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al Día
Noticias
PREPARANDO
EL SEMINARIO DE JUSTICIA Y PAZ
DEL
CONO SUR DE LA
FAMILIA DOMINICANA
18 al 21 de setiembre
de 2008
Montevideo –
URUGUAY
Tomado de IVAS DIGITAL, N° 59, mayo de 2008
http://ivasdigital.blogspot.com/
Capítulo
I
1) Estuvo entre nosotros,
compartiendo oración y vida, la hermana Noemí
Zambrano, a quien conocíamos solo a través del correo y que nos
pide les hagamos llegar las conclusiones del encuentro mantenido con ella, sobre
temas referidos al seminario, lo que haremos a continuación, agregando nuestros
sueños y tribulaciones que no fueron pocos aquellos ni pocas éstas. Como ustedes
no ignoran, la organización de un evento con los hermanos/as de la tan vasta y
querida familia dominicana, conlleva un sinnúmero de preocupaciones, de detalles
siempre inconclusos, pormenores varios y por que no, de alegrías múltiples.
2) Desde el momento en que los
delegados de las comisiones de justicia y paz acreditados en el último
encuentro-seminario ocurrido en la hermana ciudad de Asunción eligieran a
nuestro país –Uruguay- para actuar como anfitrión del siguiente, han pasado tres
largos años.
3) Durante los mismos hemos
imaginado, soñado, fantaseado y hasta divagado, pensando en cómo podríamos
organizar este evento que se avecina pronto. -¡Ya!, como dicen los muchachos hoy
día. Y todo para recibirlos a ustedes de la mejor forma posible: ya sea a través
de la organización intrínseca del mismo, ya por la calidez de la casa que los
acoja, así como por el armado de los temas, y por la necesidad de ver cuál es la
situación que nos toca vivir hoy en día, a través de la elección de los técnicos
que iluminarán los mismos; para que nuestro juzgar a la luz del evangelio de
Nuestro Señor, se manifieste en un actuar en beneficio de aquellos que son el
motivo primero de nuestras comunes preocupaciones. En definitiva para que todo
salga como ustedes se merecen y sin duda esperan.
4) El tema sugerido en Paraguay era
la preocupación de todos y todas, por el tratamiento ¿o desidia? con que
nuestras poblaciones encaran el uso y defensa de nuestras fuentes de agua
potable, la máxima riqueza que nuestros -de por si ricos- territorios, guardan
en sus entrañas. Por la conservación de la vida en ríos y arroyos, por la
potabilidad de la misma para beneficio y supervivencia de nuestros respectivos
pueblos.
5) Nos pareció importante (lo que
obligó a largas y sesudas, -a veces acaloradas- reuniones), que el tema fuera
encarado desde una perspectiva educacional en valores de justicia, de forma tal
que abarcara todas las actividades y sociedades donde la familia dominicana
realiza su misión. Esto es, en colegios, movimientos, comunidades varias,
parroquias, universidades, en fin en todo el grande universo por donde nos
movemos tras las huellas de nuestro fundador, y desde el cual se pueda seguir
trabajando hasta el próximo evento.
6) El tema quedó entonces planteado
tal cual ustedes ya lo conocen: “Educando en valores de Justicia, - Una mirada
sobre la realidad del agua”. Sin duda que podríamos haberlo encarado como
“Nuestro compromiso con la justicia….” Pero pensamos que “educar en valores de
justicia” encierra un concepto más amplio que nos permitirá sin duda abarcar en
el futuro otros aspectos de la justicia social que mueve nuestros corazones
(debería decir entrañas, para usar un término bíblico) y desde allí aplicarla
según nos vaya dictando nuestra mente y nuestro entendimiento. Aplicar la
justicia en las oportunidades de trabajo para todos, en el acceso a la salud, a
la educación, al derecho a la tierra, a la inclusión social de tantos y tantas
hermanos/as que son permanentemente excluidos, mal contra el que lucharon tanto
Jesucristo como Domingo de Guzmán. ¡Inclusión, hermanos!, ésa es nuestra lucha,
incluir a todos sin que nadie quede afuera, sin importar la condición social, la
posición económica, la educación recibida, hasta que llegue el momento en que se
de el gran paso de la superación, de la dignidad alcanzada por mérito propio.
“Sueño con una comunidad construida
en orden a las personas. Una comunidad en la que las estructuras y las obras
estén en función del desarrollo, del crecimiento de las personas…”
Capítulo
II
7) Y soñando, soñando, encuentro
tras encuentro, mes tras mes, fuimos esbozando el seminario. Siempre fuimos
muchos los soñadores y seguimos siendo muchos. 8) Así en un lejano 2006
iniciamos los contactos con algunas de nuestras comunidades en un afán por
integrar a la familia a aquellas personas que estaban vinculadas con ella de
distinta manera. Y como se debe partir de algún presupuesto el nuestro fue aquel
que considera que la familia dominicana ha hecho una triple opción que abarca
tres términos: los pobres, la justicia y la paz. 9) Iniciamos entonces en la
parroquia de Nuestra. Sra. del Rosario y Sto. Domingo una serie de talleres (4)
en los que compartieron sus experiencias diversas comunidades. · ¿Qué es
Justicia y Paz? El testimonio lo dieron los compañeros que asisten la obra ·
“Casa San Martín de Porres” · ¿Somos profetas? Testimonio: “Comunidad de la Paz”
· “Un carisma al servicio del pueblo” Testimonio: comunidades eclesiales de base
· de la parroquia de la Santísima Trinidad. ·
“Justicia y Paz, ¿acepto el reto?” Testimonio: Jóvenes de colegios y
comunidades. 10) Continuamos el trabajo acompañando a las hermanas de la
Presentación radicadas en Suárez. Hacía algún tiempo ya que algunos de los
nuestros las estaban ayudando en su apostolado y quehacer cotidiano. En Cassarino, una pequeña y simpática población sub-urbana oramos y compartimos el tema: “Iglesia comunidad
de creyentes comprometidos con la vida” El encuentro-taller contó con la
presencia de las hermanas Trinidad, Ofelia e Irma y fue dirigido por Consuelo
Valle una laica comprometida con el quehacer evangélico en uno de los barrios
más carenciados de Montevideo, además de ser una activa compañera en la comisión
de justicia y paz. Y a pesar del frío, la lluvia y el viento que nos acompañaron
durante toda la jornada, la concurrencia fue numerosa y cálida. Sin duda el
Espíritu del Señor no dejó de acompañarnos……
11) Así, siguiendo los pasos de
nuestro fundador buscamos inculturarnos en aquella
realidad que para algunos de los del grupo era la de todos los días. Continuamos
pues, organizando talleres donde compartir fe y vida. Pensamos ¿o soñamos? ya no
lo sé, en uno para antes de fin de año que nos comprometiera a todos un poquito
más aún, lo anunciábamos de esta manera: “El Otro, Nuestro Compromiso” y lo
promovíamos en carteleras diciendo: “continuando en esta vertiente tan cristiana
y dominica los invitamos a reflexionar en este mes de octubre, profundizando y
mirando con atención nuestras actitudes y acciones y preguntándonos con
sinceridad, si somos justos, pacíficos, solidarios con nuestros semejantes”.
12) El año 2007 nació lleno de
proyectos para compartir el carisma. Pensamos entre otros: en “la juventud en la
familia” y que respuesta dar a tantos jóvenes y adolescentes carentes de
formación en el pensamiento dominicano. Durante el mismo año intentamos sumarnos
también a las actividades del Centro Dominicano de Reflexión, organizadas en la
parroquia del Rosario y Sto. Domingo, sumándonos a esta propuesta y aportando lo
nuestro a partir del tema: “Desde una perspectiva Cristiana: ¿Cómo miramos la
Pobreza? ¿Qué respuesta damos a esa mirada?
Tuvimos ayuda de otras personas que
no pertenecían a nuestra Comisión ni a la comunidad parroquial, pero qué importa
esto, si todo se hace por extender el reino. Y salió bien, realmente bien.
Teníamos viento a favor, las velas infladas por un ventarrón de entusiasmo y el
coraje necesario para avanzar mar afuera. Así hubo propuestas para continuar el
trabajo en Cassarino con: “Cómo formar comunidades de
base”; y comenzar un trabajo nuevo en la localidad de Pan de Azúcar,
departamento de Maldonado, donde trabaja Larry. Allí presentamos el sentido de
hondura que tiene la pertenencia a la Familia Dominicana y el
trabajo de la Comisión de Justicia y Paz. Celebramos el encuentro en el colegio
de las hermanas de la Anunciata, con maestras, padres,
las mencionadas hermanas y los hermanos de la Comisión, Larry y Alexandra.
También comenzamos el trabajo de preparación del Seminario para el 2008, el que
hoy convoca nuestra atención y motiva el pedido de Noemí para que intentáramos
escribir esta reseña que se va haciendo larga.
13) El proyecto de organización del
mismo fue y es todo un acontecimiento. Nada hay como dejar volar la mente tras
un sueño. En el andar, nuestra hermana Consuelo nos fue iluminando en la
confección del título del proyecto que elegimos finalmente y después de mucho
cavilar. Esto fue en el hermosísimo balneario de “Piriápolis” sobre la costa este del país, durante el pasado
verano. Digo esto para que ustedes “vean” acerca de nuestros sacrificios por
ustedes. Es Consuelo la misma hermana laica que hoy continúa su apostolado con
los más necesitados en el Perú, su patria de nacimiento, y quien antes de irse
nos dejó como regalo una joyita literaria de su autoría la que nos emocionó
profundamente y que ustedes tendrán, sin duda, oportunidad de comprar y de leer
durante el seminario del próximo mes de setiembre; la tituló: “Perlas en el
Pantano” Y ella sí que sabe de pantanos y de perlas…La vamos a extrañar, como
extrañamos a la hermana
Irma y a tantos otros y otras, integrantes también de la
Comisión que han vuelto a sus países de origen o están absorbidos por un
sinnúmero de tareas pastorales. No tenemos forma de agradecer su dedicación.
Capítulo III
14) Como ustedes, queridísimos
hermanos/as –por quienes escribimos esta reseña- no han dado respuesta a nuestra
primera convocatoria; María Laura González desde la secretaria de la Comisión de
Justicia y Paz del Uruguay ha comenzado a ponerse nerviosa. Dice que la
inquietud que le embarga, es como tener cientos de mariposas en el estómago.
15) Ustedes han recibido ya, a
través de sus correos y por su dedicación plena, algunas sugerencias para
encarar el trabajo del seminario. Las llamamos “Fichas”. Estamos seguros que
podrían haber sido mejor formuladas las preguntas que allí se expresan y mejor
encarada la síntesis de los dos temas. Pero, como diría un conocido comentarista
deportivo de nuestro medio: “¡Es lo que hay, valor!” De todas maneras muy mucho
nos gustaría que las respondieran, sin pretender un trabajo de honda erudición.
Tal vez con unas pocas frases ustedes serán capaces de lograr lo que a nosotros
nos ha llevado tanto tiempo y esfuerzo. De todo esto estuvo informada Noemí, con
quien hemos reformulado el programa y estudiado costos. Por qué nos preguntamos,
siempre hemos de terminar con los desagradables términos materialistas: ¡Costos,
dinero! Estamos pensando en ellos y en ustedes. Pero todo es tan oneroso….
16) Hasta nuestro hermano de
Comisión fray Larry se está poniendo nervioso, él que es tan calmo y paciente, y
es ejemplo para todos. Sólo fray Fernando guarda y transmite calma. Como si
supiera por sus años, que la familia es demorona en
responder.
Pero hete aquí que, “¡alabado sea el
Señor!”, hoy hemos recibido por la mañana y apenas abierto el correo, (Larry sin
saberlo todavía) la magnífica noticia de los primeros asistentes: un grupo de 4
ó 5 personas desde la hermana provincia de Santa Fe, en la Argentina. Y
confirmaron también su asistencia, desde Mendoza (la tierra del buen vino)
Miguel y Daniel; y Teresita Tenti desde Santiago del
Estero; y también se vendrán cruzando la cordillera, Pamela, Enrique y Paulo y
vendrán desde el Paraguay Susana Britos y su novel
Comisión y Vilma que ya contestó desde Brasil y se está comunicando con toda la
familia del gran país del norte; y estarán sin duda, Noemí Zambrano y Miguel
Concha y la Hna. Tony Harris o.p. (promotora internacional de Justicia y Paz) y tantos
otros/as que de seguro vendrán… ……tengan fe hermanos, -es lo que dicen algunos
de los nuestros. Aquí termina la crónica como si fuera un canto de esperanza…
que ustedes volverán realidad con su presencia, cuando en Montevideo, el 18 de
setiembre próximo estemos repartiendo abrazos de hermanos y escondiendo tras una
sonrisa, toda la emoción que produce siempre el encuentro de la familia. Desde la
“Muy Fiel y Reconquistadora Ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo.
Gustavo Villalba, op
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