Inicio > Mis eListas > encuentrohumboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 1921 al 1940 
AsuntoAutor
439/06 - Endeudami Encuentr
440/06 - Gargalo L Encuentr
441/06 - El Retorn Encuentr
442/06 - LA POLÍTI Encuentr
Re: 441/06 - El Re Anamá Ma
444/06 - ¿El retor Encuentr
443/06 - El Retorn Encuentr
445/06 - El Retorn Encuentr
446/06 - ESPACIO Y Encuentr
Corte de Ruta en C Anamá Ma
447/06 - ASAMBLEA Encuentr
448/06 - El Retorn Encuentr
449/06 - ACOTANDO Encuentr
450/06 - Sociedad, Encuentr
451/06 - El “retor Encuentr
452/06 - LA PRIMER Encuentr
453/06 - OS NOVOS Encuentr
454/06 - Geografía Encuentr
455/06 - Etnicidad Encuentr
456/06 - LOS PLANE Encuentr
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
ENCUENTRO HUMBOLDT
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 2009     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[encuentrohumboldt] 475/06 - La Geopolítica del Gas Sudamericana. Polí ticas, Territorios y Recursos
Fecha:Martes, 28 de Noviembre, 2006  12:35:12 (-0300)
Autor:Encuentro Humboldt <encuentrohumboldt @..................ar>

La Geopolítica del Gas Sudamericana. Políticas, Territorios y Recursos.[1]

                                                                    

Lic .Ana Lía del Valle Guerrero[2]        

 

El presente trabajo se propone mostrar como la conflictividad y la inestabilidad regional derivada del uso del recurso gas muestra un grado de complejidad cada vez mayor que se explica -no por la escasez del recurso- sino por las decisiones políticas sobre su utilización.

Para ello se utilizará como herramienta de análisis el sociograma de conflicto propuesto por la Estrategia que permiten visualizar rápidamente la variedad y complejidad de las relaciones de cooperación, competencia y conflicto que se dan en la región.

Desde el punto de vista Geopolítico y Estratégico adquieren relevancia las relaciones entre los Estados involucrados y las decisiones políticas de uso del recurso gas que se localiza en un determinado territorio y no en otros -de allí la especificidad del territorio- a lo que se suma su valor como recurso estratégico, por el alto grado de incidencia en el desarrollo económico de un país dada su vinculación  directa con el uso energético  e industrial.

En general, cuando se menciona el rol estratégico del gas como variable crítica del sistema energético regional, se piensa en la escasez del recurso o en las inversiones en infraestructura y pasa inadvertido el componente político como determinante del valor crítico del recurso y su función como garante de la seguridad jurídica para las inversiones nacionales o extranjeras que permitan una solución a la crisis del gas y posibiliten el logro de una Seguridad Energética Regional.

 

 

 

Antes de desarrollar el tema propuesto, aún en el siglo XXI, es necesario plantear ¿Cómo se define hoy un recurso natural? y, ¿Es el gas un recurso natural no renovable que permite un uso sustentable?

En este marco y respondiendo a la primera pregunta, un recurso natural se define desde dos enfoques, uno estático, el cual considera como tal a todo elemento de la naturaleza que el hombre encuentra en su medio natural y puede utilizar de alguna manera; el otro, más adecuado a la postura asumida en esta investigación, es el dinámico, que considera recurso natural a aquel cuya valoración la realiza “una sociedad determinada- con su bagaje técnico, su estructura económica y social y sus relaciones con otras sociedades- en un cierto momento de su historia”. (Prudkin, N,1994:5).[3]

Tradicionalmente se los clasifica, de acuerdo con su renovabilidad, en recursos renovables o de flujo que se renuevan constantemente, y en recursos no renovables o de stock y además no reciclables, son aquellos que no se renuevan o que, al menos, no lo hacen en una escala de tiempo humana, dentro de los cuales se encuentra el gas.

El Dr. Jorge Morello[4], realiza también una clasificación en función de uso, remarcando el concepto de recursos de uso múltiple, es decir, considera para su valoración tanto la variedad de funciones, como las variedades de usos de un recurso. En consecuencia, la importancia de cada recurso dependerá de ambas cualidades.

Entonces, se deben considerar varios aspectos en la utilización del recurso natural teniendo en cuenta que su uso sostenible está determinado por tres variables, demanda social, oferta ambiental  y tiempo en que es requerido[5].

Cuando la oferta ambiental es igual a la demanda social, no existen problemas de abastecimiento ni de agotabilidad del recurso, pero cuando la demanda social es mayor que la oferta ambiental, surge el conflicto. Alcanzado  este umbral de equilibrio aparece la necesidad de establecer mecanismos superadores del conflicto sin afectar, a la población actual, ni a las futuras generaciones para tener un uso sustentable del recurso.

En el espacio regional analizado se observa que en Argentina se superó el umbral de equilibrio y surgió el conflicto que impacto en países de la región, por ejemplo Chile. Mientras que, en el resto de la región sudamericana, la oferta del recurso gas es abundante - Venezuela, Bolivia y Perú – con una demanda del mercado interno reducida, lo cual genera desde el punto de vista del recurso una situación de equilibrio.

Sin embargo, la conflictividad y la inestabilidad regional derivada del uso del recurso gas muestra un grado de complejidad cada vez mayor que se explica no por la escasez del recurso sino por las decisiones políticas sobre su utilización.

Las políticas son los modos de acción que orientan todos los esfuerzos en función de un objetivo que se haya predeterminado. En el caso de los Estados, las políticas son las acciones generales que, buscan satisfacer dos objetivos políticos básicos: bienestar y seguridad. Es decir las políticas son la expresión de los pasos que permitirían resolver las necesidades esenciales de una sociedad y con ellas se orienta el diseño de una estrategia que es elaborada posteriormente.

Puesto que estas decisiones influyen en las relaciones  entre Estados, es necesario conocer a los actores involucrados en el proceso y las posibles consecuencias -derivaciones geopolíticas y socioeconómicas - que podrían producirse por la utilización del recurso natural gas, como factor de ¿integración o dependencia? a partir de decisiones políticas actualmente en discusión. Se debe recordar que los impactos de acuerdo al manejo que se haga del recurso serán tanto a escala regional, nacional como local, en esta última por ejemplo cabe preguntarse cuáles serían las consecuencias en el empleo directo e indirecto en Bahía Blanca, donde las empresas del Polo Petroquímico dependen del gas como materia prima, sin este recurso buscarían nuevas localizaciones.

De acuerdo con lo expresado hasta el momento se puede sostener que, la variable crítica del sistema energético regional es el uso futuro que se hará del recurso el gas. En este nivel los conceptos de recurso natural escaso y de uso múltiple no son aplicables como en el caso argentino y, sólo se mantiene el concepto del gas como recurso natural no renovable. La afirmación anterior se desprende de lo siguiente:

            Desde el punto de vista del recurso natural:

v      El gas es un RNNR  abundante, con grandes yacimientos en Bolivia, Perú y Venezuela (aquí mayormente asociado con petróleo, lo que encarece los costos de extracción).

v      No es un recurso de uso múltiple, ya que los países de la región, en general, tienen un mercado reducido y de bajo poder adquisitivo, con baja penetración en el, uso residencial ya sea por falta de inversiones en infraestructura o por el clima que lo torna innecesario para      calefacción. Los demás usos, transporte, industriales y centrales termoeléctricas, tampoco presentan el nivel de penetración del gas en la matriz energética como se da en el caso particular de Argentina.

Desde el punto de vista económico  y político el uso del recurso gas en la región pasa por:

v      Firma de acuerdos respecto al precio del gas, sea para importación o exportación

v      Inversiones necesarias en obras de infraestructura

v      Inversiones en exploración y explotación de nuevos yacimientos

v      Propiedad pública o privada del gas en boca de pozo y su precio o retenciones a aplicar.

Desde el punto de vista Geopolítico:

Adquieren relevancia las relaciones entre los Estados involucrados y las decisiones políticas de uso de un Recurso-gas- que se localiza en un determinado territorio y no en otros -de allí la especificidad del territorio- a lo que se suma su valor como recurso estratégico, por el alto grado de incidencia en el desarrollo económico de un país dada su vinculación  directa con el uso energético  e industrial.

En general, cuando se menciona el rol estratégico del gas como variable crítica del sistema energético regional, se piensa en los dos primeros ítems y pasa inadvertido el componente geopolítico como determinante del valor crítico del recurso.

En resumen, el componente que torna crítica la integración energética en el nivel regional no es la falta del recurso gas, sino la inestabilidad política y social de los países involucrados, que no garantiza el cumplimiento de acuerdos de largo plazo que den seguridad jurídica a las inversiones necesarias- públicas o privadas- en infraestructura que funcionan como soporte físico necesario de los procesos de integración que permitan brindar Seguridad y Bienestar a  las sociedades involucradas.

La firma de acuerdos bilaterales de largo plazo ha sido la solución política parcial hallada hasta el momento como por ejemplo, los acuerdos entre Bolivia y Brasil - actualmente en discusión- en cuanto al precio del gas e inversiones en obras de infraestructura.

Estos acuerdos también presentaron dificultades cuando se implementaron, tal es el caso de la falta de cumplimiento del Protocolo de Integración Energética entre Argentina y Chile. Argentina recortó las exportaciones para asegurar el abastecimiento de su mercado interno, lo cual generó conflictos en las relaciones entre ambos países por la falta de previsiones en cuanto a la real disponibilidad futura del recurso gas, que aún se mantienen.

Además, los conflictos históricos aún no resueltos en la región, reclamo de salida al mar de Bolivia a Chile y Perú, así como también entre Chile y Perú por la demarcación de su mar territorial, generan un factor más de inestabilidad en la región.

En este marco regional que constituye el espacio geopolítico a analizar los estados involucrados son, Argentina, Chile, Brasil y Bolivia, y Venezuela como protagonistas principales y, como protagonistas secundarios, Uruguay, y Perú.

Estos  países  forman parte del bloque económico del MERCOSUR, ya sea como países miembros o asociados, y también de la Comunidad Sudamericana de Naciones y por lo tanto, se trata de un problema de escala regional, cuya resolución fortalecería la integración entre los mismos. También contribuiría a definir las dependencias entre los países de la región, sobre todo, cuando la base del conflicto es el gas, elemento clave para el desarrollo económico regional. Esto en cuanto a la dimensión espacial.

Respecto de la dimensión temporal luego de los conflictos surgidos en la región durante el 2004, con centro en la crisis energética Argentina y su impacto en las exportaciones del recurso en el  área en estudio, 2005 marca una continuación de los problemas. Aunque, vinculados con eventos naturales como la continuación de la sequía en la región, a la que se suman, problemas de inestabilidad política en algunos países del área. Mayo de 2006, marca el momento de mayor tensión geopolítica entre los países de la región por la decisión del presidente de Bolivia Evo Morales de nacionalizar los hidrocarburos lo cual afecta, principalmente a los intereses de Brasil (por la importancia de sus importaciones y por los intereses de la empresa estatal Petrobras) y en segundo lugar a Argentina (aunque sólo representa el 5% de sus importaciones actuales, pero es su proveedor más factible en un futuro cercano y en el largo plazo).

Mientras que en el marco regional se da la situación planteada, en el contexto mundial, el precio del barril de petróleo sube por encima de los u$s 70, reforzando la preocupación por el tema energético, y el gas como bien sustituto.

Un  problema adicional es que las estimaciones de reservas probadas para los dos países exportadores de gas en  la región presentan dificultades por diferentes motivos, por un lado en Argentina, de acuerdo a informes técnicos y sin ratificación, ni rectificación por parte de las empresas encargadas de la exploración éstas sólo alcanzarían para los próximos 9 años. Por otra parte, en el caso de Bolivia, principal fuente de abastecimiento de la región, a pesar de tener un horizonte estimativo de abastecimiento mucho más amplio, la nueva Ley de Hidrocarburos, sumada a la inestabilidad política del país, atenta contra las futuras inversiones de las empresas encargadas de tareas de exploración y explotación.

A través de dicha ley se produce un incremento de un 50% en los pagos por  regalías e impuestos de las empresas petroleras. El presidente Evo Morales realizó un nuevo avance y el 1º de Mayo de 2006 nacionalizó a través  del decreto 28.701 el gas y el petróleo. Así, las empresas extranjeras que operan en Bolivia deberán entregar toda su producción a la estatal Yacimientos Petrolíferos Bolivianos (YPFB). Hasta el momento el Estado sólo era dueño del recurso en yacimiento (es decir, bajo tierra), ahora, recupera la producción, transporte, refinación, distribución, fijación de precios y comercialización de los hidrocarburos. Las empresas tendrán que regularizar sus actuales contratos en un plazo de 180 días, de lo contrario no podrán seguir operando en el país.

En cuanto a la distribución de los ingresos en Bolivia esto marca el fin de un proceso que comenzó con las privatizaciones, entre 1995 y 2005, con un beneficio del 82 % para las empresas privatizadas que luego con la nueva Ley de Hidrocarburos se fijó en un 50 % de ganancias para cada parte y finalmente en 2006 se revirtió la situación inicial ya que el decreto dispone que el Estado recibirá el 82 % de los ingresos y el resto irá a los privados.

Para analizar la situación regional, poniendo énfasis en las decisiones políticas de uso de los recursos, la Estrategia es un enfoque que facilita la comprensión del problema.

Se entiende por Estrategia la forma de resolver, en concreto, un problema determinado. Para ello se combinan todos los elementos: políticos, económicos y militares (estos últimos participaron como garantes de la seguridad del proceso de nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia), graduando su intervención en función de las Políticas que se hubieren fijado previamente[6].

Actor, a los fines del estudio de la Estrategia, es la representación de un ente social al que se le atribuyen intereses en una situación determinada. Los actores en un conflicto pueden llegar a representar a entes de muy variado tipo, desde individuos, grupos de interés o de presión, ONG’s, empresas, Estados, organismos internacionales, etc. A cada actor se lo considera como si fuera un ente unipersonal (una sola voluntad).

Un actor sólo se constituye como tal si tiene algún interés relacionado con los demás actores, en una misma situación estratégica. Sin medios, tampoco puede ser considerado un actor válido en un conflicto, puesto que no podría llevar a cabo acción alguna.[7] En este caso el interés en común con los demás es el Gas, y el medio para llevar a cabo la acción se basa en una decisión política, ya sea, por ejemplo nacionalizar los hidrocarburos o fijar un precio del gas subsidiado.

Situación Estratégica: describe un  conjunto de circunstancias de tiempo y lugar y de datos propios y del adversario, reales o supuestos que plantean un problema de conducción. La situación estratégica es una hipótesis a confirmar por los hechos, si se quiere, una representación intelectual subjetiva. La dialéctica permite vincularla a las representaciones intelectuales de otros actores, mediante el intercambio de mensajes que se produce entre las partes y que facilita, a cada una, mejorar la interpretación de su propia representación de la realidad.[8]

Conflicto: es cuando dos mentes (voluntades) inteligentes poseen intereses comunes que los vinculan entre sí y  a partir de esta relación, se genera una situación que cada uno buscará resolver a su favor y a su manera. En síntesis, un conflicto está conformado por actores, en un escenario determinado, con intereses que los vinculan entre sí y que, en sus relaciones, respetan ciertas reglas de juego. El conflicto es el estado natural de las relaciones humanas.[9]

La situación estratégica de los países sudamericanos en relación al recurso gas en 2006, se presenta definido claramente del siguiente modo:

Venezuela y Bolivia poseen las principales reservas de gas en América Latina. Aunque, al 2006, no son los principales proveedores del recurso a los países del cono sur.

Tampoco tienen un elevado consumo interno. Por lo tanto, se plantea el interrogante ¿quién consume  o consumirá el recurso y a qué precio? Y es allí donde indudablemente las decisiones políticas determinarán el uso futuro del recurso.

Argentina a pesar de ser el país con menores reservas de gas es el principal exportador a nivel regional ya que exporta a Chile, Brasil y Uruguay. Mientras que Venezuela –que posee las mayores reservas- no exporta gas en la actualidad a ninguno de los países analizados, sus exportaciones se dirigen a Colombia y principalmente a Estados Unidos, centradas en el petróleo.

Por otra, parte las exportaciones de Bolivia hacia Argentina representan menos del 5% del total y, respecto de Brasil, se firmaron contratos de largo plazo para su abastecimiento que, en su mayoría, no fueron utilizados. A Chile no exporta por una cuestión histórica y geopolítica, la intransigencia de Chile para otorgarle una salida al mar hace que, el nacionalismo boliviano presione para no venderle un recurso estratégico a un país que lo priva de una salida vital para su desarrollo. La situación es similar respecto a su relación con Perú.

 En cuanto al consumo interno - en Bolivia - es inferior al 1% de su producción y las perspectivas de aumentarlo, más allá de la intención del actual Presidente Evo Morales de hacerlo llegar a todo el país, es problemática. Se necesitan grandes inversiones en infraestructura que, en términos económicos, son difíciles de realizar desde el estado y los privados no le ven rentabilidad. La relación producción/consumo, frente a una población escasa y pobre, reduce dramáticamente las posibilidades de recuperar la inversión. Ambos motivos hacen que el mayor productor regional sea a su vez el menor consumidor.

Venezuela, posee grandes reservas de gas, sin embargo se encuentran asociadas con  petróleo, lo que encarece sus costos de extracción y las reservas de gas en el mar aún no están siendo explotadas. Por ello, en plena crisis energética argentina en 2004, Venezuela vendió fuel oil  a mayor precio que el gas exportado a Chile desde Argentina y tanto este país, como Brasil y Chile no recibieron gas venezolano.

El consumo interno en Venezuela es de escasa significación, en consecuencia, las condiciones son similares a las de Bolivia. En cuanto a la relación producción/consumo interno y las mayores posibilidades de exportación del recurso se dirigen a Estados Unidos -el 60 % - y el resto corresponde a convenios firmados dentro del Pacto Andino, sobre todo con Colombia. Debe observarse como evoluciona esta situación luego del retiro de Venezuela de dicho pacto.

Los países ubicados en la costa del Pacífico, como Perú, Ecuador y Colombia son autosuficientes en materia gasífera. Sin embargo, excepto Perú, carecen de reservas y de  infraestructura  como para ofrecer volúmenes de gas suficientes para abastecer  al mercado externo  en el corto plazo.

Así, el cono Sur queda configurado con dos grandes oferentes actuales de gas natural en Sudamérica (Bolivia y Argentina), cuyas reservas (considerando sólo las probadas) más la de Chile (muy pobres) y Brasil,  conforman un horizonte de 37 años de producción en la región.[10]

La aparición de Venezuela, con las mayores reservas de gas en el cono sur, como oferente de gas a través del proyecto de un megagasoducto de 8000 Kilómetros que vincule Argentina, Brasil y Venezuela, así como otra propuesta de un gasoducto desde los yacimientos de Camisea en Perú, surgen luego de la crisis energética regional del 2004. Su concreción todavía es lejana debido a la falta de estudios para su implementación, entre ellos los de impacto ambiental. Además se  requiere un elevado financiamiento para las inversiones en obras de infraestructura, así como la creación de un marco regulatorio y jurídico común para los tres países.

Desde este marco conceptual estratégico y geopolítico se  analiza la actual crisis energética  regional. La complejidad de los procesos y de las relaciones entre los actores involucrados en los distintos escenarios lleva a la necesidad de visualizar de un modo más claro la situación regional para ello se recurre como herramienta de análisis la utilización de sociogramas de conflicto que permiten mostrar gráficamente y en forma clara interacciones de Cooperación, Competencia y Discrepancia o Conflicto entre los países analizados.

Para mostrar la aceleración de los procesos y el crecimiento de los conflictos se realiza un primer sociograma que muestra la situación tomando como escenario de referencia  el 2004 y luego se grafica la situación en 2006.

Previo al empleo del mismo, para lograr una mejor comprensión de la propuesta, se definirá el significado de cada uno de sus componentes[11].

Sociograma de conflicto: es una herramienta que ayuda a identificar las relaciones de cooperación y/o competencia que pudieren existir entre un grupo de actores. Sus nodos representan a los respectivos actores de un conflicto determinado. Las líneas que los unen, reflejan relaciones de cooperación o de competencia.

En algunos casos dos o más actores pueden llegar a convivir simultáneamente, con relaciones de cooperación y competencia, siendo importante determinar cual de las dos prevalece en cada relación.

La relación de identificación entre dos actores, ya sea de Coincidencia o de Discrepancia en sus fines, es siempre simétrica. Pero esta sólo se puede verificar en la dialéctica de voluntades, cuando ambos muestren sus intenciones en la interacción que se produzca.

Cooperación: cuando entre dos o más actores predominan las coincidencias en sus fines.

Competencia: cuando entre dos o más actores predominan las discrepancias en sus fines.

En el sociograma utilizado en este trabajo se sintetizan las relaciones entre los países analizados en función del recurso gas, se han señalado por separado las flechas de competencia (para relacionarlo con los principales poseedores del recurso), y discrepancias ya que estas últimas presentan variedad en el origen del conflicto y no se dan sólo por el uso del recurso.

Tomando como Escenario de Referencia el de la crisis energética argentina de 2004 con impacto en la región -Figura nº 1- se observa que las relaciones de Cooperación que son las que favorecen los procesos de integración, sólo se dan entre un número limitado de países, mientras que entre Perú, Venezuela y Bolivia las relaciones son de Competencia, por ser quienes tienen poseen el recurso. Sin embargo, también se aprecia que existen Discrepancias o conflictos entre tres de los países analizados, dos de ellos con importantes reservas gasíferas. Estas discrepancias se dan entre Bolivia y Chile y entre Bolivia y Perú como consecuencia de conflictos históricos y geopolíticos aún irresueltos. También surgen discrepancias entre Argentina y Chile pero derivados de conflictos actuales como el incumplimiento en el abastecimiento de gas comprometido entre ambos que se dan simultáneamente con las relaciones de cooperación (Protocolo de integración energética, MERCOSUR).

Además, las relaciones de Competencia muestran que los tres países con mayores reservas de gas no interactúan en el escenario analizado para el 2004, mostrando un accionar aislado de cada país, dónde cada protagonista descartaba al otro.

El sociograma que representa la situación en 2006 -Figura nº 2-  muestra una densificación de la trama y un aumento simultáneo de las relaciones de Cooperación y de Discrepancia esto se da porque junto a los procesos de integración como la ampliación del MERCOSUR (que incluiría a Venezuela como miembro pleno) o la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, crece la inestabilidad política en la región por los cambios de gobierno y con centro en  las decisiones de uso del recurso gas, en el plano energético.

Mientras en el escenario del 2004 prevalecen las relaciones de Cooperación sobre las de Competencia, en el escenario del 2006 las que prevalecen son las de Discrepancia, con base en conflictos diversos (históricos y geopolíticos) a las que se suman la Competencia por el abastecimiento del recurso gas a la región sea desde Venezuela, Perú o Bolivia.

Esta convivencia de situaciones contrapuestas es la que remarca la complejidad Geopolítica y la criticidad del recurso gas a nivel regional -no por la escasez del recurso- sino por la dificultad para la toma de decisiones de inversión en un escenario regional de incertidumbre e inestabilidad creciente.

            Figura nº 1: Sociograma del conflicto: Escenario de Referencia en 2004

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            Fuente: Elaboración propia en base al texto Estrategia de G. Delamer (2005: 123)

 

Fuente: Elaboración propia en base al texto Estrategia de G. Delamer (2005: 123)

Figura Nº2: Sociograma del Conflicto en 2006

 

La velocidad con que se han producido los cambios -que aún continúan- es una muestra de la inestabilidad en la región y la mayor barrera para los procesos de integración como el MERCOSUR, el Pacto Andino y la Comunidad Sudamericana de Naciones.

Sin la cohesión de estos bloques que funcionen -como soporte físico, político y garantes de la seguridad jurídica para las inversiones nacionales o extranjeras- es difícil pensar en una solución a la crisis del gas que posibilite la integración energética regional y garantice la Seguridad Energética Regional.

Si se tiene en cuenta la situación geográfica, es decir la base territorial, el soporte físico en el cual se encuentra el recurso gas, infraestructura existente, proximidad, relación producción-consumo, inversiones de empresas multinacionales presentes en Argentina, Brasil y Bolivia (Repsol-YPF y Petrobras) que manejan mayoritariamente el recurso en los tres países, la decisión política más factible para Argentina, Brasil y Chile que les permita asegurar su abastecimiento energético para dar bienestar y seguridad a sus poblaciones es importar gas desde Bolivia.

Brasil, por su parte, ha llevado adelante –en este sentido- una Política Energética Estratégica, firmó contratos de largo plazo con Bolivia, a la vez que, propicia una mayor diversificación en las fuentes de energía, incluyendo el uso de biocombustibles dentro de las energías alternativas, así como la intervención del Estado en la búsqueda de nuevas reservas que permitan el autoabastecimiento gasífero y petrolero (este último anunciado a principios de 2006).

Argentina, desde una visión de Política Energética Estratégica también debería pensar en Bolivia, más allá de lo coyuntural, como el reaseguro para la provisión del recurso en el corto, mediano y largo plazo, teniendo en cuenta la disminución de sus reservas con un horizonte - de sólo 9 años - para la provisión de gas. Además, debería tomar medidas para diversificar la matriz energética muy dependiente del gas, más aún por su influencia en la generación de energía eléctrica.

De cualquier  manera, en los últimos años las exportaciones de gas natural de Argentina han constituido la porción más dinámica de la demanda de dicha industria.[12]

Actualmente existen en operación diez gasoductos de exportación desde Argentina de los cuales siete se dirigen a Chile: Norandino, Atacama, Gas Andes, Pacifico, Methanex YPF, Methanex SIP, Methanex PAN; dos se dirigen hacia Uruguay: Petrouruguay y Cruz del Sur (en operación desde diciembre de 2002), y el único hacia a Brasil es TGM. La capacidad de transporte de los gasoductos en operación es del orden de los 15530 MM m³. [13]

Durante el 2005 se produjeron cambios basados en decisiones políticas, y en las relaciones de afinidad ideológica entre los presidentes de Venezuela Hugo Chávez, Brasil Luis Ignacio Lula Da Silva y Argentina Néstor Kirchner, quienes buscaron la solución de los conflictos generados por la crisis energética del 2004 - en Argentina y la región - a través de la creación de un anillo energético regional que les asegurara el fluido, en principio con centro en Perú, pero éste dejaba de lado a Bolivia.

A fines de 2005 y con mayor fuerza durante 2006, surge una nueva propuesta desde Venezuela, con el Presidente Hugo Chávez a la cabeza, el denominado Gasoducto del Sur que daría fin a los problemas energéticos de Argentina y Brasil e indirectamente a Chile y Uruguay. Este gran megaproyecto de 8000 kilómetros de extensión - que no incluye a Bolivia - requiere enormes inversiones en infraestructura que oscilan entre 16.000 y 20.000 millones de dólares[14]y conectaría desde puerto Ordaz en Venezuela a Manaos en Brasil y luego mediante gasoductos secundarios se conectaría con Río de Janeiro, y otros puntos en Brasil, posteriormente se extendería hasta Montevideo, incorporando a Uruguay y luego hasta Buenos Aires en Argentina.

Grandes extensiones de gasoductos - hasta el momento - sólo trazados sobre un mapa, son la base de este utópíco proyecto atravesando, desde Venezuela, selvas, ríos, cordilleras, para llevar el gas necesario a buena parte de Sudamérica a cambio de ¿altos precios?, intercambiando gas y petróleo por innovaciones tecnológicas y productos agrícolas, en principio con Argentina y Brasil.

La realidad es que para la concreción de este proyecto son necesarios entre otros procedimientos, estudios de impacto ambiental en 8000kms., cálculo de costos de transporte y rentabilidad, cálculo del precio final del gas puesto en cada uno de las áreas de consumo y un marco jurídico común para todos los países involucrados en el mismo y por sobre todo, el tiempo necesario de llegar a concretarse.

 Todo lo precedente muestra el alto grado de dificultad existente para que el proyecto sea factible y de allí la calificación de utópico.

Para Bolivia, este proyecto implica perder su peso regional como principal exportador de gas mientras que para Argentina  es un cambio de dependencia del gas boliviano por el venezolano, con la diferencia que los gasoductos con Bolivia ya están construidos y en funcionamiento -más allá de la discusión por el precio del gas- mientras que con Venezuela todo es un proyecto.

Teniendo en cuenta lo perentorio de la necesidad de abastecimiento externo de gas en el corto y mediano plazo -para Argentina- la mejor opción es el abastecimiento desde Bolivia.

Concluyendo, mientras la realidad muestra que, los únicos gasoductos existentes y en funcionamiento conectan -con las ventajas que ello significa- con Bolivia. La realidad de las acciones adoptadas por los gobiernos involucrados en la crisis indica que, las decisiones políticas apuntan más que a visiones estratégicas y geopolíticas de largo plazo, a decisiones personales de dirigentes políticos con una ideología común, más allá de las pruebas evidentes en contra de la factibilidad del proyecto

Los últimos discursos y reuniones presidenciales de Kirchner, Chávez y Lula Da Silva, reflejan un nivel de incertidumbre tan alto en las decisiones políticas y económicas  que pueden llevar a situaciones tan opuestas como, dejar a Bolivia fuera del mapa regional del gas o incorporarlo al anillo energético, como forma de contención frente a decisiones unilaterales de ese país que afectan a los intereses en juego en la región, principalmente en torno a la disponibilidad y precio del gas, en particular para Brasil y Argentina, socios principales en el MERCOSUR.

Teniendo en cuenta que las reservas de gas en la región son abundantes y que el consumo interno entre los países del cono sur latinoamericano difiere, es innegable la necesidad de diseñar una estrategia regional a efectos de satisfacer las diferentes demandas con el propósito de evitar conflictos futuros y brindar una seguridad energética a la región.

Para ello se requieren inversiones en infraestructura y las fuentes de financiamiento que permitan cubrir esas necesidades, las cuales para venir desde el exterior, necesitan un mayor grado de seguridad jurídica que garantice las inversiones. Desde los estados involucrados, el mayor obstáculo se encuentra en los problemas económicos comunes a los países de la región que dificultan la concreción de inversiones con fondos propios.

Con respecto a Argentina, de continuar exportando gas a Chile, Uruguay y Brasil y manteniendo el crecimiento de su demanda interna sin realizar inversiones en exploración e infraestructura, podría llegar al agotamiento prematuro de las reservas, debido a un consumo, superior a la oferta ambiental.

En este contexto, es posible afirmar que, el mapa regional del gas sudamericano muestra una dinámica permanente dependientes de decisiones políticas y estratégicas, de actores tanto privados como estatales.

Ellos deberían considerar, al momento de tomar decisiones, la incertidumbre propia de los procesos de integración y las dependencias que se generan, pues se trata de países inestables tanto en lo político como en lo económico, a pesar de lo cual, la negociación continua entre las partes debe ser el camino para lograr el objetivo que debería ser el eje que guíe las acciones,  obtener Seguridad Energética Regional.

En Sudamérica la geopolítica del gas, presenta una superposición de escenarios que contrastan proyectos con realidades, y procesos de integración junto a conflictos crecientes que generan inestabilidad.

Las reflexiones realizadas durante el presente trabajo muestran que la mayoría de los problemas con el recurso gas no coinciden con la viabilidad de los proyectos, ni con la distribución o reservas del recurso, ni dependen de las obras de infraestructura, sino que obedecen a decisiones económicas y políticas provenientes de la década del ’90 que se dieron en  la región y que se están redefiniendo en la actualidad.

La realidad de las acciones adoptadas por los gobiernos involucrados en la crisis muestra que, las decisiones políticas apuntan a grandes megaproyectos como el Gasoducto del Sur de 8000 kilómetros de extensión - que no incluye a Bolivia - con enormes inversiones en infraestructura dependientes más que, de visiones estratégicas y geopolíticas de largo plazo, de decisiones personales de dirigentes políticos con una ideología común.

 

Bibliografía Consultada

-Caruso, N. (2003). , Componente: Gas Natural y Derivados, Estudios Sectoriales

 -Delamer, G. “Estrategia. Para la política, la empresa y la seguridad”. Instituto de Publicaciones Navales. Buenos Aires. 2005.

 - González, Francisco. Ambiente y Desarrollo. IDEADE. Colombia. 1994.

 - Guerrero, A. “Gas el recurso estratégico olvidado” en VI Encuentro Humboldt. Septiembre de 2004.

 - Guerrero, A. “los procesos de reacomodación del mapa del gas” en VII Encuentro Humboldt. Septiembre de 2005.

 -J. Martinez Alier y J. Roca Jusmet. Economía Política y Política Ambiental. Programa de las Naciones Unidas Para el Medio Ambiente y el Desarrollo. Fondo de Cultura Económica. Méjico. 2000. pgs. 56/65.

 -Marini, J. El conocimiento geopolïtico. Ediciones Círculo Militar. Vol nº 720. Buenos Aires 1985.

 -Morello, J. Manejo integrado de los recursos naturales. España . 1983.

 -Novara, J.J. “Las reservas de gas natural ante los crecientes requerimientos de los mercados internos y de exportación”. Abril/ Junio 1998.

 -Pearson F. y Rochester J.. Relaciones Internacionales. Situación global en el siglo XXI, pgs.14/15. Ed. Mc Graw Hill. Cuarta Edición .Junio 2000.

 - Pistonesi H. Desempeño de las industrias de electricidad y gas natural después de las reformas: el caso de Argentina, ILPES, Santiago de Chile, Pág. 30.2001.

 -Prudkin,N, 1994. “Manejo integrado de recursos naturales a nivel urbano y regional”. Centro de Investigaciones Ambientales (CIAM). Facultad de Arquitectura. Universidad Nacional de Mar del Plata.


[1] El presente trabajo forma parte del proyecto “Procesos espaciales y dinámicas territorializadoras de las inversiones públicas y privadas. Estudio de caso el Sudoeste Bonaerense”. Totalmente financiado por CECyT de la UNS.

[2] Docente del Departamento de Geografía y Turismo de la Universidad Nacional del Sur. Bahía Blanca, Argentina

[3] Prudkin,N, 1994. “Manejo integrado de recursos naturales a nivel urbano y regional”. Centro de Investigaciones Ambientales (CIAM). Facultad de Arquitectura. Universidad Nacional de Mar del Plata.

[4] Morello,J. 1982 “Manejo integrado de los recursos Naturales”. CIFCA.Madrid.

[5] González, Francisco. Ambiente y Desarrollo. IDEADE. Colombia. 1994.

[6] Delamer, Guillermo “Estrategia. Para la política, la Empresa y la Seguridad”.Instituto de Publicaciones Navales. Buenos Aires. Argentina.2005.p:269.

[7] Delamer, Guillermo. “Estrategia. Para la Política, la Empresa y la Seguridad. Ed. Instituto de Publicaciones Navales. Buenos Aires, 2005, p.82.

[8] Ibidem, p. 276.

[9] Ibidem, p.266.

[10] Caruso Nicolás, Sector gas natural y derivados. Pg 57. CEPAL.2003.

[11] Ibidem. p.122.

[12] Pistonesi Héctor, (2001), Desempeño de las industrias de electricidad y gas natural después de las reformas: el caso de Argentina, ILPES, Santiago de Chile, Pág. 30

[13]Caruso Nicolás, op cit,  Pág. 63

[14] Clarín,19/01/06.


Ponencia presentada en el Simposio Recursos Naturales en América Latina. Octavo Encuentro Internacional Humboldt. Colón, Entre Ríos, Argentina. Miércoles 27 de setiembre de 2006.