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ENCUENTRO HUMBOLDT
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Asunto:[encuentrohumboldt] 407/05 - EN LA ESCUELA PRIMARIA SE DEFINEN LAS VOCACIONES
Fecha:Martes, 4 de Octubre, 2005  01:56:03 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

VOLVER A MIRAR EL PAÍS
(2da parte)
 

“La escuela primaria –y recurro a la escuela primaria- porque creo que es el momento donde, sin darse cuenta, uno define sus vocaciones-, entrelazaba la enseñanza de la Geografía Argentina. Y quiero rescatar la Geografía de Guerrini que nos familiarizaba con el mapa y también con nombres que sonaban maravillosos. Porque Llullaillaco era un nombre que resonaba en nuestros oídos como si fueran una serie de campanas. Y uno decía: -‘Voy a ir algún día a visitar Llullaillaco, y Yacanto, y Salsipuedes, y el Paso de las Vacas Heladas...’ ¿Qué era eso del ‘Paso de Comecaballos’? Porque uno tiene, a esa edad, la facultad de retener nombres de los lugares más que analizar científicamente las cosas.

Entonces hay que aprovechar esa capacidad que tienen los alumnos para aprender datos que después le servirán para elaborar. Pero sin datos, ¿qué tipo de correlaciones vamos a establecer?, ¿qué tipo de interrelaciones vamos a entablar?

La otra asignatura que complementaba esta formación era Historia. Y también quiero rendir homenaje a un maestro que en la Argentina no ha tenido parangón: el Prof. Grosso, maestro que escribió dos libros de texto. Uno adaptado a la escuela primaria donde la historia era una especie de cuentito, pero empezaba con el estudio de las poblaciones indígenas. Quiere decir que había un sustrato histórico anterior a Colón. Y nos hacían ver cómo esas culturas, de alguna manera, habían persistido a lo largo del tiempo, aún cuando en los avatares de la historia –que también tenemos que reconocer que es una historia de crueldades- los portadores de esa historia habían desaparecido. Y después el libro que era de los grados superiores, el Grosso grande, que era un grueso volumen, más espeso, de unas 200 páginas y... ¡la Instrucción Cívica! Era el marco legal que resumía todos los derechos (pero también todas las obligaciones), que el ciudadano afrontaba en el futuro.

Y esas tres asignaturas eran el pilar de la formación de nuestra conciencia social y de nuestro sentido de responsabilidad hacia los semejantes y hacia el territorio.

Hoy, desgraciadamente, en la Argentina tenemos que decir que esos tres pilares se disuelven en unas asignaturas que se pierden en el EGB y que nadie sabe qué es lo que enseña ni para qué se enseña...

Y en la escuela secundaria debo rescatar también el papel de un geógrafo poco conocido, pero que en nuestra generación era el libro de cabecera. Era el libro de Geografía de Gastón Federico Tobal. Es un volumen de más de 500 páginas que, como los estudiantes de ese tiempo no éramos considerados como tarados sino como personas responsables que debían estudiar, y que teníamos una obligación contraída frente a los padres, frente a los maestros, frente a la sociedad en su conjunto, debíamos aprender. Y mi contacto con esta área de San Luis fue, justamente, a través de la Geografía de Tobal.

Tuve la suerte de tener una profesora de Geografía que también era puntana, la Srta. Fernández Coria, que además nos hizo conocer la Geografía de San Luis que escribió Juan B. Fis (que fue gobernador de la provincia). Historia, Geografía e Instrucción Cívica daban la armadura de los orígenes del desenvolvimiento de esta provincia.

Esas obras eran el resultado de mirar el país, de investigar el país, y lo hacían sentir a uno identificado con su lugar, con el destino de su país. Y despertaban, al menos en mi y en mucha otra gente de mi generación, esta necesidad de mirar el porvenir con el compromiso de servir a ese porvenir.

Más allá de los libros de texto que estamos mencionando, el desarrollo de la Geografía era una Geografía monográfica. Mejor y más sistemático intento de mostrar la realidad del país fue la obra de Martín de Moussy, que cumplió esa tarea por encargo del presidente Urquiza para hacer conocer el país en el exterior, y para que sirviera a la constitución de esa Argentina ideal que esa generación planteaba, como la de la expansión territorial sobre lo que es denominado el desierto.Aunque sabemos que esa palabra –desierto- fue utilizada en un sentido no adecuado sino como sinónimo de ‘no poblado’, por la cultura europea. Pero fuera de esta obra, que refleja una Argentina hacia 1860, no había habido un intento sistemático de dar un panorama de todas las potencialidades que encerraba el país. Y es desde la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos (GAEA) que se intenta volver a representar la totalidad del país. Con mala suerte porque también los sucesos políticos hacen que de la obra sólo se concreten 10 volúmenes: la parte que es la descripción física de la República Argentina con un énfasis puesto fundamentalmente en el análisis de la realidad geológica. Ese era el enfoque sistemático que la obra tenía. Y los principales colaboradores fueron los geólogos, muchos de ellos extranjeros, que trajeron la Geología de Alemania, y mostraron los resultados de todas las exploraciones que el país estaba haciendo para evaluar sus recursos geológicos mineros. También fue la mejor síntesis sobre la hidrografía y sobre la vegetación. Pero cuando llegó la hora de presentar la sociedad argentina en el espacio, los avatares políticos hicieron que la obra quedara suspendida.

De tal manera que faltaba una visión de aquella geografía construida por la sociedad. Cuando esos mismos avatares políticos dejaron a Francisco de Aparicio (que había sido el motor de la realización de esta Geografía) afuera de la universidad, él retomó su idea y así resurgió, en el exilio académico, (no fuera sino dentro del país), con una visión sistemática, que era la única que se podía llevar a cabo en ese momento. Porque sólo teníamos visiones parciales de la realidad con una serie de monografías, pero nada que diera la visión horizontal del país, surge la Suma de Geografía. Es la primera vez en que aparecen los temas que se vinculan con lo que entonces se llamaba Geografía Humana.

Hoy diríamos que la Suma adolece de defectos en el sentido de que es un análisis sistemático donde cada una de las capas de la realidad geográfica se analiza por separado. Cuando nos tocó la oportunidad de repensar el país, treinta años después, lo pensamos desde el punto de vista de la Geografía Regional, que es la que a nuestro entender, nos permite mejor comprender la realidad de las relaciones entre la sociedad y el territorio que ocupa, y sobre el cual se organiza y busca su subsistencia.

Pero esta Geografía de Mi País, tu País o... el País de los Argentinos, -el nombre no está elegido arbitrariamente- es una Geografía perimida porque es la Geografía la ciencia que estudia los complejos espacios temporales también. Y este dinamismo que nos muestra hoy este Merlo efervescente, lleno de hoteles en construcción, no tiene nada que ver con la geografía a la que yo traje a mis alumnos de la escuela secundaria en el año 64 para asistir a una reunión de la GAEA, acá en San Luis; ni tiene nada que ver tampoco con la otra que hicimos veinte años más tarde con los alumnos de la universidad para ver la potencia de las aguas de riego de las sierras de Córdoba.

Este dinamismo del hecho geográfico nos obliga a mirar permanentemente el país en su totalidad. Pero también entenderlo en el contexto de las interrelaciones."

 

 

CONTINUARÁ

 

Conferencia dictada durante la apertura del Séptimo Encuentro Internacional Humboldt. Villa de Merlo, San Luis – Argentina – 19 de setiembre de 2005.