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Asunto:[dxcolombia] Hablando de receptores
Fecha:Viernes, 20 de Noviembre, 2009  14:17:14 (-0500)
Autor:Dxcolombia <dxcolombiamoderador @.....com>

Jose Antonio EA7QD

Jose Antonio EA7QD

Para Dxcolombia

Hablando de Receptores

 

HABLANDO DE RECEPTORES.

 

            Hace mucho tiempo cuando yo empezaba en esto de la radio, mi maestro Jesús Martínez, EA7DA (q.e.p.d), aparte de regalarme un Handbook para ir tomando tierra, me dijo algo que después no sólo pude leer y oir repetidas veces, sino que yo mismo pude comprobar ampliamente. Dijo EA7DA: Mira José Antonio, una estación de radio vale lo que vale su antena y su receptor. No me habló nada del transmisor. Por aquel entonces el transmisor y el receptor iban por separado. El Rx solía ser el que cada uno podía apañarse (comercial, generalmente de fabricación USA, procedente de surplus militar, algunos pocos de fabricación casera, etc). El Tx era de fabricación propia en la mayoría de los casos. Los esquemas se los agenciaba cada cual via Handbook o a través de revistas, incluida URE que entonces presentaba un contenido técnico muy abundante. Incluso esta idea de potenciar la antena y el receptor quedaba materializada muy gráficamente con aquella frase, yo creo que muy popular en el ámbito USA, de si tienes 100 para montar una estación de radioaficionado, gasta 60 en el receptor, 30 en la antena, y lo que te queda en el transmisor. Más o menos.

 

            No vamos a entrar en el tema de la antena porque esto si que depende de muchos factores ajenos a las posibilidades económicas (espacio disponible, vecinos, etc). Sin embargo, si merece la pena detenerse en el receptor como el elemento más importante de la estación de radio.

 

            Hoy, es impensable ya la línea separada. Lo que fue el máximo de una estación de radio, ahora tiene poco sentido. Sólo unos cuantos nostálgicos, como yo, mantenemos una línea separada. O incluso tenemos receptores aislados. Pero la realidad es otra. Se ha impuesto el transceptor. Pero este transceptor incorpora su receptor. Y este receptor presenta sus características y no todos tienen la misma calidad.

 

            El objetivo de este artículo es volver a recordar las características que hacen excelente, bueno, regular o francamente pobre al receptor de un transceiver. Y digo recordar porque ya ha habido otros colegas que han escrito sobre el particular con magnífico tino[1][1]. Por lo tanto no pretendo descubrir nada nuevo, sino sólo eso, recordar. Si de la lectura del artículo alguien conoce algo más de su receptor, me sentiría feliz.

 

            Finalmente, te recomiendo que, si te interesa el tema, leas despacio y procurando ir asimilando los conceptos para evitar un follón mental al final.

 

 

LAS CARACTERÍSTICAS DE UN RECEPTOR.

 

            Si se ojea un Handbook antiguo, tres eran las características fundamentales que definóan un receptor. Su sensibilidad, su estabilidad y su selectividad. Poco más se podía pedir a un receptor si ofrecía un buen nivel en cada una de ellas. La sensibilidad sigue siendo hoy una característica que se evalúa , pero la verdad es que tiene poca importancia (a no ser que el equipo está como una tapia). La estabilidad ha desaparecido como parámetro a considerar después de que los OFVs dejaran de ser del tipo L.C. y pasaran a ser estabilizados por PLLs. La llegada de la síntesis digital directa (DDS) ha propiciado no sólo la estabilidad absoluta, sino una resolución impensable hace solo unos años. Aunque, hay que decirlo, tanto los PLLs como la DDS han introducido otros problemas. Finalmente, la selectividad hace mucho que dejó de ser algo a tener en cuenta con la inclusión de los filtros en FI de diversas anchuras de banda, unos para fonía y otros para telegrafía. Tanto los filtros mecánicos Collins como los filtros a cristal presentan, sobre todo aquéllos, unas bandas pasantes cuyos flancos son prácticamente verticales. La aparición del filtrado digital como una aplicación del procesado digital de la señal (DSP) ha permitido incluso la modificación continua de la banda de paso, tanto en lo que se refiere a su frecuencia central como a su anchura. Además, la tecnología DSP ha posibilitado la inclusión de filtros contra diversas clases de ruidos y ya me extraña que todavía no se hayan incluido otros tipos de filtros como los adaptativos que realizan un análisis del ruido entrante y modifican los parámetros del filtro según sea la clase de ruido. A lo mejor ya los tiene alguna marca o modelo determinado y yo no me he enterado.

 

            La creciente saturación de las bandas de aficionados, el uso masivo de amplificadores lineales y la gran potencia radiada puesta en juego por las estaciones comerciales de onda corta han venido a agudizar determinados problemas en la recepción de las señales. De nada sirve gozar de un receptor altamente sensible si su margen dinámico es escaso y su capacidad contra la modulación cruzada es deficiente. Su sensibilidad se volverá en su contra. Muchos de nosotros podemos aún recordar lo que ocurria cuando escuchábamos con un FT-101, la banda de 40 mts por la noche. Aquello era una olla de grillos. Algo, muy poco, se podía mejorar activando el atenuador. Su sensibilidad, mucha, solo venía bien para escuchar los 10 mts. La modulación cruzada en presencia de potentes señales fuera de banda y el bloqueo ante fuertes señales adyacentes eran los puntos débiles de aquellos receptores que habían sustituido las válvulas por transistores. Muchos pensaron que aquello era una castaña y que se había dado un paso atrás. Que no había nada como un receptor valvulero (esto casi es verdad, no hay nada como un buen receptor valvulero) que también manifiesta estos problemas, pero en mucho menor grado. Aunque en algunos, como el Collins R-390A fabricado en los 50/60, estos problemas no existen. Aprovecho para aclarar que un receptor valvulero no es un transceiver con el paso final a válvulas. Sino eso, un receptor a válvulas.

 

            Fue a finales/principios de los 70/80 cuando, a nivel tecnología para radioaficionados, comenzamos a leer algo interesante en nuestras revistas.

 

            Así, y por aquella época, Ulrich Rhode, DJ2LR/KA2WEU, publicó una serie de artículos en la americana HAM RADIO, en los que, bajo el título Receptores de comunicaciones para el año 2000, abordaba estos problemas y aportaba algunas soluciones. Rhode abogaba por eliminar el paso amplificador de RF y atacar directamente al mezclador con la señal proviniente de la antena una vez que ésta había sido filtrada por los pasobanda de entrada. De esta forma Rhode eliminaba uno de los mayores causantes de la distorsión por intermodulación. El rediseñó del mezclador a base de puentes balanceados de diodos Schottky de alto nivel de excitacin, tipo SRA1-H ó SAY-1, o utilizando FET de potencia en contrafase, como los CP643, eran sus soluciones preferidas. No paró aquí nuestro buen amigo DJ2LR. Ulteriores desarrollos suyos fueron publicados en HAM y mejoraban otros aspectos de las primeras etapas del receptor.

 

            No tardaron algunos fabricantes, americanos por supuesto, en adaptarlos a sus equipos. Buenos ejemplos fueron el ATLAS 210 o el TR-7 de Drake, éste último todavía puede compararse con muchos de los actuales.

 

 

 

 

LO QUE HOY DEFINE A UN BUEN RECEPTOR.

 

            Familiarizado ya el lector con los problemas que afectan al receptor con el que tratamos de escuchar a nuestro corresponsal, establecido el ambiente de elevada polución radioeléctrica existente en nuestras bandas debido a la densidad de estaciones que están operando en un momento determinado (domingo por la mañana en 40 mts), fenomenales pile-up provocados por estaciones DX y el uso masivo de lineales que generan señales exageradamente fuertes con anchos splatters, hemos de detenernos en las bondades que deben adornar a un receptor de comunicaciones para hacer frente a todo ello.

 

            Estas bondades quedan materializadas en dos conceptos fundamentales:

 

1.      MDS. Mínima señal discernible. También se refiere al ruido de fondo (noise floor)

2.      DR. Rango dinámico.

 

 

MÍNIMA SEÑAL DISCERNIBLE (MDS).

 

            Este es un concepto que se puede inscribir en el más general de la sensibilidad del receptor. En realidad es una forma de medir la sensibilidad. En general llamamos sensibilidad de un receptor al nivel de la señal de entrada que produce un determinado nivel a la salida de audio. Esta sensibilidad se expresa muy frecuentemente como 10dB [S + N]/N. En otras palabras, un receptor tiene la sensibilidad correspondiente al nivel de una señal de entrada que produce un aumento en el audio de salida de 10 dB con respecto al ruido. Todo ello en SSB o CW, porque en FM se mide de otra forma en la que no vamos a entrar.

 

            El concepto de MDS también tiene su definición. La mínima señal discernible en un receptor es el nivel de una señal de entrada que produce un nivel del audio de salida igual al ruido de fondo del receptor.

 

            Aunque digamos que ésta es la mínima señal discernible, la verdad es que hay operadores muy agudos capaces de detectar una señal 10 dB por debajo del ruido. Por lo tanto, y dicho así, vemos que este concepto va a depender de lo buena o menos buena que sea la oreja del operador. Luego veremos como se puede normalizar este parámetro para evitar subjetividad en la medida.

 

            Algunos receptores modernos presentan un nivel de ruido de fondo pocos dB cercanos al concepto de perfecto. El receptor perfecto en este concepto es aquel que solo produjera el ruido generado por una resistencia de 50 W, conectada en paralelo con los terminales de antena a la temperatura ambiente. Sin embargo, y muy especialmente en los sistemas de recepción de HF, el ruido del sistema de recepción en raras ocasiones queda determinado por el propio receptor. En la mayoría de los casos el ruido externo es muchos dB más elevado que el ruido interno del receptor.

 

            En este caso son factores exteriores los que determinan el rendimiento del sistema en cuanto al ruido. Haciendo que el receptor sea más sensible lo único que se consigue es que se oiga más ruido. También se hará más propenso a las sobrecargas. En muchos casos, especialmente en bandas bajas, el rendimiento del receptor puede mejorarse sacrificando cierta cantidad de sensibilidad no necesaria activando el atenuador incorporado al receptor.

 

            El parámetro MDS se expresa en dBm. Cuanto mayor sea el número negativo que representa su valor, más sensible será el receptor o menos ruido de fondo tiene.

 

            Así, un receptor que presenta un MDS de -139 dBm es más sensible, o tiene menos ruido de fondo, que otro cuyo MDS sea de -129 dBm (10 dB menos ruidoso).

 

            En cuanto a la medida de este parámetro es obvio que no debe hacerse a orejilla y que el resultado dependa de lo más o menos hábil que sea el operador en cuestión para escuchar una señal CW perdida en el ruido. Esta medida se hace colocando el adecuado instrumento a la salida del audio del equipo y haciendo que un generador de RF inyecte por el conector de antena una señal calibrada. Será el instrumento el que indique el momento en que la señal inyectada alcance el nivel del ruido que se está midiendo.

 

            Finalmente, no debemos olvidar que el MDS de un receptor puede modificarse a voluntad tanto para aumentarlo (activando el preamplificador del equipo, si lo lleva) como para disminuirlo (activando el atenuador).

 

 

RANGO DINÁMICO (DR).

 

            El rango dinámico es un concepto ligado a la capacidad de un receptor para recibir una señal débil en presencia de una o más señales fuertes situadas en otra frecuencia.

 

            Se consideran dos tipos de rango dinámico:

 

a)      Rango dinámico de bloqueo (Blocking dynamic range, BDR).

b)      Rango dinámico de distorsión por intermodulación (Intermodulation distortion dynamic range, IMD DR).

 

Veámos cada uno de ellos.

 

RANGO DINÁMICO DE BLOQUEO (BDR).

 

            Si estás recibiendo una señal débil y de pronto aparece, a 15 ó 20 KHz de tu frecuencia una señal fuerte que provoca el debilitamiento, o incluso la desaparición de la señal débil, tu receptor tiene un problema con el rango dinámico de bloqueo. Y ese problema no es otro que un insuficiente BDR.

 

El BDR describe la capacidad de un receptor para mantener intacta su sensibilidad en presencia de una señal fuerte no deseada situada en otra frecuencia próxima.

 

            Representa la diferencia entre el nivel del ruido de fondo (MDS) del receptor y el nivel máximo que puede tener una señal cercana a otra débil que se está recibiendo sin que se produzca degradación de ésta. Dicho en otras palabras, si un receptor está recibiendo una señal débil y este receptor tiene un BDR de 100 dB, debería ser capaz de continuar recibiendo sin degradación la señal débil aunque aparezca cerca otra señal de hasta 100 dB por encima del ruido de fondo del receptor. Dicho en otras palabras. Con este rango dinámico el susodicho receptor podría recibir perfectamente una señal (digamos de CW) que apenas sobresalga del ruido de fondo del receptor (sin considerar el ruido propio de banda) en presencia de una señal cercana que pone S9+40dB (suponiendo 6dB por unidad S, cosa que yo todavía no he visto en ningún S-meter).

Bueno, pero Cuánto de cercana está la señal tan fuerte? No es lo mismo que está a 10 KHz, a 20, a 50 ... Aquí está el quid de la cuestión. Luego lo vemos. Como podemos ver, el criterio de degradación que se sigue es la desensibilización del receptor producido por la presencia cercana de la señal fuerte.

 

            Para establecer una definición más purista de BDR podemos decir que el Rango Dinámico de Bloqueo (BDR) es la diferencia en dB entre el nivel del ruido de fondo de un receptor y el nivel de una fuerte señal fuera de canal que produce una disminución de 1 dB en la señal que se está recibiendo.

 

Cuanto mayor sea el rango dinámico, expresado en dB, mejor será el rendimiento del receptor. Y ahora viene el tema de la cercanía de la señal fuerte. Como ya se ha dicho no es lo mismo que la señal fuerte está en el extremo de la banda a que está prácticamente encima. Cuanto más cerca está de nuestra frecuencia mayores serán los efectos negativos de la misma. Esto es evidente.

 

Por esto, cuando se da el BDR hay que darlo referido a una señal no deseada situada a determinados KHz de nuestra frecuencia. Antiguamente la referencia era de 100 KHz, después a 50 KHz y actualmente el estandar adoptado por los laboratorios de la ARRL es de 20 KHz. Sin embargo últimamente ya se están dando cifras a 5 KHz e incluso hasta 2 KHz! A este respecto es curioso constatar como muchos receptores que presentan excelentes cifras de BDR a 20 KHz caen en picado cuando esta medida se realiza a 5 KHz. Bob Sherwood de Sherwood Engineering Inc conocida, entre otras cosas, por ser los promotores de la modificación del R4-C de Drake que convierte a este receptor en uno de los mejores, afirma que una de las cosas importantes en un receptor es que sea capaz de mantener su BDR lo más constante posible aunque la señal interferente se acerque a la frecuencia de la señal débil. Y conseguir esto no es nada fácil. De ahí esas caídas en picado a las que me refería antes. Y de ahí, también, que los fabricantes prefieran dar sus parámetros referidos a 100 ó 50 KHz porque las cifras son mucho más favorables que si se refieren a 5 ó 2 KHz.

 

 

 

RANGO DINÁMICO DE DISTORSIÓN POR INTERMODULACIÓN (IMD DR).

 

            Ocurre que cuando coinciden dos señales fuertes, f1 y f2 , próximas en frecuencia y fuera de la banda de paso del receptor, este genera otras dos señales, espúreas, que aparecen en las frecuencias 2f1 ó f2 y 2f2 ó f1. Así si estas dos señales fuertes están, por ejemplo, en la banda telegráfica de 40 m. en 7020 y 7040 KHz, las dos espúreas aparecerán en 7000 y 7060 KHz. Si observas este fenómeno en tu receptor y las espúreas son consistentes, incluso mueven el s-meter, tienes un pobre IMD DR.

 

            El IMD DR, también denominado IMD3 o IMD de tercer orden por referirse a los productos de intermodulación de tercer orden (2f1 ó f2 y 2f2 ó f1), describe la capacidad de un receptor para no generar falsas señales como resultado de la presencia de señales fuertes situadas en diferentes frecuencias fuera de la banda de paso del receptor. Este problema tiene su origen en la no perfecta linealidad de los dispositivos por los que tiene que pasar la señal (amplificadores, mezcladores, etc). Son, por lo tanto, señales que ha creado el receptor. No existen en la entrada de antena.

 

Cuanto más imperfecto sea el receptor en este aspecto, mayores serán los productos de distorsión y, como consecuencia, el problema descrito será más grave. Y este problema te molestará si, en el caso del ejemplo, estas escuchando un DX CW en 7.000 KHz. La presencia de las dos estaciones en 7.020 y en 7.040 te pueden machacar tu DX. (2 x 7.020 ó 7.040 = 7.000). Veáse la fig. 1.

 

 

Fig.1

 

            Además, estas señales fantasmas te pueden volver loco porque no obedecen a una manipulación coherente, si se trata de CW, o a voz entendible en el caso de fonía, puesto que solo se hacen presentes cuando las dos que las originan también lo están.

 

          El IMD3 se mide también en dB y representa la diferencia entre el nivel del ruido de fondo (MDS) y el nivel de las dos señales, iguales en amplitud y fuera del canal en que está sintonizado el receptor, que generan unos productos de tercer orden de amplitud igual al nivel de ruido de fondo. Aquí el criterio de degradación es el nivel de la señal espúrea. A mayor nivel de esta espúrea, peor. Así, por ejemplo, si tu receptor presenta un MDS de -140 dBm y el nivel de las dos señales causantes de la espúrea es de -70dBm, el IMD3 de tu receptor es 70 dB.

 

[ -140dBm ó ( -70 dBm) = 70 dB ]

 

          Receptores con un IMD3 pobre son un verdadera olla de grillos cuando la banda se puebla de señales fuertes. En CW es un infierno. Sobre todo en concursos, como el CNCW, cuando se pueden generar decenas de señales no existentes en la realidad y muy próximas a nuestra frecuencia de trabajo. Considere el lector la situación de un CNCW con, pongamos solo dos para no complicar mucho la cosa, dos estaciones, una en 7020.0 KHz y otra en 7020.6 KHz de las que ponen 20 ó 30 dB sobre 9. Te vas a encontrar otras dos señales fantasma en 7019.4 KHz y en 7021.2 KHz. Como si no hubiera suficientes estaciones de verdad trabajando el concurso para que encima aparezcan estas dos. Para volverse loco.

 

          Tuve un equipo, y que aún conservo, (YAESU FT-101B) en el que dos señales de S9 + 20 dB generaban espúreas de S5. Después de una adecuada modificación en el receptor, esto se mejoró notablemente.

 

A principios de la década de los 90, los laboratorios de la ARRL introdujeron en sus análisis el IMD2 o distorsión por intermodulación de segundo orden (f1 + f2 y f1 - f2). Ocurre que determinadas señales de muy elevado nivel situadas fuera de las bandas de radioaficionado como pueden ser, por ejemplo, las potentes broadcasting de las bandas de 25 y 31 mts. pueden alcanzar los pasos de RF de nuestro receptor y aunque reducido su nivel por la acción de los filtros de entrada, aún pueden mantener el suficiente como para producir un producto no deseado de segundo orden que viene a caer en plena banda de 15 mts.

 

            (Basta suponer dos estaciones en f1 = 11.700 KHz y f2 = 9.600 KHz y entonces f1 + f2 = 21.300 KHz).

 

            Este problema hoy día es poco perceptible dada la eficacia de los filtros pasobanda que equipan a los modernos receptores. Antes, sin embargo, era más común con aquellos que incorporaban preselectores no excesivamente selectivos.

 

            Existen otros índices que también reflejan estos parámetros como son los puntos de intercepción de tercer y segundo orden, IP3 e IP2. Sin embargo hay que considerarlos como una extrapolación lineal de los conceptos ya expuestos. Así, por ejemplo, el IP3 se puede obtener a partir del MDS (nivel de ruido de fondo) y del IMD3 a través de la siguiente ecuación lineal:

 

 

IP3= MDS + 1,5 IMD 

 

 

            El valor de estos parámetros viene dado en dBm y cuanto mayor sea, mejor será el rendimiento del receptor en este aspecto. IP3 puede ser negativo, nulo o positivo. Valores positivos hasta 12/15 dBm son buenos. Por encima de 15 dBm y hasta 20 dBm se pueden considerar excelentes. Por encima de 20 dBm hay muy poquitos. Valores negativos son, hoy por hoy, inadmisibles, aunque hay muchos equipos que los tienen [2][2].

 

            Lo dicho anteriormente para el BDR (margen dinámico de bloqueo) en lo referente a la distancia de las señales no deseadas y las caídas de los parámetros cuando las señales no deseadas se encuentran muy cerca, es válido también para el IMD3. Son muy poquitos los receptores que a duras penas logran mantener sus parámetros a 5 KHz, la mayoría caen en picado clamorosamente dejando el receptor hecho una verdadera castaña.

 

 

ULTIMAS CONSIDERACIONES.

 

            A poco que se fije el lector podrá deducir que el verdadero parámetro que es consustancial con el diseño del receptor, y por tanto representativo de la calidad del mismo, es el Rango Dinámico en sus dos versiones expuestas. El MDS puede ser modificado aumentando su valor por medio de preamplificadores (internos o externos) o reduciéndolo activando atenuadores. La modificación artificial del MDS producirá también la modificación del IP3. Por lo tanto el valor en sí del IP3 es relativo porque yo puedo mejorarlo, si lo deseo, en 10 dBm por el solo hecho de pulsar el atenuador de 10 dB que lleva incorporado el equipo. Y si, por el contrario, meto un previo, me cargo el IP3 tantos dBm como dB de ganancia introduce el previo. El IP3 no es una constante del receptor. Sin embargo sí lo son el BDR y el IMD3. Estos son los que determinan la calidad de un receptor en cuanto al manejo de señales fuertes.

 

 

 

 

 

Y TODO ESTO ¿PARA QUÉ?

 

          Pues, ante todo, para conocer un poco mejor a nuestro receptor. Cuales son sus glorias y cuales sus miserias.

 

          Después, para conocer que receptores realmente buenos no hay tantos. Hay muchos equipos que incorporan un receptor que sirve para lo que sirve. Cuando la propagación está buena y las señales llegan fuertes y sin mucho QRM, todos los receptores son buenos y tienen una oreja fantástica. Pero si se quiere hacer DX con señales que ni mueven el S-meter en medio de pile-up impresionantes con split de 2 a 5 KHz, integrados por estaciones que utilizan el kilo o más y antenas con 7 u 8 dB de ganancia, poco valen esas maravillas que son más pequeñas que la palma de la mano. Aunque parezca que tienen esa oreja fantástica.

 

                  

QUIÉN ES QUIÉN

 

            Después de todo este tostón, creo que sería ilustrativo para el pacientísimo lector que haya tenido el valor de llegar hasta aquí conocer por donde andan los equipos que pululan por el mercado, los más punteros, los menos punteros, los más modernos, los menos modernos, las pequeñas maravillas, los que incorporan el DSP y los que van a pelo.

 

            He recopilado los informes que la ARRL publica en su revista QST sobre los equipos de HF cuando estos salen al mercado. Personalmente considero que pueden ser los análisis más imparciales de los que podemos disponer. Según he podido leer en la propia revista, la ARRL adquiere un equipo, comprado en cualquier distribuidor, y los somete a las pruebas pertinentes. Después lo pone en venta.

 

            He podido leer también acerca del procedimiento seguido para medir cada parámetro e instrumental que utilizan. Analizan tanto el receptor como el transmisor y confeccionan un amplísimo informe que ponen a disposición del que lo quiere adquirir por el módico precio de 7 dólares. Este informe no contiene apreciaciones personales. Se limita a describir la metodología seguida y resultados obtenidos. La interpretación de los mismos corre a cargo del lector. Un breve resumen de este informe, ahora con las apreciaciones personales del editor de la sección (Product Review), se incluye en QST.

 

            Por ello quiero adelantar que las tablas que se exponen a continuación contienen los datos obtenidos por la ARRL y publicados en su revista QST, sin entrar en cualquier otro tipo de disquisiciones. Sé que la RSGB británica publica también los resultados de análisis similares, también la Sherwood y algunos más y que no todos coinciden. Pero yo he tomado los de la ARRL y punto.

 

            También hay que decir, en orden a mantener cierta rigurosidad, que para establecer los parámetros de un determinado equipo habría que realizar medidas sobre varios y no sobre uno solo tal y como manda la teoría estadística del muestreo. Pero esto complicaría demasiado las cosas y, sobre todo, las encarecería.

 

            Por razones similares derivadas de la dispersión de la medida habría que reconocer que diferencias en el valor de un determinado parámetro en dos o tres decibelios no serían significativas pudiendo establecerse, sin miedo a cometer grave error, que dos equipos que presenten tales diferencias podrían ser considerados como similares.

 

            Dicho todo lo anterior, entramos ya de lleno en el estudio de nuestros parámetros.

 

            De los informes de la ARRL, he recopilado tres parámetros correspondientes a distintos equipos. He querido incluir, aparte de los más punteros y actuales, otros que antaño lo fueron, y que todavía se mantienen como magníficos equipos, junto con otros que son populares sobre todo por su miniaturización.

 

            En realidad éstos últimos no deberían compararse con aquellos porque son cosas distintas, pero bueno, sirva como referencia.

 

            Los parámetros seleccionados son el ruido de fondo (MDS), el rango dinámico de bloqueo (BDR) y la distorsión por intermodulación de tercer orden (IMD3). Los valores se han obtenido con el equipo en cuestión sintonizado en la banda de 20 m, modo CW, filtro de 500 Hz y preamplificador en OFF.

            Las señales consideradas no deseadas (interferentes) se han situado a 20 KHz según el estandar seguido por la ARRL. Sin embargo al final se incluye una tabla con unos pocos equipos a los que estas medidas se han realizado también a 5 KHz.

 

            Ello porque a partir del análisis del transceiver TS-2000 de Kenwood, publicado en QST de julio de 2001, la ARRL ha decidido incluir las medidas a 20 KHz y a 5 KHz justificando en un interesante comentario la causa de la inclusión de esta medida. A estos efectos también merece la pena leer el magnífico artículo titulado La capacidad de los receptores de HF para el Dx publicado por SP7HT en QEX de septiembre/octubre de 2002 (pág. 36) donde, entre otras muchas cosas, todas muy interesantes, resalta la importancia de evaluar nuestros receptores en condiciones lo más próximas posible a la realidad actual del estado de las bandas y el tipo de trabajo que, fundamentalmente en el DX, se realiza. Los datos que en este artículo se dan a conocer, derivados de los ya publicados por la ARRL en el número de QST antes citado, son muy ilustrativos del comportamiento de los grandes equipos cuando las cosas se ponen feas en las bandas.

 

            La Tabla I muestra el MDS de distintos equipos desde los más sensibles (-142 dBm) a los menos sensibles (-126 dBm). Recuerdo que la sensibilidad es algo relativo y que -126dBm son, nada más y nada menos que, 0,2 mv.

 

            Lo malo es cuando esa época sensibilidad es consecuencia del exceso de ruido de fondo (soplido) que genera el propio equipo y que cuando intentamos escuchar una estación débil en 28 MHz nos machaca los auriculares.

 

            La Tabla II recoge el rango dinámico de bloqueo (BDR). Aquí ya nos encontramos con un parámetro importante. Que cada cual vea donde está el suyo.

 

            La Tabla III se refiere a los productos de tercer orden (IMD3). También es un parámetro importante. Lo mismo, que cada cual vea por donde se anda.

 

            Recuerdo que tanto BDR como IMD3 están tomados a 20KHz, con el filtro de CW de 500 Hz puesto y sin preamplificador.

 

            La Tabla IV es un poco especial. La ARRL ha tomado unos pocos equipos , desde luego están los top, y los ha sometido a las pruebas a 5KHz, es decir con las señales inteferentes casi encima de la frecuencia de recepción. No consta en la publicación las condiciones del análisis, pero por lo que he podido deducir se han tomado en la banda de 20 m., con filtro CW de 500 Hz y con el preamplificador puesto.

 

            Estas cifras son las que les hacen pupa a los fabricantes y no quieren saber nada de ellas (claro, aquellos a los que les son desfavorables, que son la mayoría).

 

            Bajo estas condiciones, muy normales en los pile-up con split, los equipos se vienen clamorosamente abajo. Unos más que otros, naturalmente. Hay equipos que bajo la proximidad del QRM bajan espectacularmente su rendimiento.

 

            Entreténgase el lector en estudiar un poco las tablas y saque sus propias conclusiones.

 

Vea uno que fue lanzado con el milenio y lo recibe todo.

 

            Fíjese en otro miniatura que viene en kit para montárselo uno mismo y que tiene nombre de letra.

 

Fíjese también en una de esas pequeñas maravillas muy popular y que, al contrario del anterior, sus parámetros son francamente mediocres.

 

            Y, finalmente, observe el lector lo que ocurre con un venerable R4C de Drake después de haber pasado por el quirófano de Sherwood Engeenering y sometido a distintos tipos de reciclajes. Espectacular. (Tabla V).

 

 

EL FUTURO.

 

            El futuro está aquí y yo lo pude ver.

 

            Una empresa de Tres Cantos (Madrid) hace tiempo que fabrica equipos de HF para el Ejército, Guardia Civil, Telefónica ... El director-gerente de esta empresa, INVELCO S.A., antiguo radioaficionado como otros miembros de la empresa, tuvo la gentileza de invitarme a visitarla y conocer de cerca sus últimos diseños.

 

            No os podéis imaginar cómo disfrutá. Qué amplificadores lineales de estado sólido de 1 Kw de salida contínua. Qué calidad de material. Qué pulcritud en su construcción. Bucear en su interior, escudriñar hasta el último rincón era un verdadero placer.

 

            Después de pasadas casi dos horas, Mateo me dijo: José Antonio, ven que quiero enseñarte algo que te gustará más Más?, le dije. Bien sabáa Mateo que los receptores eran mi debilidad. Me llevó a una sala provista de instrumental de medida y calibración que hizo que mi mirada se paseara, mirando sin ver, por todas partes. Acércate a esta mesa, me indicó. Sobre la mesa vi un montaje en rack de 19" y de 4 cm. de altura. Estaba lleno de integrados y conectado a un ordenador. Sobre la pantalla del ordenador aparecíua el panel frontal de un receptor con sus mandos correspondientes (no tantos como los que tienen nuestros equipos). No era la pantalla del ordenador lo que me atraía. Ya lo conocía y no me gustan los receptores virtuales. El rack era un receptor de HF desde 0 a 30 MHz! No había bobinas ni filtros, ni transistores, ni mezcladores integrados nada!, sólo cucarachas. Me explicó. Aquí está la entrada de antena y todas las señales que capta la antena llegan a este convertidor analógico-digital, construido para nosotros por Analog Devices.

 

          Este convertidor es capaz de muestrear la información que le suministra la antena a razón de 80 Megamuestras por segundo, cuantificándola a 14 bit. A partir de aquí todo es una secuencia digital sometida a filtros, mezcladores y demoduladores digitales. Todo puras operaciones matemáticas implementadas mediante el software grabado en sus memorias. El resultado?. Un receptor capaz de ofrecer márgenes dinámicos tan impresionantes que el punto de intercepción de tercer orden a pelo (o sea sin atenuadores ni zarandajas) se va a los +38dB.

 

            Es curioso, pero cerca de aquella mesa, el amigo Mateo tenía una pequeña colección de receptores antiguos. Levanté la vista y me enamoré de un Hammarlund SP600 de 1.956.

 

          Uno no se acostumbra a dejar de ver bobinas, condensadores variables y bombillitas que emiten una luz amarillenta que ilumina un fantástico dial traslúcido. Qué le voy a hacer!

 

MI PERSONAL PUNTO DE VISTA.

 

            Como ya dije al principio, me gustaría que el lector haya podido conocer algo más acerca de su equipo que no sea el número de memorias que tiene, si se escucha mejor con tal o cual piticlín puesto o quitado o si sale mejor con el conmutador del medidor puesto en la posición Vcc o SWR (Esto es cierto, lo he oído!). Si esto fuese así, estupendo.

 

            Como resumen, pienso que no nos deberíamos obsesionar con lo último que sale al mercado. No siempre lo último es lo mejor. De hecho algunos nuevos modelos PRO, Plus, Mark... etc, no superan a su antecesor. Incluso a veces empeoran en algunas cosas importantes. Véanse las tablas y fíjese el lector, por ejemplo, en los ICOM. Qué lejos están los actualísimos PRO de los antiquísimos 781, 775 DSP y 765. Hay magníficos equipos con muchos años encima y aún están por la parte de arriba. No olvidemos que los fabricantes, por puras razones de mercado, tienen que sacar un nuevo modelo, o variaciones sobre el anterior, cada tres o cuatro años y la realidad es que las innovaciones técnicas serias no son tan frecuentes.

 

            Otra cuestión a tener en cuenta es el tipo de radio que cada cual hace. Si lo que te gusta es el QSO agradable en plan tertulia en 40/80 m., el concurso dominguero y poco más, entonces será suficiente un equipo de características medias BDR e IMD3. Si te gusta la radio en móvil o en el campo en plan portátil para realizar activaciones de ermitas, castillos y estaciones de ferrocarril, lo ideal son las pequeñas maravillas, pero que solo son maravillas por lo pequeñas. Pero si lo que te divierte es la caza del DX, participar en los pile-up con split indeterminados, entonces, amigo mío, necesitas un equipo de gama alta (y una antena alta y de gama alta). Pero de gama alta en parámetros, no en piticlines. Hay equipos para todos los gustos, lo mismo que hay modalidades de radio para todos.

 

            Todo ello no quiere decir que con cualquier equipo no se pueden hacer buenos DX, sobre todo si se dispone de una buena antena y la propagación favorece.

 

            La diferencia entre un equipo top y otro de características medias e incluso bajas, se nota cuando las condiciones de recepción se ponen feas, bien debido a la abundancia de estaciones próximas y fuertes o porque la banda de trabajo impone sus condiciones como ocurre en 160 m. Uno te sacará la señal que intentas recibir y el otro no. Así de sencillo.

 

            Pero bueno, si no te saca la señal tampoco hay que preocuparse. Ya caerá el DX otro día. O no?. Pues eso.

 

            Un fuerte abrazo.                                                        José Antonio García Sánchez

                                                                                                            EA7QD

 

 



 

 





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