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| Asunto: | [chavales] UN ALTO EJECUTIVO EN EL CAMPO | | Fecha: | Jueves, 17 de Junio, 2004 10:28:47 (+0200) | | Autor: | Francisco Gonzalez \(Hotmail\) <fgonzalez54 @.......com>
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UN ALTO EJECUTIVO EN EL
CAMPO Cuentan que un gerente muy importante de una conocida
multinacional informática tuvo una crisis cardiaca por culpa del trabajo.
Fue dado de baja y enviado al campo con el objeto de recuperar las fuerzas y
relajarse un poco. Después de pasar 2 días sin hacer nada, el hombre
estaba ya harto de la vida bucólica y pastoril, y se aburría
soberanamente. Así que decidió hablar con el granjero que le hospedaba y
solicitarle alguna tarea sencillita para pasar el rato y ocupar el tiempo, a
la vez que así hacía algo de ejercicio. Al día siguiente se levantaron
temprano, antes de que saliera el sol. El granjero, conocedor de la
idiosincrasia de la gente de ciudad, y temiendo algún estropicio
irreparable, resolvió asignarle tareas simples en las que no pudiera causar
daño alguno (incluyéndole a el mismo). - La tarea es muy sencilla. -
dijo el granjero dándole una pala - Solo tiene que recoger el estiércol que
hay en el chiquero de los cerdos y repartirlo por el sembrado para abonarlo.
Cuando termine venga a verme. El granjero era propietario de mas de
doscientos cerdos, y el estiércol se acumulaba hasta la altura de la
rodilla. Así que el hombre estimó que la faena le llevaría al gerente 2 o 3
días. Cual fue su sorpresa, cuando al cabo de tres horas apareció el
gerente, lleno de estiércol hasta las orejas, sonriente y con cara de
satisfecho. - Ya he terminado. Viendo que en efecto la
tarea estaba terminada, y además con eficiencia, el granjero decidió
asignarle otra. - Bien. Hay que sacrificar unos pollos que mañana vienen a
recoger los de la carnicería. Basta con cortarles la cabeza,- dijo
dándole un enorme cuchillo - Es un poco mas complicado, pero seguro que
puede hacerlo. Había mas de 1,500 pollos para sacrificar, y supuso que el
gerente no terminaría hasta bien entrada la noche. Incluso pensó en ayudarle
mas adelante cuando terminara de recoger la siembra. Apenas habían pasado un
par de horas cuando el gerente se presentó ante el, con toda la ropa y la
cara manchada de sangre, el cuchillo mellado, y sonriente como un niño el
día de los Reyes Magos. - Ya he terminado. El granjero no salía de su
asombro. ¡Increíble!. El mismo, acostumbrado a la dura vida rural, no lo
hubiera hecho mejor: los 1,500 pollos estaban amontonados en un lado, y
las 1,500 cabezas en otro lado. El granjero se rasco la cabeza pensativo.
Llevo al gerente junto a un gran montón de patatas (papas) y le dijo: - Muy
bien. Ahora hay que separar las patatas. Las grandes a la derecha y las
pequeñas a la izquierda. Pensó el granjero que en menos de una hora vería
otra vez al gerente pidiéndole mas trabajo. Pero no fue asi. Paso la hora de
comer, la hora de cenar, se hizo de noche, y el gerente no aparecía.
Creyendo que algo le habría sucedido, el asustado granjero fue donde había
dejado al gerente, y se lo encontró sentado delante del mismo montón de
patatas, sin que hubiera separado ninguna. - ¿Le pasa algo? - pregunto
extrañado. El gerente se volvió con una patata en la mano y le contesto: -
Mire: repartir mierda y cortar cabezas es algo a lo que estoy MUY
acostumbrado... Pero, !esto de tomar decisiones... !
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