épica de la historia del universo. Sin embargo, Bookchin pone en claro la discontinuidad, mientras que Berry no lo hace: el municipalismo introduce y establece una novedad en el amplio panorama histórico (13). Hay un salto desde la evolución biológica que ha evolucionado desde la Gemeinschaft de la cosanguineidad al espacio urbano y sus instituciones, derechos y deberes de la Gessellschaft.

     Fustel de Coulanges en su clásico La ciudad antigua explica la importancia de la ciudad antigua griega y romana en términos de vínculos familiares y el proceso de articulación institucional (14). Estas ideas sobre la municipalidad, la palabra latina para pueblo, ciudad o comuna, nos dan una idea sobre la profundidad del esfuerzo urbano del ser humano. Estas ideas nos hablan acerca de lo insuficiente que es el concepto de “intimidad con el mundo natural” para entender y mejorar la relación humana con el entorno. Cualquier idea que se ocupe del concepto de intimidad debería estar relacionada con el ser humano. La “intimidad con el mundo urbano” significa la municipalidad, un sentido del espacio local de poder, un lugar para la política, el logro de la verdadera ciudadanía en vez de la “ciudadanía barata” (15). La ciudadanía se construye y se convierte en intimidad; no es algo dado de suyo. La ciudadanía no es lo mismo que vivir en la ciudad y disfrutar de un alto grado de conexión, lo cual puede convertirse en una alienación. Así como el contrato social es construido, tanto el contrato natural como el contrato rural también son construidos. Clark dice que la política del municipalismo libertario de Bookchin es un intento de fundarla en la ética y la filosofía de la naturaleza y que el permanece en la tradición aristotélica, diferente de la tradición de Hume y Kant (16). Berry y Bookchin parecen converger en algunos puntos. Si la ecología social de Bookchin es “el despertar de la comunidad de la tierra que reflexiona sobre sí misma”, entonces parece coincidir con Berry y el extraordinario papel de los seres humanos en la comunidad de la tierra y en la historia del universo. Carl Sagan también habría estado de acuerdo en esto: quince mil millones de años de evolución han permitido que la materia deviniera en auto conciencia. Aunque Bookchin pueda afirmar que se necesita más que una comunidad contractual o Gessellschaft y se necesite una comunidad ecológica o Gemeinschaft, al rechazar la deep ecology y su oscuridad y vaguedad espiritual, el permanece mucho más políticamente humano que Berry.

Clark dice que “de alguna manera, el término “social” en “ecología social” es el más problemático. Hay una paradoja aparente en el uso del término “social” para lo que es en verdad una fuerte tradición comunalista. Tradicionalmente, “lo social” ha sido contrapuesto a “lo comunitario”, como en la clásica distinción de Tonnies entre lo social o Gessellschaft y lo comunitario o Gemeinschaft. No obstante, esta aparente auto-contradicción puede ser el camino a una verdad más profunda. Una ecología social es un proyecto de recuperación de las dimensiones comunitarias de lo social y es por lo tanto apropiado que busque recuperar la herencia lingüística comunitaria del término mismo. “Social” deriva de socius o compañía; “sociedad” es una relación entre compañeros. El municipalismo es la base local para una geografía moral, especialmente hoy en día, cuando la “ciudadanía” se ha convertido en un “privilegio feudal” (17).

 

(iv) Ciudades

 

Las municipalidades podrían estar contenidas por el estado-nación y al mismo tiempo estar articuladas con el proceso global, especialmente a través de la estructura urbana jerárquica de ciudades y ciudades globales. Sassen ha estudiado las ciudades en una economía mundial. Ella habla de la ciudad global y de las redes globales que ligan ciudades. Este proceso adquirió una rápida aceleración en los siglos XIX y XX. Hoy las regiones metropolitanas son una parte crucial de la biosfera y son indispensables en la ecuación ambiental como ecología política. Lo que es más, “la intimidad con el mundo urbano” es también normativa; es tan prescriptiva como “la intimidad con el mundo natural” de Berry y también con el mundo rural. Una red internacional de cuarenta ciudades puede contribuir a la gobernabilidad mundial, porque las ciudades pueden concentrar el poder global de decisión política, social y económica. Las multinacionales, las ONGs y los mercados financieros están localizados en ciudades donde tienen la logística y los servicios requeridos para el proceso; además de, por supuesto, la calidad de lujo que la clase gerencial demanda, lo cual es un signo de la brecha dada vez más amplia entre los ricos y los pobres. Hay, por otra parte, una tensión entre la gobernabilidad local y la global (18).

     El mundo urbano depende íntimamente de lo natural y de lo rural. La segunda naturaleza depende de la primera y ambas están sujetas a la moralidad, es decir, a las elecciones morales. George Perkins Marsh en su Man and Nature (1864) expresó una advertencia acerca de la propensión de los seres humanos a degradar la naturaleza, una alienación, pero al mismo tiempo percibió la capacidad humana para restaurarla, que es una forma de intimidad. El escribió su trabajo en Italia. Mientras que las políticas italianas de la tierra eran restauradoras, las de EE.UU. eran preservacionistas (19). Esta diferencia se debe probablemente a que en EE.UU. la ecuación naturaleza = silvestre [wilderness], un término que ha sido adoptado por las ambientalistas norteamericanos del siglo XIX y hace de lo natural algo prístino, puro, inocente, virgen, donde los humanos no tienen cabida (20). ¿Es posible equiparar naturaleza a silvestre e intimidad con el mundo natural como intimidad con la silvestre? Si es afirmativo, entonces quedaría negada ipso facto su cualidad prístina. Berry tiene el mismo prejuicio que Muir y el movimiento conservacionista que identificaba naturaleza con silvestre, la naturaleza errónea o distorsionada, el lugar donde las condiciones de la frontera podían ser regeneradas y las virtudes de la democracia y la libertad y otras virtudes mencionadas por Turner en contacto con la tierra vacante disponible podían ser desarrolladas y logradas. Cronon dice que “silvestre” es igual a “la tierra disponible” de Turner, lo que es igual a “donde no hay presencia humana” -a saber, presencia del varón blanco-, esta es la naturaleza equivocada [wrong nature]; la naturaleza equivocada es lo silvestre que está allí aguardando antes de que lleguen los seres humanos y sin ellos como naturaleza pura. “Lo silvestre” fue una construcción política que respondió a ciertas necesidades en un momento dado de la historia norteamericana. Esto quiere decir, en otras palabras, que no hay una Ur-Nature o naturaleza originaria o primigenia. La única naturaleza que conocemos es la de la dialéctica entre la primera y la segunda naturaleza. O sea, la naturaleza existe gracias al trabajo humano; la naturaleza y el hombre son dialécticamente uno. En este sentido, la primera y la segunda naturaleza son ambas culturales; ya que la primera naturaleza es interpretada por la segunda. Además, no hay categorías fijas entre la primera y la segunda naturaleza. Ellas pueden cambiar y hay continuidad y discontinuidad al mismo tiempo. Por lo tanto, “la intimidad con el mundo natural” de Thomas Berry que es igual a “intimidad con lo silvestre” es “naturaleza equivocada”. Berry aliena al hombre al sobrevalorar la intimidad con la naturaleza. Podría ser más bien un escapismo que verdadera intimidad. Tuan considera el escapismo como una de las dimensiones esenciales del ser humano, haciéndonos congénitamente indispuestos a aceptar la realidad tal cual es (21). La intimidad sobre la que argumenta Berry es un prejuicio de la idea norteamericana de lo silvestre.

     Si suponemos que una continuidad de paisaje desde lo urbano a lo natural, pasando por lo periurbano y lo rural, el paisaje urbano esta altamente intervenido y gestionado, mientras que los ecosistemas naturales están entre los menos manipulados; pero aún así, todo paisaje en la Tierra está humanizado y es una combinación de pueblo y naturaleza. No importa cuán artificiales puedan parecer, las ciudades son ecosistemas naturales históricamente remodelados y profundamente construidos por el trabajo humano. Las ciudades pueden ser lugares de máxima intimidad, donde las víctimas son liberadas, o de máxima alienación. Lo mismo pueden ser los entornos naturales.

La categoría “intimidad con el mundo natural” de Berra tiene dos partes que deberían ser correctamente exploradas. La primera es “intimidad” y la segunda es “con el mundo natural”. Dado que para el año 2007, más de la mitad de la población mundial será urbana por primera vez en la historia*, y aún viviendo en el campo tiene una mentalidad urbana, esta “intimidad – con el mundo natural” parece quedar muy limitada si sólo está relacionada con lo silvestre opuesto a lo urbano y lo rural. El concepto intimidad podría ser un valor normativo para desarrollar la relación sociedad-naturaleza si, y sólo si, considera la totalidad de la Tierra tal como es, es decir, lo urbano y lo rural, lo urbano y lo natural. La intimidad con el mundo rural y el urbano es y debería ser una dimensión propia del concepto intimidad. Nature´s Metropolis de Cronon muestra cómo  Chicago es parte de los ecosistemas del medio oeste norteamericano y cómo al mismo tiempo ha llegado a diferenciarse de ellos. Es al mismo tiempo “parte de” y “diferente de”. La segunda naturaleza está construida de acuerdo a la lógica del capital. Es la racionalidad dominante que se ha sobreañadido a los ecosistemas y sobre ellos construye sus sistemas de producción y reproducción de capital. Primero los ferrocarriles y luego las autopistas estructuran los corredores de la reproducción del capital. Como las líneas fijas de las propias manos, la reproducción del capital sigue patrones específicos que están marcados a hierro en la corteza de la Tierra. El proceso de globalización no los ha cambiado. Al contrario, ellos han sido sistemáticamente acentuados y están presentes en la iniquidad Norte-Sur*.

Nature´s Metropolis de Cronon es un ejemplo de cómo la división urbano-rural es una construcción mental, una distinción de razón apropiada, pero no real. Sí existe, pero lo rural no puede ser entendido sin lo urbano y viceversa, y ambos están sustentados por la naturaleza. El relato de Cronon es una narración de cómo Chicago emergió de la naturaleza y cómo llegó a diferenciarse de ella; sin embargo, es todavía parte de ella. La naturaleza es el todo ecosistémico que sustenta tanto el ambiente de la agricultura como el de la ciudad. La intimidad de Berry no toma en cuenta esta relación entre lo urbano y lo rural. Su mundo natural es mucho más un mundo silvestre hipotético como prístino o como naturaleza pura, intacta, inocente, incorrupta, íntegra, natural, sin artificios. Cronon relee la tesis de la frontera de Turner y la relaciona con las áreas agrícolas del geógrafo económico von Thunen para mostrar cómo lo rural y lo urbano van juntos, son complementarios opuestos. Chicago debe tributo a su hinterland y viceversa, como cualquier ciudad lo hace. Esto fue percibido por el geógrafo francés Vidal de la Blache, quien inauguró una nueva manera de ver la acción humana en la Tierra que llamó posibilismo. Este posibilismo intentaba negar el determinismo geográfico al reconocer las potencialidades de la cultura humana. El planteó el concepto de genre de vie o modo de vida de un grupo cultural dado en un lugar concreto de la Tierra. Nature´s Metropolis de Cronon explora la intrincada relación entre lo urbano y lo rural y de ambos con lo natural. Esta concepción de lo urbano, lo rural y lo natural como una unidad es la perspectiva predominante para entender los problemas ambientales y de la urbanización (22).

 

A modo de conclusión

 

Decir que el país carece de política ambiental es correcto; pero ya no es tan sencillo el modo en que dicha política se va concretando. En general, está aceptado el modelo de desarrollo sustentable, pero no parece demasiado claro cómo implementarlo. La ecología política como política y como ética, parece ser una guía orientadora, pero para ello necesita de dos pares de condiciones que se complementan mutuamente, a saber: (i) en el orden del oikos, la ciudadanía ambiental y el contrato natural, y en el orden de la polis (ii) el municipalismo y la globalización urbana. Estas cuatro condiciones facilitan la intimidad de las personas y las comunidades en calidad de Gemeinschaft y de los estados en calidad de Gessellschaft. Desde aquí es posible elaborar una política ambiental consistente.

 

NOTAS

 

1.       CLARK, John. Imagined Ecologies. Contributions to the Critique of Political Ecology. Capitalism Nature Socialism. A Journal of Socialist Ecology. Vol 12 (3), September 2001: 29-36. EZENBERGER, Hans M. Critique of Political Ecology. In: Politics and Crime. New York, The Seabury Press, 1974: 166; mentioned by Clark, 29. La ética y la política son inherentes una a la otra; lo político es entendido como la dimensión personal y social de los seres humanos, como Aristóteles definió al ser humano, zoon politikon.

2.       BOOKCHIN, Murray. Post-scarcity anarchism. Montreal, Black Rose Books, 1986; Remaking Society. Montreal, Black Rose Books, 1989. ENGEL, J. Ronald. Liberal Democracy and the Fate of the Earth. In: ROCKEFELLER, Steven C. and ELDER, John C. Spirit in Nature. Why the Environment is a Religious Issue. Boston, Beacon Press, 1992: 59-81.KEMMIS, Daniel. Community and the politics of place. London, University of Oklahoma Press, 1990 [2nd. 1991].

3.       DRYZEK, John. The politics of the Earth: environmental discourses. Oxford, NY, OUP, 1997.

4.       En un supuesto mundo al estilo de Hobbes, la ética hobbesiana estará siempre no sólo en las antípodas de la intimidad, sino también en las antípodas de la humanidad y por ende en las antípodas de cualquier ética ambiental. Por el contrario, en una ética al estilo de Martin Buber, el otro es un sujeto de diálogo, un “Tu” distinto de un “Yo”. El derecho no está fundado en la fuerza sino en la ontología del ser humano como persona que se relaciona con otra persona concientemente, con capacidad de diálogo y discernimiento del bien y el mal. Tonnies y otros sociólogos y humanistas estudiaron el fenómeno de la alienación en la sociedad industrial. Aquí consideramos intimidad y alienación al modo de un concepto musical, ya que contrastan, pero suenan juntos, como dos líneas melódicas cada una de las cuales expone un contorno individual y diferenciado y un perfil rítmico propio. Para preparar el contrapunto intimidad-alienación consulté WOOD, Allen W. Alienation. In: Routledge Encyclopedia of Philosophy, Vol 1, 1998; y los siguientes artículos: Alienation; Tonnies; Gemeinschaft and Gesellschaft; Weber; labour; capitalism; anomie; self; Simmel; Marcuse; Fromm; Merton; Parsons; Philosophy, history of; social science; Hegelianism; Marx; Marxism; Existentialism en: Encyclopedia Britannica, 2002; finalmente, Alienación en: Gale Encyclopedia of Psychology, 2001. Además, el buen studio filosófico de PARDO, José Luis. La intimidad. Valencia, Pre-Textos, [1996] 2004.

5.       BERMAN, Marshall. All That Is Solid Melts into the Air: the Experience of Modernity. New York, Simon and Schuster, 1982. MARTINEZ-ALLIER, Juan. Ecological Economics: Energy, Environment, and Society. Cambridge, Blackwell, 1990 [1987].

6.       SERRES, Michel. The Natural Contract. Ann Arbor, The University of Michigan Press, 1995; FERRI, Luc. The New Ecological Order. Chicago, University of Chicago Press, 1995; BUGALLO, Alicia I. De dioses, pensadores y ecologistas. s/d.

7.       SERRES, 1995: 38. Además, la cuestión del desarrollo forma parte de la Doctrina Social de la Iglesia. Fue planteada por la Iglesia Católica en Populorum Progressio (1967) y Solicitudo Rei Sociales (1987). Estos documentos siguen los esfuerzos del hombre para lograr establecer la justicia. Cubren un arco de tiempo de 100 años que va desde 1891, Rerum Novarum, hasta 1991, Centessimus Annus. Este largo proceso de reflexión y acción teológico-pastoral está compendiado en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, editado en el 2005. Para nuestro caso es interesante hacer notar que aquel primero estaba centrado en el orden de la polis, mientras que cien años después, el orden del oikos ya ocupa un lugar destacado. En este proceso, el mundo natural tiene un valor intrínseco relativo.

8.       ADAMS, W. M.  Green Development, 2nd edition. Environment and sustainability in the Third World. London, Routledge, 2001 [1990]. REDCLIFT, Michael ed. Sustainability. Life chances and livelihoods. London, Routledge, 2000.

9.       Cf. Adams, 2001. Cf. HARDT, Michael and NEGRI, Antonio. Empire. Cambridge, Mass., Harvard University Press, 2000.  BOFF, Leonardo. Ecología: grito de la tierra, grito de los pobres. Trotta, 1997. MARTINEZ ALIER, Joan et al. Poverty, Development and Ecological Debt. In: http://www.deudaecologica.org.

10.    BOOKCHIN, Murray. A Politics for the 21st Century. Speech to the Lisbon Conference on Libertarian Municipalism. August 26, 1998. In: http://www.social-ecology.org/learn/library/bookchin/politics_21century.html Cf. MONTEJANO, Bernardino. Ecosofia: la morada del hombre. Mendoza, EDIUM, 1993: 126. “El municipio: la ciudad como casa grande”.

11.    BOOKCHIN, Murray. Post-scarcity anarchism. Montreal, Black Rose Books, 1986; Remaking Society. Montreal, Black Rose Books, 1989.

12.    KEMMIS, Daniel. Community and the politics of place. London, University of Oklahoma Press, 1990 [2nd. 1991].

13.    El concepto de intimidad con el mundo natural se opone al de alienación con el mundo natural. Ha sido formulado por Thomas Berry y examinado en BAUTISTA, Gabriel. Intimacy with the natural World: a humanistic perspectiva. Ph D Thesis, University of New Hampshire, 2003. Cf. BERRY, Thomas. The Dream of the Earth. San Francisco, Sierra Club, 1988 :2; et al. Befriending the Earth. s/d 1991; Thomas Berry: dreamer of the universe. New York, Arcadia Productions, 1994; The Great Work. Our Way into the Future. New York, Bell Tower, 1999; and SWIMME, Brian. The Universe Story. From the Primordial Flaring Forth to the Ecozoic Era. A Celebration of the Unfolding Cosmos. Scranton, Harper Collins, 1992.

14.    COULANGES, Fustel de Numa. The Ancient City. A Study on the Religion, Laws, and Institutions of Greece and Rome. Garden City, N.Y., Doubleday, 1956.

15.    KEMMIS, 1991.

16.    CLARK, John. Municipal Dreams. A Social Ecological Critique of Bookchin’s Politics. In: LIGHT, Andrew. Social Ecology after Bookchin. New York, Guilford Press, 1998; A Social Ecology. In: http://melior.univ-montp3.fr/ra_frorum/en/clark_j/A_Social_Ecology/CSE_Main.html

17.    SMITH, David M. Moral Geographies: Ethics in a World of Difference. Edinburgh, Edinburgh University Press, 2000: 117; Wallerstein’s World System Theory and Bookchin’s municipalism seem to complement each other. Cf. KOTTAK, Conrad P. Cultural Anthropology. 8th, Boston, McGraw-Hill, 2000; WALLERSTEIN, Immanuel M. Geopolitics and Geoculture: Essays on the Changing World-System. Cambridge, England, Cambridge University Press, 1991.

18.    Cf. SASSEN, Saskia. On global cities, Clarin, 6/9/2003. También SASSEN, Saskia. Cities in a world economy. Thousand Oaks, CA, Pine Forge Press, 2000; The Global City. New York, London, Tokyo. Princeton, Princeton University Press, 2001; Global Networks, Linked Cities. New York, Routledge, 2002. Mulgan emplea el término  conexitividad para describir el hecho de que nuestras vidas están ahora vinculadas.  Este concepto nos recuerda la Gemeinschaft o comunidad de relaciones cara a cara, tupidas, íntimas y demandantes, mientras que hoy estamos relacionados con otros a través de los ambientes naturales y construídos.  Hay una tensión en el mundo moderno entre libertad e interdependencia. Ambos conceptos configuran nuestro mundo moderno. No obstante, el hecho de estar interconectados no hace a la gente per se más tolerante, responsable o comprensiva; constituye un nuevo entorno que demanda una respuesta creativa. Esta “conexitividad” no significa el desarrollo de un contrato social o natural. Requiere mucho más que accesibilidad, por instantánea que sea. MULGAN, Geoffrey J. Connexity. How to Live in a Connected World. Boston, Harvard University Press, c2002. Cf. Resurgence Magazine 184.

19.    HALL, Marcus. Restoring the Countryside: George Perkins Marsh and the Italian Land Ethic (1861-1882). Environment and History 4 (1998): 91-103.

20.    CRONON, William. Uncommon Ground. Rethinking the Human Place in Nature. W.W. Norton, 1996; cf. also HAILA, Yrjo. ‘Wilderness’ and the Multiple Layers of Environmental Thought. Environment and History 3(1997): 129-147.

21.    TUAN, Yi-Fu. Escapism. Baltimore, MD, John Hopkins University Press, 1998.

22.    CRONON, William. Nature’s Metropolis: Chicago and the Great West. New York, W. W. Norton, 1991. El paso de lo natural a lo agrarioaconteció hace 10.000 años, luego el paso de lo agrario a lo rural-urbano, hace 5000 años, el paso de lo rural a lo urbano hace 500 años, el paso de lo urbano a lo metropolitano hace 200 años y el paso de lo metropolitano a lo global hace 40 años. La gente ha desarrollado una mentalidad urbana y el mundo es urbano porque organiza los hinterlands y los umlands. Las ciudades no pueden ser consideradas como una excrecencia. Usualmente lo ambiental no está bien territorializado cuando trata temas y preocupaciones ambientales que no están bien localizados, haciéndolos abstractos. La morada humana en la tierra significa que todo acontece en territorios bien precisos, en la interacción del hombre con su entorno. THOMASHOW, Mitchell. Bringing the Biosphere Home. Learning to Perceive Global Environmental Change. Cambridge, MIT Press, 2002. Thomashow dice que los problemas ambientales globales pueden hacerse más tangibles si son parte de la conciencia cotidiana. El modo de aprender acerca de la biosfera es prestar mucha atención al lugar que habitamos, observando su historia natural, imaginándolo cómo sería y aún usando la contemplación espiritual. Sin embargo, si tal intimidad con los alrededores inmediatos obscurece lo global, entonces es alienante. Por lo tanto, la biosfera es un concepto denso que reclama la integración de lo local y lo global en distintas escalas. Cf. DOUGLAS, Ian & BOX, John. The Changing Relationship between Cities and Biosphere Reserves. Manchester, 1994. SABATINI, Francisco. Conflictos Ambientales y Desarrollo Sostenible de las Regiones Urbanas. PRISMA, 24, 1997: 2-11. El concepto de reservas de biosfera debería expandirse e integrarse con lo urbano, lo peri-urbano, lo rural y las áreas naturales. Así, por ejemplo, el frente ribereño de la región metropolitana debería constituirse en una reserva de biosfera urbana en su totalidad desde San Isidro hasta Berisso. BAUTISTA, Gabriel. Territorios en redefinicion. El frente ribereño de la Region Metropolitana. Tesis de Maestria. UCES, Buenos Aires, 2000.

  


 * La Nación, Junio de 2006

* no sólo como desigualdad o disparidad, sino como iniquidad para darle un sesgo moral más fuerte.


Ponencia presentada en el Simposio Ambiente y Política. Octavo Encuentro Internacional Humboldt. Colón, Entre Ríos, Argentina. Miércoles 27 de setiembre de 2006.