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Asunto:[encuentrohumboldt] 106 - Leyendas de Misiones
Fecha:Domingo, 8 de Septiembre, 2002  01:39:55 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

LEYENDAS DE MISIONES

"El Pombero", según las versiones más coincidentes, tiene características de un hombre normal de estatura mediana, con una melena larga que le llega más debajo de la cintura para disimular o cubrir parte de su largo miembro con el que ha sido favorecido por la naturaleza y que la utiliza como lazo para atrapar a niños traviesos.
Tiene contextura física fabulosa con una musculatura extraordinaria que le da gran fuerza y una tremenda agilidad para desplazamientos muy veloces.
Se sabe que vive desnudo entre las marañas de los montes donde tiene su guarida, siempre perfectamente disimulada y prácticamente inaccesible para los humanos. Localizar su guarida resulta imposible porque no deja niguna clase de rastro en sus andanzas nocturnas, sólo de los excrementos que deja y que son inconfundibles por tratarse de una especie de pequeños paragüitas de color perfectamente blanco.
Se cree que no ataca si no es molestado. Su obseción es encontrar mujeres en estado de gravidez para asustarlas y apresurar su alumbramiento y así apoderarse del recién nacido, llevándolo consigo para que reine en sus dominios.
Casi siempre es responsable de los animales que escapan del corral y los distintos gallineros.
Todo portón o tranquera que amanece abierto es una obra del Pombero, que rondó en sus alrededores. Para evitar los perjuicios que su presencia puede ocasionar es costumbre dejar a su alcance pencas de tabaco o algunos huevos con lo cual se conformará y volverá al monte para gozar de la generosidad que encontró en el camino.

 

"El Yasy Yateré", se trata de un gemelo del Pombero, por cuanto tiene idénticas características de conformacion física y las mismas costumbres, con la única diferencia de que el Yasy Yatere merodea a la hora de la siesta y no por la noche.
Se dice que el silbido tiene un raro encantamiento para atraer a los niños, y que si alguno intenta acercarse, son atrapados por su largo mienbro, que lo utiliza como lazo.
Los días más apropiados para sus fechorías son aquellos a pleno sol, y en horas en que el astro rey se encuentra en posición perpendicular a la tierra.

 

¿Quién no conoce en Misiones a ese enano muy blanco, de rubia cabellera, que más parece un niño que un adulto, y que vaga desnudo con una varita de oro en sus manos?

¿Quién no sabe en Misiones los males que puede acarrear "el Yasi Yateré" cuando quiere perder a un niño, volverlo loco o dejarlo inútil para toda su vida?

¿Quién no oyó su silbido acercándose a la choza donde reposaban los niños, para llevarse uno de estos y dejarlo loco?

¡Que de terrores oscuros! ¡Que de miedos ancestrales hay tras el canto del Yasi Yateré! ¡Cuánta magia hay en el canto del invisible pájaro que llega hasta producir él más insano de los miedos!
"...... y estaba sentado junto al arroyo... era rubio, chiquitito, hermoso...su pelo era como las barbas del choclo, así, tirando a dorado...estaba todo desnudito y miraba a lo lejos, mientras, hacía jugar una varita que tenia en la mano y que brillaba al sol porque se veía que era de oro.

Mis perros también miraban. El canela dio un aullido fuerte y el negro lo repitió. El Yasi nos miró, yo no sé lo que sentí, pero tenía los pelos de la cabeza que parecían duros como alambres y un temblor en todo el cuerpo. Volvió a aullar el perro, cerré los ojos y cuando los volví a abrir ¡gracias a Dios el Yasi ya no estaba más!"
Así contaba una anciana su encuentro con el Yasi Yateré robador de criaturas y de mujeres también.

Un peón relataba lo que le ocurrió a su patrón quien llevó a su mujer a vivir al obraje.

Él decía:
"... el patrón, venía de la ciudad, y no sabía lo que era el monte. Se trajo a su mujer, una señora muy jovencita que parecía escuelera todavía.

Ellos hicieron levantar un rancho a unos 100 metros de un "ojo de agua" donde la señora iba todos los días a buscar el agua para la comida, así un día no estaba el patrón, estaba con nosotros, ella salió del rancho para buscar agua... y cuando volvió el hombre no la encontró más...

Nos llamó y buscamos ... Encontramos el balde y las pisadas de ellas en el ojo de agua, un zapato  y también las pisadas chiquitas de una persona que parecían las de un chico ...¡el Yasi! Nos dijo enseguida el capataz ... el Yasi ..."
"Pero el hombre no creía, el venía de la ciudad y parece que allá no hay estas cosas. Y apeló al destacamento de policía que estaba a 3 leguas de allí.

Varios días buscaron y buscamos...y nada ... hasta que un gringo que fabricaba caña con un alambique y traía las damajuanas al obraje medio escondido, se encontró un día con que había un bulto arriba de un árbol y casi lo baja de un tiro de escopeta, creyendo que era un bicho, pero miró primero y vio que era una mujer casi desnuda que estaba subida al árbol... Trató que se bajara pero no contestaba nada...  entonces pidió auxilio al obraje y fuimos... Era la mujer del patrón... ¡ pero si ustedes la hubieran visto! ¡ Estaba loca completamente, el Yasi la había enloquecido... lo único que sabia era hablar de un nene chiquitito que se había perdido!"