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| Asunto: | [emprendedores_as] LA SOJA | | Fecha: | 23 de Agosto, 2002 00:55:49 (+0200) | | Autor: | Susana Mabel <estudiom @.........com>
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Alimento para todos
La Argentina es el tercer productor y el primer exportador de soja en el mundo.
Su alto valor nutritivo inspiró a productores y organizaciones no gubernamentales
a implementar un plan para su incorporación en la ingesta cotidiana
Alguna vez, la Argentina llevó con honra el título de granero del mundo. Fueron
épocas en las que el trigo nacional capeó el hambre dejado como macabra herencia
por la guerra en Europa. Sin embargo, y pese a que tanto torrente pasó bajo el
puente de la historia, aún hoy la Argentina produce materia prima como para
alimentar a más de 300 millones de personas en el mundo.
La Argentina es el tercer productor mundial (30 millones de toneladas al año) y
el primer exportador de soja. Todo indica que el año próximo, y por primera vez
en la historia, el Mercosur cosechará más soja que los Estados Unidos, primer
productor mundial de esa oleaginosa.
Acaso sea ése el motivo principal por el que cualquier persona medianamente
informada que habite estas tierras califique de inconcebible el hambre propio.
Esta comprensión del absurdo fue la que llevó a los productores argentinos,
junto con organizaciones no gubernamentales y alguna dependencia oficial, a
implementar el Plan Soja Solidaria, llevado a la práctica por una enorme red de
voluntarios en todo el país.
Comenzó como una idea llevada a la Asociación de Productores en Siembra Directa
(Aapresid), que más tarde se convirtió en un plan cuyo eje es la donación de soja
y los talleres de capacitación para su uso y consumo.
Las razones de que la elegida fuera la soja y no otra legumbre son elocuentes:
aporta al organismo proteínas, grasas saludables, vitaminas, especialmente las
del grupo B, y minerales como calcio, hierro y fósforo.
La soja tiene el doble de proteínas que la carne, cuatro veces las del huevo y
doce veces las de la leche vacuna, no contiene grasas saturadas ni colesterol y
posee ácidos grasos poliinsaturados, que son protectores del corazón. Además, con
un kilo de porotos, que cuesta alrededor de $ 1,20, se pueden hacer 10 litros de
leche de soja. Según los expertos, un vaso de esa leche le aporta a un niño las
proteínas necesarias para su desarrollo.
En este cuadro de situación, el plan se puso como meta involucrar en el proceso
de manera directa a los interesados. Primero, porque debían aprender a
alimentarse con soja y, paralelamente, porque consideraron que el que recibe el
beneficio debe ser parte de la solución.
A la Aapresid se sumaron once instituciones vinculadas con el tema: Agricultores
Federados Argentinos (AFA), Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA),
Aposgran, Cámara de Industriales Aceiteros de la República Argentina (Ciara),
Centro de Comisionistas y Consignatarios de Cereales de Rosario, Centro de
Exportadores, Sociedad Argentina para el Desarrollo y Usos de la Soja (Sadeso),
Sociedad Rural de Rosario y Sociedad Gremial de Acopiadores de Granos. Entre
tanto, la Federación de Organizaciones Comunitarias de Rosario se encargó de
hacer la cadena de contactos con otras organizaciones del país. Y así quedó
tendida la red imprescindible para echar a andar.
Luego de seleccionar a alguna gente que se capacitó en alimentación con la
licenciada María de Lukestic, del Hospital Melchora Figueroa de Cornejo, de
Rosario de la Frontera, Salta, y con la avezada cocinera naturista Angelita
Bianculli, de La Esquina de las Flores, Buenos Aires, se comenzó con la puesta en
marcha del proyecto en Rosario y zonas aledañas.
En estas actividades educativas se comprometió a agentes privados, públicos,
instituciones especializadas, organizaciones no gubernamentales, amas de casa, y
todos aquellos que quisieran acercarse con objeto de poner en marcha esta
maquinaria humana que incorporaría la legumbre en la alimentación de los
habitantes de un país fundamentalmente carnívoro, como es éste. Toda una
revolución cultural.
El proyecto se concreta en etapas: primero se procede a la inscripción de las
personas provenientes de pueblos o ciudades del interior que estén interesadas en
implementarlo en su localidad. Estas personas serán capacitadas y actuarán como
docentes en sus propias localidades.
En una segunda etapa se procederá a la difusión y capacitación de la población,
por medio de cursos en centros comunitarios, comedores infantiles, centros
vecinales e instituciones educativas. Suele pedirse la colaboración de los medios
radiales locales para que se difunda la puesta en marcha del proyecto. La idea es
que la gente, antes de recibir la donación de soja por parte de los productores
ya esté al tanto acerca de los procedimientos para convertirla en alimentos
variados.
Finalmente vendrá la etapa de experimentación, en la que el grupo de personas
responsable en cada pueblo o ciudad seleccionará a aquellas familias que, luego
de capacitarse, estén en condiciones de elaborar preparaciones a base de soja.
Estas familias actuarán como referentes para los demás, aclarando las dudas que
puedan surgir en la práctica.
Caso testigo
Este proyecto se inició en octubre de 2001. Y algunos resultados ya están a la
vista. La localidad Rosario de la Frontera, en la provincia de Salta –donde los
productores actuaron juntamente con el Servicio de Nutrición del Hospital
Melchora Figueroa de Cornejo–, bien puede funcionar como caso testigo: “Con
objeto de reducir índices de desnutrición e incorporar la soja como un nuevo
hábito de consumo en la población –relatan los organizadores– se desarrolló un
proyecto comunitario basado en la educación y en la donación de 40 mil bolsas de
medio kilo de soja realizada por la empresa Olmedo Agropecuaria. Luego de 60 días
de implementado el proyecto, durante los cuales se realizaron 34 talleres de los
que participaron 1200 personas, se registró un descenso de la desnutrición
infantil: se pasó del 11,4% al 9% en niños de 0 a 2 años, y de 7,9% al 5% en
niños de 2 a 5 años”.
Con este plan como motor principal, son innumerables las experiencias como la de
Rosario de la Frontera, Salta, en el país. De hecho, hasta el gobierno nacional
organizó un plan piloto en la localidad de Berisso, donde más de cien mujeres
representantes de distintas organizaciones barriales se sumaron a la
capacitación.
“Desde que el plan comenzó a funcionar –dice la gente de la Aapresid– no hemos
tenido más que gratas sorpresas: la solidaridad está a la vuelta de la esquina.”
Dejan en claro, también, que este plan es apenas coyuntural, es decir, que llega
para paliar una situación de emergencia, aunque confían en que el cambio cultural
que incorpora la soja en la alimentación ayudará a resolver el problema de la
desnutrición de manera definitiva
Algunas sugerencias de preparación
Leche de soja
Para 1 litro
100 g de soja
1200 cc de agua
Lavar los granos de soja y dejar en remojo 12 horas.
Sacar los granos del remojo, lavarlos bien.
Pasarlos por la máquina de picar carne o triturarlos.
Poner a hervir el agua.
Cuando el agua hierve, agregar la soja y mezclar bien.
Hervir 40 minutos como mínimo y retirar del fuego.
Dejar enfriar y colar con una tela tipo lienzo.
Milanesas de soja
1/2 kg de soja cocida y molida
300 g de harina de trigo
Sal marina
Ajo, perejil y orégano
Pan rallado
Hacer una masa con los ingredientes, estirar con palo de amasar hasta que tenga
un espesor de 1¼2 cm, aproximadamente.
Cortar círculos de pasta y hervirlos alrededor de 8 minutos.
Retirar y colocar en un recipiente con agua fría, escurrir y pasar por pan
rallado. Se pueden freír o cocinar al horno.
Queso untable de soja
2 litros de leche de soja
1 taza de jugo de limón
2 cucharaditas de cebolla rallada
3 cucharas de aceite
Pimienta o ají, sal y orégano
Calentar la leche de soja y cuando esté a punto de hervir, retirar del fuego,
agregar el jugo de limón mezclando rápidamente unos segundos.
Dejar descansar de 8 a 10 minutos, hasta que se forme la cuajada.
Verter todo el contenido en una bolsa de lienzo.
Escurrir la cuajada presionando fuertemente la bolsa, hasta lograr expulsar todo
el líquido.
Retirar el contenido de la bolsa colocándolo en un bol o fuente.
Condimentar con ají, pimienta, sal, aceite, orégano y cebolla rallada. Llevar a
la heladera.
La soja debe cocinarse el tiempo suficiente. Debe consumirse con otros cereales
(arroz, avena, maíz, trigo).
Puede incorporarse a la alimentación familiar dos o tres veces por semana en la
cantidad que se consumen otras legumbres (porotos, garbanzos, arvejas, habas,
lentejas).
ESPERO COMPARTAMOS EL ARTICULO, Y DESEO NOS ENVIEN SUS COMENTARIOS.
ARQ. SUSANA ALARCIA
www.mmestudio.com.ar
estudiomm@Argentina.com
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