Inicio > Mis eListas > encuentrohumboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 141 al 160 
AsuntoAutor
136/02 - Página Ce Humboldt
137/02 - Quinto En Humboldt
138/02 - Quinto En Humboldt
139/02 - Muchas Gr Humboldt
190/02 - Enciclope Humboldt
191/02 - Quinto En Humboldt
192/02 - Quinto En Humboldt
193/02 - Los inici Humboldt
195/02 - Estimados Humboldt
196/02 - Enviar sa Humboldt
197/02 - La Escale Humboldt
198/02 - El Compor Humboldt
199/02 - Ponencias Humboldt
194/02 - MERCOSUR Humboldt
140/02 - Los Límit Humboldt
141/02 - Los sin t Humboldt
142/02 - Fronteira Humboldt
143/02 - Notas pre Humboldt
144/02 - Resolució Humboldt
145/02 - Migracion Humboldt
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
ENCUENTRO HUMBOLDT
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 178     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[encuentrohumboldt] 140/02 - Los Límites Territoriales en el Occidente de México
Fecha:Domingo, 6 de Octubre, 2002  00:52:34 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

Día luminoso

LOS LÍMITES TERRITORIALES EN EL OCCIDENTE DE MÉXICO

APUNTES PRELIMINARES

 

Hirineo Martínez Barragán

Guadalajara Jalisco, México,

mayo 2002

 

 

Presentación

En México, los límites territoriales de los estados federados y municipios están indefinidos o son confusos, lo cual propicia que en la franja de frontera existan espacios donde ninguna entidad geopolítica reconozca su pertenencia o a la inversa, donde dos o más entidades reclaman dominio sobre un mismo espacio geográfico. Tal indefinición en los límites territoriales ha derivado en múltiples conflictos entre estados y entre municipios, pero también entre los lugareños que ven afectados sus intereses materiales y transgredida su identidad territorial.

Ante los agudos problemas sociales, económicos y políticos que se han venido presentando en las zonas de frontera, las diferentes instancias de gobierno ya han emprendido acciones para resolver algunos de los problemas específicos, tanto por la vía amistosa buscando la conciliación y el acuerdo, como por la vía contenciosa cuando los acuerdos no se logran y existe la imperiosa necesidad de darles solución, como es el caso de la Controversia Constitucional 3/98 que se refiere al conflicto territorial entre Jalisco y Colima, así como la controversia Constitucional que se refiere al conflicto de límites entre Campeche, Quintana Roo y Yucatán.

Así pues, como parte de una tarea imprescindible para esclarecer los límites territoriales pero también como un quehacer fundamental para entender y explicar la geografía actual, en el Departamento de Geografía de la Universidad de Guadalajara, México, desde hace dos años se ha perfilado y desarrollado la investigación denominada en términos genéricos Los procesos regionales y las demarcaciones territoriales de Jalisco, de la cual aquí se presentan algunos avances.

 

Justificación

La indefinición, confusión y conflicto en que a la fecha ha derivado la cuestión territorial, responde a una situación de origen, pero también a la imprecisión de los decretos, el desconocimiento geográfico, la falta de memoria histórica e incluso la falta de voluntad política auque se hayan formado algunas comisiones para discutir conflictos y tomar acuerdos particulares de límites, pero sin la continuidad y la voluntad para tener actualizado el tema.

Es importante decir que desde hace más de un siglo no se altera en lo formal la frontera estatal y desde hace medio siglo no se constituyen nuevos municipios en Jalisco, pero la territorialidad (el proceso modificador de territorios) no ha terminado, ahora más que nunca, las relaciones extralocales están presentes y los procesos de territorialidad continúan, sujetos o sobreimpuestos a la base de la división político-administrativa o incluso al margen de ella.

Las nuevas rearticulaciones de territorios son una realidad que altera fronteras, sin embargo, en tanto no se clarifiquen y exista la correspondencia entre lo formal y lo real, no es posible saber con certeza sobre qué bases se negociarán territorios o diseñaran políticas para ceder, ganar o permutar territorios.

Para que opere una entidad geopolítica debe contar con un territorio claro y objetivamente delimitado, principio que no cumplen los municipios y el estados de Jalisco. Como ejemplo, en la localidad de El Platanar municipio de Cuautitlán, su pueblo que se declaraba jalisciense (altamente identificado con su territorio), desde hace más de una década demandan garantías a los gobiernos estatal y municipal por las tropelías de caciques, políticos y empresarios colimenses sin que a la fecha se hayan atendido debidamente sus demandas; entre los reclamos de los habitantes de El platanar y de otros pueblos vecinos, están las garantías individuales, el derecho al libre tránsito y el acceso a los recursos vitales. Son gente que reclaman un lugar para vivir, que reclaman "su territorio", el que desde siempre apropiaron y organizaron, no quieren otro que desconocen, que lo sienten como ajeno; por eso y con todo, prefieren vivir allí.

 

El espacio geográfico como construcción social

Delimitar y separar territorios, ejercer el dominio sobre los mismos, son actividades espaciales que de acuerdo a la época histórica forman parte de la naturaleza social de la especie humana. Así, el territorio y el espacio constituyen esferas de dominio y de competencia que genera la sociedad y que ha generado de forma abundante a lo largo de la historia. Por ello aquí trataremos de espacios creados y concebidos que responden a la dimensión social humana, de suerte tal que “Concebir el espacio como una construcción social surge de la propia condición social de la especie humana”.[1]

Hablar de territorios tiene dos acepciones, la primera se refiere a la base fisiográfica donde se soporta la vida y el quehacer socioeconómico, la segunda trata del ámbito jurisdiccional de un órgano de gobierno asociado a una entidad geográfica como país, estado o municipio. El espacio geográfico debe ser entendido como una dimensión de las relaciones sociales al mismo tiempo que la sociedad humana se desarrolla como espacio, es la obra de múltiples agentes individuales y colectivos; es decir, “El espacio social es la materialidad física que la sociedad genera en los procesos de producción y de relación social. Es también la imagen que nos hacemos de esa realidad social”; por ello debemos estar atentos de las “múltiples prácticas sociales que intervienen en la construcción y reconstrucción del espacio geográfico, prácticas económicas, tanto en la esfera productiva como en la de la reproducción, prácticas políticas, prácticas culturales, se producen a escalas que varían de lo doméstico a lo planetario y se inscriben en coordenadas espacio temporales precisas”.[2]

Los procesos sociales montados e insertos en una dimensión física-natural, tienen una dimensión temporal y una dimensión espacial, es decir son dinámicos y varían con el tiempo.[3] Los procesos sociales constructores de espacios son desiguales y diferenciados lo cual con frecuencia se “traducen en la división y fragmentación de la superficie terrestre en unidades espaciales de rango político. El elemento que las distingue es la presencia de un límite de un bordo o frontera, establecido y reconocido. Se identifica un tipo de vinculación entre un grupo social y un territorio, su materialidad es ante todo, cartográfica, aunque se proyecte de forma empírica.”[4] En el campo de las materializaciones del espacio social, el Estado es la principal y más relevante forma del territorio, pero no la exclusiva. [5] El Estado moderno representa, la manifestación más elaborada de las prácticas territoriales humanas, mientras tanto, La frontera es el signo del territorio y la soberanía la manifestación del dominio sobre el mismo, “el Estado adquiere madurez moderna en el momento en que la frontera adquiere una categoría objetiva, empírica, comprobable” .[6]

Territorio y región constituyen conceptos clave para identificar dos modalidades del espacio producido por los procesos de diferenciación y por las prácticas del poder, el análisis de los procesos sociales formadores de espacios desde la perspectiva y metodología diferenciada de territorio y región, permiten indagar determinadas dimensiones de la realidad geográfica, además de identificar y analizar de manera específica una cierta dimensión de las prácticas espaciales del poder y su incidencia en los procesos de desarrollo y de construcción del espacio; permiten además, identificar y analizar los procesos de polarización y concentración de poder político y económico. Estando siempre presente la dicotomía de territorio y territorialidad, en donde la primera se refiere a las unidades geopolíticas formalmente establecidas, mientras que la segunda se refiere a los procesos regionales desarticuladores de viejos territorios y formadores de otros nuevos.[7]

 

2. La evolución territorial del Occidente de México

Partiendo del entendido que los territorios son construcciones sociales, México accede a su época independiente (1824) subdividida políticamente por 19 estados y 4 territorios, habiendo perdido dominio entre 1821 y 1824 sobre casi todo centro América, y dejando como asunto pendiente el territorio del Soconusco (hoy parte del estado de Chiapas). Es en estas fechas cuando se fijan las condiciones y bases para perfilar la división territorial que actualmente (2002) rigen en nuestro país, pues salvo el segundo período centralista, en ningún otro momento se hicieron planteamientos con suficiente fuerza para que trascendiera en una división territorial más congruente con la organización espacial de su tiempo; por el contrario, la división territorial primigenia permanentemente se ha venido retomando y ajustando, sin dar cabida a una revisión completa que origine unidades territoriales más congruentes con las organizaciones geopolíticas del presente. Ver mapa de las intendencias, las cuales pasaron a convertirse en Estados y Territorios de la Federación mexicana.[8]

Las principales modificaciones hechas al mapa político de México que se perfilaron con posterioridad a la independencia fueron la creación del Distrito Federal y la declaratoria de Colima y Tlaxcala como territorios de la Federación. Así mismo en 1830, Sonora y Sinaloa son separados para formar cada uno su propio Estado. Durante el año de 1832 se ratifica el tratado fronterizo de 1819 entre México y Estados Unidos. En 1835 Aguascalientes y pueblos de su jurisdicción se separan de Zacatecas y quedan en calidad de territorios. Así el resultado es que hasta 1835 el país se dividía en 20 estados, 6 territorios y un Distrito Federal.

Por lo que respecta al occidente de México, Jalisco nace como estado según el pronunciamiento de Tlaquepaque en junio de 1821 y durante los primeros meses de la etapa independiente el estado de Jalisco conservó la extensión territorial correspondiente a la Intendencia de Guadalajara, territorio que corresponde actualmente a los estados de Jalisco, Nayarit y Colima,[9] 113,006 km2, hoy Jalisco tiene 80,137 Km2.

El 16 de junio de 1823 es proclamado el Plan de Gobierno Provisional del Nuevo Estado de Jalisco, mismo que se hace público el día 22, donde se precisa; "La provincia conocida hasta ahora con el nombre de Guadalajara se llamará en lo sucesivo Estado Libre de Xalisco... la división del Estado sería la misma que había tenido tanto la Provincia como la Intendencia [formada por] 28 partidos”; en la lista de los partidos no precisa límites, se concreta a la asignación de lugares para cada cabecera de Partido y a referir sus colindancias. Un criterio que se aplicó para efectos de delimitación territorial y asignación de lugares, fue el llamado principio de cercanía y accesibilidad, el cual definía por esa vía de manera implícita los límites de cada partido, salvo cuando de manera explícita se señalaba una frontera o se asignaban lugares a partidos vecinos, aun cuando estos no fuesen más cercanos o accesibles.

La primera modificación territorial de Jalisco se consumó el 30 de enero de 1824, cuando el Congreso Federal dispuso la separación del Partido de Colima[10]. El 27 de marzo es presentado el dictamen sobre la división territorial, realizado por una comisión especial, aprobado y publicado el 27 de mayo de 1824, en él se dispone que los Partidos deberán llamarse Departamentos. El 14 de noviembre de 1824, se publicaron diez artículos adicionales al Plan de División Provisional y para cuando se hace pública la Constitución Política del Estado de Jalisco,[11] se asientan otras dos disposiciones.

En el tránsito de partidos a departamentos, siete de los antiguos partidos no alcanzaron a constituirse en departamentos; de entre ellos Colima pasó a ser territorio de la Nación y aparecieron seis nuevos centros jurisdiccionales ya denominados partidos, lo cual alteró la estructura territorial interna y la externa (con la separación de Colima), pues aún cuando se mantuvieron 20 cabeceras territoriales, la mayoría sufrieron transformaciones en sus fronteras, al anexar lugares de los Partidos desaparecidos y ceder espacios para los nuevos Departamentos. Por ejemplo, el antiguo Partido de Tomatlán se integra al Departamento de Mascota y este último cede Cuautla y Tepospisaloya a Autlán. Por otros rumbos, Hostotipaquillo se anexa a Tequila; Real de San Sebastián a Mascota; Santa María del Oro se reparte entre Ahuacatlán y Compostela; Tala se incorpora a Zapopan; Teocaltiche y San Juan de los Lagos emanan de Santa María de los Lagos, etc.

El Plan de División Provisional (27 de marzo de 1824), describe parcialmente las fronteras de cada uno de los Departamentos, sin embargo en la mayoría de los casos se siguió dejando a la memoria histórica y al juicio de cercanía y accesibilidad, los alcances territoriales de cada Departamento. Ocho meses después, se publican diez artículos adicionales, el primero funda al partido de Atotonilco, con esa villa, la de Arandas y la de Ayo el Chico.

En el marco de la Constitución Política del Estado de Jalisco (18 de noviembre de 1824), en el punto cuatro se asienta que el territorio de Jalisco es el mismo excluyendo el territorio de Colima. En el punto seis, se consigna que mientras no se verifique una exacta división del Estado, este se dividirá en ocho Cantones, a los que deberán sujetarse sus respectivos departamentos, (ver mapa de José María Narváez 1824). Así mismo, en el capitulo VIII punto 172, precisaba que habrá ayuntamiento en los pueblos que junto con su comarca reúnan mil o mas habitantes[12], también llamados municipalidades. Para 1825, Victoriano Roa consignaba 133 pueblos con ayuntamiento.

Años después (1828) Jalisco logra acuerdos con el estado de Guanajuato para la aprobación de la línea divisoria[13]. También se produjo la separación de La Yesca, Apozolco y Amatlán de Jora del cantón de Tepic para incorporase al de Etzatlán el 17 de febrero de 1835; y el decreto 620 del 30 de abril de 1835 que suprime todos los ayuntamientos, salvo los de las capitales cantonales.

En otro orden de idea, entre 1821-1824 la población Jalisco (incluido Nayarit), era de 656,810 habitantes.[14] En extensión territorial, para 1830 se le asignaban al Estado 33,800 millas cuadradas[15], por su parte Narváez decía que el territorio jalisciense medía 79,371.13 Km2. En aquel período el Cantón de Tepic era el más extenso, con el 26% del territorio estatal, en contraste Guadalajara apenas concentra el 5% de la superficie. En Guadalajara se cultiva el 8.8%  de la superficie del Cantón y se realiza la mayor actividad económica de todo el estado: manufactureras, comerciales y burocráticas. En términos contrarios Tepic reporta los índices más bajos en el uso del suelo, una de las densidades poblacionales menores y las prácticas comerciales poco importantes.

Las zonas más pobladas de aquellos tiempos, son las que estaban mejor ubicadas por la cercanía a centros o rutas comerciales (Guadalajara-México-Tepic-centros mineros), tales como el Centro, Los Altos de Jalisco y la ciénaga de Chapala; a eso puede obedecer los niveles de fraccionamiento cantonal, pero el de Lagos puede responder a la amenaza de su separación para constituirse en estado junto con León.

Las regiones periféricas, como El Sur, La Costa y El Norte, mantenían los territorios más extensos y las densidades de población menores, seguramente por su remota ubicación, falta de caminos, bajos índices en el uso del suelo, así como pocos nexos con otras regiones y con el centro. Lo anterior es posible causa de la desapercibida expansión sobre territorio jalisciense tanto de Colima hacia el occidente y el norte, como de Nayarit hacia el oriente, que generan los actuales conflictos limítrofes.

Durante el período del centralismo (del 3 de octubre de 1835 al 13 de junio de 1843), los Estados pasan a ser Departamentos y se produce un debate sobre la demarcación y continuidad de los territorios que no logra trascender. Mientras tanto en 1835 Texas declara la guerra al Gobierno de México y para el siguiente año se erige la República Texana. Así mismo para el año de 1840 Yucatán proclama el federalismo y su separación de México declinando esa postura tres años después. Mientras que en 1842 fue resuelta y formalizada a favor de México la situación del Soconusco Ese cambio de denominación a las unidades territoriales aplica para Jalisco en 1837, que luego es revocado el 18 de septiembre de 1846 para retomar el plan de división Provisional de 1824, junto con las adiciones hasta el 13 de marzo de 1837.

De nuevo en el federalismo pero con las secuelas del centralismo, Texas celebra el tratado de anexión con los Estados Unidos del Norte, aprobada después por aquel Congreso. Así mismo en 1846 se dispuso que rigiera de nuevo la Constitución de 1824, mientras se publicaba la nueva, designándose una junta nacional legislativa, misma que planteaba entre otras cosas, que “los gobernadores de los departamentos nuevos que carecen de Constitución particular, normara el ejercicio de sus funciones por las del Estado cuya capital esté más inmediata”[16]; este decreto erigía en Estados a todos los Departamentos existentes, por lo tanto, resultaba que en este tránsito, las californias juntas, Nuevo México, Aguascalientes y Texas (solo de manera hipotética), por primera vez pasan a ser Estados, Colima y Tlaxcala recuperan su condición de territorio, así mismo el Distrito Federal, es restablecido.

El siguiente año se promulgó el “Acta Constitutiva y de reformas de los Estados Unidos Mexicanos”, que en suma restablece la Constitución de 1824, la cual rigió hasta 1853. En los debates de la misma se planteó la creación del Estado de Guerrero segregándole territorio a Puebla, Michoacán y Estado de México, lo cual no llega a su estado definitivo. Por otra parte, aquí se planteaba que los estados de la federación serían los que se expresaron en la constitución de 1824 y que, conforme a ella, fueron formados con posterioridad; en consecuencia Aguascalientes, Nuevo México, Alta California y Baja California vuelven a quedar en calidad de territorios mientras que Texas se reintegra a Coahuila. Ver mapa[17].

Respecto a la frontera con Estados Unidos, el tratado de Paz, Amistad y Límites, se firma en 1848, mismo que fue sancionado por decreto el 2 de mayo del mismo año, con lo que México pierde definitivamente la mitad norte de su territorio, quedando la división territorial formada por 21 Estados (donde ya aparecía Guerrero en calidad de estado concesionado pero que hace definitiva su situación el 27 de Octubre de 1849), 3 territorios y el Distrito Federal.

Durante el segundo régimen Centralista (22 de abril de 1853-15 de mayo de 1856) estuvo normado por las “bases para la administración de la República, hasta la promulgación de la Constitución”, misma que cancelaba las legislaturas locales anunciando en sustitución un reglamento; en ese se dispone que los Estados pasen a llamarse Departamentos; también se erigen en territorio el Istmo de Tehuantepec, así como, la Isla del Carmen separada de Yucatán, igual que se crea el territorio de Sierra Gorda (Guanajuato), así como el distrito de Aguascalientes es erigido en Departamento. Mientras que unos meses después es aprobado el tratado de la Mesilla.

Así, hacia 1855 el territorio nacional estaba dividido en 22 departamentos, 6 territorios y un Distrito Federal; sobre esa base se implanta el estatuto Orgánico Provisional (código la fragua), en este se mantiene la división inmediata anterior aunque con la denominación de Estados en lugar de Departamentos, y se instala el nuevo Congreso Constituyente, el cual se mantuvo hasta que fue sancionada la Constitución Federal de 1857,[18] la cual contenía siete artículos sobre división territorial (el 43 y 46 los mas importantes), teniendo como antecedente extensos debates; de ello resultaron como división interna del país 24 Estados, un territorio y respecto a lo que denominaron Estado valle de México se decía que éste accederá a esa condición cuando los poderes federales sean trasladados a la ciudad de Aguascalientes, por lo tanto los Estados en vigor solo eran 23. Ver mapa[19].

En 1862 se erige en Estado de la Federación el distrito de Campeche de la península de Yucatán con el mismo territorio y límites, y un año después es ratificado y queda como definitivo. También para 1862 se formaron 3 distritos militares en el Estado de México. En 1864 se decretó la separación de Coahuila y Nuevo León rescatando el primero su antiguo territorio. La creación definitiva del Estado de Coahuila de Zaragoza se hace en 1868, así mismo un año después quedan erigidos definitivamente como nuevo Estado de la Federación los distritos militares de Hidalgo y  Morelos.

Por la frontera sur en 1878, México y Guatemala acuerdan nombrar una comisión de estudios para fijar la línea divisoria, y el 1° de mayo de 1883 se pública por decreto el tratado logrado, lo que en definitiva arregla el asunto del Soconusco. En 1884, se produjo la primera reforma al artículo 43 de la Constitución, la cual recogía todas las modificaciones y creaba el nuevo territorio de Tepic, por lo tanto el mapa de división política agregaba a su configuración los Estados de Campeche, Coahuila, Hidalgo y Morelos, así como el nuevo territorio de Tepic. En 1902, se hace la segunda reforma al artículo 43 que consistió en la creación del territorio Federal de Quintana Roo.

 Además de las creaciones y supresiones de entidades geopolíticas entre 1874 y 1910 se produjeron diferentes convenios y disposiciones para arreglar o fijar límites; entre ellos Puebla y Veracruz han tenido 11 convenios, Estado de México y el Distrito Federal dos, Puebla con Tlaxcala dos, Oaxaca con Veracruz dos, Jalisco con Michoacán uno, igual que Tlaxcala con México, Veracruz con Hidalgo, Coahuila con Durango y Nuevo León, Hidalgo con Querétaro, Michoacán con Guerrero, Nuevo León con Tamaulipas, Aguascalientes con Zacatecas y finalmente Oaxaca con Puebla.

Siguiendo con los procesos de reestructuración y formalización de los territorios mexicanos en 1917 la nueva Constitución incluye siete artículos sobre división territorial (del 42 al 48), además eleva a la categoría de Estado el territorio de Tepic. De esa manera el territorio nacional queda dividido en 28 Estados, 2 territorios y el Distrito Federal.

En lo que respecta a la organización Territorial interna de los Estados Federados, durante los períodos Constitucionalistas, desde 1824 hasta 1917, estos se dividían en Cantones o Distritos, Departamentos y Municipalidades, pero a partir de 1917 la nueva Constitución establecía que los Estados tendrían “como base su división territorial y de su organización política, el municipio libre.....”, Jalisco se dividió en 8 cantones desde la promulgación de su propia Constitución el 18 de Noviembre de 1824 hasta 1878 cuando se creó el Noveno cantón (Ciudad Guzmán); así mismo el 18 de Junio de 1870 el Departamento de Mascota se erige como 10° cantón; el 3 de Noviembre de 1869, Teocaltiche se erige en 11° cantón; el 15 de enero de 1872, los Departamentos de Ahualulco y Tequila se erigen en el 12° cantón; Chapala se erige en 7° Cantón el 30 de diciembre de 1896, quien toma el orden nominal del segregado territorio de Tepic en 1859. Ver mapa.[20] Eliminados los cantones, Jalisco entra al régimen con 104 municipios en 1915 y actualmente cuenta con un total de 124.

Al cierre dichos cantones la población de Jalisco (según Censo de 1910) se distribuí de la siguiente manera: Guadalajara 285,889 (45.7Hab/Km2), La Barca 171,226 (24.7Hab/Km2), Ciudad Guzmán 142,331 (15.4Hab/Km2), Lagos 98,459 (18.0Hab/Km2), Teocaltiche 89,568 (26.3Hab/Km2), Autlán 79,750 (10.5Hab/Km2), Sayula 79,720 (15.8Hab/Km2), Colotlán 78,988 (4.6Hab/Km2), Ameca 68,016 (21.4Hab/Km2), Ahualulco 66,216 (12.5Hab/Km2), Mascota 53,356 (4.8Hab/Km2), Chapala 53,336 (6.1Hab/Km2), para que la suma estatal sea de 1,208,855 habitantes(13.9Hab/Km2).

En síntesis el mapa político nacional ha sido producto de múltiples tensiones sociales, pero también el territorio ha sido el contenedor político de las luchas. “Es el espacio de las prácticas territoriales del Estado, el ámbito de la gestión, del control, de la programación y planificación, de la ordenación, de la atribución funcional y social, es, por consiguiente un espacio privilegiado del análisis geográfico además... permite hacer manifiesta la diferencia nacional, la denominada identidad nacional... Las prácticas territoriales forman parte de la dinámica interna de los Estados, y los procesos territoriales caracterizan el desarrollo del Estado...” Así mismo, el territorio estatales y municipales “es el marco por excelencia de las prácticas espaciales de los agentes sociales, en todas sus escalas. Como marco administrativo, marco legislativo, marco de asignación de recursos, marco de intervención, marco de programación, marco de conflicto entre los intereses de diversos agentes, individuales y colectivos, y con la propia administración o poderes del Estado... espacio político por excelencia, definido por bordes o fronteras reconocidos, que pueden ser establecidos como una línea continua en el mapa... Las prácticas territoriales... la división y ordenación de distintas entidades espaciales, a diversas escalas, con límites definidos y reconocidos, con competencia precisas en el ámbito de tales límites, como espacios delegados del poder político del Estado o como espacios constituyentes del propio Estado, forman parte de la propia naturaleza de poder... El producto de estas prácticas... son los distintos territorios que se suceden, aparecen, se disuelven, se consolidan, se incrementan, o se transforman a lo largo del tiempo, como entidades estatales. Y son las diversas formas de organización que el poder pone en marcha en su control, gestión y dominio del propio territorio estatal”[21].

 

CONCLUSIONES

Como se puede leer en los apartados anteriores, las demarcaciones territoriales al interior de México son procesos inacabados de la configuración del mapa político nacional, por su parte el aspecto de fronteras y más específicamente el de límites territoriales precisos reconocibles y formales, es un asunto postergado sistemáticamente: durante el porfiriato se emprendieron acciones decididas que estaban encaminadas a estudiar y a resolver las indefiniciones territoriales que existían, sin embargo este asunto no tuvo continuidad, además de que a los acuerdos logrados no se le dio el seguimiento correspondiente, por lo cual muchas referencias se perdieron con el tiempo, generándose franjas territoriales cuyos límites son confusos, ambiguos y conflictivos, pues a lo ancho de esa franja dicho límite puede desviarse según desde donde se plantee, dejando decenas o cientos de kilómetros cuadrados como territorios potencialmente en disputa.

Como hemos venido sosteniendo, las entidades geopolíticas, son espacios sociopolíticos en construcción que se materializan y formalizan en la superficie terrestre; de igual manera las fronteras y más particularmente el límite territorial, es una construcción social que se materializa y se hace tangible en el cauce de un río, en la cresta de una montaña, en la ceja de una barranca, en la cerca de un lindero agrario, en una línea imaginaria que se traza desde una coordenada a otra, etc.

Ahora bien, reconocer, precisar y formalizar límites, sustentados o no en una barrera natural sirve principalmente para demarcar ámbitos jurisdiccionales de ejercicios de gobierno y de administración pública; así mismo, sirve para circunscribir los derechos y obligaciones de los ciudadanos y de las empresas o instituciones que se establecen dentro de su jurisdicción o que están de tránsito por el mismo. No se trata pues de una barrera física como tal, sino del significado que representa en el organigrama funcional de los territorios federados.

Ahora, en tiempos de globalización cuando las fronteras físicas o barreras naturales se trasponen de manera rápida y con poco esfuerzo, dadas las modernas vías y medios de comunicación, se exige mayor claridad y precisión en el reconocimiento y señalamientos de los límites geopolíticos, pues el intenso tránsito en algunos tramos entre una entidad y otra (frontera México–U.S.A, Jalisco–Guanajuato, Guadalajara-Zapopan), así como la gestación de procesos económicos y sociopolíticos en zonas de frontera, requieren de límites precisos y reconocibles que clarifique los ámbitos jurisdiccionales dentro de continuos socio-económicos y políticos. Pues existen lugares fronterizos cuyos procesos locales perfilan situaciones para convertirse de puntos periféricos a centros nodales.

Tener límites precisos y reconocidos formalmente, hoy y siempre proporcionan certeza en los alcances jurisdiccionales de ejercicios de gobierno y de administración pública, así como certeza en la adscripción de asentamientos humanos, de empresas y de instituciones, de los recursos naturales, de la infraestructura, así como de los focos emisores de contaminantes, etc. de otra manera, es decir sin límites precisos y reconocibles, las zonas de frontera conforme más se transiten y dinamicen, serán más caóticas y conflictivas.

Precisar y formalizar límites no significa establecer barreras, por el contrario permitirá mayor fluidez en el tránsito entre dos entidades geopolíticas que en esa medida se verán cada vez más unidas por un límite, pues favorecerá la vida en armonía de los habitantes que viven en la zona fronteriza de uno y otro lado de la línea.

Las entidades federales y los municipios junto con el Distrito Federal, forman un organigrama territorial sumamente complejo de operar y de analizar, donde interactúan diferentes actores y niveles de gobierno, instancias económicas y sociales, cuyos ámbitos de adscripción y de competencia deben ser claramente reconocidos y delimitados en pro de la vida en armonía del “verdadero” federalismo y del buen gobierno, de lo contrario se generarán traslapes y huecos con los correspondientes problemas, igual que en cualquier organigrama funcional de una institución o empresa pública ó privada.

Finalmente por todo lo antes dicho, es fundamental atender en la zona de frontera la cuestión de límites territoriales, pero también es importante repensar la configuración formal de los territorios estatales y municipales de México, para que ésta se ajuste cada vez más a las organizaciones territoriales reales que se perfilan actualmente y las que se proyectan a corto plazo, donde no basta identificar y definir el centro como tradicionalmente se ha hecho, en todo caso es tanto o más importante precisar el límite territorial, pues ello favorecerá la armonía y funcionalidad territorial de México en su ámbito ambiental, social, económico y político. En la frontera de Jalisco con sus colindantes pocos son los tramos donde los límites no son divergentes, pero además ya se han hecho manifiestos de varias zonas en conflicto donde los gobiernos colindantes reclaman para sí mismos territorios.

 

BIBLIOGRAFIA

Banda, Longinos. Estadística de Jalisco (1854-1863). Ed. UNED, 2º Ed; Col. Historia, serie: Estadísticas Básicas No. 5, Guadalajara, 1982.

Bárcena, Mariano. Ensayo estadístico del Estado de Jalisco. Ed. UNED, 2ª Ed., Col. Historia, serie: Estadísticas básicas, No.6. Guadalajara, 1982

Butler, Joseph H. Geografía Económica: Aspectos espaciales y ecológicos de la actividad económica. Ed. Limusa, México 1986.

Canto Fresno, Consuelo del, et al. Trabajos prácticos de geografía humana. Ed. Síntesis, España 1988.

Fruneau y Manso, Lucas. "Estado de Jalisco: descripción corográfica de sus ocho cantones", en Programa de estudios jaliscienses. UNED 1992.

Martínez Barragán Hirineo. Geografía e historia. Relación y convergencia epistemológica a través de tres conceptos: paisaje, región y territorio. En revista del seminario de historia mexicana. Época 2, Volumen 1, Número 3, Invierno 2000. pp. 77-93.

Martínez Barragán, Hirineo y Moisés Pérez Muñoz. Criterios geomorfológicos para la identificación de límites territoriales: el caso Jalisco-Colima en la planicie Cihuatleca. Ponencia presentada en la "III reunión nacional de geomorfología", del 17 al 21 de mayo de 1994. Guadalajara, Jalisco, México.

Martínez Barragán, Hirineo. Los Procesos de conformación territorial en la costa sur del estado de Jalisco, 1870-1950. En Boletín de Geografía, año 4, No. 13-14, Enero-Julio 1995.

Martínez Reding, Fernando (Dir.). Enciclopedia temática de Jalisco. Gobierno del Estado de Jalisco, México, 1992. T.I.

O`Gorman, Edmundo. Historia de las divisiones territoriales de México. Ed. Porrúa, 5ª Ed., México, 1979.

Ortega Valcárcel, José. Los Horizontes de la Geografía: Teorías de la Geografía. Editorial Ariel. Barcelona, 2000.

Roa, Victoriano. Estadística del estado libre de Jalisco. 2ª Ed.,UNED, 1981.

Sanguin, Andre-Louis. Geografía Política. Oikos-tau, Barcelona, 1981.

Santos, Milton. Por una nueva Geografía. Espasa – Calpe, España, 1990.

Skoczek, María. Geografía Socioeconómica. Ed. Universidad de Guadalajara, Guadalajara 1982.

Tena Ramírez, Felipe. Derecho Constitucional Mexicano. Ed. Porrúa, México, 1992.

 



[1] Ortega Valcárcel, José. Los Horizontes de la Geografía: Teorías de la Geografía. Editorial Ariel. Barcelona, 2000. P.152

[2] Ortega Valcárcel, José Op. Cit. pp.514-518

[3] Martínez Barragán Hirineo. Geografía e historia. Relación y convergencia epistemológica a través de tres conceptos: paisaje, región y territorio. En revista del seminario de historia mexicana. Época 2, Volumen 1, Número 3, Invierno 2000. pp. 77-93. Martínez Barragán Hirineo. Geografía e historia. Relación y convergencia epistemológica a través de tres conceptos: paisaje, región y territorio. En revista del seminario de historia mexicana. Época 2, Volumen 1, Número 3, Invierno 2000. pp. 77-93.

[4] Ortega Valcárcel, José Op. Cit.pp. 525–527.

[5] Tena Ramírez, Felipe. Derecho Constitucional Mexicano. Ed. Porrúa, México, 1992.

[6] Ortega Valcárcel, José Op. Cit.pp.527-528

[7] Martínez Barragán, Hirineo. Los Procesos de conformación territorial en la costa sur del estado de Jalisco, 1870-1950. En Boletín de Geografía, año 4, No. 13-14, Enero-Julio 1995.

[8] Correspondiente al mapa III contenido en la obra: O`Gorman, Edmundo. Historia de las divisiones territoriales de México. Ed. Porrúa, 5ª Ed., México, 1979.

[9] INEGI, Agenda estadística 1986.

[10]  Los partidos de Lagos, Zapotlán y Tepic presentaron también condiciones separatistas que no prosperaron

[11] 18 de noviembre de 1824.

[12] Colección de Leyes....T.I pp.312-359.

[13] Según se consigna en la Colección de leyes..., en decreto sin número, T.III, pp. 207-208. pero sin disponer aun del documento citado

[14] Existen varios documentos de tipo estadístico y geográfico que dieron cuenta de la situación de Jalisco durante el siglo XIX, entre los cuales destaca el de Victoriano Roa, 1825, con información de 1821 y 1822 y noticias posteriores, el de Lucas Fruneau y Manso (1830), el de Manuel López Cotilla (1840), el de Longinos Banda (1854-1863) y el de Mariano Bárcena (1888).

[15] Cada milla equivale a 1393 metros para la España Antigua.

[16] 22 de Agosto de 1846

[17] Correspondiente al mapa IV contenido en la obra: O´gorman, Edmundo. Historia de las divisiones territoriales de México. Ed. Porrúa, 5ª. Ed., México, 1979.

[18] El 5 de febrero de 1857, fue la promulgación de la Constitución Federal.

[19] Correspondiente al mapa VI contenido en la obra: O´gorman, Edmundo. Historia de las divisiones territoriales de México. Ed. Porrúa, 5ª. Ed., México, 1979.

[20] Agustín V. Pascal. Mapa de Jalisco, 1906

[21] Ortega Valcárcel, José Op. Cit. pp.528-530


Ponencia presentada en el Simposio Espacios Fronterizos, durante el Cuarto Encuentro Internacional Humboldt "Geografía de la Integración". Puerto Iguazú, del 16 al 20 de setiembre de 2002.