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Asunto:[encuentrohumboldt] 416/05 - Frontera y alienación
Fecha:Jueves, 13 de Octubre, 2005  16:53:21 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

Frontera y alienación. El caso argentino en el sistema mundial

 

 

Gabriel Bautista

 

 

Introducción

I.   La dinámica de la frontera: de un mundo abierto a uno confinado

II.  La relación campo-ciudad: sojización del agro y dualización de Buenos Aires

III. Aspectos morales de la frontera: ¿vamos hacia una mayor intimidad o hacia una mayor alienación?

A modo de reflexión final

Notas con bibliografía

 

Introducción

 

Este trabajo representa una parte de mi tesis doctoral y en él se entremezclan dos de los ejes temáticos propuestos para este VII Encuentro Internacional Humboldt, “América Latina en el Sistema Mundial”: (i) geopolítica y recursos naturales y (ii) urbanización y medio ambiente. En la primera parte, examino la dinámica de la frontera y cómo este proceso geo-bio-político de frontera al tiempo que implica una apropiación de los recursos naturales del planeta, va significando también el pasaje de un mundo abierto a uno ya cerrado. En la segunda parte, considero este proceso de frontera aplicado al caso argentino. Considero cómo la frontera tiene una doble dimensión; en lo rural con la adopción del modelo sojero para los agroecosistemas pampeanos y no pampeanos y en lo urbano la dualización de Buenos Aires –lo que podría ser extensivo a la Región Metropolitana y asimismo a las ciudades intermedias en general. En la tercera parte, considero la dimensión moral del proceso de frontera y si en definitiva conduce a una lógica de intimidad o de alienación de la sociedad con el entorno. Finalmente, propongo algunas conclusiones y las notas con la ampliación bibliográfica.

 

I. La dinámica de la frontera: de un mundo abierto a uno confinado

 

Hablar de frontera es emplear un término ambivalente que forma parte del imaginario social como lugar de encuentro de lo diferente, lugar de conflicto, franja de transición, espacio de diálogo, oportunidad de enriquecimiento mutuo, ocasión de rechazo y exclusión, espacio de marginación. La frontera está asociada al indio y al desierto, al poblamiento y al despoblamiento. Desde el siglo XVI el europeo estuvo ante lo desconocido en términos geográficos; durante siglos exploró, mapeó y multiplicó las descripciones de los pueblos. Podríamos pensar que todo está terminado. Pero la globalización con todas las transformaciones aceleradas creó alrededor de nosotros un mundo que conocemos mal. La globalización está creando un universo social y cultural que progresivamente nos confronta con lo desconocido. Así como lo fue la carabela en su momento, el microscopio y el telescopio son las carabelas de hoy. Cuanto más navega la biología celular en el interior de la célula, más se extravía en el interior de esos mundos y más reacciona como los colonizadores: se lo trata como un universo geográfico a colonizar. Se van a buscar todas las poblaciones, se estudian todos los componentes y se coloniza sin saber exactamente qué resultado va a dar esa colonización (1). La otra gran frontera sigue siendo todavía el espacio fuera de la Tierra. Los Estados Unidos no cejan en su promoción del espacio exterior como la nueva y última gran frontera norteamericana. Está instalada en el imaginario social (2).

La frontera, como experiencia humana, ha pasado a designar un lugar, un proceso, un sitio-posición que indica el confín o límite con otra área diferente de la del punto de vista desde el cual se está ubicado y un frente estable o en movimiento. Desde los griegos y romanos, pasando por la época medieval y el establecimiento de colonias en América, hasta la exploración geográfica y la expansión colonialista de los siglos XIX y XX, llegando al actual proceso de globalización y a la exploración del espacio y la biotecnología, todo este vasto conjunto puede designarse como procesos de frontera. Estos procesos, que no son monolíticos y tienen porosidades, se originan en las sociedades que fueron conformándose en los estados nacionales de la modernidad. Estas sociedades están en movimiento hacia nuevas tierras o hacia tierras ocupadas ya por otras sociedades y en el imaginario hubo siempre una terra incognita. Actualmente, esta tierra desconocida está siendo procesada por la tecnología, que es la que guía a la ciencia en su manipulación de la escala genética, de la escala geográfica y de la escala astronómica (3).

El ciclo más potente de mundialización comenzó hacia el 1500 (4). Es un gran ciclo de 500 años que se acentúa con la Revolución Industrial y que en los últimos 40 años culmina con la cuestión ambiental y la toma de conciencia de la finitud de los recursos naturales. La Conferencia mundial sobre el ambiente de Estocolmo en 1972 es un hito que estuvo precedido por la visión de la Tierra por los astronautas como una bella nave azul navegando en la inmensidad del espacio (5). En 1964 el economista Kenneth Boulding había anunciado el paso de una economía de frontera (frontier economy) a una economía de nave espacial (spaceship economy) (6). Puesto que las sociedades industrializadas han forjado su morada en la tierra, su lugar en el sistema mundial, creando fronteras para poder asegurar el proceso de acumulación y abriendo horizontes que dieron lugar a la organización de las ciencias, entre ellas la antropología y la geografía, ¿cómo concebir un mundo sin fronteras, un mundo con la condición de estar totalmente cerrado en sí mismo? Y, lo que es más grave aún, ¿cómo encontrar la sobriedad y moderación necesarias para discernir el límite moral de aquello que, aunque ya puede hacerse para mantener el proceso de frontera sin modificar el sistema, no es conveniente hacerlo si queremos aprender a vivir por propia decisión con un acuerdo más proporcionado al entorno o lugar en el que vivimos? ¿Dónde están entonces hoy por hoy las fronteras en este mundo confinado de la edad de la globalización? (7) Justamente, la globalización supone el intento de seguir viviendo como si hubiera fronteras, pero que al mismo tiempo supone la necesidad de la mediación del diálogo y del entendimiento entre las sociedades, las culturas y, por supuesto, entre ellas y la naturaleza (8).

Por tradición militar, los europeos concibieron la frontera más como una línea límite fortificada que corre a través de regiones más o menos densamente pobladas y que a veces separan un país de otro (Polonia, por ejemplo) que como un momento de una transición hacia otra realidad. Esta concepción más dinámica es propia de la experiencia norteamericana, cuyo inspirador es el modelo de Frederick J. Turner, quien, en su ensayo clásico The Moving Frontier, muestra cómo la frontera norteamericana en su movimiento hacia el oeste fue siguiendo unas etapas precisas y cómo estas etapas fueron gestando las instituciones democráticas y el espíritu norteamericanos (9).  La visión de la expansión de la frontera en Norteamérica como una franja transicional entre tierra libre o desocupada o salvaje o silvestre –donde cada adjetivo implica una visión, aunque tienen un denominador común- y tierra ya poblada, ocupada, civilizada o urbanizada es propia de la experiencia americana, es la experiencia del Nuevo Mundo; el único posible desde un punto de vista eurocéntrico. Ya en la novela Moby Dick de Melville (1851), se asiste a un mundo confinado, cerrado, conocido y recorrido; aunque sólo cien años después se hace patente con la crisis ambiental y posmoderna. Sarmiento lo expresa bien en su Facundo donde claramente establece dos categorías de análisis sociológico y geográfico: civilización y barbarie (10). El modelo de Turner fue puesto a prueba de diversas maneras, para distintos lugares y culturas y distintos períodos de la historia mundial. El modelo ha resultado ser bastante adecuado en algunos puntos e inadecuado en otros (11).

Hoy por hoy este proceso continúa en fronteras de expansión urbana y agropecuaria. Estos dos grandes procesos de frontera ocurren a escala global como una gran sumatoria. Los remanentes de paisaje natural son presionados por la frontera agropecuaria; y a su vez el paisaje rural es presionado por la frontera de expansión urbana. En general, el eje alrededor del cual se mueve este “avance” es el económico-financiero, la comodificación de la tierra como mercancía. En general, ocurre en una doble faz intensiva y extensiva. El aumento de la producción o de lo inmobiliario puede ser intensivo cuando aumenta la productividad por innovación tecnológica o extensivo por expansión territorial, cuando ocurre un avance territorial de la producción en espacios "vacíos" o donde ya existía otro tipo de actividad estable. En general, el proceso de frontera tiene tres dimensiones: (a) la económica (al valorizar o revalorizar tierras mediante cambio de uso y de sistemas productivos); (b) social (una sociedad ocupa tierras vacías o de baja densidad); (c) ambiental (el impacto sobre un ecosistema escasamente intervenido por parte de un aparato productivo agresivo) (12). Los frentes costeros de ciudades como Buenos Aires, Londres, Tokio o San Francisco son un caso particular de este concepto de frontera inmobiliaria. Así, por ejemplo, los tres aspectos mencionados están presentes en los tres paisajes de la Región Metropolitana, en el río, la pampa y el delta. En la ribera metropolitana: la valorización de tierras ocurrió en Puerto Madero y en Berazategui; también en Berazategui se están ocupando tierras de baja densidad por parte de las élites que se suburbanizan; en San Isidro y Vicente López hubo que relocalizar a los habitantes del Tren de la Costa; y desde San Isidro hasta Berisso se suceden los proyectos de intervención fuertes (Puente a Colonia, isla artificial, el reciclado de Retiro, la aeroisla y la ampliación del puerto) (13). En tierra se presenta como consumo de tierra fértil por parte de las ciudades en expansión. El ritmo de este proceso está marcado a menudo por las autopistas. Esto se verifica en toda la ribera sur por la autopista Buenos Aires-La Plata, lo mismo que en Pilar y Cañuelas (14).

Coronación del proceso de frontera es el desarrollo sustentable, concepto ambivalente si los hay. Este concepto expresa o bien que en un mundo cerrado hay necesidad de seguir manteniéndolo en una condición similar a como cuando estaba abierto, o bien que es el momento de asumir la condición cerrada o confinada de la Tierra, una condición parecida a la de Moby Dick. El desarrollo sustentable, es decir con justicia social, equidad económica y viabilidad ecológica, puede verse como la aceptación del confinamiento y de los límites del quehacer humano en la Tierra y por ende, el despertar de una más intensa intimidad, o, por el contrario, un mayor grado de alienación, es decir, el desarrollo sustentable como búsqueda de seguir viviendo en una moralidad capitalista, sin cambio cualitativo, sino mero ingeniárselas para poder abrir nuevas fronteras como si todavía se pudieran crear nuevas aperturas, como si la condición de mundo cerrado no existiera o no fuese real (15). La frontera aparece siempre como una cierta adicción humana a no poner límites (16). Esto puede considerarse como arrogancia; la arrogancia del poder racionalizar, dominar y controlar y por lo tanto tiene una connotación ética que la liga a una ética ambiental y, si ustedes me lo permiten, me gustaría decir que a una geografía moral, de lo cual haremos mención en el apartado tercero (17).

Finalmente, parece haber un déficit en la consideración de la relación campo-ciudad: “pero el problema fundamental de la agricultura no se reduce al de la concentración de la tierra y al que es su correlato, el minifundio. La cosa no es tan simple. Hay una multitud de problemas, cada vez más graves y crecientes, íntimamente unidos unos a otros, tanto los del campo como los de la ciudad” (18). Esto significa que la problemática urbana nunca está desvinculada de la problemática rural; en la Argentina todos los sistemas rurales han sufrido cambios drásticos a raíz del proceso neoliberal de los años 90. La pauperización y aumento del tamaño en superficie y cantidad de habitantes en las “villas miseria” tiene una cierta relación con los cambios en el agro. No sólo hay una cuestión urbana, también hay una cuestión agraria y una cuestión socio-ambiental relacionada con ambas (19).

 

II. La relación campo-ciudad: sojización del agro y dualización de Buenos Aires

 

La expansión de la soja conduce a preguntarnos si es correcto hablar de “sojización de la Argentina” o si no se tratase más bien de un exceso (20). ¿Amerita el proceso al que está haciendo referencia que se lo identifique con un nombre propio? Si consideramos:

·                     que la extensión del cultivo de soja ha llegado hasta Jujuy, lo que significa la expansión de la frontera agropecuaria y la aplicación del paquete tecnológico no sólo en la región pampeana sino también en ecosistemas más vulnerables de la zona extra-pampeana (21);

·                     que hay una pérdida de fuentes de trabajo en el campo debido a la mecanización por la escala necesaria de producción para que el paquete tecnológico sojero sea rentable;

·                     que hay una migración del campo a la ciudad donde la ciudad ya no ofrece posibilidades de incorporar mano de obra porque está des-industrializada o la mano de obra que se requiere es muy específica y con alto grado de especialización;

·                     que hay una mayor dependencia del chacarero de los insumos que proveen las empresas que producen y comercializan los fertilizantes, los pesticidas, los herbicidas y fundamentalmente la semilla, una semilla que ya no es generada por el propio agricultor sino que le es suministrada para cada cosecha;

·                     que hay una fuerte integración vertical de esta industrialización de la agricultura, desde el laboratorio pasando por el campo hasta la bodega del buque granelero que lo lleva al exterior para alimentar ganado;

·                     que la integración del sistema científico-tecnológico con esta finalidad lo convierte en un apéndice del sistema corporativo;

·                     que la ilusión tecnológica de que todo esto significa avanzar hacia la mayor producción de  alimentos para paliar el hambre en el mundo;

·                     que por contaminación del suelo y del agua y también a través de las cadenas alimentarias hay una mayor vulnerabilidad por disminución de la resiliencia de los agro-ecosistemas;

·                     que hay una mayor incertidumbre por perder la soberanía alimentaria y por depender de un producto como la soja que genera endeudamiento a largo plazo;

·                     que hay una marcada dependencia de los precios de acuerdo a los mercados de la bolsa de granos supeditados a demandas externas y factores climáticos;

·                     que las divisas generadas por las exportaciones de soja son para pagar la deuda externa;

·                     que hay una dominación geopolítica desde la escala biológica por la tecnología transgénica hasta la escala geográfica por la Hidrovía Paraguay-Paraná y sus puertos funcionales a la exportación de la soja (22); así pues, si se consideran estos puntos, entonces es correcto hablar del proceso de sojización de la Argentina.

El reflejo en la Región Metropolitana de lo que acontece en al ámbito rural es lo que se conoce como dualización (23). Si bien es cierto que Buenos Aires puede ser considerada como ocupando un lugar en la jerarquía de ciudades globales por los servicios que presta y las funciones de comando y control (24), también es cierto que por cuestiones socioterritoriales, se acerca más a una ciudad dual –y más a una megaciudad; es decir, a una ciudad de la semiperiferia, con rasgos propiamente globales como pueden verse sobre todo en el dinámico frente ribereño que va desde Rosario hasta La Plata –y de un modo particular en la franja desde San Isidro hasta Puerto Madero-, y con rasgos propiamente periféricos, la que se expresa tanto en la degradación socio-ambiental de los asentamientos precarios y la contaminación del suelo y el agua como en las nuevas urbanizaciones y la dinámica periurbana. En particular, la histórica zona central del Puerto en relación con todo el litoral urbano-industrial que va desde Santa Fe o Rosario hasta La Plata, es una franja que concentra la mayor densidad poblacional del país y las mayores inversiones de capital y expresa la tensión entre economía y naturaleza, ya que esta franja no tiene comparación con el resto de la superficie del país y es el nexo entre la pampa y el río, entre una Argentina interior y la Argentina exterior (25).

Desde el punto de vista más físico, la complejidad dual de lo metropolitano está presente en los bordes urbanos, cuando el crecimiento urbano se va apropiando de los ecosistemas del delta, del río y de la pampa; forzando a considerar la fisiografía o ecología o naturaleza del medio en el cual la sociedad va tejiendo sus relaciones existenciales y donde se realizan las intervenciones urbanísticas. Además, los bordes urbanos como fronteras son zonas de cierta indefinición donde está en juego la gobernabilidad y las fuertes presiones de los omnipresentes intereses inmobiliarios (26). Si al mapa socioterritorial de la RMBA, lo enriquecemos con la fisiografía de la RMBA, que no es ni mucho menos una mesa de billar, apreciamos las condiciones del medio físico en relación con el medio social y cómo la sincronía y diacronía del proceso de ocupación del espacio y las características de la población están en relación con la geomorfología y la red hídrica. Tanto la sojización como la dualización son en su conjunto una segunda naturaleza, es decir, una naturaleza entretejida de historia humana, desde que los grupos humanos empezaron a co-evolucionar. Esta historia que tiene varios estratos y un espesor no elimina, sino que condiciona y a su vez es condicionado por el medio natural. En cierto sentido, los procesos culturales van transformando la naturaleza, la construyen y condicionan con un sentido que es propiamente humano; la sociedad resignifica la naturaleza. Se destaca el hecho de que, a pesar de que la RMBA trata de seguir el modelo norteamericano fomentado por las corporaciones del automóvil, el momento de la aparición de los country clubs y demás modalidades, no significa un deterioro marcado del área central, como pasó, por ejemplo, en Chicago. En esto, el mapa social de Buenos Aires desde 1940 hasta 1990 sigue respondiendo a un modelo específico (27). La dualización de la Región Metropolitana se manifiesta en los grandes centros de transferencia de pasajeros. Esta dualización se manifiesta hasta en el área de la estación Federico Lacroze que toma el sector noroeste de la ciudad y fue, en cierta medida, intersticial, ya que los tres grandes corazones de la RMBA siguen siendo Retiro al norte, Once al oeste y Constitución al sur (28).

 

 

 

III. Aspectos morales de la frontera: ¿vamos hacia una mayor intimidad o hacia una mayor alienación?

 

Como un contrapunto, está la intimidad, el diálogo entre naturaleza y cultura y la posibilidad siempre en juego en cualquier intervención de generar intimidad o alienación del entorno. Todo es portador de una historia, de una narración. Los sistemas, tanto el natural como el social –que pueden ser tratados como subsistemas-, provienen de una historia; estas historias son narradas por el lugar en su gente y aún por la naturaleza que es como un libro que también habla su lenguaje y que es necesario saber leer, escuchar e interpretar. En general, la carencia de una mención a la naturaleza del lugar  y del papel condicionante que desempeña el sitio parece bastante más relacionado con la alienación del lugar que con la intimidad con él. Si Frank Lloyd Wright sugería que una casa no debía estar en tal lado como si estuviera simplemente “apoyada” allí, sino más bien estar enraizada, arraigada, consubstanciada con el sitio mismo, como si hubiera brotado de él (29), entonces tanto la sojización del campo como la dualización de la Región Metropolitana con la variedad de emprendimientos urbanos y los megaproyectos “que-están-apoyados-sobre” nos dicen de una alienación. Esta alienación también aparece cuando no se termina de asimilar la existencia de la naturaleza como segunda naturaleza y todavía se tiene una idea de “naturaleza virgen”, como un escenario casi intocado por la cultura donde poder montar el proyecto, cultivar lo que se quiera, construir lo que más reditúe. Este modo es en gran parte lo que ha llevado a un ecologismo fundamentalista según el cual la naturaleza debería ser un bien intangible por un lado y, por el otro, a un economicismo utilitarista que considera a la naturaleza como un mero recurso, un stock, materia prima o commodity (30). Desde la mirada del geógrafo y reflexionando sobre cómo la sociedad se vincula con la naturaleza, aunque a veces parezca olvidarlo, ubicada en la desembocadura de los vastos ríos sudamericanos, la hoy Región Metropolitana fue entretejiendo su historia con la naturaleza de la llanura pampeana, del río y del delta. Buenos Aires se fue haciendo íntima con el entorno y, a la vez, se fue alienando. Actualmente la Región Metropolitana se asemeja más al aleph de Borges que a una ciudad cuya imágen tradicional parece diluirse; porque es el espacio donde acontece todo al mismo tiempo en conexión con el mundo globalizado de este comienzo de siglo y de milenio (31). Sin embargo, al mismo tiempo, como veía el piloto de avión Saint-Exupery en los comienzos de la aviación, el ser humano es un constructor de ciudades y hace de ellas su morada en la tierra (32). Lugar de realización existencial, esta región está en cuestión porque parece no responder a este llamado de ser morada para la sociedad.

            En esta dialéctica intimidad-alienación (33) hay unas tensiones fuertes que deben ser reconocidas, tensiones que casi adquieren el valor de un imperativo categórico por fuerza propia. Así tenemos el IDH (Indice de Desarrollo Humano), expresión de la calidad de vida, es un concepto que se ha filtrado hasta en los resquicios íntimos de la vida cotidiana. Y uno puede preguntarse, pues bien ¿qué es esto de la calidad de vida?¿Me está diciendo algo de mi vida como una vida humana o tiene una significación de mero bienestar económico en el sentido más plano de estar bien, sin apremios, sin angustias, sin incertidumbres, sin riesgos? En esta búsqueda de la calidad de vida, en general, la ciudad es puesta en crisis como un lugar donde no es posible realizarse humanamente y se busca el refugio propio de los nuevos emprendimientos urbanos, p.e. barrios cerrados. Esta búsqueda de la calidad de vida en un mundo que aparece efímero y riesgoso ha desarrollado una “conciencia fractal”, una conciencia que opera por la sumatoria indecisa de bordes que son cambiantes e imprecisos (34).

            La cuestión alimentaria es una clave para entender el proceso de alienación o de intimidad, ya que si un lugar en el mundo no es el hogar donde es posible la alimentación y el significado profundo de la red de vínculos que supone la alimentación en familia, con los amigos, en la comunidad religiosa, o sea, que implica los tres vínculos del amor como eros, como ágape y como filia; entonces si esto no es posible, somos comos refugiados, refugiados políticos, ambientales y económicos porque dependemos en todo de la ayuda exterior; como refugiados estamos alienados de nuestra morada, no tenemos hogar, no podemos hacer de nuestro lugar en el mundo, el hogar donde desarrollarnos humanamente (35).

El bioregionalismo plantea entonces el grado más profundo de intimidad, ya que indica que una persona, un pueblo, una nación habita su tierra como su hogar y, haciendo de ella su morada, construye la red de significación que le da sustento a todo su quehacer. El bioregionalismo es una cuestión de alimentación en este sentido (36); además de ser una posición que, en extremo, es un determinismo moral, es decir, una persona o comunidad o pueblo decide vivir por propia elección de los recursos propios del lugar, tratando de importar la menor cantidad posible de materia y energía de fuera de la región o del lugar de vida; sigue la idea de la re-habitación del lugar, que vuelva a ser el hábitat. También en extremo puede acercarse al Lebensraum. Son las distorsiones extremas a que lleva la dialéctica intimidad-alienación expresada en la forma de naturaleza-tecnología.

 

A modo de reflexión final

 

La frontera está muy relacionada con la vista como el sentido de apropiación, de poseer aquello que se ve, aunque sea a la distancia, así como David se perdió y cometió el crímen de matar a su general y amigo porque desde lejos vió a su esposa y la deseó para poseerla e intimar, intimidad que se hizo alienación, olvido, muerte, angustia. Así, el Borges que va perdiendo la vista, podría ser un Borges que se va confinando, sin embargo, empieza un aprendizaje de mundos nuevos, de descubrimientos de lugares que antes parecían no existir. Lo mismo en David que en Borges, la ceguera, en vez de confinarlo y alienarlo, lo abre a horizontes de intimidad cada vez más profundos. Es un Borges que parece hacerse más piadoso, reverente, inclinado ante la vida. Así, en este mundo confinado, aparece un horizonte nuevo, un horizonte de apertura, sin necesidad de expansionismo, sin necesidad de buscar una frontera que sostenga la maquinaria bélica y económica sin límites. Este horizonte no está tanto en relación con los ecosistemas naturales, sino con los ecosistemas rurales y urbanos, ya que es en estos sistemas donde realmente se dirimen las cuestiones más importantes de la relación entre la sociedad y la naturaleza; porque la naturaleza débilmente intervenida está limitada al sistema de áreas protegidas; sin embargo, es esta misma naturaleza la que penetra en los ecosistemas rurales y urbanos dándoles su fundamento.

Estas cuestiones que se estuvieron tratando dicen algo tan obvio que a veces se oblitera: que estamos siempre hablando de la relación entre el ser humano y la tierra como algo vital. La pérdida de la intimidad con la tierra, con el lugar rural implica una pérdida del vínculo con la tierra entendida como fuente de vida y don recibido y como tarea responsable a realizar. Que la Argentina se fuera convirtiendo en un país sojero, significa que es un país donde la gente está perdiendo sus vínculos entre sí y con la tierra como fuente de vida, ya que la obtención del alimento es dependiente de las corporaciones que manipulan la tierra y la semilla como mercancía. Que la Región Metropolitana se dualize, significa la misma pérdida en relación con el barrio como lugar. Además, como no se trata sólo de physis o naturaleza impoluta, quiero enfatizar la estética en tanto que poiesis como tekné como bien social que saca del mero ámbito de lo utilitario y hace referencia a la dignidad de la persona. La construcción de la Argentina como morada hace al quehacer cotidiano de la sociedad y también al proyecto y, no está mal decir, al diseño del territorio rural y urbano como bien público en relación con la vida y la existencia humana. El viaje de la residencia al trabajo y viceversa es casi como la médula de la vida urbana; a menudo olvidamos que habitamos paisajes urbanos y rurales cuya realización estética dependerá de la negociación pública y privada y del énfasis que pongamos los argentinos para decidir la realización de un lugar más humano, de más intimidad y menos alienación financiera y político-institucional.

 

Notas con bibliografía

 

(1) Cf. BALANDIER, Georges: Orden y desorden en las Ciencias Sociales, Clarín Cultura, 1/9/97: p.2.

(2) LIMERICK, Patricia Nelson. Something in the Soil. Legacies and reckonings in the New West. New York, W. W. Norton, 2000. CRONON, W., et al., Eds. Under the Open Sky. Rethinking America’s Western Past. New York, W. W. Norton & Company, 1992.

(3) HEIDEGGER, Martin. The Question Concerning Technology and other essays. New York, Garland Publishing Inc., 1977.

(4) BEAUD, Michel. A History of Capitalism. 1500-2000. New York, Monthly Review Press, 2001[1983].

(5) BOFF, Leonardo. Ecologia. Grito de la Tierra. Grito de los Pobres. 2da., Madrid, Trotta, 1997.

(6) BOULDING, Kenneth. The Economics of the Coming Spaceship Earth. In: Environmental Quality in a Growing Economy. Ed. By Henry Janett. Baltimore, John Hopkins University Press, 1966.

(7) VIRILIO, Paul. El cibermundo, la política de lo peor. Madrid, Ediciones Cátedra, 1997. WEBB, Prescott Walter. The Western World Frontier. In: WYMAN, Walker D. and KROEBER, Clifton B.: The Frontier in Perspective. Madison, The University of Wisconsin Press, 1965: 111-126.

(8) KEMMIS, Daniel. Community and the politics of place. London, University of Oklahoma Press, 1990 [2nd. 1991].

(9) TURNER, Frederick Jackson. History, Frontier, and Section. Three Essays by FJT. Introduction by Martin Ridge. Albuquerque, University of New Mexico Press, 1993. A su arribo a este Nuevo Mundo, los europeos entran en contacto con los aborígenes, moradores de esta tierra. Con ellos llegará, entre otras cosas, la idea de conquistar la naturaleza, establecer el dominio de lo urbano, de la civilización, de progresar y avanzar. Muchos años después, ya en plena mordernidad, el lema del roquismo será "administración y progreso". Originariamente, los árboles tenían que ser erradicados como maleza y los indios tenían que ser reducidos a la racionalidad colonizadora. La frontera en movimiento daba la sensación de recursos ilimitados. Así pues, la frontera es esa posibilidad de expansión y conquista, de colonizar y cultivar nuevas tierras, tierras vírgenes porque todavía no han entrado dentro del sistema; por este mismo motivo son tierras libres o vacantes o improductivas porque no están incorporadas a la racionalidad dominante. Será también la "válvula de seguridad" que permitirá emigrar a los excedentes de población y de capital a la periferia sin tener que modificar la situación socio-económica en el centro.

(10) SARMIENTO, Domingo F. Facundo. Bs. As., Losada, 2004.

(11) WYMAN, Walker D. and KROEBER, Clifton B.: The Frontier in Perspective. Madison, The University of Wisconsin Press, 1965.

(12) REBORATTI, C. et al.. La frontera agraria en el umbral del Chaco. Desarrollo, balance y perspectivas. Versión preliminar. UBA, FFyL, Instituto de Geografía, 1989.

(13) BAUTISTA, Gabriel. Aporte para la Gestión Ambiental de Territorios en Redefinición. La Ribera Metropolitana. San Isidro-Berisso Tesis de Maestría, UCES, 2001.

(14) MORELLO, Jorge et al. Urbanization and the consumption of fertile land and other ecological changes: the case of Buenos Aires. Environment and Urbanization. Vol 12 No 2, October 2000.

(15) En el caso argentino, el desarrollo sustentable está hecho en un contexto de pauperización con fuerte fragmentación socioterritorial y exclusión social. Además, queda planteado en relación con la gobernabilidad que debe tener como prioridad política el considerar el territorio como una totalidad y la ciudad como un espacio social.

(16) BERRY, Thomas. The Great Work. Our Way into the Future. New York, Bell Tower, 1999.

(17) Esto no quiere ser otro seccionamiento de la geografía, antes bien, reconocemos las dos ramas clásicas, humana y física, y aún la unidad de la geografía; es sólo un modo de expresar una dimensión o un énfasis en un cierto aspecto de lo humano. La ética sustenta la política y esta a su vez sustenta a la economía. Sin ética no hay política ni economía. Así se entiende que Adam Smith se considerara a sí mismo antes que nada un filósofo moral. Desde este punto de vista, el desarrollo sustentable que, además de la política como equidad social y de la economía como viable, incluye a la ecología como sustentable en el tiempo, es también parte de la filosofía moral en este amplio sentido. Además, el desarrollo sustentable es un desafío social porque el desafío ambiental también lo es, como desafío para construir la nación. El medio ambiente es un compromiso de todos, es una tarea social y política. La gran pregunta que nos hacemos es si estamos tan mal que nos tenemos que olvidar de la cuestión ambiental, que es como olvidarse de la vida, porque es olvidarse que vivimos en un mundo finito, es decir, de recursos limitados. Esta limitación parece no condecirse con la racionalidad económica dominante, para la cual contaminar y consumir son externalidades que no hacen a la esencia del proceso económico, esencia que está reducida a la fábrica con sus entradas y salidas; esencia en la cual sólo interesa la naturaleza si forma parte de la fábrica. Este es el mundo en el que estamos propiamente confinados. De aquí la importancia del principio precautorio. El reconocimiento de los límites significa que es necesario adoptar el principio precautorio antes de producir o de generar un nuevo proceso y no sólo un producto. A esto debería tender también la EIA, la cual debe suponer antes que nada cómo es el ecosistema rural o urbano sin la intervención y cómo evoluciona sin ella para luego plantearse desde el proyecto mismo, suponiendo que debería realizarse y que no hay otros modos de obtener los mismos fines, modos que no sólo hacen referencia a intervenciones duras sino también a una apreciación moral de pautas, conductas y hábitos que quizás deban modificarse para hacer irrelevante la intervención. En la visión de la naturaleza como fábrica la participación ciudadana no es atendida, la economía se basa únicamente en el consumo de energía, la Agricultura en el desmonte y los insumos industriales, no hay gestión integral de los residuos y en definitiva el ambiente se empobrece y se empobrece la sociedad; en vez de construirse un hogar, una morada, se va construyendo una tierra yerma donde se pierde el sentido de la vida y las tramas de significado que hacen de la vida un lugar humano. Esta inhumanidad de la tierra yerma puede entenderse como alienación, que es lo propio de la fábrica, en vez de intimidad, que es lo propio del hogar.

(18) BARROS, Marcelo de y CARAVIAS, José Luis. Teología de la Tierra. Madrid, Ediciones Paulinas, 1988: 16. Cf. también AMIN, Samir. World Poverty, Pauperization, and Capital Accumulation. Monthly Review. Review of the month, October 2003:1-9.

(19) El concepto de frontera se extiende a otras áreas. Se habla de una frontera del conocimiento, como franja entre lo que se conoce y lo que se desconoce; se habla de niños fronterizos, cuyas capacidades están cercanas o por debajo de un parámetro establecido como el normal; hay una frontera de lo imaginable; siempre con una connotación de franja entre lo seguro y lo inseguro, lo conocido y lo desconocido, lo aceptado y lo discutido, lo establecido y lo cuestionado, lo que da miedo y lo que da protección. La investigación de Mora Liljesrthrom sobre personas con movilidad reducida pone de relieve lo anterior y lo propuesto en el proyecto de centros de transferencia. Al considerar a las personas con movilidad reducida, en realidad estamos repensando la vida, viéndola desde una perspectiva más amplia y humana, saliéndonos del ansioso e impaciente sesgo economicista que nos reduce a consumidores-productores en edad económicamente activa si tenemos entre 18 y 65 años y a pasivos transitorios o definitivos según seamos menores o mayores que este intervalo de edad. Parece importante la mención de Mora de la discapacidad comprendida como relación social, ya que así deja de ser sólo algo inherente a la persona misma para incumbir al entorno social y físico de la ciudad, lo que repercute en el diseño y en la cultura proyectual, es decir, el modo en que pienso cuando proyecto. El desarrollo de la accesibilidad para personas con movilidad reducida plantea en última instancia la pregunta sobre en qué ciudad queremos vivir. Cf. Seminario sobre la investigación de la problemática urbano-regional en la FADU: Ensayo de integración y crítica de los contenidos temáticos. La mirada de un geógrafo que reflexiona sobre la sociedad y la naturaleza. Trabajo final, FADU, Octubre de 2004-Abril de 2005.

(20) PENGUE, Walter. Cultivos transgénicos, ¿hacia dónde vamos? Algunos efectos sobre el ambiente, la sociedad y la economía de la nueva “recombinación” tecnológica. Prólogo de Jorge Morillo. Bs. As., Lugar Editorial, 2000. ALVAREZ, Carina y MULIN, Eduardo. La soja: riesgos y ventajas. Encrucijadas. Diciembre 2003: 14-18. Varios autores, Biotecnología. El infierno puede esperar. Encrucijadas. Marzo 2001. Varios autores, Argentina Agraria. Cosecharás tu siembra. Encrucijadas. Febrero 2003. SIERRA, Eduardo M. El clima y la campaña agrícola 2004/2005. Encrucijadas, Abril 2005: 79-85. En El Federal No 61,  7 de Julio de 2005, la soja es presentada en la portada como “oro verde”, al vaivén de las condiciones climáticas en EE.UU. y la cotización en alza en el mercado de cereales. Además, en este número hay una nota a Eduardo Leguizamón, presentado como uno de los grandes impulsores de la revolución tecnológica, quien dice que “el ambientalismo europeo es una ideología genocida”. Para este empresario parece no haber lugar para el principio precautorio. Esta problemática ambiental ya ha impactado incluso a la Teología en su aspecto moral; cf. GALINDO, Angel. Moral Socioeconómica. Madrid, BAC, 1996.

(21) CONTE, Analía. Ponencia en las Jornadas interdisciplinarias sobre frontera. Bs. As., CONICET, 2004.

(22) KNEEN, Brewster. The Geopolitics of  Genetic Modified Organisms. Revista Theomai. No 5, primer Semestre de 2002.

(23) MANZANAL, Mabel. Neoliberalismo y territorio en la Argentina de fin de siglo. En: Economia, Sociedad y Territorio, vol. II, No 7, 2000: 433-458; GIRBAL-BLACHA, Noemi M. Las crisis en la Argentina. Juicio a la memoria y la identidad nacional. Reflexiones desde la perspectiva histórica. Theomai, numero especial, invierno de 2002. COCCARO, José M. El espacio situado o los tiempos del espacio. Boletín del Centro Humboldt No 3, Buenos Aires, agosto de 1998; AGUERO, Ricardo O. Las dos caras de la Argentina y como America Latina se manifiesta en nuestro territorio. Revista de Reflexiones Geográficas. NoticiasdelCeHu 767/03. 18 Junio 2003. KOLLMANN, Marta I. y PUEYO, Hebert. Condicionantes del desarrollo regional sostenible y competitividad industrial en Argentina. NoticiasdelCeHu 547/03, 25 de mayo de 2003. The so-called deterritorialization is a fetishism of the cyberspace. In effect, the territories have been supporting the tensions within the countries, among the countries, among regional constructs, corporate empires, and social classes created by the globalization process. PEREZ NEGRETE, Margarita. Las metrópolis latinoamericanas en la red mundial de ciudades: ¿megaciudades o ciudades globales? México, febrero 2002. NoticiasdelCeHu 254/03, 2 de abril de 2003. CICCOLELLA, Pablo. Grandes inversiones y dinámicas metropolitanas. Buenos Aires: ¿ciudad global o ciudad dual del siglo XXI? Mundo Urbano, No 5, septiembre de 2000; TELLA, Guillermo. La modernización tardía de una metrópolis semiperiférica: el caso de Buenos Aires y sus transformaciones socioterritoriales recientes. Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Universidad de Barcelona, No 69 (70), 1 de agosto de 2000. PREVOT SCHAPIRA, Marie-France. Segregación, fragmentación, secesión. Hacia una nueva geografía social en la aglomeración de Buenos Aires. Economía, Sociedad y Territorio, Vol. II, núm. 7, 2000, 405-431. VELAZQUEZ, Guillermo A. y GARCIA, Maria Cecilia. Life Conditions and transformations in Argentinean middle size cities in the nineties. The case of Tandil. Personal communication, 2003. ARIZAGA, M. Cecilia and SZAJNBERG, Daniela. “Nuevas Ciudades” en la Región Metropolitana de Buenos Aires. Una aproximación desde el imaginario fundacional. Theomai. Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo. No 6, segundo semestre de 2002. CICOLLELA, Pablo. Distribución global y territorio. Modernización y concentración comercial en la Argentina en los años noventa. Economía, Sociedad yTerritorio. Vol. II, núm. 7, 2000: 459-496.

(24) SASSEN, Saskia. Globalization and its discontents. New York, New Press, 1998; Cities in a world economy. Thousand Oaks, CA, Pine Forge Press, 2000; The Global City. New York, London, Tokyo. Princeton, Princeton University Press, 2001; Global Networks, Linked Cities.New York, Routledge, 2002.

(25) Parece, pues, apropiado, tener en cuenta todas estas escalas al considerar la intervención en un lugar tan central como la Reserva Ecológica en la zona de Puerto Madero que ediliciamente y urbanísticamente se encuentra en el eje simbólico que va desde el Congreso hasta la Casa Rosada, un eje sin duda central. El mismo eje se encuentra repetido en La Plata con algunas diferencias; tal como el sitio de la Catedral y de la sede del gobierno municipal de la Plata. Tanto en Buenos Aires como en La Plata el eje se prolonga hacia el Puerto, con la gran diferencia que todavía está plenamente activo en la capital provincial, mientras que en Buenos Aires se ha convertido en el barrio más moderno y de mayor inversión de capital tanto en residencias como en otros usos urbanos.

(26) Dadon del GEPAMA aplica estos conceptos a los partidos costeros, donde el borde urbano es la interacción del ejido urbano con los médanos que sustentan la playa y toda la actividad turística, es decir, un fuerte engranaje económico fundado en un recurso playa que corre el riesgo de desaparecer por la erosión debida a la presión inmobiliaria. DADÓN, José ET AL. Zona Costera de la pampa argentina. Bs. As., Lugar Editorial, 2002.

(27) ARIZAGA, María Cecilia. La clase media va al paraíso. Ciudad, suburbio e imaginarios urbanos. Encrucijadas. Septiembre 2004: 16-20. CLICHEVSKY, Nora. Territorios en pugna: las villas de Buenos Aires. Vivienda popular. No 54, noviembre de 2004: 22-24. MEISEGEIER, José María. El barrio cerrado y su oferta espacial: más allá del barrio cerrado. Revista del CIAS; No 466, septiembre 1997: 398-414. Cf. también los estudios de, Horacio Torres para la elaboración del mapa socio-territorial de Buenos Aires.

(28) Habría que pensar un equivalente para el sudoeste, quizás la estación Buenos Aires, detrás de la cancha de Huracán. Al este, está el río. En este sentido, Federico Lacroze no es tan neurálgica como las tres grandes, sin embargo, presenta características similares desde el punto de vista urbano: suciedad, confusión, invasión del espacio público, incomodidad, un lugar que tiene muy poco de ciudadano y mucho de falta de humanidad, es deshumanizante. Como centro de transferencia, debería ser un lugar más humano, un lugar donde los tiempos de espera -si bien reducidos al mínimo-, esos tiempos fueran en un lugar estéticamente humano, donde la sensibilidad se distienda en vez de crisparse todavía más. Al presente están en vías de convertirse en una mezcla de no-lugares por impersonales y de lugares donde se refleja la miseria del país en su condición de semi-periferia capitalista, la dualidad propia de Buenos Aires como ciudad globalizada y pauperizada al mismo tiempo. Hablar de estos centros de transferencia es hablar de transporte, un tema que no es ni económico ni político, sino de economía política y viceversa, que tiene aristas ambientales muy fuertes. Aquí convergen los rieles del tren y del subte y el transporte automotor público y privado. Es debido a los fuertes intereses económicos que en los últimos cincuenta años se ha privilegiado el transporte automotor debido a los fuertes intereses corporativos de los sindicatos, las automotrices y las petroleras, lo cual a su vez está potenciado por la construcción de autopistas. De otra manera no se puede entender cómo es posible que si Buenos Aires quiere mostrarse con un perfil global, entonces todavía no haya integrado el transporte sobre rieles en la modalidad subte-tren, ya que  no debería siquiera haber transferencia del subte al tren o viceversa; esto se ve muy claro en Federico Lacroze, donde se debería poder viajar desde Campo de Mayo (General Lemos) hasta Leandro N. Alem sin hacer ningún trasbordo. Chicago y Boston, a pesar de estar en un país donde el petróleo, el auto y las autopistas imperan, son dos ciudades que han integrado muy bien el transporte sobre rieles, más Boston que Chicago. Creo que en términos de escala, Federico Lacroze y los otros centros de transferencia (habría que agregar otros de menor jerarquía como, por ejemplo, Primera Junta, Belgrano y pronto Villa Urquiza cuando la prolongación del subterráneo llegue hasta allí) anudan la escala metropolitana regional con la local (Chacarita, Constitución, Retiro, Once, Villa Urquiza son además de centros de transferencia, barrios de Buenos Aires que tienen todavía una cierta identidad, bastante desdibujada, por cierto). El cruce de las escalas local y regional dicen de la complejidad y son significativas al momento de tomar decisiones que configuran el territorio real.

(29) Visita a la casa de Manchester, NH, 2002.

(30) SILVESTRI, Graciela. La Convención Verde. Contra la naturalización ecologista de la vida urbana. Centro para la gestión urbana. Bs. As., Serie: Boletín No 8. Los  textos de Worster también hacen importantes aportes en la comprensión de la relación de la sociedad con la naturaleza. WORSTER, Donald. American Environmentalism. The Formative Period, 1860-1915. New York, John Wiley, 1973; Dust Bowl. The Southern Plains in the 1930s. New York, Oxford University Press, 1979; Under Western Skies. Nature and History in the American West. New York, Oxford University Press, 1992; The Wealth of Nature. Environmental History and the Ecological Imagination. New York, Oxford University Press, 1993; Nature’s Economy. A History of Ecological Ideas. 2nd. Ed. New York, Cambridge University Press, 1994; Nature and the Disorder of History. In: Soule, Michael E. et al.: Reinventing Nature? Responses to Postmodern Deconstruction. Washington D.C., Island Press, 1995: 65-85. El enfoque sistémico está facilitado por los Sistemas de Información Geográfica y el uso de las imágenes satelitales al facilitar el manejo integrado de la unidad del ecosistema. Esto es importante en la planificación de los bordes y el ordenamiento regional. Debido a la apropiación de ecosistemas por el crecimiento urbano sobre la pampa, el río y el delta y a la naturalización ideológica de la vida urbana, se detecta la aparición de las reservas naturales urbanas como lugares de cuidado de la naturaleza, tan modificada que son una segunda naturaleza, como el caso de la Reserva Ecológica. Todo lo cual dice de nuevas configuraciones ecológicas, según mi parecer, entonces al hablar de “naturaleza” sin más hay que tener ciertos recaudos. Por otro lado, hay que preguntarse cuál es la base histórica que tomamos como base para evaluar el estado actual de los ecosistemas: ¿hay que pensar en los tiempos previos a la Segunda Guerra Mundial o antes? ¿Cómo es posible considerar un tiempo base dado con condiciones tan cambiantes, en especial la de población? Sin duda que la vida está entramada en la política; y esta a su vez ha quedado entramada en la economía financiera de corto plazo que está rigiendo las actividades humanas en prácticamente todos los aspectos de la vida. En nuestro país no estaría mal preguntarse al menos si una agricultura orgánica no sería una agricultura elitista, o ¿es que hay que mejorar la calidad de vida del pueblo y en especial de los humildes para que sean mejores consumidores? Además, hay que preguntarse si los precios de lo orgánico son precios altos o ¿no sería más bien que los salarios son muy bajos? Cf. JACKSON, Jeremy et al. Historical Overfishing and the Recent Collapse of Coastal Ecosystems. Science, Vol. 293, 27 July 2001: 629-639; con respecto a la base histórica de análisis ambiental.

(31) El geógrafo Edward Soja dice que la geografía actual se asemeja al Aleph de Borges porque su rasgo más destacado es la sincronicidad de acontecimientos y su alta complejidad por el grado de relaciones ambientales, económicas, políticas, sociales, éticas y hasta religiosas. SOJA, Edward W. Postmodern Geographies. The Reassertion of Space in Critical Social Theory. 5th, London, Verso, 1998 [1989]. En general, hoy hay que tener como trasfondo la complejidad y por lo tanto, la gobernabilidad y la planificación. En definitiva, se trata de un sistema ambiental complejo que requiere un abordaje complejo. Cf. Foro Metropolitano. Edición 2005. Construyendo consensos para la Gran Buenos Aires. Más allá de las definiciones, es el espacio vivido, el espacio donde existo como ser humano. La complejidad de la Región Metropolitana, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires más los 24 partidos de su conurbación, está configurada actualmente por el doble impacto de la globalización y por el proceso neoliberal, de modo tal que es una ciudad dual, con una fachada de ciudad global y al mismo tiempo con áreas y poblaciones empobrecidas. Esto, además, es un reflejo de lo que ha venido ocurriendo en el hinterland con la producción sojera.

(32) Yi-Fu Tuan comenta que  SAINT-EXUPERY, Antoine de. Wind, Sand,and stars. NY, Reynal & Hitchcock, 1940. SAINT-EXUPERY, Antoine de. The Little Prince. San Diego, Harcourt, 1982 [French edition: Le Petit PrinceHoughton Mifflin Company, 1946].

(33) BAUTISTA, Gabriel. Intimacy with the natural world: a humanistic perspective on nature. PhD. Thesis, University of New Hampshire, 2003. Cf. también un estudio desde la Teología CRUZ, Juan Cruz. El éxtasis de la intimidad. Ontología del amor humano en Tomás de Aquino. Universidad de Navarra,    RIALP, 1999. 

(34) BAUTISTA, Gabriel. Intimacy with the natural world: a humanistic perspective on nature. PhD. Thesis, University of New Hampshire, 2003.

(35) La huerta tiene una gran significación no sólo en términos de cuestión alimentaria, sino principalmente en cuanto modo de recomponer vínculos. Es curioso que haya que volver a la tierra siempre que se desee recomponer los vínculos. Es un modo de volver a ser adán, es decir, de volver a ser el hombre hecho de tierra que es recreado por Dios, que vuelve a creado y sustentado en el ser por el dador del ser mismo. Este es el ámbito de la hondura de la huerta, es el ámbito del adán que vuelve a ser humilde, de la tierra y a postergar la soberbia que arrasa por un modo más humano de adaptarse al vínculo, de irlo descubriendo como algo dado, como algo que le es dado y que empieza a crear un espacio nuevo, espacio que podemos llamar piedad, el espacio de la reverencia, el espacio de la totalidad recompuesta, de saberse parte de un todo cuya cifra no siempre es posible develar exhaustivamente sino que se presenta inagotable porque dice de vínculos humanos que se abren al espíritu de la vida.

(36) A un nivel máximo de escala, el bioregionalismo puede significar el reconocimiento de los límites del planeta. Hay que ver hasta dónde la economía puede ir más allá de su planteo evolutivo, el paso de la metáfora mecanicista a la biológica, y percibir algo del significado de la tierra como un todo, hasta quizás podría decirse como Gaia, como un todo orgánico que puede regularse a sí mismo, sin conceder a esta metáfora una valoración absoluta, ya que puestas así las cosas, en este movimiento autopoiético constante, la vida humana no tendría más cuestionamiento que el de ser quizás un momento de desequilibrio efímero. Por otro lado, la cuestión termodinámica y energética sigue siendo casi un dictum inamovible. Habría que ver hasta dónde es posible sostener este imperio termodinámico sin descomponer la hondura humana de la vida, es decir, sus tramas de significación. Cf. McGINNIS, Michael V. ed.. Bioregionalism. London, Routledge, 1999; et al. The Conflicting Discourses of Restoration. In: Society & Natural Resources, 13: 339-357, 2000.

(37) FRENKEL, Stephen. Old Theories in New Places? Environmental Determinism and Bioregionalism. Professional Geographer, 46 (3) 1994: 289-295.


 Ponencia presentada en el Simposio Procesos de Integración Regional. Séptimo Encuentro Internacional Humboldt. Villa de Merlo, San Luis - Argentina. Lunes 19 de setiembre de 2005.