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Asunto:[encuentrohumboldt] 446/05 - La Ciudad de Buenos Aires, la ocupación del espacio y una de sus problemáticas ambientales: las inundaciones
Fecha:Martes, 29 de Noviembre, 2005  11:22:18 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

La Ciudad de Buenos Aires, la ocupación del espacio y una de sus problemáticas  ambientales: las inundaciones

 

María Gabriela Greco[1]

 

 

Introducción:

 

          Se considera en el presente análisis que todo espacio es construido a partir de la apropiación que los diferentes sectores sociales realizan del mismo,  junto con una serie de elementos y las relaciones establecidas entre ellos.

 

          De igual modo, en la mencionada construcción del espacio y su transformación en territorio, es necesario considerar la noción de proceso histórico. Así, el  espacio configurado por los hombres, podría  entenderse como  el lugar de encuentro entre el pasado y el futuro, como el cristalizador de diferentes instancias que influyen en la configuración del mismo. 

 

La Ciudad  de Buenos Aires, como todo espacio construido, es una expresión de las relaciones y conflictos de los distintos sectores sociales a lo largo de diferentes momentos. En esta interacción  intervienen determinados elementos físico-ambientales[2] pero también históricos,  políticos, económicos  y  sociales.

 

Buenos Aires, del mismo modo que otras ciudades de Sudamérica, ha padecido un importante proceso de avance de sus fronteras urbanas en la segunda mitad del siglo XX, el cual tuvo como una de sus principales características la falta de una  planificación integral.

 

La mencionada ausencia de planificación,   junto  con  la  consideración parcial de las problemáticas,  ha  dado lugar a un crecimiento urbano anárquico, donde, ante determinadas circunstancias  (ciertos fenómenos naturales)   se ponen  de  manifiesto las desigualdades sociales y los diferentes grados de vulnerabilidad[3].

 

Es fundamental tener en cuenta que en los sistemas “exageradamente” urbanizados los procesos  naturales relacionados con  las cuencas, la topografía, la circulación atmosférica,  la vegetación,  los ecosistemas y las cadenas tróficas; no son anulados, sino que por el contrario son modificados. Por otra parte, también es importante considerar que la Ciudad de Buenos Aires no es un sistema aislado, sino que forma parte de una sistema más amplio. Al mismo tiempo,  no debe olvidarse, que la Ciudad se encuentra aguas debajo de una cuenca, y en consecuencia,  es el colector final de todo un sistema más amplio.

 

En numerosas ciudades de Sudamérica  existen  zonas que se inundan. No obstante, el sector más antiguo de estas ciudades, el fundado por los españoles, no se inunda. Las Leyes de Indias estipulaban en relación con el asentamiento de las ciudades, preservarlas de las inundaciones. En relación con Buenos Aires, la traza urbana  y el ejido fueron delimitados en la zona más alta de la llanura.

 

No obstante, a  fines del siglo XVII hay datos de grandes anegamientos en la Ciudad de Buenos Aires, entonces con muy poca población y aparecen las primera medidas adoptadas por el virrey Vértiz para atenuar las crecidas de los arroyos que circulaban por la zona (Albini, L. y  Costa, D., 1988)

 

El   presente  trabajo  intenta dilucidar algunos aspectos vinculados con el  origen y características que adoptan las inundaciones en la ciudad de Buenos Aires,  considerando que las  mismas son el reflejo de relaciones y conflictos entre diferentes sectores sociales relacionados con la ocupación del espacio.    

 

 

La Ciudad de Buenos Aires:  algunos  elementos para considerar

 

          La evolución y transformación de los sistemas de asentamiento  poseen una  estrecha  relación con el modelo de desarrollo que cada  país o región adopte.  En el caso de la  Ciudad de Buenos Aires, ya en sus primeros años de  vida, se estableció entre sus habitantes una marcada diferencia en relación con el reparto de tierras. 

 

Paralelamente al proceso de configuración social, espacial y productiva que iba definiendo el país, se conformaban también diferentes sectores sociales. Un sector muy importante a lo largo del siglo XIX fue el saladeril[4], estrechamente vinculado al ganadero. Numerosos saladeros se instalaron al sur de la Ciudad de Buenos Aires[5] . Ya en esos momentos, en torno a los saladeros se ubicaba población sumamente marginal que vivía de los desechos que  éstos eliminaban. De este modo es posible encontrar algunos antecedentes   de  la ocupación  de zonas marginales (tanto en el aspecto social como en relación con la pendiente).

 

Además de los aspectos señalados,   la trata negrera,  la incorporación de esclavos como mano de obra,  los circuitos de contrabando,   los ganaderos y  la conformación de una clase de comerciantes, producen  una  diversificación  respecto a la ocupación del espacio de la Ciudad.

 

En la segunda mitad del siglo XIX, con la abolición de la esclavitud y el comienzo de la caída de los saladeros, se produce una importante ocupación de las tierras bajas, y por consiguiente inundables. Para los esclavos recién  liberados su nueva condición social implicó un cambio de localización. Como el sector central  de la ciudad, donde haban vivido con sus amos,  les resultaba inaccesible, debieron relocalizarse en las tierras “vacías”,  bajas y en consecuencia   inundables  del  Bajo  y  las  cuencas de los llamados Terceros[6].

 

Contrariamente a la situación descrita, los sectores hegemónicos se apropiaron y establecieron en los sectores más elevados y en consecuencia con menores probabilidades de anegarse.

 

En relación con las inundaciones, existen referencias sobre las mismas correspondientes  a  la   segunda  mitad  del  siglo  XIX.  Así   se   refería  un viajero que estuvo en Buenos Aires entre 1851 y 1853:

 

(...) Las lluvias caen en forma tan torrencial que las calles se inundan hasta con una yarda[7] de agua y en las barrancas que van de la calle de Mayo a la Alameda se producen verdaderas cascadas. El 8 de mayo nos fue dado observar uno de esos fenómenos atmosféricos que adquirió una intensidad bastante considerable. A los pocos minutos de iniciada la lluvia el agua rebasó en varios lugares las aceras, penetró en las casas y a un negro que caminaba en un lugar próximo le llegaba a la cintura (...). Muchos accidentes ocurren como consecuencia de estos temporales cuando son intensos. Se han ahogado personas en las calles, embarcaciones diversas han zozobrado en la rada y rebaños enteros de ovejas han resultado diezmados por asfixia (Skogman, 1942:91,92)[8]

 

Junto a esta aparente tendencia “natural” a los anegamientos,  el modelo económico aplicado a partir  de las características adoptadas por la Argentina, en  el contexto internacional,  dieron lugar a una considerable tendencia a la concentración urbana. Tendencia que se prolongó hasta la mitad del siglo XX, caracterizada en principio por la inmigración ultramarina y posteriormente por la migración interna rural-urbana.

 

El mencionado proceso llevó al Área Metropolitana de Buenos Aires  a incorporar importantes contingentes de población paralelamente al afianzamiento de numerosas industrias que en un principio ocuparon el área urbana y posteriormente invadieron el espacio rural. La incorporación de nueva población se realizó en muchos casos a partir de la ocupación de zonas anegables.

 

Algunas consecuencias del proceso de urbanización:

 

La urbanización constituye una drástica alteración de los sistemas naturales por parte de las sociedades humanas. La ciudad podría considerarse como el grado máximo de artificialización del medio natural, ya que en su avance va transformando en improductivas las tierras que ocupa de un modo difícilmente  reversible.

 

 La urbanización introduce  impresionantes alteraciones  en los sistemas naturales: modifica la topografía, las cuencas, la vegetación y los ecosistemas. Pero probablemente una de las alteraciones más dramáticas, en la problemática que se analiza,  esté relacionada con la impermeabilización y la eliminación de la vegetación del suelo. Esto  genera,  que  ante una precipitación considerable; se eliminen prácticamente  por completo los niveles de interceptación e infiltración del agua, potenciando considerablemente por el contrario, los niveles de escurrimiento.

 

Una característica importante a tener en cuenta al hacer referencia al proceso de urbanización es la falta de planificación del mismo y la ausencia de prevención de impactos sobre el medio ambiente, como el caso de la alteración  de los ciclos hidrológicos.

 

Tampoco  se  han  tenido  en  cuenta las consecuencias  del  crecimiento de la ciudad en las zonas periurbanas,  dado que  la Ciudad de Buenos Aires se encuentra “aguas abajo” y “pendiente abajo” de las mismas.

 

El resultado de la mencionada  situación ha sido la conformación de una ciudad de enormes proporciones, con pocos espacios verdes (menos de lo recomendado internacionalmente) y servicios de agua corriente, desagües y cloacas realizados en otro contexto social y urbano.

 

Específicamente,  la red de servicios de agua corriente  y desagües, del llamado Radio Antiguo de la Ciudad,   la  zona  ubicada  al sudeste de la misma, fue proyectada en 1868, finalizándose en los primeros años de 1900. En ese momento, la población conectada consistía en 670.000 personas, mientras que toda la Capital Federal tenía 1.140.000 habitantes

 

En 1919 se proyectaron las obras para el llamado Radio Nuevo, que se finalizaron 20 años más tarde, éstos preveían una población de 3.000.000 de habitantes (Federovisky, 1990).

 

Los cálculos estaban basados además en una escorrentía correspondiente a una edificación media. Hoy la escorrentía de Buenos Aires corresponde a la de una edificación densa, es decir que prácticamente la totalidad del agua que ingresa al sistema (por precipitación y por aporte de tributarios), no puede infiltrarse debido a la impermeabilización casi total del suelo urbano y en consecuencia escurre sin infiltración ni retención alguna.

 

No deben desconocerse tampoco los cambios vinculados con el consumo del agua. Específicamente, en los primeros años de 1900 el consumo de agua por habitante por día era de 200 litros,  poco más tarde, en 1919 el consumo de agua por habitante se incrementó en 300 litros por día. En la década de 1940, el consumo de agua por habitante ya superaba los 500 litros por día. 

 

No  se  ha  tenido  en  cuenta   además   el    crecimiento    de   la     población del conurbano,  la cual,  de 1.400.000  habitantes  en  1945  pasó  a   8.500.000,  solo  unas  décadas   más tarde con la consecuente incidencia en los procesos de infiltración, retención y escurrimientos, ya mencionados.

 

Dos casos paradigmáticos:  el  arroyo Maldonado y los Terceros

 

La Ciudad de Buenos Aires, como ya se ha mencionado,  se encuentra ubicada en el borde oriental de una gran llanura, con una muy débil pendiente hacia el Río de la Plata, lo cual da lugar a que la Ciudad tenga dificultades en el drenaje, el cual  se ve dificultado por las suaves pendientes. Esto hace en consecuencia que  Buenos Aires constituya un espacio sumamente  vulnerable. Vulnerabilidad que se ha puesto  pone de manifiesto ante la ocupación antrópica.

 

Más allá del evidente,   elevado grado de artificialidad que poseen los espacios urbanos, debe tenerse en cuenta que los procesos ecológicos no se anulan, sino que permanecen pero expresados de diferente manera

 

Buenos Aires recibe todos los cursos de agua provenientes del resto del área metropolitana, lo cual incluye además las descargas pluviales. También recibe toda el agua de las precipitaciones que no es infiltrada. Todo este sistema tiene su desembocadura en el Río de la Plata y en el Riachuelo.

 

En relación  con  el caso del Maldonado Borges, hace ya varias  décadas,   escribió  en  su  obra  sobre  Evaristo  Carriego:  “El Maldonado, reseco y amarillo zanjón, estirándose sin destino desde la Chacarita y que por un milagro espantoso pasaba desde la muerte de sed a las disparatadas extensiones de agua violenta que arreaba con el rancherío moribundo de las orillas” (Carriego, 1930)    

 

Así, en el párrafo precedente hay una clara referencia a la vulnerabilidad existente en el curso del arroyo en las primeras décadas del siglo XX.  Lindón  (1989), refiriéndose a momentos previos sostiene: “(...) el valle inferior del arroyo Maldonado durante los siglos XVI y XVII se presentaba como una zona de alto riesgo natural a inundación, aunque no vulnerable; desde fines del siglo pasado, en tanto se consolidó la ocupación, su vulnerabilidad se hizo manifiesta; al tiempo que el riesgo natural a inundación era prácticamente el mismo en uno u otro caso. Esto significa que según sean las condiciones en que se afianza la ocupación, el riesgo resulta atenuado o potenciado (Lindón, A. 1989:36).

 

Brailovsky[9],  resalta  que al pensarse en el desarrollo de la Ciudad de Buenos Aires se creyó que podían eliminarse las limitaciones impuestas por la naturaleza,  dando como ejemplo el mapa  de Francisco Latzina, (1889),  donde es borrada por completo la barranca del Río de la Plata. Pero precisa mas detalles aun sobre la ocupación de la cuenca del arroyo Maldonado:

 

A la ya conocida ocupación de los bajos por parte de pobladores marginales, se agregan  determinadas decisiones industriales,  como la ocurrida en Villa Crespo en torno a la ocupación de una fábrica[10], que contrató  trabajadores provenientes de diferentes partes de la Ciudad en un momento en que el transporte no se encontraba bien desarrollado. Como el interés de los dueños consistía en que los trabajadores vivieran en las proximidades de la fabrica, esta realizo un plan de urbanización con loteo y construcción de viviendas  en lo que, por aquel momento conformaban  las orillas del Maldonado. Probablemente, como sostiene un historiador barrial[11],  aquellos pioneros pensarían que a medida que se construyeran las casas “el Maldonado no tendría mas remedio que esconderse vencido”.

 

Posteriormente llegó el entubamiento del Maldonado, proyectado en 1919,  junto con los desagües del Radio Nuevo, y desde el Río de la Plata hasta el limite de la Ciudad de Buenos Aires[12]. Y nuevamente se reitera una obra concretada a partir de cálculos de impermeabilización, interceptación y escorrentía que poco después fueron drásticamente alterados. 

 

Nuevas pautas culturales dan lugar a nuevas complicaciones, en esta ya, difícil situación. Específicamente los nuevos tipos de residuos (entre ellos los llamados descartables), provocan obstrucciones en los entubamientos y sumideros, dando lugar a un agravamiento de las inundaciones. A esto se le debe agregar los tratamientos parciales o sectoriales de la problemática, desde diferentes instituciones.    

 

¿Cuál ha sido la situación en  relación con los llamados Terceros?

 

          En principio conviene tener en cuenta que el perfil de la costa del Río de la Plata, topográficamente posee tres elevaciones (Herz, 1979):

 

1-    La Meseta del sur,  donde Pedro de Mendoza realizara la primera fundación en 1536

2-    La Meseta del Medio, donde Juan  de Garay fundara la Ciudad de la Trinidad en 1580

3-    La Meseta del Norte que  se  extiende  desde  Retiro  hasta  La  Recoleta

 

Estas  elevaciones estaban separadas por arroyos, originados en las precipitaciones,  que desembocaban en el Río de la Plata. Entre  la  Meseta  del  Sur  y  la  Meseta  del  Medio  transcurría el Tercero del Sur, con nacientes en lo que actualmente constituye el  actual Barrio de Parque de los Patricios. Desde allí llegaba a  Constitución dividido en dos brazos, que descendían hasta la esquina de Defensa y Chile. Allí en forma de meandro,  que daba lugar al Zanjón de los Granados desaguaba en el Río de la Plata.

 

En la depresión formada entre las mesetas del Medio y del Norte, transcurría el Tercero del Medio. En el cruce de las actuales avenidas Independencia y Entre Ríos, atravesaba la plaza Lorea, hasta la actual calle Viamonte,  y desde allí  alcanzaba el río por el zanjón de Matorras. Su tramo inferior corría por la actual calle Tres Sargentos.

 

Hacia el oeste se encontraba el Tercero del Norte, también llamado arroyo Manso, el cual sería el más extenso y caudaloso de los tres. Sus nacientes se encontraban en dos lagunas próximas a las actuales calles Venezuela y Saavedra en el barrio de Balvanera, yendo de suroeste a noreste. En la actual calle 24 de Noviembre recibía el aporte de otra laguna. Y en las actuales calles Corrientes, Paso  y  Pasteur  una nueva laguna le aportaba sus aguas. Continuaba  por la Avenida Córdoba, hasta Sánchez de Bustamante  y por Gallo-Austria descendía hasta el Río de la Plata (Herz, 1979).

 

Durante su Intendencia; y también durante un nuevo contexto sociocultural y económico, teñido de modernidad; Torcuato de Alvear,  propicio  un  plan  de   obras  que  fue  llamado:   la modernización de la Ciudad  de  Buenos Aires.  En  dicho   plan  quedó  sepultada  la “Gran Aldea” y también  fueron eliminados  los “Terceros”.

 

Así,  en el proceso de configuración espacial de la Ciudad de Buenos Aires,  se encuentran estos dos casos paradigmaticos (entro muchos otros más), muy vinculados entre sí. Vinculados en lo que se refiere específicamente a:  alterar,  modificar o lisa y llanamente eliminar aspectos fisico-naturales del espacio que se iba ocupando. 

 

 

Consideraciones finales: 

 

Se ha mencionado que el afianzamiento y la configuración de los espacios urbanos tiene estrecha vinculación con el modelo de desarrollo socio-económico que adopta cada país. A su vez, es sabido que  el  proceso de concentración urbana es una tendencia mundial en muchos países sudamericanos.  No obstante, la fuerte concentración de la población en algunas ciudades  está relacionada con el contexto agroexportador y las características que adopta  la  inserción de sus economías en el contexto internacional.

 

La problemática de las inundaciones debe buscarse entonces en las particulares características que ha asumido el proceso histórico de configuración del espacio urbano de la Ciudad de Buenos Aires. En  el  cual  se vio modificada la dinámica del ciclo hidrológico, en lo que respecta a interceptación, infiltración y escurrimiento. Además  en la ocupación del espacio urbano, se produjo una apropiación diferenciada del mismo, que se conjuga con el riesgo a padecer inundaciones.

 

De este modo, si se considera al espacio como una circunstancia histórica, social y económica, cuyo significado se va conformando  a  partir  de diversos procesos  manifestados en el mismo; podría considerarse al espacio actual como sumamente complejo, compartimentado y con una gran diversidad de actores que intervienen en su configuración, a la vez que es un espacio cada vez menos controlado por el hombre.       

 

 

Bibliografía:

 

Albini, L.; Costa, D. (1988) “Las inundaciones en el área metropolitana de Buenos Aires”. En: Medio Ambiente y Urbanización. Año 7 Nº 23. Buenos Aires.

Brailovsky, Antonio (2001) Entrevista

Carriego, Evaristo (1930). Borges, Jorge Luis. Buenos Aires. (s/d).

Cunietti-Ferrando, Arnaldo (1999) “James Brittain y el parcelamiento de la Boca del Riachuelo”. En: Historias de la Ciudad. Una revista de Buenos Aires. Año 1 – Nº 2.  Lulemar Ediciones. Buenos Aires

Federovisky, Sergio (1990) “Influencias de la urbanización en un desastre: el caso del área metropolitana de Buenos Aires”. Medio Ambiente y Urbanización. Nº 30, año 8, marzo

Herz, Enrique G. (1979) “Historia del agua en Buenos Aires”. Cuaderno de Buenos Aires LIV. Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, 1979.

Lindón, Alicia (1989) La problemática de las inundaciones en áreas urbanas como proceso de ocupación, un enfoque espacio-temporal”. El caso de la ciudad de Buenos Aires”. Acata II  Encuentro de Geógrafos de América Latina. Montevideo.

Matteucci, S.; Morello, J.; Rodríguez, A.; Busai, G.; Baxendale, C. (1999) “El crecimiento de la metrópolis y los cambios de biodiversidad: El caso e Buenos Aires”. Mimeo. Buenos Aires.

Nabel, Paulina; Pereyra, Fernando (2002) “El paisaje natural bajo las calles de Buenos Aires”. Museo argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. 

Noceti, Alfredo (2000). “Hidrografía de Buenos Aires”. En: Historias de la Ciudad. Una revista de Buenos Aires. Ano 1 – Nº 4. Lulemar Ediciones. Buenos Aires 

Vapñarsky, C; Gorojovsky, N. (1995) “El crecimiento urbano en la Argentina”. CEAL. Buenos Aires.  

Skogman C. (1942). Viaje de la Fragata Sueca “Eugenia” (1851-1853). Ediciones argentinas Solar. Buenos Aires.  

Ponencia presentada en el Simposio Problemáticas Ambientales. Séptimo Encuentro Internacional Humboldt. Villa de Merlo, San Luis – Argentina. Jueves 22 de setiembre de 2005.

 



[1] Universidad de Buenos Aires / Universidad Nacional de Lanús

[2] En los cuales se encuentran involucrados elementos correspondientes a la litosfera, hidrosfera, biosfera y atmósfera

[3] Por vulnerabilidad se hace referencia a la capacidad de una sociedad para hacer frente o responder a un evento que sale de lo convencional

[4] Afianzado a partir de la demanda de tasajo por parte de Cuba y Brasil, principalmente, para cubrir las necesidades de la población esclava de las plantaciones, muy abundante en dichos países.

[5] El primero de ellos, de capitales ingleses, se ubicó en la actual localidad de Ensenada y su inauguración data de 1810. El segundo saladero funcionó en la  actual zona de Lanús Este, a partir de 1815

[6] En relación con el nombre de “Terceros”, sostiene Herz (1979)  .... Unos afirmaban que se denominaban así por ser los tres desagües de la ciudad, y otros sostenían que era en rememoración de otros terceros, nombre que se daba en España a los encargados de recoger lo diezmos, y que, según parece, arrasaban con todo, igual que estos zanjones quienes, además de agua , portaban en su corriente cuanto desperdicio arrojaban en su cauce, es decir recaudaban con voracidad (s/p).

 

[7] Equivalente a 91 centímetros

[8] No debe olvidarse que en ese momento la edificación  era  muy  poco  densa,  y  en  consecuencia la superficie de infiltración  considerablemente mayor,  contrariamente a la Ciudad de un siglo más tarde. 

[9] Com.pers., (2001)

[10] De calzado,  construida en 1886,  ubicada entre las calles Padilla, Murillo, Acevedo y Gurruchaga. 

[11] Francavilla, C. Citado por Brailovsky en su comentario 

[12] Posteriormente se continuó el entubamiento hacia el Area Metropolitana del Gran Buenos Aires y mas tarde el canal aliviador hacia el arroyo Cildañez.