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Asunto:[encuentrohumboldt] 418/05 - MESA REDONDA "AMÉRICA LATINA EN EL SISTEMA M UNDIAL"
Fecha:Domingo, 16 de Octubre, 2005  12:56:54 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

 

MESA REDONDA

“AMÉRICA LATINA EN EL SISTEMA MUNDIAL”

 

Prof. Omar H. Gejo (Centro Humboldt y Universidad Nacional de Luján) – Argentina

Dr. Alfredo César Dachary (Centro Humboldt y Universidad de Guadalajara – Campus de la Costa) - México

 

 

 

Dr. Adriano Rovira Pinto (Universidad Austral de Chile)

 

La moderadora, Mg. Silvia Quintanar, lee el documento enviado por el Lic. Gerardo de Jong (Centro Humboldt y Universidad Nacional del Comahue) – Argentina, quien por razones de salud no pudo hacerse presente. Lo transcribimos a continuación:

 

 

 

 

El pensamiento geográfico y el conocimiento

que la transformación de Argentina demanda

 

por Gerardo Mario de Jong

 

(para ser leído en la Mesa Redonda del VII Encuentro Internacional Humboldt)

 

Con buen criterio, la propuesta temática del Centro Humboldt para este Encuentro nos lleva a discurrir sobre la inserción de América Latina en el mundo. Ese ámbito de reflexión es, por definición, un espacio que la ciencia geográfica no debe ni puede dejar descubierto. Este es un encuentro que tiene a la Geografía como telón de fondo, pero felizmente no es un encuentro sólo de geógrafos. Está muy bien que así sea porque los geógrafos han caído, desde hace mucho tiempo, en el mismo error que las demás ciencias sociales: el incalificable error de percibir a la realidad a través del ojo de la cerradura y con lente de aumento, artilugio que asegura una percepción fragmentada de la realidad y la magnificación del detalle. Postura ésta extremadamente cómoda que asegura un producto de conocimiento de fácil factura, pero que no cumple con el propósito fundamental de la producción científica, cual es el de producir herramientas para enriquecer y alimentar el proceso de transformación social hacia una sociedad más justa. Sobre todo cuando la sociedad mundial enfrenta una crisis estructural que no tiene precedentes en la historia de los últimos quinientos años.

 

En todas las situaciones de crisis como la presente, producidas durante la historia, sólo aquellas sociedades que supieron hacer un buen balance entre sus ventajas comparativas y limitaciones, las condiciones históricas con que manejaron esas ventajas y limitaciones y el conocimiento de su posición relativa en el contexto histórico y presente de las fuerzas sociales en juego durante la circunstancia crítica, pudieron superar y aún aprovechar para su provecho la circunstancia contextual. Esto es especialmente cierto en Argentina, país que ya tempranamente comenzó a sufrir las consecuencias del traslado de la crisis planetaria producida en el centro capitalista, es decir, en las grandes potencias económicas del momento, a los países ubicados en la periferia del sistema mundial.

 

En ese sentido, la labor de los científicos sociales y, en particular la de los geógrafos, si éstos no renuncian a su propia condición, es potencialmente muy relevante. Para ello, es necesario recuperar la unidad del objeto social en transformación por influjo de sus propias contradicciones (me refiero a la decadencia del orden social vigente y de sus centros de poder mundial, en particular el imperio norteamericano), pero cuya condición requiere de la necesaria cuota de producción de conocimiento para gestionar resultados menos dolorosos que aquellos esperables como resultado de la inercia del proceso. En este sentido, los geógrafos no pueden ni deben eludir el estudio de los procesos sociales  y naturales en curso.

Recalco la necesidad de evitar la fragmentación porque los fenómenos sociales, de la magnitud apuntada, sólo pueden aportar racionalidad a las transformaciones en curso sólo si se evita la marginación de aquellos aspectos que son rechazados por la ideología dominante, aquella misma que nos indujo a aceptar la falacia del modelo neoliberal. Tomemos un solo ejemplo: aquel del imperio Romano, en cuya decadencia influyó notablemente la concepción cientificista de su filosofía del conocimiento. En la vereda de enfrente, el imperio Bizantino que se extendió por 1000 años, el doble que el Romano, fue acompañado por la concepción universalista del conocimiento griego, al que se sumaron aportes orientales de Persia y de los árabes.

 

Ante todo, observemos las manifestaciones actuales de la crisis. Una serie de fenómenos son la manifestación de los procesos de transformación social que anuncia la desaparición del orden social que muchas generaciones asumieron como “dado”, como eterno. Véanse los siguientes hechos, que son sólo una parte de los cambios en curso:

1) Uno de los principales monopolios (Samir Amín) en el cual está basado el poder mundial en estos momentos está pasando de manos rápidamente. Estados Unidos está perdiendo la batalla para mantener el dólar como patrón de referencia de las monedas mundiales. El vertiginoso proceso inflacionario de esa moneda, al cual indujeron las medidas monetaristas adoptadas en ese país para reactivar su ineficiente economía, produjeron dos hechos notables:

la depreciación del dólar frente al Euro, el que si bien está sujeto a las contingencias políticas recientes de la Unión Europea (resistencias al Euro como moneda única y resistencia a la consolidación de la unidad política mediante la aprobación de una constitución común, así como dificultades económicas que derivaron de la ampliación de la Unión con la incorporación de países en proceso de transformación económica), manifiesta en su fortaleza el respaldo de una economía más eficiente.

China, con el artilugio de la devaluación del Yuan (decisión por la que EEUU había presionado enormemente a ese país), se desvinculó prácticamente del dólar. Para ello mantendrá una flotación controlada en base a una canasta de monedas ponderada comercialmente, la cual esta integrada (según Jalife Rahme) por el dólar (27%), el Yen (31%), el dólar de Hong Kong (24%, pero que tiene paridad fija con el símil de norteamérica), el Euro (15%), y la libra (4%). Todo ello en un contexto de decisiones graduales ya que China tiene las segundas reservas más importantes en dólares, por un valor de 750.000 millones de dólares, así como la segunda tenencia en bonos del tesoro de EEUU. Japón ocupa el primer lugar en ambos casos. Probablemente, en un tiempo relativamente cercano, el Banco Central de China puede llegar a incluir al oro en la canasta.

Estos hechos permiten prever un escenario extremadamente cambiante, en el cual al derrumbe del dólar corresponderá un flujo de capitales desde EEUU a Rusia, al sudeste de Asia y China, un aumento de las tasas de interés en el primer país mencionado a los efectos de la retención de capitales y el comienzo de la decadencia del “tigre de papel”. La situación de Europa puede dar lugar a más especulaciones y dependerá de los acuerdos a que llegue en materia de provisión de petróleo, de uso económico y manejo de la tecnología, así como de adaptación a la nueva situación financiera mundial en ciernes. Para ello será extremadamente relevante la forma en que enfrente sus tradicionales lazos con la economía y la política norteamericana, sustituyéndolos por acuerdos con Rusia y China, a nivel financiero, tecnológico y militar.

2) Otro monopolio que EEUU ejerció con desparpajo e irresponsabilidad, desde siempre (con la colaboración de Inglaterra), pero particularmente desde la caída de la URSS fue la posesión y el uso indiscriminado de la fuerza militar. Luego de la derrota de EEUU en Irak, las cosas han cambiado hasta el punto de que es posible percibir que ese país ya no puede mantener dos frentes similares en el planeta. Un ataque a Irán, para impedir que ese país incorpore a sus fuerzas armadas la temidas armas de destrucción masiva, sería prácticamente suicida por los desastrosos efectos en la economía del centro capitalista. En ese esquema de dificultades se inscriben los acuerdos que EEUU está negociando con China alrededor del desarrollo de la capacidad nuclear de Corea del Norte. Más aún, los desesperados intentos por insertarse en el centro de Asia, están empujando a Rusia, China e Irán a una alianza militar para la defensa de sus recursos energéticos.

3) Tampoco el control de los Recursos Naturales del planeta es ya posible para el imperio. Por un lado la evidencia de que el control del petróleo de Irak ha sido un fiasco. No sólo no lo lograron controlar, sino que el esperado resultado paralelo que suponía la recuperación del dinamismo de la economía norteamericana sólo ha resultado en una mera postergación de un proceso recesivo. Por otro lado, las tecnologías desarrolladas para el manejo de los recursos naturales no pueden hacer frente a los efectos del “cambio climático”, el que no solo ha producido el fenómeno de Katrina, sino que amenaza con situaciones de igual intensidad en toda la tierra. Desde el punto de vista económico, a su vez, no sólo no es posible para la potencia hegemónica el control del petróleo, sino que otros recursos se están escapando de sus manos, tal el caso del enorme control que China está ejerciendo, progresiva y calladamente, sobre el hierro.

4) EEUU ejerce un control sobre los medios de comunicación mundial. Ellos pueden llevar adelante una guerra genocida como la de Irak, de la cual sólo se ve en televisión el distante efecto de sus armas de destrucción masiva, casi como en una película de Hollywood, pero no muestran (o muy poco) los cadáveres y la destrucción resultado de sus acciones. Ni siquiera los pocos cadáveres de sus propios soldados (por su efecto en la opinión pública de la gran potencia). No obstante, Ya no basta señalar con el dedo a un supuesto “temible enemigo de la democracia y de la libertad” para que se crea en su diabólica perversidad, tal como sucedió con el temible comunismo. La confabulación de “los malos con su guerra terrorista” o aquella que suponen los “narcotraficantes”, no han llegado a ocupar el lugar de “la maldición comunista”. Ya no basta conque el imperio de los “buenos” señale a un “enemigo” para que el mundo lo acepte. Ya no es posible asesinar a miles con bombas atómicas o con otras armas genocidas, sin que se genere el rechazo mundial. Esto es una evidencia de las limitaciones que encuentra el centro capitalista en imponer su visión ideológica dominante.

 

La pregunta clave es cómo se inserta Argentina en este mundo cambiante. No basta la intuición para definir el curso de las acciones. Para enfrentar la toma de decisiones ante este escenario es necesario el conocimiento y, luego, la planificación para arribar a uno de los escenarios que sugiera el conocimiento construido, de los cuales el peor es aquel que surja de la intuitiva omnipotencia de un gobernante.

Es necesario saber cómo se puede insertar Argentina en los nuevos mercados, cómo se defenderán aquellos que tiendan a cerrarse, qué producciones alternativas son posibles en función de los nuevos consumidores, etc. Pero cada decisión en materia productiva supone un gran conocimiento acerca de cómo se organizarán los subsistemas productivos, su financiamiento, el papel de los actores en apropiación de los excedentes, etc. La reconstrucción mediante el conocimiento de la enorme cantidad de variables independiente que aseguran a los procesos productivos su viabilidad, es una tarea a la que los geógrafos pueden aportar su concepción unitaria del objeto regional de estudio. Sobre todo por que los llamados economistas son, normalmente expertos en técnicas de manejo económico, pero no pueden diseñar una política que haga viable un proceso productivo.

Es necesario conocer qué tipo de manejo de los Recursos Naturales es posible. Qué recursos deben ser protegidos para que no sean cremados en una sola generación (tal el caso del petróleo argentino), mediante el uso racional para la presente y las que vendrán. Asimismo, es necesario contar con el conocimiento necesario para el manejo de los recursos naturales renovables, notoriamente afectados por las modernas tecnologías que pueden llegar a destruir un ecosistema en menos de una generación o a anular la capacidad productiva de las tierras (tal el caso de la soja) en pos de ganancias diferenciales históricamente efímeras. En este sentido, la producción de conocimiento geográfico puede contribuir a proteger el medio natural que es la casa de las futuras generaciones. Lejos están los tiempos del determinismo; por lo contrario, es necesario contribuir al conocimiento del medio natural y de la relación entre la sociedad y la naturaleza para evitar la determinación con que el sistema social decadente puede hacer sucumbir el medio natural por efecto de sus propias contradicciones. Obsérvese, en este sentido, lo que está sucediendo con la atmósfera, con los proceso de degradación y desertización de las tierras, con las contaminación de los cuerpos de agua dulce, con la destrucción de las masas forestales, y otros.

El estudio de los países en los cuales se puede insertar la producción argentina es también una tarea en la que se requiere conocimiento de perfil universalista. Obviamente, no me refiero a los viejos estudios de geografía política y económica sino a conocer “in situ” y con un buen bagaje de recursos teóricos, la realidad económica y social de aquellas naciones que tienen significación para el futuro de nuestro país.

Finalmente, a los efectos de este rápido barrido de temas, que deja muchos momentáneamente de lado, corresponde mencionar la actividad misma de producción de conocimiento científico. Definir un escenario para el devenir histórico de Argentina es, también, definir dentro de qué parámetros debe funcionar el aparato de ciencia y técnica del país. Más allá de las mejoras necesarias en el sistema educativo en todos sus niveles, es necesario adecuar la producción  de conocimiento científico a los requerimientos que el cambiante futuro demande. Ahora no es así. El sistema de ciencia y técnica del país, más allá de honrosas excepciones, está constituido por un conjunto de personas, subsidiados para mantener la formalidad de la producción científica, donde buena parte de ellos constituyen una intelectocracia preocupada por sus carreras personales, sin participación activa en las demandas sociales de conocimiento (por supuesto, son demandas no planteadas por el Estado).

 

Los avatares de la ciencia geográfica como conocimiento de perfil universalista, con sus contradicciones inherentes, lleva ahora a extremar el enfoque para el estudio de todos estos procesos mediante la disección de las contradicciones verificadas en tiempos recientes, las que guardan similitud con aquellas del pasado. Por lo tanto, la preocupación deberá estar centrada en el análisis crítico de las teorías, explícitas o implícitas, acerca de la preocupación de producir conocimiento para la planificación regional (que es una forma de producir conocimiento geográfico, mayormente por fuera de la geografía “oficial”) y en aquellos cuerpos teóricos que abordan el problema del desarrollo, concretados desde la actividad planificadora global y regional. En estos dos últimos casos se sostiene aquí la tesis por la cual se verifica que conocimiento regional y conocimiento holístico o sintético son una misma cosa y con una misma modalidad metodológica que se encuentra centrada en el mantenimiento de la unidad del objeto de estudio, concepción ésta que hace posible el abordaje de los trascendente temas que integran esta exposición.

Saludo a los amigos reunidos en este VII Encuentro organizado por el dinámico Centro de Estudios A. von Humboldt y les deseo el mayor de los éxitos en las deliberaciones.

 

Séptimo Encuentro Internacional Humboldt. Villa de Merlo, San Luis – Argentina. Lunes 19 de setiembre de 2005.