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Asunto:[encuentrohumboldt] 455/05 - OCUPACION ANARQUICA DEL ESPACIO EN EL PIEDEMONTE DE LA CIUDAD DE SAN LUIS
Fecha:Domingo, 18 de Diciembre, 2005  14:26:11 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

OCUPACION ANARQUICA DEL ESPACIO EN EL PIEDEMONTE DE  LA CIUDAD DE SAN LUIS

 

 

          Espinosa, Diego O.

Oliveira, Mónica A.

         

1.     Introducción

 

La Argentina pedemontana ocupa un lugar relevante del territorio nacional. Todas las provincias de la frontera oeste del país, más un número importante de las centrales forman parte del paisaje de piedemonte.  En éste, la actividad humana y la presión creciente de los asentamientos humanos lo convierten en un área cada vez más vulnerable al impacto ambiental y a los riesgos tanto de orden natural como antrópico.

Por lo tanto centrar la atención en estas áreas sometidas a tensiones de origen múltiple es una responsabilidad conjunta tanto de los organismos de gestión como de las comunidades que habitan en ellas.

Las condiciones  ambientales generales a  las que están sometidas  las zonas áridas y semiáridas del centro-oeste del país, hacen que una gran  precipitación en cordillera o en ambiente de sierras como es el caso de San Luis derive en rápidos torrentes que buscan la pendiente a través de antiguos cauces, donde discurren en forma atenuada o violenta según sea la intensidad y cantidad del agua caída.

Por otra parte, las actividades humanas: urbanización, infraestructuras de obra pública, uso del suelo orientado a los servicios, asociadas al desmonte y el intenso tratamiento de la topografía, han puesto en riesgo el frágil equilibrio de estas amplias zonas de contacto que concentran en algunos casos más del 60% de la población provincial.

          La pendiente asociada a diferentes maneras de intervención y ocupación del suelo puede colaborar para que  un paisaje tranquilo se transforme en poco tiempo en un caos de agua, barro o arena que llega repentinamente a las áreas altamente humanizadas.

          El crecimiento acelerado en los últimos años de las ciudades intermedias ha impuesto en la naturaleza una forma de ocupación no siempre adecuada  a las condiciones del medio, localizándose a veces en pasos naturales de las aguas, zonas bajas o deprimidas o con pronunciada pendiente.  Así, las fricciones humanas sobre el medio han operado en muchos casos negativamente en las ya frágiles relaciones con el medio natural. 

          Las condiciones físicas son a veces difíciles de corregir: pronunciadas pendientes, la escasa vegetación, cauces torrenciales cuya existencia está marcada por la intensidad, frecuencia y duración de las precipitaciones.

Esta situación se ha transformado en problema, porque al facilitarse las condiciones para que las ciudades crezcan, habitantes y autoridades ignoran los mecanismos naturales más simples, como por ejemplo desconocer los lechos de arroyos que descienden de las laderas montañosas y que dejan su impronta en una intrincada red hídrica. De este modo se les cierra el paso o se los desvía por debajo del pavimento o las edificaciones, minimizando su función natural específica: el escurrimiento del agua.

          Se suma la anarquía en la disposición del amanzanamiento y las edificaciones, complicando la geografía de estas rampas naturales que ponen en contacto montaña y playas, obstruyendo el paso del agua a la vez que aumentan el caudal a desaguar.

          El caso de San Luis es ejemplo de una expansión notable de la urbanización asociada a la sobrecarga de actividades e infraestructura sobre el área pedemontana que le sirve de soporte.  Analizar la particularidad del fenómeno en la capital puntana permite tener un ejemplo de poco feliz acuerdo entre medio y sociedad en un ambiente semiárido de una ciudad intermedia. Por otro lado, puede ejemplificar en mucho las dificultades propias de la ocupación humana en la geografía pedemontana argentina.

          En este documento, se presenta un descriptivo correspondiente a un proyecto mayor, donde se triangulan los siguientes conceptos: ambiente pedemontano, urbanización en ciudades intermedias y riesgo y vulnerabilidad. Un enfoque sistémico permitirá abordar las variables componentes más significativas y las relaciones que operan entre ellas. (ver cuadro 1) adoptándolo como estudio de caso.

 

 

2.     El soporte natural: una frágil plataforma con diseño de rampa.

 

La ciudad de San Luis se asienta sobre un extenso piedemonte –de unos 30 km de largo- que se proyecta desde el contacto con el frente de falla de la sierra de San Luis, un enorme bloque granítico, hacia el oeste.

La unidad morfológica citada se encuentra surcada por una red de avenamiento densa, con cauces que se originan en la montaña y se alimentan con lluvias estivales de carácter irregular y desiguales en tiempo, espacio o frecuencia. Estos elementos, sumados a  pendientes pronunciadas que van desde un 5 % a 10 % dan como resultado un fenómeno complejo, el de las inundaciones y aluviones de alta peligrosidad, que ha producido en otras áreas próximas pero de igual naturaleza a la del espacio estudiado, pérdida de vidas humanas y materiales significativas.   Según la zona, la pendiente y la cantidad de agua caída será el poder erosivo que demuestre y el transporte y acumulación de material en las zonas más bajas.

La cubierta vegetal –en condiciones naturales- se compone de un monte bajo arbóreo y arbustivo que en área de contacto con las laderas serranas adquiere notoria densidad. Este tapiz vegetal sirve de manto protector a  suelos de textura franco arenosa, donde el modelado fluvio-eólico da lugar a un espacio de topografía ligeramente ondulada. Estos suelos de poco desarrollo y débil estructura,  presentan  materiales sueltos, compuestos de gravilla y arena.

En este ambiente cuya altitud promedio oscila entre los 500 y 550 metros, las condiciones son propias de clima semiseco, con precipitaciones de 550 a 450 mm, que caen concentradas en el verano (un 38,8 % de las precipitaciones)

 

 

3.     La expansión de la ciudad de San Luis sobre espacios poco aptos para ser  urbanizados.

 

Los problemas ambientales y las dificultades en la relación sociedad - medio acompañan a San Luis desde sus orígenes.   Los permanentes cambios de sitio de la ciudad -urbe “portátil” que contabiliza en su historia urbana dos desplazamientos y tres sitios de asentamiento-  dan cuenta de una historia vinculada al problema del agua a la vez que han contribuido a construir las bases de las relaciones del hombre con el entorno que lo rodea.

          La ciudad se localiza entre los 33° de latitud sur y 66° 21 de longitud Oeste, coordenadas que confirman la condición de ciudad del centro oeste argentino.

          Desde la instalación definitiva en torno a la actual plaza Independencia en 1632, la ciudad mostró un lento crecimiento físico y demográfico semejante al comportamiento de la mayoría de las ciudades recostadas sobre los piedemontes de las Sierras Pampeanas.

          Lentamente fue  extendiéndose  en el espacio hacia los 4 puntos cardinales, sólo limitada en su crecimiento hacia el sur por el río Chorrillo y hacia el NE por la sierra de San Luis, último bastión del macizo serrano.

          Primero el ferrocarril y posteriormente en la década del 80 la promoción industrial  fueron los factores decisivos que favorecieron el crecimiento demográfico y espacial más importante de la ciudad obteniendo una expansión urbana significativa y con numerosas consecuencias de orden social y ambiental, así como una nueva visión de la ciudad por parte de sus habitantes.

          El crecimiento de la ciudad se desarrollo  en detrimento de los espacios destinados a las pequeñas propiedades agrícolas que rodeaban el pequeño núcleo urbano, las que en la actualidad  ya han prácticamente desaparecido. De ésta forma el espacio donde se levantaba el paisaje agrario bajo riego quedó sepultado bajo la trama urbana en expansión, esa situación determinó que el perímetro edificado de la ciudad contraste directamente con el marco natural del monte y que no exista un espacio suburbano de función mixta o rururbano como está presente en otras ciudades del oeste argentino.

          En San Luis desde sus inicios hasta 1940, el crecimiento se desarrolló despacio y en forma ordenada, siguiendo el plano en cuadrícula propio de las ciudades de origen español en Latinoamérica. Presentaba una edificación continua y densamente poblada aunque donde predominaron siempre las viviendas unifamiliares de una planta. Entre 1940 y 1970 la ciudad desbordó las 4 avenidas principales que enmarcaban el área central y pericentral, tradicional por su dinámica económica y de mayor densidad de población,  Avenidas España al Norte, Lafinur al Oeste, J. A. Roca al Sur y  T. Gral. D. Perón al Este. 

Durante esos 30 años , la ciudad fue ocupando el resto de los espacios libres hasta formar una cuadrícula central adaptada a una evolución lenta e espontánea , la que fue modificada por la construcción de los primeros barrios, unidades espaciales estandarizadas, que surgieron especialmente hacia el Norte y Oeste de la ciudad “Estas unidades comunitarias invadirían los predios del extrarradio adoptando de ésta manera una fisonomía ciudadana....” La superficie urbana se reparte en distintas unidades físicas que componen así el sitio geográfico actual.

          A partir de 1980 los ritmos de crecimiento del espacio ocupado por la urbanización se aceleraron y acrecentaron por el ritmo demográfico propio de la ciudades intermedias y por la llegada de un gran número de inmigrantes provenientes de otras provincias y del extranjero. Esto origina un aumento rápido y desordenado de la trama urbana.

En 1984 este proceso se intensificó por la influencia de la radicación industrial la que aumentó de manera desproporcionada la población en relación a las unidades habitacionales y los servicios, lo que trajo aparejado numerosos problemas tales como falta frecuente de agua y energía,  existencia de pequeños y grandes baldíos destinados a la acumulación de basura, calles deterioradas y cierta discontinuidad entre los espacios edificados y los espacios vacíos.

          No todos los espacios ocupados, en esta época, son los más adecuados para la instalación humana  y la expansión de servicios, aumentando  así la presión sobre el medio físico, el que no se adapta a la diversidad de funciones crecientes en una ciudad en fase de madurez. De este modo, una cantidad de problemas comienza a aparecer.

 

 

4.     Una suerte de problemas ambientales

 

 

Cuadro de texto: Degradación ambiental  
p4    Mala CDV   p4
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Cuadro 2

 

 

          Si se observan las tendencias del crecimiento urbano manifiestas hasta el momento y analizando las características particulares de cada una con relación al sitio de la ciudad de San Luis y  sumándole los  contrastes que se detectan a partir de que el  hombre  trata de adaptar el medio a sus necesidades, se puede evaluar  así la aptitud del sitio para el  futuro crecimiento urbano

          Muchas áreas ocupadas fueron edificadas sin ningún estudio de impacto previo y dejando de lado lo expuesto en la Carta del medio ambiente realizada durante 1992. (Capitanelli, Ricardo, 1992) Esto origina en la actualidad serios problemas en perjuicio de la ciudad y de cada uno de sus habitantes.

          El sector NE de la ciudad es el área elegida para este estudio ya que en los últimos 3 años se ha convertido en el ámbito en donde se ha desarrollado una intensa y acelerada urbanización acompañada de un deterioro significativo de   las condiciones del marco y medio natural que lo sustenta.  (ver cuadro 2)

          La urbanización acelerada del piedemonte, ha provocado un daño muy importante sobre el tapiz vegetal y el cambio de pendientes. El agua de las lluvias escurre superficialmente a gran velocidad, con un enorme poder erosivo que va socavando profundamente las calles y hasta en algunos casos descalce de cordones y cimientos de las edificaciones.

Los servicios municipales acondicionan regularmente el lugar, pero esta acción no alcanza para solucionar el grave proceso de erosión que se ha generado por el intenso, veloz y desordenado desmonte al que ha sido sometida la zona en estudio a causa de la gran urbanización.

          A este problema se le suma la falta de pavimento que intensifica la posibilidad de erosión  originada por el agua y el viento, además de la alteración de la topografía con la presencia de las vías de circulación. El desnivel generado por la ruta 147  dificulta la circulación normal del agua en épocas de crecidas por las lluvias de verano y del material de arrastre, originando así espejos de agua estancada que perduran entre una lluvia y otra, y que provocan riesgos de enfermedad y accidentes, a la vez que afectan la imagen de los barrios construidos en el lugar.

          Durante las lluvias estivales, el agua escurre rápidamente convirtiendo las calles de dirección  Este-Oeste en verdaderos ríos que transportan gran volumen de agua y material arrastrado de distinto grosor y tamaño producto de la erosión  y socavamiento de las laderas de las sierras  desnudas de vegetación.

          La deforestación producto de la urbanización del sector agrava el problema de la escorrentía de las aguas aumentando con su ausencia el poder erosivo de las aguas de lluvia y deposición de material aluvial en las zonas bajas del área de análisis o en el resto de la ciudad provocando malestar especialmente en el centro y al oeste del área urbanizada poniendo en peligro el futuro de la infraestructura de servicios

          La masa vegetal en esta zona es fundamental para proteger el piedemonte y evitar así los problemas ya señalados. Predominaban en el sector  formaciones vegetales de bosques (monte) serranos y pastizal con especies tales como  jarilla, espinillo, tala, piquillín etc.  La misma facilitaba la escorrentía difusa y con ella había una mayor capacidad de absorción de agua de lluvia por parte del suelo. Su desaparición sistemática lleva a que las aguas superficiales concurran según pendiente aumentando su fuerza erosiva.

          La degradación biológica provocada por el desmonte intencional en pro de la urbanización comprende la disminución del contenido de materia orgánica y los cambios generalmente desfavorables que se producen en la flora autóctona del  área de estudio (incluye la microflora). De este modo, los efectos de la degradación del suelo de las vertientes son variados entre los que se pueden mencionar las voladuras de suelos y la formación de profundas cárcavas de erosión, así como la acumulación de materiales de arrastre depositados  en sectores más deprimidos –los cuáles a veces llegan al medio metro de espesor- a lo que se suma el severo deterioro de calles pavimentadas y de tierra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


          En su recorrido violento el agua tiende a  encausarse en las calles convertidas en canales, comenzando así el proceso de formación de surcos y luego zanjas de erosión o cárcavas que se aceleran por cuanto el declive es mayor, causando enormes daños.

          La zona edificada sobre el este de la ciudad está compuesta por viviendas  buenas en material y bajo un patrón arquitectónico homogéneo, propio de planes de vivienda, recientes en construcción ya que la urbanización intensa es de 4 a 5  años de antigüedad promedio. Conforma un área servida por agua potable, gas, cloacas, televisión por cable y recolección de residuos.

Cada Barrio tiene un número diferente de manzanas y en cada una de ellas existen entre 100 y 160 casas  que concentran en su conjunto unas 6800 viviendas y 25.000 pobladores aproximadamente. Esto es un dato importante porque estipula la cantidad de población afectada por el problema de modo directo y la presión ejercida sobre el medio.

Las manzanas están dispuestas en el plano diseñando un tramado con forma de telaraña que no respeta la pendiente, dificultando así el escurrimiento del agua en época de lluvias. Los barrios que se disponen aquí cubren la mayor parte del piedemonte serrano que había quedado libre entre la ciudad y la sierra. A través de la observación directa  se visualiza la homogeneidad en el estilo de la construcción, igualando el paisaje.

          Las crecidas de verano son de origen natural e irreversible y también provocadas por la acción del hombre, que son las que una buena planificación y concientización del problema son las que se pueden corregir en parte. Con una actitud más responsable y un comportamiento adecuado a las exigencias que el medio tiene en la zona la relación sociedad- naturaleza puede ser más equilibrada en pro de minimizar los problemas del sector en estudio y del resto de la ciudad.

          El sitio de la ciudad tiene condiciones que favorecen la formación de crecientes. Las lluvias durante el año alcanzan los 539 mm, concentradas especialmente en los meses de verano, diciembre y febrero, con un 48 % del total de milímetros caídos anualmente. Pueden llover 67 días al año de los cuales el 38,8 % corresponde a la mencionada estación.

      A este régimen de precipitaciones se le suma la topografía que tiene la ciudad, la que está edificada sobre el piedemonte, con fuertes pendientes de entre 6 y 7 grados, en dirección Este–Oeste; es homogénea, con escasas rupturas significativas, sólo una falla importante en el sector este del área de estudio. Desde el área señalada y el centro de la ciudad es de aproximadamente 16 ° de pendiente especialmente desde el sector nordeste.

   La ciudad de San Luis en su conjunto muestra distintos problemas ambientales algunos originados en el área de análisis, especialmente el polvo que existe en la ciudad durante otoño y primavera, época de intensos vientos, que originan la concentración de polvo en días de viento y sus posteriores calmas. Este es producto de la falta de pavimento en gran  parte de la ciudad y especialmente en los últimos años por la tierra generada en la zona de estudio que carece de pavimento y  vegetación observándose nubes o remolinos de polvo afectando no sólo a la urbanización del piedemonte sino también al resto de la ciudad.

          La falta de espacios verdes complica la situación porque su existencia permitiría mejorar el ambiente y contribuir a detener en parte el agua de escorrentía.

 

5.  Conclusiones

 

La ciudad de San Luis padece desde hace muchos años el problema de las crecientes, que originan graves inconvenientes de difícil solución. Ocurren en cualquier época del año pero su mayor frecuencia e intensidad se producen en los meses de la estación estival. Estas dificultades se ven agravadas  por el aumento de la presión urbana sobre el medio, en particular entre el espacio libre entre la ciudad y la montaña. El equipamiento en servicio y en especial de obras públicas no es suficiente y acentúa el problema de las  inundaciones que en este último verano ya provocó pérdida de vidas humanas. Los costos del municipio en mantenimiento y movimiento de personal para corregir los daños de las lluvias son cuantiosos y crecientes y significan una importante erogación para los vecinos.

La construcción de obras de orden público o privado sin estudios previos, la mala planificación de los nuevos barrios, los asentamientos ilegales, las ripieras y el desmonte sin mesura colaboran para complicar la situación descripta. Estas provocan serias y aceleradas transformaciones del medio porque facilitan aún más los contratiempos que pueden ocurrir en estos tipos de área.

El desarrollo urbano en San Luis debe incorporar políticas territoriales que tengan como punto de partida un estudio integral del sitio donde se levanta la ciudad actual y el espacio potencial donde tendrán lugar los nuevos espacios edificados, en especial, considerando que los ambientes pedemontanos son unidades complejas cuya intervención puede alterar severamente el medio y finalmente atentar contra la calidad de vida de los habitantes.

 

 

Bibliografía

 

·       Arroyo Justo Jorge y Espinosa, Diego O. (2000), La ciudad de San Luis. Su sitio y medio ambiente, en Ensayos, Editorial Payné, San Luis.

 

·       Capitanelli, Ricardo (Director) et al. (1994), Ordenamiento ambiental, urbano y territorial de la ciudad de San Luis, Consejo Federal de Inversiones, Cantonal Editorial, con Anexo cartográfico.

 

·       Espinosa, Diego O. (1983), Una visión colectiva: La ciudad de San Luis. Un ejemplo de Geografía Perceptiva, Seminario de Tesis (inédito), Fac. de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Cuyo, Dirección: Mariano Zamorano, Mendoza, nº133

 

·       Espinosa, Diego O. (1994), San Luis. Soporte físico y medio ambiente, en II Reunión CNM para contribuir a la implementación de un modelo ambiental para San Luis, CNM, Universidad Nacional de San Luis. Pag. 14-18.

 

·       Espinosa, Diego O. et al. (1995), San Luis. Concientización y cultura urbana, Municipalidad de la Ciudad de San Luis, CFI, Graf. Pellegrino, San Luis

 

·       Espinosa, Diego O. y Oliveira, Mónica A. (1993), Crecimiento físico y demográfico de la ciudad de San Luis, en Boletín de GÆA, Sociedad Argentina de Estudios Geográficos, nº111, Buenos Aires.

 

·       Espinosa, Diego O. y Oliveira, Mónica A. (1993), Crecimiento físico y demográfico de la ciudad de San Luis. Aptitud del suelo para la expansión urbana, en Boletín de Geodesa, nº3, Córdoba

 

·       Espinosa, Diego O. y Oliveira, Mónica A. (2004), Una herramienta para el registro del riesgo. Propuesta para una cartografía sobre riesgos de San Luis, en Metodología para la enseñanza e investigación del medio ambiente, CCMA, Universidad Nacional de Cuyo, Ecogeo, Mendoza.

 

·       Oliveira, Mónica A. (1984), Uso del agua en la ciudad de San Luis,  Seminario de Tesis (inédito), Fac. de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Cuyo, Dirección: Ricardo Capitanelli, Mendoza, nº 363

 

·       Williams, Fernando (2004), en Liernur, Jorge F. y Aliata, Fernando (Comps.) (2004), Diccionario de Arquitectura en la Argentina. Clarín Arquitectura, Buenos Aires, Tomo 6, pag. 25-28

Ponencia presentada en el Simposio Planeamiento Urbano. Séptimo Encuentro Internacional Humboldt. Villa de Merlo, Argentina. Jueves 22 de setiembre de 2005.

 

 

 

La ciudad de San Luis.  Area edificada y sector de estudio.

Plano de referencia