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EL MAESTRO Y LA
HNA. ORMOND PREDICARON JUNTOS EL RETIRO DE LA FEDAR
El Maestro, fray
Carloz Azpiroz y la Hna Margaret Ormond,
ex-coordinadora del Dominican Sisters International predicaron juntos el
retiro de FEDAR la Federación
de las hermanas dominicas en Argentina (FEDAR).
Compartimos estos ecos:
"Este hecho fue un acontecimiento de gracia.
Todo el retiro fue un sacramental de
fraternidad y sorelidad dominicana. Estaban presentes
hermanas de once congregaciones dominicanas de Argentina (alrededor de 90
hermanas), y el mismo retiro fue gestado desde una asamblea de FEDAR y
discernido entre todas las representantes que sea una
hermana y un hermano que prediquen. Con respecto a mis impresiones y recogiendo
el sentir de varias, creo que nuevamente vivimos un kairos, un acontecimiento de gracia,
por varias razones.
El maestro, fray Carlos
que comenzó el retiro reflexionando con nosotras sobre José (el hijo de Jacob),
un hermano entre hermanos, fue en su práctica un verdadero hermano entre sus hermanas,
en su propia tierra.
La hna Margaret Ormond dijo en un
momento que es la primera vez que un MAESTRO GENERAL predica un retiro con una
hermana. Carlos le dijo que Catalina y Raimundo también predicaban juntos, y
también esto es verdad, pero que bello que estemos recuperando en nuestra vida LA GRAN TRADICION.
En un momento del retiro Margaret y Carlos cantaron juntos, Amazing Grace, fue bellísimo.
En todo momento hacían referencia uno al otro, terminaron el retiro haciendo un
diálogo, sinceramente una práctica profética para toda la familia dominicana.
Margaret trabajó con nosotras las dinámicas
de la predicación dominicana y por la mañana Carlos iba trabajando figuras
bíblicas que expresaban estas dinámicas.
Tanto una como el otro estaban
disponibles para la escucha, para diálogos, sin dejar de destacar el humor de
Carlos y su sencillez así como la ternura y firmeza de Margaret.
Los espacios de oración litúrgica estuvieron animadas por las hermanas de cada
congregación con hondura y creatividad. Pudimos experimentar la sed que tenemos
del AMADO y que deseamos beber de su sabiduría (como nos enseñó Catalina).
Pudimos disfrutar además de una casa con bosques inmenso que nos permitieron
encontrarnos con el Dios de la
Vida exhuberante en la naturaleza.
También fue bella
la participación de muchas hermanas jóvenes que nos hablan de la vida
nueva de la familia dominicana, así como la fidelidad de Dios presente en
muchas hermanas mayores."