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Asunto:[encuentrohumboldt] 466/06 - NUEVOS ESCENARIOS EN EL ESPACIO RURAL DE LA PAMPA
Fecha:Martes, 31 de Octubre, 2006  01:04:42 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentrohumboldt @..................ar>

NUEVOS ESCENARIOS EN EL ESPACIO RURAL DE LA PAMPA

De chacareros a empresarios agropecuarios

 

Stella Maris Shmite

Departamento de Geografía

Facultad de Ciencias Humanas

Universidad Nacional de La Pampa

 

 

Procesos de cambio en el mundo rural

 

Durante el transcurso de las dos últimas décadas, en los espacios rurales de América Latina se ha desarrollado un dinámico proceso de transformaciones que se manifiestan en la organización de las producciones agrarias, en la orientación de la producción, en la participación en los mercados nacionales e internacionales, en la ocupación de la población económicamente activa (PEA) y sus vínculos con el espacio rural. Por el contrario, persisten problemas relacionados con la estructura de tenencia de la tierra y se ha acentuado la desigual capitalización y modernización, aspectos que obstaculizan el logro de la equidad en el escenario actual caracterizado por la globalización en todos sus aspectos (política, económica y cultural).

Un nuevo concepto, el de nueva ruralidad, se pone en juego para tratar de englobar e interpretar las nuevas realidades que se construyen en este contexto de cambio reciente, buscando explicaciones que superen la tradicional concepción rural-urbana como antagónica. La nueva ruralidad considera la multifuncionalidad del territorio y la importancia de la generación de ingresos extraprediales para el sostener la reproducción social. La pluriactividad es identificada con este proceso de emergencia de nuevas actividades que tienen lugar en el medio rural, las cuales pueden ser ejercidas tanto dentro como fuera de las explotaciones agropecuarias y estar o no relacionadas con la actividad agrícola tradicional. La pluriactividad es hoy la expresión más clara de lo que se denomina nueva ruralidad.

La relación campo-ciudad es ahora mucho más compleja. La vida rural, tradicionalmente asociada a la actividad agropecuaria, presenta hoy actividades mucho más heterogéneas donde se distinguen relaciones sociales diversas y con mayor vinculación entre el espacio rural y el espacio urbano. Se presenta una enorme interdependencia entre ambos espacios la que se manifiesta en las actividades productivas, en el lugar de residencia, en la movilidad espacial diaria, así como en la construcción de las relaciones sociales, económicas y políticas.

Otra forma conceptual de interpretar la ruralidad en Latinoamérica es presentar las unidades productivas diferenciadas por el dualismo campesinos-empresarios. Si se analizan las unidades productivas desde la perspectiva del proceso de capitalización de la actividad agropecuaria, intensificado por las actividades de los complejos agroindustriales, la unidad campesina se define como aquella que es sostenida por el productor y su  familia y que casi no han logrado capitalizarse, afectada en la mayoría de los casos por dificultades para reproducirse. En América Latina existe un número importante de productores familiares que reflejan estas características, cuyo número crece, cuyos recursos son limitados y decrecientes y su capacidad de producción para el autoconsumo es insuficiente. Desde esta perspectiva, el análisis del dualismo campesinos-empresarios, al tiempo de contraponer ambas categorías por referencia a su capitalización diferencial, a la diversidad de conductas productivas y acceso a recursos, incorpora otra dimensión de análisis que es la cuestión de inclusión-exclusión, tan presente en los debates actuales sobre las consecuencias de la globalización.

El análisis de la problemática rural latinoamericana desde la concepción de la nueva ruralidad incluye todos los procesos de cambio, incluso las dimensiones de inclusión-exclusión, por lo que se constituye en una categoría conceptual válida a la hora de analizar el espacio rural en sus diferentes escalas, siempre interrelacionadas. Desde esta mirada, en este trabajo se analizará el espacio rural de La Pampa, Argentina.

Con la intensificación del capital, la estructura agraria pasa a estar constituida por agentes económicos distintos  a los presentes en décadas anteriores. Esto se refleja en el posicionamiento de la actividad agrícola en relación con las demás actividades económicas en el conjunto de América Latina y la relación población urbana-rural.  En toda América Latina, la agricultura sigue siendo la actividad económica que genera mayor empleo, aunque hay una tendencia decreciente de la población activa dedicada a esta actividad. Mientras en 1985 la PEA ocupada en el campo era del 30%, pasó al 25% en 1990 y actualmente es del 19% (FAO, 2004).

Si se analiza el peso de la agricultura en el PIB, se presentan diferencias entre los países con agricultura de subsistencia frente a los países con una agricultura de mayor grado de industrialización. Así por ejemplo, México, Argentina, Cuba y Venezuela entre otros, tienen una participación de la agricultura en el PIB que oscila entre el 4% y el 6%, mientras que Guyana (48,3%), Paraguay (28.1%), Ecuador (22.9%) tienen índices de participación de la agricultura en el PIB muy elevados (FAO, 2004).

En relación con los cambios poblacionales, la tendencia en América Latina es hacia la reducción de la población rural. Es de destacar que, a diferencia de países africanos o asiáticos, el número de habitantes urbanos en Latinoamérica es mayor que el de habitantes rurales. Los porcentajes de población rural son incluso menores que en la mayoría de los países desarrollados. En América Latina la población rural en el año 2003 representaba el 22.6% de la población total mientras que en 1975 representaba el 37.6%.

En Argentina la relación población urbana-rural presenta un comportamiento similar a Latinoamérica. En 1975 la población rural representaba el 19.3% descendiendo en 2003 al 9.9%. (Informe Desarrollo Humano-PNUD-2005).

En Argentina la actividad agropecuaria siempre ha tenido un rol destacado en la estructura económica. Históricamente el país fue un proveedor importante de cereales y carnes a la economía mundial, junto con Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Estados Unidos. Este tipo de producción, centrada en la región pampeana, fue desarrollada desde sus inicios por productores familiares. Sostiene M. Teubal que en la década de 1960, las denominadas “propiedades rurales multifamiliares medianas y grandes” controlaban poco más de la mitad de la superficie agrícola y la producción, mientras que los “productores familiares pequeños y medianos”  ocupaban el 45% de la superficie agrícola y producían el 47% de la producción total. Estas cifras indican la importancia de los productores familiares (Teubal y Rodríguez, 2002).

Hacia 1970 se incorporan nuevas variedades de cereales y oleaginosas y se introduce la “doble cosecha”. Se comienza a reemplazar paulatinamente la alternancia de la producción agrícola con la ganadera, por una mayor “agriculturización” basada en dos cosechas anuales. A escala nacional comienza el auge de las oleaginosas, entre las que la soja se perfilaría como la más importante.

En la década de los ´90, se produce un importante “salto tecnológico” con la implantación de la semilla transgénica de soja, comercialmente denominada “RR”. La introducción de este novedoso paquete tecnológico aumentó la dependencia de los agricultores respecto a las grandes empresas transnacionales proveedoras de semillas e insumos. La combinación de trigo-soja, el cultivo de girasol y también el cultivo de maíz con variedades híbridas y/o transgénicas, se constituyeron en el eje central de la producción de la región pampeana.

La creciente concentración y centralización del capital orientado al Complejo Agroindustrial (CAI), así como también en la provisión de semillas y otros insumos agropecuarios, incidió fuertemente en los productores agropecuarios. Como  consecuencia los productores y fundamentalmente, los pequeños y medianos productores familiares, pierden su autonomía de gestión y su capacidad para negociar en términos favorables el valor de la producción. También disminuye su capacidad para tomar créditos, al tiempo que se ven “obligados” a incorporar nuevas semillas y nuevas prácticas productivas, en un contexto que impone la necesidad de aumentar la productividad y la competitividad.

Estas profundas transformaciones han provocado la disminución de la agricultura familiar, característica del agro argentino en décadas anteriores a los ´90.  Las explotaciones agropecuarias (EAPs) que desaparecen son fundamentalmente las pequeñas y medianas. Entre los Censos Agropecuarios de 1988 y 2002 se registró un disminución de  87.688 EPAs, básicamente situadas en el estrato de 200 has. Se observa un aumento de las EAPs de más de 500 has y particularmente aumenta el estrato comprendido entre las 1000 y las 2500 has. Ese aumento de la escala de producción conduce a la pérdida  de la agricultura familiar. Sostiene M. Teubal que el campo se está transformando, estamos frente a un proceso de agriculturización sin agricultores.

Otra consecuencia de este proceso se relaciona con el corrimiento de la frontera agrícola hacia espacios “marginales” para la agricultura, tradicionalmente ganaderos  o espacios considerados hasta el momento como “no agropecuarios”.

 

 

Mucho “campo” y pocos “chacareros”

La unidad espacial, objeto de análisis en este trabajo, es el espacio agropecuario de mercado, localizado en el este y centro-este de la provincia de La Pampa (Argentina). En este espacio rural, el análisis de la relación entre la evolución de la población rural y el número de EPAs (Explotaciones Agropecuarias), según los datos de los Censos de Población de 1991 y 2001 y los Censos Agropecuarios de 1988 y 2002,  permite identificar las transformaciones relacionadas con la organización de la agricultura y su impacto en la construcción social del territorio. 

Si se compara la cantidad de EAPs existentes en el año 2002  con relación al año 1988, se observa una importante reducción del total de EAPs en el espacio agropecuario de mercado, cuyos valores absolutos indican la existencia de 877 propiedades rurales menos en el período considerado, lo que en términos relativos representa una disminución del 11.57% de las EAPs para el conjunto de departamentos seleccionados, ubicados en el este y centro-este de La Pampa (Cuadro Nº 1- Anexo).

            Casi todos los departamentos presentan una marcada disminución del número de EAPs, con valores absolutos que oscilan entre 167 (Conhelo) y 15 propiedades (Hucal). Los departamentos que presentan los mayores valores absolutos de disminución de propiedades son Conhelo (-167)  y Rancul (-130), lo que en términos relativos representan una disminución de un 21.83% y un 24.71% respectivamente, de propiedades agropecuarias entre los años 2002 y 1988.

            Los departamentos localizados en el borde nororiental de la unidad de análisis, en el límite de la provincia de Buenos Aires, también presentan una reducción considerable del número de EPAs. Se destaca el departamento Catriló donde se presenta la reducción más elevada en términos relativos (- 26.07%) de todo el espacio agropecuario, le siguen Maracó (-18.94%), Chapaleufú (14.97%), Quemú-Quemú (-14.25%) y Atreucó  (-15.26%).

            En cuanto a la evolución de la población, existe una correlación ente la reducción del número de EAPs y la disminución de la población rural en el área de estudio, aunque ésta no constituye la única variable a tener en cuenta al analizar la reducción de la población rural.

De acuerdo a los datos del Censo 2001, el espacio agropecuario de mercado concentra el 95.40 %  del  total  de  población  de  la  provincia,  lo  cual demuestra claramente el dinamismo socio-económico que presenta este  espacio en  relación con el resto del territorio. Es importante considerar que del total de habitantes del espacio en estudio (284.973 hab.) sólo el 5.9 % vive en el campo. En el período intercensal considerado se observan departamentos que han perdido más del 40 % de su población rural, tal es el caso de Trenel (-48.60%), Atreucó (-44.19%), Rancul (-43.30%), Chapaleufú (-42.12%), Realicó (-41.52%) y Capital (-40.85%). Le siguen en importancia con valores elevados de reducción de población, Caleu Caleu (-39.56%), Quemú-Quemú (-39.47%), Hucal (-37.07%), Loventué (-35.83 %), Catriló (-34.92 %) y Conhelo (-33.50%).

Hay que destacar que la población total del espacio agropecuario de mercado aumentó un 14.97% entre 1991 y 2001 (37.117 habitantes). Por el contrario, en igual período, la población rural disminuyó un 33.90% (8.765 habitantes), registrándose valores negativos en todos los departamentos de la unidad de estudio (Cuadro Nº 2 – Anexo).

            Estos datos ponen de manifiesto el notable despoblamiento del espacio rural. En todos los departamentos analizados disminuyó la población rural, algunos departamentos presentan una reducción de su población total y en la mayoría de los departamentos, el crecimiento de la población total es limitado. Esto último está indicando que no sólo se esta despoblando el campo sino también los centros urbanos del espacio agropecuario de mercado, es decir que van desapareciendo los “pueblos”. Los únicos departamentos que presentan un crecimiento notable de su población total son el Departamento Capital, que aumenta su población en 18.881 habitantes, y Maracó que aumenta en 10.293 habitantes. Santa Rosa, cabecera del departamento Capital, es la ciudad que concentra la mayor parte de la población del departamento, en el campo sólo se registraron 921 habitantes (0.9%) en el último censo. La ciudad de General Pico concentra la mayor parte de la población del departamento Maracó, siendo la población rural de 1271 habitantes (2.3%).  

 

 

Reordenamiento de las relaciones productivas: agricultura vs ganadería

 

Es significativo el avance del proceso de agriculturización en todo el espacio agropecuario de mercado pero especialmente, en los departamentos localizados en el área del caldenal.  Es en esta zona donde se registran aumentos considerables de la superficie sembrada con cereales y especialmente, con oleaginosas.

            Esta intensificación de la agricultura se produce en EAPs que tuvieron anteriormente un sistema de explotación mixta (agrícola-ganadera). Este sistema demostró ser menos vulnerable a las variables económicas y más adecuado a las características agroecológicas, teniendo en cuenta que el espacio agropecuario de La Pampa es marginal dentro de la fértil llanura pampeana de Argentina.

            La incorporación de tecnología y el cambio de gestión empresarial juegan un papel fundamental en esta transformación del espacio rural cuya  consecuencia es el aumento de la productividad. Este proceso de mutaciones está acompañado por una tendencia a la disociación entre agricultura y ganadería. Estas actividades agrarias ya no son complementarias como en décadas anteriores. Hoy compite la producción de granos con la producción de carne en busca de una mayor y más rápida rentabilidad.

La expansión que presenta el cultivo de oleaginosas en la provincia de La Pampa sólo puede interpretarse en el marco de la creciente articulación entre producción primaria, complejo agroindustrial y demanda mundial. Esta articulación ha provocado modificaciones en la estructura productiva del espacio agrario, modificaciones puntualmente focalizadas en la producción primaria, dado que la producción de granos oleaginosos se destina básicamente al mercado nacional e internacional. A escala local existe una industrialización de la producción oleaginosa.

Es importante destacar que en departamentos tradicionalmente orientados a la ganadería, se presenta un incremento significativo de la superficie sembrada con oleaginosas con valores relativos superiores al 250%. (Cuadro Nº Anexo). Es el caso de Loventué (300.44%), Utracán (248.38%), Hucal (269.71%) y Toay (140.97%). Aunque en términos absolutos, en conjunto estos tres departamentos representan unas 9.000 hectáreas destinadas anualmente al cultivo de oleaginosas, no hay que desestimar la relevancia que tiene la puesta en producción de tierras que corresponden a la región agroecológica del caldenal (Cuadro Nº 3 – Anexo).

Es notable el aumento de la cantidad de hectáreas sembradas con oleaginosas en el año 2002, en el este del espacio agropecuario de mercado, constituido por departamentos tradicionalmente orientados a una producción mixta (agrícola-ganadera). Es el caso de los Departamentos Capital (280.38%), Quemú-Quemú (176.48%), Realicó (149.31%), Maracó (127.47%), Rancul (108.22%) y Guatraché (102.34%).

En cuanto a la superficie sembrada con trigo, el espacio en estudio muestra una tendencia decreciente de las hectáreas dedicadas a este cultivo, tendencia que tiene su correlato con el comportamiento de este cultivo a escala nacional. Sin embargo, es conveniente tener en cuenta que si bien ha disminuido la superficie sembrada, se destaca el aumento de los rendimientos por hectárea, siendo el aumento del orden del 60% para el período 1993 -2001 en comparación con la década anterior, para el espacio agropecuario de mercado.

Cabe destacar que algunos departamentos, tradicionalmente productores de cereales, redujeron la superficie sembrada en valores relativos superiores al 20% entre 1988 y 2002. Es el caso de los departamentos Hucal (-34.23%), Rancul (-32.89%), Chapaluefú (-23.31%) y Trenel (-22.25%), entre otros. Se observa que departamentos localizados en el área del caldenal, tradicionalmente orientados a la producción ganadera, presentan un aumento muy importante de la superficie sembrada con cereales para grano. Esto implica la roturación anual para implantar un cultivo de cosecha en un área de considerable fragilidad agroecológica (Cuadro Nº 4 – Anexo).

En La Pampa la actividad ganadera relacionada con la cría e invernada de vacunos es la actividad más importante en comparación con otros tipos de ganado. Las demandas del mercado nacional y mundial posicionan a este territorio con un rol protagónico importante en las exportaciones de carnes del país. Para el año 2001 el stock ganadero de La Pampa representaba el 6.5% del total del país (ENA 2001).

Se observa un aumento del stock de ganado bovino entre 1988 y 2002. Este aumento en términos relativos es del 17.25% para el conjunto de departamentos incluidos en el área de estudio. Exceptuando el Departamento Cahapaleufú, que presenta una reducción del stock (-9.01%), en el resto de los departamentos aumenta el número de cabezas de ganado en valores que oscilan ente el 1.99% (Catriló) y el 52.08% (Realicó). En el área oriental de la unidad de estudio, corresponde destacar el incremento que se presenta en el Departamento Realicó, y también en Trenel (26.29%), Maracó (23.76%) y Quemú-Quemú (25.31%), ya que tradicionalmente, estos departamentos han tenido una orientación más definida hacia la agricultura de cosecha (Cuadro Nº 5 - Anexo).

            Todos los departamentos localizados en el área del caldenal  presentan un aumento significativo del número de cabezas. Se presentan incrementos notables en los departamentos dedicados a la ganadería de cría, tales como Loventué (41.96%%), Utracán (28.19%) y Hucal (12.92%).

            El espacio agropecuario de mercado presenta una diferenciación espacial de las actividades ganaderas, relacionada con las características agroecológicas. El área oriental (estepa) se caracteriza por un predominio de la actividad de re-cría e invernada, ya que es reducido el número de vacas de cría en los rodeos de esta zona. Esta especificidad de la región oriental se relaciona con las condiciones agroecológicas favorables para la implantación de pasturas artificiales, predominando la producción de carne para consumo en competencia con la agricultura de cosecha.

            El oeste del área de estudio (caldenal) se caracteriza por un predominio de rodeos de cría en relación con las fortalezas ambientales que brinda el bosque de caldén para el desarrollo de esta actividad, constituyendo la zona de cría por excelencia.

 

 

 

Cambios en la construcción social del territorio: “empresarización del agro”.

 

La espacialidad social construida por los productores tradicionales, la que deriva en una identidad específica,  se encuentra en confrontación con los intereses de los “nuevos productores” o “empresarios agropecuarios”. La significación y la imagen que tienen internalizada los productores tradicionales, también denominados “chacareros” se manifiesta a través del fuerte arraigo a la tierra, a “su tierra”. Esta estrecha relación entre el productor y su establecimiento rural se está desarticulando paulatinamente frente a las nuevas estrategias productivas y, particularmente, frente a las nuevas formas de relación entre el capital y la tierra implementadas por los empresarios agropecuarios.

En la medida que el “chacarero” es sustituido por “empresarios” estamos en presencia de un proceso de redefinición de las representaciones identitarias en relación con el espacio rural. La globalización actual conlleva a la transformación de espacios productivos que hasta muy recientemente obraron como formadores unívocos de identidad. En la construcción del territorio interactúan tres dimensiones de procesos sociales. En primer lugar, los procesos locales que definen las características singulares de la identidad territorial. En segundo lugar, los procesos nacionales y por último, los procesos globales que atraviesan el plano local actuando de manera diferenciada, pero siempre presentes en la articulación y construcción del espacio local. La transversalidad de estos procesos y particularmente, la articulación de lo local con procesos de mayor escala, le confiere al espacio agrario pampeano signos que se manifiestan en la configuración espacial. Así, se puede decir que la globalización se “localiza” cuando el comportamiento y la conducta de los individuos presentan signos globales. Cuando estos signos superan a los tradicionales estamos presenciando el inicio de un proceso de construcción de una nueva identidad y una redefinición de las tramas sociales, así como nuevos roles en los actores.

El modo de vida tradicional del espacio agropecuario pampeano se está transformando. El sentido de pertenencia territorial de los tradicionales productores “chacareros” está siendo reemplazado por nuevas formas de interacción socio-espacial implementadas por los productores empresarios.

 

 

Identidad y ruralidad

 

El espacio en estudio es un territorio que representa una comunidad de intereses donde los actores sociales intervinientes le han dado un determinado uso y significación que lo diferencia marcadamente del resto de la provincia. Esto se relaciona con la constitución simbólica de la sociedad a la que refiere Ariño cuando afirma “que no es posible expresar la estructura al margen de la cultura, lo material al margen de lo ideal; que no es posible explicar el comportamiento humano sin tener en cuenta que los actores sociales, además de posiciones en redes y estructuras, además de individuos racionales y maximizadores, son agentes productores de significado, usuarios de símbolos, narradores de historias con las que producen sentido e identidad. Símbolos, significados e historias con recursos con los que unas veces se orientan y otras se pierden, con los que se comunican y confunden; con los que sueñan, juegan, aman, organizan su existencia y anhelan la utopía, subliman sus frustraciones, trabajan y se alienan o construyen barreras para cortar el ascenso social. Símbolos e historias que pueden convertirse, pervertirse, subvertirse y que constituyen una dimensión o un ingrediente sustantivo de la realidad social” (Ariño, 1997: 9-10).

En la provincia de La Pampa se desarrollaron desde fines del siglo XIX hasta la actualidad, cambios socio-productivos que abarcan una compleja y amplia gama de variables que articulan los procesos de construcción social del espacio. El comportamiento evolutivo del espacio agropecuario de mercado permite identificar los diversos procesos sociales desarrollados sobre el territorio los cuales han favorecido la sedimentación y creación de significados que están presentes en la configuración actual del espacio. Para comprender esta configuración no deben dejarse de lado acciones previas cuyos signos prevalecen y aún intervienen en la actual interacción entre  comunidad y territorio.

La comunidad rural del espacio agropecuario de mercado, fue construyendo un  territorio con características particulares. Las profundas y continuas transformaciones experimentadas por el espacio rural pueden ser ordenadas para su interpretación en unidades temporales que se diferencias por eventos específicos,  los cuales marcan la trayectoria de cambios vivenciada por la comunidad rural. En cada unidad temporal, los procesos sociales generan determinados usos y significaciones que van sedimentando la identidad rural. “Las personas, los grupos y las sociedades que interactúan perciben, significan, construyen y usan el tiempo, el espacio, el medio ambiente, las relaciones humanas, las tecnologías, de los modos más diversos”(A. Grimson, 2000 : 57-58). El mismo autor sostiene que las “unidades socio-culturales” son complejas, diversas y cambiantes. Las diferencias se procesan en situaciones de interacción porque los actores sociales cambian sus concepciones culturales a lo largo de su vida como resultado de la interacción con otros grupos u otras personas con concepciones diferentes. En cada momento histórico, estas situaciones de interacción dejan su impronta pues la identidad es internalizada e incorporada con un sentido común muy fuerte.

            La actividad del campo se define por la relación con la tierra, por lo que el vínculo del productor con la tierra tiene raíces profundas. Esa relación define un modo de ser individual, familiar y comunitario con una especificidad y una particular trayectoria de construcción social que se relaciona con el entorno, con el “lugar”. Los productores tradicionales recibían como herencia más que pertenencias o bienes materiales. Heredaban prácticas y saberes acumulados a través del tiempo en el espacio cotidiano de convivencia. Esos saberes y prácticas que evolucionaron adaptándose a las necesidades de los individuos y su entorno, conforman su identidad. La actividad agraria con su tradición y sus costumbres se refleja en las formas de vida no sólo en relación con el establecimiento agropecuario sino con el “vivir” en un núcleo de relación en torno al “pueblo” o núcleo urbano inmediato. Este sitio se representa como un lugar de convivencia  comunitaria, con una historia propia y compartida, con fuertes lazos de continuidad generacional. Por otra parte, hay una relación de vecindad que involucra relaciones comunitarias con actividades compartidas (yerras, carneadas, doma, etc.). Este espacio compartido tiene una riqueza identitaria bien definida, pues la interacción no es sólo material sino que es relacional (M. Santos, 1996).

Las transformaciones socio-económicas ocurridas en décadas recientes, con los cruces de escalas (global, regional y local) impuestos por la globalización actual, tienen un fuerte impacto sobre la comunidad rural impulsando los cambios en la vida cotidiana y en la identidad rural.

 

 

 

Algunas reflexiones para un final abierto

 

            Las transformaciones a escala global y a escala local del sistema agroalimentario, así como las políticas neoliberales que acompañan este proceso en las últimas décadas y particularmente durante la década de los noventa, han provocado cambios en la estructura productiva y social del sector agropecuario de la provincia de la Pampa. En síntesis, los cambios abordados en este trabajo se centralizan en las siguientes variables:

  • Escala productiva: se observa una importante reducción del número de explotaciones cuyos valores absolutos revelan la existencia de 877 propiedades rurales  menos entre 1988 y 2002, lo que representa una disminución del 11.57% en el conjunto de departamentos que constituyen el área de estudio. La mayor disminución se concentra en aquellos estratos ubicados por debajo de las 500 hectáreas.
  • Población rural: si bien la población total del área de estudio aumentó un 14.97% entre 1991 y 2001, la población rural disminuyó un 33.90%. Los departamentos seleccionados como unidad de estudio concentran el 95.40% de la población total de la provincia, aunque es importante considerar que de ese total de habitantes sólo el 5.9% vive en el campo.
  • Producción agrícola: en los departamentos incluidos en el área de estudio la superficie sembrada con oleaginosas muestra un incremento que representa un 93.34% entre 1988 y 2002. Los mayores aumentos en la cantidad de hectáreas sembradas con oleaginosas se producen en aquellos departamentos que tradicionalmente tenían una producción mixta (agrícola-ganadera).
  • Producción ganadera: se presenta un aumento del numero de cabezas de ganado bovino entre 1988 y 2002. Este aumento es del 17.25% para el conjunto de departamentos incluidos en el área de estudio.

 

El aumento de las hectáreas sembradas, la recuperación del stock de ganado bovino, las cosechas record y en definitiva, el aumento de las exportaciones de materias primas agropecuarias desde la provincia de La Pampa al mercado nacional e internacional, constituyen una cara de la moneda. Sin embargo, durante los años ochenta y particularmente durante los noventa, la consolidación de un “modelo productivista” indujo a la pérdida de participación de los “chacareros” en los procesos productivos, los cuales están inmersos en situaciones socio-productivas donde la persistencia y la viabilidad de sus explotaciones agropecuarias es crítica. En este contexto se identifican productores con distintos niveles de vulnerabilidad.

Los cambios en el modelo de producción afectan el modo en el que los “chacareros” desarrollan la organización  productiva de “su campo”. Las estrategias de articulación con el mercado son variables y su eficacia esta relacionada con las características del productor y de su núcleo familiar, en su rol de actores sociales que deben organizar las condiciones de producción de las explotaciones agropecuarias, en un contexto muy dinámico de profundas transformaciones.

La comunidad rural muestra la emergencia de nuevas configuraciones rurales que dan cuenta de un cambio sustancial en la interacción entre los actores y entre éstos y el territorio. En este escenario las estrategias de articulación productiva al interior del establecimiento y en relación con el mercado, pueden ser exitosas o no, y esto dependerá de la manera en que los actores utilicen sus capacidades productivas en función de las demandas de la economía capitalista.

 

 

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-MANZANAL, M. y  ROFMAN, A. (1.989): Las  economías  regionales  en  la Argentina  Crisis y políticas de desarrollo. Centro Editor de América Latina, Bs.As.

-MINSBURG, N. y VALLE, H. (Coord.)(1.995): El impacto de la globalización. La encrucijada económica del siglo XXI. Editorial Letra Buena, Bs. As.

-MORELLO, J.;RODRIGUEZ, A. y PENGUE, W. (2004): Bonanza rural, frontera agropecuaria y  riesgos socio-ambientales en el MERCOSUR. Revista FRONTERAS, Gepama, 

-PAZ, R. (1.997): Pobreza  rural,  campesino  y  medio  ambiente.  Su  análisis en un contexto  globalizado. Revista Realidad Económica Nº 152. Buenos Aires.

-PENGUE, W. (2002): Lo que el Norte le debe al Sur. Comercio desigual y “deuda ecológica”. Le Monde Diplomatique, Bs. As., abril. Pág. 6-7.

-PENGUE, W. (2003): El vaciamiento de “las pampas”. Argentina: síntomas de un país desquiciado. Le Monde Diplomatique, Bs. As., mayo. Pag. 11.

-PLIHON, Dominique (2003): El nuevo capitalismo. Editorial S XXI, México.

-RAPOPORT, Mario (2.000): Historia Económica, política y social de la Argentina (1.880- 2.000). Editorial Macchi, Bs. As.

-REVISTA CHIAPAS Nº 15 (2003): ¿Globalización sustentable? Por Urich Brand y C. Görg (pág.67). Editada por CLACSO, México.

-SANCHEZ, J.E. (1.991): Espacio, economía y sociedad. Siglo XXI, Madrid, España.

-SHIVA, BANDANA (2003): Cosecha robada. El secuestro mundial de alimentos. Editorial Paidós, Buenos Aires.

-SHMITE, Stella M (1997): La producción de oleaginosas en la provincia de La Pampa: 1970 -1994. Revista Huellas (ISSN 0329-0573) Instituto de Geografía, Facultad de Ciencias Humanas-UNLPam.

-TEUBAL, M. (1995): Globalización y expansión agroindustrial. Editorial Corregidor, Bs Aires.

-TEUBAL; M. (2002): Agro y alimentos en la globalización: una perspectiva crítica. Editorial La Colmena, Buenos Aires. UBA.

DOCUMENTOS Y PUBLICACIONES OFICIALES:

-REPAGRO (Registro Provincial de Productores Agropecuarios). Ministerio de Asuntos Agrarios, provincia de La Pampa. Ediciones 1.991- 2001.

-ESTADISTICAS DE PRODUCCION DE CEREALES. Dirección de Estadísticas y Censos, Gobierno de la provincia de La Pampa, 1.990-2.003.

-INTA. Diversas publicaciones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

-INDEC – Publicaciones de Censos Nacionales Agropecuarios y Censos de Población.

-CARTAS CATASTRALES – Dirección de Catastro, Gobierno de La Pampa.

 

 

 

 

 

 

 

ANEXO – INFORMACION  ESTADÍSTICA

 

Cuadro Nº 1: Cantidad de Explotaciones Agropecuarias (EPAs) 1988-2002

DEPARTAMENTOS
DEL ESPACIO
AGROPECUARIO
DE MERCADO

CNA 1988

CNA 2002

VARIACIÓN INTERCENSAL

Absoluta

Relativa

  CHAPALEUFÚ

461

392

- 69

- 14,97 %

  MARACÓ

359

291

- 68

- 18,94 %

  QUEMÚ QUEMÚ

477

409

- 68

- 14,25 %

  REALICÓ

535

483

- 52

- 9,72 %

  RANCUL

526

396

         - 130

- 24,71 %

  TRENEL

544

456

- 88

- 16,17 %

  CONHELO

765

598

          - 167

- 21,83 %

  CAPITAL

403

361

- 42

- 10,42 %

  TOAY

336

315

- 51

- 15,18 %

  CATRILO

372

275

- 97

- 26,07 %

  ATREUCÓ

524

444

- 80

- 15,26 %

  GUATRACHÉ

685

744

  59

    8,61 %

  HUCAL

541

526

- 15

   - 2,77 %

  CALEU CALEU

233

213

- 20

   - 8,58 %

  LOVENTUÉ

344

349

    5

      1,43 %

  UTRACAN

476

452

- 24

    - 5,04 %

TOTAL

7.581

6.704

- 877

   - 11,57 %

Fuente: Elaboración propia en base a datos del CNA 1988 y del CNA 2002.INDEC.

 

Cuadro Nº 2:   Población total y rural. 1991 - 2001

DEPARTAMENTOS
DEL ESPACIO
AGROPECUARIO
DE MERCADO

CENSO 1991

CENSO 2001

VARIACIÓN  INTERCENSAL DE LA POBLACIÓN RURAL

Total

Rural

Total

Rural

Absoluta

Relativa

  CHAPALEUFÚ

9.948

  1.498    (15,0 %)

10.726

     867    (8,0 %)

- 631

- 42,12 %

  MARACÓ

44.239

  1.616    (3,6 %)

54.532

  1.271    (2,3 %)

- 345

- 21,35 %

  QUEMÚ QUEMÚ

8.709

   1.130    (12,9 %)

8.720

     684    (7,8 %)

- 446

- 39,47 %

  REALICÓ

14.006

  1.604    (11,4 %)

15.301

     938     (6,1 %)

- 666

- 41,52 %

  RANCUL

9.954

  2.534    (25,4 %)

10.572

  1.437    (13,5 %)

- 1097

- 43,30 %

  TRENEL

5.474

  1.529    (27,9 %)

5.320

     786    (14,7 %)

- 743

- 48,60 %

  CONHELO

14.088

  2.477    (17,5 %)

14.527

  1.647    (11,3 %)

- 830

- 33,50 %

  CAPITAL

78.057

  1.557    (1,9 %)

96.938

     921    (0,9 %)

- 636

- 40,85 %

  TOAY

6.858

  1.273    (18,5 %)

9.300

  1.112   (19,11 %)

- 161

- 12,65 %

  CATRILO

6.189

  1.283    (20,7 %)

6.727

     835    (12,4 %)

- 448

- 34,92 %

  ATREUCÓ

9.803

  1.575    (16,0 %)

10.134

     879    (8,6 %)

- 696

- 44,19 %

 GUATRACHÉ

9.418

  2.932    (31,1 %)

9.306

  2.496    (26,8 %)

- 436

- 14,87 %

  HUCAL

8.009

  1.462    (18,2 %)

7.827

     920    (11,7 %)

- 542

- 37,07 %

  CALEU CALEU

2.048

     728    (35,5 %)

2.040

     440    (21,5 %)

- 288

- 39,56 %

  LOVENTUÉ

8.089

  1.161    (14,3 %)

8.537

     745    (8,7 %)

- 416

- 35,83 %

  UTRACAN

12.967

  1.490    (11,4 %)

14.466

  1.106    (7,6 %)

- 384

- 25,77 %

TOTAL

247.856

 25.849  (10,42 %)

284.973

 17.084   (5.9 %)

  - 8.765

- 33,90 %

  LA PAMPA

260.034

  29.996   (11,5 %)

298.745

 21.248   (7,1 %)

- 8.748

- 29,16 %

 Fuente: Elaboración propia en base a datos del los Censos Nacionales de Población y Vivienda 

               1991 y 2001. INDEC.

             

 

Cuadro Nº 3: Superficie sembrada con oleaginosas  (en has)

DEPARTAMENTOS
DEL ESPACIO
AGROPECUARIO
DE MERCADO

CNA 1988

CNA 2002

VARIACIÓN INTERCENSAL

Absoluta

Relativa

  CHAPALEUFÚ

25.085

48.673

23.588

94,03 %

  MARACÓ

21.304

48.461

27.157

127,47 %

  QUEMÚ QUEMÚ

16.296

45.105

28.805

176,48 %

  REALICÓ

13.369

33.331

19.962

149,31 %

  RANCUL

25.973

54.081

28.108

108.22 %

  TRENEL

12.095

18.872

   6.777

56,03 %

  CONHELO

22.525

40.507

17.982

79,83 %

  CAPITAL

   8.061

30.663

22.602

280,38 %

  TOAY

   3.439

  8.287

   4.848

140,97 %

 CATRILO

26.203

17.672

- 8.531

   - 32.55 %

  ATREUCÓ

23.876

32.777

   8.901

37,28 %

  GUATRACHÉ

   7.768

15.718

  7.950

102,34 %

  HUCAL

     175

    647

    472

269,71 %

  CALEU CALEU

         0

      0

       0

  0

  LOVENTUÉ

      226

    905

    679

300,44 %

  UTRACAN

  2.164

7.539

  5.375

248,38 %

TOTAL

            208.559

           403.238

194.679

93,34 %

Fuente: Elaboración propia en base a datos del CNA 1988 y del CNA 2002.INDEC.

 

 

 

Cuadro Nº 4: Superficie sembrada con cereales para grano * (en has)

DEPARTAMENTOS
DEL ESPACIO
AGROPECUARIO
DE MERCADO

CNA 1988

CNA 2002

VARIACIÓN
INTERCENSAL

Absoluta

Relativa

  CHAPALEUFÚ

33.527

25.711

- 7.816

-  23,31 %

  MARACÓ

34.899

29.950

-4.949

-  14,18 %

  QUEMÚ QUEMÚ

28.214

35.882

   7.668

   27,17 %

  REALICÓ

31.411

33.935

   2.524

     8,03 %

  RANCUL

67.892

45.564

- 22.328

- 32,89 %

  TRENEL

40.982

31.864

- 9.118

- 22,25 %

  CONHELO

87.030

74.600

- 12.430

- 14,28 %

  CAPITAL

42.372

58.100

  15.728

    37,11 %

  TOAY

27.185

18.706

 - 8.479

-  31,19 %

  CATRILO

41.572

28.836

- 12.736

-  30,64 %

  ATREUCÓ

61.801

47.927

- 13.874

-  22,45 %

  GUATRACHÉ

58.465

65.265

    6.800

    11,63 %

  HUCAL

45.864

30.164

- 15.700

-  34,23 %

  CALEU CALEU

  3.996

  3.380

    -  616

-  15,39 %

  LOVENTUÉ

  5.872

  9.110

    3.238

    55,14 %

  UTRACAN

22.386

19.736

 - 2.650

-  11,84 %

TOTAL

633.468

558.730

- 74.738

-  11,80 %

* Incluye tanto los cereales para grano de cosecha fina (trigo, avena, centeno, cebada) como los cereales para grano de cosecha gruesa (maíz, sorgo).

 

Fuente: Elaboración propia en base a datos del CNA 1988 y del CNA 2002.INDEC.

 

 

Cuadro Nº 5 : Ganado Bovino (número de cabezas)

DEPARTAMENTOS 
DEL ESPACIO
AGROPECUARIO DE MERCADO

CNA 1988

CNA 2002

VARIACIÓN INTERCENSAL

Absoluta

Relativa

  CHAPALEUFÚ

215.562

196.133

     - 19.429

   -  9,01 %

  MARACÓ

193.614

239.631

46.017

23,76 %

  QUEMÚ QUEMÚ

178.947

224.256

45.309

25,31 %

  REALICÓ

148.675

226.108

77.433

52,08 %

  RANCUL

200.406

237.888

37.482

18,70 %

  TRENEL

124.962

157.816

32.854

26,29 %

  CONHELO

257.621

273.158

15.537

   6,03 %

  CAPITAL

138.591

152.831

14.240

 10,27 %

  TOAY

135.271

155.241

17.970

 13,09 %

  CATRILO

188.889

192.663

   3.774

   1.99 %

  ATREUCÓ

204.462

243.911

39.449

19,29 %

  GUATRACHÉ

163.582

179.954

16.372

 10,00 %

  HUCAL

164.805

186.114

21.309

12,92 %

  CALEU CALEU

134.318

143.171

   8.853

   6,59 %

  LOVENTUE

159.929

227.045

67.116

41,96 %

  UTRACAN

239.607

307.161

69.554

28,19 %

TOTAL

2.851.241

3.343.081

491.840

17,25 %

Fuente: Elaboración propia en base a datos del CNA 1988 y del CNA 2002.INDEC.


Ponencia presentada en el Simposio Crisis Rural. Octavo Encuentro Internacional Humboldt. Colón, Entre Ríos, Argentina. Martes 26 de setiembre de 2006.