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Asunto:[encuentrohumboldt] 469/06 - El Accionar de los Contratistas de Servicios Agropecuarios en un Sector de la Pampa Cordobesa
Fecha:Lunes, 20 de Noviembre, 2006  13:05:26 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentrohumboldt @..................ar>

El Accionar de los Contratistas de Servicios Agropecuarios

en un Sector de la Pampa Cordobesa.

Resultados Preliminares

en las Localidades de Alcira Gigena y Berrotarán

 

 

Andrea Rivarola

Rita Alejandra Maldonado

Dpto. de Geografía

Facultad de Ciencias Humanas

Universidad Nacional de Río Cuarto

 

Resumen

El artículo que a continuación se explicita, procura analizar a los “contratistas de servicios agropecuarios” que residen en las localidades de Alcira Gigena y Berrotarán y en sus respectivas áreas rurales de influencia. Estas dos poblaciones se ubican en forma casi contigua en el sector norte del Dpto. Río Cuarto de la provincia de Córdoba, en el borde NO de la Región Pampeana, sector correspondiente a la pampa subhúmeda en contacto con las Sierras de Comechingones.

El presente trabajo consiste en el estudio de ese agente productivo agrícola no del todo conocido, al que se denomina de manera genérica bajo el nombre de “contratista rural”. Dicha figura laboral, que se caracteriza por poseer como factor productivo de capital equipos de maquinaria agrícola, conforma a su vez dos tipos de agentes productivos diferentes: los “contratistas de servicios”, que prestan servicios de laboreo y cosecha a terceros, y los “contratistas de producción”, que arriendan campos casi siempre por un lapso no mayor de un año y lo trabajan por su cuenta.

Ahora bien, en esta oportunidad nos abocaremos específicamente al análisis de los “contratistas de servicios”, con la inquietud de indagar sobre las funciones que desarrollan y sobre su estructura social y económico-laboral y en qué forma y magnitud este prestador incide a nivel socio-territorial, dejando para más adelante el análisis de la demanda de estos servicios agrícolas por parte de los productores rurales. Todo ello de manera aproximada, ya lo que se vierte aquí son los resultados preliminares de una investigación más amplia sobre el contratismo rural.

Es un estudio de caso acotado a un área relativamente pequeña, cuyo propósito esencial consiste en obtener datos primarios de su realidad laboral como agentes productivos, y a partir del cuadro de situación que podamos conformar de ellos, poder compararlos con otros prestadores de servicios que se desempeñan en otras zonas de la Región Pampeana, a fin de contribuir a detectar diferencias y/o similitudes en su quehacer cotidiano.

 

 

Fundamentos

El artículo que a continuación se explicita, procura analizar a los “contratistas de servicios agropecuarios” que residen en las localidades de Alcira Gigena y Berrotarán y en sus respectivas áreas rurales de influencia. Estas dos poblaciones se ubican en forma casi contigua en el sector norte del Dpto. Río Cuarto de la provincia de Córdoba, en el borde NO de la Región Pampeana, sector correspondiente a la pampa subhúmeda en contacto con las Sierras de Comechingones.

El tipo de explotación que se lleva a cabo en esta zona rural se puede caracterizar como de actividad mixta con predominancia de la agricultura, pero con valores productivos intermedios, en concordancia con su ubicación periférica dentro de la llanura pampeana.

Ahora bien, el presente trabajo, que forma parte de un proyecto mayor que versa sobre los diferentes actores sociales que componen la fuerza laboral en la región centro-sur de la provincia de Córdoba, consiste en el estudio de ese agente productivo agrícola no del todo conocido, al que se denomina de manera genérica bajo el nombre de “contratista rural”. Dicha figura laboral, que se caracteriza por poseer como factor productivo de capital equipos de maquinarias agrícolas, conforma a su vez dos tipos de agentes productivos diferentes: los “contratistas de servicios”, que prestan servicios de laboreo y cosecha a terceros, y los “contratistas de producción”, o “contratistas tanteros”, que alquilan campos casi siempre por un lapso no mayor a un año –arrendamiento accidental– y lo trabajan por su cuenta. Este último agente en sí es un arrendatario transitorio que arrienda campos por un tiempo limitado y le paga en general un porcentaje de la producción al dueño del predio. Pero, a su vez, los dos agentes productivos mencionados pueden ser dueños de explotaciones –y en muchos casos lo son– y por lo tanto investir también la figura de productores agropecuarios. Es más, pueden combinar ambas figuras de contratistas rurales, o sea, desempeñarse como “contratistas de servicios” y “contratistas de producción”, e incluso reunir las tres figuras de productor y de contratista de servicios y de producción en una sola persona. Aparte de la riqueza de combinaciones en actividades laborales que puede desempeñar el contratista rural, lo que está indicando una fuerte fluidez de trabajo hacia la búsqueda de optimizar su capital, también corresponde destacar la dinámica de sus actividades al pasar eventualmente de un desempeño laboral a otro, a medida que se le van presentando mejores oportunidades de utilización plena de su equipo de maquinaria y de incrementar sus ganancias en general.

De toda esta gama de roles posibles en que puede desempeñarse el contratista rural, en esta oportunidad nos abocaremos específicamente al estudio de los “contratistas de servicios”, tanto en estado “puro” (de laboreo y cosecha solamente) como asimismo cuando combina más de una función, ya sea como contratista de producción y/o productor propietario al mismo tiempo, con la inquietud de indagar sobre las funciones que desarrollan y sobre su estructura social y económico-laboral y en qué forma y magnitud este prestador incide a nivel socio-territorial, dejando para más adelante el análisis de la demanda de estos servicios agrícolas por parte de los productores rurales. Todo ello de manera aproximada, ya lo que se vierte aquí son los resultados preliminares de una investigación más amplia sobre el contratismo rural.

Es un estudio de caso acotado a un área relativamente pequeña, cuyo propósito esencial consiste en obtener datos primarios de su realidad laboral como agentes productivos, y a partir del cuadro de situación que podamos conformar de ellos, poder compararlos con otros prestadores de servicios que se desempeñan en otras zonas de la Región Pampeana, a fin de contribuir a detectar diferencias y/o similitudes en su quehacer cotidiano.

Entendemos que este tipo de investigación tiene fuertes implicancias geográficas, en muchos casos no del todo visibles, pero no por ello de menor importancia a nivel territorial. En este sentido, corresponde destacar el papel del contratista rural en:

·       su contribución al despoblamiento del campo, al reemplazar eficazmente, mediante la acción de su maquinaria, a gran parte de la fuerza laboral que residía en el mismo, y facilitando el traslado de esta población rural hacia las localidades pequeñas e intermedias más cercanas de su ámbito original;

·       su contribución a la modificación de las estructuras agraria en los siguientes aspectos:

§     en el aporte al mantenimiento e incremento de hectáreas trabajadas por parte de los productores agropecuarios;

§     en poner un límite a la concentración de la propiedad, al evitar en muchos casos que los pequeños productores salgan de la escena productiva, al convertir en rentables sus reducidas explotaciones;

§     en la disminución acentuada de explotaciones y por ende de productores –observable entre los dos últimos censos agropecuarios (1998 y 2002)–, la cual sin el aporte del trabajo del contratista no hubiese sido posible. Este fenómeno no implica un incremento de la concentración de la propiedad, pero sí en cambio un incremento de la concentración en la producción (capital);

§     en un incremento de los pequeños propietarios rentistas como consecuencia de lo anteriormente descripto, al dejar en manos de los contratistas rurales la explotación de sus campos:

§     en un aumento de los arrendamientos a corto plazo, disimulados bajo la figura de contratos accidentales, donde el contratista de producción se convierte en el personaje central, por ser principalmente el demandante de este tipo de contratos;

§     en el incremento en el promedio del tamaño medio de las explotaciones como consecuencia de la reducción de las mismas.

En suma, todos los cambios arriba expuestos tienen implicancias geográficas, a veces observables claramente en el paisaje rural, y en otros de manera no tan detectable pero sin embargo poseedores de una fuerte connotación socio-territorial.

Con respecto a la historia de la conformación de esta fuerza laboral en la Región Pampeana, la mayoría de los autores que han estudiado estos agentes productivos (Barsky, 2001; Llovet, 1991; Pucciarelli, 1993; Lódola, 2004) coinciden en que es el resultado de la conjunción de una serie de factores económicos, sociales, políticos y territoriales, que dieron lugar en diferentes períodos históricos a la emergencia de los mismos. Si bien estos prestadores de servicios están presentes desde los inicios de la explotación agropecuaria extensiva, empiezan a sobresalir de manera relevante a partir de las décadas del 50 y el 60, que es cuando van a interactuar de manera conjunta políticas crediticias favorables a la mecanización, intervención del Estado en el mercado de arrendamientos (esta intervención se inicia en la década del 40) que va a permitir la conversión de muchos arrendatarios tradicionales en pequeños propietarios familiares, el inicio de profundos cambios tecnológicos y el incremento paulatino y sostenido de la producción agrícola. Todas estas instancias van a favorecer la consolidación e incremento de los prestadores de servicios, que por cierto tienen una procedencia de lugar netamente rural.

En la actualidad, con la intromisión profunda del capitalismo avanzado en la economía agropecuaria, se han convertido en el motor imprescindible que impulsa y permite el espectacular ritmo productivo pampeano.

Es difícil conjeturar la evolución a futuro de esta fuerza laboral, pero es de suponer, por su alto grado de especialización en las labores agropecuarias, la sostenida capitalización y la proliferación cada vez más acentuada del “contratismo de producción”, que el rol del productor agropecuario se desdibuje cada vez más y la estructura agraria actual, impulsada por estos agentes, siga sufriendo profundos cambios fundiarios y sociales.

A continuación de esta introducción y esbozo general, pasamos a explicitar el camino trazado y lo investigado hasta ahora.

 

Objetivos y metodología

Sintéticamente, los objetivos que perseguimos en esta indagación sobre los contratistas de servicios son los siguientes:

·       Conocer la estructura familiar.

·       Captar la evolución y características locacionales.

·       Establecer la magnitud de su perfil económico.

·       Detectar el origen de esta actividad y el área de desempeño laboral.

·       Investigar el perfil socio-laboral del contratista y sus familiares.

·       Indagar sobre el perfil laboral de los trabajadores dependientes del contratista.

·       Comprender el rol que cumple en la articulación entre la propiedad de la tierra, el capital y el trabajo.

·       Precisar la incidencia de sus actividades en las transformaciones socio-territoriales.

En relación con la metodología empleada para la elaboración de esta investigación, ésta se puede resumir en los siguientes términos:

Como ya se dijo anteriormente, es un estudio de caso eminentemente empírico, done el trabajo de campo se torna central, a fin de obtener una información de primera mano, que no se puede captar a nivel de información de análisis generales. Para ello, se optó por elegir las pequeñas “unidades territoriales” donde resulta factible medir empíricamente las variables que nos interesan. Básicamente, se apoya en una “encuesta por muestreo”, sesgada en la medida en que hubo una selección previa sobre a quién entrevistar y, por lo tanto, no aleatoria.

A continuación, pasamos a desarrollar los resultados de la mencionada encuesta.

 

Encuesta realizada a contratistas de servicios de las localidades de Alcira Gigena y Berrotarán (2005)

Ante todo, corresponde especificar que las entrevistas efectuadas en la presente encuesta se aproximaron al 20% del total del universo de contratistas de servicios que residen en el área de estudio.

 

Estructura familiar del contratista

El Núcleo Familiar (NF) de los miembros que viven bajo un mismo techo de los hogares de los contratistas rurales está conformado por un promedio de cuatro integrantes por familia. Los hogares con familias numerosas son excepciones en ambas localidades.

La edad promedio de los contratistas Jefes de Familia es de 49 años y fluctúa entre los 46 y 51 años; esto indica que la fuerza laboral de los hogares encuestados es madura. El promedio general de la edad de las “esposas” de los Jefes de Familia es de 44 años, lo cual refleja que la diferencia de años con respecto a sus esposos es normal, de acuerdo con los parámetros clásicos de diferencia de edad entre los hombres y mujeres que se unen en matrimonio en la sociedad argentina.

En ambas localidades, el NF esta integrado por más hijos varones que mujeres, siendo el doble en Alcira Gigena y el triple en Berrotarán. Todos los hijos que viven en el hogar paterno están solteros y dependen económicamente de las actividades que realizan los padres. Cada familia tiene un promedio de 2 hijos, con una edad promedio de 17 años para los varones y 12 años para las mujeres. Se debe aclarar que el promedio de edad de los varones en la localidad de Berrotarán es mayor que la media (20 años), en cambio en Alcira Gigena es mucho menor (14 años). Esto indica que en la primera localidad los varones tienen una edad más acorde para trabajar y ayudar en la actividad al Jefe de Familia.

En los hogares encuestados conviven con el grupo central (padres e hijos), en algunos casos, otros familiares, que en número son pocos en proporción con el total de integrantes de los NF relevados: una madre de 63 años a cargo del Jefe de Familia y dos hermanos con un promedio de edad de 42 años, pertenecen a familias de Alcira Gigena, y un tío de 54 años a una familia de Berrotarán.

En cuanto al estado civil de los contratistas rurales, en las dos localidades, en un 100% están casados, es decir son todos hogares formalmente constituidos.

 

Características locacionales del contratista

Los contratistas encuestados, en un porcentaje del 93%, residen en el pueblo junto a su grupo familiar y sólo el 7% en la zona rural próxima. Una gran mayoría proviene de la zona rural y unos pocos siempre vivieron en el pueblo. En cuanto a las causas que provocaron el cambio del lugar de residencia desde el área rural hacia el pueblo, han sido, en primer lugar, por razones económicas –del cual se deriva en muchos casos el nuevo emprendimiento laboral como contratistas–; en segundo lugar, por razones educativas y, en tercer lugar, por problemas de salud o comodidad.

El 87% son propietarios de sus viviendas y el 23% alquilan la propiedad; estos últimos casos se presentan en la localidad de Alcira Gigena. La calidad de las viviendas en general se puede considerar como buena, en un 94%; sólo el 6% es de calidad regular.

Se observan diferencias marcadas con respecto al tamaño de las viviendas, un 69% es de tamaño mediano, un 29,4% es grande y un 1,6% es chica; con un promedio de 2 a 3 habitaciones en cada una de ellas.

Queda claro la predominante localización urbana de los contratistas, solidez como propietarios y un aceptable confort de las viviendas.

 

Perfil económico de los contratistas de servicios

Tipología general del contratista rural basado en su actividad agrícola productiva

En la tipología general de los contratistas rurales distinguimos dos variantes principales, según el agente desarrolle una sola actividad agrícola productiva o más de una. El primer caso incluye a los dos tipos centrales de contratistas y, en el segundo caso, se incluyen las cuatro posibilidades de combinación de actividades que pueden desarrollar los mismos (Cuadro 1).

 

Cuadro 1: Tipología general de los contratistas rurales

Una sola actividad agrícola productiva

Contratista de servicios

Contratista de producción

Más de una actividad agrícola productiva

Contratista de servicios y productor agropecuario

Contratista de servicios y contratista de producción

Contratista de servicios, contratista de producción y productor agropecuario

Contratista de producción y productor agropecuario

 

Con respecto a la tipología de los contratistas de servicios encuestados, encontramos que el 61,5% son contratistas de servicios puros, dedicándose sólo a una actividad económica, mientras que el 38,5% son contratistas de servicios con más de una actividad económica. De este último porcentaje se desprende que el 15,5% de los contratistas de servicios son también productores agropecuarios y el 23% son contratistas de servicios, contratistas de producción y productores agropecuarios.

Hay que destacar que en la localidad de Alcira Gigena todos los encuestados son contratistas de servicios puros, mientras que en Berrotarán predominan los contratistas con más de una actividad económica.

 

Desempeño de los contratistas de servicios que desarrollan más de una actividad económica en el sector agropecuario

Desempeño como productor agropecuario

La totalidad de los mismos se localizan en la zona rural de Berrotarán, en los parajes de Puerta Coloradas, Las Peñas, Paso Cabral, entre otros.

·       Régimen de tenencia y tamaño de explotación: la totalidad de los contratistas de servicios que a su vez son productores agropecuarios son propietarios de su explotación. Sólo un caso de todos ellos realiza arrendamiento tradicional, es decir arrienda más tierra para ampliar su explotación por un período no menor a tres años consecutivos. La superficie del campo arrendado es de 60 has.

En lo referente al tamaño de los predios, en propiedad, predominan las pequeñas explotaciones con una superficie promedio de 81 has.

·       Tipo de explotación: el 40% de los establecimientos se dedican exclusivamente a agricultura y el 60% restante realizan una actividad mixta, con un predominio marcado de agricultura sobre el resto.

 

Desempeño como contratista de producción

En este punto, cabe recordar que el contratista de producción es aquel que adquiere el uso y goce de un predio por un tiempo limitado, acorde con la actividad productiva. Generalmente, el tiempo de contrato puede ser dos cosechas o un ciclo agrícola, es decir por menos de dos años, y el contrato puede ser renovado.

·       Cantidad y tamaño de parcelas: el promedio de parcelas que arriendan los contratistas de servicios en su rol de contratistas de producción es de cuatro, pudiendo variar la cantidad entre 1 y 6 parcelas. Con respecto al tamaño de las mismas, promedian las 200 has. cada una. Éstas se hallan ubicadas principalmente en la zona rural de la localidad de Berrotarán y en áreas aledañas, como por ejemplo Las Peñas y Paso Cabral, distantes aproximadamente 30 km. de Berrotarán.

·       Tamaño total de la explotación: los predios alcanzan un tamaño promedio de 962 has., con un mínimo de 500 y un máximo de 1500 has. Esto nos indica que predominan las grandes explotaciones arrendadas bajo esta modalidad, con superficies mayores a las 500 a 600 has.

Esto nos demuestra que estamos en presencia de contratistas de un alto poder económico, por el nivel de inversión que deben realizar para arrendar grandes cantidades de hectáreas.

·       Cultivos realizados y hectáreas destinadas a cada cultivo: la totalidad de los predios arrendados son dedicados a la agricultura, con un fuerte predominio de los granos (1º soja, 2º cereales) y en menor medida a pasturas destinadas a realizar rollos de forraje. Dentro de los granos, las superficies promedio ocupadas son las siguientes: en primer lugar, la soja (475 has); en segundo lugar, maíz (375 has); y por último, el trigo (105 has). Las principales pasturas realizadas son alfalfa y moha, ocupando una superficie promedio de 70 has.

 

Disponibilidad de equipamiento y manejo tecnológico

·       Nivel de equipamiento: A juicio de los contratistas de servicios, el 61,5% de las empresas poseen un buen nivel de equipamiento, el 37,2% considera su nivel aceptable y sólo el 1,3% piensa que su nivel de equipamiento es muy bueno.

·       Maquinarias disponibles y perspectivas: La mayoría de los contratistas de servicios cuenta con 2 a 3 tractores por empresa (sólo un caso no posee tractor). El promedio de potencia es de 100Hp y la antigüedad de los mismos es de la década del 70 y 80 (37%), de la década del 90 (19%) y en menor medida los pertenecientes a la década del 60 y 2000 (3%). En síntesis, se puede decir que los tractores son de potencia media y con una antigüedad elevada; sólo unos pocos contratistas han modernizado su equipamiento.

En lo referente a las sembradoras, el 38,4% de los contratistas poseen sembradoras directas de grano grueso, concentradas principalmente en los contratistas de la localidad de Berrotarán (67%).

La totalidad de los encuestados poseen máquinas cosechadoras de granos –una unidad por empresa– con una potencia promedio de 185 Hp. La antigüedad de las cosechadoras varía entre 1990 (40%), 1980 (34%) y 2000 (26%), hallándose las más nuevas y modernas en Alcira Gigena.

Con respecto a los vehículos de transporte, el 85% posee pick-ups y el 15% posee camión cerealero.

Con respecto a las perspectivas futuras de adquisición de maquinarias, el 77% de los contratistas piensan comprar maquinarias. Del total de las empresas, el 61% piensa cambiar las herramientas y sólo el 16% piensa acrecentar. En ambos casos, los implementos comprados serían usados, dando prioridad a las cosechadoras y luego a las sembradoras y tractores. El nivel de inversión promedia en los $53.000, de los cuales el 90% lo haría a través de facilidades otorgadas por concesionarios y vendedores.

·       Instalaciones disponibles y perspectivas: en ambas localidades, los contratistas consideran poseer instalaciones básicas (84,6%) y buenas (15,4%), con un promedio de 162 m2 techados, es decir son instalaciones de tamaño mediano a grande. El 54% de los contratistas piensan acrecentar las instalaciones ampliando las ya existentes o edificando nuevos galpones.

·       Reparación de maquinarias: A juicio de los contratistas, el 61,5% realizan por su propia cuenta la reparación compleja de su maquinaria, mientras que el 38,5% restante solamente refacciona lo simple. Generalmente, la reparación se realiza en las localidades de origen de los contratistas (Alcira Gigena y Berrotarán), en concordancia con la situación de que el 85% poseen taller-fijo y un 61% lo complementa con el taller móvil, desplazándolo según sus necesidades y lugar de trabajo.

·       Desplazamiento de maquinarias: El 73% de los contratistas encuestados se desplazan con las maquinarias por sus propios medios hasta el lugar de trabajo dentro de la misma área de residencia; si las distancias a recorrer superan los 300 Km., los contratistas utilizan vehículos transportadores (27%), ya que el costo es elevado ($4 a $6 por kilómetro recorrido).

·       Tecnología comunicacional en campaña: La totalidad de las empresas contratistas cuentan con telefonía celular para comunicarse durante la campaña laboral y aparece en segundo lugar el radio-teléfono como medio interno de comunicación entre jefes y empleados.

·       Asesoramiento tecnológico: El 92% de los contratitas de servicios reciben algún tipo de asesoramiento tecnológico, dentro de los cuales el 69% proviene del sistema privado, el 31% de otras formas y en ningún caso del sistema oficial.

Los agentes que prestan servicios de asesoramiento dentro del sistema privado, en porcentajes, son: concesionarias (90%) y cooperativas (10%).

Los agentes que prestan servicios dentro de otras formas son: colegas (57%), profesionales (29%) y exposiciones rurales (14%).

·       Nivel de acceso económico al mejoramiento tecnológico: Según la opinión de los propios contratistas, el 46,1% considera que su acceso al mejoramiento tecnológico es aceptable, mientras que un mismo porcentaje considera que el mismo es escaso; sólo el 7,8% de los contratistas piensa que poseen un buen nivel de acceso a la modernización tecnológica.

 

Tipo de servicios y vinculaciones económicas laborales

·       Servicios que presta: Los servicios que puede realizar un contratista de servicios son muy variados, entre ellos se encuentran la roturación, siembra, mantenimiento de los cultivos, cosecha de granos, preparación de reservas forrajeras, entre otros.

En esta investigación predominan dos de ellas, la siembra y la cosecha de granos. En el primer caso, el 30% de los contratistas prestan servicios de siembra directa de grano grueso (soja y maíz) y la mayor presencia se da en la localidad de Berrotarán (75%). En el segundo caso, la totalidad de los encuestados realizan cosecha de granos, ya sea grano fino y/o grueso. En la cosecha de grano fino, se destacan los cultivos de trigo, avena, trébol y cebada y la realizan el 61,5% de los contratistas. La cosecha de grano grueso la realizan todos los contratistas, o sea el 100%, en el cual predominan la soja, el maíz y el girasol.

·       Para quién trabaja: La mayoría de los contratistas de servicios trabajan para personas físicas o sociedades de hecho (92%); en segundo lugar, sociedad anónima o sociedad de responsabilidad limitada (38%); luego le siguen las cooperativas (15%) y por último los pools de siembra (8%).

·       Cómo se relaciona con los clientes: a juicio de los propios contratistas encuestados, ellos establecen vínculos comerciales con los clientes a través de la productores conocidos (92,2%) y en último lugar por medio de colegas (7,8%). Por lo tanto, la mayoría de los contratistas recurren a las redes sociales ya establecidas con anterioridad con productores amigos, que sirven de nexo para conseguir nuevos clientes o expandirse hacia nuevas zonas de trabajo.

 

Nivel de ingresos, costos financieros y gestión

·       Forma de pago por tipo de trabajo realizado

Cosecha:

El 62% de los contratistas cobra un monto fijo por hectárea trabajada; en este caso, quintales fijos por ha, y el 38% restante cobra por porcentaje de la producción. Para ambos casos, los valores varían según cultivo y el rendimiento por ha. A continuación se especifican los valores por cultivo (Cuadro 2):

 

Cuadro 2: Forma de pago por cultivo realizado

Cultivo

% de la producción

Qa. Fijos por ha.

Rendimiento por ha.

Soja

9

2

Hasta los 20 Qa/Ha de rinde se mantienen los valores. Luego el precio varía según el aumento del rendimiento por hectárea.

Maíz

7

7

Girasol

9.5

2

Trigo

 

2,5

Avena

 

2,5

Cebada

 

2,5

 

Siembra:

Para el caso de la siembra directa, los contratistas cobran un monto fijo en pesos por hectárea, el promedio ronda los $ 55/ha. Este precio puede variar si se fertiliza el cultivo al sembrarlo. Los principales cultivos realizados bajo siembra directa son soja, maíz y trigo.

·       Costo en porcentaje por trabajo realizado en relación con la ganancia en bruto: El costo incluye el gasto en combustible, mantenimiento de maquinarias, empleados, gastos domésticos, desplazamiento, entre otros. Según la opinión de los contratistas encuestados, en la cosecha el costo del trabajo asciende al 45 ó 50% de las ganancias, mientras que para la siembra el costo es un poco menor (40%).

·       Cantidad de Has. trabajadas por ciclo de cultivo y al año: en calidad de contratistas de servicios, la cantidad de has. anuales trabajadas promedia las 1690 has. Pero se diferencia en que en la localidad de Alcira Gigena los contratistas trabajan un promedio de 2300 has, cifra que supera ampliamente a las trabajadas por los contratistas de Berrotarán. Desagregando por ciclo de cultivo, hallamos que el cultivo de invierno ocupa un promedio de 516 has, realizado principalmente por los contratistas de Gigena, y el cultivo de verano promedia 1289 has.

·       Impuestos que paga como contratista: En todos los casos encuestados, coinciden en los impuestos que pagan como contratistas; éstos son: el impuesto a la ganancias (aportan el 10%), el impuesto a ingresos brutos (aportan el 3,5%) y el impuesto al valor agregado (10,5%).

·       Contratación de seguros:

Seguro del Equipo

El 54% de los contratistas posee seguro contra todo riesgo, con monto promedio de $2200 anuales, mientras que el 38% opta por el seguro contra terceros únicamente y el 8% no contrata seguro para el equipo.

Riesgo de Trabajo

El 61% de los contratistas contrata seguro de riesgo de trabajo para sus empleados, con un costo promedio de $140 mensuales. Este seguro, en el caso de los empleados temporarios, solamente se realiza por el tiempo de contrato del empleado.

Otros seguros

Muchos contratistas que tienen créditos bancarios son obligados a tomar un seguro de vida; en este caso, cubren el 30% de los encuestados.

 

·       Movimiento Financiero

Banco o Institución financiera con la que trabaja:

Del total de contratistas, el 53% trabaja con el Banco Provincia de Córdoba, el 46% con el Banco Nación Argentina y el 1% con el Banco Credicoop.

Solamente el 15% acude al crédito bancario, principalmente esto sucede dentro de los contratistas de Alcira Gigena con el objetivo de comprar maquinarias.

Registros administrativos-contables:

La totalidad de los encuestados poseen un contador que asesora y administra la contabilidad de la empresa.

Socio de cooperativas:

El 38,4% de los contratistas se encuentra asociado a una cooperativa agrícola, en este caso la Cooperativa Agrícola Berrotarán Ltda., ya que los asociados son todos de esta localidad. El 61,6% restante de los contratistas no son socios de ninguna cooperativa. Los principales beneficios que obtienen atañen a los combustibles, seguros y silos acopiadores, entre otros.

 

Tipo jurídico de los contratistas de servicios

En el 69% de las empresas encuestadas, los contratistas que participan en las mismas son “personas físicas”, es decir que hay un solo dueño en la empresa. El 31% restante se constituyen en “sociedad de hecho” con familiares. En este último caso, los vínculos societales se establecen con los hermanos.

 

Origen de cómo se inició en esta actividad y posterior evolución

·       Razones que motivaron el emprendimiento de esta actividad: Dentro de este apartado, se destacan varias opciones de las cuales son mayoritarias el haberse iniciado con el padre o como empleado del contratista (30%), ampliar ingresos económicos y de profesión agricultor (23%), por no poseer explotación agropecuaria pero de profesión agricultor (23%), incrementar ingresos por posesión de explotación pequeña (15%) y otras razones (8%). En síntesis, la mayor parte de los contratistas tienen su raíz en la actividad agraria, ya sea de forma directa, por haber sido agricultor, o indirectamente, a través de la familia.

·       Origen del capital para la comprar del equipo: El 61% de los contratistas obtuvo el capital base a través de las ganancias obtenidas como productor, el crédito bancario y la) venta del campo. El 9% lo hizo a través de la asociación de capitales con familiares y el 30% de otro origen (herencias, venta de camión, taller de electricidad).

·       Cómo evolucionó a posteriori: Del total de contratistas entrevistados, el 30% sigue con el mismo nivel de equipamiento y el 70% acrecentó. Desagregando este último porcentaje, encontramos que el 50% acrecentó mediante la intensificación del trabajo, 8% mediante la asociación con otros empresarios, 33% por medio de préstamos de instituciones financieras y el 8% de otras formas. En concreto, se observa una gran heterogeneidad de estrategias a fin de disponer del capital necesario para acrecentar el equipamiento.

 

Orientación futura en su actividad económica

Según la opinión de los contratistas, el 84,6% piensa ampliar el aprovechamiento económico. Éste se desagrega de la siguiente forma: el 69,4% sin modificar el esquema de trabajo a través de la intensificación del trabajo en la misma zona o ampliando la misma. El 15,2% de los contratistas modificaría el esquema por medio del arrendamiento accidental o especialización en un servicio. Solamente el 15,4% de los contratistas mantendrían el mismo nivel de aprovechamiento. Se evidencia en general una clara intencionalidad de parte de los contratistas de ampliar sus ingresos empresariales.

 

Perfil socio-laboral del contratista y familiares

Fuerza laboral familiar y familia dependiente

El total de la PEA, de ambas localidades, representa un 48,5% del total del NF, porcentaje relativamente menor en relación con el total de la familia dependiente (51,5%).

El total de la PEA se desagrega en la “PEA de servicios agropecuarios” que representa el 84% del total de la PEA. La misma está integrada, en primer lugar, por los padres jefes de familia; en segundo lugar, por los hijos varones y un remanente que corresponde a otros familiares; y por último, tenemos también una PEA que desempeña actividades no agropecuarias (todos son empleados que trabajan en tareas públicas o privadas) y la misma se limita a un 16%. Se observa que el peso laboral de los jefes de familia del conjunto de la PEA de servicios agropecuarios, es pronunciado (61,5%).

 

Ocupación de los familiares que trabajan con el contratista

Del total de familiares que trabajan con el contratista, el 10% se desempeña como capataz o encargado; el 60% se desempeña como operadores especializados en maquinarias: tractoristas y maquinistas; el 20% de los trabajadores realiza todo tipo de tareas, y el 10% realiza tareas administrativas. Estos dos últimos casos sólo se observan en la localidad de Berrotaran. El porcentaje de personas que trabajan como tractoristas o maquinistas es relevante, y está demostrando lo importante que es tener un conocimiento más específico para realizar tales tareas y el estar a cargo del manejo de la maquinaria, que en sí es la herramienta fundamental para la actividad del contratista.

 

Forma de remuneración de los familiares del contratista

 Del total de los familiares que trabajan con el contratista –hijos y hermanos del Jefe de Familia–, todos reciben un porcentaje del trabajo total que se realiza. En el caso de los hermanos, se reparte la ganancia por partes iguales; en el caso de los hijos, éstos reciben un 7% promedio de la actividad que se realiza en cada período de trabajo.

No se han registrado casos de familiares que trabajen con el contratista que perciban ingresos de monto fijo en dinero en ninguna de las dos localidades.

 

Condiciones de la vivienda móvil, tiempo de trabajo y zona de trabajo

 El 92% de los contratistas posee vivienda móvil, el 60% de las mismas está medianamente equipada; luego a las “bien” y “muy bien equipadas” le corresponde un 15% a cada una.

Con respecto al “tiempo de trabajo”, se deben diferenciar los distintos tipos de cultivos, según la época del año:

 

Cultivos de invierno (solamente cosecha)

Cosecha: los contratistas prestan el servicio de cosecha de granos de invierno durante los meses de noviembre a diciembre. Para el 55% de los contratistas, el tiempo de trabajo alcanza a un mes, mientras que el 23% de los contratistas prolongan su labor por dos meses.

Los principales cultivos recolectados por los contratistas son: el trigo, con el 84% del total cosechado, y la avena, con el 16%.

Cultivos de verano

Los contratistas que prestan el servicio de siembra, lo realizan durante los meses de septiembre a diciembre, meses que se consideran como óptimos para la siembra de los cultivos de maíz y soja. En general, el promedio de laboreo es de tres meses al año.

En el caso de la cosecha, el “tiempo de trabajo” se extiende entre los meses de febrero a julio, época en que los cultivos de girasol, soja y maíz llegan a su madurez fisiológica. Desagregando lo anterior, encontramos que el 76% de los contratistas trabaja de tres a cinco meses al año y el 24% lo hace durante cuatro meses. La totalidad cosecha soja (100%), el 76% realiza la cosecha de maíz y sólo el 15% recolecta girasol.

 

Se hace notar que se han observado tres casos de contratistas rurales que no trabajan con cultivos de invierno.

Durante el año, los contratistas trabajan como promedio cuatro meses y medio al año. Al trabajar con cultivos de invierno, dedican un promedio de 12 horas y media por día para actividades de siembra (sólo los contratistas de Berrotaran) y 14 horas por día para la cosecha. Al trabajar con cultivos de verano, dedican nueve horas y media por día sólo para la cosecha de los mismos.

En cuanto a la zona de trabajo, el 38,5% de los contratistas trabaja exclusivamente en la zona donde vive (Alcira Gigena-Berrotarán); el 15,5% trabaja fuera y en la misma zona; y el 46% trabaja exclusivamente fuera de la zona, en provincias como Córdoba, La Pampa y Salta. El mayor el porcentaje de contratistas que trabaja en otras zonas se presenta en la localidad de Alcira Gigena.

 

Vinculaciones, control del trabajo y tratamiento de las explotaciones

“El nivel de vinculación” o relación entre los contratistas está repartido en un 46% entre los que intercambian información sobre lugares de trabajo y precios, en otro 46% los que tienen poca relación con los colegas y en un 8% los que no intercambian ningún tipo de información. En general, todos los contratistas manifiestan no tener mucho contacto entre ellos.

Tanto en la localidad de Alcira Gigena como en Berrotarán, los contratistas manifestaron no estar afiliados a ninguna institución gremial, ya sea a nivel provincial como nacional. Llama la atención la desconexión que existe con el gremio de contratistas, Federación Argentina de Contratistas de Maquinarias (FACMA), con sede en Casilda.

En cuanto al control por parte de los productores del trabajo que realizan los contratistas, el 46% de los productores lleva a cabo un control alto, en el 38,4% el control es mediano y sólo en el 16% el control es bajo. En este último caso puede influir la confianza que se le tiene al contratista después de trabajar muchos años con el mismo productor.

También se debe considerar si los contratistas rurales tienen en cuenta el tratamiento ambiental que se debe hacer sobre el espacio de las explotaciones donde se trabaja. El 100% manifiesta que trabaja con cuidado en cuanto al tratamiento del suelo; el 48% evacua los desechos en tambores y el 52% en pozos. Si se comparan los porcentajes particulares de cada localidad, en Berrotarán se manifiesta tener un mayor control sobre el cuidado del medio ambiente.

Con respecto al cuidado de los caminos de acceso a la explotación y de las instalaciones (alambrados, cañerías) que en ellas se encuentran, el 100% manifiesta trabajar con el cuidado necesario y así evitar posibles daños que pueden resultar negativos para la próxima temporada de trabajo. Cabe aclarar que en este ítem la consulta se efectuó a los contratistas; queda pendiente la misma consulta a los productores agropecuarios.

 

Nivel de instrucción del total del núcleo familiar del contratista

Del total de contratistas de servicios jefes de familia considerados, el grado de instrucción alcanzado por los mismos es el siguiente:

Enseñanza primaria: el 69,5%, de los cuales ha completado el ciclo el 54,2%.

Enseñanza secundaria: el 30,5%, de los cuales ha completado el ciclo el 7,5%.

Con respecto al resto del núcleo familiar, donde se incluyen esposas, hijos y otros, encontramos que el nivel de educación alcanzado es el siguiente:

Enseñanza primaria: el 47%, de los cuales ha completado el ciclo el 28,5%.

Enseñanza secundaria: el 47%, de los cuales ha completado el ciclo el 18,5%.

Enseñanza terciaria/universitaria: el 6%, de los cuales ha completado el ciclo correspondiente el 4%.

Vemos que el grado de Instrucción general alcanzado y particularmente de los contratistas jefes es más bien limitado.

 

Perfil laboral de los trabajadores dependientes del contratista

·       Total de trabajadores dependientes: Del total de la fuerza laboral dependiente de los contratistas, el 60% son trabajadores permanentes y el 40% son trabajadores transitorios. Cada contratista tiene un promedio de 2 trabajadores y la residencia de los mismos coincide con la residencia del empleador.

·       Ocupación de los trabajadores permanentes: El 86% de los empleados permanentes se desempeña como operadores especializados (tractoristas y maquinistas); el 6,6% como jefe o capataz, y el 6,6% realiza trabajos generales. Dos de los trabajadores que se desempeñan como maquinistas también realizan trabajos de mecánica general o de mantenimiento en la localidad de Alcira Gigena.

·       Forma de remuneración de los trabajadores permanentes: En el período de la campaña agrícola a los empleados se les paga un porcentaje del trabajo total realizado, el cual varía según la actividad que desempeñe, por ejemplo a los maquinistas un 8% y a los tractoristas un 6%.

·       Aportes y contratos a trabajadores permanentes: a todos los empleados permanentes que trabajan con los contratistas se les efectúan los aportes jubilatorios y la obra social durante todo el año y en ningún caso cuentan con un contrato laboral formal.

·       Ocupación de los trabajadores transitorios: El 80% de los empleados transitorios son operadores especializados (tractoristas y maquinitas), con un promedio de tiempo de contratación de 6 meses al año. El 20% restante se dedica a trabajos generales, con un promedio de contratos de 3 meses. Generalmente, los trabajadores transitorios son siempre los mismos.

·       Forma de remuneración de los trabajadores transitorios: A todos los empleados transitorios se le paga por porcentaje del trabajo total realizado por campaña agrícola o ciclo de cultivo. Este porcentaje varía según la tarea realizada por el empleado, por ejemplo a los maquinistas se le paga el 8%, a los tractoristas el 7% y a los trabajadores generales el 6,5%.

·       Aportes y contratos a trabajadores transitorios: a la totalidad de los empleados los contratistas les efectúan los aportes jubilatorios y la obra social durante el período de trabajo y en ningún caso cuentan con un contrato laboral formal.

 

Conclusiones

De acuerdo con lo analizado, podemos resumir en forma muy sintética las características generales de los agentes productivos estudiados en los siguientes términos.

La presencia de una gran cantidad de contratistas de servicios en las dos zonas agropecuarias analizadas (Berrotarán y Alcira Gigena), con una amplia mayoría de residencia urbana. Un número no desestimable de contratistas de servicios que combinan sus tareas con otras funciones productivas agropecuarias.

Un nivel de equipamiento que en general fluctúa entre aceptable a bueno; la maquinaria disponible se puede considerar de potencia media. La edad del parque automotor es más bien antigua, no así el de las cosechadoras, que son más bien modernas. Es interesante observar que casi todos piensan renovar sus equipos. En general, disponen de un manejo tecnológico aceptable y un interés acusado por estar permanentemente actualizados.

Los servicios que prestan en la zona de estudio se limitan básicamente a la siembra y cosecha de granos. El nivel de ingresos –se debe tener en cuenta la actual bonanza de los precios de los granos–, a pesar de los altos costos operativos de las empresas, se puede considerar como muy rentable. La cantidad de hectáreas anuales promedio trabajadas por los contratistas (1690 has) es muy significativa.

Con respecto al tipo jurídico de la empresa de servicios, predominan notoriamente las que están a cargo de un “persona física”, o sea que hay un solo dueño de la empresa. En lo referente al origen de cómo el contratista se inició en esta actividad, vemos que las razones son muy variables, pero mayoritariamente predominan aquellas que se relacionan con una actividad agraria original, pero insuficiente para cubrir sus necesidades y expectativas económicas. En lo atinente a la orientación futura de su actividad económica, la amplia mayoría pretende acrecentar sus ingresos mediante la aplicación de diferentes estrategias empresariales.

El apoyo de la fuerza laboral familiar del contratista es más bien reducido, donde el peso laboral del jefe se torna esencial. La remuneración que reciben los familiares consiste en un porcentaje del trabajo total que se realiza.

Las condiciones de las casillas rodantes se pueden considerar como medianamente bien equipadas. Con respecto al total de meses trabajados en el año –sumando los cultivos de invierno y verano–, el promedio es de cuatro meses y medio, con un rango que fluctúa entre tres y nueve meses y medio. En cuanto a la zona de trabajo donde realizan sus tareas, se puede decir que la mitad trabaja en la zona donde vive y la otra mitad fuera de la misma, desplazándose por varias provincias.

En cuanto a los trabajadores dependientes del contratista, vemos que el promedio de esta fuerza laboral, por contratista, es más bien reducido (dos por empresa), con una predominancia no muy acentuada de trabajadores permanentes sobre los transitorios. La amplia mayoría de los mismos se desempeña como operadores especializados (tractoristas y maquinistas). A todos ellos, durante la campaña agrícola se les paga un porcentaje del trabajo total realizado.

En síntesis, podemos decir, en general, que los contratistas de servicios encuestados conforman unidades empresariales bien constituidas –aunque la mayoría no de grandes dimensiones–, con experiencia laboral y con éxito económico en el trabajo que realizan.

Corresponde reconocer que no cabe la menor duda de que los contratistas rurales contribuyen eficazmente a las modificaciones territoriales, o sea a la estructura agraria anteriormente descripta, sin ser los causantes verdaderos de este fenómeno, pero este aspecto del análisis queda pendiente para cuando estudiemos la demanda de estos servicios agrícolas por pare de los productores agropecuarios.

Por último, la fuerte incidencia del contratismo rural en las tareas agropecuarias, que en forma notoria las disminuye, convirtiéndolas en eficientes y altamente productivas, no soluciona otros tipos de problemas estructurales, como los medioambientales –aspecto que falta indagar en profundidad– y el de aquellos productores a quienes el mismo sistema de funcionalidad agropecuaria de alta exigencia tecnológica y de disponibilidad financiera retira de la escena productiva, convirtiéndolos ya sea en pequeños propietarios rentistas o directamente expulsándolos del sistema agropecuario.

 

Referencias bibliográficas

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Ponencia presentada en el Simposio Crisis Rural. Octavo Encuentro Internacional Humboldt. Colón, Entre Ríos, Argentina. Martes 26 de setiembre de 2006.