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Doctrina Social de la Iglesia
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Asunto:[doctrinasocial] Fwd: Proclamación de Santo Tomás Moro Patrono de Gobernantes y Políticos - Juan Pabl
Fecha:Lunes, 21 de Octubre, 2002  00:30:01 (-0000)
Autor:Leopoldo Quezada <l_quezada @...net>

--- En doctrinasocial@y..., "Leopoldo Quezada \(Chilesat\)"  
<lquezada@c...> escribió: 
Proclamación de Santo Tomás Moro Patrono de Gobernantes y Políticos -  
Juan Pablo II - Motu Proprio (31-oct.2000) 
      
           
      
      
      CARTA APOSTÓLICA 
      EN FORMA DE MOTU PROPRIO 
      PARA LA PROCLAMACIÓN DE SANTO TOMÁS MORO 
      COMO PATRONO DE LOS GOBERNANTES Y DE LOS POLÍTICOS 
 
      JUAN PABLO II 
      SUMO PONTÍFICE 
      PARA PERPETUA MEMORIA 
 
 
 
      1. De la vida y del martirio de santo Tomás Moro brota un  
mensaje que a través de los siglos habla a los hombres de todos los  
tiempos de la inalienable dignidad de la conciencia, la cual, como  
recuerda el Concilio Vaticano II, "es el núcleo más secreto y el  
sagrario del hombre, en el que está solo con Dios, cuya voz resuena  
en lo más íntimo de ella" (Gaudium et spes, 16). Cuando el hombre y  
la mujer escuchan la llamada de la verdad, entonces la conciencia  
orienta con seguridad sus actos hacia el bien. Precisamente por el  
testimonio, ofrecido hasta el derramamiento de su sangre, de la  
primacía de la verdad sobre el poder, santo Tomás Moro es venerado  
como ejemplo imperecedero de coherencia moral. Y también fuera de la  
Iglesia, especialmente entre los que están llamados a dirigir los  
destinos de los pueblos, su figura es reconocida como fuente de  
inspiración para una política que tenga como fin supremo el servicio  
a la persona humana.  
 
      Recientemente, algunos Jefes de Estado y de Gobierno, numerosos  
exponentes políticos, algunas Conferencias Episcopales y Obispos de  
forma individual, me han dirigido peticiones en favor de la  
proclamación de santo Tomás Moro como Patrono de los Gobernantes y de  
los Políticos. Entre los firmantes de esta petición hay  
personalidades de diversa orientación política, cultural y religiosa,  
como expresión de vivo y difundido interés hacia el pensamiento y la  
conducta de este insigne hombre de gobierno.  
 
      2. Tomás Moro vivió una extraordinaria carrera política en su  
País. Nacido en Londres en 1478 en el seno de una respetable familia,  
entró desde joven al servicio del Arzobispo de Canterbury Juan  
Morton, Canciller del Reino. Prosiguió después los estudios de leyes  
en Oxford y Londres, interesándose también por amplios sectores de la  
cultura, de la teología y de la literatura clásica. Aprendió bien el  
griego y mantuvo relaciones de intercambio y amistad con importantes  
protagonistas de la cultura renacentista, entre ellos Erasmo  
Desiderio de Rotterdam.  
 
      Su sensibilidad religiosa lo llevó a buscar la virtud a través  
de una asidua práctica ascética: cultivó la amistad con los frailes  
menores observantes del convento de Greenwich y durante un tiempo se  
alojó en la cartuja de Londres, dos de los principales centros de  
fervor religioso del Reino. Sintiéndose llamado al matrimonio, a la  
vida familiar y al compromiso laical, se casó en 1505 con Juana Colt,  
de la cual tuvo cuatro hijos. Juana murió en 1511 y Tomás se casó en  
segundas nupcias con Alicia Middleton, viuda con una hija. Fue  
durante toda su vida un marido y un padre cariñoso y fiel,  
profundamente comprometido en la educación religiosa, moral e  
intelectual de sus hijos. Su casa acogía yernos, nueras y nietos y  
estaba abierta a muchos jóvenes amigos en busca de la verdad o de la  
propia vocación. La vida de familia permitía, además, largo tiempo  
para la oración común y la lectio divina, así como para sanas formas  
de recreo hogareño. Tomás asistía diariamente a Misa en la iglesia  
parroquial, y las austeras penitencias que se imponía eran conocidas  
solamente por sus parientes más íntimos.  
 
      3. En 1504, bajo el rey Enrique VII, fue elegido por primera  
vez para el Parlamento. Enrique VIII le renovó el mandato en 1510 y  
lo nombró también representante de la Corona en la capital,  
abriéndole así una brillante carrera en la administración pública. En  
la década sucesiva, el rey lo envió en varias ocasiones para misiones  
diplomáticas y comerciales en Flandes y en el territorio de la actual  
Francia. Nombrado miembro del Consejo de la Corona, juez presidente  
de un tribunal importante, vicetesorero y caballero, en 1523 llegó a  
ser portavoz, es decir, presidente de la Cámara de los Comunes.  
 
      Estimado por todos por su indefectible integridad moral, la  
agudeza de su ingenio, su carácter alegre y simpático y su erudición  
extraordinaria, en 1529, en un momento de crisis política y económica  
del País, el Rey le nombró Canciller del Reino. Como primer laico en  
ocupar este cargo, Tomás afrontó un período extremadamente difícil,  
esforzándose en servir al Rey y al País. Fiel a sus principios se  
empeñó en promover la justicia e impedir el influjo nocivo de quien  
buscaba los propios intereses en detrimento de los débiles. En 1532,  
no queriendo dar su apoyo al proyecto de Enrique VIII que quería  
asumir el control sobre la Iglesia en Inglaterra, presentó su  
dimisión. Se retiró de la vida pública aceptando sufrir con su  
familia la pobreza y el abandono de muchos que, en la prueba, se  
mostraron falsos amigos.  
 
      Constatada su gran firmeza en rechazar cualquier compromiso  
contra su propia conciencia, el Rey, en 1534, lo hizo encarcelar en  
la Torre de Londres dónde fue sometido a diversas formas de presión  
psicológica. Tomás Moro no se dejó vencer y rechazó prestar el  
juramento que se le pedía, porque ello hubiera supuesto la aceptación  
de una situación política y eclesiástica que preparaba el terreno a  
un despotismo sin control. Durante el proceso al que fue sometido,  
pronunció una apasionada apología de las propias convicciones sobre  
la indisolubilidad del matrimonio, el respeto del patrimonio jurídico  
inspirado en los valores cristianos y la libertad de la Iglesia ante  
el Estado. Condenado por el tribunal, fue decapitado.  
 
      Con el paso de los siglos se atenuó la discriminación respecto  
a la Iglesia. En 1850 fue restablecida en Inglaterra la jerarquía  
católica. Así fue posible iniciar las causas de canonización de  
numerosos mártires. Tomás Moro, junto con otros 53 mártires, entre  
ellos el Obispo Juan Fisher, fue beatificado por el Papa León XIII en  
1886. Junto con el mismo Obispo, fue canonizado después por Pío XI en  
1935, con ocasión del IV centenario de su martirio.  
 
      4. Son muchas las razones a favor de la proclamación de santo  
Tomás Moro como Patrono de los Gobernantes y de los Políticos. Entre  
éstas, la necesidad que siente el mundo político y administrativo de  
modelos creíbles, que muestren el camino de la verdad en un momento  
histórico en el que se multiplican arduos desafíos y graves  
responsabilidades. En efecto, fenómenos económicos muy innovadores  
están hoy modificando las estructuras sociales. Por otra parte, las  
conquistas científicas en el sector de las biotecnologías agudizan la  
exigencia de defender la vida humana en todas sus expresiones,  
mientras las promesas de una nueva sociedad, propuestas con buenos  
resultados a una opinión pública desorientada, exigen con urgencia  
opciones políticas claras en favor de la familia, de los jóvenes, de  
los ancianos y de los marginados.  
 
      En este contexto es útil volver al ejemplo de santo Tomás Moro  
que se distinguió por la constante fidelidad a las autoridades y a  
las instituciones legítimas, precisamente porque en las mismas quería  
servir no al poder, sino al supremo ideal de la justicia. Su vida nos  
enseña que el gobierno es, antes que nada, ejercicio de virtudes.  
Convencido de este riguroso imperativo moral, el Estadista inglés  
puso su actividad pública al servicio de la persona, especialmente si  
era débil o pobre; gestionó las controversias sociales con exquisito  
sentido de equidad; tuteló la familia y la defendió con gran empeño;  
promovió la educación integral de la juventud. El profundo  
desprendimiento de honores y riquezas, la humildad serena y jovial,  
el equilibrado conocimiento de la naturaleza humana y de la vanidad  
del éxito, así como la seguridad de juicio basada en la fe, le dieron  
aquella confiada fortaleza interior que lo sostuvo en las  
adversidades y frente a la muerte. Su santidad, que brilló en el  
martirio, se forjó a través de toda una vida entera de trabajo y de  
entrega a Dios y al prójimo.  
 
      Refiriéndome a semejantes ejemplos de armonía entre la fe y las  
obras, en la Exhortación apostólica postsinodal Christifideles laici  
escribí que "la unidad de vida de los fieles laicos tiene una gran  
importancia. Ellos, en efecto, deben santificarse en la vida  
profesional ordinaria. Por tanto, para que puedan responder a su  
vocación, los fieles laicos deben considerar las actividades de la  
vida cotidiana como ocasión de unión con Dios y de cumplimiento de su  
voluntad, así como también de servicio a los demás hombres" (n. 17).  
 
      Esta armonía entre lo natural y lo sobrenatural es tal vez el  
elemento que mejor define la personalidad del gran Estadista inglés.  
Él vivió su intensa vida pública con sencilla humildad, caracterizada  
por el célebre "buen humor", incluso ante la muerte.  
 
      Éste es el horizonte a donde le llevó su pasión por la verdad.  
El hombre no se puede separar de Dios, ni la política de la moral.  
Ésta es la luz que iluminó su conciencia. Como ya tuve ocasión de  
decir, "el hombre es criatura de Dios, y por esto los derechos  
humanos tienen su origen en Él, se basan en el designio de la  
creación y se enmarcan en el plan de la Redención. Podría decirse,  
con expresión atrevida, que los derechos del hombre son también  
derechos de Dios" (Discurso 7.4.1998, 3).  
 
      Y fue precisamente en la defensa de los derechos de la  
conciencia donde el ejemplo de Tomás Moro brilló con intensa luz. Se  
puede decir que él vivió de modo singular el valor de una conciencia  
moral que es "testimonio de Dios mismo, cuya voz y cuyo juicio  
penetran la intimidad del hombre hasta las raíces de su alma" (Enc.  
Veritatis splendor, 58). Aunque, por lo que se refiere a su acción  
contra los herejes, sufrió los límites de la cultura de su tiempo.  
 
      El Concilio Ecuménico Vaticano II, en la Constitución Gaudium  
et spes, señala cómo en el mundo contemporáneo está creciendo "la  
conciencia de la excelsa dignidad que corresponde a la persona  
humana, ya que está por encima de todas las cosas, y sus derechos y  
deberes son universales e inviolables" (n.26). La historia de santo  
Tomás Moro ilustra con claridad una verdad fundamental de la ética  
política. En efecto, la defensa de la libertad de la Iglesia frente a  
indebidas ingerencias del Estado es, al mismo tiempo, defensa, en  
nombre de la primacía de la conciencia, de la libertad de la persona  
frente al poder político. En esto reside el principio fundamental de  
todo orden civil de acuerdo con la naturaleza del hombre.  
 
      5. Confío, por tanto, que la elevación de la eximia figura de  
santo Tomás Moro como Patrono de los Gobernantes y de los Políticos  
ayude al bien de la sociedad. Ésta es, además, una iniciativa en  
plena sintonía con el espíritu del Gran Jubileo que nos introduce en  
el tercer milenio cristiano.  
 
      Por tanto, después de una madura consideración, acogiendo  
complacido las peticiones recibidas, constituyo y declaro Patrono de  
los Gobernantes y de los Políticos a santo Tomás Moro, concediendo  
que le vengan otorgados todos los honores y privilegios litúrgicos  
que corresponden, según el derecho, a los Patronos de categorías de  
personas.  
 
      Sea bendito y glorificado Jesucristo, Redentor del hombre,  
ayer, hoy y siempre.  
 
      Roma, junto a San Pedro, el día 31 de octubre de 2000, vigésimo  
tercero de mi Pontificado  
 
      IOANNES PAULUS PP.II 
--- Fin de mensaje reenviado --- 
 
 
 
 
 
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